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Episcopado al día

Mié 19 Ago 2026

Iglesia colombiana conoce en Venezuela experiencias de acompañamiento pastoral y humanitario ante la emergencia

Tras recorrer comunidades afectadas en La Guaira, Caracas y Valencia, la delegación de la Iglesia colombiana regresó al país con una experiencia que puede aportar al acompañamiento de las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Durante su visita a Venezuela, la Presidencia de la CEC y representantes del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano conocieron de cerca la respuesta de la Iglesia venezolana ante la emergencia y fortalecieron los vínculos de comunión y solidaridad entre ambas Iglesias.Entre el 13 y el 17 de agosto, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); el padre Raúl Ortiz Toro, secretario adjunto de la CEC; y el padre Nelson Ortiz, en representación de Cáritas Colombiana, visitaron distintos lugares afectados por el terremoto que golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio.La visita había sido programada con anterioridad al terremoto que afectó a Colombia el 10 de agosto, como expresión de cercanía y solidaridad de la Iglesia colombiana con el pueblo venezolano y de fortalecimiento de los vínculos entre las dos Iglesias.Las circunstancias hicieron que este encuentro adquiriera un significado especial: mientras Venezuela continúa afrontando las consecuencias de su propia emergencia, Colombia vive ahora un momento de dolor y requiere también el acompañamiento y la solidaridad de toda la Iglesia.Conocer de cerca la experiencia de la Iglesia venezolanaDurante su permanencia en Venezuela, la delegación colombiana estuvo en La Guaira, Caracas y Valencia, donde pudo acercarse a las comunidades afectadas, conocer las condiciones de algunos templos y compartir con representantes de la Iglesia venezolana las acciones que se han desarrollado para acompañar a las personas y familias damnificadas.Desde esta experiencia, monseñor Francisco Javier Múnera destacó la fortaleza con la que la Iglesia venezolana ha acompañado a las comunidades:“Profundamente conmovidos por el sufrimiento que están viviendo y experimentando a raíz de este terremoto. Pero también supremamente agradecidos con Dios por la fortaleza y la esperanza que ha infundido en esta Iglesia que camina en Venezuela para animar y sostener la fe, la esperanza y la caridad en las comunidades”.El testimonio del presidente de la CEC pone de relieve uno de los principales aprendizajes de la visita: la capacidad de la Iglesia local para permanecer cercana a las comunidades y sostener, en medio de la emergencia, espacios de fe, esperanza y caridad.Una solidaridad que une a dos Iglesias hermanasLa presencia de la delegación colombiana en Venezuela también fue expresión de una solidaridad que comenzó desde los primeros momentos de la emergencia del 24 de junio.Desde entonces, distintas jurisdicciones eclesiásticas, organismos pastorales y comunidades en Colombia manifestaron su cercanía con Venezuela y promovieron acciones de solidaridad y movilización de ayudas para las poblaciones afectadas.Durante la visita, el padre Raúl Ortiz Toro transmitió nuevamente este mensaje de cercanía en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y Cáritas Colombiana.Partiendo del Salmo 27 —“El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?”—, el sacerdote invitó a mantener la confianza y la esperanza en medio de las dificultades.“Creo que este salmo también nos ilumina en medio de las situaciones difíciles. De parte de la Conferencia Episcopal de Colombia y de parte del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y de Cáritas Colombiana, mandamos un mensaje de solidaridad a todos nuestros hermanos venezolanos”.El padre Raúl también pidió oración por las víctimas y por quienes participaron en las labores de rescate:“Oramos por el eterno descanso de todas las víctimas y también pedimos al Señor que fortalezca a todos los grupos de rescate, a todas las personas que están comprometidas con los rescates de los sobrevivientes y con los rescates de los cuerpos de los fallecidos”.Y expresó un deseo que hoy adquiere especial significado para ambos países:“Para que el Señor permita que la esperanza nunca decaiga en nuestros pueblos hermanos de Colombia y Venezuela”.“Tras el temblor, el amor”Otro de los elementos que marcó la visita fue conocer la manera como la Iglesia venezolana ha articulado su respuesta pastoral y solidaria. El padre Nelson Ortiz destacó una expresión que encontró como inspiración para este trabajo: “Tras el temblor, el amor”.Para el sacerdote, esta frase resume el sentido de la misión que la Iglesia está desarrollando junto a las comunidades afectadas:“Resume muy bien la intención nuestra de estar aquí tras el temblor, el amor que se expresa en cercanía”.Desde esta perspectiva, la visita permitió compartir no solo las dificultades que enfrentan las comunidades, sino también las experiencias de acompañamiento, organización y solidaridad que pueden ofrecer aprendizajes para otros contextos de emergencia.El padre Nelson concluyó su mensaje invitando a fortalecer los vínculos entre los dos pueblos:“El Señor bendiga nuestros pueblos hermanos y estrechemos siempre nuestros vínculos de comunión y de solidaridad. Paz y bien para todos”.Una experiencia que aporta al acompañamiento en ColombiaEl intercambio con la Iglesia venezolana adquiere particular relevancia para Colombia, que desde el terremoto del pasado 10 de agosto acompaña a las comunidades afectadas y avanza en la identificación de sus necesidades.Los aprendizajes recogidos durante la visita podrán contribuir a fortalecer el acompañamiento pastoral y social que desarrolla la Iglesia colombiana, especialmente en aspectos relacionados con la cercanía a las comunidades, la articulación de ayudas y el sostenimiento de la esperanza durante los procesos de recuperación.Mientras la delegación colombiana desarrollaba esta visita, la respuesta de la Iglesia ante la emergencia en Colombia continuó activa en el territorio nacional.Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales y comunidades de las distintas jurisdicciones eclesiásticas han venido acompañando a las poblaciones afectadas. A esta labor se suman los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, bajo el liderazgo de monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la CEC.Desde estos espacios continúa la articulación de la respuesta pastoral y solidaria de la Iglesia, acompañando a las comunidades damnificadas y promoviendo la movilización de ayudas y recursos de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Tras regresar a Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera, el padre Raúl Ortiz Toro y el padre Nelson Ortiz ya están incorporados nuevamente a las acciones y procesos que la Iglesia adelanta frente a la emergencia nacional.Una comunión que se expresa en el acompañamientoLa visita pastoral a Venezuela permitió así estrechar los vínculos entre dos Iglesias que, en pocos meses, han acompañado a sus pueblos frente a situaciones de emergencia y dolor.La solidaridad expresada por la Iglesia colombiana hacia Venezuela desde el pasado 24 de junio encuentra hoy una nueva expresión en el acompañamiento a las comunidades afectadas en Colombia. Al mismo tiempo, la experiencia de la Iglesia venezolana ofrece aprendizajes y fortalece la comunión entre ambas Iglesias.Desde esta experiencia compartida, Colombia y Venezuela continúan caminando como pueblos hermanos, sosteniendo la fe y la esperanza y haciendo de la solidaridad una expresión concreta de la cercanía de la Iglesia con quienes más sufren.

Mié 12 Ago 2026

“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto

La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en ColombiaEn un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.La convocatoria de la IglesiaFrente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.Las comunidades, en el centro de la respuestaLa campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).Campaña de recaudo para las comunidades afectadasComo parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agostoComo parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.Afectaciones en templos y espacios de la IglesiaEl terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.El compromiso de la Iglesia con el país“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:

Lun 10 Ago 2026

Obispos de Colombia llaman a la solidaridad y la esperanza ante el terremoto que deja más de un centenar de víctimas

La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a las comunidades afectadas por el sismo y convoca a los colombianos a responder con generosidad y solidaridad. Desde Manizales, Pereira y Cali, los obispos acompañan a las comunidades y coordinan acciones de apoyo.La Conferencia Episcopal de Colombia manifestó su cercanía y solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó.De acuerdo con las cifras oficiales parciales conocidas hasta el momento, el sismo deja 111 personas fallecidas, más de 80 heridas y varias aún desaparecidas; también 1.575 viviendas afectadas; además, de graves daños en infraestructura y edificaciones en diferentes regiones del país.En un mensaje dirigido al pueblo colombiano, la Presidencia de la Conferencia Episcopal manifestó su cercanía con quienes viven las consecuencias de esta emergencia y elevó su oración por quienes han perdido la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. Asimismo, encomendó especialmente a los organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate y atención.Los obispos subrayaron que una emergencia de esta magnitud no puede ser afrontada de manera individual, sino que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad. El mensaje anuncia, además, que la Iglesia comunicará las formas y vías para canalizar la ayuda solidaria.La Iglesia acompaña y se pone al servicio de las comunidadesDesde las regiones golpeadas por el terremoto, los pastores han expresado su cercanía y han llamado a mantener la esperanza, pero también a poner las capacidades de la Iglesia al servicio de las comunidades afectadas.En la Arquidiócesis de Manizales, monseñor José Miguel Gómez señaló que el movimiento telúrico, además de su intensidad y duración, provocó afectaciones en numerosas viviendas, edificios, templos y lugares sagrados. Ante esta situación, el arzobispo expresó su solidaridad y aseguró que la prioridad es acompañar a las personas, los fieles, los sacerdotes y las comunidades que han padecido las consecuencias del sismo.El prelado hizo un llamado especial a permanecer atentos a quienes más sufren y a seguir las orientaciones de las autoridades. “Que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad”, pidió, al tiempo que invitó a mantener la confianza en Dios y a buscar en Él la fortaleza necesaria para afrontar estos momentos.En la Diócesis de Pereira, una de las zonas que enfrenta importantes afectaciones, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez dirigió un llamado especial a los sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas de la Diócesis para que asuman una actitud de fortaleza y esperanza que les permita acompañar a quienes atraviesan momentos de ansiedad y dolor.El obispo les pidió estar disponibles para auxiliar a los hermanos en aquello que esté a su alcance y señaló que, ante las afectaciones sufridas por numerosas edificaciones, la Iglesia buscará coordinarse con las autoridades para poner sus capacidades al servicio de quienes más están sufriendo.En un segundo mensaje, monseñor Cardona explicó que la Iglesia ya había establecido comunicación con las autoridades gubernamentales de Pereira con el propósito de trabajar “como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo”. También agradeció las expresiones de solidaridad y oración que han llegado a las comunidades de Pereira, Risaralda y municipios vecinos, y pidió a todos sostener la esperanza.En la Arquidiócesis de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez informó sobre los daños registrados en varios templos emblemáticos de la ciudad, entre ellos la Catedral de San Pedro Apóstol, las iglesias de La Merced, San Francisco y Santa Rosa de Lima.Aunque señaló que, al momento de su mensaje, no se reportaban víctimas humanas en la ciudad, destacó las afectaciones en viviendas, oficinas y edificaciones, y convocó a los caleños a “unirnos, caminar juntos y trabajar juntos” para superar este momento de dolor.El Arzobispo también reconoció la labor de voluntarios, párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas que acompañan a las comunidades, así como de los benefactores y de quienes han comenzado a disponer recursos para contribuir a la reconstrucción de las obras afectadas.La solidaridad también se moviliza desde los bancos de alimentosLa respuesta de la Iglesia y de sus organizaciones sociales también se extiende a la atención de las necesidades básicas de las familias damnificadas.El Banco de Alimentos de Buenaventura resultó afectado por la emergencia y se encuentra en evaluación. Ante esta situación, fue habilitado un punto de acopio alterno en la avenida Simón Bolívar, dentro del Colegio Seminario Bagno Regio, con el propósito de garantizar la distribución de alimentos a personas ubicadas en albergues, centros de salud y hospitales, así como a familias y comunidades cercanas a las zonas afectadas.También el Banco de Alimentos de Pereira sufrió graves afectaciones en su estructura, en medio de la emergencia que golpeó al departamento.En Bogotá, el Banco de Alimentos puso en marcha una campaña extraordinaria de asistencia humanitaria para movilizar recursos y ayudas hacia las familias afectadas. La iniciativa busca facilitar la adquisición, acopio y distribución de alimentos, agua potable y elementos de primera necesidad en los municipios más afectados.A esta misión humanitaria y pastoral se suma la activación de la red de bancos de alimentos de otras ciudades, que trabaja en la movilización de productos esenciales para las poblaciones damnificadas.Por su parte, el Secretariado de Pastoral Social - Cáritas Colombiana activó también su Servicio Nacional de Emergencias para recaudar fondos que permitan ayudar directamente a las jurisdicciones y comunidades que resultaron mayormente afectadas por esta tragedia.Una Iglesia que acompaña, sirve y sostiene la esperanzaLos daños provocados por el terremoto también alcanzaron numerosos templos y edificaciones eclesiales en diferentes jurisdicciones del país. Sin embargo, desde las distintas Iglesias particulares, la prioridad expresada por los obispos es el acompañamiento de las personas y la respuesta a las necesidades más urgentes.En su mensaje al pueblo colombiano, la Conferencia Episcopal puso al país bajo la protección maternal de la Virgen María y pidió que ella acompañe a las comunidades afectadas y enseñe a los colombianos a permanecer unidos, cuidarse mutuamente y sostener la esperanza aun en medio de la adversidad.Este llamado encuentra también eco en el mensaje de los obispos de Bogotá, quienes invitaron al pueblo de Dios a hacer de este momento una oportunidad para renovar la fraternidad, la corresponsabilidad y la cultura del cuidado recíproco. Ante el sufrimiento, señalaron, es necesario tender la mano, cooperar con quienes están en las zonas más afectadas y trabajar por quienes perdieron a sus seres queridos, sus viviendas o sus medios de trabajo.El mensaje de la Conferencia Episcopal concluye con una expresión que resume esta disposición de la Iglesia ante la emergencia: “A todos los afectados, nuestra oración, nuestra cercanía y nuestra solidaridad.”

Lun 3 Ago 2026

“Santificado sea tu nombre”: Mons. Luis Fernando Pérez fue ordenado Obispo Auxiliar de Cali

La Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de Medellín acogió, este sábado 1 de agosto, la solemne celebración eucarística en la que monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo recibió la plenitud del sacramento del Orden y fue ordenado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, y concelebrada por 22 obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país. En representación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participaron monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente. También estuvieron presentes monseñor In Je Hwang, secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles de las arquidiócesis de Medellín y Cali.Una celebración que expresa la comunión de la IglesiaAl comenzar la celebración, monseñor Ricardo Tobón agradeció la presencia de los obispos, destacando que su participación manifestaba “la comunión sacramental que nos une como sucesores de los apóstoles” y la acogida al nuevo obispo dentro del Colegio Apostólico.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo, a su madre, doña Ofelia, a sus hermanos y familiares, recordando que la vocación episcopal hunde sus raíces en la vida de una familia cristiana y constituye una gracia que se edifica sobre la gracia del matrimonio y del hogar.El arzobispo expresó además su cercanía con la Arquidiócesis de Cali y afirmó que el nuevo obispo auxiliar llega como un verdadero don de Dios para colaborar en la misión evangelizadora de esa Iglesia particular.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida”En la homilía, monseñor Ricardo Tobón explicó que las lecturas proclamadas presentaban el sentido profundo del ministerio episcopal.Al reflexionar sobre el Evangelio del Buen Pastor, recordó que la primera tarea del obispo no consiste en multiplicar actividades, sino en amar al pueblo que le ha sido confiado.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida. (…) El pastor no siempre logrará ser perfecto, nunca será capaz de dar solución a todos los problemas, pero lo que se le pide es que ame su grey y que, renunciando a sí mismo, dé la vida por los que le han sido confiados”.Añadió que ese amor es el que hace posible construir comunión, corresponsabilidad y esperanza en medio de una sociedad marcada por la violencia, la incertidumbre y el miedo al futuro.El episcopado: una misión recibida para servirDurante su reflexión, el arzobispo de Medellín recordó que la ordenación episcopal constituye una extraordinaria efusión del Espíritu Santo que configura al elegido con Cristo y lo incorpora plenamente al ministerio apostólico.Subrayó que esta elección no es un privilegio personal, sino un envío al servicio del Pueblo de Dios.“El obispo es un servidor. No existe para sí mismo, sino para los demás”, afirmó, señalando que su misión consiste en anunciar la Palabra de Dios, conducir al pueblo por los caminos del Evangelio y acompañar a las familias, a los jóvenes, a los pobres y a quienes sufren.También explicó el profundo significado de los principales signos del rito de ordenación episcopal: la imposición de las manos, la oración consecratoria, el Evangelio abierto sobre la cabeza del elegido, la unción con el santo crisma, la entrega del anillo, la mitra y el báculo, signos que expresan la configuración del obispo con Cristo, Buen Pastor, y su misión de enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios.“Santificado sea tu nombre”En sus primeras palabras como obispo, monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo expresó su gratitud al Papa León XIV por la confianza depositada en él al llamarlo al ministerio episcopal.Agradeció igualmente a monseñor Ricardo Tobón Restrepo por el acompañamiento recibido durante su ministerio sacerdotal; a su madre, doña Ofelia; a sus hermanos y familiares; a las comunidades parroquiales donde sirvió; a los seminarios en los que desempeñó la misión de formador y a las diversas comunidades eclesiales que marcaron su camino vocacional.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali; a monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez, obispo auxiliar de esa arquidiócesis; a los sacerdotes del presbiterio caleño y a todos quienes lo acompañaron en esta nueva etapa de su ministerio.Al explicar el significado de su lema episcopal, “Santificado sea tu nombre”, afirmó:“Consciente de que Cristo buscó en todo momento cumplir la voluntad del Padre, le pido fervientemente al Señor que, mediante mi servicio episcopal, continúe santificando a su pueblo y que yo pueda corresponder a esta misión, glorificando su santo nombre y buscando mi propia santificación”.Finalmente, encomendó su ministerio episcopal a la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles; de San José, de Santa Laura Montoya y del beato Mariano de Jesús Euse Hoyos.El Episcopado colombiano dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue compartido el mensaje de felicitación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal de monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo y destacaron que su lema, “Santificado sea tu nombre”, refleja el deseo de que Dios sea reconocido, amado y glorificado mediante un ministerio caracterizado por el anuncio valiente del Evangelio, la cercanía con el Pueblo de Dios y el testimonio de la misericordia de Jesucristo.La Presidencia de la Conferencia Episcopal aseguró su oración para que el nuevo obispo ejerza su servicio con sabiduría, humildad, cercanía y amor, siendo signo de unidad, esperanza y paz para la Iglesia y para la sociedad.

Mié 29 Jul 2026

En el aniversario 501 de Santa Marta nació LUX, una iniciativa de la Diócesis para consagrar la ciudad al Señor

En el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, la Iglesia particular celebró la primera edición de LUX 2026, una iniciativa que integra peregrinación, oración y música sacra para renovar el compromiso espiritual de la ciudad y promover una cultura del encuentro, la reconciliación y la esperanza.La Diócesis de Santa Marta dio inicio a una nueva tradición que buscará acompañar, cada año, la conmemoración del aniversario de la ciudad más antigua de Colombia con un gesto de fe, oración y comunión. Se trata de LUX – Noche de Consagración de Santa Marta, una iniciativa pastoral que, en su primera edición, reunió a centenares de fieles en una Peregrinación de la Luz, una solemne oración de consagración de la ciudad y diversas expresiones de música sacra.La propuesta, desarrollada en el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, nació con el propósito de fortalecer la fe de los samarios, preservar el legado religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de evangelización —en el territorio donde surgió la primera jurisdicción eclesiástica del actual territorio colombiano— y renovar el compromiso de todos con la construcción de una sociedad más fraterna, solidaria y esperanzadora.Una ciudad puesta bajo la luz de CristoPortando cirios encendidos y las banderas de Santa Marta, el pasado 25 de julio, los participantes recorrieron las calles del Centro Histórico hasta llegar a la Catedral Basílica Menor, donde el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, presidió una oración de acción de gracias por la historia de la ciudad y consagró su presente y su futuro al Señor, encomendándolos bajo la protección de Santa Marta de Betania, patrona de esta Iglesia particular.Durante la celebración, el prelado elevó una plegaria por quienes tienen la responsabilidad de gobernar y servir al bien común, para que sus decisiones estén inspiradas por la justicia, la verdad, la transparencia y el espíritu de servicio. También oró por las familias, los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los enfermos, quienes padecen la pobreza o la violencia y por todos los hombres y mujeres que, desde distintos ámbitos, contribuyen diariamente al desarrollo de la ciudad.Asimismo, pidió que Santa Marta continúe avanzando como un territorio donde florezcan la reconciliación, la solidaridad, la justicia y la paz, e invitó a la Iglesia, las autoridades civiles, las instituciones, el sector privado y la ciudadanía a trabajar unidos por el bien común.Al concluir la oración, monseñor Bacci expresó el deseo de que "nunca falte entre nosotros la fe, que fortalece el corazón; la evangelización, que transforma la vida; y la cultura, que nos ayuda a reconocer la riqueza de nuestra historia y de nuestra identidad", una síntesis del espíritu que anima esta nueva iniciativa diocesana.Bajo el lema "Caminen como hijos de la luz" (Efesios 5, 8), LUX dejó un mensaje claro: el futuro de Santa Marta requiere del compromiso de todos, iluminados por Cristo y dispuestos a construir una ciudad más justa, reconciliada y esperanzadora.La belleza como camino de evangelizaciónLa primera edición de LUX también estuvo marcada por la música sacra como expresión privilegiada de la fe y de la tradición litúrgica de la Iglesia.La jornada concluyó con una presentación de la Coral Diocesana Laudate Dominum, dirigida por el presbítero Jorge Garzón, delegado diocesano de la Pastoral del Canto Litúrgico. Cada una de las obras interpretadas estuvo acompañada por una explicación catequética sobre su significado y el momento de la celebración eucarística al que pertenece, permitiendo que los asistentes profundizaran en la riqueza espiritual y litúrgica de este patrimonio musical.Como parte de esta misma apuesta pastoral, la Catedral Basílica Menor acogió también este 27 de julio un concierto de música sacra interpretado por la Orquesta Filarmónica de Cajamag, iniciativa que reunió a la comunidad alrededor de la espiritualidad, el arte y el patrimonio cultural de Santa Marta.Una invitación a construir ciudad desde la armoníaAl finalizar el concierto, monseñor José Mario Bacci reflexionó sobre el significado de las palabras sinfonía y armonía, para invitar a los asistentes a reconocer que la diversidad, cuando se pone al servicio del bien común, puede convertirse en fuente de unidad y esperanza."No fue un sólo instrumento, sino muchas sonoridades al tiempo las que crearon una melodía agradable a los oídos. Eso significa sinfonía: sonar con el otro, no sobre el otro", expresó.A partir de esta reflexión, animó a superar las divisiones y a trabajar conjuntamente para afrontar desafíos como la pobreza, el estancamiento y la corrupción, convencido de que la construcción de una mejor ciudad requiere el compromiso de todos.El obispo recordó además una conocida enseñanza de san Juan Pablo II: "La fe que no se hace cultura es una fe insuficientemente vivida, poco pensada y no plenamente asumida", destacando que el anuncio del Evangelio también transforma las expresiones culturales cuando ilumina la vida de las personas y de los pueblos.En este sentido, explicó que la Diócesis de Santa Marta continuará promoviendo iniciativas que favorezcan el encuentro entre la fe y la cultura, impulsando una auténtica cultura del encuentro, del servicio, la fraternidad y la paz.Una iniciativa con vocación de permanenciaCon el nacimiento de LUX, la Diócesis de Santa Marta busca consolidar una celebración anual que fortalezca la identidad espiritual de la ciudad y contribuya a preservar el patrimonio religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de presencia de la Iglesia en este territorio.Más que una programación conmemorativa, esta iniciativa se proyecta como un espacio permanente de oración por Santa Marta, de encuentro entre las familias, de fortalecimiento de la fe y de renovación del compromiso ciudadano con el bien común.Así, en el contexto de los 501 años de la ciudad y del camino hacia el quinto centenario de la diócesis más antigua de Colombia, LUX se perfila como una expresión pastoral que une evangelización, memoria histórica, cultura y esperanza, invitando a las nuevas generaciones a mantener vivo el legado espiritual que ha acompañado el desarrollo de Santa Marta desde sus orígenes.

Mar 28 Jul 2026

"Quiero ser un obispo que cuide la esperanza del pueblo": Mons. Arnulfo Moreno Quiñonez tras ser ordenado Obispo Auxiliar de Cali

La Catedral Metropolitana de San Pedro Apóstol de Cali fue escenario, este sábado 25 de julio, de la solemne celebración eucarística en la que monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez fue ordenado como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y contó con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Alfonso García López, obispo del Vicariato Apostólico de Guapi; el secretario encargado de la Nunciatura Apostólica en Colombia; los obispos de la Provincia Eclesiástica de Cali y de otras jurisdicciones del país; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles. También asistieron autoridades civiles, entre ellas, el alcalde de Santiago de Cali, Alejandro Eder.La celebración coincidió con la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de la capital vallecaucana, una fecha que el arzobispo de Cali calificó como especialmente significativa para acoger el ministerio del nuevo obispo.Un don para la Iglesia de Cali y para la Iglesia UniversalAl iniciar su homilía, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez expresó la alegría de la Arquidiócesis por el nombramiento de dos nuevos obispos auxiliares realizado por el Papa León XIV: monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo 1 de agosto.El Arzobispo agradeció al Santo Padre por estos nombramientos y destacó la generosa respuesta de ambos sacerdotes al llamado recibido para servir a la Iglesia."Los obispos no hacen carrera; son llamados por Dios"Durante su reflexión, monseñor Luis Fernando recordó que el ministerio episcopal nace de la elección del Espíritu Santo y no de una aspiración personal.Apoyado en el decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, explicó que los obispos, como sucesores de los apóstoles, están llamados a perpetuar la misión de Cristo, Buen Pastor, mediante el anuncio fiel del Evangelio y el servicio al Pueblo de Dios.Al referirse a la historia vocacional de monseñor Arnulfo, evocó sus raíces en el Vicariato Apostólico de Guapi y destacó que Dios llama desde las periferias de la Iglesia para confiar grandes responsabilidades pastorales."El Señor llama a quien quiere", afirmó monseñor Rodríguez, al recordar que el nuevo obispo proviene de una tierra marcada por profundas riquezas humanas y culturales, pero también por desafíos como la pobreza, el abandono y la violencia.Un pastor llamado a fortalecer la esperanzaEn su homilía, el arzobispo de Cali invitó al nuevo obispo a ejercer un ministerio caracterizado por la cercanía, la fidelidad al Evangelio y el servicio.También advirtió sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y recordó la necesidad de custodiar siempre la dignidad de la persona humana, promover la paz, la solidaridad, el cuidado de la creación y la fraternidad, principios esenciales de la doctrina social de la Iglesia.Al explicar el lema episcopal elegido por monseñor Arnulfo —"¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68)— señaló que estas palabras resumen la misión del obispo: conducir al pueblo hacia Cristo y salir al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza.El Episcopado colombiano le dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue leída la carta enviada por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, integrada por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal y dieron la bienvenida a monseñor Arnulfo Moreno al Colegio Apostólico que peregrina en Colombia.Asimismo, destacaron que su lema episcopal será inspiración permanente para anunciar el Evangelio con valentía, acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y esperanza, y testimoniar la misericordia de Cristo en medio de los desafíos actuales.La Presidencia de la Conferencia Episcopal encomendó además su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María y de San José, pidiendo al Señor que le conceda sabiduría para discernir, fortaleza para servir y un corazón de pastor capaz de reflejar la ternura de Cristo."Quiero ser el obispo que cuide la esperanza del pueblo"En sus primeras palabras como obispo, monseñor Arnulfo Moreno expresó su gratitud a Dios, al Papa León XIV, a los obispos presentes, a sus formadores, a los sacerdotes, religiosos, seminaristas, familiares y a las comunidades del Vicariato Apostólico de Guapi y de la Arquidiócesis de Cali que han acompañado su camino vocacional.Al profundizar en el significado de su lema episcopal, afirmó que las palabras de san Pedro expresan la certeza de que únicamente Jesucristo ofrece la respuesta definitiva a las búsquedas del ser humano, especialmente en un contexto marcado por la violencia, el miedo, la polarización y la incertidumbre.Inspirado en una conocida expresión del Papa Francisco, manifestó el estilo pastoral con el que desea ejercer su ministerio:"Quiero ser el obispo que camine delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo; en medio, con cercanía sencilla y misericordiosa; y detrás, para acompañar a quienes más lo necesitan."Finalmente, encomendó su ministerio a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, patrona tanto de la Arquidiócesis de Cali como del Vicariato Apostólico de Guapi, así como al apóstol Santiago, patrono de la capital vallecaucana.Cali se prepara para recibir a su segundo obispo auxiliarDurante la celebración también se elevó una acción de gracias por la próxima ordenación episcopal del padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, nombrado igualmente por el Papa León XIV como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali. Tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en Medellín, con lo que se completará el servicio de los dos nuevos obispos auxiliares llamados a fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia que peregrina en Cali.

Mié 15 Jul 2026

"Colombia necesita sacerdotes con estilo sinodal": CXXI Asamblea deja llamado a fortalecer la formación sacerdotal

Como uno de los principales frutos de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, los obispos y participantes invitados de los seminarios del país, dirigen una carta a todos los protagonistas de la formación inicial al presbiterado en Colombia en la que llaman a fortalecer la formación de sacerdotes cercanos al Pueblo de Dios, constructores de reconciliación y sembradores de esperanza. El mensaje recoge las principales convicciones surgidas durante este encuentro dedicado a reflexionar sobre la formación sacerdotal desde una perspectiva sinodal y misionera.La CXXI Asamblea Plenaria se llevó a cabo del 6 al 10 de julio en Bogotá bajo el lema "La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera". Durante esos días, más de 90 obispos compartieron espacios de oración, estudio y discernimiento con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos, en una experiencia sinodal que enriqueció la reflexión sobre el presente y el futuro de la formación sacerdotal en el país.Un llamado a dejarse formar por CristoMás allá de presentar recomendaciones prácticas, la carta invita a comprender la formación sacerdotal como un camino de configuración con Jesucristo Buen Pastor.En ese sentido, los obispos y participantes de la CXXI Asamblea recuerdan a los seminaristas que el centro de todo proceso vocacional no está en las capacidades personales, sino en la acción de Dios:"No tengan miedo de dejarse moldear por Cristo. Permitan que Él transforme su corazón para que puedan amar con su mismo amor y servir con su misma entrega."A partir de esta convicción, los animan a cultivar una profunda vida espiritual, fortalecer la fraternidad, vivir con alegría su vocación y prepararse para ejercer un ministerio marcado por el servicio y la cercanía a las comunidades.El país necesita sacerdotes con estilo sinodalUno de los apartados más significativos de la carta describe el perfil de presbítero que hoy necesita la Iglesia en Colombia. Afirman que los desafíos actuales exigen sacerdotes capaces de caminar junto al Pueblo de Dios, escuchar antes de hablar y anunciar el Evangelio desde una auténtica cercanía con las personas.Como lo expresan en el documento:"Colombia necesita sacerdotes con estilo sinodal; profundamente enamorados de Jesucristo, hombres de comunión, cercanos al pueblo, sensibles al sufrimiento de los pobres, constructores de reconciliación y sembradores de esperanza."Más que una descripción ideal, esta afirmación recoge el horizonte pastoral que inspiró toda la Asamblea y proyecta sus reflexiones hacia la misión evangelizadora de la Iglesia en el país.Un reconocimiento a quienes forman a los futuros sacerdotesEl mensaje dedica también un apartado especial a los rectores y formadores de seminarios, cuyo servicio fue ampliamente valorado durante la Asamblea.Los obispos les agradecen la entrega con la que acompañan el discernimiento de las nuevas generaciones y les recuerdan que la formación se transmite, sobre todo, a través del testimonio cotidiano:"El primer instrumento formativo es el testimonio de la propia vida."Por ello, los animan a continuar ejerciendo esta misión con espíritu de comunión, cercanía y disponibilidad, conscientes de la influencia que tienen en la configuración humana, espiritual y pastoral de los futuros sacerdotes.Una misión compartida por toda la IglesiaLa carta concluye ampliando el horizonte de la reflexión desarrollada durante la Asamblea. La formación inicial al presbiterado, señalan los obispos, no puede entenderse como una tarea exclusiva de los seminarios, sino como una responsabilidad que compromete a toda la comunidad eclesial.En palabras de la carta:"La formación de los futuros sacerdotes es una responsabilidad compartida por toda la Iglesia."Desde esa convicción, invitan a sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos a acompañar estos procesos con su oración, su testimonio y su compromiso, convencidos de que la calidad de la formación sacerdotal repercute directamente en la vida de las comunidades y en la capacidad de la Iglesia para anunciar el Evangelio, fortalecer la comunión y servir con esperanza a Colombia.

Mar 14 Jul 2026

Papa León XIV designa a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó

El Papa León XIV designó a monseñor Juan Fernando Franco Sánchez, obispo de la Diócesis de Caldas, como administrador apostólico de la Diócesis de Jericó, mientras el obispo electo, Diego Luis Rendón Urrea, recibe la ordenación episcopal y toma posesión canónica de esta Iglesia particular.Con esta designación, el Santo Padre garantiza la continuidad del gobierno pastoral de la diócesis durante el período de transición entre el ministerio de monseñor Noel Antonio Londoño Buitrago y el inicio del servicio episcopal de su sucesor.Monseñor Juan Fernando Franco Sánchez continuará al frente de la Diócesis de Caldas y, de manera simultánea, ejercerá temporalmente la responsabilidad de administrador apostólico de la Diócesis de Jericó hasta la posesión canónica del nuevo obispo.La Diócesis de Caldas y la Diócesis de Jericó hacen parte de la Provincia Eclesiástica de Medellín y mantienen una estrecha relación pastoral por su cercanía geográfica y eclesial en el departamento de Antioquia.