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Mar 6 Oct 2026

Tags: diócesis de santa marta , santa marta , unimagdalena , Monseñor José Mario Bacci trespalacios , conferencia episcopal de colombia , iglesia católica en Colombia , convenio Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA

Convenio entre la Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA abre agenda de cooperación para el territorio

El convenio, liderado por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, abre una agenda de cooperación en formación académica, investigación, patrimonio, innovación y proyección social, con impacto en el territorio.La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena (UNIMAGDALENA) establecieron un convenio marco de cooperación académica que articula las capacidades de ambas instituciones para desarrollar acciones de formación, investigación, preservación del patrimonio, innovación y proyección social al servicio de las comunidades del territorio.La iniciativa, suscrita por el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, y el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, refleja la voluntad de la Diócesis de fortalecer su capacidad de servicio mediante la articulación con una institución de educación superior de la región. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028.Más que una alianza centrada exclusivamente en actividades académicas, el acuerdo plantea una agenda de trabajo que vincula las necesidades institucionales y territoriales de la Diócesis con el conocimiento y las capacidades profesionales, científicas y tecnológicas de la Universidad del Magdalena.Una apuesta de la Diócesis por fortalecer su servicio al territorioEl convenio contempla la vinculación de estudiantes a escenarios reales de aprendizaje mediante prácticas, pasantías y proyectos académicos, así como espacios de acompañamiento y mentoría, trabajos de grado y proyectos interdisciplinarios relacionados con las necesidades de la Diócesis.De acuerdo con el documento suscrito, la iniciativa también permitirá formular proyectos conjuntos de investigación, participar en convocatorias de financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.Para monseñor José Mario Bacci Trespalacios, esta articulación representa una oportunidad para potenciar las capacidades de servicio de la Diócesis en todo su territorio, aprovechando la diversidad de programas y la formación profesional que ofrece UNIMAGDALENA.Esta perspectiva pone de manifiesto un rasgo central de la iniciativa: la Diócesis no se limita a recibir los beneficios de la cooperación académica, sino que pone a disposición su experiencia, sus espacios, sus necesidades institucionales y su presencia en el territorio para generar procesos formativos y proyectos con impacto social.El propio convenio reconoce a la Diócesis de Santa Marta como una institución con una importante presencia histórica, social y cultural en el territorio, vinculada a la construcción de tejido social, la promoción de valores y el acompañamiento a comunidades.El patrimonio de la Iglesia, al servicio de la memoria y la investigaciónUno de los componentes de mayor alcance del convenio es la gestión y preservación del patrimonio histórico y documental que custodia la Diócesis de Santa Marta.El acuerdo reconoce el valor de este acervo para la memoria institucional, cultural y territorial, y plantea desarrollar procesos de identificación, valoración, organización, conservación, investigación y puesta en valor de los documentos históricos. También contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer su apropiación social y la generación de contenidos que permitan difundir este patrimonio.En este campo, la cooperación abre posibilidades para que el patrimonio que la Iglesia ha custodiado a lo largo del tiempo pueda ser estudiado y aprovechado desde distintas disciplinas, contribuyendo a una comprensión más amplia de la historia y la identidad del territorio.La Diócesis ha manifestado, además, su interés en avanzar en la profesionalización del trabajo relacionado con su archivo para poner este patrimonio a disposición de la comunidad científica. Esta disposición encuentra en el Programa de Historia y Patrimonio de UNIMAGDALENA una capacidad académica específica para la investigación histórica, la gestión patrimonial y el manejo de fuentes documentales.Formación e innovación para responder a necesidades concretasEl convenio también incorpora una dimensión de innovación y transformación digital. Las partes podrán impulsar procesos de digitalización, organización y acceso a la información, especialmente para la preservación del patrimonio documental, así como desarrollar plataformas y soluciones tecnológicas para facilitar la consulta y difusión de contenidos históricos y culturales.A esto se suma la posibilidad de que estudiantes y profesionales desarrollen experiencias de aprendizaje en contextos reales, vinculadas con las necesidades de la Diócesis y con los objetivos de formación establecidos por la Universidad.De esta manera, la cooperación busca generar un intercambio de capacidades en doble vía: mientras los estudiantes encuentran nuevos escenarios para fortalecer su formación y compromiso social, la Diócesis puede incorporar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de sus procesos institucionales y pastorales.La alianza también abre la posibilidad de desarrollar iniciativas relacionadas con el bienestar y el trabajo comunitario, como procesos de alfabetización, fortalecimiento de competencias, orientación vocacional, promoción de la salud y acompañamiento integral, según las líneas de trabajo que posteriormente se concreten mediante instrumentos específicos.Una Iglesia que articula capacidades para servirLa iniciativa de la Diócesis de Santa Marta se inscribe en una perspectiva de cooperación que busca poner distintas capacidades al servicio de las personas y de las comunidades. En este caso, la articulación con UNIMAGDALENA permite conectar la experiencia y presencia territorial de la Iglesia con el conocimiento académico, científico y tecnológico de una universidad pública de la región.El convenio establece así una hoja de ruta para pasar del diálogo institucional a proyectos concretos de formación, investigación, preservación de la memoria, innovación y acción social. Las partes acordaron desarrollar estas líneas de manera conjunta, sin excluir otras posibilidades de cooperación que permitan alcanzar el objeto del acuerdo.

Mar 6 Oct 2026

Tags: Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza , pastoral fronteriza , colombia y ecuador , conferencia episcopal de colombia , conferencia episcopal ecuatoriana , cáritas colombiana , cáritas ecuador , Tumaco , Diócesis de Tumaco , iglesias de colombia y ecuador

Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza

El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.Una agenda para los próximos añosEl encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Rueda de prensaLa jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.

Vie 2 Oct 2026

Tags: diócesis de sonsón rionegro , conferencia episcopal de colombia , iglesia católica en Colombia , DOMUND 2026 , octubre misionero , (4665)

La Ceja será escenario del Congreso que conmemora 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones

Del 16 al 18 de octubre, La Ceja será escenario de este encuentro convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el marco de los 100 años del DOMUND, para fortalecer la formación y el compromiso misionero de la Iglesia.En el marco de los 100 años del DOMUND, la Diócesis de Sonsón-Rionegro realizará del 16 al 18 de octubre el Congreso Centenario DOMUND 2026, un encuentro que reunirá en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja del Tambo (Antioquia), a sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos, jóvenes, niños y grupos misioneros de distintas regiones del país.El Congreso se plantea como una experiencia de formación, celebración y envío misionero, orientada a fortalecer la identidad misionera de las comunidades y renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia. El encuentro se desarrolla en el contexto del Octubre Misionero 2026, que en Colombia tiene como tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por las Obras Misionales Pontificias (OMP) para conmemorar esta centenaria jornada.Un espacio para compartir y renovar la misiónAunque nace como una iniciativa de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la convocatoria se ha ampliado a comunidades misioneras de diferentes jurisdicciones eclesiásticas, con especial participación de la Provincia Eclesiástica de Medellín y de grupos provenientes de distintas regiones de Colombia. Se estima la participación de alrededor de 700 personas.El encuentro busca propiciar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales de la misión, al tiempo que fortalece la conciencia de que el anuncio del Evangelio es una tarea de todo el Pueblo de Dios. Por ello, la convocatoria está dirigida a sacerdotes, consagrados, seminaristas, jóvenes, familias, movimientos eclesiales, agentes pastorales, grupos misioneros y laicos.La programación contará con la participación de invitados nacionales e internacionales vinculados a la acción misionera de la Iglesia. Entre ellos se encuentra la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de la Pontificia Obra de la Infancia Misionera en Roma; el padre Samir García, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, Misionero Xaveriano y Secretario de la Pontificia Unión Misional de las OMP de Brasil, además de representantes del CELAM, CEBITEPAL y otras realidades misioneras.Un centenario que mira hacia el futuroLos 100 años del DOMUND representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido por la Iglesia en la animación y cooperación misionera y, al mismo tiempo, para renovar la mirada sobre los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio.En este contexto, el Congreso busca que la celebración del centenario se traduzca en un nuevo impulso para la misión: suscitar nuevas vocaciones misioneras, fortalecer la cooperación entre comunidades y formar discípulos misioneros capaces de salir al encuentro de las personas y realidades que necesitan la esperanza del Evangelio.
Opinión
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Lun 5 Oct 2026

Con María en el mes de las misiones

Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - La Virgen María es tal vez uno de los personajes bíblicos, junto con San José y Juan el Bautista, que menos protagonismo tuvieron. Sus pocas apariciones, eso sí, fueron claves para que “el sol que viene de lo alto”, Cristo Jesús, pudiera resplandecer. Así mismo lo dijo el Bautista, al afirmar que era necesario que él disminuyera para que Él, Jesús, pudiera crecer. María nos dio ejemplo de humidad y de fe, y San José de confianza y obediencia al plan de Dios.

 

Pero tanto María, como José, Juan el bautista, los apóstoles, los discípulos y las mujeres que acompañaban al Maestro, tenían algo en común: conocieron desde el corazón a Jesús, fueron sus discípulos, aprendieron de Él tantas cosas, para luego acompañarlo en la misión. Más aún, ellos mismos se hicieron misioneros, testigos, anunciadores de la buena nueva de salvación.

 

Los Evangelios y prácticamente todo el Nuevo Testamento, son una muestra fehaciente de la fuerza que tenían los primeros cristianos, asumiendo cada uno responsablemente la misión de anunciar lo que habían visto y oído.

 

Hago esta introducción, pues estamos en el mes de octubre tradicionalmente conocido como el mes de las misiones y el mes del rosario. Son unos días en los cuales estamos siendo invitados a tomar conciencia de que hacemos parte de una Iglesia que es ella misma misión. Ese es su nuevo nombre.

 

Como bautizados –y en Cali hemos querido recordarlo de manera especial en este año que dedicamos al bautismo- fuimos constituidos sacerdotes, profetas y reyes. Es decir, nos hicimos hijos de Dios, participamos de su divinidad y de su misión. Estamos llamados a ser testigos de nuestra fe, la que en semilla recibimos en el bautismo, pero que en la adultez debe dar frutos de santidad a través del ejercicio misionero del testimonio de la fe que mueve nuestros corazones.

 

Y ese anuncio misionero se hace de muchas maneras: con la oración, con la coherencia de vida, con el cumplimiento de los mandamientos, con la ayuda económica para la misión y poniendo en práctica las obras de misericordia.

 

En estos tiempos que vivimos, marcados por las huellas de dolor que dejó el terremoto, muchos pudieron dar el testimonio de una fe que hizo posible la caridad eficaz ayudando a todos los afectados por el terremoto, conocidos o desconocidos, siendo solidarios con los rescatistas, las autoridades y los voluntarios y sobre todo, abrazando, en un gesto de caridad divina, a los damnificados, a las víctimas, y elevando también una oración ferviente por los que habían fallecido.

 

Esto es hacer misión. Fueron muchas las personas que, viendo la acción premurosa de los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, el Banco de Alimentos y las demás acciones sociales de la pastoral social, pudieron sentir el bálsamo de un Dios que a través nuestro les estaba extendiendo sus brazos para decirles lo mucho que los ama.

 

La Iglesia en salida, la Iglesia misión, ha sido la característica de estos tiempos de terremoto. Ningún sacerdote se quedó encerrado. Los testimonios que he recibido de la forma como actuaron, especialmente el 10 de agosto, son bellísimos. Recorriendo las calles, visitando a los que estaban solos en sus casas, consolando, con una presencia silenciosa a veces, activa en otras. Como Jesús, nuestros sacerdotes y tantos laicos, recorrieron las calles, haciéndose los encontradizos ante quienes estaban con lágrimas enfrente del edificio caído o esperando el rescate de un familiar o amigo o fatigados por el trabajo.

 

La Iglesia en misión actuó de la mano de María la Virgen. Ella fue la primera misionera cuando presurosa va a visitar a la anciana Isabel, pero también la que con los apóstoles en oración esperaba la llegada del Espíritu Santo.

 

A la Madre de Dios encomendamos esta Iglesia, a nosotros que somos Iglesia, para que nunca desfallezcamos en la misión alegre de anunciar la paz de Cristo, su Hijo, y hacer cercano el consuelo de Aquél que nos amó hasta el extremo. La Iglesia es misión.

 

+Luis Fernando Rodríguez Velásquez
Arzobispo de Cali
 

Lun 5 Oct 2026

Vayan y enséñenles a cumplir todo lo que les he mandado

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Avanzamos en el Proceso Evangelizador de nuestra Diócesis de Cúcuta, celebrando 70 años de misión en esta región de frontera y 40 años del Seminario Mayor San José y lo vivimos en este mes misionero con el lema pastoral: “vayan y hagan discípulos anunciando el Evangelio”; cumpliendo con el mandato misionero del Señor: “vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñeles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y estén seguros que yo estaré con ustedes día tras días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19 - 20). Tenemos la certeza que la vocación de la Iglesia es llevar el Evangelio a todos, porque “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (EN 14), misión que está desde el principio y permanecerá hasta el final de los tiempos. 


En nuestra Diócesis de Cúcuta estamos en estado permanente de misión, dispuestos a proclamar por todas partes a Jesucristo nuestro salvador. La visita pastoral de los párrocos y agentes de pastoral a cada uno de los sectores, es el cumplimiento fiel del trabajo misionero en el que estamos todos comprometidos, porque “todos nosotros como discípulos de Jesús y misioneros, queremos y debemos proclamar el Evangelio, que es Cristo mismo. Anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su exis¬tencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su reino, que nos acompaña en la tribu¬lación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras” (DA 30). 


Vivimos en nuestra región y ciudad momentos de dificultad y confusión a causa de la violencia que nos agobia y amenaza con destruirnos, fruto de una sociedad que vive sin Dios. Sin embargo, frente a ese panorama desolador, el cristiano que es un discípulo misionero de Jesucristo, conserva la esperanza y la transmite a los demás. Es la esperanza en Jesucristo que no defrauda, “sabiendo que la tribulación engendra paciencia, la paciencia virtud probada; la virtud probada esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5, 3 - 5). Esa es nuestra certeza y por eso nos mantenemos en pie en medio de las dificultades, porque el amor de Dios permanece en nosotros.

 
Para dar esperanza en momentos difíciles tenemos la presencia del Espíritu Santo que con sus dones nos ilumina para ir a todos y enseñar todo lo que Jesús nos ha mandado: “a partir de Pentecostés, la Iglesia experimenta de inmediato fecundas irrupciones del Espíritu, vitalidad divina que se expresa en diversos dones y carismas y variados oficios que edifican a la Iglesia y sirven a la evangelización. El Espíritu en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como Pedro (Cf. Hch 4, 13) y Pablo (Cf. Hch 13, 9), señala los lugares que deben ser evangelizados y elige a quienes deben hacerlo (Cf. Hch 13, 2)” (DA 150). Esto, para que se cumpla el mandato misionero de ir por todas partes a transmitir la persona de nuestro Señor Jesucris¬to, en medio de dificul¬tades, persecuciones y pruebas. 


El misionero del Señor es un enamorado del Evangelio, cuya vida está cimentada en Jesucristo, teniendo la certeza que nos da el mismo Jesús “sepan que yo estoy con ustedes día tras día hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Tenemos la seguridad puesta en Dios y por eso salimos a anunciar el Evangelio para decirle al mundo, a los violentos y a quienes hacen daño que nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios; tal como lo enseña San Pablo: “pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom 8, 37 - 39). Por lo tanto, nada podrá detener el fervor evangelizador que llevamos dentro, para ir por todas partes a transmitir el mensaje de Jesucristo. 


De esta manera entendemos que la evangelización no se hace con poderes humanos, sino con la sabiduría que viene de Dios, que es un don del Espíritu Santo, que hace que habite en nuestro corazón la gracia y que tengamos fervor interior para transmitirla porque “si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús” (EG 120), que es lo que enseñamos a otros, poniendo por obra todo lo que Jesús nos ha mandado. 


Para un mundo sin Dios la misión de todos nosotros los bautizados se hace más necesaria y urgente, porque la humanidad sin Dios, pierde toda esperanza, “el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza” (Spe Salvi 23). Que este mes misionero que estamos viviendo, sea un momento especial de gracia para conocer y amar más a Jesucristo y darlo a conocer a nuestros hermanos, incluyendo a aquellos que no lo conocen o lo rechazan abiertamente. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, nos alcancen de nuestro Señor Jesucristo el fervor misionero para cumplir con el mandato de ir por todas partes a hacer discípulos misioneros del Señor. 


En unión de oraciones, 
reciban mi bendición. 
 

+José Libardo Garcés Monsalve 
Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 25 Sep 2026

La migración, una realidad que nos sigue interpelando

Por Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar - El próximo 27 de septiembre la Iglesia nos invita a celebrar la 112 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, enfocado  en la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes. Con motivo de esta Jornada es pertinente recordar que el año pasado del 2 al 4 de septiembre, se realizó en Riohacha, la XV Cumbre del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo. Este foro dejó algunas conclusiones entre las que se destacan: la articulación multilateral y política como una herramienta fundamental e indispensable para enfrentar los desafíos de la movilidad humana. Se acordó que la voz de los territorios receptores, las organizaciones sociales y la diáspora debe estar estrictamente en el centro del diseño de las políticas públicas y la toma de decisiones globales. 

 

También, el foro reconoció formalmente a las poblaciones jóvenes y a quienes ejercen labores de cuidado como pilares esenciales para generar procesos de cambio, integración sostenible y dignificación humana. Pidió que la migración no se enfrente como una problemática o crisis, sino como una oportunidad para innovar, ampliar libertades y potenciar el bienestar de las sociedades bajo un marco irrestricto de derechos humanos. Adicionalmente, delegaciones de alto nivel como la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) enfatizaron la urgencia de fortalecer la regularización migratoria y la movilidad laboral como los mecanismos idóneos para garantizar una migración ordenada y segura que disminuyan las brechas de desigualdad global.  

 

Las directrices dadas por el Presidente de la República Abelardo De La Espriella, desde Barranquilla el 24 de agosto, en cuanto a migración, con el principio: “primeros los colombianos”, aparentemente marca un giro frente a las administraciones anteriores, de manera especial, en cuanto a la política de deportación inmediata de irregulares, priorizando a los vinculados en la comisión de delitos, crímenes o actividades económicas ilícitas. 

 

Estas disposiciones, referente al fenómeno migratorio, nos invitan a repasar la enseñanza de la Iglesia, en cuanto a la migración.   
Para los cristianos, llamados a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos del mundo, la migración es un “kairós”, un tiempo de gracia, y, por consiguiente,  el migrante un “lugar teológico” donde acontece la acción de Dios; así, el fenómeno migratorio se convierte en un desafío y en una prioridad pastoral para la Iglesia, pues quien emigra no es sólo una mera estadística, ni un mero dato sociológico o político, sino que es una realidad que lleva a desentrañar el plan de Dios en la historia. Sin lugar a dudas, la actitud de la Iglesia debe ser la del buen samaritano que acoge, protege, consuela, acompaña, promueve, integra, anuncia. Si, los cristianos no podemos ser sordos y ciegos ante esta crisis humanitaria.

 

Nos dijo el Papa Francisco: “No se trata sólo de migrantes… Los migrantes, y especialmente aquellos más vulnerables, nos ayudan a leer los signos de los tiempos. A través de ellos, el Señor nos llama a convertirnos, a liberarnos de los exclusivismos, de la indiferencia y de la cultura del descarte. A través de ellos, el Señor nos invita a reapropiarnos de nuestra vida cristiana en su totalidad y a contribuir, cada uno según su propia vocación, en la construcción de un mundo que responda al plan de Dios”.
Si, no es una cuestión de cifras ni de estadísticas, afirma el Papa León XIV. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos: incluso uno solo. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita”. 

 

En consecuencia, frente al fenómeno migratorio, es importante que la legislación actual colombiana sobre migración y movilidad humana, como también la doctrina social de la Iglesia, con sus instituciones, proteja al migrante, promueva el respeto y el derecho a la movilidad humana; acoja al forastero superando todo nacionalismo cerrado y violento, frenando cualquier viso de xenofobia; acompañe a los migrantes para evitar la trata de personas, la violencia de género, la explotación laboral y sexual de niñas, niños y adolescentes; brinden oportunidades para integrar la persona y la familia a la sociedad de acogida; promuevan rutas seguras de tránsito, ordenadas, informadas, reguladas, y ofrezcan mecanismos para la regularización. 

 

Por supuesto, que quien venga con el propósito de delinquir, debe recibir el rigor de la ley. 

 


+Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar, C.Ss.R.
Obispo de la Diócesis de Riohacha
 

Jue 24 Sep 2026

Por el cuidado del agua

Por Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar - El fenómeno de El Niño que estamos padeciendo, el acaparamiento ilegal del líquido precioso por parte de personas inescrupulosas, el despilfarro del mismo, la muerte de personas y animales por la sequía que se padece, la privatización de este recurso hídrico convertido en mercancía, y regulado a través de las leyes del mercado, me lleva a evocar las palabras del Papa Francisco en la Encíclica Laudato si: “El acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico fundamental y universal porque determina la sobrevivencia de las personas”.

 

Según informes especializados de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), presentados en agosto de 2025, de los 8.000 millones de personas que habitamos el mundo, 2.100 millones todavía no disponen de acceso seguro al agua potable (un poco más de un cuarto de la población mundial). Según datos de la misma OMS y UNICEF, miles de millones de personas continúan sin servicios de saneamiento gestionados de forma segura o sin instalaciones adecuadas para la higiene. En cuanto respecta al departamento de La Guajira, no contamos con cifras fidedignas que muestren la realidad que padecemos. No obstante, estoy seguro, la mayoría de la población de la Península sufrimos por falta de agua y calidad de la misma. Una situación que va más allá de las cifras, afecta directamente a la dignidad y a la vida de millones de seres humanos. "Nadie puede vivir sin agua, y nadie debería morir por su falta”,  expresó Cristóbal Fones, SJ, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa.  



Ante el fenómeno de El Niño algunas administraciones municipales y departamentales, según cuentan los noticieros, están urgiendo a los usuarios del agua mayor responsabilidad en su uso, so pena de tener que sufrir restricciones en el consumo, como racionamiento y apagones del fluido eléctrico, como los ya conocidos en los años 92 y 93. Amén del incremento de tarifas al sobrepasar el consumo básico. Sí, es que nos debemos responsabilizar a la hora de consumir el líquido que nos permite seguir viviendo. El agua no conoce fronteras. Su cuidado exige, por ello una responsabilidad compartida.

 

Al respecto, el Papa León XIV, en continuidad con el magisterio de sus antecesores, llama a la conciencia para que se cuide este bien natural. Así en el contexto de la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación, instituida por el Papa Francisco en el 2015, nos invita, este año, del 1 de septiembre al 4 de octubre, al concluir la fiesta de los 800 años del tránsito de San Francisco, a orar y a custodiar este recurso esencial con gratitud, justicia y responsabilidad. Sí, además de orar, debemos adoptar gestos concretos  que puedan contribuir al cuidado de este bien común: vivir con mayor sobriedad, evitar el derroche, reparar las fugas, no contaminar los ríos y las fuentes de agua y consumir de manera responsable.

 

Según el Papa Francisco “este mundo tiene una gran deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable".     

 


+ Mons. Francisco Antonio Ceballos Escobar, C.Ss.R.
Obispo de la Diócesis de Riohacha
 

La iglesia en Colombia
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Mar 6 Oct 2026

Convenio entre la Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA abre agenda de cooperación para el territorio

El convenio, liderado por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, abre una agenda de cooperación en formación académica, investigación, patrimonio, innovación y proyección social, con impacto en el territorio.


La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena (UNIMAGDALENA) establecieron un convenio marco de cooperación académica que articula las capacidades de ambas instituciones para desarrollar acciones de formación, investigación, preservación del patrimonio, innovación y proyección social al servicio de las comunidades del territorio.


La iniciativa, suscrita por el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, y el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, refleja la voluntad de la Diócesis de fortalecer su capacidad de servicio mediante la articulación con una institución de educación superior de la región. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028.


Más que una alianza centrada exclusivamente en actividades académicas, el acuerdo plantea una agenda de trabajo que vincula las necesidades institucionales y territoriales de la Diócesis con el conocimiento y las capacidades profesionales, científicas y tecnológicas de la Universidad del Magdalena.


Una apuesta de la Diócesis por fortalecer su servicio al territorio


El convenio contempla la vinculación de estudiantes a escenarios reales de aprendizaje mediante prácticas, pasantías y proyectos académicos, así como espacios de acompañamiento y mentoría, trabajos de grado y proyectos interdisciplinarios relacionados con las necesidades de la Diócesis.


De acuerdo con el documento suscrito, la iniciativa también permitirá formular proyectos conjuntos de investigación, participar en convocatorias de financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.


Para monseñor José Mario Bacci Trespalacios, esta articulación representa una oportunidad para potenciar las capacidades de servicio de la Diócesis en todo su territorio, aprovechando la diversidad de programas y la formación profesional que ofrece UNIMAGDALENA.


Esta perspectiva pone de manifiesto un rasgo central de la iniciativa: la Diócesis no se limita a recibir los beneficios de la cooperación académica, sino que pone a disposición su experiencia, sus espacios, sus necesidades institucionales y su presencia en el territorio para generar procesos formativos y proyectos con impacto social.


El propio convenio reconoce a la Diócesis de Santa Marta como una institución con una importante presencia histórica, social y cultural en el territorio, vinculada a la construcción de tejido social, la promoción de valores y el acompañamiento a comunidades.


El patrimonio de la Iglesia, al servicio de la memoria y la investigación


Uno de los componentes de mayor alcance del convenio es la gestión y preservación del patrimonio histórico y documental que custodia la Diócesis de Santa Marta.


El acuerdo reconoce el valor de este acervo para la memoria institucional, cultural y territorial, y plantea desarrollar procesos de identificación, valoración, organización, conservación, investigación y puesta en valor de los documentos históricos. También contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer su apropiación social y la generación de contenidos que permitan difundir este patrimonio.


En este campo, la cooperación abre posibilidades para que el patrimonio que la Iglesia ha custodiado a lo largo del tiempo pueda ser estudiado y aprovechado desde distintas disciplinas, contribuyendo a una comprensión más amplia de la historia y la identidad del territorio.


La Diócesis ha manifestado, además, su interés en avanzar en la profesionalización del trabajo relacionado con su archivo para poner este patrimonio a disposición de la comunidad científica. Esta disposición encuentra en el Programa de Historia y Patrimonio de UNIMAGDALENA una capacidad académica específica para la investigación histórica, la gestión patrimonial y el manejo de fuentes documentales.


Formación e innovación para responder a necesidades concretas


El convenio también incorpora una dimensión de innovación y transformación digital. Las partes podrán impulsar procesos de digitalización, organización y acceso a la información, especialmente para la preservación del patrimonio documental, así como desarrollar plataformas y soluciones tecnológicas para facilitar la consulta y difusión de contenidos históricos y culturales.
A esto se suma la posibilidad de que estudiantes y profesionales desarrollen experiencias de aprendizaje en contextos reales, vinculadas con las necesidades de la Diócesis y con los objetivos de formación establecidos por la Universidad.


De esta manera, la cooperación busca generar un intercambio de capacidades en doble vía: mientras los estudiantes encuentran nuevos escenarios para fortalecer su formación y compromiso social, la Diócesis puede incorporar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de sus procesos institucionales y pastorales.


La alianza también abre la posibilidad de desarrollar iniciativas relacionadas con el bienestar y el trabajo comunitario, como procesos de alfabetización, fortalecimiento de competencias, orientación vocacional, promoción de la salud y acompañamiento integral, según las líneas de trabajo que posteriormente se concreten mediante instrumentos específicos.


Una Iglesia que articula capacidades para servir


La iniciativa de la Diócesis de Santa Marta se inscribe en una perspectiva de cooperación que busca poner distintas capacidades al servicio de las personas y de las comunidades. En este caso, la articulación con UNIMAGDALENA permite conectar la experiencia y presencia territorial de la Iglesia con el conocimiento académico, científico y tecnológico de una universidad pública de la región.


El convenio establece así una hoja de ruta para pasar del diálogo institucional a proyectos concretos de formación, investigación, preservación de la memoria, innovación y acción social. Las partes acordaron desarrollar estas líneas de manera conjunta, sin excluir otras posibilidades de cooperación que permitan alcanzar el objeto del acuerdo.

 

Mié 30 Sep 2026

Tras peregrinar con María, la Arquidiócesis de Medellín se dispone a vivir octubre misionero

Cerca de 1.300 personas participaron en la tradicional Peregrinación Mariana de la Arquidiócesis de Medellín. La jornada fue encabezada por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, y el obispo auxiliar, monseñor José Mauricio Vélez García. Familias, jóvenes, sacerdotes, religiosas y fieles se unieron en esta jornada que cada año prepara a la Iglesia particular para vivir octubre, Mes Misionero.


El 26 de septiembre, acompañados por la Virgen del Seminario, los peregrinos caminaron unidos en oración hasta el Seminario Mayor de Medellín. Durante el recorrido, los participantes encomendaron sus intenciones, la vida pastoral de la Iglesia particular y los frutos de este mes de las misiones que celebra la Iglesia Universal.


La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo. En su homilía, el prelado centró su reflexión en la bienaventuranza proclamada en el Evangelio y destacó que escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica permite descubrir el sentido de la fe y avanzar hacia una vida transformada por ella.


“La Palabra de Dios no es una teoría, es una persona a la que nos unimos para que se haga carne en nosotros”, afirmó el arzobispo, subrayando así la relación entre la escucha de la Palabra y la vida concreta de los creyentes.


Monseñor Tobón también presentó a la Virgen María como modelo de quien escucha la voluntad de Dios y responde con toda su vida. En este sentido, vinculó la peregrinación con el camino misionero que la Iglesia está llamada a recorrer: 

 

“Qué hermosa esta jornada: estar reunidos en torno a la Madre y con ella reconocer quiénes somos, a dónde vamos y qué tenemos que hacer”.
 

Vie 25 Sep 2026

Diócesis de Santa Marta convoca a las familias a orar por la paz y reconstruir la fraternidad

 

La Vigilia familiar podrá realizarse entre este sábado 26 de septiembre y el domingo 4 de octubre. La iniciativa busca que hogares, parroquias y comunidades de fe se unan en oración ante la situación de violencia que afecta al Magdalena y, al mismo tiempo, invita a traducir la fe en gestos concretos de reconciliación, cuidado y fraternidad.


En medio de la situación de violencia, temor y alteración del orden público que ha afectado a distintas comunidades del Magdalena, la Diócesis de Santa Marta convocó a una Vigilia familiar de oración por la paz y la reconciliación, con la invitación a que los hogares se unan durante los próximos días para orar por la paz y presentar ante Dios las necesidades de sus municipios, veredas, barrios y familias.


La iniciativa, liderada por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, podrá realizarse este sábado 26 de septiembre o en cualquier día de la semana siguiente, hasta el domingo 4 de octubre, con el propósito de que toda la Diócesis pueda orar “con un mismo corazón”. Los párrocos también podrán adaptarla para celebraciones comunitarias.


La iniciativa lleva por lema «Él es nuestra paz» (Ef 2,14) y está pensada para que padres, madres, abuelos, jóvenes y niños puedan participar juntos en un momento de oración. El subsidio litúrgico (documento orientador) preparado por la Diócesis propone hacer de cada hogar un espacio de encuentro con Dios, escucha de la Palabra y reflexión sobre la realidad que viven las comunidades.


Una convocatoria que nace de una preocupación más amplia


La Vigilia se inscribe en la respuesta que la Iglesia en Santa Marta ha venido ofreciendo ante la situación que atraviesa el territorio.

El pasado 22 de septiembre, en medio del paro armado anunciado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, monseñor José Mario Bacci hizo un llamado al respeto de la población civil y pidió el cese de las medidas que estaban restringiendo la movilidad y el sustento de miles de familias.


En ese mismo comunicado, la Diócesis expresó su disposición para acompañar mecanismos humanitarios orientados a proteger la vida y aliviar el sufrimiento de las comunidades de la Sierra.


Dos días después, el obispo volvió a referirse públicamente a la situación y señaló que, además de las acciones encaminadas a recuperar el control territorial, es necesario avanzar en procesos de recuperación social, intervenciones humanitarias y acercamiento que permitan abrir nuevas oportunidades. En este contexto, habló de la necesidad de construir una “paz desarmada y desarmante”. La Diócesis ha presentado estos planteamientos como parte de su preocupación por la población civil y su disposición a acompañar iniciativas humanitarias.


Es en esta perspectiva más amplia donde se ubica la Vigilia: no como una respuesta únicamente a una coyuntura de orden público, sino como una invitación a mirar las raíces de una realidad que viene dejando heridas en las comunidades y a fortalecer, desde la fe, los vínculos que permiten reconstruir la vida social.


“Este templo empieza en cada hogar”


En la circular mediante la cual presentó la Vigilia este 24 de septiembre, monseñor Bacci reconoce las heridas que la violencia, las amenazas y la extorsión han dejado en los campos, la Sierra Nevada, las riberas del río Magdalena y los barrios de las ciudades. Frente a ello, plantea que la reconstrucción del tejido social necesita también una transformación desde la fe, la reconciliación y la fraternidad.


“Este templo empieza en cada hogar”, afirma el obispo al referirse a la familia como Iglesia doméstica y como primer lugar donde se aprende a orar, perdonar y reconocer al otro como hermano. Por eso, invita a que en cada casa de la ciudad y de la Diócesis se encienda una luz, se abra la Palabra y se levante la Cruz de la Paz como signos de una comunidad que busca reconstruirse desde Dios.


La propuesta parte de una convicción expresada también en el subsidio: la oración permite interpretar la realidad desde la mirada de Dios y actuar en consecuencia para transformarla. Por eso, la Diócesis invita a vivir este momento de oración sin prisa y con el corazón abierto, pero también pide que lo que se rece se convierta en acciones concretas de cuidado, cercanía y reconciliación.


Una vigilia para toda la familia


El subsidio propone preparar en cada hogar un pequeño altar con una Biblia abierta y una vela o cirio. También contempla una “Cruz de la Paz” y siluetas de manos o palomas de papel, en las que cada integrante de la familia puede escribir o dibujar una palabra o intención relacionada con la paz.


La celebración incluye la escucha de la Palabra, una meditación, un espacio de diálogo familiar, una oración universal y un gesto de reconciliación. Uno de los momentos centrales es el signo “Derribando muros, construyendo paz”, mediante el cual cada miembro de la familia presenta ante la Cruz de la Paz una intención por su barrio, municipio, colegio o familia.


La propuesta también busca que niños y jóvenes tengan una participación activa. Las preguntas para el diálogo familiar los invitan a identificar situaciones de burla, rechazo, indiferencia o miedo que puedan estar presentes en sus entornos y a pensar cómo contribuir a derribar esos “muros”. A los adultos se les propone reflexionar sobre cómo evitar que el temor frente a las noticias de violencia termine convirtiéndose en indiferencia o parálisis.


Orar por quienes sufren y por quienes tienen responsabilidades


Las intenciones de la Vigilia ponen rostro a las distintas realidades que preocupan a la Iglesia en el territorio. Se ora por los niños y jóvenes de Santa Marta, Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca, Fundación y los pueblos del río; por las familias que enfrentan desplazamiento, extorsión, desempleo o la pérdida de seres queridos; y por las comunidades afectadas por la violencia.


También se eleva una oración por quienes tienen en sus manos decisiones políticas, de seguridad y de justicia en el departamento, pidiendo que actúen con honestidad y rectitud y que protejan la vida humana. Asimismo, se pide por quienes siembran violencia y discordia, para que puedan abandonar las armas y emprender caminos de justicia, reconciliación y respeto por la vida.


La Vigilia concluye con una oración por el Magdalena que pide que la fe no sea un refugio para huir de la realidad, sino una fuerza para permanecer y transformar; una fuerza capaz de generar redes de solidaridad, perdón, justicia y fraternidad y de hacer de las familias, barrios, veredas y comunidades espacios donde se proteja la vida y se siembre esperanza.


Una invitación a toda la Diócesis


Monseñor José Mario Bacci pidió a los párrocos y a los Equipos Parroquiales de Animación Misionera hacer llegar el subsidio a las familias y difundirlo en las celebraciones dominicales, grupos apostólicos, instituciones educativas y medios digitales de las parroquias, con el propósito de que ningún hogar quede sin la posibilidad de unirse a esta cadena de oración.


Así, mientras el territorio avanza en la recuperación de sus actividades cotidianas tras los hechos recientes de orden público, la Iglesia en Santa Marta propone mirar también hacia una tarea de más largo aliento: reconstruir los vínculos sociales que la violencia deteriora y cultivar, desde los hogares, una cultura de fraternidad, reconciliación y cuidado de la vida.

 

Jue 24 Sep 2026

Alimentos, equipos y voluntarios: la respuesta de la Iglesia ante emergencia por incendios en el Tolima

La Arquidiócesis de Ibagué, a través de la Pastoral Social y el Banco Arquidiocesano de Alimentos ha movilizado ayudas humanitarias, voluntarios y equipos para apoyar a las comunidades y a los organismos de socorro que enfrentan la emergencia.


Más de 5.000 familias afectadas por los incendios forestales que desde finales de julio golpean diferentes zonas del Tolima han recibido el acompañamiento de la Iglesia Católica a través de la Arquidiócesis de Ibagué, que ha desplegado una respuesta que incluye ayudas humanitarias, voluntariado y equipos para apoyar la atención de la emergencia.


Al 22 de septiembre, las autoridades departamentales reportaban 270 incendios forestales atendidos en 44 de los 47 municipios del Tolima, con ocho conflagraciones activas y dos controladas. Ese mismo día, la Gobernación señaló que el departamento completaba 50 días de incendios y que más de 60.000 hectáreas habían sido deterioradas por el fuego.


La emergencia ha dejado afectaciones ambientales, daños en zonas rurales y pérdidas para comunidades campesinas, además del impacto sobre la fauna silvestre. Frente a esta realidad, el Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué y la Pastoral Social han llevado ayudas directamente a las comunidades afectadas.


La Iglesia llega a las zonas afectadas


En el municipio de Coello, uno de los territorios afectados por los incendios, la Arquidiócesis entregó 3.035 kilos de ayudas, entre alimentos, agua, elementos de aseo, cobijas, linternas y colchonetas.


La atención también llegó a las veredas Chagualá, Cunira, Dosquebradas y Santa Bárbara, en el corregimiento de Coello, donde fueron entregados alimentos, colchonetas, linternas y frazadas a familias damnificadas.


“Gracias a nuestros hermanos en Colombia, que a pesar de tantas situaciones, están ayudando a nuestro Tolima”, explicó el padre José Ferney Quimbayo Garrido, director del Banco Arquidiocesano de Alimentos de Ibagué, quien destacó la participación de parroquias, empresas, voluntarios, otros bancos de alimentos y la Pastoral Social en esta respuesta.


Más de $100 millones en ayudas y equipos


La respuesta de la Iglesia también ha buscado apoyar a quienes están en primera línea frente al fuego.


Además del apoyo espiritual, el Banco Arquidiocesano de Alimentos puso a disposición de los equipos de emergencia una motobomba para fortalecer su capacidad de respuesta. La adquisición del equipo fue posible gracias a la articulación entre la Arquidiócesis de Ibagué, la Pastoral Social, ABACO (Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia), empresas, benefactores y ciudadanos.


De acuerdo con el padre Quimbayo, la Arquidiócesis también ha destinado más de 100 millones de pesos en diferentes elementos para atender la emergencia, entre ellos bombas estacionarias, equipos de fumigación de espalda, elementos de protección, agua y mercados.


Una respuesta que moviliza a parroquias y voluntarios


La emergencia ha generado además una amplia movilización de voluntariado. Los días 3 y 4 de septiembre, jóvenes, adultos, empresas, instituciones y ciudadanos participaron en una jornada convocada por el Banco Arquidiocesano de Alimentos para clasificar y organizar los productos destinados a las familias afectadas.


Las parroquias de la Arquidiócesis también se han sumado con aportes económicos y voluntarios, mientras otros bancos de alimentos del país han contribuido con donaciones. Entre ellos, el Banco de Alimentos de Zipaquirá, que entregó ayudas para apoyar a las familias afectadas por estas conflagraciones en el Tolima.


La respuesta continúa mientras el departamento enfrenta una de las temporadas de incendios forestales más prolongadas registradas en este periodo. Desde el territorio, la Arquidiócesis de Ibagué mantiene el acompañamiento a las comunidades afectadas y articula esfuerzos con organizaciones, empresas, voluntarios y organismos de socorro para atender las necesidades que deja la emergencia.


En palabras del padre Quimbayo, se trata de una respuesta que ha sido posible gracias a la solidaridad de distintos sectores: una red que permite que las ayudas lleguen a las familias y que también contribuya a fortalecer la capacidad de quienes trabajan para contener el fuego.

 

Vea el informe audiovisual a continuación: 

 

 

La iglesia en el mundo
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Jue 9 Oct 2025

De la Dilexit nos a la Dilexi Te

¿Quién ama verdaderamente a los pobres?


Cristo, que siempre tuvo una predilección por ellos. Él nos amó primero a todos (Dilexit nos), pero luego vuelca ese amor concretamente en el vulnerable, en el que sufre, en el que camina herido por los senderos de la vida (Dilexi Te).


Este es el planteamiento que podemos hacer a partir de las dos exhortaciones que hoy se complementan: “Contemplar el amor de Cristo nos ayuda a prestar más atención al sufrimiento y a las carencias de los demás; nos hace fuertes para participar en su obra de liberación, como instrumentos para la difusión de su amor”(n. 2).


El Papa León XIV, hoy 9 de octubre, nos entrega una exhortación apostólica sobre el cuidado de la Iglesia hacia los pobres, titulada Dilexi Te —“Te he amado” (Ap 3, 9)—, un texto que, como él mismo aclara en los primeros párrafos, se presenta en continuidad con la encíclica Dilexit nos, que el Papa Francisco estaba preparando en los últimos meses de su vida.


En cinco capítulos y 121 párrafos, el Papa León reafirma que existen diversas formas de pobreza: “La de quien no tiene medios de subsistencia material, la de quien está socialmente marginado y carece de instrumentos para expresar su dignidad y sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la de quien se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, y la de quien no tiene derechos, espacio ni libertad”. Añade además que “es digno de elogio que las Naciones Unidas hayan establecido la erradicación de la pobreza como uno de los Objetivos del Milenio” (nn. 9-10).


Asimismo, el documento denuncia “la ilusión de una felicidad que deriva de una vida acomodada” y que “empuja a muchas personas hacia una visión de la existencia centrada en la acumulación de riquezas y en el éxito social a cualquier precio, incluso a costa de los demás, aprovechándose de ideales sociales y de sistemas político-económicos injustos que favorecen a los más fuertes” (n. 11).


De este modo, surgen ciertas “élites de ricos que viven en una burbuja de condiciones muy cómodas y lujosas, casi en otro mundo respecto de la gente común”. Persiste así —a veces muy bien disimulada— una cultura que descarta a los demás sin darse cuenta, tolerando con indiferencia que millones de personas mueran de hambre o vivan en condiciones indignas.


El Papa denuncia también el aumento de la pobreza incluso en los países ricos, la falta de acceso al agua y a los bienes de primera necesidad, y la muerte de miles de personas por causas relacionadas con la desnutrición. Retoma con fuerza el tema de la “opción preferencial por los pobres”, citando la Asamblea del CELAM en Puebla: “Esta “preferencia” nunca implica exclusivismo ni discriminación hacia otros grupos —lo cual en Dios sería imposible—; busca destacar la acción de Dios que se conmueve ante la pobreza y la debilidad de toda la humanidad, y que, queriendo inaugurar un Reino de justicia, fraternidad y solidaridad, tiene un amor particular por quienes son discriminados y oprimidos. Él nos pide también a nosotros, a su Iglesia, una decisión firme y radical a favor de los más débiles” (n. 90).


Por otra parte, siguiendo las huellas no solo de su predecesor, sino también de una larga serie de santos y santas —desde San Francisco de Asís hasta Camilo de Lelis, pasando por Santa Teresa de Calcuta, los Padres de la Iglesia y el apóstol Pablo—, el Papa León recuerda que “no debemos bajar la guardia frente a la pobreza” y que es en el amor a los pobres donde se mide la autenticidad de nuestra fe (cap. III).


Desde la base bíblica y eclesial del documento se comprende por qué puede hablarse teológicamente de una opción preferencial de Dios por los pobres, expresión nacida en el contexto latinoamericano —especialmente en la Asamblea de Puebla—, pero plenamente integrada hoy en el magisterio de la Iglesia (caps. II-III).


Con abundantes citas bíblicas y patrísticas, el Papa insiste en el testimonio de Cristo, “maestro itinerante, cuya pobreza y precariedad son signo de su unión con el Padre y exigencia para quien desea seguirlo por el camino del discipulado” (n. 20). La renuncia a los bienes y seguridades del mundo se convierte, así, en signo visible de la confianza en Dios y en su providencia.


El documento recuerda que no es posible “amar a Dios sin extender ese amor a los pobres. El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios”. Son dos amores distintos, pero inseparables. “Incluso cuando la relación con Dios no es explícita, el Señor nos enseña que todo acto de amor hacia el prójimo es reflejo de la caridad divina: “En verdad les digo: todo lo que hicieron a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicieron” (n. 26).

 

Cuidar de los pobres es, por tanto, una prueba concreta de la sinceridad de la fe: “Quien dice amar a Dios y no tiene compasión por los necesitados, miente”.


El Papa elogia no solo las acciones individuales, sino también los movimientos populares “formados por laicos y guiados por líderes del pueblo, muchas veces sospechados o incluso perseguidos”. Son ellos quienes “invitan a superar la idea de las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres, pero nunca con los pobres ni de los pobres”.


Y añade: “Si los políticos y los profesionales no los escuchan, la democracia se atrofia, se convierte en un nominalismo, en una formalidad vacía; pierde representatividad y se desencarna, porque deja fuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad y la construcción de su destino” (nn. 80-81).


Finalmente, denunciando “una economía que mata”, exhorta a “comprometernos cada vez más en resolver las causas estructurales de la pobreza” (n. 92). Es una urgencia que “no puede esperar, no solo por una necesidad pragmática de obtener resultados y ordenar la sociedad, sino para curarla de una enfermedad que la vuelve frágil e indigna, y que solo podrá conducirla a nuevas crisis” (n. 94).


Dilexi Te llegó para recordarnos que “la atención eclesial a los pobres y con los pobres forma parte esencial del camino ininterrumpido de la Iglesia. El amor a los pobres es un elemento esencial de la historia de Dios con nosotros y, desde el corazón de la Iglesia, prorrumpe como una llamada continua en los corazones de los creyentes, tanto en las comunidades como en cada uno de los fieles” (n. 103).


Y mientras existan personas en condición de pobreza, la Iglesia —como madre que no abandona a sus hijos— deberá estar allí presente.

Descargue el documento aquí
 

Mar 21 Feb 2023

Mensaje para la Cuaresma 2023: ‘Ascesis cuaresmal, un camino sinodal’

Desde el Vaticano el cardenal Micheal Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, presentó el mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2023, bajo el título “Ascesis cuaresmal, un camino sinodal”.


La “transfiguración” personal y eclesial es el objetivo del camino ascético de Cuaresma, y también del proceso sinodal, que propone el Pontífice en su mensaje y para ello se vale del Evangelio de la Transfiguración del Señor que se proclama el segundo domingo de este tiempo litúrgico para reivindicar “el método y el estilo” de una Iglesia sinodal.


“El proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino”.


“La penitencia de Cuaresma -escribe el pontífice- es un compromiso, sostenido por la gracia, para superar nuestra falta de fe y nuestra resistencia a seguir a Jesús en el camino de la cruz”.


Esto requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, que son también requisitos para el Camino Sinodal; y por eso podemos decir que “nuestro camino cuaresmal es 'sinodal' ya que lo hacemos juntos por el mismo camino, como discípulos del único Maestro”.


“Tanto en el camino litúrgico como en el camino del Sínodo, la Iglesia no hace otra cosa que entrar cada vez más profunda y plenamente en el misterio de Cristo Salvador”.


Al igual que el viaje de los discípulos al Monte Tabor, el papa Francisco reconoce que el proceso sinodal puede parecer arduo y llevar al desánimo.


Sin embargo, dice que “lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y asombroso, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión en el mundo”.

 



LEER MENSAJE DE CUARESMA 2023
 


 

Jue 2 Feb 2023

Los cinco “ingredientes” que sugiere el Papa a los jóvenes congoleños

Este jueves 2 de febrero el Papa Francisco ha tenido un encuentro con los jóvenes de la República Democrática del Congo, en el Estadio de los Mártires en Kinsasa y les ha sugerido algunos “ingredientes para el futuro” que pueden asociarse a los dedos de la mano.
 

El Pontífice se ha centrado en la fuerza de las manos y les ha pedido que “miren sus manos y abran las palmas” para después recordarles que Dios ha puesto en sus manos el don de la vida, el futuro de la sociedad y de este gran país. “Hermano, hermana, ¿tus manos te parecen pequeñas y débiles, vacías e inadecuadas para tareas tan grandes? Quisiera llamar tu atención sobre un detalle: todas las manos son similares, pero ninguna es igual a la otra, por eso eres un tesoro único, irrepetible e incomparable. Nadie en la historia puede sustituirte” ha asegurado.
 

Después, les ha hecho reflexionar a través de dos preguntas: “¿para qué sirven mis manos?, ¿para construir o para destruir, para dar o para acaparar, para amar o para odiar?”, subrayando que pueden “apretar la mano y cerrarla y se vuelve un puño” o pueden “abrirla y ponerla a disposición de Dios y de los demás”. Para que comprendan mejor sus palabras, el Papa les ha aconsejado cinco “ingredientes para el futuro”, que pueden asociar a los dedos de la mano. Se trata de cinco consejos “para distinguir las prioridades entre todas esas voces persuasivas que circulan”.
 

El dedo pulgar corresponde a la oración
El Papa ha iniciado con el dedo pulgar, el dedo más cercano al corazón, a quien corresponde “la oración”. “La oración puede parecer una realidad abstracta, lejana de los problemas tangibles. Sin embargo, es el primer ingrediente, el más esencial, porque nosotros solos no somos capaces. No somos omnipotentes y, cuando alguien cree que es así, fracasa miserablemente”. Por eso, Francisco les ha pedido “enraizarse en la oración, en la escucha de la Palabra de Dios, que nos permite crecer cada día en profundidad, dar fruto y transformar la contaminación que respiramos en oxígeno vital”.
 

En este sentido, les recuerda que no tienen que dirigirse a Jesús “como a un ser lejano y distante al que hay que tenerle miedo”, sino “como al mejor de los amigos, que dio la vida por ti. Él te conoce, cree en ti y te ama, siempre”. También les ha pedido “no tener miedo de tomar entre las manos el crucifijo y apretarlo contra el pecho, derramando las lágrimas sobre Jesús. Grítale las esperanzas de tu corazón, confíale los secretos más íntimos de la vida: la persona que amas, las heridas que llevas dentro, los sueños que tienes en el corazón”, pues “quien reza supera el miedo y se hace cargo de su propio futuro”.
 

El dedo índice corresponde a la comunidad
A continuación, Papa pone la mirada en el segundo dedo, el índice. “Con este indicamos algo a los demás. Los otros, la comunidad, este es el segundo ingrediente”. En este segundo punto, Francisco les ha pedido a los jóvenes congoleños que no dejen que su juventud se estropee por la soledad y el aislamiento y siempre permanezcan juntos, pues solo así “serán felices” “porque la comunidad es el camino para estar bien consigo mismo, para ser fieles a la propia llamada”.
 

“Las decisiones individualistas, en cambio, al principio parecen atrayentes, pero después sólo dejan un gran vacío interior. Piensen en la droga; te esconde de los demás, de la verdadera vida, para hacerte sentir omnipotente, pero al final te encuentras despojado de todo. Piensen también en la dependencia del ocultismo y de la brujería, que te atrapan en las garras del miedo, de la venganza y de la rabia. No se dejen encantar por esos falsos paraísos egoístas, construidos en base a la apariencia, los beneficios fáciles o unas religiosidades desviadas”.
 

El Papa también les ha pedido que se cuiden de la tentación de señalar a alguien con el dedo y de excluir a otro porque tenga un origen distinto al de ellos, pues se corre el riesgo de que “primero se crea en los prejuicios sobre los demás, después se justifique el odio y, por tanto, la violencia, y al final nos encontramos en medio de la guerra”.
 

Además, ha hecho una clara observación sobre el riesgo que se corre hoy en día de quedar atrapados en las redes sociales: “La virtualidad no basta. No podemos conformarnos con el mero interactuar con personas lejanas e incluso falsas. La vida no se escoge tocando la pantalla con el dedo. Es triste ver jóvenes que están horas frente a un teléfono. Después de que contemplaran tanto tiempo la pantalla, los miras a la cara y ves que no sonríen, la mirada está cansada y aburrida. Nada ni nadie puede sustituir la fuerza del grupo, la luz de los ojos, la alegría de compartir”.
 

El dedo medio corresponde a la honestidad
Ahora es el momento de explicar el dedo medio, que, como ha dicho el Papa, “se eleva por encima de los otros casi para recordarnos algo imprescindible: la honestidad”. “Aprende bien estas dos palabras. Honestidad, y lo contrario: corrupción. A veces se oye decir: "Pero si es una buena persona, trabaja bien, sabe llevar bien las cosas... pero es un corrupto...". Las dos cosas no van juntas” advierte.
 

En este sentido, el Santo Padre ha querido hablarles también del cáncer de la corrupción: “Algunas personas son buenas, inteligentes, pero corruptas” y les pregunta: ¿Una persona corrupta es honesta o no?”. “No a la corrupción. Pas de corruption. Todos juntos decimos: "¡Pas de corruption!" ha exclamado.
 

El dedo anular corresponde al perdón
El Pontífice también ha hecho mención al cuarto dedo, el anular. “En él se ponen los anillos nupciales. Pero, si lo piensan, el anular es también el dedo más débil, el que cuesta más trabajo levantar. Nos recuerda que las grandes metas de la vida, el amor en primer lugar, pasan a través de la fragilidad, el esfuerzo y las dificultades”. Pero – pregunta a los jóvenes – “en nuestra fragilidad, en las crisis, ¿cuál es la fuerza que nos permite seguir adelante? El perdón”. “Perdonar quiere decir saber empezar de nuevo. Perdonar no significa olvidar el pasado, pero no resignarse a que se repita” asegura.
 

En este sentido, el Papa explica que para crear un futuro nuevo “necesitamos dar y recibir perdón”. “Ahora os pido un favor: guardemos todos un minuto de silencio y pensemos cada uno en las personas que nos han ofendido. Y en este silencio, ante Dios, perdonémosles” les ha pedido a los jóvenes reunidos en el estadio.
 

El dedo meñique corresponde al servicio
Por último, el Papa señala el último dedo, el más pequeño, el “meñique” al que corresponde con el servicio.  “Es precisamente la pequeñez, el hacerse pequeño, lo que atrae a Dios. ¿Sabes una cosa? Esta es una regla de vida, para cada uno de nosotros, escúchala: El que sirve se hace pequeño”.
 

Al final de su discurso les ha pedido que “no se desanimen nunca”: “Cuando estés triste, cuando estés desanimado, toma el Evangelio y mira a Jesús, él te dará fuerzas”.


Fuente: Vatican News

Vie 20 Ene 2023

Cebitepal abre inscripciones para diplomados y cursos del año 2023

El centro de formación de la Iglesia Católica Cebitepal desea continuar ofreciendo propuestas académicas, atendiendo así,  las necesidades de actualización en parroquias, obispados, Conferencias Episcopales, instituciones educativas y comunidades de América Latina y Caribe.


Es por ello que, para estos primeros meses del año, abrió las inscripciones ofreciendo una gran variedad de temas que constituyen en sí misma una excelente oportunidad para agentes de pastoral social, jóvenes y líderes jóvenes, sacerdotes, laicos y laicas, religiosas y religiosos.



Los 14 cursos y diplomados son:


*  Campamento virtual juvenil
*  Doctrina Social de la Iglesia. Por el camino del Tata Vasco de Quiroga
*  Derechos Humanos y las “3 T”
*  Evangelio de Marcos
*  Liderazgos juveniles. Para la transformación social.
*  Pastoral Juvenil Participativa. Con enfoque vocacional.
*  Construcción de Paz y Transformación Social de conflictos
*  La Palabra de Dios. Fuente de la Vida y la Misión de la Iglesia.
*  De la Tierra a la Mesa. Crecimiento para campesinos y comunidades.
*  Formación para Matrimonios orientadores familiares
*  ADICCIONES: Rumbo a una Pastoral Latinoamericana
*  Pastoral Juvenil para Líderes
*  La Ciudad, espacio para la iniciación Cristiana
*  El Evangelio Escondido



Los itinerarios de formación que ofrecen están adaptados al contexto de las regiones de los participantes, abordando temáticas prioritarias en la formación de agentes de pastoral a nivel continental.


En el Cebitepal las bases sobre las que se planea la oferta educativa son el Magisterio Latinoamericano, particularmente el del Papa Francisco, y los cuatro sueños de Querida Amazonia: social, cultural, ecológico y eclesial.


Inscripciones
Los interesados podrán inscribirse a través del correo electrónico [email protected] o comunicarse a través de la línea telefónica (+57) 3226800541


El Cebitepal
Es el centro de formación del Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM que realiza su misión desde un espíritu de comunión y participación, mediante la docencia, la investigación y diversos servicios, con los rasgos propios de la teología y la metodología latinoamericana.


Acceda a la Programación 2023 completa del Centro de Formación Cebitepal cliqueando AQUÍ 

Episcopado al día
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Jue 1 Oct 2026

Conferencia Episcopal y Cáritas Colombiana piden proteger la vida en el sur del Chocó

A través de un comunicado conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC) expresan su profunda preocupación por los hechos de violencia que afectan a las comunidades del sur del Chocó, particularmente en Río Iró, Condoto y Nóvita (Diócesis de Istmina-Tadó). Advierten que la extensión de las hostilidades hacia zonas pobladas y el uso de artefactos explosivos ponen en riesgo la vida e integridad de la población y afectan gravemente su cotidianidad.


El pronunciamiento, firmado por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, y el padre Diego Meza Gavilanes, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, se produce en el contexto de los recientes hechos de violencia que se registran en esta región del departamento del Chocó.


La vida de la población civil debe ser protegida


Ante esta situación, la Iglesia colombiana reafirma que la dignidad de toda persona humana debe ser respetada incluso en medio de la confrontación armada. En ese sentido, señala que ningún propósito político, militar o estratégico puede justificar acciones que expongan a la población civil o desconozcan sus derechos fundamentales.


“¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9), recuerda el comunicado, retomando la pregunta de Dios a Caín, para subrayar que ninguna confrontación puede conducir a la indiferencia frente al sufrimiento de las comunidades ni convertir la vida humana en un medio para alcanzar otros fines.


La CEC y Cáritas Colombiana llaman a todos los actores armados a respetar estrictamente el Derecho Internacional Humanitario, en particular los principios de distinción, precaución y proporcionalidad, y a abstenerse de realizar acciones que pongan en riesgo a la población civil o los bienes indispensables para su vida.


Protección y asistencia para las comunidades


El pronunciamiento también solicita al Estado colombiano fortalecer las medidas necesarias para proteger a las comunidades afectadas y garantizar sus derechos, especialmente en territorios donde las hostilidades producen confinamiento, desplazamiento o restricciones a la movilidad.


A la vez, la Iglesia urge garantizar el acceso seguro y oportuno de la acción humanitaria. La Misión Médica, las organizaciones humanitarias y la Iglesia, señala el comunicado, deben poder desarrollar su labor sin obstáculos ni instrumentalización. La asistencia médica, alimentaria, psicosocial y de protección —subraya la Iglesia— tiene como finalidad proteger la vida y aliviar el sufrimiento humano.


La Iglesia mantiene su acompañamiento en los territorios


Desde las diócesis, parroquias y equipos de Pastoral Social, la Iglesia continúa acompañando a las comunidades afectadas y contribuyendo a la respuesta humanitaria en los territorios.


El mensaje recuerda, además, las palabras del Papa León XIV, quien el 14 de mayo de 2025 afirmó: “¡la guerra nunca es inevitable! Las armas pueden y deben ser silenciadas, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”.


Ante una violencia que amenaza con convertirse en parte de la cotidianidad de las comunidades, la Conferencia Episcopal de Colombia y Cáritas Colombiana reiteran su llamado a detener toda acción que ponga en peligro a la población y abrir caminos de diálogo que permitan superar la violencia.


“La vida humana debe estar siempre por encima de las armas y de cualquier interés en disputa”, concluye el pronunciamiento.

 

Jue 1 Oct 2026

Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades

Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.


La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo. 


La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.


Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo. 


Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.


“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.


El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.


Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.


La violencia continúa en Santa Rita de Iró


La preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.


“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.


“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”


Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.


“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.


La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.

 

Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción. 

 

Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación: 


 

Vie 25 Sep 2026

Monseñor Angelo Accattino invitó a los obispos colombianos a vivir el ministerio con paciencia, unidad y humildad

Monseñor Angelo Accattino presidió la Eucaristía y llamó a los pastores a vivir con paciencia espiritual, fortalecer su relación personal con Jesús y caminar unidos desde la diversidad.


El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, junto con obispos y cardenales de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, sostuvo este viernes 25 de septiembre un encuentro fraterno de bienvenida con monseñor Angelo Accattino, nuevo nuncio apostólico en Colombia.


La jornada tuvo lugar en la Curia Arzobispal de Bogotá y reunió a los obispos de la Provincia Eclesiástica de Bogotá y a arzobispos de otras regiones del país. Entre ellos, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia; monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán; monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia; monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali y a los cardenales Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, y Rubén Salazar Gómez, arzobispo emérito de Bogotá.


Según informó la Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, el encuentro inició con un espacio fraterno en torno a un café y continuó con la celebración de la Sagrada Eucaristía, presidida por el nuncio apostólico y concelebrada por los cardenales y obispos presentes.


Una invitación a vivir el ministerio con paciencia y sabiduría


En su homilía, monseñor Accattino agradeció la acogida y manifestó su disposición de poner al servicio de la Iglesia en Colombia sus capacidades y experiencia.


A partir de la primera lectura, tomada del libro del Eclesiastés, el nuncio centró su reflexión en el sentido del tiempo y en la necesidad de vivirlo con sabiduría. Recordó que el tiempo no está bajo el control del ser humano, sino que es una oportunidad que Dios concede para actuar, esperar, escuchar y discernir.


“Los tiempos son de Dios”, afirmó, al referirse a las distintas circunstancias que atraviesan las diócesis y que no siempre se desarrollan de acuerdo con lo previsto. Como ejemplo, mencionó las situaciones en las que una parroquia queda vacante y es necesario esperar antes de encontrar un nuevo párroco.


Para el Nuncio, esta realidad puede ayudar a comprender que aquello que en un primer momento parece un fracaso o un tiempo perdido puede adquirir otro sentido con el paso del tiempo.


“Eso requiere de fe. Eso requiere que nosotros nos pongamos en la escucha del Señor y, más que todo, que sepamos actuar siempre con humildad”, expresó.


Por ello, invitó a los pastores a cultivar una “paciencia espiritual” y a mantener el corazón abierto a la acción de Dios.


“¿Quién es Jesús para mí?”


La reflexión sobre el Evangelio llevó a monseñor Accattino a plantear una pregunta dirigida a la experiencia personal de fe: “¿Quién soy yo para ti?”.


El Nuncio explicó que, aunque las personas están acostumbradas a ofrecer respuestas sobre Dios, la Iglesia, la fe o la vida, la pregunta de Jesús conduce a un nivel más profundo: el de la relación personal con Él.


“Es ahí donde somos interpelados por Dios en nuestra vida, como obispos, como arzobispos, como sacerdotes, como hombres y mujeres de fe”, afirmó.


En este contexto, invitó a los pastores a cultivar espacios de meditación personal y a preguntarse por el sentido de su propia relación con Cristo: “¿Quién es Jesús para mí? ¿Por qué y cómo me ha llamado a este servicio?”.


Caminar juntos sin perder la riqueza de la diversidad


Otro de los énfasis de la homilía fue la necesidad de fortalecer la fraternidad y la unidad entre los pastores.


Monseñor Accattino señaló que la soledad humana y espiritual puede convertirse en un desafío para cualquier persona y destacó el valor de encontrarse y caminar juntos.


“Siempre hay tiempo para sentir la necesidad de estar juntos”, afirmó, destacando que la unidad permite sentirse acompañados y fortalecidos.


Al referirse a la Conferencia Episcopal, precisó que caminar unidos no significa anular las particularidades de cada persona. Por el contrario, señaló que la diversidad puede enriquecer la unidad.


“No hay que tener miedo en ser quienes somos, en dar lo que podemos dar para el bien de la humanidad. Todos. La unidad es esto: es poner juntos la unicidad de cada uno”, expresó.


El Nuncio Apostólico destacó también que percibe en la Iglesia en Colombia una Iglesia “unida” y “fuerte”, que cuenta con el respeto de la gente y de las autoridades, y relacionó esta realidad con la formación de sus pastores.


Finalmente, recordó que quienes ejercen el ministerio pastoral también necesitan reconocerse como parte del rebaño de Dios.


“Nunca hay que olvidarse que también nosotros somos siempre ovejas del rebaño de Dios”, afirmó, al subrayar que la humildad es esencial para recibir de Dios aquello que luego se está llamado a entregar a los demás.


El encuentro se realizó una semana después de la llegada de monseñor Angelo Accattino a Colombia. El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, tras su nombramiento por el papa León XIV el 15 de agosto. Su misión en el país retoma además un vínculo previo con Colombia, donde prestó servicio en la Nunciatura Apostólica entre 2001 y 2003.

 

 

 

 

 

Mié 23 Sep 2026

Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez tras el fallecimiento de su madre


La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su solidaridad y cercanía fraterna a monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, obispo de Barrancabermeja, ante el fallecimiento de su madre, la señora Judith Velásquez de Giraldo.


Los obispos elevan sus oraciones al Señor Resucitado por el eterno descanso de la señora Judith y piden que conceda consuelo y fortaleza a monseñor Ovidio, a sus familiares y seres queridos.


En esperanza cristiana, la Iglesia en Colombia acompaña a la familia Giraldo Velásquez, confiando en la promesa de la vida eterna.

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| Mar 6 Oct 2026

Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza

El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.


La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.


Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.


Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.


La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.


Una agenda para los próximos años


El encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.


Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.


Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.

 

Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.


El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.

 

Rueda de prensa 


La jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.

 

| Mar 29 Sep 2026

Liberar y cuidar: Iglesia en Colombia profundiza sobre nuevos criterios para el Ministerio del Exorcismo

El tercer curso nacional de formación para exorcistas reunió en Bogotá a sacerdotes y delegados de distintas regiones para profundizar en protocolos, criterios de discernimiento y prácticas pastorales orientadas a proteger la dignidad de las personas atendidas.

 

En Colombia, el Ministerio del Exorcismo avanza hacia una práctica pastoral cada vez más consciente de la responsabilidad que implica acompañar a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Esta fue una de las principales conclusiones del tercer curso nacional de formación para exorcistas, organizado por la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia, bajo el lema “Liberar y Cuidar: El Ministerio del Exorcismo desde la Cultura del Cuidado”.

 

El encuentro, que contó con la participación de cerca de 80 representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país y con aportes de expertos nacionales e internacionales, dio continuidad a los dos cursos anteriores, centrados en “Exorcismo y oración de liberación” y “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En esta tercera edición, la reflexión se concentró en cómo incorporar de manera concreta la cultura del cuidado, la normativa eclesial y criterios de actuación responsable en este ministerio.

 

“La figura del exorcista la debemos no solo valorar, sino también cuidar”, señaló monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina de la CEC, al explicar que se trata de un servicio que requiere formación, discernimiento, oración y comunión con el obispo. El prelado recordó que el exorcismo es un sacramental de la Iglesia y que su ejercicio corresponde al sacerdote que ha recibido legítimamente este encargo de parte del obispo.

 

El cuidado de la persona, en el centro

 

Uno de los principales énfasis del curso fue la necesidad de que quienes ejercen o acompañan este ministerio tengan claridad sobre los riesgos de generar nuevas afectaciones en personas que ya llegan a la Iglesia en condiciones de fragilidad. El padre Iván José Ruiz Vidal, delegado para el Ministerio del Exorcismo de la Arquidiócesis de Cartagena, destacó este desafío: “En la medida en que nosotros adoptamos el cuidado dentro de nuestro ministerio, pues evitamos entrar en revictimización”.

 

Desde esta perspectiva, el cuidado no se planteó como un elemento adicional al ejercicio del exorcismo, sino como un criterio transversal que debe orientar la relación con quienes solicitan acompañamiento. Esto implica respetar su dignidad, intimidad y libertad; ofrecer una escucha adecuada; evitar actuaciones que puedan producir nuevas heridas y reconocer cuándo una situación requiere la intervención o el acompañamiento de otros profesionales.

 

El padre Gabriel Londoño Sepúlveda, sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de Bogotá, sintetizó este enfoque en dos direcciones: el cuidado del ministro hacia las personas que atiende y el cuidado de quienes acuden a él en el ejercicio de su ministerio. Para ello, subrayó la importancia de actuar desde la verdad, el amor, una recta doctrina, la escucha y el acompañamiento pastoral.

 

Discernir antes de intervenir

 

Otro de los aprendizajes centrales fue la necesidad de fortalecer el discernimiento. Las reflexiones abordaron la importancia de evitar atribuciones apresuradas de carácter espiritual frente a situaciones que pueden tener dimensiones psicológicas, psiquiátricas, médicas o sociales.

 

Monseñor José Mauricio Vélez insistió en que el sacerdote exorcista debe contar con criterios suficientes para distinguir las distintas realidades que pueden estar presentes en una persona que solicita ayuda. De ahí la importancia de una formación que permita conjugar la dimensión espiritual con las herramientas provenientes de otras disciplinas.

 

En la misma línea, las ponencias sobre los criterios para el discernimiento de la acción extraordinaria del maligno, las directrices para el ministerio del exorcismo y los posibles abusos en el uso del ritual profundizaron en la necesidad de actuar con prudencia, rigor teológico, formación, oración y trabajo interdisciplinario.

 

El curso también abordó situaciones relacionadas con prácticas de ocultismo y algunas terapias alternativas, planteando la prevención y la formación de las comunidades como herramientas necesarias para que los fieles puedan desarrollar criterios de discernimiento frente a las distintas propuestas espirituales que encuentran en la sociedad contemporánea.

 

Prevenir abusos y fortalecer la responsabilidad

 

La cultura del cuidado también llevó a revisar posibles formas de abuso en el ejercicio del ministerio, incluidos aquellos que pueden surgir por desconocimiento, actuaciones inadecuadas o interpretaciones erróneas del ritual.

 

Monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la Diócesis de Bauru, en Brasil, uno de los conferencistas internacionales del encuentro, llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia episcopal y la formación de quienes participan en este servicio. También recordó que no toda persona que se presenta como exorcista cuenta con la autorización eclesial para ejercer este ministerio.

 

De acuerdo con el sacerdote brasileño, esta claridad resulta particularmente relevante en contextos en los que personas que buscan una respuesta inmediata frente a situaciones de sufrimiento pueden quedar expuestas a prácticas que no corresponden al ejercicio legítimo del ministerio de la Iglesia.

 

“No hacemos de nombre propio sino en nombre de la Iglesia y, por lo tanto, hay que seguir lo que nos pide la misma Iglesia”, afirmó el sacerdote brasileño.

 

En este sentido, monseñor Vélez recordó también que el exorcista es un sacerdote nombrado por el obispo y que los fieles pueden acudir a sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas para conocer quién ha recibido este encargo. Esta claridad busca favorecer el orden pastoral y prevenir que personas vulnerables terminen recurriendo a quienes actúan al margen de la autoridad y de las normas de la Iglesia.

 

Una responsabilidad que involucra al exorcista y a su equipo

 

El curso amplió, además, la reflexión sobre quienes acompañan al sacerdote exorcista. La selección, formación, acompañamiento y actuación de los auxiliares fueron abordados como elementos necesarios para garantizar que todo el equipo comprenda los límites de su servicio, actúe con discreción y permanezca en comunión con la autoridad eclesial.

 

Entre los elementos identificados durante los talleres se destacó la necesidad de fortalecer competencias relacionadas con el discernimiento, la formación doctrinal y canónica, el equilibrio humano y espiritual, el trabajo interdisciplinario y la capacidad de reconocer señales de alerta en la práctica pastoral.

 

La reflexión sobre la cultura del cuidado incluyó también el cuidado del propio sacerdote exorcista, tanto en sus dimensiones física y psicológica como espiritual, así como la importancia de evitar actitudes de protagonismo o autorreferencialidad que puedan desvirtuar el sentido eclesial del servicio.

 

De la reflexión a líneas de acción

 

Uno de los aportes metodológicos del encuentro fue el trabajo desarrollado en ocho mesas, organizadas según las provincias eclesiásticas. Este ejercicio permitió compartir experiencias territoriales, reconocer desafíos comunes y plantear propuestas para fortalecer el ministerio en las distintas jurisdicciones.

 

El análisis de las normas canónicas y la construcción de un mapa de competencias permitieron, además, trasladar las reflexiones a situaciones concretas de la práctica pastoral. Las conclusiones recogidas durante estos ejercicios serán objeto de una posterior sistematización por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia.

 

Para el padre Carlos Guillermo Arias, director del Departamento de Doctrina de la CEC y coordinador de la organización del curso, este proceso se inscribe en la responsabilidad de continuar ofreciendo herramientas de formación para quienes prestan este servicio en las Iglesias particulares.

 

La proyección, de acuerdo con lo trabajado durante el encuentro, apunta a mantener una formación permanente, fortalecer la articulación entre las jurisdicciones eclesiásticas, consolidar criterios comunes de actuación y profundizar en protocolos y líneas de acción que permitan responder de manera responsable a las situaciones que llegan a este ministerio.

 

“Es relevante seguir formándonos y ojalá tuviésemos la posibilidad de seguir formando también otro mayor número de sacerdotes”, señaló el padre Iván José Ruiz, quien insistió en que la tarea no puede reducirse a una comprensión exclusivamente espiritual de las situaciones que afectan a las personas, sino que debe considerar también las circunstancias sociales y las afectaciones a la dignidad humana.

 

Así, el tercer curso nacional dejó como uno de sus principales desafíos hacer de la cultura del cuidado una práctica permanente del Ministerio del Exorcismo en Colombia: un servicio ejercido en comunión con el obispo, con sólida formación espiritual, doctrinal y canónica, capacidad de discernimiento, apertura al trabajo interdisciplinario y especial atención a la dignidad y protección de las personas vulnerables.

 

Vea el informe audiovisual con los momentos y testimonios más destacados: 

 

 

| Lun 28 Sep 2026

Octubre Misionero 2026: cinco semanas para renovar el compromiso evangelizador en Colombia

El 18 de octubre de 2026, Colombia se unirá a la celebración de los 100 años del DOMUND, una jornada instituida por el Papa Pío XI que invita a todos los bautizados a renovar su compromiso misionero a través de la oración, el sacrificio y la cooperación económica.

 

La Iglesia Católica en Colombia se prepara para vivir el Octubre Misionero 2026, un mes de intensa animación y compromiso evangelizador que tendrá su punto culminante el próximo domingo 18 de octubre con la celebración del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Este año, la jornada alcanza su centésima edición, un hito histórico que la Iglesia universal conmemora con gratitud y esperanza.

 

Bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por el Santo Padre León XIV, las Obras Misionales Pontificias de Colombia (OMP) han dispuesto un material pastoral y formativo para que las parroquias, comunidades religiosas, colegios y fieles en general se sumen a esta celebración; incluye la guía para la celebración Octubre Misionero 2026 y la Revista Misiones en su edición 864, que ofrece reflexiones, actividades y signos concretos para vivir cada semana de octubre.

 

Un siglo de misión y apoyo

 

La Jornada Mundial de las Misiones fue instituida en 1926 por el Papa Pío XI, a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe. Desde entonces, cada penúltimo domingo de octubre, los católicos del mundo entero se unen en oración y generosidad para apoyar la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión, especialmente en las Iglesias jóvenes, pobres o perseguidas.

 

En su mensaje para esta jornada centenaria, el Papa León XIV recordó que “la unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión”, y exhortó a toda la Iglesia a “continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.

 

Cinco semanas para renovar el compromiso misionero

 

La guía para este celebración propone un itinerario espiritual y pastoral dividido en cinco semanas, cada una con un énfasis particular:

 

Primera semana (1 al 3 de octubre): María nos une en el camino misionero. La Virgen María, primera discípula misionera, es presentada como modelo de escucha, disponibilidad y servicio. Se sugiere el rezo del Rosario Misionero, visitas misioneras con la imagen de la Virgen y la consagración de las familias a María.


Segunda semana (4 al 10 de octubre): Orar juntos para transformar el mundo. La oración es el alma de toda acción misionera. Se proponen Horas Santas Misioneras, cadenas de oración por países en conflicto y momentos de adoración al Santísimo.


Tercera semana (11 al 17 de octubre): Unidos a Cristo, ofrecemos nuestra vida por la misión. Se destaca el valor redentor del sufrimiento ofrecido con amor, especialmente por los enfermos, adultos mayores y quienes atraviesan dificultades. Se invita a visitar hospitales y centros geriátricos.


Cuarta semana (18 al 24 de octubre): Uno en Cristo compartimos con alegría. La cooperación económica es una expresión visible de comunión misionera. Se motiva la alcancía misionera, bazares solidarios y la ofrenda especial para las Obras Misionales Pontificias.


Quinta semana (25 al 31 de octubre): Llamados a servir unidos en Cristo. Oración por las vocaciones misioneras nativas, para que muchos jóvenes respondan con valentía al llamado del Señor. Se sugiere una Hora Santa Vocacional y un Rosario Misionero de clausura.


El DOMUND 2026: una oportunidad para la generosidad

 

El domingo 18 de octubre, las parroquias de todo el país realizarán la colecta anual del DOMUND, cuyos fondos son distribuidos por las Obras Misionales Pontificias, en nombre del Papa, para sostener proyectos de evangelización, formación de seminaristas, catequistas, obras sociales y atención a comunidades en los cinco continentes. Los fieles podrán contribuir de tres maneras:

 

-Realizando la ofrenda directa en sus parroquias.
-Consignando en la cuenta de ahorros de Bancolombia nº 20557000743, a nombre de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe.
-Haciendo el aporte en línea, a traves de la página web de OMP.


Un llamado a la comunión y la esperanza

 

El director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia, el padre Samir García Valencia, invita a todas las jurisdicciones eclesiásticas a vivir intensamente este Octubre Misionero y a unirse a la celebración del centenario del DOMUND: “Esta jornada nos recuerda que todos los discípulos de Cristo somos misioneros, llamados a anunciar el Evangelio con nuestra vida. De manera concreta, durante este mes respondemos a este compromiso mediante la oración, el sacrificio y la ofrenda generosa por la misión”.

 

Descargue la guía para la celebración: 

| Lun 21 Sep 2026

Ocho catequesis de León XIV para profundizar en la renovación litúrgica, disponibles en “Notas de Actualidad Litúrgica”


El boletín del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece un recurso de formación sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium y las principales líneas de acción de la pastoral litúrgica para el próximo año.


La liturgia como fuente de renovación de la vida cristiana


El Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una nueva edición de su boletín Notas de Actualidad Litúrgica, correspondiente al último trimestre de 2026, que reúne las ocho catequesis ofrecidas por el papa León XIV durante las audiencias generales del 20 de mayo al 26 de agosto de este año, dedicadas a la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia.


La publicación busca facilitar a los agentes de pastoral litúrgica de las jurisdicciones eclesiásticas del país el acceso a estas enseñanzas, como un instrumento de formación y profundización en el sentido de la celebración cristiana, la renovación litúrgica y la participación de los fieles.


En la presentación del boletín, el padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, destaca que la Sacrosanctum Concilium, promulgada el 4 de diciembre de 1963, continúa siendo un referente para comprender la liturgia en el misterio de Cristo y en la vida de la Iglesia.


«Volver sobre ellas puede ayudarnos a redescubrir los fundamentos de la renovación litúrgica y, al mismo tiempo, a reconocer la responsabilidad que tenemos de celebrar los santos misterios con fidelidad, comprensión, participación y belleza».


Ocho catequesis para profundizar en el misterio de la liturgia


La edición presenta un recorrido por ocho temas desarrollados por el papa León XIV, que permiten aproximarse a distintos aspectos de la liturgia y su relación con la vida de la Iglesia:


La liturgia en el misterio de la Iglesia: su fundamento en Cristo y su relación con la vida del Pueblo de Dios.


La reforma de la liturgia: tradición y desarrollo: la renovación litúrgica como desarrollo orgánico de una tradición viva, en fidelidad a la Iglesia.


El rito, el signo y el símbolo: la importancia de los signos litúrgicos y la formación que permite comprenderlos y vivirlos.


El misterio eucarístico: la Eucaristía como centro de la vida de la Iglesia, sacramento de unidad y comunión.


La oración de la Iglesia: la dimensión eclesial de la oración litúrgica y el valor de la Liturgia de las Horas.


El año litúrgico: la celebración del misterio de Cristo a lo largo del tiempo, con el misterio pascual como centro.


La música sagrada: su servicio a la acción litúrgica, la oración y la participación de la asamblea.


Las motivaciones de la reforma litúrgica: el propósito de favorecer una participación plena, consciente y activa de los fieles.
En su conjunto, estas reflexiones invitan a comprender la liturgia más allá de sus expresiones rituales, reconociéndola como el lugar en el que Cristo continúa actuando por el Espíritu Santo y en el que la Iglesia recibe la vida que viene de Él.


Como señala el documento, la liturgia debe conducir al encuentro con Cristo y hacer visible la belleza del misterio celebrado en medio de las comunidades.


Proyección pastoral para 2027


Además de las catequesis del Santo Padre, la nueva edición incorpora la Proyección Pastoral 2027 de la Comisión Episcopal de Liturgia, que establece las orientaciones y acciones previstas para acompañar la pastoral litúrgica de la Iglesia en Colombia.


La proyección busca consolidar una cultura celebrativa fiel al espíritu del Concilio Vaticano II y promover celebraciones dignas, participativas y fieles a la tradición recibida, en comunión con las jurisdicciones eclesiásticas y la Sede Apostólica.


Para el desarrollo de este servicio, se contemplan seis líneas de acción:


1. Publicaciones


Se dará continuidad a la producción, revisión y edición de libros litúrgicos y subsidios pastorales. Entre las acciones previstas se encuentran la implementación de nuevos libros y rituales, la preparación del Ordo 2028 y el avance en la elaboración del Cancionero Litúrgico Nacional.


2. Formación


Se fortalecerán los procesos de formación litúrgica para el clero, los religiosos, las religiosas y los laicos, mediante encuentros regionales, el Encuentro Nacional de Liturgia y otras iniciativas formativas, incluidas catequesis virtuales de preparación para la Navidad.


3. Piedad popular y pastoral de los santuarios


Se proyecta la creación de la Comisión Nacional de Santuarios, integrada por cinco rectores de santuarios del país, así como la realización del Encuentro Nacional de Rectores de Santuarios. Estas iniciativas buscan promover espacios de evangelización, oración, acogida, reconciliación y consuelo para los peregrinos.


4. Nuevas tecnologías al servicio de la evangelización


El Departamento continuará fortaleciendo los contenidos de la aplicación Ordo Colombiano, que ofrece recursos litúrgicos, bíblicos y de oración. Para 2027 se contempla la modernización tecnológica de la plataforma y el desarrollo de un motor de asistencia editorial basado en inteligencia artificial, bajo criterios de custodia doctrinal y litúrgica.


5. Apoyo a la Secretaría General de la Conferencia Episcopal


Se mantendrá el acompañamiento litúrgico a las Asambleas Plenarias del Episcopado, las reuniones de la Comisión Permanente y otros encuentros eclesiales de carácter nacional, así como a la preparación de la Asamblea prevista para evaluar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad.


6. Congreso Eucarístico Internacional de Sídney 2028


Se iniciará la preparación pastoral de la participación de la Iglesia en Colombia en este Congreso, mediante programas y subsidios de reflexión, traducción y socialización de materiales, con el propósito de fortalecer la conciencia sobre el sacramento eucarístico y promover la participación de una delegación de fieles.


Un recurso para la formación y la renovación litúrgica


Con esta nueva edición, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición de las comunidades eclesiales un material que articula la enseñanza reciente del papa León XIV con las orientaciones pastorales proyectadas para 2027.


La publicación invita a continuar profundizando en la riqueza de la liturgia y a fortalecer el compromiso de celebrarla con fidelidad, comprensión y participación, reconociendo su lugar en la vida de la Iglesia y en la renovación de la vida cristiana.


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