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conferencia episcopal de colombia

Jue 13 Jun 2024

En audiencia del Grupo de Trabajo por Colombia con el papa Francisco, el pontífice pidió seguir perseverando por la paz

Este miércoles, 12 de junio, el Grupo de Trabajo por Colombia (GTC), integrado por Cáritas de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Cáritas Noruega, Cáritas Alemania, Cáritas Francia/Secours Catholique, Cáritas Española, SCIAF,Catholic Agency for Overseas Development (CAFOD) y Catholic Relief Services, inició una gira de incidencia en Roma. A través de ella, busca posicionar temas clave de la realidad colombiana en la agenda internacional, entre ellos, la paz, el cuidado medioambiental y la movilidad humana. Además, fortalecer los esfuerzos de colaboración que se han dado en este contexto, tras 32 años de existencia del grupo.El primer encuentro del GTC en esta gira fue con el papa Francisco. En la audiencia, el Santo Padre destacó la importancia de la labor social que adelantan las Cáritas hermanas y pidió perseverar en los esfuerzos por alcanzar la paz. Además, describió a Colombia como “un país noble, que ha sufrido mucho, que se ha tratado de superar, de encontrar la paz, en un territorio en el que, a veces, la industria de la droga se impone y crea guerra”.Por su parte, monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, obispo Soacha y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, en nombre del episcopado colombiano, expresó gratitud al pontífice por sus acciones en favor de la reconciliación y la paz en Colombia: “La Iglesia en Colombia reconoce y valora sus mensajes, propuestas y gestiones para lograr una humanidad reconciliada y en paz. Le manifestamos una gratitud especial por su solidaridad y oración constantes en favor de nuestra patria”.En el caso de la CEC, la iniciativa es liderada por monseñor Juan Carlos Barreto y por monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú. También acompaña la gira la subdirectora del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas colombiana, Liliana Zamudio Vaquiro, junto a un equipo de profesionales.Durante la gira, que se extenderá hasta este viernes 14 de junio, se desarrollaron también reuniones con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Comunidad de Sant'Egidio.Durante el encuentro con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se habló sobre los desafíos de encontrar nuevas formas de colaboración, enfatizando la necesidad de escuchar a los territorios y apoyar sus necesidades. Se pidió también buscar una mayor articulación en los temas migratorios y en el trabajo por la Amazonía.En este espacio se hizo también referencia a la importancia de capitalizar los esfuerzos de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) y crear redes en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP 16), que se iniciará en la ciudad de Cali el 21 de octubre. En esta dimensión, se resaltó la relevancia de la exhortación apostólica del papa Francisco Laudate Deum, que advierte sobre la proximidad de un punto de no retorno ambiental y la necesidad de una espiritualidad que recupere el sentido y la sabiduría de la experiencia de fe.En el marco de la gira, el GTC tiene previstas otras reuniones con Cáritas Italiana, Cáritas Internationalis y con la FAO. Estos encuentros permitirán abordar temas prioritarios para el aporte de la Iglesia al país.Para conocer más detalles, visite: www.caritascolombiana.org

Mié 12 Jun 2024

Obispos de Nariño y Cauca convocaron a líderes sociales y entes territoriales para generar propuestas de transformación en torno a los cultivos ilícitos

Por tercera vez, el pasado 5 de junio, las seis jurisdicciones que conforman la Provincia Eclesiástica de Popayán convocaron el foro sobre "Cultivos de Uso Ilícito y Economías Ilegales". Un evento que buscó propiciar reflexiones y aportes en torno a problemáticas relacionadas con estos cultivos en el suroccidente colombiano. En esta oportunidad, se llevó a cabo en la Diócesis de Pasto.De manera especial, al foro fueron convocados líderes comunitarios, representantes de organizaciones de la sociedad civil y agentes pastorales, de los departamentos de Nariño y Cauca. Estuvieron acogidos por monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de Pasto, monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales, monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Tumaco, y el padre Arnulfo Moreno Quiñonez, pro-vicario de Guapi. Estuvo presente también el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo; así como diversos funcionarios y académicos locales.El arzobispo de Popayán y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Omar Alberto Sánchez, junto a los obispos de Tumaco, Pasto, Ipiales, Guapi y Tierradentro, convocaron el primero de estos foros en junio de 2022. Desde esta primera versión, desarrollada en la Arquidiócesis de Popayán, lo concibieron como un espacio de reflexión, acción y articulación regional para seguir consolidando una pastoral para la reconciliación y la paz, capaz de responder a los desafíos y necesidades actuales de los territorios. Al respecto, monseñor Orlando Olave enfatizó que allí no se buscan culpables, sino soluciones, desde un enfoque de transformador en el que se contribuya a la identificación de nuevas alternativas y economías para el sustento y desarrollo de las comunidades."Nuestra misión es acompañar a nuestras comunidades en su lucha por una vida digna. Debemos trabajar juntos, desde todas las esferas, para erradicar las causas que llevan a nuestros hermanos a recurrir a las economías ilegales", expresó al respecto monseñor José Saúl Grisales.Jully Jazmín Caicedo, beneficiaria Pastoral Indígena, resaltó la importancia de estos eventos en los que se buscan alternativas para cambiar las dinámicas ilícitas que se viven en los territorios, en función de la construcción de paz.“Somos víctimas de la presencia de estos cultivos que, de alguna manera, han afectando toda nuestra cultura, todo nuestro buen vivir. Los indígenas históricamente hemos sido protectores del territorio y, al no haber alternativas para poder solventar nuestras necesidades, hemos estado obligados a cultivar la coca”, comento la lideresa indígena.Durante su intervención en el foro, el Gobernador de Nariño destacó los diálogos regionales para la paz que han venido desarrollando recientemente en el departamento, como una oportunidad para trazar el camino de transición de las economías ilegales a economías lícitas. Especialmente, ante el crecimiento de estos cultivos en los últimos años, ligado a otros problemas aún más graves en términos humanitarios, como el reclutamiento de niños y jóvenes por parte de grupos armados.Durante el conversatorio de líderes y representantes comunitarios, se abordaron estrategias para enfrentar los desafíos relacionados con los cultivos ilícitos y las economías ilegales. Allí, se destacó la necesidad de fortalecer el desarrollo comunitario y apoyar el emprendimiento local para brindar alternativas sostenibles en los territorios; se enfatizó en la importancia de la participación activa de la comunidad en la creación e implementación de políticas públicas que favorezcan dicho desarrollo. Además, se discutió sobre la necesidad de contar con programas educativos y de capacitación para empoderar a la población, especialmente a los jóvenes, y alejarlos de estos contextos.En el foro también se abordaron reflexiones pastorales en torno a la problemática. Allí, los obispos y directores de pastoral social de la provincia hicieron énfasis en tres dimensiones: compromiso pastoral, justicia social, y solidaridad.“Los obispos reafirmaron su compromiso con la promoción de la paz y el desarrollo integral en sus diócesis. Subrayaron la necesidad de una presencia activa de la Iglesia en los territorios afectados por las economías ilegales. Destacaron la importancia de trabajar por la justicia social, abordando las causas estructurales de la pobreza y la exclusión que alimentan las economías ilícitas. Llamaron a la solidaridad entre las comunidades y a fortalecer los lazos de apoyo mutuo para enfrentar los desafíos comunes”, así lo indicó la oficina diocesana de comunicaciones de Tumaco.El evento concluyó con un llamado a la acción coordinada entre el gobierno, la Iglesia, las organizaciones comunitarias y la sociedad civil para atender de manera conjunta esta realidad. Las reflexiones propuestas en los diferentes espacios proporcionarán ahora una hoja de ruta desde la cual se pueda seguir avanzando en la búsqueda de una paz regional, que priorice el desarrollo sostenible.Vea a continuación el informe elaborado por la Oficina de Comunicaciones de la Diócesis de Tumaco:

Mar 11 Jun 2024

La familia defiende y protege la vida

Mons. José Libardo Garcés Monsalve - En el desarrollo de nuestro Proceso de Evangelización en la Diócesis de Cúcuta, en este mes de junio estamos convocados a reflexionar sobre la familia y la vida, con el propósito de tomar conciencia del llamado de Dios a cada hogar para defender, proteger y custodiar la vida humana, como base esencial para construir persona y sociedad desde las virtudes del Evangelio, que a la vez tiene su base en el sacramento del matrimonio. Experimentamos cómo la sociedad se va deteriorando en muchos ambientes y esto tiene su raíz en el deterioro de la vida familiar, que está surgiendo desde distintas ideologías y maneras de concebir el matrimonio y la familia, de espaldas a Dios.Frente a los desafíos que se plantean hoy para la familia, la llamada constante que nos hace Dios en su Palabra es a edificar la vida del hogar sobre la roca firme de Jesucristo, para recibir de Él la fuerza para afrontar los desafíos y tareas en la misión que ha recibido de Dios de custodiar la vida humana. Aparecida al respecto afirma: “El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, también posee una altísima dignidad que no podemos pisotear y que estamos llamados a respetar y a promover. La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos” (Documento de Aparecida 464).Esta enseñanza del magisterio de la Iglesia ratifica toda la doctrina en defensa de la vida, que le sale al paso a las ideologías que presentan el aborto, la eutanasia y demás atentados contra la vida y la dignidad de la persona humana como norma de comportamiento. Frente a esto tenemos que fortalecer la familia que protege la vida como regalo gratuito de Dios. Al respecto Aparecida nos enseña lo siguiente: “La familia cristiana está fundada en el sacramento del matrimonio entre un varón y una mujer, signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su esposa, la Iglesia. Desde esta alianza de amor, se despliegan la paternidad y la maternidad, la filiación y la fraternidad, y el compromiso de dos por una sociedad mejor” (DA 433).La familia cristiana se convierte en roca firme sobre la que se edifica la sociedad, pues en ella se aprende la relación sana de padre, madre, esposos, hijos y hermanos, para salir a la sociedad a construir el ritmo de las relaciones interpersonales sanas. En este sentido Aparecida afirma que: “La familia es uno de los tesoros más importantes de los pueblos y es patrimonio de la humanidad entera. En nuestra condición de discípulos misioneros, estamos llamados a trabajar para que la familia asuma su ser y su misión, en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia” (DA 432), y pueda ser artífice de la transformación de la sociedad desde los valores del Evangelio.La Cruz hace parte de la vida humana y también de la vida familiar, en esto tenemos que aprender de la Santísima Virgen María, a estar junto a la Cruz del Señor, a veces con dolor, pero de pie y con la esperanza en Jesús que no defrauda, porque “los dolores y las angustias se experimentan en comunión con la Cruz del Señor, y el abrazo con Él permite sobrellevar los peores momentos. En los días amargos de la familia hay unión con Jesús abandonado que puede evitar una ruptura. Las familias alcanzan poco a poco, con la gracia del Espíritu Santo, su santidad a través de la vida matrimonial, participando también en el misterio de la Cruz de Cristo, que transforma las dificultades y sufrimientos en una ofrenda de amor” (Amoris Laetitia 317).Esta enseñanza del Papa Francisco es muy consoladora, porque muchos matrimonios y familias rompen sus relaciones en la primera dificultad o crisis que experimentan, olvidando que con la gracia de Dios recibida en el sacramento del matrimonio y renovada día a día en la Eucaristía, se puede perseverar en la misión recibida hasta el final. En nuestro camino cristiano encontramos matrimonios que han perseverado en su amor fiel durante muchos años, conscientes que su vida conyugal ha tenido momentos de cruz e incertidumbre, pero con la certeza de que el Señor está siempre presente todos los días hasta el final de sus vidas.Los desafíos son grandes porque no es fácil hacer frente en el momento actual, a todas las situaciones de adversidad por las que atraviesan las familias, sin embargo, cuando tenemos conciencia que Jesucristo ilumina y unifica la vida familiar, podemos seguir adelante, abiertos a la gracia de Dios y al don que viene de lo alto que nos fortalece, alienta, nos llena de esperanza y nos da la certeza que “Dios ama nuestras familias, a pesar de tantas heridas y divisiones. La presencia invocada de Cristo a través de la oración en familia nos ayuda a superar los problemas, a sanar las heridas y abre caminos de esperanza” (DA 119).Convoco a todas las familias a encontrar unos minutos cada día para estar unidos ante el Señor, rogar por las necesidades familiares, orar por los miembros del hogar que están pasando situaciones difíciles, pedirle la gracia de la caridad y del amor conyugal, darle gracias a Dios todos los días por la vida y todo lo que acontece en la familia.Pongamos la vida personal y familiar bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María y del Glorioso Patriarca San José, para que juntos en el hogar hagan profesión de fe proclamando “Tú eres el Cristo” (Mc 8, 29).En unión de oraciones,reciban mi bendición+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Jue 6 Jun 2024

Obispos colombianos proponen cuatro pilares para vivir una nueva etapa de la historia nacional orientada a la reconciliación

Preocupados por la compleja situación humanitaria y sociopolítica que enfrenta actualmente el país, los obispos de Colombia proponen cuatro pilares para vivir una nueva etapa de la historia nacional que esté orientada a la reconciliación. El mensaje se inspira en la renovación de la consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús que celebrará toda la Iglesia este viernes 7 de junio; acto que representa no solo devoción y tradición sino también un importante compromiso espiritual para los católicos, al contemplar el corazón traspasado de Jesús.En el comunicado, los pastores colombianos piden construir con urgencia un proceso de unidad nacional, renovar la política y ponerla al servicio del bien común, optar por una economía que tenga como centro la persona y la familia, cuidar el medio ambiente y custodiar la vida, desde un enfoque educativo integral. “Al proponer estos cuatro pilares, tenemos la convicción de que cada persona de nuestro país es un potencial de esperanza; con amor de pastores, los convocamos a buscar juntos las soluciones, trabajar por la reconciliación y esforzarnos por vivir el Evangelio de la misericordia que fluye del Sagrado Corazón de Jesús”, expresan los prelados.Renovación de la consagración en la Catedral Primada de ColombiaEn este contexto, a las 11:15 a.m. de este viernes 7 de junio, en la Catedral Primada de Colombia, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, presidirá la Eucaristía y en ella, el rito de la consagración. Para facilitar que la devoción y el mensaje de esperanza lleguen a todos los hogares del país, será transmitida en vivo por los canales RCN y Caracol TV.En contextoLa primera Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús se llevó a cabo el 22 de junio de 1902, por iniciativa del entonces arzobispo de Bogotá, monseñor Bernardo Herrera Restrepo, como súplica por el fin de la Guerra de los Mil Días, que estalló en 1899. Luego de tres años de guerra sangrienta y destructiva, la situación del país empeoraba cada día más y amenazaba con convertirse en una verdadera catástrofe nacional.Esta consagración también dio origen a la construcción de la emblemática Basílica Menor del Voto Nacional, ubicada en la localidad de Los Mártires, en el centro de Bogotá, que se constituyó en símbolo de unión de la nación bajo una misma advocación: el Sagrado Corazón de Jesús.Cinco meses después de la consagración, el 21 de noviembre de 1902, se firmó el Tratado de Wisconsin, que puso fin a este episodio violento y que condujo a Colombia hacia un capítulo de armonía nacional.

Mar 4 Jun 2024

Iglesia rechaza el asesinato del padre Ramón Arturo Montejo Peinado de la Diócesis de Ocaña

A través de un comunicado, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona y administrador apostólico de la Diócesis de Ocaña, expresó su dolor y rechazo categórico frente al asesinato del padre Ramón Arturo Montejo Peinado, a quien le arrebataron su vida al medio día de este martes 4 de junio, al parecer, por robarle su vehículo. El hecho ha causado profunda consternación en esa comunidad del departamento de Norte de Santander y luto en la Iglesia colombiana.De acuerdo a la información entregada por las autoridades, dos hombres que pretendían robarle su vehículo, le propinaron heridas con arma blanca en la espalda. En un intento del sacerdote por oponerse al hurto, lo arrollaron y emprendieron la huida en este mismo carro. Posteriormente el vehículo fue hallado en el sector conocido como San Fermín, luego se produjo la captura de uno de los responsables.“Condenamos profundamente que la violencia irracional haya cobrado la vida de un sacerdote que dedicó su vida a difundir el mensaje de la paz y amor de Jesucristo. Rechazamos categóricamente este acto de barbarie que atenta no solo atenta contra la vida de un ser humano, sino también contra los principios fundamentales de convivencia y humanidad”, así lo dio a conocer monseñor Ossa.En el mensaje, el arzobispo pide también a las autoridades investigar a fondo el crimen de del sacerdote nacido en el municipio de Teorama, quien se venía desempeñando como párroco en San José de Buenavista y delegado de la comisión diocesana de reconciliación y paz. Rol desde el cual participó, en nombre de la Iglesia, en varias liberaciones de secuestrados en la región del Catatumbo. A estas expresiones de tristeza y rechazo ante el hecho; así como de unión con sus familiares y con los fieles, se han sumado los demás obispos del país mediante diversas publicaciones realizadas a través de sus diócesis. Manifiestan también allí su esperanza en la Resurrección y la vida eterna, confiando en que el padre Ramón Arturo se encuentra ahora en la presencia del Señor.

Mar 4 Jun 2024

“El que acoge a un migrante, acoge a Cristo”: Papa Francisco

El Santo Padre pide a los católicos de todo el mundo dedicar la oración de este mes de junio para que quienes huyen de las guerras o del hambre en condición de migrantes, “encuentren aceptación y nuevas oportunidades en la vida”. Además, recuerda que "el que acoge a un migrante, acoge a Cristo".El mensaje lo envía a través de la más reciente edición de "El Video del Papa" difundido desde la Red Mundial de Oración del Papa, cuya producción, en esta oportunidad, contó con la colaboración del canal católico colombiano Tele VID, obra de la Congregación Mariana de Medellín. Allí se evidencian rostros de sufrimiento, caminantes, bolsas llenas con lo poco que han conseguido llevarse de casa, pero también gestos de solidaridad, abrazos y proyectos de acogida.En el video, el papa Francisco denuncia que "en algunos países de llegada, los migrantes son vistos con alarma, con miedo", y esto lleva al "fantasma de los muros: muros en la tierra, que separan a las familias y muros en el corazón". Pero los cristianos, advierte el pontífice, "no podemos compartir esta mentalidad". Por el contrario, reitera, hay que acompañarlos, promoverlos e intergrarlos. Razón por la cual, además de orar por ellos, se refiere a la necesidad de promover una cultura social y política que proteja sus derechos, su dignidad y su desarrollo.Vea el video a continuación:

Mar 4 Jun 2024

Ante el recrudecimiento de la violencia, la Arquidiócesis de Cali renovó su consagración a Jesús Eucaristía, invocando el don de la paz y la reconciliación

El pasado domingo, 02 de junio, durante la Solemnidad del Corpus Christi, tal y como lo había anunciado el 21 de mayo a través de un comunicado de rechazo y preocupación ante el recrudecimiento de la violencia en el Valle del Cauca, la Arquidiócesis de Cali renovó su consagración a Jesús Eucaristía. A través de ella, invocó el don de la paz, la reconciliación y el perdón para su teritorio y para el resto del país.El acto celebrativo se enmarcó en una procesión que recorrió las calles del tradicional barrio Eucarístico de la ciudad de Cali y en una Solemne Eucaristía presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de esta jurisdicción eclesiástica. Celebración que se llevó a cabo en la parroquia El Santísimo Sacramento, conocida como “El Templete”, la misma donde hace un poco más de 75 años, en enero de 1949, se llevó a cabo el Congreso Eucarístico Bolivariano, en el que se realizó la consagración por primera vez.Durante su homilía, monseñor Luis Fernando recordó que los efectos de la Eucaristía en los fieles, se tienen que reflejar en su cotidianidad y en la manera de asumir circunstancias tan complejas como las que produce la violencia que hoy se vive en este y en otros territorios del país:“Para el católico que comulga, sus comportamientos deben ser según los sentimientos de Jesús, que se hizo manso y humilde de corazón, pero la vez, valiente en el cumplimiento de la voluntad del Padre que lo había enviado. Jesús pasó haciendo el bien. Quien comulga tiene que hacer lo mismo que Jesús, hacer el bien, siempre. Hoy, cuando la violencia, la muerte, las iniquidades y el dolor nos quieren arrancar la esperanza, tenemos que mirar con profunda fe a Jesús sacramentado, alimentarnos de él, y llenarnos de su fuerza y de su amor”.El prelado recordó también que hace 75 años, cuando los ojos de todo el mundo católico estaban puestos en Cali y en Colombia por la celebración del congreso eucarístico, las realidades eran otras: “Cali apenas estaba emergiendo como pueblo que crecía, creía, y expresaba, como se pudo ver en el Congreso, la energía cargada de esperanza y de fe que acompañaba a los caleños, colombianos y todos lo que de los países bolivarianos se hicieron presentes en el Congreso”.El arzobispo agregó que hay quienes afirman que la denominación a la capital del Valle del Cauca como “sucursal del cielo” tiene sus orígenes en este encuentro y que, por esto, más allá de los desafíos sociales que se tienen, así debe seguirse construyendo de la mano de Jesús Eucaristía, a quien, desde entonces, invocan, alaban y bendicen los caleños.“Y no se equivocan quienes lo afirman. Cali ha sido, es y será, la sucursal cielo, lugar de la acción de la misericordia divina, espacio en el cual, y a través del cual, estamos llamados a transformar el mundo, en el nombre del Señor, y hacer de nuestra ciudad, una ciudad realmente eucarística, donde quepamos todos, donde reine la paz”.Un contundente llamado desde Jamundí, uno de los municipios más afectadosUn día atrás, el prelado había estado en Jamundí, acompañando al clero y a la comunidad durante una movilización a través de la cual pidieron a los actores armados, especialmente al frente Jaime Martínez de las disidencias de alias 'Iván Mordisco', el cese de los actos violentos en este municipio del suroccidente colombiano."Los llamamos a que tengan un corazón de carne, es decir, que sientan el dolor que le producen al otro como propio. Y reconozcan que si quieren alcanzar los propósitos que dicen tener, partan del diálogo, partan del respeto del otro, y seguramente caminando juntos vamos a alcanzar la solución que tanto esperamos, desarmen sus corazones", así lo expresó monseñor Luis Fernando.A continuación, vea la transmisión de la Eucaristía:

Vie 31 Mayo 2024

Consagrados al corazón de Jesús

Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - Era tradicional en muchas de nuestras casas, que en la sala principal estuviera el cuadro o imagen del Sagrado Corazón de Jesús. Esta era una expresión no solo de la fe de quienes habitaban la casa, sino también de la acogida, en el nombre de Señor, a quienes entraban en ella. En su nombre eran y debían ser acogidas en casa las visitas.Era también la forma como los miembros de las familias se sentían protegidos por el poder del Dios, y a la vez, animados por su ternura y perdón en los momentos de dificultad. Hoy, lastimosamente, son muy pocas las casas de católicos que tienen en sus salas esta imagen.Vale la pena recordar que “la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se remonta al siglo XVII, cuando la santa francesa, Margarita de Alacoque, empezó a difundir esa devoción, con la promesa para quienes la profesaran, de recibir dones y gracias divinas y así alcanzar la salvación. De ahí que el Papa León XIII haya consagrado el 11 de junio de 1899 todo el género humano al Sagrado Corazón de Jesús”.En Colombia, gracias a la evangelización de los misioneros de los siglos pasados, esta devoción tuvo y tiene una gran fuerza. En el calendario litúrgico de Colombia, este año la solemnidad se establece para el viernes 7 de junio.“Su celebración en nuestro país se remonta al final de la guerra de los Mil Días, cuando Colombia se encontraba destrozada y dividida por el más sangriento de los conflictos bélicos de nuestra historia. En tales circunstancias el arzobispo de Bogotá, Monseñor Bernardo Herrera Restrepo, solicitó al gobierno de José Manuel Marroquín Ricaurte que declarara por “voto nacional” la consagración de nuestro país al Sagrado Corazón de Jesús.La oración solemne de consagración inicia con: “Dignaos aceptar, corazón santísimo, este voto nacional como homenaje de amor y gratitud de la nación colombiana; acogedla bajo vuestra especial protección, sed el inspirador de sus leyes, el regulador de su política, el sostenedor de sus cristianas instituciones, para disfrutar del don precioso de la paz ...”.En consecuencia, mediante el decreto 820 del 18 de mayo de 1902, la República de Colombia fue consagrada al Sagrado Corazón de Jesús como el símbolo de paz y reconciliación entre los colombianos.También se ordenó la construcción del templo del Voto Nacional, y es administrado por la comunidad de los Padres Claretianos. El Papa Pablo VI lo elevó a Basílica Menor los días 4 y 5 de febrero de 1964. En 1975 fue declarado monumento nacional.Aunque en la actualidad no se hace esta consagración al Sagrado Corazón de Jesús con la participación de las autoridades del Gobierno nacional, queda en nuestra memoria el significado de confiar nuestras vidas al corazón de Jesús.En las parroquias se celebra el primer viernes de cada mes el día del Corazón de Jesús; los jueves de cada semana, ante el Santísimo, se hace ofrenda de adoración al Corazón de Jesús, y son varias las parroquias y templos, como el Templo Votivo del Corazón de Jesús que, en Cali, cumple este año 80 años de erección, dedicados a difundir esta devoción, que más que devoción, es un acto de fe en el amor que brota del corazón traspasado de Jesús.Los tiempos actuales no distan mucho de lo vivido en 1902. Todavía persisten situaciones de dolor, muerte, atentados asesinatos, extorsiones, desplazamientos forzados, organizaciones dedicadas al crimen, y por supuesto, mentes y corazones dominados por el odio, la corrupción y el deseo de venganza.Simplemente, los invito para que miremos al corazón amantísimo de Jesús. Hagamos propias sus palabras: “Vengan a mí todos los cansados y abrumados por cargas, y yo los haré descansar. Tomen sobre ustedes mi yugo, y aprendan de mí, que soy manso y humilde corazón, y encontrarán descanso para sus vidas, pues mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mt. 11, 28-30).Si queremos superar esta historia que nos aflige, tenemos que entrar en el corazón de Jesús. Así tendremos sus mismos sentimientos y seremos capaces de descubrir que tenemos futuro, pues si lo amamos y cumplimos sus mandamientos, estará en nosotros y nosotros en Él (cf. Jn. 16).Oremos por quienes nos gobiernan, oremos por todos los hombres y mujeres que hacemos parte de este querido país, y pidámosle al Corazón de Jesús que nos ayude a evitar todo lo que impida la paz, que seamos artesanos de paz. Que nos haga humildes como Él, capaces de respetar al otro y los instrumentos que nos permitan hacer de nuestro territorio un territorio de paz.“Jesús manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo”, sea nuestra súplica confiada y constante al Dios del amor.+Luis Fernando Rodríguez VelásquezArzobispo de Cali