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conferencia episcopal de colombia

Mar 6 Oct 2026

Convenio entre la Diócesis de Santa Marta y UNIMAGDALENA abre agenda de cooperación para el territorio

El convenio, liderado por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, abre una agenda de cooperación en formación académica, investigación, patrimonio, innovación y proyección social, con impacto en el territorio.La Diócesis de Santa Marta y la Universidad del Magdalena (UNIMAGDALENA) establecieron un convenio marco de cooperación académica que articula las capacidades de ambas instituciones para desarrollar acciones de formación, investigación, preservación del patrimonio, innovación y proyección social al servicio de las comunidades del territorio.La iniciativa, suscrita por el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, y el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, refleja la voluntad de la Diócesis de fortalecer su capacidad de servicio mediante la articulación con una institución de educación superior de la región. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2028.Más que una alianza centrada exclusivamente en actividades académicas, el acuerdo plantea una agenda de trabajo que vincula las necesidades institucionales y territoriales de la Diócesis con el conocimiento y las capacidades profesionales, científicas y tecnológicas de la Universidad del Magdalena.Una apuesta de la Diócesis por fortalecer su servicio al territorioEl convenio contempla la vinculación de estudiantes a escenarios reales de aprendizaje mediante prácticas, pasantías y proyectos académicos, así como espacios de acompañamiento y mentoría, trabajos de grado y proyectos interdisciplinarios relacionados con las necesidades de la Diócesis.De acuerdo con el documento suscrito, la iniciativa también permitirá formular proyectos conjuntos de investigación, participar en convocatorias de financiación y sistematizar experiencias institucionales como insumo para procesos académicos e investigativos.Para monseñor José Mario Bacci Trespalacios, esta articulación representa una oportunidad para potenciar las capacidades de servicio de la Diócesis en todo su territorio, aprovechando la diversidad de programas y la formación profesional que ofrece UNIMAGDALENA.Esta perspectiva pone de manifiesto un rasgo central de la iniciativa: la Diócesis no se limita a recibir los beneficios de la cooperación académica, sino que pone a disposición su experiencia, sus espacios, sus necesidades institucionales y su presencia en el territorio para generar procesos formativos y proyectos con impacto social.El propio convenio reconoce a la Diócesis de Santa Marta como una institución con una importante presencia histórica, social y cultural en el territorio, vinculada a la construcción de tejido social, la promoción de valores y el acompañamiento a comunidades.El patrimonio de la Iglesia, al servicio de la memoria y la investigaciónUno de los componentes de mayor alcance del convenio es la gestión y preservación del patrimonio histórico y documental que custodia la Diócesis de Santa Marta.El acuerdo reconoce el valor de este acervo para la memoria institucional, cultural y territorial, y plantea desarrollar procesos de identificación, valoración, organización, conservación, investigación y puesta en valor de los documentos históricos. También contempla estrategias pedagógicas y culturales para favorecer su apropiación social y la generación de contenidos que permitan difundir este patrimonio.En este campo, la cooperación abre posibilidades para que el patrimonio que la Iglesia ha custodiado a lo largo del tiempo pueda ser estudiado y aprovechado desde distintas disciplinas, contribuyendo a una comprensión más amplia de la historia y la identidad del territorio.La Diócesis ha manifestado, además, su interés en avanzar en la profesionalización del trabajo relacionado con su archivo para poner este patrimonio a disposición de la comunidad científica. Esta disposición encuentra en el Programa de Historia y Patrimonio de UNIMAGDALENA una capacidad académica específica para la investigación histórica, la gestión patrimonial y el manejo de fuentes documentales.Formación e innovación para responder a necesidades concretasEl convenio también incorpora una dimensión de innovación y transformación digital. Las partes podrán impulsar procesos de digitalización, organización y acceso a la información, especialmente para la preservación del patrimonio documental, así como desarrollar plataformas y soluciones tecnológicas para facilitar la consulta y difusión de contenidos históricos y culturales.A esto se suma la posibilidad de que estudiantes y profesionales desarrollen experiencias de aprendizaje en contextos reales, vinculadas con las necesidades de la Diócesis y con los objetivos de formación establecidos por la Universidad.De esta manera, la cooperación busca generar un intercambio de capacidades en doble vía: mientras los estudiantes encuentran nuevos escenarios para fortalecer su formación y compromiso social, la Diócesis puede incorporar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de sus procesos institucionales y pastorales.La alianza también abre la posibilidad de desarrollar iniciativas relacionadas con el bienestar y el trabajo comunitario, como procesos de alfabetización, fortalecimiento de competencias, orientación vocacional, promoción de la salud y acompañamiento integral, según las líneas de trabajo que posteriormente se concreten mediante instrumentos específicos.Una Iglesia que articula capacidades para servirLa iniciativa de la Diócesis de Santa Marta se inscribe en una perspectiva de cooperación que busca poner distintas capacidades al servicio de las personas y de las comunidades. En este caso, la articulación con UNIMAGDALENA permite conectar la experiencia y presencia territorial de la Iglesia con el conocimiento académico, científico y tecnológico de una universidad pública de la región.El convenio establece así una hoja de ruta para pasar del diálogo institucional a proyectos concretos de formación, investigación, preservación de la memoria, innovación y acción social. Las partes acordaron desarrollar estas líneas de manera conjunta, sin excluir otras posibilidades de cooperación que permitan alcanzar el objeto del acuerdo.

Mar 6 Oct 2026

Iglesias de Colombia y Ecuador avanzan hacia una agenda común para consolidar la pastoral fronteriza

El Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza se desarrolla del 5 al 8 de octubre en Tumaco, con la participación de obispos y agentes pastorales de ambos países. El encuentro da continuidad al proceso de articulación retomado en abril en Tulcán, donde representantes de las Iglesias, organizaciones sociales, autoridades, academia y cooperación analizaron los desafíos de seguridad y las nuevas dinámicas de violencia en la frontera colombo-ecuatoriana.La Iglesia Católica de Colombia y Ecuador inició en Tumaco (Nariño) el Segundo Encuentro Binacional de Pastoral Fronteriza, un espacio de trabajo que busca fortalecer la respuesta eclesial ante las realidades que viven las comunidades en los territorios de frontera.Por Colombia participan monseñor Franklin Misael Betancourt, obispo de Tumaco; monseñor José Saúl Grisales Grisales, obispo de Ipiales; y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. Por Ecuador participa monseñor Carlos Yepes Naranjo, obispo de Tulcán. También acompañan el encuentro monseñor Juan Carlos Barreto, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social; el padre Diego Meza, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana; y el equipo de Cáritas Ecuador.Tras la llegada de los participantes el 5 de octubre, este martes inició la agenda de trabajo con una revisión del camino recorrido y una lectura compartida de las dinámicas actuales de la frontera. En esta primera etapa participan 43 representantes de las jurisdicciones y equipos de pastoral social de ambos países.La jornada contempla el análisis de las coincidencias, tensiones y vacíos presentes en los territorios, así como un trabajo por nodos territoriales para identificar situaciones que requieren una respuesta conjunta. El propósito es pasar de la lectura de la realidad a la definición de prioridades binacionales y líneas de acción.Una agenda para los próximos añosEl encuentro busca avanzar en la consolidación de la Pastoral Fronteriza Colombia–Ecuador mediante la definición de prioridades, líneas de trabajo y mecanismos de articulación. Entre los resultados esperados está establecer una agenda común frente a situaciones que, por su carácter binacional, no pueden ser abordadas de manera aislada por una sola jurisdicción.Las líneas de acción que se definan deberán orientar el trabajo conjunto durante los próximos dos o tres años. Asimismo, los participantes buscarán acordar una estructura mínima de articulación, sus responsabilidades y mecanismos de funcionamiento, o alternativas que permitan garantizar la continuidad del proceso.Este proceso tiene como antecedente el Primer Encuentro Binacional de Pastorales Sociales de Colombia y Ecuador, realizado en Ipiales en julio de 2017, que permitió, especialmente, intercambiar experiencias sobre movilidad humana y abordar el seguimiento al proceso de paz. Desde entonces, las Iglesias de ambos países han mantenido espacios de diálogo y coordinación permanente frente a los desafíos de estos territorios.Además, este encuentro da continuidad al proceso retomado en el mes de abril en Tulcán, donde se analizaron los desafíos que enfrenta la frontera ante las nuevas dinámicas de violencia, las economías ilícitas y las afectaciones a las comunidades.El trabajo de este Segundo Ecuentro Binacional continuará el 7 y 8 de octubre con la construcción de una propuesta de fortalecimiento de la Pastoral Fronteriza tras los acuerdos del primer día de la Asamblea. Esta fase será dinamizada por la organización católica alemana de cooperación internacional para el desarrollo AGIAMONDO y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Rueda de prensaLa jornada de este 6 de octubre contempla, además, una rueda de prensa a las 4:30 p.m., que será transmitida a través de la página de facebook de la Diócesis de Tumaco. En ella, se socializarán los primeros resultados y llamados del encuentro. Participarán representantes de las jurisdicciones de Tumaco e Ipiales y del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.

Lun 5 Oct 2026

Con María en el mes de las misiones

Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - La Virgen María es tal vez uno de los personajes bíblicos, junto con San José y Juan el Bautista, que menos protagonismo tuvieron. Sus pocas apariciones, eso sí, fueron claves para que “el sol que viene de lo alto”, Cristo Jesús, pudiera resplandecer. Así mismo lo dijo el Bautista, al afirmar que era necesario que él disminuyera para que Él, Jesús, pudiera crecer. María nos dio ejemplo de humidad y de fe, y San José de confianza y obediencia al plan de Dios.Pero tanto María, como José, Juan el bautista, los apóstoles, los discípulos y las mujeres que acompañaban al Maestro, tenían algo en común: conocieron desde el corazón a Jesús, fueron sus discípulos, aprendieron de Él tantas cosas, para luego acompañarlo en la misión. Más aún, ellos mismos se hicieron misioneros, testigos, anunciadores de la buena nueva de salvación.Los Evangelios y prácticamente todo el Nuevo Testamento, son una muestra fehaciente de la fuerza que tenían los primeros cristianos, asumiendo cada uno responsablemente la misión de anunciar lo que habían visto y oído.Hago esta introducción, pues estamos en el mes de octubre tradicionalmente conocido como el mes de las misiones y el mes del rosario. Son unos días en los cuales estamos siendo invitados a tomar conciencia de que hacemos parte de una Iglesia que es ella misma misión. Ese es su nuevo nombre.Como bautizados –y en Cali hemos querido recordarlo de manera especial en este año que dedicamos al bautismo- fuimos constituidos sacerdotes, profetas y reyes. Es decir, nos hicimos hijos de Dios, participamos de su divinidad y de su misión. Estamos llamados a ser testigos de nuestra fe, la que en semilla recibimos en el bautismo, pero que en la adultez debe dar frutos de santidad a través del ejercicio misionero del testimonio de la fe que mueve nuestros corazones.Y ese anuncio misionero se hace de muchas maneras: con la oración, con la coherencia de vida, con el cumplimiento de los mandamientos, con la ayuda económica para la misión y poniendo en práctica las obras de misericordia.En estos tiempos que vivimos, marcados por las huellas de dolor que dejó el terremoto, muchos pudieron dar el testimonio de una fe que hizo posible la caridad eficaz ayudando a todos los afectados por el terremoto, conocidos o desconocidos, siendo solidarios con los rescatistas, las autoridades y los voluntarios y sobre todo, abrazando, en un gesto de caridad divina, a los damnificados, a las víctimas, y elevando también una oración ferviente por los que habían fallecido.Esto es hacer misión. Fueron muchas las personas que, viendo la acción premurosa de los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, el Banco de Alimentos y las demás acciones sociales de la pastoral social, pudieron sentir el bálsamo de un Dios que a través nuestro les estaba extendiendo sus brazos para decirles lo mucho que los ama.La Iglesia en salida, la Iglesia misión, ha sido la característica de estos tiempos de terremoto. Ningún sacerdote se quedó encerrado. Los testimonios que he recibido de la forma como actuaron, especialmente el 10 de agosto, son bellísimos. Recorriendo las calles, visitando a los que estaban solos en sus casas, consolando, con una presencia silenciosa a veces, activa en otras. Como Jesús, nuestros sacerdotes y tantos laicos, recorrieron las calles, haciéndose los encontradizos ante quienes estaban con lágrimas enfrente del edificio caído o esperando el rescate de un familiar o amigo o fatigados por el trabajo.La Iglesia en misión actuó de la mano de María la Virgen. Ella fue la primera misionera cuando presurosa va a visitar a la anciana Isabel, pero también la que con los apóstoles en oración esperaba la llegada del Espíritu Santo.A la Madre de Dios encomendamos esta Iglesia, a nosotros que somos Iglesia, para que nunca desfallezcamos en la misión alegre de anunciar la paz de Cristo, su Hijo, y hacer cercano el consuelo de Aquél que nos amó hasta el extremo. La Iglesia es misión.+Luis Fernando Rodríguez VelásquezArzobispo de Cali

Lun 5 Oct 2026

Vayan y enséñenles a cumplir todo lo que les he mandado

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Avanzamos en el Proceso Evangelizador de nuestra Diócesis de Cúcuta, celebrando 70 años de misión en esta región de frontera y 40 años del Seminario Mayor San José y lo vivimos en este mes misionero con el lema pastoral: “vayan y hagan discípulos anunciando el Evangelio”; cumpliendo con el mandato misionero del Señor: “vayan y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñeles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y estén seguros que yo estaré con ustedes día tras días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19 - 20). Tenemos la certeza que la vocación de la Iglesia es llevar el Evangelio a todos, porque “evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda” (EN 14), misión que está desde el principio y permanecerá hasta el final de los tiempos.En nuestra Diócesis de Cúcuta estamos en estado permanente de misión, dispuestos a proclamar por todas partes a Jesucristo nuestro salvador. La visita pastoral de los párrocos y agentes de pastoral a cada uno de los sectores, es el cumplimiento fiel del trabajo misionero en el que estamos todos comprometidos, porque “todos nosotros como discípulos de Jesús y misioneros, queremos y debemos proclamar el Evangelio, que es Cristo mismo. Anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su exis¬tencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su reino, que nos acompaña en la tribu¬lación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras” (DA 30).Vivimos en nuestra región y ciudad momentos de dificultad y confusión a causa de la violencia que nos agobia y amenaza con destruirnos, fruto de una sociedad que vive sin Dios. Sin embargo, frente a ese panorama desolador, el cristiano que es un discípulo misionero de Jesucristo, conserva la esperanza y la transmite a los demás. Es la esperanza en Jesucristo que no defrauda, “sabiendo que la tribulación engendra paciencia, la paciencia virtud probada; la virtud probada esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (Rom 5, 3 - 5). Esa es nuestra certeza y por eso nos mantenemos en pie en medio de las dificultades, porque el amor de Dios permanece en nosotros.Para dar esperanza en momentos difíciles tenemos la presencia del Espíritu Santo que con sus dones nos ilumina para ir a todos y enseñar todo lo que Jesús nos ha mandado: “a partir de Pentecostés, la Iglesia experimenta de inmediato fecundas irrupciones del Espíritu, vitalidad divina que se expresa en diversos dones y carismas y variados oficios que edifican a la Iglesia y sirven a la evangelización. El Espíritu en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como Pedro (Cf. Hch 4, 13) y Pablo (Cf. Hch 13, 9), señala los lugares que deben ser evangelizados y elige a quienes deben hacerlo (Cf. Hch 13, 2)” (DA 150). Esto, para que se cumpla el mandato misionero de ir por todas partes a transmitir la persona de nuestro Señor Jesucris¬to, en medio de dificul¬tades, persecuciones y pruebas.El misionero del Señor es un enamorado del Evangelio, cuya vida está cimentada en Jesucristo, teniendo la certeza que nos da el mismo Jesús “sepan que yo estoy con ustedes día tras día hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Tenemos la seguridad puesta en Dios y por eso salimos a anunciar el Evangelio para decirle al mundo, a los violentos y a quienes hacen daño que nada ni nadie podrá separarnos del amor de Dios; tal como lo enseña San Pablo: “pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni la altura, ni la profundidad, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro” (Rom 8, 37 - 39). Por lo tanto, nada podrá detener el fervor evangelizador que llevamos dentro, para ir por todas partes a transmitir el mensaje de Jesucristo.De esta manera entendemos que la evangelización no se hace con poderes humanos, sino con la sabiduría que viene de Dios, que es un don del Espíritu Santo, que hace que habite en nuestro corazón la gracia y que tengamos fervor interior para transmitirla porque “si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús” (EG 120), que es lo que enseñamos a otros, poniendo por obra todo lo que Jesús nos ha mandado.Para un mundo sin Dios la misión de todos nosotros los bautizados se hace más necesaria y urgente, porque la humanidad sin Dios, pierde toda esperanza, “el hombre necesita a Dios, de lo contrario queda sin esperanza” (Spe Salvi 23). Que este mes misionero que estamos viviendo, sea un momento especial de gracia para conocer y amar más a Jesucristo y darlo a conocer a nuestros hermanos, incluyendo a aquellos que no lo conocen o lo rechazan abiertamente. Que la Santísima Virgen María y el Glorioso Patriarca San José, nos alcancen de nuestro Señor Jesucristo el fervor misionero para cumplir con el mandato de ir por todas partes a hacer discípulos misioneros del Señor.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 2 Oct 2026

La Voz del Pastor | 04 de Octubre 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (21, 33-43)

Vie 2 Oct 2026

La Ceja será escenario del Congreso que conmemora 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones

Del 16 al 18 de octubre, La Ceja será escenario de este encuentro convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el marco de los 100 años del DOMUND, para fortalecer la formación y el compromiso misionero de la Iglesia.En el marco de los 100 años del DOMUND, la Diócesis de Sonsón-Rionegro realizará del 16 al 18 de octubre el Congreso Centenario DOMUND 2026, un encuentro que reunirá en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja del Tambo (Antioquia), a sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos, jóvenes, niños y grupos misioneros de distintas regiones del país.El Congreso se plantea como una experiencia de formación, celebración y envío misionero, orientada a fortalecer la identidad misionera de las comunidades y renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia. El encuentro se desarrolla en el contexto del Octubre Misionero 2026, que en Colombia tiene como tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por las Obras Misionales Pontificias (OMP) para conmemorar esta centenaria jornada.Un espacio para compartir y renovar la misiónAunque nace como una iniciativa de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la convocatoria se ha ampliado a comunidades misioneras de diferentes jurisdicciones eclesiásticas, con especial participación de la Provincia Eclesiástica de Medellín y de grupos provenientes de distintas regiones de Colombia. Se estima la participación de alrededor de 700 personas.El encuentro busca propiciar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales de la misión, al tiempo que fortalece la conciencia de que el anuncio del Evangelio es una tarea de todo el Pueblo de Dios. Por ello, la convocatoria está dirigida a sacerdotes, consagrados, seminaristas, jóvenes, familias, movimientos eclesiales, agentes pastorales, grupos misioneros y laicos.La programación contará con la participación de invitados nacionales e internacionales vinculados a la acción misionera de la Iglesia. Entre ellos se encuentra la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de la Pontificia Obra de la Infancia Misionera en Roma; el padre Samir García, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, Misionero Xaveriano y Secretario de la Pontificia Unión Misional de las OMP de Brasil, además de representantes del CELAM, CEBITEPAL y otras realidades misioneras.Un centenario que mira hacia el futuroLos 100 años del DOMUND representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido por la Iglesia en la animación y cooperación misionera y, al mismo tiempo, para renovar la mirada sobre los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio.En este contexto, el Congreso busca que la celebración del centenario se traduzca en un nuevo impulso para la misión: suscitar nuevas vocaciones misioneras, fortalecer la cooperación entre comunidades y formar discípulos misioneros capaces de salir al encuentro de las personas y realidades que necesitan la esperanza del Evangelio.

Vie 2 Oct 2026

Tendrán respeto a mi hijo

VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO4 Octubre 2026Primera lectura: Is 5,1-7Salmo: Sal 80(79),9 y 12.13-14.15-16.19-20 (R. cf. 15c)Segunda lectura: Flp 4,6-9Evangelio: Mt 21,33-43I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN:IntroducciónEl Domingo XXVII del tiempo durante al año en la liturgia de la Palabra se presenta una lectura eclesiológica de la realidad de la viña, que siempre alude a elección y a vida en comunidad. La sinodalidad, como rostro eclesial presenta la invitación al compromiso y a dar frutos, de acuerdo con lo que Dios ha sembrado y ha preparado.Las lecturas van trazando un horizonte claro de comprensión de la tarea y la misión de la Iglesia en el mundo:•“La viña del Señor de universo es la casa de Israel”. Dios ha preparado toda una historia desde la elección de su pueblo. No hay descuido en la preparación y en el proceso, todo ha sido signo de la bondad de Dios, pero no siempre los resultados ha sido los esperados.•“La viña del Señor es la casa de Israel” En el salmo se reconoce la elección, pero se reconoce la necesidad de invocar al Señor porque no se quiere estar solos ni abandonados.•“Pónganlo por obra y el Dios de la paz estará con ustedes”. Pablo invita a que la fe sea comprometida y fiel al Depósito transmitido.•“Arrendará la viña a otros labradores”. El Evangelio de Mateo plantea que el pueblo elegido no ha dado los frutos esperados y que por eso hay una decisión de apertura. No es un modelo de sustitución sino de continuidad, para que se experimente la conversión.1.Lectio:¿Qué dice la Sagrada Escritura?Los capítulos 19 al 25 de Mateo presentan el camino hacia Jerusalén y el discurso escatológico de Jesús. Jesús debe enfrentar a las autoridades judías, máxime cuando hace su entrada a Jerusalén y permanece allí. Nos encontramos en una sección del Evangelio de Mateo (21,28-22,14) que trae 3 parábolas de advertencia: La de los dos hijos (21,28-32), los arrendatarios homicidas (21,33-46) y los invitados al banquete de bodas (22,1-14), estas tres parábolas van dirigidas a las autoridades judías del templo que han rechazado la misión de Jesús. El texto de este domingo tiene paralelo en Mc 12,1-12 y Lc 20,9-19.Las autoridades del pueblo representadas en los arrendatarios de la viña (que representa a Israel), han manejado a su maño lo que se les había encargado y ya el evangelista muestra que se disponen también a acabar con el Hijo (que es Jesús) del dueño de la viña (que es Dios).El texto de Mateo cita en el 33 un texto de Isaías 5,1-2 sobre la preparación de la viña (Israel). La expresión “lo sacaron de la viña y lo mataron” es un anticipo de la pasión y la no sepultura.El v.42 menciona una cita del salmo 118,22-33 siguiendo el texto griego de los LXX.En el contexto de la liturgia dominical, el salmo responsorial brinda las luces para entender el mensaje cuando dice que “la viña del Señor es la casa de Israel” y así se entiende la primera lectura como una puesta en marcha de esa preparación que ha hecho Dios pero que, según el Evangelio, no pudo recoger lo que esperaba. La asegunda lectura nos pone en óptica de una vida basada en la oración, pero comprometida en las obras de justicia. Ya el Evangelio recoge todo para indicar que la bondad del Señor permite la elección y el cuidado, pero que es necesario asumir las responsabilidades en fidelidad y generosidad.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Este domingo es un domingo que podría centrar su reflexión desde la imagen de la Iglesia como viña y allí el papel de todos en la comunidad podría ser lo que afirmó el Papa Benedicto XVI al ser elegido: “sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor”.Si la imagen de la viña define la Iglesia hoy, es apenas plausible que se reconozca que la viña es propiedad del Señor y que todos somos labradores en ella y que todo lo que se haga se hace como “siervos inútiles”, en la fidelidad y la generosidad.Ser discípulo, que había sido definido desde las bienaventuranzas como un camino de pobreza, se configura ahora como una pobreza que en fidelidad reconoce qué le pertenece al Señor y qué le corresponde en misión a los labradores.¿Qué decir de esta Palabra?•La obra del Señor es maravillosa pero la libertad humana no siempre es coherente con esa bondad del Señor. Mientras la bondad siembra un producto de uvas de calidad, las malas decisiones humanas pueden producir uvas amargas. Dios espera que las obras del hombre sean siempre en el marco de la justicia.•Los hombres han de suplicar al Señor que no olvide nunca la viña: la proteja, la pode, la abone y le de vida.•Las obras de justicia que se esperan nacen de una transmisión de la fe: lo que se aprende produce resultados en buenas obras y Dios concede la paz.•Dios bendice a su pueblo y espera que sea fiel y produzca con generosidad, pero si la elección es olvidada y rechazada por los hombres, entonces la bendición y la elección se amplían y benefician a muchos.Una Iglesia sinodal esta siempre dispuesta a dejarse llevar por el Señor y sabrá siempre responder a sus mociones. Ser viña y ser labrador recuerda que Dios es el Señor y dueño, que es el verdaderamente absoluto y que nada ni nadie puede ocupar su lugar.Una Iglesia sinodal es una Iglesia que produce frutos en la justicia y en la caridad y sabe que la Palabra de Dios se hace carne en la historia, tal como expresa de la Biblia el Papa león en la Exhortación Dilexi te: “estas páginas han interpelado los corazones de los cristianos a amar y a realizar obras de caridad, como semillas fecundas que no cesan de producir fruto.” (DT 34).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?El Documento final del Sínodo expresa que “Una espiritualidad sinodal exige también ascesis, humildad, paciencia y disponibilidad para perdonar y ser perdonado.” (DFS 43) y por eso para orar es necesario fortalecer esa espiritualidad sinodal que recuerdas siempre que la Iglesia es un cuerpo y que vive en un entorno que muchas veces puede ser hostil y hasta dañino para el fruto bueno y abundante de sus hijos.Es prioritario orar para saber dar buenos frutos en la humildad, una ayuda es el salmo 1:1 Dichoso el hombreque no sigue el consejo de los impíos,ni entra por la senda de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los cínicos;2 sino que su gozo es la ley del Señor,y medita su ley día y noche.3 Será como un árbolplantado al borde de la acequia:da fruto a su tiempoy no se marchitan sus hojas;y cuanto emprende tiene buen fin.4 No así los impíos, no así;serán paja que arrebata el viento.5 En el juicio los impíos no se levantarán,ni los pecadores en la asamblea de los justos.6 Porque el Señor protege el camino de los justos,pero el camino de los impíos acaba mal.Para contemplar en este domingo sirve recordar la insistencia del Evangelio: “arrendará la viña a otros labradores” porque invita a tomar decisiones claras y contundentes para vivir el discipulado en la fidelidad.Esta decisión exige un modo concreto de vida, que implica la humildad para saber que el Señor es el todo de la existencia.Para contemplar en este domingo es necesario asumir una máxima: “el que no renuncia no puede ser discípulo” y por eso la mayor súplica de la comunidad en esta liturgia debe dirigirse al Señor con la intención de saber elegir, saber tomar las mejores decisiones para asumir con seriedad el compromiso del discipulado.La misión es posible si se hace en comunión con la Iglesia y en fidelidad al mandato del Señor, pero ello no será comprendido sin un proceso de abandono y de obediencia.El encuentro con Cristo en este domingo nos hará salir más convencidos de la misión y mucho más dispuestos a ser peregrinos, a no calcular más allá de lo necesario para poder responder a la voluntad de Dios. Calcular será discernir y tomar decisiones, pero nunca podrá ser la seguridad de que todo procede del cálculo, ya que la obra la dirige el Señor.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELESMonición introductoria de la MisaLa Iglesia, viña del Señor y campo de labranza, necesita labradores fieles y perseverantes. Hoy en el día del Señor venimos a reunirnos como asamblea para cantar las alabanzas del Señor y experimentar la vida que brota del misterio pascual de Cristo. Ser Iglesia nos convoca y la Eucaristía nos envía para poder transitar la vida con la fe de los discípulos. Participemos con fe en esta celebración.Monición a la Liturgia de la PalabraPara obedecer es necesario escuchar, para ser fieles es necesario disponerse en el amor y en la cercanía con el Señor. Abramos nuestros oídos para atender la voz del Señor y dejemos que nos revele su voluntad y nos confíe la misión.Oración universal o de los fielesPresidente: A Dios que ha sabido ser Pastor y viñador en medio de su pueblo, presentemos nuestra oración.R/. Ven a visitar tu viña y escúchanos.1.Tú que has preparado el campo de tu Iglesia y has dispuesto todo para que produzca frutos de justicia y paz, fortalece la misión de los ministros ordenados, de los religiosos y los laicos, para que en fidelidad se pueda vivir la entrega generosa. Oremos al Señor.2.Tú que has sembrado tu viña para que produzca frutos de bondad, acompaña la labor de los gobernantes y así la humanidad experimente el florecimiento de la justicia y la paz. Oremos al Señor.3.Tú que custodias los corazones, fortalece a los necesitados y a quienes experimentan la vulnerabilidad de la vida, para que puedan ser agentes de fraternidad y produzcan obras de justicia. Oremos al Señor.4.Tú que nos has entregado a tu Hijo, Jesucristo, ilumina nuestra vida para que podamos fortalecer nuestras comunidades y seamos labradores eficaces y fieles de tu viña. Oremos al Señor.Presidente:Padre santo, que tu bondad sea nuestra fortaleza y siempre visites tu viña, la sepa que tu diestra plantó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Jue 1 Oct 2026

Conferencia Episcopal y Cáritas Colombiana piden proteger la vida en el sur del Chocó

A través de un comunicado conjunto, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC) expresan su profunda preocupación por los hechos de violencia que afectan a las comunidades del sur del Chocó, particularmente en Río Iró, Condoto y Nóvita (Diócesis de Istmina-Tadó). Advierten que la extensión de las hostilidades hacia zonas pobladas y el uso de artefactos explosivos ponen en riesgo la vida e integridad de la población y afectan gravemente su cotidianidad.El pronunciamiento, firmado por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, y el padre Diego Meza Gavilanes, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, se produce en el contexto de los recientes hechos de violencia que se registran en esta región del departamento del Chocó.La vida de la población civil debe ser protegidaAnte esta situación, la Iglesia colombiana reafirma que la dignidad de toda persona humana debe ser respetada incluso en medio de la confrontación armada. En ese sentido, señala que ningún propósito político, militar o estratégico puede justificar acciones que expongan a la población civil o desconozcan sus derechos fundamentales.“¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9), recuerda el comunicado, retomando la pregunta de Dios a Caín, para subrayar que ninguna confrontación puede conducir a la indiferencia frente al sufrimiento de las comunidades ni convertir la vida humana en un medio para alcanzar otros fines.La CEC y Cáritas Colombiana llaman a todos los actores armados a respetar estrictamente el Derecho Internacional Humanitario, en particular los principios de distinción, precaución y proporcionalidad, y a abstenerse de realizar acciones que pongan en riesgo a la población civil o los bienes indispensables para su vida.Protección y asistencia para las comunidadesEl pronunciamiento también solicita al Estado colombiano fortalecer las medidas necesarias para proteger a las comunidades afectadas y garantizar sus derechos, especialmente en territorios donde las hostilidades producen confinamiento, desplazamiento o restricciones a la movilidad.A la vez, la Iglesia urge garantizar el acceso seguro y oportuno de la acción humanitaria. La Misión Médica, las organizaciones humanitarias y la Iglesia, señala el comunicado, deben poder desarrollar su labor sin obstáculos ni instrumentalización. La asistencia médica, alimentaria, psicosocial y de protección —subraya la Iglesia— tiene como finalidad proteger la vida y aliviar el sufrimiento humano.La Iglesia mantiene su acompañamiento en los territoriosDesde las diócesis, parroquias y equipos de Pastoral Social, la Iglesia continúa acompañando a las comunidades afectadas y contribuyendo a la respuesta humanitaria en los territorios.El mensaje recuerda, además, las palabras del Papa León XIV, quien el 14 de mayo de 2025 afirmó: “¡la guerra nunca es inevitable! Las armas pueden y deben ser silenciadas, porque no resuelven los problemas, sino que los aumentan”.Ante una violencia que amenaza con convertirse en parte de la cotidianidad de las comunidades, la Conferencia Episcopal de Colombia y Cáritas Colombiana reiteran su llamado a detener toda acción que ponga en peligro a la población y abrir caminos de diálogo que permitan superar la violencia.“La vida humana debe estar siempre por encima de las armas y de cualquier interés en disputa”, concluye el pronunciamiento.