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Lo invitamos a consultar la información sobre el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado en el micrositio web de cultura del cuidado:

Micrositio web de cultura del cuidado
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Mar 22 Sep 2026

Actividades de formación y sensibilización marcaron la Semana de la Cultura del Cuidado y el Buen Trato en Cúcuta

Del 13 al 18 de septiembre, sacerdotes, religiosos, seminaristas, colaboradores, agentes pastorales y comunidades participaron en espacios de formación y sensibilización orientados a promover ambientes seguros, protectores y fundamentados en la dignidad de cada persona.Bajo el lema “El buen trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”, la Diócesis de Cúcuta vivió, del 13 al 18 de septiembre, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la formación y la corresponsabilidad en los distintos ambientes de la vida eclesial.La programación comenzó en las parroquias, con la invitación a reconocer que todos los miembros de la comunidad están llamados a ser “Apóstoles del Cuidado”, entendiendo que la construcción de ambientes seguros y protectores es una responsabilidad compartida entre sacerdotes, colaboradores, agentes pastorales, familias y comunidades.Uno de los principales espacios de la semana tuvo lugar el 17 de septiembre en la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, donde colaboradores de diferentes instituciones diocesanas participaron en el taller “Perdonar nos reconcilia, amar nos hermana y cuidar nos une”.Durante este encuentro se abordó el cuidado como una actitud que va más allá de la protección frente a situaciones de vulneración y que se expresa también en las relaciones cotidianas: en la manera de escuchar, comunicarse, acompañar y reconocer el valor de cada persona.“Esta experiencia nos permitió reconocer que el buen trato comienza en las acciones más sencillas, escuchar y ser escuchados. Cuidarnos también es trabajar unidos y reconocer el valor de cada persona”, expresó Paola García, del Banco Diocesano de Alimentos.El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre colaboradores de las distintas instituciones de la Diócesis, resaltando la importancia del trabajo conjunto y de relaciones laborales y comunitarias fundamentadas en la dignidad humana.Una responsabilidad que continúaLa Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato concluyó el 18 de septiembre con el simposio “La dignidad de cada persona exige una mirada de responsabilidad y compromiso”, dirigido al clero diocesano y al Seminario Mayor San José.El espacio permitió profundizar en la responsabilidad de la Iglesia de reconocer, proteger y promover la dignidad de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.La jornada convocó a sacerdotes y seminaristas a continuar fortaleciendo ambientes eclesiales seguros y protectores mediante la escucha, la prevención, el acompañamiento y la corresponsabilidad.Más allá de las actividades desarrolladas durante esta semana, la Diócesis de Cúcuta plantea la cultura del cuidado como un compromiso permanente que debe estar presente en la vida pastoral, comunitaria y laboral de la Iglesia.Con esta iniciativa, la Iglesia Particular reafirma su apuesta por la prevención, la formación y la sensibilización, promoviendo comunidades en las que el cuidado y el buen trato sean expresiones concretas de la dignidad de cada persona y de la vivencia del Evangelio.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados:

Mié 8 Abr 2026

Proceso pedagógico de la Iglesia en Colombia fortaleció la prevención y atención de abusos; más de 3.600 personas participaron en la fase final

Con la culminación del proyecto “Iglesias Particulares Seguras y Protectoras”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) consolidó un proceso nacional de formación y acompañamiento orientado a la prevención y atención de abusos y violencias en entornos eclesiales, especialmente contra niños, niñas, adolescentes y personas en condición de vulnerabilidad, que ya empezó a dar frutos en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país.En su tercera y última etapa, desarrollada durante el 2025, la iniciativa, auspiciada por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, alcanzó las provincias eclesiásticas de Bogotá, Cali y Medellín, completando así la cobertura en las 14 provincias del país. En esta fase participaron más de 3.600 personas, superando ampliamente la meta prevista y evidenciando una amplia acogida en los territorios.“Los obispos hemos animado a nuestras jurisdicciones, y mayoritariamente a los laicos que quisieron meterse en esta gran ola de cultura del cuidado”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.La participación en esta etapa reflejó la diversidad de la Iglesia en Colombia: el 53% correspondió a laicos, el 41% a ministros ordenados —incluidos obispos, sacerdotes y diáconos— y el 6% a miembros de la vida consagrada, con presencia significativa de seminaristas, agentes de pastoral, educadores, catequistas y responsables parroquiales.Formación para la prevención, la atención y el cuidadoLas jornadas formativas, eje central del proyecto, abordaron de manera integral la prevención de abusos, la identificación de riesgos y la activación de rutas de atención, integrando dimensiones humanas, pastorales y jurídicas.Desde el enfoque piscosocial, se promovió la comprensión de las consecuencias del abuso y la importancia del buen trato. “Se trata de identificar factores de riesgo, promover factores de protección y reconocer buenas prácticas que deben implementarse en los ambientes eclesiales”, explicó la doctora Diana Suárez Cristancho, Coordinadora de la Oficina del Buen Trato de la Arquidiócesis de Bogotá y miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.En el componente jurídico, se fortalecieron las capacidades institucionales para actuar frente a posibles situaciones de abuso, tanto desde el derecho canónico como desde la legislación civil colombiana.“Una herramienta importante que ayuda a la Iglesia a responder al reclamo legítimo de justicia de las víctimas”, señaló el padre Leonardo Cárdenas Téllez, sacerdote de la Arquidiócesis de Bogotá y miembro del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.A su vez, se enfatizó la corresponsabilidad frente a la ley y el deber de denuncia. “Se habló puntualmente del deber de notificar a las autoridades civiles y eclesiásticas […] y se fue creando conciencia de que tenemos también que cumplir con una normativa civil y canónica”, indicó la doctora Milena Barguil Flórez, oficial de cumplimiento de la Delegación para la Protección al Menor de la Arquidiócesis de Medellín, también integrante Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.Durante estos espacios también se abordaron reflexiones, estrategias y herramientas prácticas en torno al rol de la comunicación para el cuidado, la prevención y la mitigación, tanto a nivel relacional como institucional, reconociendo su importancia en la generación de entornos seguros y en la construcción de instituciones eclesiales transparentes.Impacto en la vida eclesialLos efectos del proceso formativo se proyectan en distintos ámbitos de la vida eclesial. En la formación sacerdotal, por ejemplo, se reconoce la necesidad de integrar estos contenidos de manera permanente. “Esto tiene que volverse casi que una norma formativa en el seminario […] para que el candidato al sacerdocio tenga absolutamente claro los compromisos que la Iglesia ha adoptado en el tema de protección”, expresó el presbítero Hanners René Díaz, participante de una de las jornadas en la Provincia Eclesiástica de Bogotá.Desde la experiencia de los participantes, también se destaca el impacto pastoral de estos espacios. “Allí es donde vivimos la experiencia de un evangelio creíble, donde nos hacemos cargo de los hermanos más vulnerables”, señaló Andrés Garzón, participante en la Provincia Eclesiástica de Medellín.Un proceso nacional de alcance progresivoEl proyecto, desarrollado entre 2022 y 2025, permitió implementar jornadas formativas y espacios de acompañamiento institucional todas las Iglesias particulares del país.“A partir de este proyecto pudimos estar en las 14 provincias eclesiásticas para poder poner en marcha o acrecentar o profundizar en todo el sistema de la cultura del cuidado”, afirmó monseñor Cardona.Durante estos tres años, cerca de 10.000 personas participaron en los procesos de formación. “Esto nos coloca a la vanguardia de las iglesias en América Latina”, destacó la doctora Ilva Myriam Hoyos, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado.Fortalecimiento institucional y continuidadEl proceso también contribuyó a la consolidación de estructuras organizativas a nivel nacional y en las jurisdicciones eclesiásticas. “Motivó a que en cada territorio empezaran a consolidar los organismos de cultura del cuidado y a desarrollar sus políticas de prevención y protocolos específicos”, explicó Diana Guzmán, coordinadora de la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado.Estos avances han estado acompañados por la socialización de orientaciones como las Líneas Guía, las Líneas Operativas y la Ruta Configuradora del Sistema para la Cultura del Cuidado.Un compromiso centrado en las víctimasLa Conferencia Episcopal de Colombia ha reiterado que la cultura del cuidado es un proceso permanente que debe situar, cada vez más, a las víctimas y sobrevivientes en el centro.“Las víctimas tienen que convertirse en nuestro foco, en nuestra razón de ser […] su dolor es también dolor de Iglesia”, afirmó Ilva Myriam Hoyos.Por su parte, durante la primera jornada realizada en la Provincia Eclesiástica de Bogotá, el cardenal Luis José Rueda Aparicio subrayó que este compromiso no solo implica formación y articulación institucional, sino también una dimensión espiritual profunda: “Estamos en la misión de seguir formándonos […] y de colaborar con las autoridades civiles, académicas y con todas las disciplinas que nos puedan ayudar”.En ese sentido, advirtió que la cultura del cuidado requiere ser vivida desde una espiritualidad concreta: “Sin espiritualidad se nos queda solo en palabras, se nos queda solo en estrategias; con espiritualidad se convierte en verdadera cultura”, destacando que es desde allí donde se transforma no solo la acción, sino también la manera de servir como Iglesia.Vea a continuación el informe audiovosual del proyecto:

Lun 6 Abr 2026

Iglesia en Colombia actualiza lineamientos para la prevención, atención y reparación de abusos y el fortalecimiento de prácticas de cuidado

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presenta la segunda versión del documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía” (cuya edición anterior fue publicada en julio de 2022), junto con “Apóstoles del Cuidado: Líneas Operativas o Buenas Prácticas”, que actualiza el texto publicado en agosto de 2023.Ambos documentos, aprobados por la Asamblea Plenaria del Episcopado en febrero de 2026, son complementarios: las Líneas Guía establecen los principios, criterios y orientaciones generales; mientras que las Líneas Operativas —definidas como anexo y parte integrante— desarrollan las formas concretas de aplicación en la vida eclesial.Entre las novedades: actualización normativa y articulación del sistemaLa nueva versión de las Líneas Guía incorpora el magisterio pontificio reciente, la normativa canónica vigente y las órdenes dadas por la Corte Constitucional en la Sentencia de Unificación 315 de 2025, especialmente en lo relacionado con el deber de denuncia. Este marco actualizado refuerza criterios como la centralidad de las víctimas/sobrevivientes, la transparencia y la corresponsabilidad institucional.Por su parte, las Líneas Operativas actualizan y organizan las buenas prácticas que permiten llevar estos principios a la acción, con un enfoque más estructurado y articulado al Sistema para la Cultura del Cuidado, facilitando su promulgación e implementación en las distintas realidades eclesiales.De los principios a la acción: ejes estratégicosUno de los aportes centrales de las Líneas Operativas es la estructuración de la acción en ejes estratégicos: prevención; detección y revelación; atención integral; y reparación integral, junto con un eje transversal orientado a la gestión, la transparencia, la comunicación y la rendición de cuentas.Este enfoque permite traducir las orientaciones en prácticas concretas y verificables, incluyendo procesos de selección, formación, generación de ambientes seguros —también en entornos digitales—, así como mecanismos para la atención y acompañamiento de las personas afectadas.Implementación y responsabilidad institucionalAmbos documentos insisten en la necesidad de su acogida, adopción e implementación mediante decretos diocesanos, de modo que adquieran carácter vinculante en cada jurisdicción eclesiástica.En particular, las Líneas Operativas establecen que estas orientaciones deben concretarse en normas, protocolos y procedimientos propios, garantizando el cumplimiento del deber de denuncia inmediata ante las autoridades civiles competentes frente a cualquier noticia o sospecha de abuso sexual.Centralidad de las víctimas/sobrevivientes y reconocimientoLas nuevas orientaciones reafirman la centralidad de las víctimas/sobrevivientes como eje transversal de toda la acción eclesial en esta materia.En este sentido, proclamando el Amor de Dios que se ofreció y “amó hasta el extremo” (Jn 13, 1), los obispos colombianos expresan en la introducción de las Líneas Operativas:“Ese Amor nos anima con corazón contrito a reconocer, una vez más, como Iglesia nuestros errores, nuestras negligencias, nuestras culpas y a asumir nuestras responsabilidades”.Asimismo, reiteran su petición de perdón y la necesidad de fortalecer procesos de atención y reparación integral, incluyendo el acompañamiento espiritual, psicológico y terapéutico, en un marco de respeto por los derechos de todas las personas involucradas.Una cultura que se traduce en prácticas concretasEn la presentación de las Líneas Guía, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, subraya el alcance de este proceso:“Se trata de ayudar a formar, en toda la Iglesia, una cultura del cuidado, en la que la protección de los menores y de las personas en situaciones de vulnerabilidad no se considere una obligación extraña, sino una exigencia evangélica”.Por su parte, la doctora Ilva Myriam Hoyos Castañeda, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado, afirma en la presentación de las Líneas Operativas:“Este documento tiene, ante todo, una orientación práctica, encaminada a la acción. Sí, a la acción de todos aquellos que estamos llamados a ser Apóstoles del cuidado”Y añade:“Estas nuevas Líneas, de carácter operativo, son, precisamente, la manera de organizar el servicio del cuidado de la Iglesia colombiana”.Alcance eclesial y socialLa publicación conjunta de estos documentos establece un marco actualizado para la acción de la Iglesia en Colombia frente a los abusos, articulando principios y prácticas en un mismo sistema.Ambos textos se ponen a disposición para su conocimiento e implementación, orientando la adopción de medidas concretas que fortalezcan la prevención, la denuncia, la atención y la reparación, así como la generación de entornos seguros, en todos los ambientes eclesiales.

Lun 10 Nov 2025

La espiritualidad del cuidado inspira el compromiso renovado de la Iglesia en Colombia con las víctimas de abuso

Con un llamado a poner a las víctimas en el centro de toda acción y a fortalecer una espiritualidad del cuidado en la Iglesia colombiana, concluyó el segundo Encuentro Nacional de Delegados para la Cultura del Cuidado, convocado por la Conferencia Episcopal entre el 27 y el 30 de octubre.En el espacio de reflexión, formación y proyección, organizado por la Oficina Nacional para la Cultura del Cuidado, participaron cerca de 140 delegados de jurisdicciones eclesiásticas y comunidades religiosas del país. Contó con la presencia activa de representantes de los tres órganos que conforman el Sistema Nacional para la Cultura del Cuidado: la Comisión Episcopal, el Consejo Nacional y la Oficina Nacional.Este segundo encuentro buscaba, especialmente, unificar criterios para prevenir y atender situaciones asociadas a abusos y violencias en ambientes eclesiales, actualizar protocolos y reflexionar sobre la centralidad de las víctimas en la respuesta eclesial.Espiritualidad del cuidado: “una vuelta al Evangelio”Una de las intervenciones más destacadas fue la de monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta y miembro de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado, quien subrayó que la respuesta de la Iglesia debe ser, ante todo, un proceso profundo de purificación y vuelta a sus raíces."Los abusos en la Iglesia son un síntoma de extravío, de pérdida del camino", afirmó monseñor Bacci al cierre del encuentro. Para el prelado, el punto de partida es "necesariamente una vuelta al Evangelio y una vuelta a Jesucristo", contemplando "el rostro misericordioso de Dios que se acerca a la humanidad sufriente".Sobre las implicaciones prácticas de esta espiritualidad, el prelado explicó que se trata de una "búsqueda sincera de la voluntad de Dios" que debe traducirse en la escucha de las víctimas y en articular modos concretos para que todas las iniciativas "broten, no de estrategias funcionales o de momento, sino de un verdadero compromiso de fe".Su planteamiento propuso, en esencia, que la “espiritualidad del cuidado” sea el principio unificador de toda la estructura pastoral y normativa.Las víctimas, en el centro del camino de conversión eclesialEl tema de la centralidad de las víctimas fue transversal a toda la agenda, que incluyó paneles, talleres prácticos y espacios de oración.“Queremos abrir nuestros oídos, nuestros ojos y nuestro corazón para acoger, entender y restituir la justicia ante las víctimas”, afirmó monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de esta Comisión Espicopal.Para Ximena Ferreira Romero, responsable de la Oficina de Acogida, Escucha y Acompañamiento de la Diócesis de Socorro y San Gil, el encuentro deja un mensaje claro:“Nos queda el desafío de ver siempre a los menores, a los adolescentes y a los adultos vulnerables desde esa mirada evangélica del cuidado en el centro. La Iglesia ha dado pasos muy importantes, pero debemos seguir actualizando nuestras normas y manuales de conducta”.Un trabajo de comunión y esperanzaLos participantes coincidieron en que el encuentro consolidó una visión más unificada del trabajo pastoral y preventivo.“Llevamos mecanismos y una ruta configuradora para consolidar este trabajo que nos humaniza y nos permite reparar el dolor de las víctimas”, señaló Esperanza López Rodríguez, de la Diócesis de Ocaña.Por su parte, el padre Mario Eduardo Rivas, de la Diócesis de Pasto, destacó el llamado del cardenal Luis José Rueda Aparicio a ser “apóstoles del cuidado”, durante una celebración jubilar vivida en el marco del encuentro, en el Santuario del Divino Niño Jesús:“No se trata solo de una oficina o un protocolo, sino de una misión dentro de la Iglesia: cuidar al sobreviviente, al victimario, a las familias y a toda la comunidad eclesial”.Una Iglesia en conversión permanenteEn sintonía con el espíritu del Año Jubilar, el encuentro se vivió como un ejercicio de conversión y esperanza. Para la hermana Sara Patiño, de las Hijas de los Sagrados Corazones, “colocar a la persona en el centro es recuperar su dignidad y aplicar, como decía Don Bosco, un sistema preventivo que acompañe el crecimiento integral de niños y adolescentes”.El religioso Sebastián Felipe Arias, de los Hermanos de La Salle, resaltó que este proceso invita a “actualizar los protocolos y hacerlos vida, de modo que la persona sea el centro de la acción evangélica”.Al cierre, los delegados reafirmaron su compromiso con la creación de ambientes eclesiales seguros, la formación permanente y la espiritualidad del cuidado como eje transversal de toda acción pastoral.“El cuidado nace de un verdadero compromiso de fe”, concluyó monseñor Bacci. “Solo una Iglesia que cuida desde el Evangelio puede ser creíble y fiel a su misión”.Una mirada desde RomaEn el encuentro también se destacó la intervención virtual desde Roma de la psiquiatra Patricia Espinosa, miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, quien presentó las ‘Reflexiones sobre los hallazgos del Reporte Anual’ de dicha comisión, valorando, particularmente, los pasos datos por la Iglesia colombiana, como referente, en materia de prevención y formación.Vea a continuación el informe audiovisual del evento:
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2026-04-06

Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía (2ª versión, 2026)

El documento “Cultura del Cuidado en la Iglesia Católica Colombiana: Líneas Guía” (2ª versión, 2026), aprobado por la Asamblea Plenaria del Episcopado, presenta orientaciones generales de carácter pastoral, jurídico e institucional dirigidas a las jurisdicciones eclesiásticas del país para la adopción de normas, políticas, protocolos y procedimientos orientados a prevenir, atender y reparar los abusos —especialmente contra niños, niñas, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad— cometidos en el ámbito eclesial.Esta nueva versión actualiza el texto aprobado en 2022 a la luz del magisterio pontificio reciente, la normativa canónica y estatal vigente, y las disposiciones de la Corte Constitucional, reafirmando el compromiso de la Iglesia en Colombia con la verdad, la justicia, la no repetición y la centralidad de las víctimas.En este marco, el documento subraya la necesidad de que estas orientaciones sean acogidas, adoptadas e implementadas en cada jurisdicción eclesiástica mediante decretos diocesanos, de modo que adquieran carácter vinculante y se concreten en acciones, estructuras y procesos efectivos. Asimismo, desarrolla el Sistema para la Cultura del Cuidado, que articula principios, instituciones y mecanismos orientados a garantizar la prevención, la denuncia obligatoria, la investigación y sanción de los delitos, así como la reparación integral y el acompañamiento a las víctimas/sobrevivientes y sus familias. Con ello, se busca consolidar una cultura del cuidado como exigencia evangélica y responsabilidad compartida, promoviendo ambientes seguros, la transparencia y la rendición de cuentas en la Iglesia y en su relación con la sociedad

2026-04-06

Apóstoles del cuidado: líneas operativas o buenas prácticas

Este documento brinda algunos criterios de acción para la implementación de buenas prácticas en el servicio del cuidado de la Iglesia Católicacolombiana.Esperamos que este documento sea difundido y socializado con la comunidad eclesial en las respectivas jurisdicciones eclesiásticas, y que sea acogido y asumido por los equipos o delegados diocesanos para la Cultura del Cuidado.

2023-12-08

Anexo II. Institucionalidad para la Cultura del Cuidado

Enuncia las estructuras y órganos específicos que tienen la tarea de coordinar e implementar las Líneas Guía y las normas canónicas y civiles relacionadas, con el objetivo de evitar violencias y abusos en ambientes eclesiales, intervenir en los factores de riesgo y privilegiar los factores de protección institucional generando ambientes cuidadores, protectores y seguros en los ambientes eclesiales.[icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar documento[/icon]

2023-02-07

Anexo I Líneas Guía. Precisiones conceptuales sobre la prevención, las violencias y los abusos.

Se presenta un glosario con el fin de comprender qué se entiende por prevención, violencias, abusos, así como factores de riesgo y factores de protección, y otras precisiones conceptuales, en las que se han tenido en cuenta estándares internacionales. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar las Líneas Guías [/icon]

2023-02-07

Anexo VI. ABC de la legislación estatal sobre las violencias, los abusos, los delitos sexuales y el deber de denunciar.

Ofrece a cuantos se ocupan, en el ámbito canónico, de la recepción de las denuncias o de las investigaciones preliminares o de los procesos, penales o administrativos, en relación con los Delicta graviora, un instrumento orientado a facilitar la consulta y la lectura de tanta normativa, no siempre accesible o cognoscible a un público no especializado en la legislación estatal. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar las Líneas Guías [/icon]