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iglesia colombiana

Vie 21 Ago 2026

Obispos confían al padre Diego Meza Gavilanes el liderazgo de la Pastoral Social en Colombia

El sacerdote, designado por los obispos colombianos durante la Asamblea Plenaria de julio, asume esta responsabilidad en medio de la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Una de sus primeras misiones será fortalecer y articular la respuesta de la Iglesia en los territorios afectados, en el marco de la iniciativa “Con Colombia, hasta el último rincón”.El padre Diego Meza Gavilanes asumió la dirección del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana, luego de ser designado para esta responsabilidad por los obispos del país durante la CXXI Asamblea Plenaria del episcopado colombiano, realizada en julio.Su llegada a la Pastoral Social nacional ocurre en un momento especialmente desafiante para Colombia. Apenas iniciada esta nueva responsabilidad, el sacerdote se ha incorporado al trabajo que adelanta el Sistema Nacional de Emergencias de Cáritas Colombiana para acompañar a las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto y fortalecer, desde el ámbito nacional, la respuesta de la Iglesia a esta emergencia.En este contexto, el padre Diego también asume el liderazgo de la iniciativa “Con Colombia, hasta el último rincón”, impulsada por la Conferencia Episcopal de Colombia para articular esfuerzos y llevar solidaridad, acompañamiento y apoyo a las comunidades afectadas, especialmente a aquellas que se encuentran en zonas rurales, dispersas o con mayores dificultades para acceder a la ayuda.Una experiencia construida desde los territoriosOriundo del municipio de Ospina, Nariño, y sacerdote de la Diócesis de Ipiales, el padre Diego Meza llega a esta responsabilidad con una trayectoria estrechamente vinculada al trabajo pastoral y social en los territorios.Desde julio de 2024 se desempeñaba como director de la Pastoral Social de la Diócesis de Ipiales, en la frontera colombo-ecuatoriana, donde acompañó procesos relacionados con paz y reconciliación, memoria histórica, participación política juvenil, agroecología, movilidad humana, género y desarrollo rural, en articulación con organizaciones de cooperación internacional.Su experiencia también incluye la docencia y la investigación social. Es doctor en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y cuenta con un máster en Metodología y Técnicas Avanzadas de Investigación Social de la Universidad Sapienza de Roma. Ha sido profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Gregoriana y del Centro de Estudios e Investigaciones Latinoamericanas (CEILAT) de la Universidad de Nariño.Entre sus publicaciones se encuentra el libro Trayectorias cruzadas. Catolicismos y Política en la América Latina Contemporánea, publicado por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, del cual es coeditor.Una Iglesia que ya está en los territoriosAl asumir la dirección del Secretariado, el padre Diego destaca una de las principales fortalezas con las que cuenta la Pastoral Social de la Iglesia para responder a situaciones de emergencia: su presencia permanente en las comunidades.“Una de las grandes fortalezas de la Iglesia es que no llegamos al territorio después de una emergencia. Ya estábamos allí antes de que esta ocurriera y permaneceremos después de ella”.Esta presencia, explica, se sostiene a través de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que acompañan de manera cotidiana a las comunidades.“La Iglesia tiene una presencia capilar a través de las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios. Esta presencia resulta especialmente importante en las zonas más olvidadas y periféricas”.Desde esta perspectiva, la respuesta ante el terremoto no parte de cero. La estructura territorial de la Iglesia permite identificar necesidades, acompañar a las comunidades y mantener el vínculo con ellas más allá de la atención inmediata de la emergencia.Escuchar para llegar a quienes pueden estar quedando por fueraUno de los primeros desafíos que asume el nuevo director es fortalecer la capacidad de la Pastoral Social para identificar las necesidades que no siempre aparecen en los grandes consolidados de una emergencia.Para ello, se contempla el despliegue de equipos técnicos en los territorios afectados, con especial atención a comunidades rurales dispersas, zonas urbanas, pueblos indígenas y afrocolombianos y familias que enfrentan mayores condiciones de vulnerabilidad.“En una emergencia quien más visibilidad tiene no necesariamente es quien más necesita la ayuda. Queremos que nuestras decisiones se basen en las necesidades reales de los territorios”, señala el padre Diego.En ese propósito, plantea una pregunta que orientará su trabajo al frente del Secretariado:“¿Quién está quedando por fuera de la respuesta?”La apuesta es que la atención de la emergencia pueda llegar no solo a los lugares más visibles o de más fácil acceso, sino también a aquellas comunidades que, por sus condiciones geográficas, sociales o económicas, pueden quedar rezagadas de los mecanismos de asistencia.Más allá de la emergencia: acompañar la recuperaciónPara el padre Diego Meza, la misión de la Pastoral Social no termina con la entrega de ayudas humanitarias. El acompañamiento debe proyectarse hacia la recuperación de las comunidades y la reconstrucción de sus proyectos de vida.Por eso, uno de los retos que plantea esta nueva etapa es contribuir a una recuperación que permita superar las condiciones de vulnerabilidad que ya existían antes del terremoto.“Nuestro reto no es solamente aportar a la reconstrucción de las viviendas destruidas, es evitar reconstruir las mismas vulnerabilidades que existían antes del terremoto. La reconstrucción será verdaderamente humana cuando una familia pueda recuperar no solamente su techo, sino también las condiciones para reconstruir su proyecto de vida”.Este enfoque se suma a los principales desafíos que seguirá acompañando el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana: la atención a las víctimas del conflicto armado, los procesos de paz y reconciliación, las dinámicas de movilidad humana y migración, el desarrollo rural y el cuidado de la casa común, entre otras realidades que afectan especialmente a las comunidades más vulnerables.Con la llegada del padre Diego Meza, la Pastoral Social de la Iglesia en Colombia inicia una nueva etapa de servicio nacional, marcada por la experiencia territorial, la escucha de las comunidades y el compromiso de acompañarlas antes, durante y después de las situaciones de emergencia.En medio de la actual emergencia, este trabajo se articula con el llamado de la Conferencia Episcopal de Colombia a estar “con Colombia, hasta el último rincón”, fortaleciendo la solidaridad y la presencia de la Iglesia allí donde más se necesita.

Mar 21 Jul 2026

Iglesia en Colombia inicia la Semana del Reconocimiento de la Fertilidad con una invitación a redescubrir el don de la vida

Del 21 al 25 de julio, la Iglesia Católica en Colombia celebra la Semana del Reconocimiento de la Fertilidad 2026, una iniciativa promovida por el Departamento de Promoción y Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) que busca generar espacios de formación, reflexión y oración para redescubrir la fertilidad humana como un don de Dios y promover una comprensión integral de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad.La propuesta está dirigida a diócesis, parroquias, movimientos, agentes de pastoral y familias de todo el país. Para favorecer su participación, la Conferencia Episcopal de Colombia ha puesto a disposición un subsidio pastoral con orientaciones para la celebración de cada jornada, que incluye objetivos, actividades, recursos formativos, signos litúrgicos y una celebración eucarística conclusiva, de manera que las comunidades puedan desarrollar esta iniciativa de acuerdo con su realidad pastoral.Una propuesta para comprender la fertilidad desde una visión integralEl subsidio presenta esta semana como un camino para reconocer la fertilidad no solo desde su dimensión biológica, sino también como una realidad profundamente humana y espiritual, inscrita en la naturaleza del hombre y de la mujer.Inspirada en la encíclica Humanae Vitae, la iniciativa propone acercarse a los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad no únicamente como herramientas para conocer el ciclo femenino, sino como una verdadera escuela de amor, diálogo, corresponsabilidad y apertura a la vida. Asimismo, plantea una mirada que integra ciencia, antropología, espiritualidad y pastoral familiar, reafirmando la dignidad de la persona, el valor del matrimonio y la belleza del proyecto de Dios sobre la familia.En este contexto, la Semana tiene como objetivo promover una comprensión integral de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad desde las perspectivas científica, antropológica y pastoral, favoreciendo una cultura del amor, la corresponsabilidad conyugal y la apertura responsable al don de la vida.Cinco días para formar, dialogar y orarLa programación se desarrollará a través de contenidos digitales, espacios de formación y momentos de oración.La jornada de apertura, este 21 de julio, está dedicada al tema "Reconocimiento de la fertilidad y los jóvenes". A través de dos videos difundidos en redes sociales se buscará aclarar qué son y qué no son los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad, desmontando mitos y falsas creencias para presentarlos como una propuesta científica, ética y humana al servicio del amor conyugal.El 22 de julio, a las 7:00 p.m., se realizará el webinar "Humanae Vitae: antropología y tecnología", transmitido por las redes sociales de la Conferencia Episcopal de Colombia. Participarán como ponentes la hermana María Constanza Ferreira Luna (Hermana Paloma), especialista en Ciencias del Matrimonio y la Familia, y el ginecólogo mexicano Víctor Manuel Topete Camarena, consultor del Modelo Creighton y la Naprotecnología. El encuentro abordará la visión cristiana de la sexualidad humana, la actual crisis de natalidad y el aporte de los Métodos de Reconocimiento de la Fertilidad al respeto por la dignidad de la persona y al fortalecimiento del amor conyugal.La reflexión continuará el 23 de julio con una jornada dedicada a la corresponsabilidad del hombre en el cuidado de la fertilidad, resaltando el Método Sintotérmico como una herramienta que fortalece la comunicación, el respeto mutuo y el discernimiento de la pareja.El 24 de julio, las actividades estarán orientadas a presentar los métodos Billings y Creighton, destacando sus fundamentos científicos y pastorales como alternativas respetuosas de la dignidad humana y abiertas al don de la vida.La Semana concluirá el 25 de julio con una Eucaristía por el don de la vida y la fecundidad del matrimonio, en la que se dará gracias por el matrimonio y la fertilidad humana, se orará por los matrimonios que esperan un hijo, por quienes experimentan el dolor de la infertilidad y por todas las familias llamadas a ser fecundas en el amor, la fe y la esperanza. La celebración tendrá como lema "Familias fecundas en el amor, peregrinas de esperanza".Una invitación para toda la Iglesia en ColombiaLa Conferencia Episcopal de Colombia invita a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, movimientos y comunidades a unirse a esta Semana del Reconocimiento de la Fertilidad, aprovechando los recursos contenidos en el subsidio pastoral preparado para esta ocasión.Con esta iniciativa, la Iglesia busca seguir promoviendo una cultura de la vida que fortalezca a las familias, fomente relaciones basadas en el diálogo y la corresponsabilidad, y ayude a reconocer la fertilidad humana como un don que, vivido desde el amor y la fe, se convierte también en un camino de esperanza para la sociedad.

Lun 6 Jul 2026

Obispos de Colombia inician su CXXI Asamblea Plenaria con un llamado a renovar la formación sacerdotal y fortalecer la esperanza

En la apertura de la CXXI Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, invitó a fortalecer la comunión episcopal, renovar la formación inicial al presbiterado desde una perspectiva sinodal y reafirmar el compromiso de la Iglesia con la cultura del cuidado, la reconciliación y la esperanza para el país.La renovación de la formación de los futuros sacerdotes, el fortalecimiento de la comunión entre los obispos y el compromiso permanente de la Iglesia con la reconciliación, la cultura del cuidado y la esperanza para Colombia marcaron el mensaje con el que el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Francisco Javier Múnera Correa, I.M.C instaló la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano.Ante los obispos reunidos en Bogotá, el también Arzobispo de Cartagena recordó que este encuentro constituye un tiempo privilegiado de oración, discernimiento y escucha, en el que los pastores están llamados a reconocer la acción del Espíritu Santo para responder, con fidelidad y creatividad, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.En sintonía con el tema central de la Asamblea —"La formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera"—, monseñor Múnera señaló que la reflexión sobre la formación sacerdotal representa una prioridad para la vida de la Iglesia, pues de ella depende, en buena medida, la capacidad de seguir anunciando el Evangelio y acompañando a las comunidades en medio de las realidades que vive el país."Seguimos caminando en esperanza por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa".Una Iglesia que forma para la misiónUno de los ejes centrales del mensaje fue la necesidad de fortalecer la formación inicial al presbiterado como un proceso integral que prepare sacerdotes capaces de escuchar, discernir, servir y caminar junto al Pueblo de Dios.El presidente de la CEC recordó que la Asamblea dedicará buena parte de sus trabajos a profundizar en la actualización de la Ratio Nationalis, documento que orienta la formación sacerdotal en Colombia, acogiendo las orientaciones del camino sinodal promovido por la Iglesia universal y respondiendo a los desafíos pastorales del contexto colombiano.En este sentido, subrayó que la renovación eclesial pasa necesariamente por la formación de pastores con profunda madurez humana y espiritual, capaces de vivir el ministerio desde la cercanía, la corresponsabilidad y el servicio."La anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes".Una comunión que comienza por los obisposAl iniciar la Asamblea, monseñor Francisco Javier Múnera invitó también a los obispos a vivir estos días como una experiencia de auténtica fraternidad episcopal. Inspirado en el pasaje evangélico en el que Jesús llama, envía y escucha a los Doce, recordó que el ministerio episcopal encuentra su fuerza en la comunión y en la capacidad de discernir juntos la voluntad de Dios para la Iglesia."Llamó a los Doce, los envió y los escuchó".Más que un espacio de deliberación, explicó, la Asamblea es una oportunidad para compartir las alegrías, preocupaciones y desafíos de las Iglesias particulares, fortaleciendo la unidad que sostiene la misión evangelizadora.Una Iglesia que cuida y aprende de sus heridasDurante su intervención, el presidente de la Conferencia Episcopal reafirmó el compromiso de la Iglesia colombiana con la consolidación de una verdadera cultura del cuidado.Al acoger las orientaciones del reciente magisterio pontificio, insistió en la necesidad de promover comunidades cada vez más transparentes, corresponsables y seguras, fortaleciendo los procesos de prevención, atención y acompañamiento a las víctimas de abusos.En este contexto, invitó a asumir con decisión una actitud de conversión permanente que permita seguir construyendo ambientes donde prevalezcan la confianza, el respeto por la dignidad humana y el cuidado de las personas más vulnerables.Retomando una expresión del papa León XIV, afirmó:"Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos".Un mensaje de esperanza para ColombiaLa parte final de la intervención estuvo dirigida a la realidad nacional. Monseñor Múnera recordó que la misión de la Iglesia no puede desvincularse de las alegrías y sufrimientos del pueblo colombiano. Por ello, animó a los obispos a seguir siendo promotores de reconciliación, diálogo, desarrollo humano integral y construcción de paz, especialmente en un momento que exige fortalecer la confianza, el respeto por las instituciones y el compromiso con el bien común.A la luz del reciente mensaje del papa León XIV a los obispos colombianos, reiteró que la esperanza cristiana debe traducirse en acciones concretas que contribuyan a sanar las heridas de la sociedad y a fortalecer la fraternidad entre los colombianos.Con ese horizonte, concluyó recordando que construir una sociedad más justa y reconciliada es una tarea compartida, en la que la Iglesia quiere seguir ofreciendo su aporte desde el Evangelio y el servicio a todas las personas."Buscar juntos el bien de todos, en la corresponsabilidad y en la fraternidad, no es una utopía, sino una posibilidad real".Con este llamado, el presidente de la Conferencia Episcopal dejó oficialmente instalada la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, invitando a los obispos a vivir estos días con apertura al Espíritu Santo, conscientes de que el discernimiento compartido y la comunión eclesial son el camino para seguir formando pastores según el corazón de Cristo y fortalecer la misión de la Iglesia al servicio de Colombia.

Mar 9 Jun 2026

En mes del Sagrado Corazón de Jesús imploramos el don de la paz

Por Mons. Luis Fernando Rodríguez Velásquez - Así como en el mes de mayo pusimos la mirada confiada en María la Virgen, en el mes de junio estamos siendo llamados a poner la mirada en Jesús. Ya el autor de la Carta a los Hebreos nos exhorta a que tengamos fijos los ojos en Jesús, que es el autor y consumador de nuestra fe (cf. Heb. 12,2).La imagen del Corazón de Jesús es más que nunca providencial para este tiempo. La solemnidad del Sagrado Corazón la celebraremos el viernes 12 de junio. En muchas de nuestras ciudades, y así lo haremos en Cali, tendremos la consagración de nuestra ciudad y de todo el país al Sagrado Corazón de Jesús, como un especial momento espiritual y de fe para implorar el don de la paz que tanto necesitamos. En Cali la celebración será en el Templo Votivo del Corazón de Jesús, el viernes 12 de junio a las 6:00 p.m.Un reiterado llamamiento a la pazEl tiempo que vivimos no es fácil. Retomo apartes del mensaje que, con ocasión de las jornadas electorales 2026 enviamos los obispos colombianos y que es importante tener siempre presentes.“Nuestro país necesita del aporte de todos para construir un clima social distinto, centrado en propuestas y programas orientados al bien común, la justicia y la convivencia pacífica.Al transmitir mensajes relacionados con el proceso electoral, actuemos siempre con imparcialidad, prudencia, sabiduría y auténtico sentido pastoral, evitando actitudes partidistas o expresiones que puedan profundizar la división.Estamos llamados a promover el respeto mutuo, la unidad, la reflexión responsable y el compromiso ético de los fieles, contribuyendo así́ a la construcción de una sociedad reconciliada y esperanzada”.Nuestros fieles necesitan un bálsamo de confianza en el presente y futuro de nuestro país. Por lo tanto, poniendo la mirada en quien es el Príncipe de la paz, los invito a elevar una oración eucarística con la mirada el corazón traspasado de Jesús, como un clamor por la reconciliación y la paz.Llegan dos nuevos obispos auxiliares a la Arquidiócesis de CaliNo puedo dejar pasar de largo la alegre noticia del gran regalo que el Señor ha hecho a nuestra Iglesia particular de Cali, a través del nombramiento que realizó el Papa León XIV de dos nuevos obispos auxiliares, el presbítero Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, que viene de la Arquidiócesis de Medellín, y el presbítero Arnulfo Moreno Quiñonez, del Vicariato Apostólico de Guapi.El Señor ha estado grande con nosotros, y por eso estamos felices. Con estos hermanos obispos vamos a seguir consolidando los diferentes planes y proyectos evangelizadores en nuestra Iglesia particular. Ellos, según los dones y carismas que el Señor les ha dado, aportarán lo mejor de sí mismos para que el Reino de Dios siga consolidándose entre nosotros.Oremos por ellos. La ordenación episcopal del Pbro. Arnulfo será en nuestra Iglesia Catedral san Pedro Apóstol, el sábado 25 de julio, y la ordenación el Pbro. Luis Fernando de Jesús será en la Catedral Metropolitana de Medellín, el sábado 1 de agosto.Sean bienvenidos a Cali los nuevos obispos, que también enriquecerán el colegio episcopal colombiano.Oración de Consagración al Corazón de JesúsComo el 22 de junio de 1902, cuando se realizó la primera consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, como súplica por el fin de la Guerra de los Mil Días, de nuevo, hoy, el pueblo de Dios peregrino en Colombia, es convocado a celebrar este acto de fe, con la urgente necesidad trabajar por la unidad, la paz y la reconciliación nacional.En su visita a Colombia, el Papa Francisco, advertía que, “la reconciliación sólo es posible si llenamos de la luz del Evangelio nuestras historias de pecado, violencia y desencuentro”.Oremos:Señor Jesucristo, Redentor del género humano, nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos las gracias por todo lo que Tú eres y todo lo que Tú haces por tu Iglesia y por la porción del Pueblo de Dios que peregrina en Colombia.Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Sagrado Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna.Reunidos juntos en tu Nombre, que está por encima de cualquier otro nombre, nos consagramos nosotros y consagramos a Colombia a tu Sacratísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad.Al consagrarnos a Ti renovamos nuestro ferviente deseo de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor.Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz, reina en nuestros corazones, en nuestros hogares y en Colombia.Vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón.¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén .V./ Jesús, manso y humilde de corazón,R./ Haz mi corazón semejante al tuyo (tres veces).+Luis Fernando Rodríguez VelásquezArzobispo de Cali

Mar 2 Jun 2026

A las puertas del Mundial de Fútbol, el papa León XIV invita a orar y vivir el deporte como escuela de fraternidad

"Que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones". Con esta intención, el papa León XIV invita a la Iglesia universal a unirse durante junio de 2026 a una jornada de oración y compromiso por los valores del deporte, destacando su capacidad para construir fraternidad, promover la inclusión y fortalecer la cultura del encuentro.La propuesta hace parte de la iniciativa internacional "Reza con el Papa", promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, que cada mes convoca a los fieles a rezar por uno de los grandes desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.Mucho más que competenciaEn su mensaje para este mes, el Santo Padre presenta el deporte como una realidad profundamente humana y social, capaz de unir personas, pueblos y culturas más allá de las diferencias."El deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía; espacio de encuentro y no de exclusión; camino de paz y no de violencia", pide el papa León XIV en la oración que acompaña esta intención.El Papa destaca que la práctica deportiva enseña valores fundamentales para la vida en sociedad: el respeto por el otro, el trabajo en equipo, la solidaridad, la disciplina, la capacidad de superar límites personales y la aceptación serena tanto de la victoria como de la derrota.La reflexión cobra especial relevancia en un contexto mundial marcado por polarizaciones, conflictos armados, discursos de odio y crecientes formas de exclusión social.Un lenguaje universal que une pueblosLa intención de junio coincide además con la proximidad de importantes competencias deportivas internacionales, escenarios donde millones de personas de distintas culturas comparten emociones, aspiraciones y experiencias comunes.Para León XIV, el deporte posee una fuerza singular: convertirse en un lenguaje universal capaz de tender puentes donde existen divisiones.No es una preocupación nueva en su pontificado. Durante el Jubileo del Deporte celebrado en Roma en 2025, el Papa afirmó que "el deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y la fraternidad".Posteriormente, al dirigirse a atletas olímpicos y paralímpicos, insistió en que el deporte puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro entre personas y naciones, invitando a los deportistas a "competir sin odiarse, ganar sin humillar y perder sin perderse".Una respuesta al individualismoLa propuesta del Santo Padre también plantea una reflexión sobre los desafíos culturales contemporáneos.Según ha señalado en distintas intervenciones, el deporte ayuda a contrarrestar las dinámicas de aislamiento e individualismo que afectan a muchas sociedades actuales. Especialmente cuando se practica en equipo, enseña la importancia de la colaboración, la confianza mutua y la búsqueda de objetivos comunes.En este sentido, la intención de junio resalta que nadie crece solo y que, tanto en la vida como en el deporte, el desarrollo personal está estrechamente ligado a la capacidad de caminar junto a otros.Un llamado a la inclusiónLa Red Mundial de Oración del Papa subraya además la importancia de garantizar que los beneficios del deporte lleguen a todos, especialmente a niños, jóvenes y personas que viven situaciones de vulnerabilidad.La Iglesia reconoce el valor de las iniciativas deportivas que favorecen la inclusión social, fortalecen procesos educativos, promueven la reconciliación y ofrecen oportunidades de desarrollo humano integral.De manera particular, el Papa ha alentado a instituciones, organizaciones sociales, comunidades educativas y religiosas a trabajar para que los sectores más excluidos tengan acceso a espacios deportivos dignos y formativos.La oración del Papa León XIVSeñor de la vida,te damos gracias por el don del deporte,por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,por las amistades que nacen en la canchay la alegría de jugar en equipo.Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,nadie se salva solo.Necesitamos del otro para crecer,para aprender a respetar, superar límites,y celebrar juntos los logros alcanzados.Te pedimos que el deporte sea siempreescuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,espacio de encuentro y no de exclusión,camino de paz y no de violencia.Haz que quienes practican, entrenan o animandescubran en el deporte un lenguaje universalque acerca culturas, une pueblos,y siembra respeto, solidaridad y superación personal.Señor Jesús,que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,colaborando con esfuerzo y alegría,viviendo con humildad en la derrotay gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,que nos hace un solo equipo, unido contigopara construir comunión y fraternidad en la historia.Amén.Vea a continuación el Video del Papa:

Vie 17 Abr 2026

La Iglesia Católica en Colombia se pronuncia sobre la publicación de la Sentencia SU-184 de 2025

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento de Comunicaciones, da a conocer el primer comunicado oficial a propósito de la publicación de la Sentencia de Unificación SU-184 de 2025 por parte de la Corte Constitucional, relacionada con el derecho de petición de información por parte de periodistas.

Lun 16 Mar 2026

Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya asume como noveno obispo de Montería: llama a la fe, la unidad y el desarrollo humano integral

En una solemne celebración eucarística realizada este sábado 14 de marzo en la Catedral San Jerónimo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya tomó posesión canónica como nuevo obispo de la Diócesis de Montería, convirtiéndose en el noveno pastor de esta Iglesia particular del departamento de Córdoba.La Eucaristía fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, quien en representación del Papa León XIV, dio cumplimiento al nombramiento pontificio mediante los ritos propios de la posesión episcopal.La ceremonia congregó a cientos de fieles, sacerdotes, religiosos, seminaristas y autoridades civiles del departamento, así como a doce obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, signo visible de la comunión episcopal que caracteriza la vida de la Iglesia. Entre ellos estuvo monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, junto con los pastores de las diócesis que conforman la Provincia Eclesiástica de Cartagena, a la que pertenece Montería.Una Iglesia que acoge a su nuevo pastorDurante las palabras de bienvenida, monseñor Farly Yovanny Gil Betancur, obispo de Montelíbano, quien se desempeñó como administrador apostólico de Montería durante el tiempo de sede vacante, destacó el significado eclesial de este momento para la diócesis y la alegría de las comunidades al recibir a su nuevo pastor.“Hoy lo recibe un departamento pujante, una ciudad perla del Sinú, emprendedora y una diócesis madura. Hoy todo su pueblo le dice: estas tierras son suyas mientras las camine, este cielo es suyo mientras lo contemple y estos corazones son suyos porque lo acogemos como nuestro pastor”, expresó.El prelado también presentó al nuevo obispo la realidad pastoral de la diócesis: un presbiterio comprometido con su pueblo, comunidades parroquiales vivas, religiosos y religiosas que enriquecen la misión evangelizadora, así como jóvenes en camino de formación sacerdotal.Asimismo, destacó la capacidad de las comunidades para responder solidariamente ante las dificultades recientes, como las inundaciones que han afectado a diversos sectores de la región.La cercanía del Papa y la importancia de la unidadAntes de los actos de posesión canónica, el Nuncio Apostólico transmitió el saludo y la cercanía del papa León XIV a la Iglesia que peregrina en Montería y subrayó el significado apostólico del ministerio episcopal.“Esta asamblea eucarística convocada por el Señor Jesús lo acoge como su obispo y pastor con gratitud a Dios y profunda alegría”, afirmó monseñor Rudelli, recordando que el obispo está llamado a ser “garante de la fe, de la unidad y de la tradición que se remonta a Cristo Jesús, Pastor supremo”.El representante pontificio también evocó la solidaridad de la Iglesia con las familias afectadas por las recientes inundaciones en la región, resaltando la respuesta generosa de las comunidades y de las Iglesias hermanas del país.Asimismo, animó a la diócesis a caminar en comunión con su nuevo pastor, recordando palabras del Santo Padre según las cuales toda acción pastoral debe orientarse a que “Cristo sea conocido en la Palabra, encontrado en la oración, amado en la Eucaristía y servido en el pueblo de Dios, especialmente en los más necesitados”.“La Iglesia está para evangelizar”En su primera homilía como obispo de Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo expresó su gratitud por la nueva misión confiada por la Iglesia y manifestó su alegría por comenzar esta etapa pastoral al servicio del pueblo cordobés.“Elevo hoy mi voz a lo más alto del cielo para bendecir, agradecer y poner en las manos divinas esta nueva misión que inicio en esta mi nueva querida Diócesis de Montería”, afirmó.El nuevo obispo recordó que la identidad de la Iglesia está directamente ligada al anuncio del Evangelio.“La Iglesia ha recibido de nuestro Señor Jesucristo un encargo muy importante: ir al mundo entero y proclamar este amor. La Iglesia en el mundo está para evangelizar, para anunciar”, señaló.En este sentido, insistió en que el anuncio del Evangelio se fundamenta ante todo en el testimonio de vida: “El anuncio no es proselitismo, sino un tema de atracción, de contagio personal. El mundo necesita más testigos que predicadores”.Evangelio y compromiso con la dignidad humanaDurante su mensaje pastoral, monseñor Jaramillo también se refirió a los desafíos sociales que atraviesa Colombia, señalando que la fe y la enseñanza de la Iglesia ofrecen criterios para afrontar realidades como la violencia, la corrupción, la pobreza y los desastres naturales que afectan a muchas comunidades.En este contexto, destacó que el anuncio del Evangelio no puede separarse del compromiso con la dignidad humana y el bien común.“La doctrina y enseñanza de la Iglesia y la Palabra de Dios contienen elementos fundamentales para superar las dificultades y llegar al desarrollo humano integral, en donde todos podamos sentarnos en la misma mesa y tratarnos como hermanos”, expresó.El nuevo Obispo de Montería invitó así a las comunidades a seguir construyendo una sociedad más justa y fraterna desde los valores del Evangelio, promoviendo la solidaridad, la reconciliación y la esperanza en medio de los desafíos que vive el país.De Buenaventura a Montería: una nueva misión pastoralAntes de su nombramiento en Montería, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya pastoreó la Diócesis de Buenaventura desde julio de 2017, ministerio que recordó con gratitud durante su homilía.“Vengo de la tierra del Pacífico, en donde por casi nueve años el Señor me regaló una gran comunidad que he amado profundamente y amaré siempre...Vengo con la nostalgia de los pueblos afros, indígenas, campesinos y mestizos que me permitieron ser su pastor y su servidor”, afirmó, evocando la riqueza espiritual de quienes habitan el Puerto.Al iniciar su ministerio en la llamada “Perla del Sinú”, expresó su deseo de ser un pastor cercano a su pueblo.“Le pido a Dios que me ayude a ser un pastor bueno, que vaya en busca de la oveja perdida, que cure las heridas y que pueda cargar sobre sus hombros a quienes están tristes y afligidos”.

Jue 12 Mar 2026

La Iglesia en Colombia proyecta nuevas líneas para su pastoral educativa ante desafíos como la diversidad religiosa, la salud mental y la inteligencia artificial

Delegados de pastoral educativa de 33 jurisdicciones eclesiásticas del país se reunieron en Bogotá para analizar los desafíos actuales del sistema educativo colombiano y proyectar nuevas líneas de acción pastorales que orienten la presencia de la Iglesia en este ámbito.El encuentro, convocado por la Comisión Episcopal de Educación y Culturas y el Departamento de Educación y Culturas del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano, dejó como resultado el inicio de un proceso nacional para construir orientaciones pastorales comunes y desarrollar una investigación sobre el estado de la educación religiosa escolar en el país.Más allá de ser un espacio de reunión anual, el Encuentro Nacional de Delegados Diocesanos de Pastoral Educativa 2026, realizado del 2 al 4 de marzo en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), se consolidó como un escenario de discernimiento eclesial frente a los cambios que atraviesa hoy el mundo educativo.“El objetivo central del encuentro era aplicar todas las conclusiones del trabajo sinodal a este campo de la pastoral educativa, comprometiéndonos todos a elaborar una carta de navegación, una hoja de ruta para el trabajo conjunto en el sector educativo”, explicó el padre Edilberto Estupiñán, director del Departamento de Educación y Culturas del Episcopado Colombiano.Una pastoral educativa que responde a los desafíos actualesDurante las jornadas de trabajo, los participantes reflexionaron sobre la realidad educativa del país y compartieron experiencias pastorales que se desarrollan en las distintas regiones. Entre los temas centrales abordados estuvieron la diversidad religiosa en las aulas, la salud mental de los estudiantes, la educación socioemocional y el impacto de las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza.Uno de los desafíos destacados fue la necesidad de formar a los docentes de educación religiosa para trabajar en contextos de pluralidad cultural y religiosa.“Los profesores de educación religiosa en este momento están preparándose en el tema del ecumenismo y del diálogo interreligioso para poderlo llevar a cabo en el aula”, señaló el padre Estupiñán.Otro aspecto que generó especial atención fue el papel que están llamados a desempeñar los centros educativos frente al bienestar emocional de los estudiantes. En este sentido, la pastoral educativa busca aportar desde la dimensión espiritual y humana, en diálogo con disciplinas como la psicología y las ciencias de la salud.Asimismo, el encuentro abordó el impacto de las tecnologías emergentes en el ámbito educativo. Para el padre José David Cadavid, delegado de pastoral educativa de la Diócesis de Girardota, uno de los retos actuales consiste en discernir el papel de herramientas como la inteligencia artificial en la formación de los estudiantes.“Uno de los grandes desafíos que hemos evidenciado es cómo la educación religiosa escolar se va desarrollando en entornos donde la inteligencia artificial y las tecnologías representan un escenario cada vez más presente en las aulas”, afirmó.Educación, esperanza y construcción de pazEn medio de un contexto nacional marcado por profundas desigualdades sociales y territoriales, los delegados destacaron el aporte de la pastoral educativa a la construcción de paz y al fortalecimiento de la formación integral de niños, niñas y jóvenes.El padre John Ariel Ruiz, director general de Pastoral Educativa de la diócesis de Granada, señaló que las comunidades educativas están llamadas a convertirse en espacios protectores para las nuevas generaciones.“Nuestras comunidades educativas deben ser entornos de escucha, de formación integral, de diálogo y de construcción de paz en territorios que aún siguen siendo afectados por el conflicto armado”, afirmó.En muchos lugares del país, esta misión se desarrolla también a través de la educación contratada, modalidad mediante la cual entidades de Iglesia administran instituciones educativas oficiales en zonas apartadas. Según Ruiz, esta presencia permite acompañar a miles de niños y niñas en territorios donde, en ocasiones, la Iglesia constituye una de las principales presencias institucionales del Estado.“Es una puerta maravillosa para acompañar a miles de niños y niñas en territorios dispersos donde muchas veces somos la única presencia en nombre del Estado”, señaló.Desafíos para la pastoral educativa en ColombiaEl encuentro también permitió identificar retos importantes para fortalecer esta misión pastoral en el país. Entre ellos, la necesidad de consolidar las delegaciones diocesanas de pastoral educativa y dar mayor prioridad a este ámbito dentro de la acción pastoral de la Iglesia.Para José Alejandro Díaz, docente del Colegio Técnico Superior Industrial de la Diócesis de Barrancabermeja y participante del encuentro, uno de los avances más significativos ha sido que cada vez más jurisdicciones cuentan con delegados responsables de este proceso.“Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que hemos avanzado en el hecho de que haya un doliente en cada jurisdicción. Eso es un buen principio, porque habiendo un responsable hay alguien que se apersona de los procesos”, explicó.Al mismo tiempo, los participantes señalaron desafíos como la disminución de la cobertura en algunos establecimientos educativos católicos y la necesidad de fortalecer el trabajo pastoral en instituciones educativas públicas y privadas.Hacia una hoja de ruta nacional para la pastoral educativaUno de los principales frutos del encuentro fue el inicio de la elaboración de un documento de orientaciones pastorales sobre pastoral educativa, que buscará ofrecer criterios comunes para acompañar la misión educativa de la Iglesia en Colombia.La meta es que este documento pueda presentarse a la Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano en 2027, con el fin de orientar el trabajo de las jurisdicciones eclesiásticas en el ámbito educativo.De manera paralela, el Departamento de Educación y Culturas impulsará durante este año una investigación nacional sobre el estado de la educación religiosa escolar, que permitirá contar con datos y evidencias sobre su desarrollo en el país.“Queremos realizar un estudio nacional sobre cómo se está llevando a cabo la educación religiosa en Colombia, partiendo del hecho de que la Iglesia está presente en todos los rincones del país”, explicó el padre Estupiñán.“Mapear la esperanza” desde la educaciónInspirados por la reciente Carta Apostólica del papa León XIV, 'Diseñar nuevos mapas de esperanza', los participantes coincidieron en la necesidad de renovar el compromiso de la Iglesia con el mundo educativo.“Planteamos unas líneas de acción frente a la proyección de la pastoral educativa. Es lo que el Papa León XIV nos invita a hacer: ‘mapear la esperanza’”, afirmó el padre Ruiz.Desde esta perspectiva, la pastoral educativa busca seguir fortaleciendo la presencia de la Iglesia en las comunidades educativas del país, promoviendo una formación integral que articule fe, cultura y vida, y que contribuya al desarrollo humano, la justicia social y la construcción de paz en Colombia.Vea a continuación el informe audiovisual del evento: