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Episcopado al día

Jue 27 Ago 2026

Monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias inició su ministerio como nuevo obispo de Yopal

En una celebración marcada por la comunión episcopal, sacerdotal y laical, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias asumió este jueves 27 de agosto el pastoreo de la Diócesis de Yopal, luego de su nombramiento por parte del papa León XIV el pasado 29 de junio.La Catedral San José de Yopal fue escenario este jueves 27 de agosto de la posesión canónica de monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias como tercer obispo de la Diócesis de Yopal. La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, autoridades civiles y militares, delegaciones parroquiales, movimientos apostólicos, fieles laicos y familiares del nuevo pastor.Como metropolitano de la provincia eclesiástica a la que pertenece la Diócesis de Yopal, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, tuvo a su cargo la lectura de las letras apostólicas mediante las cuales el papa León XIV confió a monseñor Sanabria Arias esta nueva misión pastoral.El nombramiento había sido anunciado por la Santa Sede el pasado 29 de junio. Hasta entonces, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias se desempeñaba como vicario apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, servicio que ejerció desde 2016 y desde el cual ahora llega a la Iglesia particular de Yopal. La celebración contó también con la presencia de los anteriores pastores de esta diócesis: monseñor Misael Vacca Ramírez, actual arzobispo de Villavicencio, y monseñor Édgar Aristizábal Quintero, actual obispo de Duitama-Sogamoso. A ellos se sumaron los obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja y otros pastores de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país, como expresión de la comunión que caracteriza la vida de la Iglesia. En representación de la Nunciatura Apostólica en Colombia, estuvo monseñor In Je Hwang.También acompañaron la celebración sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos provenientes del Vicariato Apostólico de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, comunidad eclesial que acompañó a monseñor Sanabria durante los años de su ministerio episcopal en el Caribe colombiano.“Más que un territorio le entregamos una misión”Durante la celebración, el padre Jeison Andrey Salguero, quien estuvo al frente de la diócesis como administrador diocesano durante el periodo de sede vacante, dio la bienvenida al nuevo obispo en nombre de la comunidad eclesial de Yopal.Al recordar la historia de esta Iglesia particular y agradecer el servicio de quienes la han pastoreado, destacó que monseñor Sanabria Arias recibe una diócesis con fortalezas y desafíos, comunidades que necesitan ser revitalizadas, sacerdotes que entregan generosamente su vida, familias que buscan permanecer firmes, jóvenes que esperan ser escuchados y personas que necesitan experimentar el rostro misericordioso de Cristo.“Más que una estructura, hoy queremos entregarle una familia; más que una institución queremos entregarle un pueblo y más que un territorio le entregamos una misión”, expresó el sacerdote.El administrador diocesano manifestó además la disposición del clero y de las comunidades para caminar junto al nuevo obispo, poniendo a su servicio sus dones, experiencia y voluntad de trabajar por una Iglesia “más unida, más cercana, más servidora, más misionera”.La Diócesis de Yopal permanecía en sede vacante desde el 19 de julio de 2024, fecha en la que monseñor Édgar Aristizábal Quintero dejó esta jurisdicción para asumir como obispo de Duitama-Sogamoso.Una Iglesia que reconoce a Cristo como único PastorEn su primera homilía como obispo de Yopal, monseñor Jaime Uriel Sanabria Arias centró su reflexión en el mandato misionero de Jesús: “Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio”, afirmando que con estas palabras comienza su ministerio episcopal en la diócesis casanareña.A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, presentó tres aspectos que, según explicó, definen su comprensión de la misión episcopal.El primero es reconocer a Dios como el único y verdadero Pastor. Recordó que el obispo no es dueño de la comunidad, sino colaborador del Buen Pastor, llamado a guiar, escuchar y acompañar al pueblo de Dios. En este sentido, retomó una reflexión del papa Francisco para señalar que el obispo debe saber estar “al frente” para orientar, “en medio” para escuchar y “detrás” para acompañar y levantar a quienes puedan quedar rezagados.El segundo eje planteado por el nuevo obispo es el propósito de avanzar hacia una Iglesia sinodal, en la que todos los bautizados puedan participar activamente en la misión evangelizadora.“Una Iglesia sinodal nos invita a caminar juntos”, afirmó, señalando tres desafíos concretos: reconocer que la verdad se busca comunitariamente bajo la guía del Espíritu Santo; superar las polarizaciones y convertir las tensiones en oportunidades para el discernimiento; y promover un estilo participativo en el que laicos y consagrados tengan voz activa en la misión de la Iglesia.Para monseñor Sanabria, la sinodalidad implica vivir desde la “mentalidad de Cristo”, poniendo en el centro la comunión y el servicio.Santidad y misión para una Iglesia abierta a su territorioEl tercer aspecto de su reflexión estuvo dirigido especialmente al presbiterio de Yopal. El nuevo obispo subrayó que la santidad de los evangelizadores es indispensable para anunciar a Jesucristo y construir una Iglesia sinodal.También destacó que la misión de la Iglesia se extiende hacia todos aquellos que están llamados a creer y participar en ella, recordando que la misión evangelizadora no es tarea exclusiva de los ministros ordenados, sino que involucra a todo el pueblo de Dios.En esta perspectiva, invitó a fortalecer tanto la unidad al interior de la diócesis como su compromiso misionero hacia el territorio. Recordó el legado de los jesuitas, agustinos recoletos, capuchinos y otros religiosos que contribuyeron a la evangelización del Casanare, así como el testimonio de san Ezequiel Moreno, quien recorrió estos territorios llaneros con espíritu misionero.Al referirse a la identidad de la región, monseñor Sanabria destacó la riqueza natural de la Orinoquía y la necesidad de promover una ecología integral que involucre a las comunidades, trabajadores, empresarios, arroceros, ganaderos y petroleros, poniendo en el centro la dignidad humana y, particularmente, a las personas más pobres.“Que seamos una región acogedora, que valora su biodiversidad y la protege”, expresó.El nuevo obispo de Yopal también tuvo presente a las comunidades que atraviesan situaciones de sufrimiento en Colombia y llamó a no olvidar a las familias afectadas por diferentes catástrofes y situaciones difíciles.Al concluir su homilía, encomendó su ministerio y la vida de la Diócesis de Yopal a Nuestra Señora de los Dolores, pidiendo su protección para acompañar la misión evangelizadora de esta Iglesia particular.

Mié 26 Ago 2026

“Educar y servir”: monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal

En una celebración marcada por la acción de gracias, la comunión eclesial y el llamado al servicio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió este 25 de agosto la ordenación episcopal como nuevo obispo de Jericó. La Eucaristía tuvo lugar en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de Santa Rosa de Osos, diócesis en la que desarrolló buena parte de su ministerio sacerdotal.La celebración reunió a arzobispos y obispos, entre ellos monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente de la CEC, quienes acompañaron la ceremonia en representación de la Presidencia del episcopado colombiano. También estuvieron presentes sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares, autoridades civiles y fieles de distintas comunidades que han acompañado el camino vocacional y ministerial del nuevo obispo.Para la Diócesis de Santa Rosa de Osos, la celebración tuvo un significado particular. Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de esta Iglesia particular y primer ordenante, destacó que se trataba de un momento en el que “nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”. El prelado resaltó además que la presencia de las distintas comunidades eclesiales constituía una expresión de la unidad y la fe que vinculan al pueblo de Dios y un impulso para la misión de la Iglesia en Colombia.Del bautismo al ministerio episcopalEl ministro consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien 59 años atrás había bautizado a Diego Luis Rendón Urrea en la Catedral de Rionegro. Durante la homilía, recordó este particular recorrido vocacional y presentó la ordenación episcopal como la continuidad de un camino que comenzó en el bautismo, pasó por el ministerio sacerdotal y ahora alcanza la plenitud del sacramento del Orden.“No se trata de un ascenso”, afirmó monseñor Jaramillo, al explicar que el episcopado supone una configuración más profunda con Cristo, Cabeza, Pastor y Esposo de la Iglesia. Desde esta perspectiva, recordó que el obispo está llamado a enseñar, santificar y gobernar, entendiendo el gobierno eclesial como un servicio al pueblo de Dios.El arzobispo emérito de Barranquilla invitó al nuevo obispo a asumir estas tareas desde la oración, la comunión, la cercanía y la misericordia. Le pidió ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y mantener la oración como una prioridad de su vida pastoral, para que las comunidades puedan reconocer en su pastor a un hombre que intercede por ellas.También lo exhortó a cuidar la comunión con el Papa, los obispos, los sacerdotes, la vida consagrada, los seminaristas, los laicos y las autoridades, así como a mantener una especial cercanía con quienes viven situaciones de pobreza, enfermedad, privación de la libertad o abandono.“Sal a las periferias”, fue otra de las invitaciones dirigidas a monseñor Diego, animándolo a visitar las veredas y parroquias y a estar cerca de quienes sufren. El llamado estuvo acompañado por una exhortación a ejercer el ministerio con “entrañas de misericordia” y con la actitud del Buen Pastor.En este contexto, monseñor Jaramillo afirmó que el pueblo de Dios que peregrina en Jericó espera al nuevo pastor “no con miedo, sino con mucha esperanza”, y encomendó su ministerio a la intercesión de la Virgen María.Una historia vocacional marcada por la educación y el servicioEn sus palabras al finalizar la celebración, monseñor Diego Luis Rendón Urrea expresó su gratitud al Papa León XIV por el llamado al ministerio episcopal y a los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, formadores y comunidades que han acompañado su camino vocacional.De manera especial, recordó su tierra natal, Rionegro; sus años de juventud y formación; la experiencia pastoral vivida en la Diócesis de Riohacha; y su paso por la Diócesis de Santa Rosa de Osos, donde ejerció como presbítero y desarrolló diversos servicios pastorales y educativos.También recordó los 15 años de servicio en la Fundación Universitaria Católica del Norte, institución desde la que vivió, según sus propias palabras, la misión de “evangelizar educando”.Este recorrido encuentra una síntesis en el lema que acompañará su ministerio episcopal: “Educar y servir” —Docere et servire—, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan, donde Jesús, Maestro, lava los pies de sus discípulos.Para monseñor Diego, este lema expresa el propósito de una vida entregada a formar y cuidar al pueblo de Dios. “Porque amar es servir”, afirmó, al explicar que el servicio exige sacrificio y que la verdadera entrega nace de mantener los ojos fijos en Jesús.Una Iglesia que habla el lenguaje del amorEn sus primeras palabras como obispo, monseñor Diego también hizo referencia al llamado del Papa León XIV a promover el diálogo, la reconciliación y la paz, y a ser ejemplo de comunión y fraternidad.Ante los desafíos del tiempo presente, señaló que la Iglesia está llamada a ofrecer una respuesta desde el amor: “ser una Iglesia que hable el lenguaje del amor para sanar heridas, construir puentes y anunciar con fuerza el Reino de Dios en unidad”.Con esta disposición, inicia una nueva etapa de su servicio pastoral, dejando la Diócesis de Santa Rosa de Osos para ponerse al servicio de la Iglesia particular de Jericó.De Santa Rosa de Osos a JericóMonseñor Diego Luis Rendón Urrea fue nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio como octavo obispo de Jericó. Esta Iglesia particular del suroeste antioqueño tiene una profunda tradición espiritual y misionera y es reconocida, entre otros aspectos, por ser la tierra natal de santa Laura Montoya, primera santa colombiana.La ordenación episcopal celebrada en Santa Rosa de Osos constituye así un nuevo paso en el camino hacia su ministerio como pastor de esta comunidad. La Diócesis de Jericó ha señalado que su posesión canónica está prevista para el 5 de septiembre de 2026, en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó.Al encomendar este nuevo servicio, monseñor Diego puso su ministerio bajo la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de las Misericordias; de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de Jericó; de san José y de santa Laura de Jericó, así como de los beatos Marianito de Jesús, Juan Bautista Velásquez y Jesús Aníbal Gómez.“Gracias a todos y por favor continúen orando por mí”, pidió finalmente el nuevo obispo, al comenzar este camino de servicio a la Iglesia de Jericó.

Mié 26 Ago 2026

Falleció monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá

La Iglesia en Colombia agradece a Dios por la vida y el ministerio de un pastor que sirvió durante más de cinco décadas, en distintos ámbitos de la vida eclesial y en varias regiones del país.La Conferencia Episcopal de Colombia comunica con profundo pesar el fallecimiento de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, ocurrido en la noche de este martes 25 de agosto, a los 77 años de edad.Nacido en Panqueba, Boyacá, el 17 de septiembre de 1948, monseñor Nieto dedicó más de cinco décadas al servicio de la Iglesia, primero como sacerdote y posteriormente como obispo. Su ministerio pastoral lo llevó a acompañar comunidades en Bogotá, Soacha, San José del Guaviare y Engativá, además de prestar diversos servicios en la formación de sacerdotes y en otros ámbitos de la vida eclesial.La velación se realizará a partir de las 3:00 p. m. de este miércoles 26 de agosto en las Salas de La Candelaria, ubicadas en la calle 98, en Bogotá.Las exequias se celebrarán el viernes 28 de agosto, a las 11:00 a. m., en la Catedral San Juan Bautista, ubicada en el barrio La Estrada, en Bogotá. La Eucaristía será presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá.Un ministerio marcado por la formación y el servicio pastoralMonseñor Francisco Antonio Nieto cursó sus estudios de primaria en su municipio natal y posteriormente realizó el bachillerato en el Colegio José Joaquín Ortiz de Tunja. Ingresó luego al Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de Bogotá, donde adelantó los estudios de Filosofía y Teología.El 30 de noviembre de 1973 recibió la ordenación sacerdotal por imposición de manos del entonces arzobispo de Bogotá, cardenal Aníbal Muñoz Duque.Durante sus primeros años de ministerio ejerció como vicario parroquial de la Sagrada Eucaristía, en Bogotá, y de San Bernardino, en Soacha. Posteriormente fue párroco de Santa Lucía, en Bogotá.Entre 1980 y 1983 amplió su formación en Roma, donde obtuvo la licenciatura en Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana. A su regreso a Colombia se vinculó al Seminario Mayor San José de Bogotá, donde durante más de una década ejerció como director, formador y profesor.Posteriormente fue párroco de San José de Calasanz y, desde diciembre de 2000, vicario episcopal para la Zona Pastoral del Espíritu Santo de la Arquidiócesis de Bogotá. En diferentes momentos también se desempeñó como arcipreste y fue miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores de esta jurisdicción.Su trayectoria y servicio a la Iglesia fueron reconocidos en 2007, cuando recibió la distinción de Capellán de Su Santidad.El ministerio episcopal: del Guaviare a EngativáEl 22 de octubre de 2008, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Teglata de Numidia y auxiliar de la Arquidiócesis de Bogotá. Recibió la ordenación episcopal el 17 de noviembre de ese mismo año.En 2011 fue nombrado obispo de la Diócesis de San José del Guaviare, sede que asumió canónicamente el 11 de marzo. Durante ese mismo año, la XCI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Colombia lo designó como delegado ante el Consejo Directivo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA).El 26 de junio de 2015, el papa Francisco lo nombró obispo de Engativá. Tomó posesión canónica de esta sede el 27 de julio del mismo año y allí permaneció como pastor durante casi nueve años.Al cumplir los 75 años de edad, monseñor Nieto presentó su renuncia al oficio de obispo diocesano, conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico para los obispos que alcanzan esta edad.El 29 de junio de 2024, el papa Francisco nombró a monseñor Germán Medina Acosta como nuevo obispo de Engativá. Monseñor Nieto continuó como administrador apostólico de la diócesis hasta el 23 de agosto de 2024, cuando su sucesor tomó posesión canónica de la sede. Desde entonces, permaneció como obispo emérito de Engativá.Su interés por la comunicación al servicio de la evangelizaciónEntre los distintos ámbitos de servicio que marcaron su ministerio, monseñor Francisco Antonio Nieto tuvo un particular interés por las comunicaciones y su aporte a la misión evangelizadora de la Iglesia.Hizo parte de la Comisión Episcopal de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, desde donde acompañó iniciativas relacionadas con la presencia de la Iglesia en los medios y con el uso de la comunicación como herramienta para anunciar el Evangelio.También estuvo vinculado a Cristovisión, donde fue miembro del Consejo Superior y presidente de la Junta Directiva, contribuyendo al desarrollo de este proyecto de comunicación católica.Su interés por la historia de la Iglesia estuvo igualmente presente a lo largo de su trayectoria. Fue miembro de las Academias de Historia Eclesiástica Nacional y de Bogotá, ámbitos desde los cuales cultivó el estudio y la memoria de la vida de la Iglesia en Colombia.Una vida entregada al servicio de la IglesiaCon su partida, la Iglesia en Colombia despide a un pastor que durante más de cinco décadas hizo de su ministerio sacerdotal y episcopal un camino de servicio a Dios y a las comunidades que le fueron confiadas.La Conferencia Episcopal de Colombia expresa sus condolencias a sus familiares, a la Diócesis de Engativá, a la Arquidiócesis de Bogotá, a las comunidades que acompañó durante su ministerio y a todos quienes compartieron con él su camino de servicio eclesial.Los obispos de Colombia elevan su oración por el eterno descanso de monseñor Francisco Antonio Nieto Súa y piden al Señor que conceda consuelo y fortaleza a quienes hoy lamentan su partida. Con esperanza cristiana, la Iglesia encomienda su vida a Dios, confiando en la promesa de la resurrección.Monseñor Francisco Antonio Nieto Súa, obispo emérito de Engativá, descanse en la paz de Cristo.

Mar 25 Ago 2026

“Volver a Galilea”: Mons. Homero Marín Arboleda inicia su ministerio como Vicario Apostólico de Tierradentro

En una celebración marcada por la fe, la comunión y la esperanza, el misionero vicentino Homero Marín Arboleda, C.M., recibió el 15 de agosto la ordenación episcopal y tomó posesión canónica como Vicario Apostólico de Tierradentro. Su regreso a esta tierra, donde inició su camino misionero, abre una nueva etapa pastoral para esta Iglesia particular del Cauca.La Catedral San Antonio de Padua de Belalcázar, municipio de Páez, Cauca, fue escenario el pasado 15 de agosto de un acontecimiento significativo para la Iglesia de Tierradentro: la ordenación episcopal y posesión canónica de monseñor Homero Marín Arboleda, C.M., como nuevo Vicario Apostólico.Más de 2.000 fieles se congregaron para acompañar la celebración, a la que asistieron obispos de distintas jurisdicciones eclesiásticas, sacerdotes, religiosos y religiosas, autoridades civiles y representantes de las comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y mestizas que hacen parte de este territorio.La Eucaristía fue presidida por monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y consagrante principal, en el marco de la comunión que vincula al Vicariato Apostólico de Tierradentro con la Provincia Eclesiástica de Popayán.Más que la llegada de un nuevo pastor, la celebración estuvo marcada por el significado de un regreso. Monseñor Homero conoce esta tierra desde los primeros años de su ministerio sacerdotal, cuando ejerció diversos servicios pastorales y formativos en comunidades y seminarios de Tierradentro. Después de una amplia experiencia misionera en Papúa Nueva Guinea, donde sirvió durante cerca de 25 años, vuelve ahora a estas montañas para asumir la responsabilidad pastoral de toda esta Iglesia particular.“No ha llegado a esta tierra un Obispo nuevo: ha vuelto un misionero, ahora como Obispo”, expresó monseñor Omar Sánchez durante su homilía.Una ordenación que expresa el cuidado de Dios por su puebloEn su homilía, el arzobispo de Popayán invitó a comprender la ordenación episcopal no como un reconocimiento personal, sino como una expresión de la solicitud de Dios por el pueblo que confía a un nuevo pastor.“Hoy, al consagrar a Monseñor Homero, Dios pone en sus manos aquello que más ama: este pueblo y esta Iglesia que le confía”, afirmó.El arzobispo recordó también la historia misionera de Tierradentro y la entrega de los pastores, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que han acompañado el camino de esta Iglesia. Una historia marcada por desafíos, pero también por la capacidad de las comunidades para mantener viva la fe y la esperanza.En este contexto, presentó a monseñor Homero la misión episcopal como un servicio profundamente vinculado con la defensa y promoción de la vida, la comunión entre los pueblos y el acompañamiento de las comunidades en sus realidades concretas.“El ornamento más hermoso de un Obispo misionero no tiene nada que ver con la vistosidad de sus hilos. Será el polvo de los caminos que ya conoces, del barro de las veredas que están en el mapa de tu corazón”, señaló monseñor Sánchez, al referirse al camino que ahora comienza para el nuevo Vicario Apostólico.Un pastor que vuelve a la tierra donde aprendió a ser misioneroAl finalizar la celebración, monseñor Homero Marín expresó su alegría por asumir esta misión y compartió con las comunidades algunas de las claves desde las que quiere vivir su ministerio episcopal.Recordó que fue precisamente en Tierradentro donde, siendo un sacerdote joven, aprendió a ejercer su servicio pastoral junto al Pueblo de Dios.“Aquí, en Tierradentro, aprendí a ser pastor. Estaba muy joven y sin mucha experiencia, pero aquí, con el Pueblo de Dios, fui creciendo”, afirmó.Por eso, evocando el llamado de Jesús a sus discípulos a regresar a Galilea, definió su llegada a Tierradentro como un regreso a sus raíces misioneras: “Así considero que es también mi vocación: volver a Galilea”.Su historia pastoral ha estado marcada por la misión en contextos diversos. Nacido en Circasia, Quindío, y ordenado sacerdote en 1987 como miembro de la Congregación de la Misión, desarrolló sus primeros años de ministerio en Tierradentro antes de continuar su formación y asumir responsabilidades pastorales y formativas en Colombia y, posteriormente, en Papúa Nueva Guinea. Ahora, esa experiencia se pone nuevamente al servicio de las comunidades del Cauca.“Una Iglesia que llama a la comunión”Durante su primera celebración como Vicario Apostólico, monseñor Homero insistió en la vocación universal de la Iglesia y en la necesidad de anunciar el Evangelio a todos.A partir de las lecturas del día, recordó que ser católico significa tener un “corazón universal” y estar llamados a llevar el Evangelio hasta las últimas fronteras.También puso especial énfasis en la comunión y la unidad de un territorio caracterizado por su diversidad cultural y humana.“Este pueblo y los pastores tienen que hacer ese esfuerzo para que este pueblo viva en comunión, en unidad”, señaló, invitando a mantener vivos los valores cristianos que sostienen a las comunidades especialmente en momentos de dificultad.Para el nuevo Vicario Apostólico, la misión evangelizadora no puede separarse de la transformación de la vida cotidiana. “Dejemos que los valores del Evangelio permeen nuestras casas, nuestra mentalidad, nuestros corazones, para que se pueda transformar la sociedad”, expresó.Su deseo es caminar cerca de las familias y comunidades, especialmente en medio de las dificultades que afrontan, manteniendo abierta la Iglesia como espacio de encuentro, esperanza y comunión.Una misión para cuidar la diversidad y fortalecer la esperanzaTierradentro es una Iglesia particular marcada por la presencia de comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinas y mestizas. Precisamente esta diversidad estuvo en el centro del mensaje de monseñor Omar Sánchez, quien pidió que la Iglesia que presidirá monseñor Homero sea una casa de comunión donde cada pueblo pueda reconocer su identidad y, al mismo tiempo, encontrarse con los demás.“El Obispo está llamado a ser principio visible de unidad en su Iglesia particular y vínculo de comunión con la Iglesia universal”, recordó el arzobispo de Popayán.Esta tarea adquiere especial relevancia ante los desafíos que enfrenta el territorio. En su homilía, monseñor Sánchez señaló que el nuevo pastor deberá acompañar a las comunidades en la defensa de la vida, la protección de la dignidad humana, la construcción de paz y la búsqueda de alternativas que permitan a las familias desarrollar sus proyectos de vida sin verse obligadas a escoger entre el hambre y aquello que termina destruyendo su dignidad.En esta perspectiva, presentó al obispo como un “testigo de esperanza”: una esperanza que no desconoce las heridas de las comunidades, sino que las reconoce y ayuda a descubrir que esos dolores no constituyen toda su identidad.“Estas comunidades son mucho más que sus dolores y sus dramas. Son historia, cultura, espiritualidad, música, trabajo, resistencia, familia, organización comunitaria y fe. Son un verdadero tesoro”, afirmó.Una nueva etapa para TierradentroLa llegada de monseñor Homero Marín representa así el comienzo de una nueva etapa en el camino evangelizador del Vicariato Apostólico de Tierradentro.Su ministerio estará acompañado por la experiencia de una vida entregada a la misión y por el vínculo profundo que mantiene con este territorio. A ello se suma la experiencia adquirida durante sus años de servicio misionero en Papúa Nueva Guinea, donde ejerció diferentes responsabilidades pastorales y de gobierno dentro de la misión vicentina.En los días previos a la ordenación, las comunidades de Tierradentro ya habían comenzado a expresar su alegría por el regreso de quien reconocen como un antiguo misionero. Los encuentros, abrazos y gestos de acogida anticiparon el espíritu con el que fue recibido durante la celebración.Ahora, como Vicario Apostólico, monseñor Homero Marín está llamado a continuar caminando junto a estas comunidades y a acompañarlas en la tarea de anunciar el Evangelio, fortalecer la comunión y defender la vida y la dignidad de cada persona.Al concluir su intervención, confió su ministerio a la Virgen María y recordó que la Eucaristía es fuente de comunión y fundamento para construir la Iglesia.“La fuente de comunión es la Eucaristía, y con la Eucaristía nosotros construimos la Iglesia”, afirmó.

Mié 19 Ago 2026

Iglesia colombiana conoce en Venezuela experiencias de acompañamiento pastoral y humanitario ante la emergencia

Tras recorrer comunidades afectadas en La Guaira, Caracas y Valencia, la delegación de la Iglesia colombiana regresó al país con una experiencia que puede aportar al acompañamiento de las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Durante su visita a Venezuela, la Presidencia de la CEC y representantes del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano conocieron de cerca la respuesta de la Iglesia venezolana ante la emergencia y fortalecieron los vínculos de comunión y solidaridad entre ambas Iglesias.Entre el 13 y el 17 de agosto, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); el padre Raúl Ortiz Toro, secretario adjunto de la CEC; y el padre Nelson Ortiz, en representación de Cáritas Colombiana, visitaron distintos lugares afectados por el terremoto que golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio.La visita había sido programada con anterioridad al terremoto que afectó a Colombia el 10 de agosto, como expresión de cercanía y solidaridad de la Iglesia colombiana con el pueblo venezolano y de fortalecimiento de los vínculos entre las dos Iglesias.Las circunstancias hicieron que este encuentro adquiriera un significado especial: mientras Venezuela continúa afrontando las consecuencias de su propia emergencia, Colombia vive ahora un momento de dolor y requiere también el acompañamiento y la solidaridad de toda la Iglesia.Conocer de cerca la experiencia de la Iglesia venezolanaDurante su permanencia en Venezuela, la delegación colombiana estuvo en La Guaira, Caracas y Valencia, donde pudo acercarse a las comunidades afectadas, conocer las condiciones de algunos templos y compartir con representantes de la Iglesia venezolana las acciones que se han desarrollado para acompañar a las personas y familias damnificadas.Desde esta experiencia, monseñor Francisco Javier Múnera destacó la fortaleza con la que la Iglesia venezolana ha acompañado a las comunidades:“Profundamente conmovidos por el sufrimiento que están viviendo y experimentando a raíz de este terremoto. Pero también supremamente agradecidos con Dios por la fortaleza y la esperanza que ha infundido en esta Iglesia que camina en Venezuela para animar y sostener la fe, la esperanza y la caridad en las comunidades”.El testimonio del presidente de la CEC pone de relieve uno de los principales aprendizajes de la visita: la capacidad de la Iglesia local para permanecer cercana a las comunidades y sostener, en medio de la emergencia, espacios de fe, esperanza y caridad.Una solidaridad que une a dos Iglesias hermanasLa presencia de la delegación colombiana en Venezuela también fue expresión de una solidaridad que comenzó desde los primeros momentos de la emergencia del 24 de junio.Desde entonces, distintas jurisdicciones eclesiásticas, organismos pastorales y comunidades en Colombia manifestaron su cercanía con Venezuela y promovieron acciones de solidaridad y movilización de ayudas para las poblaciones afectadas.Durante la visita, el padre Raúl Ortiz Toro transmitió nuevamente este mensaje de cercanía en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y Cáritas Colombiana.Partiendo del Salmo 27 —“El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?”—, el sacerdote invitó a mantener la confianza y la esperanza en medio de las dificultades.“Creo que este salmo también nos ilumina en medio de las situaciones difíciles. De parte de la Conferencia Episcopal de Colombia y de parte del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y de Cáritas Colombiana, mandamos un mensaje de solidaridad a todos nuestros hermanos venezolanos”.El padre Raúl también pidió oración por las víctimas y por quienes participaron en las labores de rescate:“Oramos por el eterno descanso de todas las víctimas y también pedimos al Señor que fortalezca a todos los grupos de rescate, a todas las personas que están comprometidas con los rescates de los sobrevivientes y con los rescates de los cuerpos de los fallecidos”.Y expresó un deseo que hoy adquiere especial significado para ambos países:“Para que el Señor permita que la esperanza nunca decaiga en nuestros pueblos hermanos de Colombia y Venezuela”.“Tras el temblor, el amor”Otro de los elementos que marcó la visita fue conocer la manera como la Iglesia venezolana ha articulado su respuesta pastoral y solidaria. El padre Nelson Ortiz destacó una expresión que encontró como inspiración para este trabajo: “Tras el temblor, el amor”.Para el sacerdote, esta frase resume el sentido de la misión que la Iglesia está desarrollando junto a las comunidades afectadas:“Resume muy bien la intención nuestra de estar aquí tras el temblor, el amor que se expresa en cercanía”.Desde esta perspectiva, la visita permitió compartir no solo las dificultades que enfrentan las comunidades, sino también las experiencias de acompañamiento, organización y solidaridad que pueden ofrecer aprendizajes para otros contextos de emergencia.El padre Nelson concluyó su mensaje invitando a fortalecer los vínculos entre los dos pueblos:“El Señor bendiga nuestros pueblos hermanos y estrechemos siempre nuestros vínculos de comunión y de solidaridad. Paz y bien para todos”.Una experiencia que aporta al acompañamiento en ColombiaEl intercambio con la Iglesia venezolana adquiere particular relevancia para Colombia, que desde el terremoto del pasado 10 de agosto acompaña a las comunidades afectadas y avanza en la identificación de sus necesidades.Los aprendizajes recogidos durante la visita podrán contribuir a fortalecer el acompañamiento pastoral y social que desarrolla la Iglesia colombiana, especialmente en aspectos relacionados con la cercanía a las comunidades, la articulación de ayudas y el sostenimiento de la esperanza durante los procesos de recuperación.Mientras la delegación colombiana desarrollaba esta visita, la respuesta de la Iglesia ante la emergencia en Colombia continuó activa en el territorio nacional.Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales y comunidades de las distintas jurisdicciones eclesiásticas han venido acompañando a las poblaciones afectadas. A esta labor se suman los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, bajo el liderazgo de monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la CEC.Desde estos espacios continúa la articulación de la respuesta pastoral y solidaria de la Iglesia, acompañando a las comunidades damnificadas y promoviendo la movilización de ayudas y recursos de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Tras regresar a Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera, el padre Raúl Ortiz Toro y el padre Nelson Ortiz ya están incorporados nuevamente a las acciones y procesos que la Iglesia adelanta frente a la emergencia nacional.Una comunión que se expresa en el acompañamientoLa visita pastoral a Venezuela permitió así estrechar los vínculos entre dos Iglesias que, en pocos meses, han acompañado a sus pueblos frente a situaciones de emergencia y dolor.La solidaridad expresada por la Iglesia colombiana hacia Venezuela desde el pasado 24 de junio encuentra hoy una nueva expresión en el acompañamiento a las comunidades afectadas en Colombia. Al mismo tiempo, la experiencia de la Iglesia venezolana ofrece aprendizajes y fortalece la comunión entre ambas Iglesias.Desde esta experiencia compartida, Colombia y Venezuela continúan caminando como pueblos hermanos, sosteniendo la fe y la esperanza y haciendo de la solidaridad una expresión concreta de la cercanía de la Iglesia con quienes más sufren.

Mié 12 Ago 2026

“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto

La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en ColombiaEn un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.La convocatoria de la IglesiaFrente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.Las comunidades, en el centro de la respuestaLa campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).Campaña de recaudo para las comunidades afectadasComo parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agostoComo parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.Afectaciones en templos y espacios de la IglesiaEl terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.El compromiso de la Iglesia con el país“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:

Lun 10 Ago 2026

Obispos de Colombia llaman a la solidaridad y la esperanza ante el terremoto que deja más de un centenar de víctimas

La Conferencia Episcopal de Colombia expresa su cercanía a las comunidades afectadas por el sismo y convoca a los colombianos a responder con generosidad y solidaridad. Desde Manizales, Pereira y Cali, los obispos acompañan a las comunidades y coordinan acciones de apoyo.La Conferencia Episcopal de Colombia manifestó su cercanía y solidaridad con las comunidades afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 ocurrido en la mañana de este lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó.De acuerdo con las cifras oficiales parciales conocidas hasta el momento, el sismo deja 111 personas fallecidas, más de 80 heridas y varias aún desaparecidas; también 1.575 viviendas afectadas; además, de graves daños en infraestructura y edificaciones en diferentes regiones del país.En un mensaje dirigido al pueblo colombiano, la Presidencia de la Conferencia Episcopal manifestó su cercanía con quienes viven las consecuencias de esta emergencia y elevó su oración por quienes han perdido la vida, por las personas desaparecidas, los heridos y las familias damnificadas. Asimismo, encomendó especialmente a los organismos de socorro, autoridades, personal médico, voluntarios, servidores públicos, miembros de la Fuerza Pública y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate y atención.Los obispos subrayaron que una emergencia de esta magnitud no puede ser afrontada de manera individual, sino que exige que Colombia se reconozca como una sola familia y responda al sufrimiento con generosidad, responsabilidad y solidaridad. El mensaje anuncia, además, que la Iglesia comunicará las formas y vías para canalizar la ayuda solidaria.La Iglesia acompaña y se pone al servicio de las comunidadesDesde las regiones golpeadas por el terremoto, los pastores han expresado su cercanía y han llamado a mantener la esperanza, pero también a poner las capacidades de la Iglesia al servicio de las comunidades afectadas.En la Arquidiócesis de Manizales, monseñor José Miguel Gómez señaló que el movimiento telúrico, además de su intensidad y duración, provocó afectaciones en numerosas viviendas, edificios, templos y lugares sagrados. Ante esta situación, el arzobispo expresó su solidaridad y aseguró que la prioridad es acompañar a las personas, los fieles, los sacerdotes y las comunidades que han padecido las consecuencias del sismo.El prelado hizo un llamado especial a permanecer atentos a quienes más sufren y a seguir las orientaciones de las autoridades. “Que ninguna persona se quede sin atención en estos momentos de dificultad”, pidió, al tiempo que invitó a mantener la confianza en Dios y a buscar en Él la fortaleza necesaria para afrontar estos momentos.En la Diócesis de Pereira, una de las zonas que enfrenta importantes afectaciones, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez dirigió un llamado especial a los sacerdotes, diáconos, seminaristas y religiosas de la Diócesis para que asuman una actitud de fortaleza y esperanza que les permita acompañar a quienes atraviesan momentos de ansiedad y dolor.El obispo les pidió estar disponibles para auxiliar a los hermanos en aquello que esté a su alcance y señaló que, ante las afectaciones sufridas por numerosas edificaciones, la Iglesia buscará coordinarse con las autoridades para poner sus capacidades al servicio de quienes más están sufriendo.En un segundo mensaje, monseñor Cardona explicó que la Iglesia ya había establecido comunicación con las autoridades gubernamentales de Pereira con el propósito de trabajar “como un solo equipo al servicio de los hermanos que más están sufriendo”. También agradeció las expresiones de solidaridad y oración que han llegado a las comunidades de Pereira, Risaralda y municipios vecinos, y pidió a todos sostener la esperanza.En la Arquidiócesis de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez informó sobre los daños registrados en varios templos emblemáticos de la ciudad, entre ellos la Catedral de San Pedro Apóstol, las iglesias de La Merced, San Francisco y Santa Rosa de Lima.Aunque señaló que, al momento de su mensaje, no se reportaban víctimas humanas en la ciudad, destacó las afectaciones en viviendas, oficinas y edificaciones, y convocó a los caleños a “unirnos, caminar juntos y trabajar juntos” para superar este momento de dolor.El Arzobispo también reconoció la labor de voluntarios, párrocos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas que acompañan a las comunidades, así como de los benefactores y de quienes han comenzado a disponer recursos para contribuir a la reconstrucción de las obras afectadas.La solidaridad también se moviliza desde los bancos de alimentosLa respuesta de la Iglesia y de sus organizaciones sociales también se extiende a la atención de las necesidades básicas de las familias damnificadas.El Banco de Alimentos de Buenaventura resultó afectado por la emergencia y se encuentra en evaluación. Ante esta situación, fue habilitado un punto de acopio alterno en la avenida Simón Bolívar, dentro del Colegio Seminario Bagno Regio, con el propósito de garantizar la distribución de alimentos a personas ubicadas en albergues, centros de salud y hospitales, así como a familias y comunidades cercanas a las zonas afectadas.También el Banco de Alimentos de Pereira sufrió graves afectaciones en su estructura, en medio de la emergencia que golpeó al departamento.En Bogotá, el Banco de Alimentos puso en marcha una campaña extraordinaria de asistencia humanitaria para movilizar recursos y ayudas hacia las familias afectadas. La iniciativa busca facilitar la adquisición, acopio y distribución de alimentos, agua potable y elementos de primera necesidad en los municipios más afectados.A esta misión humanitaria y pastoral se suma la activación de la red de bancos de alimentos de otras ciudades, que trabaja en la movilización de productos esenciales para las poblaciones damnificadas.Por su parte, el Secretariado de Pastoral Social - Cáritas Colombiana activó también su Servicio Nacional de Emergencias para recaudar fondos que permitan ayudar directamente a las jurisdicciones y comunidades que resultaron mayormente afectadas por esta tragedia.Una Iglesia que acompaña, sirve y sostiene la esperanzaLos daños provocados por el terremoto también alcanzaron numerosos templos y edificaciones eclesiales en diferentes jurisdicciones del país. Sin embargo, desde las distintas Iglesias particulares, la prioridad expresada por los obispos es el acompañamiento de las personas y la respuesta a las necesidades más urgentes.En su mensaje al pueblo colombiano, la Conferencia Episcopal puso al país bajo la protección maternal de la Virgen María y pidió que ella acompañe a las comunidades afectadas y enseñe a los colombianos a permanecer unidos, cuidarse mutuamente y sostener la esperanza aun en medio de la adversidad.Este llamado encuentra también eco en el mensaje de los obispos de Bogotá, quienes invitaron al pueblo de Dios a hacer de este momento una oportunidad para renovar la fraternidad, la corresponsabilidad y la cultura del cuidado recíproco. Ante el sufrimiento, señalaron, es necesario tender la mano, cooperar con quienes están en las zonas más afectadas y trabajar por quienes perdieron a sus seres queridos, sus viviendas o sus medios de trabajo.El mensaje de la Conferencia Episcopal concluye con una expresión que resume esta disposición de la Iglesia ante la emergencia: “A todos los afectados, nuestra oración, nuestra cercanía y nuestra solidaridad.”

Lun 3 Ago 2026

“Santificado sea tu nombre”: Mons. Luis Fernando Pérez fue ordenado Obispo Auxiliar de Cali

La Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción de Medellín acogió, este sábado 1 de agosto, la solemne celebración eucarística en la que monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo recibió la plenitud del sacramento del Orden y fue ordenado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, y concelebrada por 22 obispos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país. En representación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia participaron monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente, y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente. También estuvieron presentes monseñor In Je Hwang, secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles de las arquidiócesis de Medellín y Cali.Una celebración que expresa la comunión de la IglesiaAl comenzar la celebración, monseñor Ricardo Tobón agradeció la presencia de los obispos, destacando que su participación manifestaba “la comunión sacramental que nos une como sucesores de los apóstoles” y la acogida al nuevo obispo dentro del Colegio Apostólico.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo, a su madre, doña Ofelia, a sus hermanos y familiares, recordando que la vocación episcopal hunde sus raíces en la vida de una familia cristiana y constituye una gracia que se edifica sobre la gracia del matrimonio y del hogar.El arzobispo expresó además su cercanía con la Arquidiócesis de Cali y afirmó que el nuevo obispo auxiliar llega como un verdadero don de Dios para colaborar en la misión evangelizadora de esa Iglesia particular.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida”En la homilía, monseñor Ricardo Tobón explicó que las lecturas proclamadas presentaban el sentido profundo del ministerio episcopal.Al reflexionar sobre el Evangelio del Buen Pastor, recordó que la primera tarea del obispo no consiste en multiplicar actividades, sino en amar al pueblo que le ha sido confiado.“Lo esencial que se pide al pastor es amar y dar la vida. (…) El pastor no siempre logrará ser perfecto, nunca será capaz de dar solución a todos los problemas, pero lo que se le pide es que ame su grey y que, renunciando a sí mismo, dé la vida por los que le han sido confiados”.Añadió que ese amor es el que hace posible construir comunión, corresponsabilidad y esperanza en medio de una sociedad marcada por la violencia, la incertidumbre y el miedo al futuro.El episcopado: una misión recibida para servirDurante su reflexión, el arzobispo de Medellín recordó que la ordenación episcopal constituye una extraordinaria efusión del Espíritu Santo que configura al elegido con Cristo y lo incorpora plenamente al ministerio apostólico.Subrayó que esta elección no es un privilegio personal, sino un envío al servicio del Pueblo de Dios.“El obispo es un servidor. No existe para sí mismo, sino para los demás”, afirmó, señalando que su misión consiste en anunciar la Palabra de Dios, conducir al pueblo por los caminos del Evangelio y acompañar a las familias, a los jóvenes, a los pobres y a quienes sufren.También explicó el profundo significado de los principales signos del rito de ordenación episcopal: la imposición de las manos, la oración consecratoria, el Evangelio abierto sobre la cabeza del elegido, la unción con el santo crisma, la entrega del anillo, la mitra y el báculo, signos que expresan la configuración del obispo con Cristo, Buen Pastor, y su misión de enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios.“Santificado sea tu nombre”En sus primeras palabras como obispo, monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo expresó su gratitud al Papa León XIV por la confianza depositada en él al llamarlo al ministerio episcopal.Agradeció igualmente a monseñor Ricardo Tobón Restrepo por el acompañamiento recibido durante su ministerio sacerdotal; a su madre, doña Ofelia; a sus hermanos y familiares; a las comunidades parroquiales donde sirvió; a los seminarios en los que desempeñó la misión de formador y a las diversas comunidades eclesiales que marcaron su camino vocacional.Dirigió también un saludo especial a monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali; a monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez, obispo auxiliar de esa arquidiócesis; a los sacerdotes del presbiterio caleño y a todos quienes lo acompañaron en esta nueva etapa de su ministerio.Al explicar el significado de su lema episcopal, “Santificado sea tu nombre”, afirmó:“Consciente de que Cristo buscó en todo momento cumplir la voluntad del Padre, le pido fervientemente al Señor que, mediante mi servicio episcopal, continúe santificando a su pueblo y que yo pueda corresponder a esta misión, glorificando su santo nombre y buscando mi propia santificación”.Finalmente, encomendó su ministerio episcopal a la protección de la Santísima Virgen María, Reina de los Apóstoles; de San José, de Santa Laura Montoya y del beato Mariano de Jesús Euse Hoyos.El Episcopado colombiano dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue compartido el mensaje de felicitación de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, firmado por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal de monseñor Luis Fernando Pérez Agudelo y destacaron que su lema, “Santificado sea tu nombre”, refleja el deseo de que Dios sea reconocido, amado y glorificado mediante un ministerio caracterizado por el anuncio valiente del Evangelio, la cercanía con el Pueblo de Dios y el testimonio de la misericordia de Jesucristo.La Presidencia de la Conferencia Episcopal aseguró su oración para que el nuevo obispo ejerza su servicio con sabiduría, humildad, cercanía y amor, siendo signo de unidad, esperanza y paz para la Iglesia y para la sociedad.