Mié 8 Jul 2026
¿Cómo formar los sacerdotes que necesita hoy la Iglesia? La CXXI Asamblea entra en el corazón de su reflexión
La necesidad de formar sacerdotes profundamente arraigados en Cristo, cercanos a las comunidades y preparados para responder a los desafíos culturales, sociales y pastorales de nuestro tiempo marcó la segunda jornada de la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, desarrollada este martes 7 de julio.Tras la apertura espiritual del día, los obispos, junto con rectores y formadores de seminarios, seminaristas, religiosos y laicos vinculados a la Organización de Seminarios de Colombia (OSCOL), iniciaron el primer bloque de profundización temática sobre el eje central de esta Asamblea: la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Formar sacerdotes para un cambio de épocaLa jornada comenzó con la Eucaristía presidida por monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira y presidente de la Comisión Episcopal para la Cultura del Cuidado.Inspirado en la Palabra de Dios, el prelado advirtió que la Iglesia está llamada a discernir los nuevos "ídolos" de nuestro tiempo, entre ellos la confianza absoluta en la tecnología cuando esta pretende ocupar el lugar que corresponde a Dios.En ese contexto, relacionó directamente esta realidad con el tema de la Asamblea y afirmó que hoy no basta con pedir nuevas vocaciones, sino que es indispensable formar sacerdotes capaces de afrontar los desafíos de esta nueva cultura sin perder de vista el centro del Evangelio."Hoy no solo hay que rogar por operarios, sino formarlos del modo adecuado (...) para que sigan postrados solamente ante Aquel que, desde la debilidad, muestra su poder".Monseñor Cardona recordó que el ministerio sacerdotal seguirá encontrando su fuerza no en la búsqueda de respuestas puramente técnicas, sino en la cercanía, el acompañamiento y la capacidad de anunciar esperanza allí donde la fragilidad humana reclama la presencia de Cristo.La formación sacerdotal, en clave sinodal y misioneraLa reflexión temática estuvo a cargo del padre Juan Pablo Dreidemie, rector del Seminario Arquidiocesano de Mendoza (Argentina), quien presentó diversas claves para fortalecer la aplicación de la Ratio Nationalis desde la perspectiva sinodal y misionera promovida por la Iglesia universal.Durante su intervención explicó que la renovación de la formación sacerdotal no pasa por cambiar la identidad del seminario, sino por fortalecer procesos que preparen pastores cada vez más insertos en la vida del Pueblo de Dios, abiertos a la escucha, al discernimiento y a la corresponsabilidad eclesial.Entre los desafíos planteados destacó la necesidad de una mayor participación de mujeres, consagrados y laicos en los procesos formativos; una formación más conectada con la vida cotidiana de las comunidades; el fortalecimiento de los equipos de formadores y el desarrollo de metodologías que permitan llevar a la práctica las orientaciones del camino sinodal. Al concluir su intervención, valoró el proceso que viene adelantando la Iglesia colombiana:"Hay que diseñar itinerarios y metodologías de trabajo para que esas palabras que suenan bonito no se queden simplemente en un concepto vacío y toquen la realidad".También destacó la decisión de la Conferencia Episcopal de Colombia de abrir este espacio de discernimiento a diversos actores eclesiales."Favorecer una participación cada vez más amplia de todo el Pueblo de Dios en la tarea tan delicada de formar a los futuros pastores".Las regiones aterrizan la reflexiónDespués de la ponencia central, el trabajo continuó en las catorce provincias eclesiásticas del país. Allí, obispos e invitados de OSCOL analizaron cómo aplicar estas orientaciones a partir de la realidad concreta de sus jurisdicciones.A la luz del Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, revisaron los principales aciertos y desafíos de la formación de los seminaristas, evaluaron las prácticas sinodales que ya contempla la Ratio Nationalis e identificaron nuevos elementos que podrían fortalecerla, teniendo en cuenta las particularidades culturales, sociales y pastorales de cada Iglesia particular.La reflexión abordó aspectos como la preparación permanente de los formadores, una mayor participación de las mujeres en los procesos de discernimiento, la inserción de los seminaristas en la vida de las comunidades, la dimensión misionera, la cultura digital y el fortalecimiento de la cultura del cuidado.Para el padre José Alexander Correa Velázquez, rector del Seminario San Pedro Apóstol de Cali, este ejercicio permitió reconocer la riqueza que representa la diversidad cultural en la formación de los futuros sacerdotes."Hay que impulsar mucho más la misión dentro de nuestros seminarios, sembrando en nuestros futuros presbíteros esa dimensión misionera, sobre todo hacia las periferias".Añadió que esa diversidad exige una formación cada vez más personalizada, sin perder de vista la comunión eclesial."La Iglesia sigue siendo una y nos invita a la unidad dentro de esa diversidad".En la misma línea, el padre Jorge Luis Hernández, rector del Seminario Provincial San Carlos Borromeo de Cartagena, destacó que la formación sacerdotal debe seguir fortaleciendo la cercanía con Dios, con el obispo, con el presbiterio y con el Pueblo de Dios, además de consolidar la participación de los laicos y el aporte de las mujeres en los procesos formativos.El seminarista Andrés Felipe Castaño Quintero, de la diócesis de Sonsón-Rionegro, resaltó el valor de participar en estos espacios de discernimiento junto a los obispos."Hacer parte de esta Asamblea Plenaria ha sido sentirse Iglesia (...) y saber que en ellos está la preocupación por generar en nosotros una formación que dé pastores a Colombia que puedan traer una nueva esperanza".También señaló que, para él, dos palabras sintetizan el horizonte que va tomando la reflexión de la Asamblea: integralidad y comunión, entendidas como el compromiso de formar sacerdotes con mayor madurez humana y espiritual, capaces de caminar unidos con toda la Iglesia.Un discernimiento que continúaCon este trabajo, la Asamblea continúa avanzando en la actualización de los criterios que orientan la formación inicial al presbiterado en Colombia. El propósito es fortalecer una formación cada vez más sinodal, misionera y en diálogo con las realidades del país, de manera que las futuras generaciones de sacerdotes puedan responder, con fidelidad al Evangelio y cercanía al Pueblo de Dios, a los desafíos de la evangelización en el contexto actual.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados a través del informativo ‘Así va la Asamblea’: