Pasar al contenido principal

diócesis de istmina-tadó

Jue 1 Oct 2026

Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades

Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo.La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo.Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.La violencia continúa en Santa Rita de IróLa preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción.Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación:

Mar 12 Nov 2024

Emergencia invernal y paro armado en el Chocó: Obispos de Istmina-Tadó y de Quibdó piden ayuda urgente para las comunidades

La agudización de la crisis humanitaria en el Chocó preocupa profundamente a la Iglesia Católica. A la fuerte ola invernal que enfrenta por estos días el departamento y que estaría afectando a cerca de 200.000 habitantes en 27 de los 31 municipios, se suma el nuevo paro armado anunciado por el ELN el pasado 9 de noviembre, que ya tendría confinadas a más de 45.000 personas.Ante esta crítica situación, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó, lanzó un SOS para alertar a las autoridades municipales, departamentales y nacionales, sobre la urgencia de que estas comunidades del pacífico colombiano reciban atención y ayuda inmediata, pues muchas de ellas, enfrentan, además, graves condiciones de vulnerabilidad. “Quiero, en nombre de la Iglesia, hacer un llamado para que todas las autoridades, desde el Gobierno nacional, el gobierno departamental, los entes territoriales, tomen en consideración de lo que están viviendo muchos hermanos y hermanas nuestros en este momento. Nosotros como Iglesia estamos solícitos, tanto la Diócesis de Quibdó como la Diócesis de Istmina-Tadó, a través de Secretario Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombia, a llegar con una mano tendida, pero esto tiene que ser concurso de todas las instituciones y, específicamente del Gobierno, a quien nuestros ciudadanos confían la responsabilidad de dirigirlos”.Así mismo, el obispo de la Diócesis de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, informó que los habitantes de la mayoría de veredas y corregimientos que están en la riberas de los rios Atrato y Baudó, así como quienes habitan en cuencas del Atrato, están sufriendo por esta emergencia. Pidió ayudar a quienes han perdido sus enseres, cultivos y animales, y enfatizó en que muchos necesitan ser reubicados, “porque esto no puede continuar de esta manera, cuando estos ríos se crecen, salen de sus cauces y terminan haciendo estragos”, agregó el prelado.Por otra parte, a través de un comunicado publicado este 10 de noviembre, monseñor Wiston rechazó el confinamiento al que nuevamente el ELN está sometiendo a las comunidades y pidió auxilio urgente para ellas.“Desde la Diócesis de Quibdó seguimos con atención y rechazamos con toda claridad este nuevo confinamiento al que se ha sometido a toda la comunidad en los municipios de la cuenca del San Juan en el departamento del Chocó. Situación que afecta a todas las personas residentes del territorio y a quienes por distintos motivos deben movilizarse por la región”.En contexto:Esta ola invernal en el Chocó ha producido el desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra y ha dejado incomunicadas, sin servicios básicos y acceso a atención médica, a miles de personas. Sin embargo, no es la primera vez que estos territorios se ven seriamente afectados, por lo que los obispos también ha insistido en la necesidad de que se fortalezcan los sistemas de prevención y se den soluciones sostenibles y definitivas.Vea a continuación el pronunciamiento de los obispos sobre la ola invernal: