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acuerdo

Vie 14 Oct 2016

Tiempo de responsabilidad y esperanza

Al cierre de la reunión extraordinaria, los obispos invitaron a los colombianos a asumir la situación actual del país como un tiempo de responsabilidad y esperanza, que exige reafirmar nuestro compromiso en el anuncio y trabajo por la paz de Colombia. “Los Obispos católicos de Colombia, con nuestras comunidades eclesiales, reafirmamos el compromiso con la tarea de la reconciliación y con la construcción de una auténtica paz. La Iglesia católica, al margen de cualquier vinculación partidista, sigue firme en su invitación a que todos trabajemos desinteresadamente por el bien común”. Interpretando el sentir del pueblo colombiano, los obispos en un comunicado de presna, hicieron un llamado al Gobierno Nacional y a las FARC-EP para que se llegue pronto a un acuerdo definitivo y se mantenga indefinidamente el cese de hostilidades. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] Así mismo, los obispos expresaron la urgencia de tener un proyecto nacional, donde se identifiquen los males que aquejan al país y se vea reflejada la participación de todos los colombianos. “Solicitamos al Presidente de la República y a las instituciones responsables del país que acojan los aportes que están surgiendo de diversos miembros de la sociedad, para configurar este proyecto, que dé unidad nacional y que dé respuesta a los múltiples problemas que tenemos”. Durante dos días los obispos reunidos en la sede de la Conferencia Episcopal, en un clima de oración y discernimiento reflexionaron frente a la realidad del país.

Lun 19 Sep 2016

Polarización

Por Mons. Ricardo Tobón - La fuerte polarización que está viviendo el país a raíz del próximo plebiscito sobre los acuerdos de La Habana es un problema serio, que amenaza la vida nacional. La sociedad se define, en efecto, como un conjunto de personas ligadas de manera orgánica por un principio de unidad que supera a cada una de ellas. Es una asamblea que perdura en el tiempo, recoge la herencia del pasado y prepara a cada uno de sus miembros para el porvenir. El ser humano posee la tendencia a asociarse de forma espontánea para alcanzar conjuntamente aquellos objetivos que individualmente exceden su capacidad (Cf CCE, 1880-1882). Se explica que algunos están por el Sí porque la paz es un bien deseable para todos, porque se acepta que el diálogo es el mejor camino para llegar a la paz, porque se sabe que es preciso encontrar la forma de que todos podamos caber en el país, porque hay disposición para perdonar a fin de lograr una mejor convivencia de todos los ciudadanos, porque después de sufrir tanta violencia se vive en la esperanza de que termine o se aminore el conflicto. Otros optan por el No porque hay temor de que no se diga la verdad sobre todo lo que se proponen los acuerdos, porque hay desconfianza en el Presidente y en las FARC, porque se ven signos que coinciden con el proceso seguido por países vecinos en su camino hacia el socialismo, porque el pueblo no ha podido asumir unos compromisos hechos en un gran hermetismo y que no responden a sus criterios y expectativas, porque se piensa que hay un atropello a la justicia o al Estado de derecho. Para superar esta grave polarización es necesario, en primer lugar, que se conozca plenamente la verdad. La mentira, tanto cuando retiene como cuando falsea la información, es un verdadero cáncer de la sociedad; en efecto, tergiversa la realidad, genera desconfianza y es una injusticia que aprovecha la buena fe de los demás en favor de los intereses propios y ocultos. La mentira más temprano que tarde provoca nefastas consecuencias. La polarización desaparece cuando hay una meta, un gran ideal, un propósito común con el que la mayoría está de acuerdo. Cuando se presenta un proyecto que se necesita y que abre horizontes de bienestar para todos, hacia él convergen como de forma natural las voluntades. Por tanto, hay que proponer el bien común tan válidamente que todos estén dispuestos a trabajar juntos y a renunciar por él a algunas cosas. La polarización queda sin consistencia cuando se tiene la seguridad de que lo que se va a hacer cuenta con la aprobación y el aporte de todos sin forzar las cosas con presiones jurídicas o publicitarias. Un pueblo no se compromete con lo que no ha asumido porque antes no lo ha analizado o no tiene la certeza de que se realizará honestamente y sólo en función del bien común. Para que cese la polarización hay que crear las condiciones para el perdón y la reconciliación. No tiene lógica que una propuesta de paz acreciente la violencia. La violencia está en la sociedad porque primero está en el corazón de cada persona. Para romper el círculo vicioso de la confrontación se requiere la lucidez y la generosidad que lleven a los ciudadanos a acogerse, en un acto de benevolencia, los unos a los otros. Es necesario, finalmente, alcanzar de Dios la gracia de que nos abramos todos a su plan sobre Colombia y que así cesen las visiones y los proyectos personales que nos dividen y nos enfrentan. Si seguimos buscando la victoria de un grupo sobre otro por las armas o por la astucia nos quedaremos engendrando nuevas formas de agresividad; entonces, los procesos de paz pasarán por encima de cada uno de nosotros, que seguirá produciendo odio, injusticia y violencia. + Ricardo Tobón Restrepo Arzobispo de Medellín

Jue 23 Jun 2016

Iglesia saluda acuerdo de cese bilateral

La Iglesia Católica en Colombia calificó como "histórico" la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el acuerdo de cese el fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo. A través de un comunicado de prensa, el secretario general del episcopado, monseñor José Daniel Falla Robles, afirmó que se espera que este acuerdo "sea el primer paso para construir la paz" y que brinde las garantías en el respeto a los derechos humanos. Así también, recordó al Gobierno que es necesario ofrecer a la opinión pública una información suficiente, clara y veraz sobre los acuerdos. [icon class='fa fa-microphone' link='']REGISTRO RUEDA DE PRENSA[/icon] Pidió que existan protocolos claros y públicos que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las armas y que sea pública. Finalmente recordó que la Iglesia continuará trabajando por la paz en el país y así como acompañó a las víctimas, durante el tiempo de guerra, también acompaña este momento histórico. [icon class='fa fa-download' link='']DESCARGAR DOCUMENTO[/icon]

Mié 22 Jun 2016

"La firma de mañana no debe ser sólo un símbolo", Mons. Castro

Ante el anuncio del gobierno nacional sobre la firma del último punto de acuerdo de los diálogos de paz que se adelantan en La Habana, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, manifestó que dicho acto debe ser un signo para aplicar de forma contundente y no un símbolo para firmar. Manifestó que es un momento importante en la vida del país y que por lo tanto no debe quedarse en una manifestación ambigua. “Se necesita un signo claro donde la mesa dé la seguridad de que efectivamente y no simbólicamente, se van a entregar y destruir las armas públicamente”, manifestó el arzobispo. Monseñor Castro dijo que el país está angustiado por la voces que dicen que la guerrilla puede volver a tomarse las ciudades, por esa razón insistió en que hay que darle la seguridad a los colombianos de que se está hablando de un signo real, que se vean inmediatamente los efectos de este acuerdo para tranquilidad de los colombianos y para que vean que sí se puede apoyar la paz. Por último, el presidente de la Conferencia Episcopal solicitó al gobierno claridad frente a éstos últimos puntos que se están firmando porque son verdaderamente decisivos y espera que se tenga la valentía para cumplir con lo que se firme en la Habana. El prelado viajará mañana a Cuba para acompañar al presidente Juan Manuel Santos