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colombia

Mar 18 Ago 2026

La tierra nos está sacudiendo

Por Mons. Ricardo Tobón Restrepo - Primero en Venezuela, después en Colombia, luego en Indonesia y en España; así hemos vivido recientemente varios terremotos, producidos por las fuerzas propias de la naturaleza, que han generado catástrofes en algunas localidades. Cada cierto tiempo suceden estos lamentables acontecimientos, que frecuentemente se miran desde interpretaciones religiosas desacertadas o desde predicciones sensacionalistas, cuando deberían afrontarse de un modo objetivo, que nos deje profundas lecciones y nos lleve a mejorar significativamente nuestra vida y nuestra sociedad.En efecto, no debemos dejar que un terremoto mueva sólo la tierra, sino que también sacuda nuestras posiciones y nuestro modo de vida. Tenemos que ir más allá de remediar los problemas creados por la tragedia, para hacer de ella, para todos y no sólo para los más directamente afectados, un acontecimiento aleccionador que nos sitúe en la realidad y sea un potencial educativo. De lo contario, todo se puede quedar en el sensacionalismo de la noticia y dar lugar finalmente al egoísmo, al pánico, a la mentira y a la corrupción que aprovecha frecuentemente las circunstancias.El terremoto vivido en Colombia nos debe llevar a reflexionar sobre el sentido de la vida. La experiencia de nuestra fragilidad nos muestra que el hombre no es dueño de nada, ni de sus bienes, ni de sus casas, ni de sus proyectos, ni de su vida. Somos pequeños, débiles, vulnerables; para nosotros nada está seguro y garantizado. Cuando todo se mueve y amenaza, cuando tenemos que correr y escondernos, cuando es preciso huir aunque estemos desnudos para protegernos, cuando perdemos personas y bienes, es preciso analizar en qué gastamos el tiempo y las fuerzas, qué es lo que realmente vale y permanece.Urge, entonces, entender el valor de nuestra vida, percibir el proyecto que somos, optar por una jerarquía de valores. Todavía estamos aquí, tenemos vida y podemos orientar nuestra existencia hacia principios y proyectos que le den una razón de ser y una válida proyección social. Podemos, particularmente, situarnos en el plan de Dios, tener una experiencia profunda de su amor, construir comunidad y asumir con responsabilidad y creatividad nuestra misión. Mientras tenemos tiempo, podemos caminar en la luz, es decir, en la bondad, la verdad y el amor (cf Jn 12,35).Este terremoto nos debe despertar a la solidaridad. La solidaridad no puede ser una simple ayuda para tranquilizar la conciencia, para mantener el control social o para paliar la responsabilidad de la justicia. Ayudar es dar lo que uno puede para aliviar el sufrimiento ajeno y eso está bien; pero, la solidaridad es hacer propio el sufrimiento del otro; es compartir el dolor por los muertos, por los que quedan sin vivienda y los que se hunden en la angustia. Las víctimas no son sólo objeto de ayuda, sino de amor en cuanto son signos de una realidad misteriosa de la que Dios ha participado en la crucifixión de su Hijo.Admirable todo el movimiento de ayuda que ha suscitado esta tragedia; pero la verdadera solidaridad implica un mutuo intercambio, se da y se recibe; el que da ofrece lo mejor de sí mismo y también recibe, el anhelo de vivir y el sentirse miembro de una misma familia humana. Esta experiencia de solidaridad, que no puede estar sólo en las catástrofes sino en cada momento que requiere nuestra común cooperación, nos debe motivar a la unidad nacional. Los colombianos no podemos continuar divididos, polarizados y enfrentados; esto significaría mantenernos en la desventura de una permanente destrucción.Este terremoto debe ayudarnos a construir un camino de esperanza. Mientras tengamos vida es posible la esperanza y si morimos también para los cristianos se abre un horizonte de esperanza. La esperanza ante una situación difícil nos invita a todos a reconstruirnos; a no quedarnos estancados o volver a lo antiguo, sino a dar un paso hacia adelante en la valoración de la vida, en la acogida fraterna a los demás, en el propósito común de hacer un mundo mejor. Sólo una sociedad que se reconstruye y se crea permanentemente, goza la fiesta de la vida y camina hacia una “nueva tierra” (cf Ap 21,1).La tierra nos está sacudiendo para que salgamos del sueño, la rutina y el egoísmo; para que entendamos la bondad de vivir y la posibilidad de crear la familia humana. La tierra puede temblar, pero nosotros debemos estar firmes: caminando con sabiduría y libertad, amando a todos y construyendo una sociedad justa, poniendo nuestra vida, como Jesús, en las manos del Padre (cf Lc 23,46). Cuando la tierra tiembla es preciso mirar al cielo y acogernos al proyecto y al amor de Dios, que siempre permanecen y siempre nos liberan del miedo, el individualismo, la inestabilidad, la muerte y el absurdo.+Ricardo Tobón RestrepoArzobispo de Medellín

Mié 20 Mayo 2026

Obispos de Colombia proponen criterios éticos, sociales y pastorales para el discernimiento en las elecciones presidenciales

Ante la proximidad de las elecciones presidenciales, la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una serie de criterios éticos, sociales y pastorales para orientar el discernimiento de los ciudadanos al momento de ejercer su derecho al voto.A través de este mensaje al pueblo colombiano, los obispos llaman a superar los fanatismos, los “mesianismos personales” y la polarización política, insistiendo en que el voto debe estar fundamentado en el bien común, la dignidad humana y la búsqueda de la paz.“El cristiano no vota por ‘salvadores’, sino por programas que respeten la dignidad humana, la justicia social y el cuidado de la casa común”, expresan los prelados, quienes recuerdan además que “el voto no es solo un derecho civil, es un deber moral de quien desea el Bien Común”.Como aporte concreto al actual contexto electoral, el Episcopado Colombiano plantea cuatro criterios fundamentales de discernimiento para evaluar las propuestas y liderazgos que aspiran a conducir el país:Defensa de la vida y la paz: preguntarse qué propuestas garantizan la protección de los ciudadanos, especialmente de los líderes sociales y ambientales, así como el cumplimiento real de los compromisos con quienes han dejado las armas.Justicia social: analizar qué candidatos presentan planes concretos para reducir las brechas de desigualdad en los campos y ciudades del país.Ética y transparencia: priorizar liderazgos de probada integridad moral, recordando que “la corrupción es una ‘gangrena’ que roba el pan de los pobres”.Rechazo a la polarización y la violencia verbal: evitar decisiones motivadas por el odio, el miedo o la venganza, pues —advierten los obispos— la polarización “es el lenguaje de la división que impide la amistad social”.En el mensaje, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma además que la política solo conserva su auténtico sentido cuando está orientada al servicio. “La política es noble cuando es servicio; pierde auténtico sentido cuando busca el poder para perpetuar las exclusiones y los intereses particulares”, señalan los prelados.Los obispos concluyen invitando a todos los colombianos a intensificar la oración por el país y a vivir la próxima Solemnidad de Pentecostés con una intención especial por la paz, la reconciliación y el discernimiento de los electores.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mié 28 Ene 2026

Los obispos de Colombia reafirman la fe católica en Jesucristo y llaman al respeto por las creencias religiosas

Los obispos de la Iglesia Católica en Colombia, como pastores que expresan el sentir de millones de fieles en el país, reiteraron su fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador, y recordaron que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por el ordenamiento constitucional colombiano.Así lo manifestaron a través del comunicado COM–CEC–040/26, emitido este martes 28 de enero por la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), en el que los prelados reafirmaron que para la Iglesia Católica “Jesucristo es el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza”.En el mensaje, firmado por la Comunidad de Presidencia de la CEC, los obispos subrayan que Jesucristo no puede ser entendido únicamente como un personaje histórico o un referente moral, sino como el Salvador en quien la Iglesia cree y a quien confiesa. En este sentido, recuerdan que “la fe cristiana se fundamenta en la revelación de Dios en la persona de Jesucristo, tal como lo testimonian las Sagradas Escrituras y la Tradición viva de la Iglesia”.La Conferencia Episcopal también enfatiza que Colombia, como Estado social de derecho y laico, tiene el deber de garantizar el respeto por las convicciones religiosas de sus ciudadanos. Al respecto, el comunicado señala que “la laicidad del Estado no implica desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino asegurar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación”.Los obispos recuerdan que este principio está respaldado por la Constitución Política de 1991, la Ley Estatutaria de Libertad Religiosa (Ley 133 de 1994) y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, las cuales establecen la obligación del Estado de respetar la autonomía de las confesiones religiosas y abstenerse de intervenir en asuntos doctrinales.En ese contexto, los obispos afirman que “ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos”, recordando así la separación entre las competencias del Estado y el ámbito propio de la fe. Asimismo, invitan a los fieles católicos a profundizar en el conocimiento de Jesucristo mediante la lectura del Evangelio y del Catecismo de la Iglesia Católica, y exhortan a quienes tengan inquietudes o preguntas sobre la fe cristiana a acudir a fuentes serias y autorizadas, evitando interpretaciones superficiales o descontextualizadas.Finalmente, la Conferencia Episcopal de Colombia reitera su respeto por las instituciones y autoridades legítimamente constituidas y su compromiso con la construcción de la paz y la convivencia social, al tiempo que hace un llamado a “respetar la fe y las convicciones religiosas de millones de creyentes, como expresión del pluralismo y de la dignidad humana”.

Vie 27 Jun 2025

Perdón, esperanza y encuentro para renovar la fe y sanar a Colombia: Mons. Francisco Múnera durante consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Con un llamado a ser artesanos de la paz, mensajeros de esperanza y constructores del encuentro, Colombia renovó este viernes 27 de junio su consagración al Sagrado Corazón de Jesús en una solemne Eucaristía celebrada en Bogotá, en la Catedral Primada, presidida por monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).La ceremonia, que conmemoró los 123 años de la primera consagración nacional —realizada en 1902 tras la Guerra de los Mil Días— reunió a cientos de fieles, sacerdotes, diáconos y religiosos. Fue concelebrada por monseñor Germán Medina Acosta (obispo de Engativá y secretario general de la CEC), monseñor Alejandro Díaz y monseñor Edwin Vanegas (auxiliares de Bogotá), y monseñor Jorge Leonardo Gómez (obispo emérito de Magangué).Un acto para "recuperar el corazón"En su homilía, monseñor Múnera citó al Papa Francisco en la encíclica Dilexit Nos: "Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que una vez más tenga compasión de esta tierra herida […] para que nuestro mundo […] pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón".Recordó que la consagración original surgió en un momento de crisis nacional y hoy, ante desafíos como "la violencia, las desigualdades y la degradación ambiental", Colombia debe volver a esa alianza con Cristo: "Solo en su misericordia encontramos esperanza real para nuestro presente y futuro".Tres compromisos para el paísDurante la homilía, el Arzobispo de Cartagena orientó su llamado en tres ejes:1. Artesanos de perdón, paz y reconciliación: "Sin la disposición a ofrecer y pedir perdón, nunca podremos salir de la espiral deshumanizante de la venganza", advirtió, recordando que "la paz comienza por cada uno de nosotros" (citando al Papa León XIV).2. Mensajeros de esperanza: Criticó las narrativas de pesimismo y llamó a gestos concretos de fraternidad, especialmente con los más vulnerables: "Los pobres casi siempre son víctimas, no culpables" (Spes non confundit).3. Cultura del encuentro: Invitó a reconocerse como hermanos: "Un pueblo vivo […] es el que está abierto a nuevas síntesis, incorporando al diferente" (Fratelli tutti).Testimonios de fe en "El País del Sagrado Corazón de Jesús"Feligreses que asistieron a la Catedral, como Mariana Ortiz, destacaron la unidad que simboliza el Sagrado Corazón: "Representa el perdón y la humildad que debemos tener". Armando Herrera, por su parte, clamó: "Que cese toda esta violencia […] aquí tenemos cupo para todos".La ceremonia concluyó con una oración de consagración en la que se encomendó al país "amenazado por la maldad, el odio y la desigualdad", pidiendo que "tu Reino de justicia y paz llegue a nosotros".Con esta renovación, la Iglesia colombiana reafirmó su llamado a convertir la fe en acciones por la reconciliación, en un momento donde, como dijo el Presidente del Episcopado Colombiano, "el corazón unido al de Cristo es capaz de milagros sociales".Vea a continuación los momentos y llamados más destacados de la ceremonia:

Mié 5 Mar 2025

Vida, paz, reconciliación, educación y libertad religiosa: temas del encuentro entre la Conferencia Episcopal y el presidente Gustavo Petro

Cerca de hora y media duró la reunión de este martes 4 de marzo en la Casa de Nariño entre los integrantes de la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el presidente de la República, Gustavo Petro. Este fue el primer encuentro entre el mandatario y monseñor Francisco Javier Múnera Correa, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos y monseñor Germán Medina Acosta, luego de que en julio de 2024 fueran elegidos presidente, vicepresidente y secretario adjunto, respectivamente. El diálogo abordó temas cruciales para el país, como la paz, la reconciliación, la crisis humanitaria en varias regiones y el papel de la Iglesia en la construcción de un marco ético para los procesos de diálogo.Monseñor Francisco Múnera expresó que el encuentro se desarrolló bajo un clima muy cordial y receptivo. En el espacio también estuvieron presentes la Canciller Laura Sarabia y la Directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, Angie Lizeth Rodríguez.Agendas del encuentroDe acuerdo con el presidente del Episcopado Colombiano y arzobispo de Cartagena, la reunión se desarrolló bajo dos agendas o dimensiones temáticas centrales: 1. Los compromisos y preocupaciones de la Iglesia alrededor de los temas asociados a la reconciliación y a la paz del país. 2. Otros temas de clave para la Iglesia, como los asociados a la vida, la familia, la educación religiosa escolar y la libertad religiosa.Presentación de la nueva Presidencia de la CEC y compromiso con la paz“Le manifestamos al señor Presidente nuestra disponibilidad para apoyar toda la tarea y el servicio que él y su Gobierno realizan, así como nuestras preocupaciones e inquietudes, que recogemos especialmente de nuestros hermanos obispos y del trabajo que realizamos en todo el país”, señaló monseñor Múnera.Monseñor Francisco destacó que la Iglesia ha sido un actor clave en los procesos de paz que se han adelantado en el país y que, en este caso, desde el inicio del Gobierno del presidente Gustavo Petro, cuando se le pidió a la anterior Presidencia de la CEC, encabezada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, acompañar los esfuerzos de diálogo y reconciliación actuales, así se ha seguido haciendo.Preocupaciones por las comunidades y crisis humanitariasUno de los puntos centrales de la reunión fue la situación de las comunidades en regiones como el Catatumbo, el Chocó, el Cauca y otras zonas afectadas por el conflicto armado y la violencia. De acuerdo con el presidente del Episcopado, le expresaron al presidente Petro la urgencia de acciones concretas para aliviar el sufrimiento de estas poblaciones.“Le pusimos de relieve la importancia de tener en el centro a las comunidades y su sufrimiento, sus expectativas y sus esperanzas. Nuestro aporte a la paz y la reconciliación del país está en nombre de las comunidades a quienes servimos y a quienes nos debemos, y desde el Evangelio”, afirmó el presidente de la CEC.Además, los obispos plantearon la necesidad de un “marco ético de la paz” que guíe los diálogos con los actores armados ilegales.“Para nosotros como Iglesia, hay principios no negociables, como el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario. Si esto no se respeta mínimamente, ¿qué sentido tiene hacer parte de una mesa de acompañamiento?”, cuestionó monseñor Múnera.Diálogo social y acciones concretasEl presidente de la CEC destacó que, además de los diálogos con los actores armados, es fundamental priorizar el diálogo social con las comunidades.“Encontramos que hay escenarios muy interesantes donde podemos aportar, no solo en las dinámicas de acción humanitaria, sino también en abrir perspectivas de esperanza”, dijo.En particular, se refirió a la crisis en el Catatumbo, donde se debe garantizar el retorno de las personas desplazadas por los enfrentamientos y amenazas y en la reconstrucción del tejido social.Vida, educación y libertad religiosaAdemás de los temas relacionados con la paz, los obispos plantearon al presidente Petro otras preocupaciones de la Iglesia, como la libertad religiosa y el derecho de los padres a escoger la educación religiosa para sus hijos.“Manifestamos la necesidad de generar interlocución en otros ámbitos, como la libertad religiosa de cultos, donde la Iglesia católica pueda tener un asiento más significativo, no para reclamar privilegios, sino para hacer valer los derechos que nos asisten como confesión”, explicó monseñor Múnera.También se abordaron temas relacionados con el cuidado del medio ambiente, en línea con los compromisos adquiridos durante la COP16 en Cali y, por supuesto, con el interés de la Iglesia por el cuidado de la casa común desde la ecología integral.“Nos duele ver que territorios como la Amazonía, la Orinoquía, el Chocó y el Pacífico están siendo destruidos por la minería ilegal, la siembra de coca y la explotación irracional”, expresó el arzobispo de Cartagena.Otros temas claveMonseñor Francisco Múnera afirmó que también le reconocieron al presidente Petro sus esfuerzos del Gobierno por avanzar en la equidad y la justicia, pero también haciendo un llamado a la serenidad y al diálogo.“Pedimos que las reformas necesarias se hagan en un mayor clima de serenidad. Esto requiere un gran esfuerzo de todos”, afirmó el Arzobispo de Cartagena.Además, reiteró la preocupación de la Iglesia por el reclutamiento de menores, los asesinatos de líderes sociales y los firmantes de la paz, así como por la destrucción de los recursos naturales.“A las puertas del tiempo cuaresmal, hacemos un llamado a la reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los hermanos y con la casa común”, concluyó monseñor Múnera, subrayando el compromiso de la Iglesia con la construcción de un país más justo y en paz.Vea la declaración del Presidente del Episcopado Colombiano sobre el desarrollo de la reunión:

Mar 4 Mar 2025

Cuaresma de solidaridad en Colombia: campaña de la Iglesia busca ayudar a miles afectados por el conflicto y las emergencias

Este miércoles, 5 de marzo, Miércoles de Ceniza, la Iglesia colombiana dará inicio a la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2025. Se trata de una iniciativa que tiene como propósito central recaudar fondos para apoyar las obras sociales que desarrollan diversas instituciones eclesiales en beneficio de los más necesitados en el país. Entre ellos, personas afectadas por el conflicto armado y por emergencias ambientales; personas de escasos recursos económicos; y personas migrantes.Un llamado con eco a la solidaridad: 44 años apoyando a los más vulnerablesAnualmente, desde hace 44 años, la campaña de Comunicación Cristiana de Bienes es convocada por la Iglesia durante la Cuaresma, tiempo en el que se exhorta a los fieles a practicar con mayor profundidad la caridad. Hoy el llamado es más fuerte, pues son millones de familias las que enfrentan situaciones de vulnerabilidad, incertidumbre y necesidad en los territorios. De ahí que la convicción principal que plantea la iniciativa en este 2025 sea: “Somos la fuerza solidaria que impulsa a Colombia”.La campaña es liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC), pero se lleva a cabo en todas las jurisdicciones eclesiásticas del país. El 20% del dinero recaudado es enviado al SNPS para ayuda humanitaria, el 80% restante se queda en las arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos para apoyar necesidades locales.Catatumbo, Chocó, Cauca y Arauca: las regiones que más se verán beneficiadas en 2025Con las donaciones recolectadas este año a través de la campaña, el Secretariado Nacional de Pastoral Social priorizará el apoyo a comunidades de aquellas regiones donde las crisis humanitarias se han agravado: Catatumbo, Chocó, Cauca y Arauca.El impacto tangible de la solidaridad en 2024Gracias a los aportes recolectados durante la campaña del 2024, en lo corrido de ese año, desde el Fondo Nacional de Emergencias, el Secretariado Nacional de Pastoral Social logró apoyar a 12.964 personas en 27 municipios del país. Se dio respuesta a 17 emergencias por conflicto armado y a 8 emergencias naturales. Esto se tradujo en cerca de $485 millones de pesos en ayudas. Entre ellas: kits alimentarios, kits de emergencia, kits de cocina, kits de primeros auxilios, filtros de agua y capacitaciones sobre temas como primeros auxilios psicológicos.Durante los primeros dos meses del 2025, los recursos restantes en ese mismo Fondo Nacional de Emergencias fueron destinados para atender la crisis en el Catatumbo.La Arquidiócesis de Bogotá y su despliegue solidario con el CatatumboEn un gesto de profunda solidaridad, laArquidiócesis de Bogotá, bajo el pastoreo del Cardenal Luis José Rueda Aparicio,decidió destinar los fondos recaudados durante esta campaña a la ayuda humanitaria para elCatatumbo, especialmente, apoyando la acción pastoral que realizan lasDiócesis de Tibú y Ocaña con las comunidades campesinas desplazadas y confinadas.¿Cómo se pueden unir los colombianos a esta iniciativa?Los aportes serán recolectados a través de las diversas parroquias del país, o también se pueden realizar donaciones de manera digital a través de la página web del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana: https://caritascolombiana.org/donar/

Vie 7 Feb 2025

Siete llamados urgentes de los obispos colombianos, al cierre de su CXVIII Asamblea: “No podemos seguir aplazando la búsqueda de la unidad”

Al concluir su CXVIII Asamblea Plenaria, celebrada del 3 al 7 de febrero en Bogotá bajo el lema "En esperanza, por una Iglesia sinodal, misionera y misericordiosa", los obispos colombianos convocan a todos los actores de la sociedad a trabajar juntos en una misión que -afirman- no se puede aplazar más: la construcción de un país cimentado en los valores, la verdad y el bien común, “por encima de intereses egoístas o partidistas”. Unidad y reconciliación: imperativos para ColombiaEn su mensaje, los obispos subrayan que es imperativo apostar por la reconciliación y promover un proyecto de país que priorice la paz con justicia social, la participación y el compromiso de todos."Cada acción de bien se debe convertir en una pedagogía cotidiana de paz que detenga la fuerza del mal y sume al propósito de la unidad y la paz", afirman, recordando que esta es la lógica del amor, basada en hechos y no en palabras.El coraje de la sociedad civil y el llamado a no dejar a nadie atrásEl mensaje también resalta el papel fundamental de la sociedad civil en la transformación del país. "Colombia tiene el deber de avanzar, y será fundamental el coraje y la determinación de la sociedad civil", señalan los obispos. Hacen un llamado a superar el individualismo y a priorizar el bien común, recordando que "Dios sigue manifestándose a través de los pobres y de los acontecimientos de la historia humana". Los prelados no pasan por alto las graves crisis humanitarias que afectan al país, como la situación en el Catatumbo, el drama de los migrantes, los desplazados y las víctimas de la violencia."Los marginados y las víctimas muestran permanentemente las heridas de nuestras relaciones fallidas", recordaron que "la mejor política es la que garantiza la dignidad de todos, la paz y el bien común".Una Iglesia en conversión: caminar juntos hacia un horizonte comúnInspirados por la sinodalidad, tema que transversalizó su CXVIII Asamblea Plenaria, los obispos reconocen que la Iglesia también está llamada a convertirse y a alimentar las relaciones en todos los ámbitos. Citando el Documento Final del Sínodo, afirman que todos sus miembros deben "alimentar las relaciones: con el Señor, entre los hombres y las mujeres, en las familias, en las comunidades, entre los cristianos, entre los grupos sociales, entre las religiones y con la creación".Este camino de conversión -afirman- implica revisar qué se está haciendo mal como Iglesia, como país y de manera personal. En este sentido, invitaron a "caminar juntos", sin discriminaciones, recordando que "todos estamos en la misma barca en dirección hacia un horizonte común", como lo ha señalado el Papa Francisco.La esperanza activa como motor de cambioEn el contexto del Año Jubilar 2025 que celebra la Iglesia y que tiene como horizonte la esperanza, los obispos colombianos resaltaron que la esperanza no es una actitud pasiva, sino la suma de acciones positivas en el presente, especialmente frente a una crisis nacional agravada por el narcotráfico, la minería ilegal y la corrupción."Actuamos como sembradores de esperanza si estamos movidos por la búsqueda de la justicia y hacemos solo y siempre el bien", afirmaron.Llamado a la responsabilidad ciudadana y a una nueva generación de líderesLos obispos hicieron un llamado a la "valentía de la responsabilidad ciudadana", instando a los colombianos a poner el bien del país por encima de intereses egoístas o partidistas, y para encontrar nuevas maneras en este propósito, resaltaron el protagonismo de los jóvenes."Necesitamos formar una nueva generación de líderes que, con capacidad de escucha, se pongan al servicio del proyecto común de país", señalaron, citando la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco.El papel esencial de las mujeres en la construcción de la pazEl mensaje también destaca el papel crucial de las mujeres en la contención de la guerra y las violencias. "Ellas constituyen la mayor fuerza en la contención de la guerra y de las violencias; su sensibilidad por la vida y lo humano crea un marco de posibilidad para Colombia", afirmaron los obispos. En este sentido, las alentaron de manera especial, a liderar la defensa y promoción de la vida, así como iniciativas que conduzcan al perdón, la reconciliación y la paz.Unidos en oración por la renovación de ColombiaFinalmente, los obispos invitan a todos los creyentes a unirse en oración por la renovación del país. "Queremos juntos 'dar razón de la esperanza'", concluyen, recordando que la Santísima Virgen María, como escuela de esperanza, debe inspirar la renovación de la Iglesia y el propósito de una nación reconciliada y en paz.Con este mensaje, los obispos colombianos reafirman su compromiso con la construcción de un país más justo, solidario y en paz, e instan a todos los colombianos a sumarse a este propósito desde la esperanza y la acción concreta. Vea el mensaje leído por el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Germán Medina Acosta:

Mié 5 Feb 2025

Obispos colombianos piden a las instituciones enfocarse en brindar respuestas efectivas a las comunidades que padecen la crisis humanitaria

Reunidos en su CXVIII Asamblea Plenaria, los obispos colombianos se pronunciaron a propósito de la compleja situación política y social que vive el país; hicieron un llamado a las autoridades, las instituciones y la sociedad civil a "no dejarnos distraer por coyunturas" y atender de manera articulada los problemas más profundos y urgentes de la nación, especialmente la crisis humanitaria que afecta a tantas comunidades, entre ellas, las presentes en la región del Catatumbo.“Nos interpela el clamor y el sufrimiento de las personas y las comunidades, que están siendo gravemente afectadas”.En el pronunciamiento los obispos también pidieron atención urgente para los migrantes, desplazados, confinados y retornados, víctimas de la creciente violencia en las zonas rurales del país.Llamado al Gobierno NacionalLa Conferencia Episcopal de Colombia exhortó al Gobierno Nacional y a todas las instituciones del Estado a trabajar de manera conjunta para lograr soluciones efectivas, focalizándose en el bien de la nación para alcanzar el país unido y en paz que tanto se anhela.Esperanza en las comunidadesPese a la gravedad del panorama, los obispos hiciern un llamado a mantener la esperanza y fortalecer las iniciativas que están surgiendo desde las comunidades para enfrentar la crisis.Lectura del pronunciamiento por el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Múnera Correa: