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Colombia y Venezuela

Mié 19 Ago 2026

Iglesia colombiana conoce en Venezuela experiencias de acompañamiento pastoral y humanitario ante la emergencia

Tras recorrer comunidades afectadas en La Guaira, Caracas y Valencia, la delegación de la Iglesia colombiana regresó al país con una experiencia que puede aportar al acompañamiento de las comunidades afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto. Durante su visita a Venezuela, la Presidencia de la CEC y representantes del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano conocieron de cerca la respuesta de la Iglesia venezolana ante la emergencia y fortalecieron los vínculos de comunión y solidaridad entre ambas Iglesias.Entre el 13 y el 17 de agosto, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); el padre Raúl Ortiz Toro, secretario adjunto de la CEC; y el padre Nelson Ortiz, en representación de Cáritas Colombiana, visitaron distintos lugares afectados por el terremoto que golpeó a Venezuela el pasado 24 de junio.La visita había sido programada con anterioridad al terremoto que afectó a Colombia el 10 de agosto, como expresión de cercanía y solidaridad de la Iglesia colombiana con el pueblo venezolano y de fortalecimiento de los vínculos entre las dos Iglesias.Las circunstancias hicieron que este encuentro adquiriera un significado especial: mientras Venezuela continúa afrontando las consecuencias de su propia emergencia, Colombia vive ahora un momento de dolor y requiere también el acompañamiento y la solidaridad de toda la Iglesia.Conocer de cerca la experiencia de la Iglesia venezolanaDurante su permanencia en Venezuela, la delegación colombiana estuvo en La Guaira, Caracas y Valencia, donde pudo acercarse a las comunidades afectadas, conocer las condiciones de algunos templos y compartir con representantes de la Iglesia venezolana las acciones que se han desarrollado para acompañar a las personas y familias damnificadas.Desde esta experiencia, monseñor Francisco Javier Múnera destacó la fortaleza con la que la Iglesia venezolana ha acompañado a las comunidades:“Profundamente conmovidos por el sufrimiento que están viviendo y experimentando a raíz de este terremoto. Pero también supremamente agradecidos con Dios por la fortaleza y la esperanza que ha infundido en esta Iglesia que camina en Venezuela para animar y sostener la fe, la esperanza y la caridad en las comunidades”.El testimonio del presidente de la CEC pone de relieve uno de los principales aprendizajes de la visita: la capacidad de la Iglesia local para permanecer cercana a las comunidades y sostener, en medio de la emergencia, espacios de fe, esperanza y caridad.Una solidaridad que une a dos Iglesias hermanasLa presencia de la delegación colombiana en Venezuela también fue expresión de una solidaridad que comenzó desde los primeros momentos de la emergencia del 24 de junio.Desde entonces, distintas jurisdicciones eclesiásticas, organismos pastorales y comunidades en Colombia manifestaron su cercanía con Venezuela y promovieron acciones de solidaridad y movilización de ayudas para las poblaciones afectadas.Durante la visita, el padre Raúl Ortiz Toro transmitió nuevamente este mensaje de cercanía en nombre de la Conferencia Episcopal de Colombia, el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y Cáritas Colombiana.Partiendo del Salmo 27 —“El Señor es mi luz y mi salvación. ¿A quién temeré?”—, el sacerdote invitó a mantener la confianza y la esperanza en medio de las dificultades.“Creo que este salmo también nos ilumina en medio de las situaciones difíciles. De parte de la Conferencia Episcopal de Colombia y de parte del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y de Cáritas Colombiana, mandamos un mensaje de solidaridad a todos nuestros hermanos venezolanos”.El padre Raúl también pidió oración por las víctimas y por quienes participaron en las labores de rescate:“Oramos por el eterno descanso de todas las víctimas y también pedimos al Señor que fortalezca a todos los grupos de rescate, a todas las personas que están comprometidas con los rescates de los sobrevivientes y con los rescates de los cuerpos de los fallecidos”.Y expresó un deseo que hoy adquiere especial significado para ambos países:“Para que el Señor permita que la esperanza nunca decaiga en nuestros pueblos hermanos de Colombia y Venezuela”.“Tras el temblor, el amor”Otro de los elementos que marcó la visita fue conocer la manera como la Iglesia venezolana ha articulado su respuesta pastoral y solidaria. El padre Nelson Ortiz destacó una expresión que encontró como inspiración para este trabajo: “Tras el temblor, el amor”.Para el sacerdote, esta frase resume el sentido de la misión que la Iglesia está desarrollando junto a las comunidades afectadas:“Resume muy bien la intención nuestra de estar aquí tras el temblor, el amor que se expresa en cercanía”.Desde esta perspectiva, la visita permitió compartir no solo las dificultades que enfrentan las comunidades, sino también las experiencias de acompañamiento, organización y solidaridad que pueden ofrecer aprendizajes para otros contextos de emergencia.El padre Nelson concluyó su mensaje invitando a fortalecer los vínculos entre los dos pueblos:“El Señor bendiga nuestros pueblos hermanos y estrechemos siempre nuestros vínculos de comunión y de solidaridad. Paz y bien para todos”.Una experiencia que aporta al acompañamiento en ColombiaEl intercambio con la Iglesia venezolana adquiere particular relevancia para Colombia, que desde el terremoto del pasado 10 de agosto acompaña a las comunidades afectadas y avanza en la identificación de sus necesidades.Los aprendizajes recogidos durante la visita podrán contribuir a fortalecer el acompañamiento pastoral y social que desarrolla la Iglesia colombiana, especialmente en aspectos relacionados con la cercanía a las comunidades, la articulación de ayudas y el sostenimiento de la esperanza durante los procesos de recuperación.Mientras la delegación colombiana desarrollaba esta visita, la respuesta de la Iglesia ante la emergencia en Colombia continuó activa en el territorio nacional.Los obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes pastorales y comunidades de las distintas jurisdicciones eclesiásticas han venido acompañando a las poblaciones afectadas. A esta labor se suman los diferentes departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, bajo el liderazgo de monseñor Germán Medina Acosta, secretario general de la CEC.Desde estos espacios continúa la articulación de la respuesta pastoral y solidaria de la Iglesia, acompañando a las comunidades damnificadas y promoviendo la movilización de ayudas y recursos de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Tras regresar a Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera, el padre Raúl Ortiz Toro y el padre Nelson Ortiz ya están incorporados nuevamente a las acciones y procesos que la Iglesia adelanta frente a la emergencia nacional.Una comunión que se expresa en el acompañamientoLa visita pastoral a Venezuela permitió así estrechar los vínculos entre dos Iglesias que, en pocos meses, han acompañado a sus pueblos frente a situaciones de emergencia y dolor.La solidaridad expresada por la Iglesia colombiana hacia Venezuela desde el pasado 24 de junio encuentra hoy una nueva expresión en el acompañamiento a las comunidades afectadas en Colombia. Al mismo tiempo, la experiencia de la Iglesia venezolana ofrece aprendizajes y fortalece la comunión entre ambas Iglesias.Desde esta experiencia compartida, Colombia y Venezuela continúan caminando como pueblos hermanos, sosteniendo la fe y la esperanza y haciendo de la solidaridad una expresión concreta de la cercanía de la Iglesia con quienes más sufren.

Jue 21 Sep 2023

Motivados por el papa Francisco, obispos de Colombia y Venezuela reafirman su compromiso caritativo con los hermanos migrantes

En la ciudad de Cúcuta, del 18 al 20 de septiembre, se llevó a cabo la segunda reunión de los obispos y agentes pastorales de la frontera entre Colombia y Venezuela. En esta ocasión, se creó un espacio de análisis y participación para coordinar acciones pastorales transnacionales que corresponden a los desafíos que plantea el fenómeno migratorio en esta región fronteriza.El encuentro, desarrollado bajo el lema “Caridad en la frontera”, fue convocado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la Diócesis de Cúcuta. El espacio se centró en analizar el trabajo que han venido realizando las diversas jurisdicciones y proyectar los nuevos desafíos pastorales que plantean los considerables flujos de movilidad humana entre ambos países, particularmente visibles en las zonas fronterizas.Este evento reunió aproximadamente 35 personas. Por parte de la iglesia colombiana, se hicieron presente los pastores y directores de pastoral social de la Arquidiócesis de Nueva Pamplona y de las diócesis de Cúcuta, Tibú, Riohacha, Arauca y Valledupar; así como de los vicariatos apostólicos de Inírida y Puerto Carreño.También participaron los responsables de las Cáritas nacionales y regionales, de la Red Eclesial Latinoamericana y Caribeña de Migración, Desplazamiento, Refugio y Trata de Personas (Red CLAMOR) y la Comisión Católica Internacional para las Migraciones (ICMC).En la ceremonia de apertura, monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona, presidió una Eucaristía en la que pidió al Señor iluminación para que este espacio les ayude a "continuar con la obra de caridad que la Iglesia realiza con las personas en condición de vulnerabilidad que migran permanentemente”.También intervinieron en el espacio Subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, monseñor Anthony Ekpo; el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, el presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, monseñor Jesús Gonzáles de Zárate y el obispo de Cúcuta, monseñor José Libardo Garcés.Sobre este encuentro, monseñor Luis José Luis Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, expresó que estas articulaciones para seguir acompañando a los migrantes permiten dignificar su vida. “Como ha dicho el papa Francisco, haciendo respetar los derechos de los ciudadanos de cada uno de los países, para que tengan el derecho a vivir en paz en su propia tierra. Si es el caso, puedan emigrar y hacerlo con dignidad”, precisó el prelado.Durante el evento, los obispos presentaron el panorama de la pastoral migratoria en sus territorios. En el primer día se llevó a cabo un diálogo fraterno a través de la puesta en común de experiencias y los desafíos que plantean los enormes flujos migratorios entre ambos países.Monseñor Jesús González de Zarate, presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, explicó al equipo de comunicaciones de la Diócesis de Cúcuta que “la primera acción de la iglesia de Venezuela es mantener la esperanza y la confianza de construir un futuro mejor para los que se quedan en nuestro país, también la asistencia de humanitaria primaria en alimentación de nuestro compatriota”.Además, Janeth Márquez, directora de Cáritas Venezuela, afirmó: “nosotros hemos desarrollado varias actividades, pero en especial se ha hecho un trabajo en la conformación de las Cáritas parroquiales y del voluntariado. Esto ha sido de gran ayuda para acompañar y animar a que nuestra gente se quede”.“Somos dos iglesias hermanas, hemos sentido la importancia de trabajar juntos con esperanza y alegría. Seguimos caminando con Jesús, de la mano ayudándonos, sabiendo que en nuestras realidades tienen problemas y conflictos, pero hemos tratado irlas solucionando mutuamente. El mensaje es para seguir trabajando unidos y seguir venciendo las adversidades”, expresó monseñor Israel Bravo, obispo de Tibú.Así se pronunciaron al respecto los presidentes de ambas conferencias episcopales: