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comisión episcopal de matrimonio y familia

Mar 19 Mayo 2026

La familia, don de Dios

Por Mons. Ramón Alberto Rolón Güepsa - Y dijo Dios “hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra…Creó Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: sean fecundos y henchid la tierra, sean fecundos". (Gn. 1,26-27)La familia: don sagrado de Dios que debe ser protegido hoy: en medio de los profundos cambios culturales, sociales y jurídicos que atraviesa el mundo contemporáneo, la familia —fundamento de la sociedad y santuario de la vida— enfrenta desafíos que cuestionan su identidad, su misión y su estabilidad. No se trata simplemente de transformaciones externas, sino de una verdadera crisis antropológica que toca el corazón mismo del ser humano, por eso, es urgente alzar la voz con claridad, caridad y firmeza para custodiar este don divino.1. La familia en el designio de DiosLa Sagrada Escritura nos presenta la familia no como una invención humana, sino como un proyecto nacido en el corazón de Dios:“Dios creó al hombre a su imagen… varón y mujer los creó” (Gn 1,27).La complementariedad entre el hombre y la mujer no es solo biológica, sino profundamente espiritual y relacional. En esta unión se revela el amor creador de Dios, que es fecundo, fiel y total.El matrimonio, elevado por Cristo a sacramento, no es un simple contrato social, sino una alianza sagrada que refleja el amor entre Cristo y su Iglesia (cf. Ef 5,25). Por eso, la familia es llamada con razón “Iglesia doméstica”, lugar donde se transmite la fe, se aprende a amar y se cultiva la vida.2. Las amenazas actuales contra la familiaHoy la familia se ve amenazada por múltiples corrientes que, bajo el lenguaje de libertad o progreso, terminan debilitando su esencia:a. Las Ideologías que desdibujan la identidad humana: existen corrientes que niegan la naturaleza dada del ser humano, relativizando la identidad sexual y la complementariedad entre el hombre y la mujer. Esto no solo afecta la comprensión del matrimonio, sino también la estabilidad emocional y espiritual de las nuevas generaciones.b. La mentalidad anticonceptiva y rechazo de la vida: la difusión de prácticas anticonceptivas ha instaurado una cultura que separa el amor conyugal de su apertura a la vida. El hijo deja de ser don de Dios para convertirse, en muchos casos, en una opción condicionada o incluso rechazada. Esto contradice profundamente el sentido sacramental del matrimonio, llamado a ser signo de amor fecundo, generoso y abierto al don de la vida.c. La disolución progresiva del vínculo familiar: el aumento de separaciones, la banalización del compromiso y la fragilidad de los vínculos afectan gravemente el tejido social. Cuando la familia se rompe, no solo sufren los esposos, sino especialmente los hijos, quienes pierden referentes fundamentales para su crecimiento integral.d. Las tendencias jurídicas que redefinen la familia: en muchos contextos, las legislaciones buscan redefinir la familia desligándola de su fundamento natural y sacramental. Si bien es necesario garantizar derechos y dignidad para todas las personas, no se puede perder de vista la verdad profunda sobre la familia como unión estable entre un hombre y una mujer abierta a la vida.3. La fidelidad, la verdad y el amor son la respuesta cristianaAnte este panorama, la Iglesia no responde con condena, sino con una propuesta: volver al plan original de Dios.a. Redescubrir la belleza del matrimonio: es necesario anunciar con alegría que el matrimonio no es una carga, sino una vocación hermosa, un camino de santidad donde el amor se purifica, madura y da fruto.b. Educar en el amor verdadero: la familia debe ser escuela de virtudes: respeto, entrega, fidelidad, perdón. Solo así se construyen relaciones sólidas capaces de resistir las dificultades.c. Defender la vida como don sagrado: cada hijo es signo del amor de Dios. Acoger la vida es participar en la obra creadora divina. La apertura a la vida no empobrece el amor, lo engrandece.d. Testimonio coherente: más que discursos, el mundo necesita familias que vivan con autenticidad su vocación: hogares donde se respire fe, donde el perdón sea posible, donde el amor no sea pasajero sino comprometido.4. Dimensión espiritual y sacramentalLa familia cristiana no está sola. Está sostenida por la gracia de Dios. En los sacramentos, especialmente la Eucaristía y el Matrimonio, encuentra la fuerza para perseverar.Orar en familia, participar en la vida de la Iglesia y confiar en la acción de Dios son pilares fundamentales para resistir las crisis.Proteger la familia no es una opción ideológica, es una urgencia humana y espiritual. Allí donde la familia es fuerte, la sociedad florece; donde la familia se debilita, todo se fragmenta.Hoy más que nunca, estamos llamados a custodiar este don con valentía, iluminados por la verdad del Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios.La familia no es un vestigio del pasado: es la esperanza del futuro porque donde la familia se mantiene unida a Cristo allí nace la esperanza del mundo.Señor Jesús, que la sagrada familia de Nazaret sea modelo y protección de nuestros hogares.Danos amor, unidad y fidelidad para que nuestra familia pueda vivir la voluntad creadora de nuestro Dios.El Señor proteja nuestra familia+Ramón Alberto Rolón GüepsaObispo de Diócesis de ChiquinquiráMiembro de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Mar 24 Sep 2019

Si no se protege a la familia, la sociedad se destruye

Ha insistido monseñor Édgar de Jesús García Gil, obispo de Palmira y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), al referirse a los desafíos que afronta la estructura familiar en el contexto actual, marcado por el influjo de las tecnologías y la relativización de los valores. Ante esta realidad, el prelado afirmó que es urgente que la Iglesia, a través de la Pastoral de Matrimonio y Familia, ofrezca respuestas oportunas de acompañamiento a las familias a lo largo de su itinerario (noviazgo, primeros años de vida matrimonial, llegada de los hijos, madurez en la pareja y partida de los hijos, etc.). Bajo esta perspectiva, se busca que la pastoral vaya más allá de atender el sacramento del matrimonio; planeándose un plan de formación integral para los agentes que acompañan la pastoral. “Nosotros queremos decir que ahora la pastoral matrimonial y de familia se encarga de hacer un acompañamiento a lo largo del itinerario del amor y comienza con los niños, con los jóvenes, los adolescentes, los novios, el día del matrimonio, en su aniversario, cuando nacen sus hijos, cuando tienen alguna circunstancia especial; es decir, un acompañamiento permanente”, explicó el prelado. Luego se refirió al tema de la formación en valores, indicando que estos comienzan “por casa, en la básica primaria, secundaria y universitaria. Entonces toda la educación de la Iglesia católica tiene también esta tarea, nosotros al mismo tiempo que educamos a nuestros niños, jóvenes y adolescentes, tenemos que ilustrarlos para que conozcan cuál es la verdadera antropología cristiana para que aprendan a vivir en familia y educarlos para que vivan en una sociedad sana”. Observó como la familia hoy se está viendo amenazada por el tema de la ideología de género, donde dos personas del mismo sexo se pueden casar. “Tenemos situaciones preocupantes porque están atacando la realidad propia del matrimonio y la familia (…) porque si cada uno, según ellos, pueden elegir su género, entonces este es el final de una propuesta antropológica cristiana que nosotros tenemos desde que comenzó el mundo, porque Dios nos creó hombre y mujer (…) Las redes y la cuarta revolución nos está haciendo creer que todo es relativo, que cada uno puede pensar qué es bueno o malo, que es verdadero o falso y que cada uno es señor y dueño de su propia verdad, este es un gran desafío que debemos afrontar como Iglesia”. Por otra parte, destacó la labor que están adelantando algunos movimientos y asociaciones en Colombia, quienes se han organizado para trabajar en favor de la familia “debemos valorarlos y apoyarlos porque nos están ayudando a mantener lo que llamamos la belleza de la familia”. También hizo algunas recomendaciones a aquellas parejas que se están preparando para recibir el sacramento del matrimonio, invitándolas a tener una verdadera preparación “esto significa examinar la madurez de las diferentes dimensiones de la persona humana, psicológica, física, social, intelectual, ética, moral y religiosa (…) Tienen que prepararse espiritualmente para aceptar con fe las exigencias propias del sacramento como Dios lo quiere (…) No queremos más matrimonios a la carrera”. Contó, además, cómo desde el Departamento de Matrimonio y Familia se viene trabajando en la formación de parejas que prestan el servicio de consejería matrimonial y de familia desde las parroquias. “Queremos que haya parejas que ayuden en sus parroquias a la consejería familiar, lugares donde las parejas puedan ir, ser escuchadas, se les oriente y les ayuden”. ¿QUÉ VIENE PARA LA PASTORAL FAMILIAR Y DE MATRIMONIO? Día del Agente de Pastoral FamiliarComo mandato de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia de la CEC, cada 22 de octubre, a partir de este año, se celebrará en Colombia el día del Agente de Pastoral Familiar. “Se trata de darle relevancia a la tarea de estos agentes, son parejas que ya se han comprometido, que quieren trabajar y de hecho ya lo están haciendo en sus parroquias para ayudar a otras parejas. El 22 de octubre es el día de San Juan Pablo II, un papa que se dedicó mucho a la familia, por ello celebraremos esta jornada”. Bodas de Oro de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia El año 2020 marca una fecha especial para esta dependencia, se celebrarán los 50 años de haber sido constituida como Comisión, para celebrarlo se está trabajando desde ya en la organización de un Encuentro Nacional con los diferentes agentes de pastoral, donde se revisará el camino recorrido y se proyectarán nuevas propuestas de trabajo. Semana de la familia Cada 15 de mayo la Iglesia católica celebra la Semana de la Familia, que coincide con el Día de la Madre y el Día Universal de la Familia propuesto por la ONU. Para animar esta Jornada la Conferencia Episcopal ha elaborado un subsidio que consta de 10 talleres prácticos, con temas precisos referentes a la familia y el respeto a la vida; este material se comparte con los agentes de pastoral de las Jurisdicciones, parroquias y movimientos apostólicos. Publicaciones Con el ánimo de ofrecer un apoyo a los agentes de pastoral de las jurisdicciones y organizaciones que trabajan el tema de la familia, el Departamento de Matrimonio y Familia de la CEC, ha elaborado una serie de publicaciones, entre las que se encuentran: ‘Mes del cuidado y protección de la vida’ (14 fascículos de formación y sensibilización frente al tema de vida); ‘talleres de reparación inmediata al matrimonio’ (consta de 12 temas que se proponen para trabajar en cualquier curso prematrimonial); folleto ‘Perfil del agente de pastoral familiar’ (cómo debe ser la pareja que desee trabajar en una parroquia para ayudará a otras parejas); ‘Expediente Matrimonial’ (una ayuda para aplicar antes de que la pareja se vaya a casar. Es un insumo que tiene el sacerdote para tener un diálogo personal con la pareja y los testigos antes de contraer el matrimonio). Estructura organizativa del departamento de Matrimonio y Familia La estructura organizativa de este departamento está integrada por ocho obispos, presidiendo la misma, monseñor Édgar de Jesús García Gil, obispo de Palmira. Durante la pasada Asamblea de Obispos, que se desarrolló en julio de este año, fue designado como director del departamento, el padre Juan Carlos Liévano, y le asiste en esta área la señora Martha Rocío Morales Heredia. Sobre los desafíos que representa para el nuevo director, este nuevo servicio que presta a la Iglesia católica, el sacerdote Juan Carlos Liévano, doctor en Bioética, reconoció que hay una difícil situación que está afrontando hoy la familia. Dijo que es importante abrir la capacidad de escucha para entender la realidad que están viviendo las parejas. “Todos queremos tener una familia unida, pero hay muchos conflictos laborales, sociales, entre otros, que afectan directamente a la familia y a veces no saben a quién acudir y se sienten ahogados en problemas que tienen una solución”. Expuso que hay que seguir las recomendaciones del Papa Francisco, en atención a las familias, que consisten en acogerlas, comprenderlas, formarlas y orientarlas, es decir una “Iglesia de puertas abiertas” que ayude a reconocer las realidades propias de ella. “Nos proponemos hacer un acompañamiento en todas las etapas de la familia, desde que empieza hasta que finaliza, que no sea solamente en las etapas de crisis sino en todo momento”, aseveró el sacerdote. El padre Liévano, quien estuvo durante dos años como Notario del Tribunal Eclesiástico en la diócesis de Neiva, hizo un llamado a las parejas que desean emprender el camino de constituirse como familia, así como aquellas que ya lo son, pero enfrentan problemas, para que descubran o redescubran el sacramento del matrimonio como un proyecto de vida que dura para siempre. “Yo he acompañado las catequesis prematrimoniales durante unos 30 años y he visto muchos tipos de parejas, las que están iniciando su relación o aquellas que llevan muchos años de unión, desde la óptica del sacramento, es descubrir que esto no es un sacramento más, sino que es el elemento que enriquece y fortalece la unidad familiar. Vale la pena luchar por la familia, porque cuando lo hacemos estamos no solamente realizando nuestro proyecto de vida, sino también ayudando a salvar la humanidad”, precisó.