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Comunión

Mié 21 Sep 2022

Detalles sobre la fase diocesana y continental del Sínodo de la sinodalidad

Luego de ser entregado el documento a la Secretaría General del Sínodo en Roma, donde Colombia presentó la realidad de la Iglesia en Colombia, Dentro del proceso Sinodal; fase Diocesana, corresponde ahora y desde el pasado mes de agosto de 2022, avanzar en la segunda fase; Continental. A Colombia le pertenece trabajar con la zona de los países Bolivarianos y realizar una síntesis de todo lo recogido en cada territorio sobre el proceso de evangelización de la Iglesia. Lo que significa hacer un trabajo conjunto con los países de América Latina. Esta fase Continental culminará en el mes de marzo del 2023. Cabe recordar que el pasado 15 de agosto se cerró la primera etapa del Sínodo de la Sinodalidad, que correspondía a la consulta en las diócesis y el posterior discernimiento en las Conferencias Episcopales de cada Nación. En Colombia, el pasado mes de mayo, las 78 jurisdicciones eclesiásticas y algunas instituciones eclesiales hicieron llegar los resultados de su proceso; el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC), en el mes de junio, condensó estos documentos en 14 síntesis que fueron la base de discernimiento para la reunión de los Obispos de las Provincias Eclesiásticas, previa a la Asamblea Plenaria de julio de 2022. Finalmente, en esta Asamblea de Obispos, se logró sintetizar el resultado de todas las consultas en un solo documento que fue presentado recientemente a Roma. Conocer más la realidad Nacional y los desafíos de la Iglesia Dentro de la síntesis recogida en la primera fase y algunos desafíos para la Iglesia en los tiempos de hoy, se evidenciaron los siguientes: mayor apertura de la iglesia para los laicos, proporcionarles áreas para que puedan participar en los procesos de evangelización. Mayores espacios para ser escuchados, aumentar acompañamiento y tiempo por parte de los sacerdotes y/o párrocos. Para los niños y jóvenes, el desafió está en descubrir nuevas maneras y formas de predicarles el evangelio. “Los jóvenes deben ser tenidos en cuenta dentro de la Iglesia, atenderlos pastoralmente y darles mayor participación. Ya que son personas que les gusta participar especialmente en las misiones y todo lo relacionado con el cuidado de la Casa Común”, afirma el padre Ramiro López, director del Departamento de Animación Misionera de la Conferencia Episcopal de Colombia CEC y delegado nacional para el sínodo de la sinodalidad.. El tema de la mujer también fue relevante en esta primera fase, ya que las peticiones de que el sexo femenino deba ser tenido en cuenta para más labores dentro de la Iglesia, fue generalizada. Así mismo, surgió la petición de la formación tanto para sacerdotes como para laicos, donde esta debe incrementarse. Es necesario practicarse una evangelización incluyente con y hacia las minorías sexuales, religiosas, étnicas y personas vulnerables. Incentivar métodos para cultivar la sinodalidad; renovación de la estructura parroquial; administración económica transparente y enfocada a la evangelización. Por otra parte, se evidenció en este proceso sinodal, el valor que la Iglesia tiene de poder acompañar a las personas en los tiempos actuales y la labor que desempeña en su misión y la incidencia en la sociedad. “El Sínodo de la Sinodalidad no cambia la doctrina de la Iglesia. Pero sí, la forma como la Iglesia está evangelizando, aquí si se si pueden hacer cambios”, enfatiza el padre Ramiro López. Sínodo 2021 - 2023 Fue en el mes de mayo de 2021 cuando se hizo público el itinerario sinodal aprobado por el Papa Francisco para la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que debe tener lugar en octubre de 2023 con el lema: ‘Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'. FUENTE: Of. arquidiocesana de comunicaciones - Bogotá Para hablar más a profundidad sobre este proceso del Sínodo, la oficina de comunicaciones de la Arquidiócesis de Bogotá, realizó una entrevista al padre Ramiro López, que podrá ver en el siguiente video.

Dom 10 Mar 2019

Expocatólica un encuentro para la comunión

Culmina la sexta versión de la Expocatólica, un encuentro que recibió a visitantes de todas las edades ¿Qué fue lo mejor de este encuentro para ellos? Estos son sus testimonios: “Ha sido una experiencia muy especial pues la Iglesia se da a conocer, la Iglesia se une y es como una sola familia”. Hermana Ana Milena, de la comunidad Hijas del Amor del Niño Jesús de Praga. “Para mí lo más significativo fue las conferencias del primer día. Yo soy normalista y me gustó mucho el taller sobre innovación en el aula, donde se propusieron nuevas metodologías y estrategias pedagógicas para formación de los niños. También me gustó la conferencia sobre el bullying donde nos hablaron de cómo identificar cuando se da y qué hacer para prevenirlo. Por último, el tema de cómo educar a los niños en la fe, fue muy interesante porque nos explicaron cómo fomentar el diálogo en la familia, darles libertad y permitir que con el paso del tiempo ellos mismos busquen su fe”. María Fernanda, visitante de Arauca. Los niños también fueron protagonistas del Encuentro, Juan José, María Victoria, Nicol y María José, estudiantes de primaria del Colegio Parroquial de Nuestra Señora, animaron con alegría la Expocatólica: “Hoy nos presentamos con una canción, un baile y tres biografías, una sobre Santo Domingo Sabio, otra sobre La Vicuña y la última sobre María Goreti. Nos gustó mucho visitar el lugar porque había muchas cosas emocionantes y buenas para descubrir a través de la lectura y para ser santos”. El concurso Sacrofónica convocó a gran cantidad de público, uno de sus finalistas expresó lo que significa para él hacer música con un sentido espiritual: “Estoy súper feliz, me siento bendecido, quedamos en la final Sacrofónica como solista y eso nos emocionó mucho. Hacer música para Dios te llena el alma y la vida. Antes hice música secular y pensé que la fama era vivir. Cuando comencé a hacer música para Dios que edifica, que cambia vidas, a ser instrumento del rey de reyes, eso de verdad te llena. Cuanto más hondo y profundo es el vacío que deja la tristeza en tu corazón, mejor porque más espacio tendrá Dios para llenarlo con su amor”, dijo Río Esteban. Los visitantes pudieron también disfrutar de la diversidad de expositores y de la comunión manifiesta entre los fieles católicos: “Dios actúa por medio de muchas personas, me ha generado mucha curiosidad la cantidad de fundaciones que hay de laicos, creo que eso nos inspira y anima a continuar con esta labor de anunciar a Dios”. Fray Camilo Rada, integrante de la Orden de los Carmelitas. “Muchas veces no conocemos la riqueza de nuestra Iglesia, y este es un espacio para nosotros adquirir herramientas y aplicarlas luego en nuestras pastorales, para fortalecer la fe y la espiritualidad”, explicó Javier Higuera, integrante de la comunidad Padres Basilianos. Por último, los jóvenes pudieron conectarse con la espiritualidad y el sentido de servicio que ofrece la Iglesia, así lo expresó Cristian Garzón, estudiante bogotano. “Expocatólica dio la oportunidad de conocer que la obra de la Iglesia católica es interesante, son diferentes carismas, diferentes formas de ver la experiencia de Dios, desde los talleres que están haciendo, desde las presentaciones de cada uno de los ministerios como Jericó, Alfa, Sacrofónica, los artículos religiosos, no solo es parroquia o biblia, en general es una experiencia de Dios, lo que significa ser católico, ser universal”. De esta manera, la experiencia de Expocatólica 2019, fue una oportunidad para acercarse a la Iglesia, a través del amor de Dios reflejado en cada uno de los visitantes, expositores y organizadores, que participaron durante los cuatro días de esta feria católica.

Lun 17 Dic 2018

“Del Señor somos” y del domingo vivimos

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía - La Iglesia es la eucaristía. Por la eucaristía, la Iglesia renueva constantemente su ser de “Iglesia de la Pascua”. Por ella, constituida por muchos pueblos, se transforma en un solo Pueblo, gracias a una sola MESA, que el Señor ha preparado para nosotros. Las primeras comunidades cristianas eran, por ello, asiduas a la celebración dominical de la eucaristía; para ellos resultaba algo connatural. Era, como lo entendemos hoy, fuente y cumbre de toda evangelización, pues en ella se sentían comunidad reunida y enviada (misa- misión), a comunicar el gozo de la Pascua, la alegría de la salvación, el anuncio de un futuro posible ya en Jesús y las primeras comunidades, con el poder y la fuerza interior y comunitaria del Amor. La eucaristía, nos dijo en tiempos recientes, San Juan Pablo II, “ha de ser principio y proyecto de misión. Entrar en comunión con Cristo en el Memorial de la Pascua significa, al mismo tiempo, experimentar el deber de hacerse misionero del acontecimiento que aquel rito actualiza. La despedida final de cada Misa constituye una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación constante de la sociedad” (Mane Nobiscum Domine: “Quédate con nosotros Señor”, 24). Como para los primeros cristianos, para nosotros la eucaristía no solamente nos permite el encuentro con Cristo Resucitado en la Comunidad, animada por el Espíritu Santo con la Palabra, con el Sacramento del Sacrificio y el Ministerio sacerdotal y diaconal, sino que, como le gustaba decir a San Juan Crisóstomo, nos permite descubrir, entre tanta tragedia, sufrimiento y exclusión, a Jesucristo “EN EL ALTAR DEL POBRE”. La eucaristía es “la Mesa y Misa del mundo” porque es anticipación de “la Mesa y Misa del Cielo”, de la consumación definitiva del mundo. Por ello se ha de celebrar también “sobre el altar del mundo”, como esperanza de la humanidad transformada en Cristo e himno del universo. Desde estas apreciaciones podemos entender que nuestro Plan Quinquenal de Pastoral en la Arquidiocesis de Cali, tenga como fuente, camino, cumbre y pedagogía participativa, la celebración dominical de la Eucaristía, la Pascua que se prolonga en los domingos del Año Litúrgico. Que la comprensión y vivencia de la Eucaristía dominical, esté iluminada también desde la espiritual Esponsal y Familiar de la Mesa Eucarística, “Banquete de Bodas del Cordero”, Mesa del Hijo y de los “hijos adoptados en Él”, y Pan que el Padre Celestial sirve a los primeros invitados, que no le corresponden, al pueblo de Israel, y a todos los excluidos de la humanidad, para integrarlos a la Mesa Común, a la Familia surgida con Cristo Jesús. Desde los Santos Esposos de Nazaret, María y José, desde el misterio del Reino de Dios y de quienes se acogen a su Palabra y Voluntad, desde el don de María, hecho al pie de la Cruz, la Iglesia necesita mantener este “timbre esponsal y familiar”, inicio de un tejido social que tiene su raíz teológica en la Nueva Creación, en la nueva humanidad y familia que surge con Jesús. “Del Señor somos”, dice Pablo en Romanos14,8. “Y del Domingo vivimos”, añadimos nosotros en este inicio del quinquenio 2019-2023. Nuestro énfasis está entonces en afirmar a Cristo Jesús como SEÑOR DE LA NUEVA CREACIÓN, EL KYRIOS, Señor glorioso, por medio de la resurrección. Pascua y Pentecostés tuvieron lugar en el mismo día de la Semana, el primero, sellando la Nueva Economía de Cristo y la Iglesia, la Nueva Alianza de la salvación. El Domingo, Día del Señor, desde los comienzos, era la cena que recordaba el misterio pascual de Cristo y, al mismo tiempo, la espera de su segunda venida. Ya San Justino daba como razón para el nombre de DOMINICUM, Domingo, el Señorío de Jesús “por ser el PRIMER DÍA en que Dios creó el mundo, y el día en que Cristo Resucitó de entre los muertos”. Y la fe de las primeras generaciones, como la de los mártires de Abitene, en el siglo IV, proclamaba esta consigna: “Sine Dominico non possumus”: “NO PODEMOS VIVIR SIN CELEBRAR EL DÍA DEL SEÑOR” (Didascalia de los apóstoles). Y en el mismo siglo IV, después de Constantino, el Domingo se convertiría ya en “el día del descanso”, para darle espacio al encuentro con el Resucitado, a la Eucaristía y a la Asamblea, al “Altar del pobre”, al descanso y a la vida en común, en la comunidad de esposos y de la familia, a la fiesta y la esperanza, cifradas en la victoria de Cristo. Que este Año 2019 sea nuestro inicio de LA RECUPERACIÓN DEL DÍA DOMINGO, como tiempo y espacio de la espiritualidad cristiana, eucarística, eclesial, social y familiar. Que nos propongamos, al menos, recuperar con nuestras feligresías, en este año, los SIETE DOMINGOS imprescindibles: de Ramos, de Pascua, de Octava pascual (de La Misericordia), de Pentecostés, Corpus Christi, de la Jornada Mundial de los pobres (33 del tiempo ordinario), y de Cristo Rey del Universo. A todos les llegue mi saludo afectuoso de Año Nuevo y mi oración y bendición por un Año del Señor bien vivido y con la abundancia de los bienes divinos y de los que construimos los humanos para el bien común. A todos nos acompañen el Amor esponsal de María y José, de Cristo y la Iglesia, el Amor familiar del Hogar de Nazaret. Feliz año 2019. + Darío de Jesús Monsalve Mejía Arzobispo de Cali

Lun 19 Feb 2018

Cuaresma se escribe con C

Por: Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro - Con el Miércoles de Ceniza, hemos iniciado una vez más el itinerario cuaresmal. En orden a no dejar pasar de largo este Tiempo de Gracia, quisiera proponer algunas palabras que pueden ser como señales orientadoras en este camino y que nos conducen en la ruta correcta a la vida nueva en Jesús, muerto y resucitado por nosotros. Con C de Conversión La primera de estas señales es apenas obvia. La Cuaresma es un camino para salir de lo que nos aparta de Dios, para dirigirnos, en un proceso de transformación, hacia un estilo de vida de acuerdo al Evangelio. Precisamente esto es la conversión: un proceso de cambio, apoyado por la Gracia de Dios; dejar las situaciones de pecado, de esclavitudes, para empezar a caminar hacia una vida movida por el amor, la misericordia, la santidad, con palabras y con hechos. “No podemos quedarnos parados”, decía el Papa Francisco al despedirse de Colombia el 10 de septiembre de 2017. La vida cristiana es constante movimiento, revisión de vida, nunca conformarse. Es dar la pelea todos los días por avanzar hacia el ideal que nos propone el Maestro. Aprovechemos la Cuaresma para corregir la ruta, para romper el conformismo y caminar hacia Jesús. Con C de Confesión En la Cuaresma se insiste en la importancia de los sacramentos y especialmente la Confesión. Cada sacramento es una acción a través de la cual el Señor ofrece su salvación. En la Penitencia, la misericordia de Dios, su perdón y purificación, llegan al creyente liberándolo de las cadenas a las que lo somete el pecado y entregándole una nueva oportunidad. El “yo te absuelvo” es la sentencia que el mismísimo Jesús dirige al pecador por boca del sacerdote; una sentencia que no es condenatoria sino liberadora, salvadora. La Sagrada Escritura, dice: «si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de sus angustias» (Salmo 34, 7). Hoy se apela a la relación personal con el Señor, para justificar el desistimiento de la vida sacramental. Vale la pena recordar que es a través de estas acciones (sacramentos) que Jesús ha querido dispensar su salvación a todos los que lo buscan. La Iglesia es la dispensadora de la obra de Jesús: no dejemos de buscarlo allí. No nos consolemos pensando que con un gesto subjetivo todo se soluciona; Él nos ofrece su perdón de esta manera tan concreta; no desaprovechemos la ocasión y acudamos a la confesión. Para hacerlo bien demos estos pasos: examen de conciencia, dolor sincero por haber fallado, propósito de no volver a faltarle a Dios, confesión de boca y reparación con obras de las faltas cometidas. El alivio y la fuerza sobrenatural que allí recibimos no lo pueden expresar las palabras: hay que vivirlo. Con C de Comunión La Cuaresma es un tiempo especial para recuperar el valor de sentirnos parte de una comunidad. Al hablar de comunión no nos referimos sólo a la eucarística (Ese es un punto muy importante), sino al hecho de entender que la vida cristiana es plena y madura cuando se asume que no somos individuos desconectados, aislados sino que formamos parte de un cuerpo, de una familia, que se llama Iglesia. El individualismo es una seria amenaza para la vida cristiana; no seremos verdaderos discípulos de Jesús mientras nos encerremos en la cómoda autorreferencialidad. El discipulado cristiano por esencia es abierto, proyectado a los demás. El camino cristiano no lo hacemos solitarios: vamos juntos, ayudándonos unos a otros para mantenernos en movimiento y no quedarnos rezagados en este viaje hacia Dios. Aprovechemos los momentos que la parroquia nos dé para fortalecer la dimensión comunitaria de nuestra fe: participemos en las celebraciones litúrgicas, los encuentros de oración, las prácticas devocionales, las reuniones de formación, y tantos otros espacios. Nos daremos cuenta de que no estamos solos en la lucha y que con otros el camino se hace más llevadero. Con C de Compartir Uno de los aspectos centrales de la Cuaresma es el llamado a la caridad. «En esto conocerán que son mis discípulos: en que se aman los unos a los otros» (Juan 13, 35). El ayuno, las privaciones tan propias de este tiempo, no tienen sentido alguno si no nos llevan a compartir con quienes padecen de las cosas básicas para tener una vida digna. Ayuno no es cambiar un alimento por otro tal vez más exquisito. Este tipo de práctica cumple una doble finalidad: refrenarnos, es decir, entender que no todo lo que queremos lo debemos tener o hacer, no caer esclavos de la sociedad de consumo que nos hace comprar hasta lo que no necesitamos. Pero por otro lado, nos ayuda a pensar en quienes padecen, de manera permanente, la privación de lo más elemental; mas no nos quedamos ahí, sino que salimos de nosotros para hacer algo por ellos. Este compartir entonces se vuelve obras de misericordia, servicio, apoyo a los que tienen hambre, a los que lloran, a los que no tienen un techo que los cobije; a los enfermos y tantas otras maneras deshunanizantes de marginación y sufrimiento. Si logramos salir de las burbujas de la indiferencia en las que nos solemos refugiar, y damos el paso para hacer algo muy concreto por los más necesitados, nuestra vida cristiana estará alcanzando su madurez y adquirirá su mejor sentido y belleza. Descubriremos la alegría de vivir para servir. Feliz y fructífera Cuaresma. + Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Auxiliar de Cali

Mié 7 Jun 2017

Diáconos permanentes hablarán de reconciliación y comunión

Del 23 al 26 de junio en Medellín se realizará el XIV Congreso Nacional de Diaconado Permanente que tiene como lema: “Servidores de la Reconciliación y la Comunión”. Este evento es organizado por la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados. Este evento tiene como objetivo reflexionar sobre la incidencia del apostolado de los diáconos en el fomento de la reconciliación y la comunión, con el fin de fortalecer el servicio diaconal a las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. El encuentro se realizará en la casa de encuentros del seminario Redemptoris Mater de Medellín. En este evento participarán delegados diocesanos y/o directores de las escuelas diaconales de Colombia, diáconos permanentes con sus esposas y estudiantes de último año. El cupo para los participantes internos es de 200 personas. Para realizar la inscripción se debe ingresar al siguiente enlace: https://comcecform.typeform.com/to/cBQCEc o a través del siguiente formulario. (function() { var qs,js,q,s,d=document, gi=d.getElementById, ce=d.createElement, gt=d.getElementsByTagName, id="typef_orm", b="https://embed.typeform.com/"; if(!gi.call(d,id)) { js=ce.call(d,"script"); js.id=id; js.src=b+"embed.js"; q=gt.call(d,"script")[0]; q.parentNode.insertBefore(js,q) } })() powered by Typeform

Lun 19 Dic 2016

Espiritualidad de comunión un documento para reflexionar

El Centro Pastoral para la Comunión Eclesial presenta el folleto "Hacia una comprensión de la espiritualidad de comunión". [tabs class="horizontal"][tab title="PRESENTACIÓN" icon="Icon name 1"] El Centro Pastoral para la Comunión Eclesial tiene como finalidad "animar la participación eclesial y la formación integral de todos los bautizados, desde su propio estado, para que vivan su condición de discípulos misioneros y el misterio de la Iglesia-comunión". En este contexto se ha propuesto desarrollar una línea de acción que busca profundizar en el sentido de la eclesiología y la espiritualidad de comunión. Los primeros destinatarios de este proceso son los miembros que conforman el Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano (SPEC). [/tab][tab title="DETALLE" icon="icon name 2"] Autor(a):Centro para la Comunión Eclesial Catálogo: Folleto Idioma: Español Número de Páginas: 60 Editora: Pictograma Creativos S.A.S Año de publicación:2015 Dimensiones: 14 * 21 [/tab][/tabs] Mayores informes: PBX: 437 55 40 Ext. 264 Celular: 3138808447 Correo electrónico: [email protected]