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DOMUND 2026

Vie 16 Oct 2026

Jonathan Acuña, IMC: un sacerdote colombiano al servicio de las comunidades del desierto de Kenia

El sacerdote Jonathan Acuña salió del Tolima para anunciar el Evangelio en el norte de Kenia. En la misión de Loiyangalani, donde comunidades indígenas afrontan dificultades de acceso al agua, alimentos y educación, su vocación se expresa en el acompañamiento pastoral, la formación de niños y jóvenes y el trabajo por el desarrollo humano integral. Su historia hace parte de la misión de la Iglesia que en 2026 conmemora cien años de la Jornada Mundial de las Misiones.Cuando el padre Jonathan Acuña salió de Chaparral, Tolima, para servir como misionero en África, llevaba consigo un sueño que había nacido en su infancia: ser sacerdote y anunciar el Evangelio en tierras lejanas. Hoy, después de más de tres años en Kenia, esa aspiración tiene un rostro concreto: las comunidades indígenas que acompaña en Loiyangalani, una localidad del norte del país africano donde la misión se desarrolla entre el desierto, las montañas y las orillas del lago Turkana.Después de estudiar en el Seminario Menor San Joaquín, de la Arquidiócesis de Ibagué, inició su formación sacerdotal, pero decidió hacer una pausa y estudiar psicología en la Universidad de Ibagué. Trabajó como docente y psicólogo, experiencias que le permitieron acercarse a otras realidades humanas. Sin embargo, con el tiempo sintió que debía retomar su vocación para experimentar la plenitud.Volvió entonces a su formación religiosa: estudió Filosofía en Bogotá, realizó su noviciado en Argentina, cursó Teología en la Pontificia Universidad Javeriana y se formó en espiritualidad y en el carisma de los Misioneros de la Consolata en Roma. Fue ordenado sacerdote en su municipio natal y recibió su destinación misionera a Kenia.Antes de llegar a Loiyangalani, vivió aproximadamente un año y medio en Nairobi, donde aprendió inglés y desarrolló labores pastorales. Allí también acompañó a la Fundación Maisha, que trabaja con niñas y adolescentes sobrevivientes de violencia sexual que decidieron continuar con sus embarazos. Después vino el traslado al norte del país, una región que le exigió adaptarse a otras lenguas, tradiciones y condiciones de vida.Una misión en medio del desiertoLoiyangalani, cuyo nombre significa «lugar de muchos árboles» en lengua samburu, es un oasis en el desierto de Chalbi, junto al lago Turkana. Allí conviven pueblos como los Samburu, Turkana y El Molo, entre otros, con formas de vida vinculadas al pastoreo, la pesca y la elaboración de artesanías.La misión católica llegó a este territorio en 1965, con el sacerdote italiano Michele Stallone, de los Misioneros de la Consolata, quien fue enviado a evangelizar al pueblo El Molo a petición del obispo de la Diócesis de Marsabit. Más de seis décadas después, la labor pastoral abarca más de doce poblados dispersos entre el desierto, las montañas y las islas del lago.Largas distancias hacen parte de los desafíos cotidianos de esta misión. Desde Nairobi, llegar a Loiyangalani puede tomar alrededor de dos días en transporte público. Para visitar algunas comunidades, los misioneros recorren durante horas caminos sin pavimentar y, en ocasiones, deben cruzar el lago. Cada desplazamiento permite encontrarse con las familias, celebrar los sacramentos, visitar a personas enfermas y adultos mayores y acompañar la vida de las comunidades cristianas.En algunos poblados, el acceso a agua potable, electricidad y alimentos es limitado. Las familias dependen de actividades como la pesca y el pastoreo de cabras, camellos y vacas; las mujeres también elaboran artesanías con hojas de palma. En ciertos lugares, la falta de agua segura representa un desafío adicional, pues el lago Turkana no constituye una fuente de agua potable sin tratamiento.Para el padre Jonathan, la experiencia más difícil ha sido encontrarse con personas que no siempre tienen garantizada la alimentación. Según relata, una frase que escucha con frecuencia de niños y adultos mayores es: «Tengo hambre, padre, tengo hambre». Presenciar las consecuencias de la desnutrición, explica, transforma la manera de comprender la misión y las necesidades de quienes acompaña.Sin embargo, esta realidad no agota la historia de las comunidades. En ellas también encuentra solidaridad, capacidad de organización, riqueza cultural y deseos de aprender. La misión, afirma, implica no solo anunciar el Evangelio, sino escuchar, compartir y caminar junto a las personas.Evangelización que abre oportunidadesJunto a las celebraciones litúrgicas y el acompañamiento pastoral, los Misioneros de la Consolata junto a otras comunidades religiosas, desarrollan iniciativas de educación, salud y formación. Su propósito es responder a necesidades concretas sin separar la promoción humana de la evangelización.La misión cuenta con un centro médico y dos jardines infantiles: uno en el desierto y otro en la montaña. También impulsa un proyecto educativo para niños pastores en el desierto y una escuela para mujeres pastoras en la montaña, donde adultas, madres y pastores pueden acceder a aprendizajes básicos, entre ellos el suajili y las matemáticas.Una de las iniciativas más visibles es el Oratorio Papa Francisco, creado en agosto de 2025. Cada domingo reúne alrededor de 400 niños y jóvenes, y durante las vacaciones escolares puede superar los mil participantes. Mediante la catequesis, el deporte, el arte, la música, la danza y el teatro, el oratorio ofrece un espacio de encuentro, formación y desarrollo de talentos.La misión busca, además, que las nuevas generaciones participen activamente en la vida de sus comunidades. La Escuela de Liderazgo Misionero forma a niños, adolescentes, jóvenes y adultos para involucrarse en los procesos pastorales, mientras que el Fondo Educativo Consolata apoya actualmente a seis jóvenes en sus estudios universitarios.Para quienes viven en poblados apartados, continuar una carrera supone afrontar gastos de transporte, alojamiento y manutención que sus familias difícilmente pueden cubrir. Por eso, el acompañamiento educativo busca abrir caminos para que los jóvenes amplíen sus oportunidades y, en el futuro, puedan contribuir al bienestar de sus comunidades.El encuentro entre culturas también es misiónEn Loiyangalani, la evangelización se desarrolla en un contexto de diversidad cultural y religiosa. Las comunidades católicas comparten el territorio con musulmanes y con cristianos de otras confesiones. Esta realidad hace del diálogo intercultural, ecuménico e interreligioso una parte cotidiana de la labor pastoral.El padre Jonathan destaca que las diferencias no impiden encontrar propósitos comunes. En su experiencia, la solidaridad puede expresarse también entre personas de distintas tradiciones religiosas, por ejemplo, en el apoyo a actividades dirigidas a niños y jóvenes.Además, la misión no busca que las comunidades sean receptoras pasivas de iniciativas externas. La formación de líderes locales y el fortalecimiento de los procesos comunitarios apuntan a que sus propios integrantes asuman responsabilidades en la evangelización y en la construcción de respuestas a sus necesidades.Esa manera de comprender la misión se conecta con el lema propuesto por el papa León XIV para la Hermanas Teresitas, congregación de origen tanzano: «Uno en Cristo, unidos en la misión», en el año en que la Iglesia conmemora el centenario de esta celebración.Un sueño que ahora mira hacia las comunidadesLa experiencia del padre Jonathan forma parte de una presencia colombiana más amplia en África. En Kenia sirven 16 misioneros colombianos —entre seminaristas, laicos, religiosas y sacerdotes de distintas congregaciones—, además de monseñor Rodrigo Mejía Saldarriaga, obispo jesuita. Sus vocaciones y carismas se despliegan en diferentes lugares y responden a realidades diversas.En el desierto de Chalbi, la misión se construye tanto en la celebración de los sacramentos como en las visitas a poblados apartados, las aulas, las actividades deportivas y el acompañamiento a las familias. La historia del padre Jonathan Acuña muestra cómo una vocación nacida en Colombia encuentra su camino en otra cultura y cómo, en el encuentro con las comunidades, anunciar el Evangelio también significa escuchar, aprender y trabajar por una vida más digna.Vea a continuación el especial audiovisual:

Vie 2 Oct 2026

La Ceja será escenario del Congreso que conmemora 100 años de la Jornada Mundial de las Misiones

Del 16 al 18 de octubre, La Ceja será escenario de este encuentro convocado por la Diócesis de Sonsón-Rionegro, en el marco de los 100 años del DOMUND, para fortalecer la formación y el compromiso misionero de la Iglesia.En el marco de los 100 años del DOMUND, la Diócesis de Sonsón-Rionegro realizará del 16 al 18 de octubre el Congreso Centenario DOMUND 2026, un encuentro que reunirá en la Ciudadela de Jesús, en La Ceja del Tambo (Antioquia), a sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, laicos, jóvenes, niños y grupos misioneros de distintas regiones del país.El Congreso se plantea como una experiencia de formación, celebración y envío misionero, orientada a fortalecer la identidad misionera de las comunidades y renovar el compromiso de todos los bautizados con la misión evangelizadora de la Iglesia. El encuentro se desarrolla en el contexto del Octubre Misionero 2026, que en Colombia tiene como tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por las Obras Misionales Pontificias (OMP) para conmemorar esta centenaria jornada.Un espacio para compartir y renovar la misiónAunque nace como una iniciativa de la Diócesis de Sonsón-Rionegro, la convocatoria se ha ampliado a comunidades misioneras de diferentes jurisdicciones eclesiásticas, con especial participación de la Provincia Eclesiástica de Medellín y de grupos provenientes de distintas regiones de Colombia. Se estima la participación de alrededor de 700 personas.El encuentro busca propiciar el intercambio de experiencias y la reflexión sobre los desafíos actuales de la misión, al tiempo que fortalece la conciencia de que el anuncio del Evangelio es una tarea de todo el Pueblo de Dios. Por ello, la convocatoria está dirigida a sacerdotes, consagrados, seminaristas, jóvenes, familias, movimientos eclesiales, agentes pastorales, grupos misioneros y laicos.La programación contará con la participación de invitados nacionales e internacionales vinculados a la acción misionera de la Iglesia. Entre ellos se encuentra la hermana Inês Paulo Albino, Secretaria General de la Pontificia Obra de la Infancia Misionera en Roma; el padre Samir García, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia; el padre Rafael López Villaseñor, Misionero Xaveriano y Secretario de la Pontificia Unión Misional de las OMP de Brasil, además de representantes del CELAM, CEBITEPAL y otras realidades misioneras.Un centenario que mira hacia el futuroLos 100 años del DOMUND representan una oportunidad para reconocer el camino recorrido por la Iglesia en la animación y cooperación misionera y, al mismo tiempo, para renovar la mirada sobre los desafíos que plantea hoy el anuncio del Evangelio.En este contexto, el Congreso busca que la celebración del centenario se traduzca en un nuevo impulso para la misión: suscitar nuevas vocaciones misioneras, fortalecer la cooperación entre comunidades y formar discípulos misioneros capaces de salir al encuentro de las personas y realidades que necesitan la esperanza del Evangelio.

Lun 28 Sep 2026

Octubre Misionero 2026: cinco semanas para renovar el compromiso evangelizador en Colombia

El 18 de octubre de 2026, Colombia se unirá a la celebración de los 100 años del DOMUND, una jornada instituida por el Papa Pío XI que invita a todos los bautizados a renovar su compromiso misionero a través de la oración, el sacrificio y la cooperación económica.La Iglesia Católica en Colombia se prepara para vivir el Octubre Misionero 2026, un mes de intensa animación y compromiso evangelizador que tendrá su punto culminante el próximo domingo 18 de octubre con la celebración del DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones). Este año, la jornada alcanza su centésima edición, un hito histórico que la Iglesia universal conmemora con gratitud y esperanza.Bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, propuesto por el Santo Padre León XIV, las Obras Misionales Pontificias de Colombia (OMP) han dispuesto un material pastoral y formativo para que las parroquias, comunidades religiosas, colegios y fieles en general se sumen a esta celebración; incluye la guía para la celebración Octubre Misionero 2026 y la Revista Misiones en su edición 864, que ofrece reflexiones, actividades y signos concretos para vivir cada semana de octubre.Un siglo de misión y apoyoLa Jornada Mundial de las Misiones fue instituida en 1926 por el Papa Pío XI, a propuesta de la Obra de la Propagación de la Fe. Desde entonces, cada penúltimo domingo de octubre, los católicos del mundo entero se unen en oración y generosidad para apoyar la labor evangelizadora de la Iglesia en los territorios de misión, especialmente en las Iglesias jóvenes, pobres o perseguidas.En su mensaje para esta jornada centenaria, el Papa León XIV recordó que “la unidad de los discípulos no es un fin en sí misma: está ordenada a la misión”, y exhortó a toda la Iglesia a “continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.Cinco semanas para renovar el compromiso misioneroLa guía para este celebración propone un itinerario espiritual y pastoral dividido en cinco semanas, cada una con un énfasis particular:Primera semana (1 al 3 de octubre): María nos une en el camino misionero. La Virgen María, primera discípula misionera, es presentada como modelo de escucha, disponibilidad y servicio. Se sugiere el rezo del Rosario Misionero, visitas misioneras con la imagen de la Virgen y la consagración de las familias a María.Segunda semana (4 al 10 de octubre): Orar juntos para transformar el mundo. La oración es el alma de toda acción misionera. Se proponen Horas Santas Misioneras, cadenas de oración por países en conflicto y momentos de adoración al Santísimo.Tercera semana (11 al 17 de octubre): Unidos a Cristo, ofrecemos nuestra vida por la misión. Se destaca el valor redentor del sufrimiento ofrecido con amor, especialmente por los enfermos, adultos mayores y quienes atraviesan dificultades. Se invita a visitar hospitales y centros geriátricos.Cuarta semana (18 al 24 de octubre): Uno en Cristo compartimos con alegría. La cooperación económica es una expresión visible de comunión misionera. Se motiva la alcancía misionera, bazares solidarios y la ofrenda especial para las Obras Misionales Pontificias.Quinta semana (25 al 31 de octubre): Llamados a servir unidos en Cristo. Oración por las vocaciones misioneras nativas, para que muchos jóvenes respondan con valentía al llamado del Señor. Se sugiere una Hora Santa Vocacional y un Rosario Misionero de clausura.El DOMUND 2026: una oportunidad para la generosidadEl domingo 18 de octubre, las parroquias de todo el país realizarán la colecta anual del DOMUND, cuyos fondos son distribuidos por las Obras Misionales Pontificias, en nombre del Papa, para sostener proyectos de evangelización, formación de seminaristas, catequistas, obras sociales y atención a comunidades en los cinco continentes. Los fieles podrán contribuir de tres maneras:-Realizando la ofrenda directa en sus parroquias.-Consignando en la cuenta de ahorros de Bancolombia nº 20557000743, a nombre de la Pontificia Obra de Propagación de la Fe.-Haciendo el aporte en línea, a traves de la página web de OMP.Un llamado a la comunión y la esperanzaEl director nacional de las Obras Misionales Pontificias de Colombia, el padre Samir García Valencia, invita a todas las jurisdicciones eclesiásticas a vivir intensamente este Octubre Misionero y a unirse a la celebración del centenario del DOMUND: “Esta jornada nos recuerda que todos los discípulos de Cristo somos misioneros, llamados a anunciar el Evangelio con nuestra vida. De manera concreta, durante este mes respondemos a este compromiso mediante la oración, el sacrificio y la ofrenda generosa por la misión”.Vea a continuación el mensaje del Papa León XIV: