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lectio dominical 01 de noviembre de 2026

Vie 30 Oct 2026

Bienaventurados vosotros

TRIGÉSIMOPRIMER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOSolemnidad de todos los santos1 Noviembre 2026Primera lectura: Ap 7,2-4.9-14Salmo: Sal 24(23),1-2.3-4ab.5-6 (R. cf. 6 )Segunda lectura: 1Jn 3,1-3Evangelio: Mt 5,1-12a.I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN-Introducción:La vida cristiana es un camino hacia la felicidad, pero que pasa por la renuncia y el sacrificio; solamente cuando afrontamos las exigencias evangélicas, entonces podremos experimentar la alegría y el gozo que brotan del corazón traspasado del Señor. Él es el Amor victorioso, que vence mediante la cruz y la muerte, mediante la entrega completa de sí y nos hace partícipes de su vida de Hijo, ahora en la fe y, en la Jerusalén celestial, cara a cara y de manera plena.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?En la primera lectura del libro del Apocalipsis se nos presenta el gran número de quienes han vencido a la bestia infernal, a quienes han conquistado la felicidad plena. El mal los combatió hasta acabar con sus vidas en esta tierra, pero en virtud de su fidelidad amorosa al Cordero degollado, ahora se encuentran victoriosos y felices junto a su Dios y Señor. En el salmo alabamos al Todopoderoso que ha triunfado en el grupo de los bienaventurados, quienes se han mantenido puros de corazón y con manos inocentes y por esto han llegado al monte del Señor, a la Jerusalén celestial.San Juan, en su primera carta, nos invita a contemplar el amor tan grande de Dios, fuente de permanente gozo, que nos ha hecho hijos y que llegaremos a ver cara a cara a quien es nuestro Padre sapientísimo y amorosísimo. En el Evangelio se nos indica el camino hacia la felicidad, no excluyendo la dosis de dolor y renuncia que comporta y las exigencias que implica, incluso la propia vida.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?El bien triunfa y es fuente de la máxima felicidad, pues elegirlo significa elegir a Dios, quien paga con vida y vida plena. A pesar del aparente dominio del mal y sus nefastas y terribles consecuencias que deja tras de sí, sufrimiento y muerte, hay muchos que están dispuestos a elegir el camino, estrecho y exigente, pero verdadero y bueno, de la auténtica felicidad. Este sendero es fuente de gozo para quien lo sigue y estímulo para quienes viven a su lado y se benefician de los deliciosos frutos del bien asumido con fortaleza y valentía.La felicidad que Jesús nos propone comporta la elección de un camino exigente y sacrificado; Él nunca nos engaña; desea lo mejor para nosotros y nos presenta de manera clara las exigencias que implica seguirle. Ahora bien, nunca nos deja solos, más aún, ha recorrido ya el camino, sin ahorrarse ningún atajo o hacerse alguna rebaja; lo ha recorrido hasta las últimas consecuencias; solamente una vida así, totalmente dada y entregada por amor, es fuente de verdadera felicidad.Este camino hacia la felicidad tiene un fin: la bienaventuranza celestial, en donde no habrá llanto ni luto, dolor ni sufrimiento, enfermedad ni muerte. Allí todo será alegría y gozo. En el libro del Apocalipsis se nos describe los ciento cuarenta y cuatro mil, número simbólico que significa la totalidad de los que no han temido el sufrimiento y le han apostado a una vida auténtica y verdadera, fuente de gozo y felicidad y que ya disfrutan de ella de manera plena y total.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, que el enemigo nunca nos engañe como a nuestros primeros padres en el Paraíso, haciéndonos creer que la felicidad está en un camino distinto al que nos propone nuestro buen Dios. Cada vez que nos venga la tentación de algo contrario al plan del Creador y Redentor, como Jesús y con Jesús, no dialoguemos y cerrémosle inmediatamente las puertas de nuestro corazón, recurriendo a su Palabra, la única que nos guía por los senderos del verdadero bien y la auténtica felicidad.Señor, ayúdanos a no temerle a las exigencias de una vida hermosa y grande; como los ciento cuarenta y cuatro mil del Apocalipsis, fortalécenos para darlo todo, incluso la propia vida si fuera necesario, con tal de no perder tu presencia y compañía en nuestras vidas. Concédenos la gracia de sabernos imponer un estilo de vida decidido y firme, capaz de afrontar con determinación los momentos adversos y las contrariedades de la vida.Señor, concédenos una inteligencia luminosa que nos permita comprender que la felicidad que el buen Dios nos quiere dar ya desde esta vida, siempre frágil y débil, vale cualquier sacrificio y exigencia que nos debamos imponer; también, ayúdanos a comprender que cualquier otro camino que proponga una vida feliz sin exigencias, barata y que no comporta precio alguno, es falaz y pura mentira, que solamente lleva a una vida vacía y sin sentido.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente:•Catequizar sobre la unidad profunda de la solemnidad de este día y de la conmemoración de los fieles difuntos del día siguiente. La Iglesia es una; esta nota característica le es esencial. Todos los que caminamos por este mundo, Iglesia peregrinante, alabamos a Dios por las maravillas realizadas en los santos, Iglesia celeste, y nos encomendamos a su intercesión para que también lleguemos a confirmarnos profundamente con el guía y consumador de nuestra fe. Al día siguiente, oramos por quienes, habiendo ya terminado su peregrinación terrenal, se encuentran en el estado de purificación y a la espera de la entrada en el reino de la felicidad eterna.II.MONICIÓN INTROUDUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELESIntroductoria de la Misa:Unidos a todos los santos del cielo, alabemos al Dios tres veces santos, por todas las maravillas obradas en la creación y, muy especialmente, en quienes ya te ven cara a cara. Al mismo tiempo, nos encomendamos a su intercesión para que lleguemos, también nosotros, un día a la Jerusalén celestial y podamos contemplarte en la hermosura de tu rostro. Celebremos con fe y devoción, llenos de gozo y alegría.A la liturgia de la Palabra:La Palabra de Dios es luz para nuestros pasos, que nos conduce hacia pastos abundantes y aguas frescas, es decir, hacia una vida verdaderamente bienaventurada, de la que ya gozan completamente los santos. Dejemos que su Palabra resuene en nuestro interior y seamos dóciles a sus insinuaciones que nos invitan a ponerla en práctica de manera concreta y precisa.Oración de los fielesPresidente: Con la confianza de hijos, no defraudada en quienes ya gozan de la bienaventuranza celestial, te presentamos nuestras intenciones y necesidades. R/ Por intercesión de todos los santos, escúchanos, Señor.1. Por la Iglesia que camina a lo largo y ancho del orbe entero, para que animados y estimulados por sus miembros que ya gozan de la bienaventuranza celestial, camine con ánimo decidido hacia la Jerusalén del cielo.2. Por quienes sufren, para que vean el sufrimiento como el camino más rápido para llegar a una vida bienaventurada y sean ayudados muy especialmente con las oraciones de la comunidad.3. Por los niños, adolescentes y jóvenes, para que comprendan la belleza de la vida cristiana vivida con valentía y radicalidad, sin temer a sus exigencias de renuncia y radicalismo evangélico.4. Por todos nosotros, para que nos esforcemos de manera valiente y generosa a fin de elegir siempre y en todo momento el camino del bien y del bien más grande y, así, podamos experimentar que Jesús es veraz y no falla en sus promesas.Oración conclusiva:Presidente: Recibe, Padre santo, las suplicas que te hemos dirigido en esta solemnidad de todos los santos y que te las presentamos por medio del único y eterno mediador, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.R. Amén.