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lectio dominical 08 de noviembre de 2026

Vie 6 Nov 2026

Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas

TRIGÉSIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO08 Noviembre 2026Primera lectura: Sb 6,12-16Salmo: Sal 63(62),2.3-4.5-6.7-8 (R. 2b)Segunda lectura: 1Ts 4,13-18Evangelio: Mt 25,1-13.I.ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓN-Introducción: La Palabra en Persona ha salido a nuestro encuentro, ha dejado el Trono celestial y se ha asentado en esta tierra para venir a nuestro encuentro; su gran deseo es vivir con nosotros, vivir en nuestro corazón, sentarnos a su mesa y dársenos como alimento en la Eucaristía. ¡Cuánto deberíamos desear y anhelar su llegada! Él viene en las distintas circunstancias de la vida, especialmente en la liturgia dominical. Ahora bien, solamente un corazón vigilante y atento, que no se entretiene en los placeres efímeros, podrá descubrirlo claramente para dejarlo entrar en su corazón y ser colmado. El día de nuestro bautismo recibimos en nuestro interior a Cristo, Luz de las naciones; el cirio encendido lo simbolizó; esta luz de la fe debemos alimentarla día a día; solamente de este modo estaremos muy bien preparados para acogerlo en cada momento y al final de la nuestra vida.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?La sabiduría, en la primera lectura que hoy escuchamos, se presenta con rasgos personales. En el Evangelio se le describe como un esposo. Es la segunda Persona de la Santísima Trinidad que ha dejado el Trono celestial para venir a este mundo sumergido en la oscuridad. Él solamente puede habitar en los corazones donde está encendida la luz que han recibido desde el día del bautismo y como participación de su Luz radiante, de su Vida llena de resplandor. Solamente quienes hayan mantenido encendida la luz de la fe y el amor en sus corazones podrán entrar al banquete definitivo en el Reino de los cielos, pues el gran deseo de Dios es vivir con cada persona la unión más íntima y profunda que jamás mente humana haya podido imaginar y que es fuente de vida plena y esplendorosa. En el salmo se nos ofrecen los sentimientos de quien escribe, que desea saciarse de esta Luz divina que es amor y fructifica en una alegría profunda en medio de los dolores y sufrimientos de este mundo, pero que será plena en el banquete del Reino de los cielos.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad?Hemos recibido a Cristo Luz desde el día del bautismo; con la ayuda de los padres y padrinos, esa llama debe permanecer encendida. Cada día hemos de tomar conciencia de su valor, pues es la única que podrá iluminar nuestras sendas, aún las más oscuras que la vida nos pueda deparar con los sufrimientos, dolores y decepciones; más aún, podrá iluminar el túnel oscurísimo de la muerte y nos llevará al lugar del descanso y el gozo definitivos. Esta luz es una persona, es un Amor grande y poderoso, es Alguien que ha dado la vida por mí, por ti, por todos; es nuestro Creador y Redentor; es el único que puede responder a todos nuestras ansias de plenitud y felicidad.Esta luz debe ser alimentada todos los días, mediante gotas de aceite. La Madre Teres dice, al respecto, unas palabras muy hermosas orientadoras para sus hijas de la Congregación, pero que las podemos aplicar a todos nosotros: “¿Cómo arde una lámpara? Mediante el alimento continuo de pequeñas gotas de aceite. Si se acaban las gotas de aceite, cesará la luz de la lámpara, y el esposo dirá: no te conozco. Hijas mías, ¿qué son estas gotas de aceite de nuestras lámparas? Son las pequeñas cosas de la vida de cada día: la fidelidad, la puntualidad, las pequeñas palabras de amabilidad, un pensamiento por los demás, nuestra manera de hacer silencio, de mirar, de hablar y de obrar. He ahí las verdaderas gotas de amor que mantienen encendida nuestra vida con una llama muy viva. No busquéis a Jesús lejos de vosotras: Él no está allá lejos. Está en vosotras. Mantened encendida la lámpara y lo reconoceréis”.Esta luz debe ser protegida de todo lo que la pueda apagarla, especialmente de los vientos de las pasiones desorientadas y desenfrenadas. La vigilancia constante y perseverante debe ser una característica siempre presente en un discípulo de Cristo; y esto no consiste en un ejercicio penoso y fatigante, que termine por asfixiar y ahogar; cuando se ama, la custodia del tesoro amado resulta la actitud más natural y normal ; entonces, lo que más interesa es que tomemos conciencia del valor de esa luz que se ha encendido en nuestra bautismo y que es capaz de iluminar y fortalecer cada opción y decisión de vida y de fortalecer para seguir el camino, por más dificultades y contradicciones que surjan.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor, haz que comprendamos cada vez más que Tú eres la luz que puede iluminar nuestros corazones sedientos de verdad y amor, pero de una Verdad y Amor capaz de iluminar toda oscuridad, vencer todas las tinieblas y encender el corazón de un amor radiante y esplendoroso, capaz de resistir a todos los embates y contradicciones de la vida; más aún, nos llevan de su mano, nos cuidan y nos protegen en todo momento de nuestra vida.Señor, que esta luz que es claridad en el sendero y amor que fortalece, la alimentemos día a día con esas pequeñas gotas de aceite y no permitas que nunca seamos negligentes o perezosos, para que esta lámpara nunca deje de iluminar los pasos de nuestro sendero y, al mismo tiempo, ilumine a quienes se rocen con nosotros en los diferentes escenarios de la vida en donde nos desempeñemos: como esposos, esposas, madres, padres, profesionales, obreros, hijos, hermanos, amigos…Señor, gracias porque esta Verdad y Amor están a nuestro a alcance, más aún, están en nuestro corazón, pues eres Tú. Que siempre custodiemos tu presencia en nuestros corazones, que nunca te expongamos a los ladrones que quieren despojarnos de tu compañía luminosa y sabrosa, que siempre estemos dispuestos a protegerte como el tesoro más valioso, el que verdaderamente vale y por cuyo precio estemos dispuestos a venderlo absolutamente todo.Recomendaciones prácticas y litúrgicas a tener presente:•Estamos terminando el tiempo ordinario y las lecturas tienen un tinte de vigilante espera ante la manifestación de nuestro gran Dios y Señor Jesucristo. Aprovechando el símbolo de la luz que aparece en el Evangelio, si bien no se menciona en las reflexiones que se han presentado, va muy bien ayudar a tomar conciencia de la finitud de nuestra vida, la cual siempre está ante la posibilidad de su fin en esta existencia con la muerte. Al mismo tiempo, motivar a la esperanza: la lámpara, el cirio que se encendió en nuestro bautismo, si no lo hemos apagado con acciones totalmente contrarias al proyecto divino o la hemos recuperado mediante el sacramento de le reconciliación, nos acompañará en el trance final y nos conducirá a los pastos abundantes y al agua fresca de la Jerusalén celestial, pues esta luz es una persona, es Dios revelado en Jesucristo y que obra mediante la virtud de su santo Espíritu.II.MONICIÓN INTROUDUCTORIA Y A LA LITURGIA DE LA PALABRA Y ORACIÓN DE LOS FIELESIntroductoriaDios ha salido a nuestro encuentro con la encarnación de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. En cada Eucaristía viene a nosotros; participemos con fe y devoción en esta santa Misa y dispongamos nuestra mente y nuestro espíritu con fe sincera y con sentimientos de piedad y devoción, para que podamos tener un encuentro de ojos abiertos y corazón palpitante con quien es la Luz en persona.A la liturgia de la Palabra:Nuestro Señor es sabiduría que ilumina, luz sin ocaso, esposo que ama hasta la entrega total de sí en el ara de la cruz. Que su palabra resuene en nuestro interior y encienda nuestro corazón para hacer vida cuanto nos dice en su Palabra que es Vida verdadera y Luz esplendorosa.ORACIÓN DE LOS FIELESPresidente: Te presentamos todas nuestras intenciones y necesidades con espíritu ferviente y devoto.R/ Padre bueno, escúchanos.1. Por la Iglesia, en cabeza del Papa León, para que siempre sea luz que refleje a quien es la Luz sin ocaso.2. Por quienes gobiernan las naciones, para que sean conducidos por la sabiduría que viene de ti y se traduzca en decisiones encaminadas al bien común.3. Por quienes sufren, para que la Luz en persona ilumine sus oscuridades y los ayude a comprender el valor redentor del sufrimiento ofrecido por amor.4. Por todos nosotros, para que alimentemos diariamente la llama del amor y contribuyamos a que otros muchos sean encendidos y, así, estemos preparados para su segunda venida.Oración conclusivaPresidente:Recibe, Padre santo, estas súplicas que te hemos dirigidos por mediación de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.