Vie 23 Oct 2026
En estos dos mandamientos se sostienen toda la Ley y los Profetas
TRIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO25 octubre 2026Primera lectura: Éx 22,20-26Salmo: Sal 18(17),2-3a.3bc-4.47 y 51ab (R. 2)Segunda lectura: 1Ts 1,5c-10 Evangelio: Mt 22,34-40.I.Orientaciones para la PredicaciónIntroducción:La vida cristiana es un camino, un éxodo en el cual experimentamos momentos de soledad, oscuridad, angustia, en algunos momentos sentimos que estamos vagando sin sentido. También, es un camino que nos lleva a experimentar la compañía de Dios, sentir que Él nos guía, nos alimenta, nos lleva por una ruta segura. Celebramos el domingo trigésimo del tiempo ordinario, hemos vivido este año litúrgico como ese camino, el cual recorremos llenos de confianza y esperanza en la presencia y compañía de Dios, con la certeza que no estamos solos, que día a día Él está aquí, con nosotros, en cada momento y en cada acontecimiento.Podemos resaltar algunas ideas de esta domínica:·El libro del éxodo nos hace una llamada a vivir la caridad con el prójimo sin reservas y sin medida, de manera especial con los más necesitados, más débiles y vulnerables.·El apóstol San Pablo destaca cómo los hermanos de Tesalónica han acogido la Palabra de Dios y se ha convertido en testimonio para los demás, al acoger la fe y vivirla son signo para los demás, alejándose de los ídolos para servir al Dios verdadero.·San Mateo recoge una gran enseñanza de Jesús, nos recuerda la necesidad de vivir a plenitud el mandamiento del Amor, pero expresado en esa trilogía de amar a Dios, al prójimo y a uno mismo, sin reservas.1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Reflexionemos sobre algunas enseñanzas del evangelio de hoy:·Algunos fariseos se llenan de rabia contra Jesús y quieren ponerlo a prueba con una pregunta. Quizás no les interesa en ese momento la enseñanza de Jesús, sino hacerlo caer.·Le preguntan cuál es el mandamiento más importante, en medio de todas las normas y preceptos que tenía el pueblo judío, a veces asfixiante, cuál era la esencia, cuál era el mandato que si o si se debía cumplir para ser una “persona religiosa”·Jesús responde que hay un mandamiento principal, el primero e importante. “amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todo el ser,” pero existe un segundo, que es igual de importante al primero, “amar al prójimo”. Pero ese segundo supone, requiere otro, “amarse a uno mismo”.·Jesús afirma que la ley y los profetas se fundamentan en el gran mandamiento del AMOR.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? A veces pensamos que para vivir el mandamiento del amor a Dios con todas fuerzas implica olvidarnos del amor al prójimo o el amor a nosotros mismo.En una sociedad como la que vivimos, donde muchas veces crece el individualismo y el egoísmo, el mensaje de Jesús es un llamado a unir en una única experiencia el amor a Dios, el amor al prójimo y el amor a uno mismo. A Dios hay que amor con todo el corazón, con todas las fuerzas, no es un amor que brota de la razón, de la lógica humana. Es un gran sentimiento que parte de lo más profundo del ser, es entregarnos, donarnos, abandonarnos en Dios, confiar “ciegamente” en ÉL. Es amarlo sin calcular. Pero para amarlo, se debe amar al prójimo. No se puede amar a Dios y odiar al hermano. Amar al prójimo implica perdonarlo, pedirle perdón, ayudar a sanar sus heridas, caminar juntos, ser consuelo en los momentos difíciles, entender las equivocaciones y asumir las diferencias.Además, Jesús manifiesta que ese amor al prójimo debe ser como a “uno mismo”. Hoy más que nunca debemos abrir nuestros oídos para escuchar ese llamado de Jesús a amarnos, querernos a nosotros mismos, comprender nuestros errores y limitaciones y conocernos desde los más profundo de nuestro ser, experimentar esa gracia de amarnos para poder así emprender el camino de la conversión y la santidad.La palabra de Dios en este domingo nos invita a vivir estos tres amores, a Dios con todas las fuerzas, al prójimo, siempre, incluso a los que nos han hecho daño y a nosotros mismos. Pero esta vivencia del amor debe ser no solo de palabra si no con hechos y acciones concretas, al estilo y ejemplo de Jesús.3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Ser cristiano, ser discípulo de Jesús es parecernos cada día más a Él en nuestras actitudes, palabras y pensamientos. Ser un verdadero discípulo es vivir la experiencia del amor que lo trasciende todo, lo transforma todo y lo perdona todo, es amar como Jesús, sin condiciones, sin exigencias, como lo hizo con Pedro, con Juan, con la Magdalena, con Judas, con aquellos que los insultaban y lo estaban matando. Señor danos la gracias de amarte con todo el corazón, de amar al prójimo con todo el corazón, de amarnos a nosotros mismos, danos la gracias de entender que solo amando de verdad y sin media podemos encontrar la verdadera felicidadII.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la MisaNos congregamos para celebrar la Santa Misa en este domingo trigésimo del tiempo ordinario, banquete espiritual donde vivimos la verdadera comunión. Pidamos que esta asamblea sea un verdadero signo de unidad y fraternidad donde todos seamos auténticos hermanos.Ofrezcamos nuestra vida y la vida de esta comunidad que reúne en torno al altar del Señor.Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos hace un llamado a vivir de manera autentica la caridad, la justica y la paz. Escuchemos con el corazón y comprometámonos a hacer vida estos textos sagrados.Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con la confianza de un hijo que sabe que su padre le ama y le escucha, elevemos nuestra suplicas a Dios nuestro Padre y unámonos diciendo:R/ Padre de amor, escúchanos.1. Por la Iglesia Universal, el Papa León, los obispos y todos los sacerdotes, para que sean signo del amor de Dios en medio del mundo. Oremos.2. Por nuestros gobernantes, para que trabajen por el bien común y promuevan la solidaridad, la justica y la paz en el mundo Oremos.3. Por aquellos que se sienten excluidos, marginados y viven la soledad para que experimenten nuestra caridad cristiana con acciones concretas y reales. Oremos.4. Por cada uno de nosotros, para que vivamos a plenitud el mandamiento del amor y no nos dejemos arrastrar por una sociedad egoísta e individualizante. Oremos.Oración conclusivaAcoge Señor nuestras suplicas, y las de aquellos que más sufren y llenan nuestra vida de gozo y esperanza. Por Jesucristo nuestro señor.