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monseñor francisco múnera

Mié 12 Ago 2026

“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto

La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en ColombiaEn un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.La convocatoria de la IglesiaFrente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.Las comunidades, en el centro de la respuestaLa campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).Campaña de recaudo para las comunidades afectadasComo parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agostoComo parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.Afectaciones en templos y espacios de la IglesiaEl terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.El compromiso de la Iglesia con el país“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:

Mié 12 Ago 2026

Santa Sede dispone ayuda inicial de 100.000 euros para comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre volvió a expresar su cercanía con las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia y anunció, a través de la Santa Sede, una primera ayuda económica urgente para apoyar la atención de las comunidades damnificadas. Los recursos serán canalizados por Cáritas Colombiana hacia las diócesis afectadas.La cercanía del papa León XIV con Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó gravemente varias zonas del occidente del país el pasado 10 de agosto, se manifestó nuevamente este miércoles 12 de agosto durante la audiencia general celebrada en el Vaticano. En sus palabras, pronunciadas en español, el Santo Padre aseguró su cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que han sufrido las consecuencias de esta tragedia y elevó su oración por quienes perdieron la vida, sus familias y todas las personas afectadas.“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”, expresó el Pontífice, quien también manifestó su gratitud a quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.La cercanía del Santo Padre también se traduce en una ayuda concreta para las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de la emergencia. A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, el Papa León XIV dispuso una asignación inicial urgente de 100.000 euros destinada a las diócesis afectadas por el terremoto.Los recursos serán enviados directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana de la Conferencia Episcopal de Colombia, que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.Esta primera donación es fruto también de la comunicación permanente que, desde las primeras horas posteriores al terremoto, se ha mantenido entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, ha mantenido contacto con la Nunciatura Apostólica y con la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer de primera mano la situación de las zonas afectadas.En este diálogo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha informado sobre la situación y las necesidades de las comunidades, mientras que la Nunciatura Apostólica ha acompañado este proceso a través de su secretario, monseñor In Je Hwang.La ayuda de 100.000 euros constituye una primera respuesta para atender las emergencias más urgentes. De acuerdo con la información proporcionada por la Santa Sede, se podrá disponer de asistencia adicional a medida que se identifiquen nuevas necesidades y estas sean comunicadas oportunamente al Dicasterio para el Servicio de la Caridad.En los próximos días se continuará consolidando un informe sobre las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas, con el propósito de orientar la ayuda hacia quienes más la requieren. De esta manera, la respuesta de la Iglesia busca articular la atención inmediata con un acompañamiento sostenido a las poblaciones damnificadas.Para la Iglesia, esta respuesta expresa una dimensión esencial de su misión: estar cerca de quienes sufren y convertir la solidaridad en acciones concretas de fraternidad y servicio. Como ha señalado el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una Iglesia que, como familia de Dios, permanece atenta al sufrimiento y a las necesidades de sus hijos y procura responder con fraternidad y eficacia.La Conferencia Episcopal de Colombia recibe con profunda gratitud este nuevo gesto de cercanía del papa León XIV y la solidaridad de la Iglesia universal con el pueblo colombiano. En comunión con el Santo Padre, reafirma su compromiso de acompañar a las familias y comunidades afectadas, fortalecer las redes de solidaridad y contribuir, desde la acción pastoral y caritativa de la Iglesia, a la atención de quienes más lo necesitan.La oración del Papa, el acompañamiento de la Iglesia y la ayuda concreta se unen así en una misma respuesta: estar cerca de Colombia en esta hora de dolor y contribuir a que las comunidades puedan afrontar la emergencia con esperanza y solidaridad.Haga clic para ver el mensaje del Papa León XIV

Mié 13 Mayo 2026

En la fiesta de la Virgen de Fátima, la Iglesia colombiana renovó la consagración del país al Inmaculado Corazón de María

En el marco de la memoria litúrgica de la Virgen de Fátima y durante el cuarto Rosario Nacional por la Reconciliación y la Paz de Colombia, la Iglesia en Colombia renovó este 13 de mayo la consagración de la nación al Inmaculado Corazón de María, elevando una oración por la unidad, la reconciliación, la verdad y la esperanza del país.La jornada central se desarrolló en la Catedral Primada de Colombia y estuvo presidida por Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, acompañado de obispos, sacerdotes, religiosos y cientos de fieles laicos.La celebración coincidió con la conmemoración de la primera aparición de la Santísima Virgen María a los pastorcitos Lucía, Jacinta y Francisco, ocurrida el 13 de mayo de 1917 en Cova da Iria, Portugal, acontecimiento que dio origen al mensaje espiritual de Fátima, centrado en la oración, la conversión, la reparación y la paz.En este contexto, la Iglesia en Colombia se unió espiritualmente a esta memoria mariana a través de una jornada nacional de oración marcada por profundos signos de fe y reconciliación. Entre ellos, la exposición del Santísimo Sacramento en la custodia representativa del Cristo de Bojayá y el ingreso en procesión de la imagen peregrina de la Virgen de Fátima.Previo a la celebración eucarística, cientos de fieles participaron en el rezo del Santo Rosario, ofreciendo los misterios gloriosos por Colombia, sus gobernantes, las víctimas de la violencia, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional, las personas que padecen hambre y la población privada de la libertad. Como signo de esperanza, internos privados de la libertad enviaron cartas y camándulas elaboradas con sus propias manos para ser depositadas a los pies de la Virgen María.“Podremos ser adversarios, pero nunca enemigos”Durante la homilía, monseñor Múnera dirigió un fuerte llamado pastoral al país para superar la polarización, reconstruir la confianza social y promover una cultura del encuentro y la fraternidad.Inspirado en la presencia de María en Caná, el Calvario y el Cenáculo, el prelado aseguró que la Virgen sigue acompañando a Colombia en medio de sus desafíos históricos, sociales y políticos.“Ella nos ayuda a todos, creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad, a superar los lenguajes del miedo y del odio, de la desconfianza a nuestras instituciones”, afirmó.En una de las frases más contundentes de su reflexión, expresó:“Es cierto que tenemos diferencias, somos diversos; podremos ser, inclusive, adversarios, pero nunca enemigos”.El presidente del episcopado colombiano exhortó además a recuperar el sentido de nación y la amistad social:“Abriguemos en nuestro corazón sentimientos de hermandad y de amistad social. Somos hermanos, somos ciudadanos de esta querida Patria”.Frente al actual contexto nacional, monseñor Múnera recordó que el ejercicio de la política exige responsabilidad ética, discernimiento y búsqueda sincera del bien común:“El ejercicio de la política requiere de todos el discernimiento y la búsqueda del bien común para que juntos trabajemos en el proyecto de nación que anhelamos con justicia, equidad, solidaridad y, ante todo, en la búsqueda de la verdad”.Y añadió:“No temamos: la verdad nos hará libres”.María, signo de esperanza para ColombiaAl meditar el pasaje de las bodas de Caná, el Arzobispo de Cartagena aseguró que Colombia necesita abrirse a la transformación espiritual y social que nace del encuentro con Cristo.“Jesús puede realizar el milagro de transformar nuestras reservas morales, culturales y espirituales, y nuestra propia historia, pasado, presente y futuro, en un vino nuevo y mejor”, afirmó.En ese sentido, invitó a los colombianos a presentar ante Dios la realidad del país con humildad y esperanza:“Basta solo con presentarle a Jesús las tinajas llenas de lo que somos, hacemos y tenemos como ciudadanos y como país, para que Él realice el milagro del amor, de la fiesta y de la alegría”.Refiriéndose al mensaje de Fátima, monseñor Múnera recordó que la Virgen María sigue proponiendo tres caminos concretos para el tiempo presente: la oración, la reparación y la consagración.Explicó que la oración ayuda a confiar nuevamente en Dios; que la reparación impulsa la solidaridad frente a la indiferencia; y que la consagración al Corazón Inmaculado de María conduce a una transformación profunda de las relaciones humanas y sociales.“El corazón de María nos une más íntimamente al corazón de Cristo que transforma, unifica y sana nuestro corazón herido”, expresó.Renovación de la consagración de ColombiaAl finalizar la celebración eucarística, fue renovada oficialmente la consagración de Colombia al Inmaculado Corazón de María mediante una oración en la que se pidió por el presente y el futuro del país, por la reconciliación nacional, la defensa de la vida, la justicia, la paz y el fortalecimiento de la fraternidad entre los colombianos.La jornada concluyó con una súplica confiada a la Virgen María para que acompañe a Colombia en sus desafíos actuales y ayude al país a construir caminos de verdad, reconciliación y esperanza.Vea a continuación la transmisión de la celebración:

Vie 27 Jun 2025

Perdón, esperanza y encuentro para renovar la fe y sanar a Colombia: Mons. Francisco Múnera durante consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Con un llamado a ser artesanos de la paz, mensajeros de esperanza y constructores del encuentro, Colombia renovó este viernes 27 de junio su consagración al Sagrado Corazón de Jesús en una solemne Eucaristía celebrada en Bogotá, en la Catedral Primada, presidida por monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC).La ceremonia, que conmemoró los 123 años de la primera consagración nacional —realizada en 1902 tras la Guerra de los Mil Días— reunió a cientos de fieles, sacerdotes, diáconos y religiosos. Fue concelebrada por monseñor Germán Medina Acosta (obispo de Engativá y secretario general de la CEC), monseñor Alejandro Díaz y monseñor Edwin Vanegas (auxiliares de Bogotá), y monseñor Jorge Leonardo Gómez (obispo emérito de Magangué).Un acto para "recuperar el corazón"En su homilía, monseñor Múnera citó al Papa Francisco en la encíclica Dilexit Nos: "Ante el Corazón de Cristo, pido al Señor que una vez más tenga compasión de esta tierra herida […] para que nuestro mundo […] pueda recuperar lo más importante y necesario: el corazón".Recordó que la consagración original surgió en un momento de crisis nacional y hoy, ante desafíos como "la violencia, las desigualdades y la degradación ambiental", Colombia debe volver a esa alianza con Cristo: "Solo en su misericordia encontramos esperanza real para nuestro presente y futuro".Tres compromisos para el paísDurante la homilía, el Arzobispo de Cartagena orientó su llamado en tres ejes:1. Artesanos de perdón, paz y reconciliación: "Sin la disposición a ofrecer y pedir perdón, nunca podremos salir de la espiral deshumanizante de la venganza", advirtió, recordando que "la paz comienza por cada uno de nosotros" (citando al Papa León XIV).2. Mensajeros de esperanza: Criticó las narrativas de pesimismo y llamó a gestos concretos de fraternidad, especialmente con los más vulnerables: "Los pobres casi siempre son víctimas, no culpables" (Spes non confundit).3. Cultura del encuentro: Invitó a reconocerse como hermanos: "Un pueblo vivo […] es el que está abierto a nuevas síntesis, incorporando al diferente" (Fratelli tutti).Testimonios de fe en "El País del Sagrado Corazón de Jesús"Feligreses que asistieron a la Catedral, como Mariana Ortiz, destacaron la unidad que simboliza el Sagrado Corazón: "Representa el perdón y la humildad que debemos tener". Armando Herrera, por su parte, clamó: "Que cese toda esta violencia […] aquí tenemos cupo para todos".La ceremonia concluyó con una oración de consagración en la que se encomendó al país "amenazado por la maldad, el odio y la desigualdad", pidiendo que "tu Reino de justicia y paz llegue a nosotros".Con esta renovación, la Iglesia colombiana reafirmó su llamado a convertir la fe en acciones por la reconciliación, en un momento donde, como dijo el Presidente del Episcopado Colombiano, "el corazón unido al de Cristo es capaz de milagros sociales".Vea a continuación los momentos y llamados más destacados de la ceremonia:

Sáb 28 Dic 2024

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia hace un llamado a la esperanza y la reconciliación para el 2025

De cara al 2025, y en un momento crucial para Colombia, marcado por grandes desafíos sociales y políticos, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, envía un mensaje cargado de esperanza. Invita a todos a cerrar este año 2024 con un corazón agradecido y abrir el 2025 bajo la perspectiva de un tiempo de gracia especial: el Jubileo Ordinario convocado por el papa Francisco.Según el prelado, este Jubileo de la Esperanza es una oportunidad para que los colombianos renueven su compromiso con los valores del Evangelio:“Los invito a no desfallecer en el cuidado de nuestros niños, jóvenes y abuelos, a tender la mano a los migrantes, a los enfermos y a quienes son excluidos. Juntos, con fe y esperanza, construiremos un país reconciliado y lleno de vida”.El presidente del Episcopado también hizo un llamado especial a los colombianos a no dejarse vencer por la desesperanza ni por las divisiones:“Recordemos las palabras del Santo Padre en su visita a Colombia en 2017: ‘No se dejen robar la esperanza, no se dejen robar la alegría’. Que este Jubileo sea un tiempo propicio para fortalecer nuestras familias, apoyar a los más vulnerables y comprometernos con la búsqueda de la paz y la justicia”.Monseñor Francisco Múnera recordó también que la paz es uno de los grandes anhelos de la nación. “No perdemos la esperanza en el camino que recorremos para alcanzarla”, expresó, destacando la necesidad de que para que esta sea posible, existan gestos concretos de reconciliación, especialmente en un país que aún enfrenta las heridas del conflicto. En este sentido, recordó que el Jubileo será una oportunidad privilegiada para renovar el compromiso con la construcción de un futuro fraterno y solidario.En el marco de la 58 Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2025 bajo el lema “Perdona nuestras ofensas, concédenos tu paz”, monseñor Múnera Correa recuerda que la paz no es solo la ausencia de violencia, sino el fruto de la reconciliación con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos.El Jubileo Ordinario 2025: un tiempo de gracia para Colombia“La virtud de la esperanza nos recuerda que nuestra vida es una peregrinación hacia Dios. En este Jubileo, queremos reforzar nuestra confianza en que el bien y la paz son posibles, superando el pesimismo y las sombras de la violencia”, afirma monseñor Múnera, haciendo eco del llamado del Papa en la bula de convocatoria del Jubileo.Participación en el Rito de Iniciación del Jubileo en las catedralesEl presidente de la Coferencia Episcopal de Colombia también invita a los fieles a unirse, este domingo 29 de diciembre, al Rito de Iniciación del Jubileo en las catedrales de todo el país. Este acto será un signo de comunión con la Iglesia universal y un paso más en el camino hacia un futuro lleno de esperanza.El mensaje de la Iglesia es claro: el 2025 será un tiempo para renovar el espíritu y trabajar juntos como verdaderos Peregrinos de Esperanza, convencidos de que la paz y la reconciliación son posibles.Vea el mensaje a continuación:

Jue 19 Sep 2024

La Arquidiócesis de Cartagena celebra el primer año de su Oficina para la Cultura del Cuidado con una proyección hacia la Espiritualidad del Cuidado

En este mes de septiembre, la Oficina para la Cultura del Cuidado de la Arquidiócesis de Cartagena cumple un año de servicio y misión por la construcción de entornos seguros y protectores en esa Iglesia particular, especialmente para los niños, niñas, adolescentes y personas vulnerables. La celebración del primer aniversario se llevó a cabo el 4 de septiembre en la Parroquia Santo Toribio de la ciudad de Cartagena de Indias. Fue presidida por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.En el acto conmemorativo participaron cerca de 100 personas, entre servidores parroquiales, sacerdotes, religiosas; representantes de movimientos y asociaciones laicales, de instituciones educativas, y de organizaciones sociales y distritales. Allí, monseñor Múnera reconoció el compromiso especial y aporte de los sacerdotes, religiosos, seminaristas y laicos de la Arquidiócesis de Cartagena para la consecución de avances significativos en materia del cuidado.Durante el evento, también se llevó a cabo un espacio pedagógico denominado 'La Espiritualidad del Cuidado', que busca formar ‘Discípulos del Cuidado’ dispuestos, siempre, a proteger a los más vulnerables, a imagen y semejanza de Jesús. El trabajo fue guiado por el padre Richard Nieto González, director de esta oficina arquidiocesana.La capital del departamento de Bolívar es la primera en la región, en contar con una Oficina Para la Cultura del Cuidado; esta es coordinada por una psicóloga, la doctora Mirna Cerna Cruz. Su misión no solo abarca la atención y prevención de abusos y violencias en ambientes eclesiales, sino también sociales, por lo que, en articulación con instituciones públicas y organizaciones de la sociedad civil, promueve estrategias integrales, comunicando y haciendo vida un mensaje contundente que tiene como fuente misma a Jesucristo: “Cuidar es amar”.La Oficina, que tiene sus instalaciones físicas en la Curia Arquidiocesana, dispone de espacios y programas de escucha que favorecen la prevención de violencias y abusos, desde la detección de riesgos, atención y reparación integral de las víctimas, especialmente, a través de actividades de sensibilización y formación en diversos ámbitos eclesiales. Además, la Arquidiócesis de Cartagena, trabaja en articulación con otras jurisdicciones de la región para fortalecer la misión de la Iglesia en esta importante dimensión.Entre las acciones adelantadas desde la Oficina durante el primer año, se destacan:1. Generación de espacios de escucha para el reconocimiento de situaciones violentas y de riesgo que atentan contra los derechos y la dignidad de los niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables de la Iglesia.2. Espacios de sensibilización frente a la necesidad de construir cultura del cuidado de manera sinodal, desde una conciencia colectiva, con más de 500 personas de la arquidiócesis. Espacios que fueron desarrollaros durante la Asamblea Presbiteral, así como en el Seminario Provincial San Carlos Borromeo, las diferentes parroquias; entre los delegados de movimientos y asociaciones de laicos, la Pastoral Juvenil y el Servicio Educativo Arquidiocesano. En estos espacios resaltaron el rol protagónico de cada servidor, como un actor central en el proceso de construir entornos seguros y protectores, así como los objetivos, las funciones y los ejes estratégicos para la construcción de cultura del cuidado.3. Articulación interinstitucional con organizaciones sin ánimo de lucro que buscan fomentar espacios seguros y protectores para los más vulnerables en la ciudad de Cartagena. Entre ellos, la Fundación Renacer, que junto a su aliado Kerk In Actie ha trabajado por varios años en la generación de espacios libres de violencia sexual en la ciudad.4. Formación en prevención de la violencia sexual en el Seminario Provincial San Carlos Borromeo, junto a la Fundación Renacer y su aliado kerk in actie. Se llevaron a cabo actividades pedagógicas para crear consciencia en los seminaristas de su rol central como agentes protectores de la niñez. Adquirieron herramientas para la identificación de violencias, factores de riesgo, factores de protección y desarrollo de estrategias para la generación de entornos seguros y protectores desde la Iglesia. Durante el primer semestre formaron a 39 seminaristas. En el segundo semestre continuaron el proceso de formación, en esta oportunidad con 33 seminaristas de año propedéutico y la etapa discipular).5. La formulación del primer proyecto de cultura del cuidado en la Arquidiócesis de Cartagena titulado “Discípulos del Cuidado, servidores de la protección”, a través del cual se pretende, en la primera fase, formar a 72 servidores (entre sacerdotes, religiosas, servidores parroquiales y padres de familia) como discípulos del cuidado, sensibles frente a la necesidad de cuidar a los más vulnerables y con las herramientas para desarrollar estrategias de protección desde acciones propias de la Iglesia.Entre las acciones previstas a desarrollar próximamente por la Oficina, se destacan:1. Desarrollar línea de acción la estrategia de Espiritualidad del Cuidado que permita la formación de discípulos del cuidado, quienes, a ejemplo de Jesús misericordioso, construyen entornos seguros y protectores para los más vulnerables.2. Desarrollar línea de acción de la estrategia de Valores del Cuidado, como una apuesta por la formación y la vivencia de los valores humanos y del Evangelio, viéndose reflejada en una convivencia basada en el respeto y la protección de los más vulnerables, llevada a cabo por los discípulos del cuidado.3. Desarrollar línea de acción de la Psicología del cuidado, desarrollando procesos de acompañamiento preventivo y terapéutico para quienes hacen parte de la Iglesia y necesitan atención especializada para cuidar su salud mental.4. Iniciar el proceso de formación y ejecución del proyecto “Discípulos del Cuidado en la Arquidiócesis de Cartagena” que favorezcan el desarrollo de entornos seguros y protectores desde nuestra iglesia para los más vulnerables.5. Fomentar la cooperación interinstitucional, especialmente con organizaciones de Iglesia, no gubernamentales y la Secretaría de Participación y Desarrollo Social de la ciudad de Cartagena, quienes también están desarrollando una línea de cultura del cuidado. Este proceso fortalecerá la generación de entornos seguros y protectores como estrategia, no solo de Iglesia sino también de ciudad y promoverá esta cultura como una herramienta social en Cartagena.Vea a continuación el informe audiovisual de la Oficina de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Cartagena:

Vie 16 Feb 2024

Semana Santa 2024 en Cartagena: el plan piloto que lanzará la Iglesia, en articulación con entidades del Distrito

Este año, la Arquidiócesis de Cartagena, en articulación con la Fundación Centro Histórico, la Corporación de Turismo de Cartagena y otras entidades del Distrito, buscará ofrecer a los visitantes de ‘La Heroica’ una experiencia turística única en Colombia, que combine la riqueza cultural e histórica de la ciudad, con el valor de la fe y la espiritualidad. Esta iniciativa arrancará con un plan piloto que será implementado durante la Semana Santa que se aproxima.Monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha estado liderando esta importante apuesta por hacer de la ciudad un escenario de consagración, pero también de experiencias de encuentro. Iniciar con la Semana Mayor ayudará a reafirmar el verdadero sentido que debe tener para los fieles católicos una época tan importante del Año Litúrgico, epicentro de la vida cristiana en que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, e invita a la oración y a la conversión. .“La Cartagena que conocemos y debemos reconocer va más allá de la playa (…) Que se muestre como es: sin excluir a nadie, amable y acogedora. Que nos sintamos anfitriones de nuestra casa, una casa preciosa que Dios nos ha regalado a todos para cuidarla y protegerla, pero también para recibir a otros”, expresó al respecto monseñor Múnera.Según lo ha informado la Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, el pasado 12 de febrero se llevó a cabo un espacio de cocreación de este proyecto, que concluyó con la firma de un memorando de entendimiento por parte de las entidades participantes. En los próximos días se llevarán a cabo nuevas mesas de trabajo con cada entidad para el desarrollo de las actividades concretas que permitirán ofrecer una experiencia única de Semana Santa en Cartagena.Se espera que se trata de un proyecto duradero en el tiempo, pues “busca que Cartagena sea una ciudad acogedora, solidaria y que en ese ejercicio también incremente el sentido de pertenencia por la ciudad, por la gran riqueza que ofrece. Que intensifique la relación con Dios, con los demás y con los más vulnerables”, así lo indicó esta oficina.

Lun 10 Mayo 2021

"Les pido que me acompañen con la oración para que yo pueda servir a la paz"

Esta fue una de las frases expresadas por monseñor Francisco Múnera Correa, obispo saliente de la Diócesis de San Vicente del Caguán, durante la eucaristía que en acción de gracias la Provincia Eclesiástica de Florencia ofreció al prelado por sus 22 años de servicio pastoral en los extensos y hermosos territorios del Caquetá y Putumayo. A partir del 25 de mayo, por designación del Papa Francisco, el obispo asumirá su misión episcopal en la Arquidiócesis de Cartagena. Monseñor Múnera en su homilía tomó algunos apartes del evangelista Juan donde se entrelaza un diálogo de comunión entre Jesús y sus discípulos. Se proclama la bienaventuranza de la alegría:“Allí Juan resalta la alegría que debe sentir un discípulo de Jesús cuando sirve, cuando se abaja como el maestro a lavar los pies a sus hermanos y la alegría y la felicidad que experimenta el discípulo cuando cree sin haber visto”. Al respecto mencionó cómo entre los ministros, servidores de la iglesia, fieles cristianos laicos y el pueblo de Dios, no hay ascensos ni descensos y explicó de una manera bella como el Papa Francisco está ayudando a invertir al interior de la Iglesia lapirámide “que nosotros teníamos muy bien construida con el Papa arriba”.El Papa, asegura el prelado, se puso abajo para indicar que todo ministerio o servicio dentro de la Iglesia es, sencillamente, un llamado para que“el discípulo de Jesús se parezca en lo que más pueda a su Maestro y Señor”. “Yo siento que esta es la óptica con la que tenemos que mirar la vida de la Iglesia que, entre comillas, los ascensos son descensos en realidad, porque para nosotros los cristianos, solo existe una posibilidad: Abrazar la cruz del Señor”,afirmó. En este contexto, indicó que todos en la vida de la Iglesia están llamados al servicio. Por lo que observó que el envío que hoy recibe para atender otra jurisdicción, lo asume como un envío misionero. Resalta que todo cristiano debe poner al servicio de los demás sus capacidades, es decir, donarse con gratuidad y generosidad hacia los demás. “Entonces, es desde este punto de vista que acojo de verdad, de corazón, esta celebración de fe a la cual nos ha convocado monseñor Omar Mejía, como un envío misionero que ustedes comunidad de fe de esta Iglesia arquidiocesana y de la provincia, de ustedes queridísimas autoridades civiles, militares y de policía, de ustedes queridos fieles, quieren hoy acompañarme y se los agradezco de todo corazón”. Se mostró agradecido con Dios por haberle concedido el privilegio, a lo largo de 22 años, de prestar su servicio evangelizador como misionero de la Consolata en esas tierras caqueteñas y putumayenses. Rememoró los 70 años de historia eclesial en estos territorios y el aporte que desde la Iglesia se ha alcanzado en materia eclesial, de paz, educativa, social, salud y cultural, ayudando de esta manera a alcanzar el desarrollo y el crecimiento de la Iglesia y sus comunidades. Resaltó cómo a través de esta cultura caqueteña y su gente, creció como persona, como sacerdote, como obispo:“Espero con lo aprendido con ustedes en este caminar, en este trasegar, en ese navegar de los hermosos ríos de esta amazonia caqueteña que me harán mucha falta en las zonas del caribe, acompañar al pueblo de Dios que me ha sido confiado (…) Yo les pido que me acompañen con la oración para que yo también pueda servir a la paz y la reconciliación en esa ciudad, en esa arquidiócesis, en esa costa caribe, con toda esa iglesia hermosa, alegre, querendona que me espera”. Finalmente, compartió que, a través de una carta dirigida al Papa Francisco, se comprometió a trabajar en estos territorios bolivarenses, para que“esta Iglesia siga siendo una iglesia en salida misionera, entendiendo todos los desafíos que allí puedan existir (…) Quiero contribuir para que esa Iglesia, como intentamos también con los obispos de la Amazonía y con todos ustedes, trabajar por el cuidado de los pobres y de la casa común, y en Cartagena sí que hay contrastes tremendos”. Cumpliendo con los protocolos de bioseguridad, en la celebración eucarística le acompañaron el arzobispo de Florencia, monseñor Omar Mejía Giraldo, el clero de la diócesis de San Vicente del Caguán y de la arquidiócesis de Florencia. Además asistieron a la ceremonia el Gobernador del Caquetá,Arnulfo Gasca Trujillo, las principales autoridades militares y de policía de la zona, así como un gran número de fieles laicos.