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Monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez

Lun 27 Abr 2026

Entre la promesa y la profecía: acercamiento teológico y discernimiento geopolítico sobre Israel, Irán y Medio Oriente

Por Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez - En el complejo entramado de las relaciones internacionales contemporáneas, pocos escenarios suscitan una atención tan sostenida, una inquietud tan profunda y, simultáneamente, interpretaciones de carácter tan trascendente como la tensión persistente entre el Estado de Israel y la República Islámica de Irán. A primera vista, se trata de una confrontación inscrita en dinámicas de orden geoestratégico, disputas de influencia regional y divergencias ideológicas de carácter estructural. No obstante, en determinados contextos eclesiales y religiosos, dicha realidad es leída a la luz de las Sagradas Escrituras, como si los acontecimientos contemporáneos pudieran identificarse, sin mediaciones hermenéuticas, con la realización directa de designios proféticos previamente anunciados.Tal aproximación exige, por consiguiente, un ejercicio de discernimiento particularmente riguroso, sereno y teológicamente responsable. No se trata de establecer correspondencias inmediatas o asociaciones superficiales entre denominaciones antiguas y configuraciones estatales modernas, sino de examinar con prudencia si el texto bíblico ofrece fundamentos sólidos para una lectura que vincule estos acontecimientos con un cumplimiento profético específico.Para abordar adecuadamente esta cuestión, resulta necesario retornar al trasfondo bíblico en el que aparece Persia, entidad histórica que guarda relación geográfica y cultural con el actual Irán. En la Sagrada Escritura, Persia no se presenta como enemiga de Israel, sino, de manera significativa, como instrumento providencial en la economía de la restauración del pueblo elegido. La figura del rey Ciro constituye, en este sentido, un hito de particular densidad teológica. El profeta Isaías proclama: “Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien ha tomado de la mano para someter ante él a las naciones y destronar a los reyes; para hacer que las ciudades se rindan y no le cierren las puertas…” (Is 45,1). La designación de un soberano extranjero con el título de “ungido”, categoría de profunda resonancia mesiánica, manifiesta la soberanía absoluta de Dios, quien actúa más allá de las fronteras visibles de su pueblo y dispone incluso de autoridades no israelitas para el cumplimiento de sus designios salvíficos.Esta perspectiva se confirma en el libro de Esdras, que recoge el decreto de Ciro, rey de Persia, autorizando el retorno del exilio y la reconstrucción del templo en Jerusalén: “Habla Ciro, rey de Persia: El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encomendado construirle un templo en Jerusalén, que está en la región de Judá. El que de ustedes pertenezca a ese pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, que está en la región de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel” (Esd 1,2-3). Este testimonio no solo evidencia una relación históricamente favorable entre Persia e Israel, sino que introduce una clave teológica fundamental: la historia de las naciones no se encuentra fuera del señorío divino, sino integrada en su misterioso y providente designio.A la luz de este trasfondo, resulta metodológicamente delicado establecer una identificación directa entre la Persia bíblica y el Irán contemporáneo en términos de enemistad profética. Aun cuando existe una continuidad geográfica e histórica, la configuración política, religiosa y cultural de los Estados modernos no puede ser equiparada de manera automática con los imperios del mundo antiguo. La recta hermenéutica exige, en consecuencia, distinguir con precisión entre tipología bíblica, lenguaje simbólico y cumplimiento literal de las profecías.No obstante, determinados enfoques interpretativos recurren a los capítulos 38 y 39 del libro de Ezequiel, que describen la visión de una coalición de naciones que se levanta contra Israel en los últimos tiempos. En dicho contexto se menciona a Persia: “Persia, Etiopia y Libia van con ellos, todos con escudos y cascos” (Ez 38,5). Este pasaje ha sido objeto de diversas lecturas a lo largo de la tradición exegética, particularmente en momentos históricos marcados por tensiones internacionales.Con todo, es necesario reconocer que la interpretación de estos textos no es unívoca. Una corriente exegética los comprende en sentido futurista y literal, identificando a los pueblos mencionados con entidades estatales contemporáneas. Otra tradición hermenéutica, de carácter más simbólico y teológico, entiende estos oráculos como expresiones propias del lenguaje apocalíptico, cuyo objetivo principal no es delinear con precisión el mapa geopolítico del futuro, sino proclamar la permanente oposición entre las fuerzas del mal y el designio de Dios en la historia. En esta última perspectiva, “Persia” no designaría necesariamente una nación moderna concreta, sino una representación paradigmática de realidades históricas que, en diversos momentos, se oponen al pueblo de Dios.En este horizonte de complejidad interpretativa debe situarse también la dimensión política del conflicto actual. La relación entre Israel e Irán se encuentra determinada por factores múltiples: consideraciones de seguridad nacional, equilibrios de poder regional, estrategias de disuasión, así como redes de alianzas internacionales. La República Islámica de Irán ha desarrollado una política exterior que entra en abierta tensión con la existencia y seguridad del Estado de Israel, mientras que este último percibe en determinados programas militares y nucleares una amenaza de carácter existencial. Tales dinámicas pertenecen, en sentido estricto, al ámbito de la geopolítica contemporánea, y no pueden ser reducidas, sin más, a categorías exclusivamente teológicas o proféticas.En este mismo contexto regional, es necesario ampliar la mirada hacia otros escenarios que integran este entramado de tensiones. La situación en Gaza, tras periodos de intensa conflictividad seguidos de intervalos de relativa contención, ha constituido durante años un foco de grave crisis humanitaria y política, con profundas repercusiones para la estabilidad regional. De igual modo, la realidad del Líbano reviste una particular gravedad y complejidad, especialmente en lo relativo a la presencia de actores armados, no estatales, con significativa capacidad de incidencia militar y política. Las dinámicas que se desarrollan en la frontera norte de Israel no pueden ser comprendidas de forma aislada, sino en el contexto de una red más amplia de relaciones, influencias y confrontaciones indirectas que atraviesan todo el Oriente Medio, configurando un escenario de inestabilidad prolongada y estructural.A este ya complejo entramado se suma la presencia de actores extrarregionales cuya influencia resulta determinante en la configuración del equilibrio estratégico global. Entre ellos, los Estados Unidos de América ocupan un lugar central como principal aliado del Estado de Israel, no solo en el ámbito de la cooperación militar y tecnológica, sino también en el plano diplomático y político. Esta relación, consolidada a lo largo de décadas, introduce una dimensión adicional al conflicto, al situarlo dentro de un sistema internacional más amplio en el que las decisiones de las grandes potencias inciden directamente en la estabilidad del Medio Oriente. En consecuencia, la interacción entre actores regionales y extrarregionales configura un escenario de elevada complejidad, que exige ser abordado con especial rigor analítico y prudencia interpretativa.Sería igualmente incompleto, sin embargo, omitir la influencia que ejercen las narrativas religiosas en la configuración simbólica de estos conflictos. Tanto en determinadas corrientes del Judaísmo y del Islam, como en ciertos sectores del pensamiento cristiano, existen marcos interpretativos que atribuyen a los acontecimientos históricos un significado de carácter espiritual o escatológico. Aunque tales lecturas no determinan de manera directa las decisiones políticas de los Estados, sí influyen en la percepción colectiva de los acontecimientos, contribuyendo en ocasiones a intensificar la carga emocional y simbólica de las tensiones existentes.En este contexto surge una cuestión de notable relevancia teológica: ¿Es legítimo afirmar que la actual tensión entre Israel e Irán, enmarcada en un escenario regional más amplio que incluye Gaza y el Líbano, y en un contexto internacional donde intervienen también potencias como los Estados Unidos, se puede entender como el cumplimiento directo de una profecía bíblica específica? Una aproximación responsable desde nuestra fe exige responder con prudencia y reserva. Si bien las Escrituras contienen referencias a Persia y presentan visiones de conflicto que pueden resonar con la actualidad, no se encuentra en ellas una identificación explícita, inequívoca y directa de los acontecimientos contemporáneos como cumplimiento literal de dichos oráculos.El riesgo de una lectura precipitada o excesivamente literalista de la profecía ha sido advertido reiteradamente a lo largo de la tradición eclesial. La historia muestra numerosos intentos de correlacionar acontecimientos políticos concretos con textos apocalípticos, muchos de los cuales han derivado en interpretaciones erróneas o en lecturas reduccionistas de la complejidad histórica. La sana teología invita, por el contrario, a una hermenéutica marcada por la humildad, el discernimiento y la conciencia de los límites del conocimiento humano ante el misterio del actuar divino en la historia.En última instancia, el valor permanente de los textos proféticos no reside en la precisión cronológica de los acontecimientos que describen, sino en la proclamación de verdades teológicas fundamentales: la soberanía absoluta de Dios sobre la historia, la firme certeza de su justicia y la esperanza escatológica de una restauración plena de la creación. Estas verdades, lejos de quedar circunscritas a contextos históricos determinados, iluminan de manera constante la comprensión creyente de la realidad.Desde esta perspectiva, más que precipitarse a establecer identificaciones definitivas entre los textos sagrados y la coyuntura contemporánea, se impone una actitud de discernimiento eclesial sereno, que reconozca tanto la profundidad espiritual de la historia como la complejidad irreductible de los procesos políticos. De este modo, la reflexión creyente no se orienta hacia la especulación, sino hacia la comprensión responsable, el juicio prudente y la incesante búsqueda de la paz en el mundo, que continúa desenvolviéndose bajo el misterio providente de Dios. En esta línea entendemos y acogemos, como hijos de la Iglesia, el llamado a “una paz desarmada y desarmante” como nos lo viene pidiendo, desde su primer saludo el Papa León XIV. No nos dejemos confundir ni por profecías apocalípticas ni por ataques rastreros a la Sagrada Persona del Papa. Nuestra misión es luchar por hacer claro el Evangelio que siempre será un juicio de paz, armonía, fraternidad y convivencia serena entre las naciones. Y, sintamos como un bálsamo de frescura, la bienaventuranza que nos asegura la filiación divina: “Dichosos los que construyen la paz, porque Dios los llamará sus hijos” (Mt 5, 9).+Mario de Jesús Álvarez GómezObispo de Istmina-Tadó

Mar 12 Nov 2024

Emergencia invernal y paro armado en el Chocó: Obispos de Istmina-Tadó y de Quibdó piden ayuda urgente para las comunidades

La agudización de la crisis humanitaria en el Chocó preocupa profundamente a la Iglesia Católica. A la fuerte ola invernal que enfrenta por estos días el departamento y que estaría afectando a cerca de 200.000 habitantes en 27 de los 31 municipios, se suma el nuevo paro armado anunciado por el ELN el pasado 9 de noviembre, que ya tendría confinadas a más de 45.000 personas.Ante esta crítica situación, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó, lanzó un SOS para alertar a las autoridades municipales, departamentales y nacionales, sobre la urgencia de que estas comunidades del pacífico colombiano reciban atención y ayuda inmediata, pues muchas de ellas, enfrentan, además, graves condiciones de vulnerabilidad. “Quiero, en nombre de la Iglesia, hacer un llamado para que todas las autoridades, desde el Gobierno nacional, el gobierno departamental, los entes territoriales, tomen en consideración de lo que están viviendo muchos hermanos y hermanas nuestros en este momento. Nosotros como Iglesia estamos solícitos, tanto la Diócesis de Quibdó como la Diócesis de Istmina-Tadó, a través de Secretario Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombia, a llegar con una mano tendida, pero esto tiene que ser concurso de todas las instituciones y, específicamente del Gobierno, a quien nuestros ciudadanos confían la responsabilidad de dirigirlos”.Así mismo, el obispo de la Diócesis de Quibdó, monseñor Wiston Mosquera Moreno, informó que los habitantes de la mayoría de veredas y corregimientos que están en la riberas de los rios Atrato y Baudó, así como quienes habitan en cuencas del Atrato, están sufriendo por esta emergencia. Pidió ayudar a quienes han perdido sus enseres, cultivos y animales, y enfatizó en que muchos necesitan ser reubicados, “porque esto no puede continuar de esta manera, cuando estos ríos se crecen, salen de sus cauces y terminan haciendo estragos”, agregó el prelado.Por otra parte, a través de un comunicado publicado este 10 de noviembre, monseñor Wiston rechazó el confinamiento al que nuevamente el ELN está sometiendo a las comunidades y pidió auxilio urgente para ellas.“Desde la Diócesis de Quibdó seguimos con atención y rechazamos con toda claridad este nuevo confinamiento al que se ha sometido a toda la comunidad en los municipios de la cuenca del San Juan en el departamento del Chocó. Situación que afecta a todas las personas residentes del territorio y a quienes por distintos motivos deben movilizarse por la región”.En contexto:Esta ola invernal en el Chocó ha producido el desbordamientos de ríos, deslizamientos de tierra y ha dejado incomunicadas, sin servicios básicos y acceso a atención médica, a miles de personas. Sin embargo, no es la primera vez que estos territorios se ven seriamente afectados, por lo que los obispos también ha insistido en la necesidad de que se fortalezcan los sistemas de prevención y se den soluciones sostenibles y definitivas.Vea a continuación el pronunciamiento de los obispos sobre la ola invernal:

Mié 14 Ago 2024

Extender el cese al fuego: el llamado urgente del Obispo de Istmina-Tadó al Gobierno Nacional y al ELN

En medio de la grave situación humanitaria que padecen las comunidades de la subregión del San Juan (Chocó), y tras el anuncio de paro armado indefinido hecho en las últimas horas por la guerrilla del ELN, el obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, hace un llamado urgente para que se extienda el cese al fuego y se alivie el temor, dolor y las necesidades que están viviendo estas poblaciones ribereñas.“Que lleguen a un acuerdo. Entiendo que hay ahora una discusión de carácter técnico y jurídico; que se pueda superar esa dificultad, de tal manera que nuestras comunidades sientan un alivio. Es urgente, es necesario que se prolongue el cese al fuego para que nuestras comunidades vayan sintiendo fortaleza en su caminar y se vislumbre que la paz está cerca”, expresa el prelado en el videomensaje.La Diócesis de Istmina-Tadó informó también que, entre los municipios más afectados, se encuentran Nóvita, Sipí y Medio San Juan; han evidenciado el desplazamiento desde comunidades como Brisas, Doidó, Chambacú, Torrá, Barranconcito y Charco Largo, hacia otras localidades como Negría, Noanama, Puerto Murillo y hacia las cabeceras municipales de Istmina y Medio San Juan. Las poblaciones de Torrá, Barranconcito y Charco Largo, también se encuentran confinadas.Además, desde esta jurisdicción eclesiástica se dio a conocer que las comunidades confinadas están requiriendo con urgencia elementos básicos como filtros purificadores de agua, ropa, aseo personal; también apoyo psicosocial y atención en salud ante muchos casos de niños, niñas y adultos mayores que se encuentran enfermos.Según ha informado la Defensoría del Pueblo, este paro armado del ELN tiene confi¡nadas alrededor de 45.000 personas en Chocó; de las cuales hay cerca de 7.500 tienen doble afectación, por cuenta del conflicto armado y de situaciones de emergencia ambiental.De manera particular, la Pastoral Social de la Diócesis de Istmina-Tadó, ha entregado esta relación de afectaciones de las comunidades de Sipí:Buenas Brisas: 41 familiasDesplazadas: 22Confinadas: 19San Agustín: 49 familiasDesplazadas: 1Confinadas: 48Chambacú: 30 familiasDesplazadas: 3010 familias en la comunidad de Negria y el resto en comunidades aledañas, como noanama, San Agustín y Buenas Brisas.En la sede de Acadesan están desplazados: 18 familias, de los cuales 50 son niños, 17 adultos y 1 lactante.La Iglesia hace presencia allí a través de sacerdotes, religiosas, así como de los miembros de la Comisión de Reconciliación, Paz y Desarrollo (REPAD), que tiene como misión velar por el acompañamiento y búsqueda de ayuda para las víctimas del conflicto.Vea el videomensaje a continuación:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Jue 30 Nov 2023

Obispo de Istmina-Tadó pide libertad y atención humanitaria urgente para las comunidades confinadas en el sur del Chocó

En medio de la compleja situación de confinamiento que se presenta en cinco municipios en la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, por cuenta de enfrentamientos entre el Eln y el Clan del Golfo, a través de un video, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó y administrador apostólico de Quibdó, pide que le permitan a la Iglesia y a las organizaciones llegar hasta estos territorios para auxiliar a sus comunidades. Además, hace un llamado para que se le ponga fin a esta situación que, afirma, “ya está volviendo común”.En el mensaje, monseñor Álvarez afirma que las comunidades más afectadas son las que están ubicadas en las zonas rurales de los municipios de Nóvita, Sipí, Medio San Juan, Istmina y en Litoral de San Juan. Agrega que no se pueden movilizar por la única vía que tiene para hacerlo, que es a través de los ríos San Juan, Sipí y Cajón.“El sufrimiento de tantas personas, de tantos niños, de tantos ancianos, nos tiene que llegar al corazón. Que todos estos grupos finalmente entiendan que deben dejar libre a la población civil y deben permitirnos a nosotros llegar a ellos con un auxilio humanitario. Rogamos al Señor que esto se pueda realizar y que todos encontremos el camino de la reconciliación y de la paz”, expresa el prelado.

Jue 6 Jul 2023

Tercer día de Asamblea: por la defensa de la vida, la dignidad y el cuidado de la casa común

Durante este miércoles 5 de julio, al cumplirse el tercer día de la CXV Asamblea Plenaria, los obispos colombianos dedicaron sus espacios de reflexión y trabajo al anuncio y la defensa de la vida, la dignidad humana y el cuidado de la casa común, así como la cultura del cuidado integral, desde la misericordia. En la nueva emisión del informativo del episcopado, se dan a conocer los detalles de la metodología usada por los prelados para el abordaje de esta y de las demás dimensiones que se han trazado en este encuentro. Así mismo, las principales preocupaciones y llamados hechos por los prelados frente al contexto actual del país. Sobre la metodología, conocida como conversación espiritual, el sacerdote jesuita Carlos Mang-Yin, profesor de la Pontificia Universidad de Católica del Ecuador, quien ha estado guiando este ejercicio de discernimiento de los señores obispos, explica de qué se trata y cómo ha sido la respuesta de nuestros pastores ante la propuesta metodológica, que está inspirada en la propuesta de San Ignacio y que, además, fue usada en todo el proceso de la segunda fase del camino sinodal. A propósito de las reflexiones que ha dejado para los obispos esta tercera jornada, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, arzobispo de Medellín, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta y monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, obispo de Barrancabermeja, se refirieron a sus preocupaciones frente a la realidad del país, al aporte que puede hacer la Iglesia y a la cultura del cuidado integral. Particularmente monseñor Tobón afirmó que una de las principales riquezas de las asambleas episcopales es que, desde el testimonio de cada obispo, pueden tener la síntesis de la realidad de todos los territorios, especialmente de aquellos que están en las periferias. "En todas partes hay situaciones positivas, realidades que consuelan, que dan esperanza, pero también en todas partes estamos viendo unas problemáticas muy complejas y muy difíciles. Especialmente nos preocupa la violencia, nos preocupa la incertidumbre en que están tantas personas frente al futuro, nos preocupa la injusticia social, nos preocupa. Particularmente. que no logramos asumir un camino histórico y un desarrollo social como deberíamos emprenderlo todos”, enfatizó el arzobispo. En el informativo también se dan a conocer algunas de las declaraciones hechas en rueda de prensa por monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia, monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura y monseñor Mario de Jesús Álvarez, obispo de la Diócesis de Istmina-Tadó y administrador apostólico de Quibdó. Estos mensajes dan cuenta de las graves dificultades que padecen las comunidades en sus territorios y de la misión que los miembros la Iglesia llevan a cabo allí, acompañando y siendo "antorcha de esperanza", como lo anotó monseñor Jaramillo. Para conocer todos los mensajes y detalles, vea el informativo:

Mié 14 Feb 2018

Evangelización y promoción humana, acciones del obispo electo en Istmina Tadó

Así lo manifestó el padre Mario de Jesús Álvarez Gómez, en una entrevista concedida a la oficina de comunicaciones del episcopado, durante la CV Asamblea Plenaria que se realizó en Bogotá, recientemente. El sacerdote aseguró que la noticia generó en él sentimientos encontrados. "Acojo este llamado y me encomiendo a las oraciones de todos", afirmó. [icon class='' link=''] Lee también:El Papa Francisco nombra dos nuevos obispos para Colombia[/icon] El hasta ahora Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), parte con una ventaja porque durante los 8 años que ha servido en esta institución, tuvo, en varias oportunidades, la posibilidad de estar en Istmina con el obispo, el clero, los seminaristas y con las diferentes comunidades. CEC: Conferencia Episcopal de Colombia PM: Padre Mario Álvarez CEC: Padre Mario, durante esta asamblea tuvo oportunidad de reunirse con los obispos de Istmina (el administrador y el hasta hace poco obispo, monseñor Julio Hernando García Peláez) ¿Qué ha conversado con ellos? PM: Durante estos días he tenido la oportunidad de encontrarme, tanto con monseñor Orlando Correa como con monseñor Julio Hernando y me han acercado un poco más a la realidad pastoral de toda la diócesis; ellos, como padres y como grandes amigos, me han dado todas las orientaciones necesarias y las indicaciones para asumir con la gracia de Dios esta responsabilidad. CEC: ¿Cuál será el énfasis en el trabajo que realizará en Istmina? PM: Es una Iglesia misionera, como lo es la Iglesia Universal. Allí hay grandes retos porque es una diócesis extensa, un buen número de sacerdotes, buen número de comunidades religiosas, un seminario y hay una población de cerca de 300 mil personas con gran espíritu de fe, empujando en la misma dirección. Son grandes los retos porque hay deficiencias humanas, como en toda comunidad. El ansia de paz es algo muy urgido allí y, entonces, vamos a seguir trabajando en este sentido. Pero, primero, quiero lograr llenar la necesidad de Dios en estas personas y, luego, trabajar en todos estos aspectos de la promoción humana que van aparejados con el Evangelio. Hay muchas comunidades allí que no tienen ni siquiera lo fundamental para vivir con cierta dignidad. Llego como uno más que se suma a este empeño para que el Evangelio de Cristo se siga fortaleciendo CEC: ¿Cómo se define Usted? PM: Soy un sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos (Antioquia); me ordenó monseñor Joaquín García Ordoñez, el 19 de noviembre de 1985. Nací en el municipio de Palmitas. Me voy a sumar a toda una tradición de obispos y esto es un cambio de persona, no más. Las personas no somos lo importante, lo importante es el Evangelio. Yo llego a continuar una labor, no llego con algo distinto. Lo de las personas es accidental, lo esencial es el Evangelio, unido a todos los sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos. Es el Evangelio y es Cristo quien va a continuar caminando en la iglesia de Istmina Tadó. CEC: A nivel familiar, ¿cómo se recibió la noticia? PM: Esta noticia fue para todos una sorpresa mayúscula y con un dolor inmenso porque mi papá y mi mamá ya están en el cielo y sé que la alegría de ellos es grande, y también por Aurora, mi hermana mayor, quien también está en la paz del Señor. Mis doce hermanos y un extenso número de sobrinos y sobrinos nietos. También, la familia recibió la noticia con cierta nostalgia porque sienten que de alguna forma la separación va a ser mucho más continua, pero mi entrega y mi oblación al Señor va alcanzar para que todos ellos tengan grandes bendiciones. CEC: Y su familia de la OMP, ¿cómo recibió la noticia? PM: El equipo, los directores diocesanos, los COREMI, todos en una sana alegría y gran regocijo. Me siento muy comprometido. Quiero hacer de la Iglesia de Istmina Tadó, de acuerdo a lo que anuncié y luché en estos 8 años, una Iglesia que acoja, que sienta y que proyecte la misión. La ordenación y pocesión episcopal del obispo electo será el 3 de marzo de 2018 a las 10.30 en la Catedral San Pablo de Istmina Tadó Algunos datos: La Diócesis de Istmina Tadó fue elevada como diócesis el 30 de abril de 1990. Su primer obispo fue (+) Monseñor Gustavo Posada Pelaez, MXY. Población: 215.915 Católicos: 205.080 Sacerdotes diocesanos: 76 Sacerdotes religiosos: 4 Diáconos permanentes: 3 Parroquias: 63