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nuncio apostólico en colombia

Vie 25 Sep 2026

Monseñor Angelo Accattino invitó a los obispos colombianos a vivir el ministerio con paciencia, unidad y humildad

Monseñor Angelo Accattino presidió la Eucaristía y llamó a los pastores a vivir con paciencia espiritual, fortalecer su relación personal con Jesús y caminar unidos desde la diversidad.El cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, junto con obispos y cardenales de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, sostuvo este viernes 25 de septiembre un encuentro fraterno de bienvenida con monseñor Angelo Accattino, nuevo nuncio apostólico en Colombia.La jornada tuvo lugar en la Curia Arzobispal de Bogotá y reunió a los obispos de la Provincia Eclesiástica de Bogotá y a arzobispos de otras regiones del país. Entre ellos, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, arzobispo de Florencia; monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán; monseñor Hugo Alberto Torres Marín, arzobispo de Santa Fe de Antioquia; monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali y a los cardenales Jorge Enrique Jiménez Carvajal, arzobispo emérito de Cartagena, y Rubén Salazar Gómez, arzobispo emérito de Bogotá.Según informó la Oficina Arquidiocesana de Comunicaciones, el encuentro inició con un espacio fraterno en torno a un café y continuó con la celebración de la Sagrada Eucaristía, presidida por el nuncio apostólico y concelebrada por los cardenales y obispos presentes.Una invitación a vivir el ministerio con paciencia y sabiduríaEn su homilía, monseñor Accattino agradeció la acogida y manifestó su disposición de poner al servicio de la Iglesia en Colombia sus capacidades y experiencia.A partir de la primera lectura, tomada del libro del Eclesiastés, el nuncio centró su reflexión en el sentido del tiempo y en la necesidad de vivirlo con sabiduría. Recordó que el tiempo no está bajo el control del ser humano, sino que es una oportunidad que Dios concede para actuar, esperar, escuchar y discernir.“Los tiempos son de Dios”, afirmó, al referirse a las distintas circunstancias que atraviesan las diócesis y que no siempre se desarrollan de acuerdo con lo previsto. Como ejemplo, mencionó las situaciones en las que una parroquia queda vacante y es necesario esperar antes de encontrar un nuevo párroco.Para el Nuncio, esta realidad puede ayudar a comprender que aquello que en un primer momento parece un fracaso o un tiempo perdido puede adquirir otro sentido con el paso del tiempo.“Eso requiere de fe. Eso requiere que nosotros nos pongamos en la escucha del Señor y, más que todo, que sepamos actuar siempre con humildad”, expresó.Por ello, invitó a los pastores a cultivar una “paciencia espiritual” y a mantener el corazón abierto a la acción de Dios.“¿Quién es Jesús para mí?”La reflexión sobre el Evangelio llevó a monseñor Accattino a plantear una pregunta dirigida a la experiencia personal de fe: “¿Quién soy yo para ti?”.El Nuncio explicó que, aunque las personas están acostumbradas a ofrecer respuestas sobre Dios, la Iglesia, la fe o la vida, la pregunta de Jesús conduce a un nivel más profundo: el de la relación personal con Él.“Es ahí donde somos interpelados por Dios en nuestra vida, como obispos, como arzobispos, como sacerdotes, como hombres y mujeres de fe”, afirmó.En este contexto, invitó a los pastores a cultivar espacios de meditación personal y a preguntarse por el sentido de su propia relación con Cristo: “¿Quién es Jesús para mí? ¿Por qué y cómo me ha llamado a este servicio?”.Caminar juntos sin perder la riqueza de la diversidadOtro de los énfasis de la homilía fue la necesidad de fortalecer la fraternidad y la unidad entre los pastores.Monseñor Accattino señaló que la soledad humana y espiritual puede convertirse en un desafío para cualquier persona y destacó el valor de encontrarse y caminar juntos.“Siempre hay tiempo para sentir la necesidad de estar juntos”, afirmó, destacando que la unidad permite sentirse acompañados y fortalecidos.Al referirse a la Conferencia Episcopal, precisó que caminar unidos no significa anular las particularidades de cada persona. Por el contrario, señaló que la diversidad puede enriquecer la unidad.“No hay que tener miedo en ser quienes somos, en dar lo que podemos dar para el bien de la humanidad. Todos. La unidad es esto: es poner juntos la unicidad de cada uno”, expresó.El Nuncio Apostólico destacó también que percibe en la Iglesia en Colombia una Iglesia “unida” y “fuerte”, que cuenta con el respeto de la gente y de las autoridades, y relacionó esta realidad con la formación de sus pastores.Finalmente, recordó que quienes ejercen el ministerio pastoral también necesitan reconocerse como parte del rebaño de Dios.“Nunca hay que olvidarse que también nosotros somos siempre ovejas del rebaño de Dios”, afirmó, al subrayar que la humildad es esencial para recibir de Dios aquello que luego se está llamado a entregar a los demás.El encuentro se realizó una semana después de la llegada de monseñor Angelo Accattino a Colombia. El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, tras su nombramiento por el papa León XIV el 15 de agosto. Su misión en el país retoma además un vínculo previo con Colombia, donde prestó servicio en la Nunciatura Apostólica entre 2001 y 2003.

Mar 22 Sep 2026

Monseñor Angelo Accattino ya está en Colombia para iniciar su misión como Nuncio Apostólico

La Conferencia Episcopal de Colombia da la bienvenida a monseñor Angelo Accattino, quien ya se encuentra en el país para iniciar su misión como Nuncio Apostólico de Su Santidad, el papa León XIV.El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, luego de que el Santo Padre anunciara su nombramiento el 15 de agosto de 2026. Con esta designación, monseñor Accattino asume la representación de la Santa Sede en Colombia y retoma un vínculo con el país que comenzó hace más de dos décadas, cuando se desempeñó como Segundo Secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, entre 2001 y 2003.Al conocer su nombramiento, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia le expresó su alegría y los mejores deseos para el desarrollo de su misión, destacando precisamente el conocimiento que ya tiene de la realidad colombiana.“Su presencia entre nosotros no solo demuestra las buenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado Colombiano, sino que estrecha nuestros vínculos con el Santo Padre”, señalaron los obispos en la comunicación enviada a monseñor Accattino el pasado 15 de agosto.La Presidencia de la CEC también resaltó que su anterior servicio en Colombia le permitió “ver nuestra realidad, escuchar nuestros clamores y valorar nuestras búsquedas y esfuerzos”, y manifestó su confianza ante esta nueva etapa, marcada por desafíos y anhelos para el país.Una amplia trayectoria al servicio diplomático de la Santa SedeNacido en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966, Angelo Accattino fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Casale Monferrato el 25 de junio de 1994. Es licenciado en Teología Dogmática, con especialización en Escatología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino.En 1999 ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede, después de graduarse de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde obtuvo la habilitación para este servicio.A lo largo de su trayectoria diplomática ha prestado servicio en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Además de Colombia, estuvo destinado en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, y desempeñó funciones en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, con responsabilidad sobre asuntos relacionados con países de Suramérica y el Caribe.El 12 de septiembre de 2017 fue nombrado Nuncio Apostólico en Bolivia y, el 25 de noviembre de ese mismo año, recibió la ordenación episcopal como Arzobispo Titular de Sabiona. Posteriormente, el 2 de enero de 2023 fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania. Ahora, por designación del papa León XIV, regresa a Colombia para asumir una nueva responsabilidad como representante pontificio.Una misión que la Iglesia colombiana acompaña con fraternidad y oraciónLa Conferencia Episcopal de Colombia manifestó desde el anuncio de su nombramiento su disposición para acompañar el servicio de monseñor Accattino. En su mensaje de bienvenida, la Presidencia de la CEC le aseguró: “Cuenta con nuestra fraternidad, disponibilidad y oración”.Asimismo, los obispos encomendaron su vida, su ministerio episcopal y su servicio diplomático a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, como expresión de la acogida de la Iglesia en Colombia a quien, en nombre del Santo Padre, inicia esta nueva misión en el país.

Sáb 15 Ago 2026

Monseñor Angelo Accattino, nuevo Nuncio Apostólico en Colombia

El Arzobispo titular de Sabiona, con amplia experiencia en el servicio diplomático de la Santa Sede y conocimiento previo de Colombia, fue nombrado por el papa León XIV como nuevo representante pontificio en el país.La Santa Sede oficializó este 15 de agosto el nombramiento de monseñor Angelo Accattino, arzobispo titular de Sabiona, como nuevo Nuncio Apostólico en Colombia. El papa León XIV le confía esta misión tras la partida de monseñor Paolo Rudelli, quien en marzo de este año concluyó su servicio diplomático en el país para asumir una nueva responsabilidad al servicio directo del Santo Padre y de la Iglesia universal como Sustituto para los Asuntos Generales en la Secretaría de Estado.Con esta designación, monseñor Accattino regresa a Colombia, un país que ya conoce, pues durante sus primeros años en el Servicio Diplomático de la Santa Sede prestó servicio en esta Nunciatura Apostólica.Una amplia trayectoria al servicio de la Santa SedeMonseñor Angelo Accattino nació en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966. Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1994 y quedó incardinado en la diócesis de Casale Monferrato.Es doctor en Derecho Canónico e ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede el 1.º de julio de 1999. Desde entonces, ha desarrollado una amplia trayectoria en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado.A lo largo de su servicio diplomático estuvo destinado en las Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía, además de prestar servicio en la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de Estado.Su experiencia en América Latina se fortaleció con su nombramiento como Nuncio Apostólico en Bolivia el 12 de septiembre de 2017. En esa ocasión fue elevado a la dignidad de arzobispo y recibió la sede titular de Sabiona.Posteriormente, el 2 de enero de 2023, fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania, misión que desempeñaba hasta su designación para Colombia.Colombia, parte de su trayectoria diplomáticaEl nuevo representante pontificio llega a Colombia con un conocimiento previo de la realidad eclesial y social del país, adquirido durante su paso por la Nunciatura Apostólica. Esto, constituye un aspecto significativo de su nueva misión, que se desarrollará en un contexto de importantes desafíos para la sociedad colombiana y para la Iglesia que peregrina en el país.La misión del Nuncio Apostólico comprende, entre otras responsabilidades, representar al Santo Padre ante las autoridades civiles y ante la Iglesia local, favorecer los vínculos de comunión entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia y contribuir al fortalecimiento de las relaciones entre ambas realidades.Continuidad de la misión diplomáticaMonseñor Angelo Accattino sucede a monseñor Paolo Rudelli, quien estuvo al frente de la Nunciatura Apostólica en Colombia desde 2023 hasta marzo de 2026.El papa León XIV nombró entonces a monseñor Rudelli Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, poniéndolo al frente de la Primera Sección de este organismo, encargada de atender los asuntos ordinarios del Pontífice, coordinar el trabajo de los dicasterios y acompañar la actividad cotidiana de la Santa Sede.Su traslado a una nueva responsabilidad en la Curia Romana marcó el cierre de su misión diplomática en Colombia y dio paso al nombramiento del nuevo representante pontificio.El inicio de una nueva misión en ColombiaMonseñor Angelo Accattino asumirá próximamente su misión en Colombia, pocos días después del terremoto registrado el pasado 10 de agosto, que afectó a diferentes regiones del país y dejó víctimas, personas heridas y comunidades damnificadas.Ante esta emergencia, el Papa León XIV ha expresado su cercanía con las comunidades afectadas y ha promovido la oración y la solidaridad con las personas y familias que enfrentan las consecuencias de la tragedia.La Conferencia Episcopal de Colombia agradece al Santo Padre el nombramiento de monseñor Angelo Accattino y expresa su disposición para recibirlo próximamente como nuevo representante pontificio en el país. Los obispos de Colombia encomiendan a Dios el inicio de su misión y manifiestan su voluntad de continuar fortaleciendo, junto a él, los vínculos de comunión entre la Iglesia en Colombia y la Santa Sede.Perfil de monseñor Angelo AccatinoNombre: Angelo AccattinoTítulo: Arzobispo titular de SabionaLugar y fecha de nacimiento: Asti, Italia, 31 de julio de 1966Ordenación sacerdotal: 25 de junio de 1994Diócesis de incardinación: Casale Monferrato, ItaliaFormación: Doctor en Derecho CanónicoIngreso al Servicio Diplomático de la Santa Sede: 1.º de julio de 1999Servicio diplomático: Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía; Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de EstadoNuncio Apostólico en Bolivia: 12 de septiembre de 2017Nuncio Apostólico en Tanzania: 2 de enero de 2023Nuncio Apostólico en Colombia: 15 de agosto de 2026

Lun 30 Mar 2026

Nombrado en la Secretaría de Estado por el Papa León XIV, monseñor Paolo Rudelli se despide de Colombia con carta

La Iglesia en Colombia acoge con gratitud el nombramiento realizado por el Papa León XIV de monseñor Paolo Rudelli como Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Tras conocerse esta designación, el prelado dirigió una carta al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, en la que expresó su profunda gratitud por la experiencia de fe vivida en el país.Monseñor Rudelli, quien se desempeñaba como Nuncio Apostólico en Colombia desde 2023, culmina así su misión diplomática para asumir esta nueva encomienda al servicio directo del Santo Padre y de la Iglesia universal.Como Sustituto para los Asuntos Generales, estará al frente de la Primera Sección de la Secretaría de Estado, encargada de gestionar los asuntos ordinarios del Pontífice, articular el trabajo entre los dicasterios y acompañar la actividad cotidiana de la Santa Sede. Entre sus funciones se encuentran la redacción y expedición de documentos pontificios, el seguimiento de los nombramientos eclesiales, la difusión de las comunicaciones oficiales y la organización de los viajes apostólicos.Este nombramiento se inscribe en una amplia experiencia en el servicio diplomático de la Santa Sede, que se remonta a más de veinte años. Desde 2001, monseñor Rudelli ha servido en representaciones pontificias en Ecuador y Polonia, así como en la misma Sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, de la cual ahora ha sido llamado a ser responsable por voluntad del Papa León XIV.Con esta designación, el Papa León XIV realiza uno de los primeros cambios de especial relevancia en la Curia Romana desde el inicio de su pontificado. Monseñor Rudelli sucede en esta responsabilidad al arzobispo Edgar Peña Parra, quien ha sido nombrado nuncio apostólico en Italia y en la República de San Marino.Gratitud por una experiencia de fe en ColombiaEn la carta enviada al episcopado colombiano, monseñor Rudelli expresó que su paso por el país ha sido una verdadera “experiencia de fe”, marcada por el encuentro con una Iglesia viva, comprometida y profundamente unida al Sucesor de Pedro.Durante su servicio como Nuncio Apostólico, se distinguió por su cercanía con las comunidades y su interés por conocer de manera directa la realidad del país. Recorrió numerosas jurisdicciones eclesiásticas y visitó diversas regiones, compartiendo con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y fieles laicos.En su mensaje, destacó la acogida fraterna de los obispos, la generosidad pastoral de los sacerdotes y la entrega de la vida consagrada, así como el compromiso de los laicos que, desde sus comunidades, contribuyen a la evangelización y al servicio de los más necesitados.Una Iglesia que es signo de esperanzaMonseñor Rudelli subrayó también el testimonio de comunidades que, en medio de situaciones sociales complejas, perseveran en la fe y fortalecen la esperanza. De manera particular, valoró el entusiasmo de los jóvenes y el camino vocacional de seminaristas, novicios y novicias.“Este tejido eclesial constituye para Colombia una riqueza humana y de fe, y un bastión de paz, de justicia y de libertad”, afirmó en su carta, destacando el papel de la Iglesia como presencia activa al servicio del país, especialmente en territorios afectados por la violencia.Asimismo, expresó su gratitud al Papa Francisco por haberlo enviado como su representante a Colombia, y al Papa León XIV por la confianza depositada en él para asumir esta nueva responsabilidad en la Santa Sede.Un llamado a seguir construyendo comunión y misiónEn su despedida, monseñor Rudelli animó a la Iglesia en Colombia con palabras del Santo Padre: “Esta es la hora del amor…construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad…fermento de concordia para la humanidad”.Por su parte, la Conferencia Episcopal de Colombia eleva una acción de gracias por el servicio generoso de monseñor Rudelli y encomienda su nueva misión, al tiempo que reafirma su comunión con el Santo Padre y su compromiso de seguir anunciando el Evangelio en medio de las realidades del país.

Vie 13 Feb 2026

Nuncio Apostólico llama a custodiar la unidad y fortalecer la escucha en el presbiterio colombiano

Este viernes 13 de febrero, al celebrar la Eucaristía de la última jornada en la CXX Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, exhortó a los obispos a resistir la fragmentación, permanecer cerca del Maestro y construir la unidad del Pueblo de Dios desde la escucha sincera y el don de la vida.En el marco de la reflexión que los obispos han venido desarrollando durante esta semana, el representante del Papa León XIV centró el mensaje de su homilía en dos ejes fundamentales para la vida de la Iglesia y del presbiterio: la unidad y la escucha.La Eucaristía fue concelebrada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, y por monseñor Pablo Emiro Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla.Custodiar la unidad en medio de las tensionesInspirándose en el gesto del profeta que rasga el manto en doce pedazos y en la imagen de la túnica inconsútil de Cristo, el Nuncio Apostólico en Colombia invitó a los obispos a reflexionar sobre la fragilidad y la responsabilidad de custodiar la unidad eclesial.“Es fácil, a veces cuando hay tensiones —y siempre las hay en las comunidades, también en nuestros presbiterios—, cortar pedazos, repartir campos de acción”, afirmó. Reconoció que en la vida pastoral es necesario distribuir responsabilidades, pero advirtió que existe “un cuidado profundo por la unidad que es parte de nuestro ministerio”.En ese contexto, exhortó a “resistir la tentación de quedarnos con los pedazos buenos y desechar a los que no lo son”, subrayando que la unidad no se construye excluyendo, sino integrando.El Nuncio presentó a Cristo como modelo: en la Eucaristía, Jesús también se “parte”, pero lo hace para congregar. “Estamos celebrando la Eucaristía, que es un pan partido… pero para construir una unidad”. Y añadió: “Jesús construye la unidad aceptando ser partido entre los suyos”.Esta dinámica —explicó— se refleja en la vida ministerial, marcada por múltiples tareas y demandas, en las que el pastor, como Cristo, “parte su vida” entre la formación comunitaria y el acompañamiento personal.Escuchar para poder hablarEl segundo eje de la homilía fue la escucha, a partir del pasaje evangélico de la curación del sordomudo. El Nuncio recordó que no se puede hablar bien si antes no se ha aprendido a escuchar: “Todos nosotros hemos aprendido a hablar porque hemos escuchado la palabra de otros”.La escucha, precisó, comienza por la Palabra de Dios. El gesto de Jesús al abrir los oídos del enfermo es, dijo, “como un acto de una nueva creación”. Y añadió: “Todos nosotros podemos aprender a hablar si aprendemos a escuchar la Palabra de Dios, y podemos también aprender a hablarnos los unos a los otros si aprendemos a escucharnos”.En sintonía con el camino sinodal promovido por el Papa, señaló que esta escucha es auténtica cuando se realiza con la mirada puesta en lo alto: “Es verdadera si tenemos esa mirada hacia lo alto”, desde donde se recibe el Espíritu que hace posible una palabra “verdadera, sincera, fecunda y creadora”.Permanecer cerca del MaestroEn el contexto de la reflexión sobre la pastoral presbiteral, monseñor Rudelli invitó a los obispos a reconocerse, ante todo, como discípulos. “Parte de nuestro ministerio es ayudarnos todos a quedarnos cerca del Maestro, cerca del único Maestro, cerca del único que puede de verdad ser nuestro formador”.Aludiendo a la misión de acompañar a los sacerdotes, subrayó que, así como Jesús tomaba aparte a quienes necesitaban un encuentro personal, también el obispo está llamado a cercanía concreta con sus presbíteros: a “tomar a solas un sacerdote, hablar con él” y ayudarle a abrir los oídos del corazón.Finalmente, elevó una súplica para que los pastores sean instrumentos de la acción sanadora de Cristo: “Pidámosle al Señor que nos abra nuestros oídos, que nos ayude a ser instrumentos de esa cercanía sanadora de Jesús”, de modo que, junto con los presbíteros, puedan “construir la unidad del Pueblo de Dios” y permanecer en escucha de la Palabra que salva.Con esta celebración eucarística, los obispos colombianos encomendaron a Dios el discernimiento final de la Asamblea, confiando en que la unidad custodiada y la escucha profunda sigan siendo el fundamento de una pastoral presbiteral integral al servicio de la Iglesia y del país.

Mar 27 Ene 2026

El Nuncio Apostólico en Colombia llevó a Buenaventura el mensaje de paz y cercanía del Papa León XIV

Del 20 al 23 de enero, el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, realizó una visita pastoral a la Diócesis de Buenaventura, en un gesto de cercanía del Papa León XIV con uno de los territorios más golpeados por la violencia, la pobreza y la exclusión social, pero también profundamente marcado por la fe, la resiliencia y la esperanza de su gente.La visita se realizó por invitación del obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, en el marco del aniversario de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano (1917–1972), primer vicario apostólico de Buenaventura, reconocido como el “obispo de los pobres” por su compromiso con la justicia social, la defensa de los derechos humanos y la dignidad del pueblo afrodescendiente del Pacífico colombiano.Una visita pastoral al corazón del territorioEl representante pontificio desarrolló una intensa agenda pastoral que incluyó encuentros con comunidades urbanas, rurales y ribereñas; visitas a parroquias, instituciones educativas y obras sociales de la Iglesia, entre ellas el Banco de Alimentos de la Diócesis y la comunidad parroquial Sagrado Corazón de Jesús, en el corregimiento de Puerto Merizalde, ubicado a cuatro horas en lancha del Puerto.Monseñor Rudelli también sostuvo espacios de diálogo con autoridades civiles y militares, recorriendo distintos sectores del Distrito Especial y zonas especialmente afectadas por la violencia.“He encontrado una diócesis que comparte y vive la vida de este pueblo; que comparte también los sufrimientos de esta tierra, pero igualmente sus alegrías, sus gozos y sus esperanzas”, afirmó monseñor Rudelli al concluir la visita. El Nuncio subrayó que esta cercanía se percibe tanto en la ciudad como en los territorios más apartados del Pacífico, donde la Iglesia acompaña de manera constante la vida cotidiana de las comunidades.En ese contexto, señaló que el mensaje central de su presencia fue el mismo que el Papa León XIV ha dirigido a toda la Iglesia: “‘La paz esté con ustedes’. Creo que ser constructores de paz es una vocación especial de esta Iglesia”, afirmó, destacando el testimonio de numerosos agentes pastorales que, en medio de realidades complejas, viven su fe como auténticos discípulos misioneros. “Aquí he encontrado muchos discípulos misioneros de gran generosidad, entregados a la obra de Dios. Esa es la riqueza más grande que tiene la Iglesia de Buenaventura”, añadió.Buenaventura: un pueblo más fuerte que la violenciaDurante su recorrido, el Nuncio Apostólico insistió en la necesidad de superar miradas reduccionistas sobre Buenaventura. “Buenaventura no es solo violencia; aquí hay mucha gente que vive, que trabaja y que tiene fe, y eso nos anima mucho”, expresó, resaltando la riqueza humana, cultural y espiritual del territorio.Asimismo, destacó el papel de la Iglesia como factor de educación, desarrollo y esperanza, y subrayó que una de sus responsabilidades como representante del Papa es transmitir al Santo Padre una imagen fiel de la vida y la fe del pueblo bonaverense. “Hay una parte de la realidad que es muy importante: las familias, la gente que quiere esta tierra y que vive su fe a pesar de todos los problemas”, señaló.Memoria viva de monseñor Gerardo Valencia CanoUno de los momentos centrales de la visita fue la Solemne Eucaristía inculturada celebrada en la Catedral San Buenaventura, en la que se conmemoró el aniversario 54 de la muerte de monseñor Gerardo Valencia Cano, sepultado en este templo tras fallecer en un accidente aéreo en 1972.“La ocasión más directa de la invitación ha sido el aniversario de la Pascua de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que ha marcado profundamente la vida de la Iglesia en todo este territorio”, afirmó monseñor Rudelli, destacando la vigencia de un legado pastoral inspirado en el Concilio Vaticano II y en una opción clara por los pobres y los excluidos.Una bendición para la ciudad y la diócesisPor su parte, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya calificó la visita como un acontecimiento de profunda gracia para la Iglesia local. “Ha sido una bendición muy grande la presencia del representante del Santo Padre en nuestra querida diócesis, tanto en la zona urbana como en la zona rural”, afirmó.El obispo destacó que, durante los cuatro días de visita, el Nuncio acompañó al pueblo en las parroquias, los colegios, las pastorales y las comunidades más alejadas, incluyendo territorios en límites con el Cauca y zonas ribereñas del Pacífico. “Fue una visita a toda la población, un encuentro cercano con nuestros hermanos; por eso ha sido una bendición para esta ciudad y para nosotros como Iglesia”, añadió.Monseñor Jaramillo subrayó que el mensaje central de la visita fue el mismo que el Papa León XIV compartió con ocasión de la Jornada Mundial de la Paz: “‘La paz os dejo, mi paz os doy. La paz con vosotros es la paz que viene del cielo’. Él viene en nombre del Papa a traernos la paz”.Frutos pastorales y compromiso con la reconciliaciónComo fruto concreto de esta visita apostólica, el obispo anunció el inicio de una misión evangelizadora en sectores especialmente golpeados por la violencia, con un trabajo sostenido de acompañamiento y cercanía. “Durante más de dos meses vamos a estar visitando casa por casa, llevando consuelo y esperanza a personas que han vivido momentos de profunda angustia por la violencia”, explicó.“Qué más frutos que los frutos del amor: reunirnos en torno a la unidad de la Iglesia, al amor a Dios, al amor al Papa y al amor a este pueblo que tanto nos estima”, concluyó.La visita de monseñor Paolo Rudelli a Buenaventura se enmarca también en el recorrido pastoral que ha venido realizando por las Iglesias particulares de Colombia desde septiembre de 2023, y se constituye en un signo visible de la cercanía del Papa León XIV con el Pacífico colombiano.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 14 Nov 2025

Iglesia acompañó a sobrevivientes de Armero con mensaje de fe y esperanza durante acto conmemorativo a 40 años de la tragedia

Bajo el sol inclemente que baña la llanura donde alguna vez estuvo Armero, cientos de sobrevivientes, familiares de las víctimas y autoridades se congregaron este 13 de noviembre para conmemorar los 40 años de una de las mayores tragedias naturales de Colombia. En un acto de profundo recogimiento, la Iglesia acompañó el duelo con un mensaje de fe, esperanza y memoria.La Eucaristía, celebrada poco antes del mediodía frente a la cruz gigantesca que se erige como símbolo del lugar, fue el acto espiritual central de la jornada conmemorativa. Presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, en representación del Papa León XIV, contó con la presencia de una significativa delegación eclesiástica. La acompañaron monseñor Orlando Roa Barbosa, Arzobispo de Ibagué; monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la Diócesis de Líbano-Honda, a la que pertenece Armero; y monseñor Hency Martínez Vargas, obispo de la Dorada-Guaduas. También participaron en la Misa todos los sacerdotes de Líbano-Honda y algunos de la Arquidiócesis de Ibagué, donde hoy residen muchos de los armeritas sobrevivientes.Homilía: Un mensaje de fe frente al misterio del dolorEn su homilía, monseñor Rudelli transmitió la cercanía del Papa León XIV y la de toda la Iglesia universal con las víctimas y los sobrevivientes. Frente a la inmensidad del dolor, reconoció que la tragedia “nos interroga” y “quizás ha puesto a prueba la fe de muchos”. Ante la pregunta “¿Dónde estaba Dios en ese día?”, que muchos se la han hecho por años, el Nuncio ofreció una reflexión desde la fe: “No hay respuestas sencillas y superficiales. Sin embargo, la fe nos dice que en ese día Dios estaba con esos hermanos nuestros y ha permanecido con ellos”.Argumentó que, en el misterio pascual, Cristo quiso compartir toda la condición humana, incluyendo la muerte y la sepultura, “esa condición que desde hace 40 años viven los cuerpos de estos hermanos y hermanas nuestros”. “Cristo quiso vivir esa condición (…) para que nadie pudiera pensar que exista un lugar donde el amor de Dios no puede alcanzar”, afirmó, asegurando que el amor de Cristo sí alcanzó a cada una de las víctimas desde el primer momento.Finalizó su homilía con un llamado a mirar al futuro con esperanza, invitando a construir “vidas entregadas a sus seres queridos, hogares en los que reine el amor (…) un país donde vivamos en paz”, y leyendo la conmovedora oración que San Juan Pablo II elevó en este mismo lugar en 1986.Mensaje de los obispos colombianos: Memoria agradecida y resilienciaAl final de la liturgia, el padre Martín Sepúlveda Mora, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), leyó un mensaje oficial dirigido a la comunidad diocesana y a todos los afectados. En nombre de la Presidencia de la CEC, el documento expresa un “solidario y fraterno saludo en esperanza cristiana”.El mensaje hace “memoria, con devoción y respeto”, de las víctimas, recordando también las palabras de Juan Pablo II, quien dijo que los fallecidos “cayeron como trigo en las entrañas de la tierra para germinar en la resurrección de los muertos”. Asimismo, reconoce “el vivo testimonio de las personas que lograron sobrevivir”, de quienes se ha aprendido que “el amor es más fuerte que la muerte”, destacándolas como un “ejemplo vivo de resiliencia y fortaleza”.El obispo local: Armero, un camposanto que irradia esperanzaEn declaraciones posteriores a la conmemoración, monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la diócesis que acoge el territorio de Armero, enfatizó el papel de la Iglesia como acompañante. “Llegamos con un mensaje de esperanza, animarnos y fortalecernos en la fe y ayudarlos a sentir esa presencia viva de Dios”, afirmó.Un Parque para la Memoria: la reconstrucción de la parroquia San LorenzoPrevio a la ceremonia, los prelados, junto al Nuncio Apostólico, realizaron un recorrido por la primera fase del Parque Jardín de la Vida, un proyecto adelantado por la Gobernación del Tolima que cumple con la Ley de Honores 1632 de 2013. Acompañados por el arquitecto encargado y representantes de la Gobernación, constataron los avances centrados en la reconstrucción y restauración de las ruinas de la antigua parroquia de San Lorenzo, símbolo de fe y punto de encuentro de la comunidad antes de la tragedia.Las obras se concentraron en habilitar el espacio, respetando escrupulosamente su estructura original. “Lo que se hizo allí fue habilitar ese espacio, cuidar cada pedazo de baldosa, cuidar cada pedazo de la memoria, recuperar el púlpito y, desde el punto de vista arquitectónico, tratar de encontrar un elemento que entrelace la naturaleza con la memoria histórica”, explicó Alexander Castro, Secretario de Turismo del Tolima.El objetivo es convertir estas ruinas, ahora consolidadas e integradas en un paisaje de respeto y espiritualidad, en un destino de turismo religioso y de memoria histórica que permita un nuevo renacer para Armero.Sobre esta obra, monseñor Cadavid afirmó que busca “cuidar y organizar el espacio del presbiterio” donde actualmente se celebra la Eucaristía cada sábado. El objetivo, explicó, es que “siga siendo un lugar de encuentro, un lugar de paz, un lugar de recogimiento y de oración”. Reafirmando el mensaje de esperanza, citó la frase que la comunidad ha hecho suya: “Armero vive es un lugar camposanto desde el que cada año se irradia ese mensaje de esperanza”.Pétalos y esperanza para ArmeroLa jornada concluyó con un simbólico homenaje aéreo, donde un helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana sobrevoló el área para lanzar una lluvia de pétalos de rosa, un acto que, año tras año, marca el cierre de la conmemoración y ofrece un momento esperanza y recuerdo en medio del dolor.Vea los momentos más destacados de la jornada a continuación:

Sáb 28 Jun 2025

Iglesia colombiana se une a la Jornada del Óbolo de San Pedro 2025 en apoyo al Papa León XIV

Este domingo 29 de junio, solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, la Iglesia Católica en Colombia se unirá a la Jornada Mundial del Óbolo de San Pedro, una iniciativa que combina la oración por el Santo Padre y la recolección de donaciones para sostener su misión evangelizadora y caritativa. El Nuncio Apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli destacó la importancia de esta jornada, especialmente en el inicio del pontificado de León XIV.“Nos unimos en oración por el nuevo Sucesor de Pedro, agradeciendo al mismo tiempo el legado del Papa Francisco”, expresó. El Óbolo de San Pedro es una tradición que permite a los fieles contribuir, según sus posibilidades, al sostenimiento de las obras del Papa, incluyendo su magisterio, la atención a comunidades necesitadas y la promoción de la caridad en el mundo.“Cada ofrenda, grande o pequeña, es un gesto de comunión con el Papa y su servicio a la Iglesia universal”, añadió el representante del Santo Padre en nuestro país. La colecta se realizará en todas las parroquias del país. Los aportes también pueden hacerse de manera digital a través del sitio oficial www.obolodisanpietro.va, donde están disponibles recursos informativos sobre el destino de los fondos; o consignando directamente a la cuenta bancaria Davivienda 000014542872 a nombre de la Nunciatura Apostólica. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) invita a los fieles a participar con generosidad, recordando que, a través de esta iniciativa el Papa apoya, incluso, la misión de la Iglesia en territorios colombianos que requieren atención especial, como los vicariatos apostólicos.Según el informe anual publicado este 27 de junio por el fondo que recoge las donaciones entregadas al Pontífice, en 2024 el Óbolo de San Pedro recaudó 58 millones de euros, un incremento significativo frente a los 52 millones de 2023.Del total recaudado, 13,3 millones de euros se destinaron a 239 proyectos sociales y de asistencia en 66 países, incluyendo naciones en desarrollo y zonas afectadas por conflictos, como Senegal, Perú, Rumanía, Benín y Angola. Además, la Santa Sede invirtió 61,2 millones en el sostenimiento de sus Dicasterios y actividades apostólicas. En total, sumando otras donaciones caritativas gestionadas por la Curia Romana, el Pontífice destinó 50,6 millones de euros a obras de solidaridad en 2024, reforzando el impacto global de esta colecta. Vea la invitación del Nuncio Apostólico: