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pastores

Vie 22 Jul 2022

CEBITEPAL:Curso introductorio de acompañamiento a la Pastoral Presbiteral

El Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina (CEBITEPAL), hace una oferta académica que podrá ser del interés de los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y laicos, se trata del curso introductorio de acompañamiento a la Pastoral Presbiteral Según sus organizadores, será un espacio virtual asincrónico que busca “ofrecer una formación inicial de pastoral presbiteral para que pastores, religiosos, religiosas y laicos se motiven a servir a sus hermanos pastores y se animen a participar en actividades formativas, de nivel básico y superior, de pastoral presbiteral”. Temas propuestos: ¿Nuestros pastores necesitan ayuda? La pastoral presbiteral ¿Por qué servir a los pastores? ¿Qué servicios prestar a nuestros pastores? ¿Cómo servir a nuestros pastores? Para ayudar el discipulado y la formación permanente de nuestros pastores Para apoyar la comunión y ayuda fraternas entre los pastores Para apoyar el bienestar integral de los pastores Mi camino de formación y de servicio al clero Inicio: Del 16 de agosto al 9 de septiembre Martes 9:00 a 10:30 am. hora de Colombia Profesor Mons. Julio Botía – Colombia Inversión USD 25 Informes: [email protected]; Whatsapp +57 3226800541 Link para inscripciones INSCRIPCIONES AL CURSO AQUÍ El CEBITEPAL es el centro de formación del CELAM que realiza su misión desde un espíritu de comunión y participación, mediante la docencia, la investigación y diversos servicios, con los rasgos propios de la teología y la metodología latinoamericana.

Mié 15 Ene 2020

Iglesia: Escuela de Servidores

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía - “El verdadero poder es el servicio”, nos dice el Papa Francisco. “Quien quiera ser el primero entre ustedes, que SE HAGA el último y el servidor de todos”, proclama Jesús (Marcos 10,35). Y se auto entendía con estas palabras: “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve” (Lucas 22,27). Desde este horizonte evangélico, centrado en el “Lavatorio de los pies” como rito de identidad cristiana, inseparable del sacrificio eucarístico en la última cena de Jesús, todo el ser de Cristo se comprende, principalmente, como SIERVO Y SERVIDOR, como MAESTRO y Esclavo, como ESPOSO y Cabeza de la Iglesia, como PASTOR que da la vida por las ovejas, como ENVIADO que está en medio de todos y nos ENVÍA a servir también en su viña, como CORDERO INMOLADO que se convierte en Pan y cáliz de vida eterna. Estas imágenes son claves para comprender la persona de Jesucristo, y son también trazos indispensables para delinear el rostro de una Iglesia Servidora, discípula de Jesús, Iglesia misionera con rostro samaritano, que va al encuentro de todos, de quien es VÍCTIMA de otro (Lucas 10, 25-37), de la MUJER discriminada (Juan 4, 1-42), de los EXCLUIDOS y descartados (Lucas 17,11-19). Es la IGLESIA “PAN, CASA Y PALABRA”, como la describe Xavier Pikasa, en su libro sobre la Iglesia en Marcos (editorial “Sígueme”, Salamanca 1998). Nuestro Plan Pastoral Arquidiocesano traduce esas mismas claves en una “narrativa eclesial” que parte de lo existente hoy, para restaurarlo en Cristo Jesús, enriquecida esta narrativa con los aportes del Sínodo de la Amazonia: *Una IGLESIA EN CONVERSIÓN INTEGRAL, de pastores, religiosos, esposos y laicado, seducidos por el Amor Esponsalicio entre Cristo e Iglesia; encontrándonos en la “espiritualidad de Amor Esponsal”, común a todo el Pueblo de Dios; a la escucha amorosa, no sólo de la Sagrada Escritura, sino también del grito de los pueblos y del clamor de la tierra, del llanto de los oprimidos. *Una IGLESIA EN CONVERSION PASTORAL, en salida misionera, que sirve y acompaña a los pueblos, que hace discípulos y, como Jesús, los forma e instituye como ESCUELA DE SERVIDORES e Iglesia Diaconal, ejemplo lúcido de servicio y de sagrado respeto por el débil y pequeño, de la que sean sus pastores modelo respetable y creíble. *Una IGLESIA EN CONVERSIÓN CULTURAL, presente yaliada de las poblaciones en los territorios, con rostro intercultural, interétnico, generacional, en diálogo y construcción de pazcon todos. *Una IGLESIA EN CONVERSIÓN ECOLÓGICA, casa común de esposos y familias, decomunidades y grupos apostólicos, de migrantes y habitantes de calle, que encarna el cuidado socio-ambiental de la dignidad humana y del equilibrio ecológico, el cuidado del territorio y de la naturaleza como “casa común”. *Una Iglesia en CONVERSIÓN SINODAL que, hacia dentro de ella y en el marco de la parroquia y del territorio diocesano, genera participación, comunión y ministerio de esposos, de laicos y mujeres, de vida consagrada y Diaconado permanente, caminando juntos, con presbíteros y Obispo, bajo la guía del Espíritu Santo. En este año 2020 retomemos la tarea y, bajo la “E” de Evangelización, avancemos con las cuatro “E” que debemos consolidar en cada parroquia e institución: *ENCUENTRO con Cristo (KERIGMA y cultura del encuentro, hacia los “encuentros pre-sinodales). *EUCARISTÍA (KOINONÍA dominicalycomunidades). *ESCUELA (DIAKONÍA) de discípulos SERVIDORES: las EPS parroquiales). *ESPONSALIDAD (EKLESÍA, alianza esponsalicia, ministerio de la conyugalidad, imaginada en la CASA familiar, la casa católica y la casa común, ecológica y territorial). El Papa Francisco ha declarado el tercer domingo del Tiempo Ordinario en “Domingo de la Palabra de Dios”, mediante la carta apostólica “Aperuit illis”: (“les abrió el entendimiento” para comprender las Escrituras: Lucas 24,45). Se pretende que este día “haga crecer en el Pueblo de Dios la familiaridad religiosa y asidua con la Sagrada Escritura”. Nuestra divisa pastoral del 2020, “HÁGANSE SERVIDORES DE TODOS”, significa el énfasis en la formación, en este “hacerse” con Jesús y como Él. Que, dando especialrealce a la procesión de entrada con el sagrado libro eltercer domingo, vivamos todo el año como AÑO DE LA PALABRAque nos forma interiormente, haciendo arder nuestro corazón. A todos, hermanos y hermanas, religiosos y religiosas, sacerdotes y diáconos, los bendigo con especial afecto y les auguro un Año Nuevo de muchos y buenos frutos de fe, amor, unidad y paz. +Darío de Jesús Monsalve Mejía Arzobispo de Cali

Mar 10 Jul 2018

“Designios de paz y no de aflicción”

Por: Mons. Ismael Rueda Sierra - Con esta cita del profeta Jeremías, los obispos, reunidos en Asamblea Plenaria, enviamos un mensaje de paz, unidad y reconciliación al pueblo colombiano, en un momento sin duda, de tantas expectativas en relación con la inauguración del nuevo gobierno elegido, la ansiedad por el acierto en relación con la unidad, la paz, el desarraigo de las causas y mecanismos de la corrupción, la preocupación que generan los nuevos escenarios de violencia y la participación consciente, frente a la indiferencia y radicalismos polarizantes y, hacernos cargo todos los ciudadanos de la solución ponderada tanto de los problemas estructurales como de coyuntura de nuestro país. Lo hacemos como pastores, con la mirada puesta en Jesucristo, en los valores del Reino de justicia amor y paz que nos legó el Maestro, pero situados en una historia concreta que reconocemos en su pasado de luces y sombras, en un presente de retos y desafíos que obligan a un discernimiento serio y responsable y con la siempre confiada esperanza de poder contribuir en la construcción de una mejor sociedad para las nuevas generaciones. De este modo, estamos invitados a leer los signos de los tiempos manifestados en el acontecer diario, que vistos a la luz de la fe, se transforman en el lenguaje de Dios para sembrar caminos de salvación integral para todos. Con esta mirada, se afirma que la división no hace bien a ninguno. La unidad, en la diferencia de pareceres, pero con la voluntad de servir al bien común, será siempre un criterio válido de aplicación a cualquier forma de gobierno para el logro del bien integral de los ciudadanos. Es compromiso de todos. Pero el mensaje hace énfasis, por la preocupación primaria que significa, el fenómeno de la corrupción, enlazada en tantos otros males como lo son la inequidad, estadísticamente tan señalada en Colombia entre los demás países del mundo, el narco y micro tráfico, la pobreza y formas de violencia e ilegalidad. Esta toma de conciencia se convierte en la invitación a recordar y asumir las intervenciones proféticas y de llamado del Papa Francisco en su visita a Colombia, en particular la de no participar en “ninguna negociación que malvenda sus esperanzas”. Esto significa para los creyentes especialmente, conversión personal y comunitaria como la forma de construir la ética y moral bien cimentada en el Evangelio y que no desconoce las prácticas correctas que en su justa autonomía y fuero civil, en cuanto valores deseables y aplicables, inspiran las propuestas de gobierno y conducción de la sociedad. Por otra parte, en este punto del mensaje sobre la lucha contra la corrupción es importante destacar el criterio de “conocer y acoger las iniciativas que se juzguen válidas en el país para conbatir este flagelo, rechazar este tipo de prácticas corruptas y cultivar una cultura de la honestidad y la transparencia“(Cf. 2). Como es natural hay un llamado convencido a no desmayar en la búsqueda de caminos de paz, compromiso de todos y al que nadie se puede negar. Consternación por los nuevos registros de violencia y solidaridad con las victimas y sus familias. Y finalmente, entre otros relevantes aspectos, como la situación de los inmigrantes venezolanos; recordando las palabras de Jesús, “Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra”, la invitación a trabajar como obreros decididos en la reconstrucción del país: “Inspirados en el Evangelio, trabajemos sin descanso por sanar las heridas, tender puentes, encontrar la reconciliación y cultivar la cultura del encuentro fraterno“(cf. 4). Importante convocación de esperanza. Con mi fraterno saludo y bendición. + Ismael Rueda Sierra Arzobispo de Bucaramanga