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reconciliación

Lun 8 Ago 2022

“Con seguridad monseñor Castro ha recibido el mejor Nobel de Paz: la gloria del Cielo”

El pasado 4 de agosto, fecha en que la Iglesia Católica celebraba la fiesta del Santo Cura de Ars, se llevó a cabo en la Catedral basílica metropolitana Santiago de Tunja, la ceremonia de exequias de quien fuera el gran apóstol y gestor de paz, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga. La eucaristía que fue presidida por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad. En la homilía, monseñor Villa Vahos reflexionó a la luz del texto del evangelista san Mateo, “Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”, y recordó que desde los tiempos de los apóstoles hasta hoy, todos estamos llamados a seguir a Jesús en su estilo de vida y trabajar por la paz. En este contexto, observó que este fue el llamado que atendió monseñor Castro durante su ministerio, quien a través de los carismas que Dios le regaló, supo ayudar a recorrer y hacer vivir a muchos el espíritu de las bienaventuranzas. “Su espíritu de pobre en el Señor le permitió ser manso, misericordioso, limpio de corazón y sobre todo, trabajar por la paz”. Resaltó el trabajo responsable y comprometido que siempre cumplió monseñor Castro, en los diferentes territorios nacionales e internacionales donde desarrolló su labor pastoral y misionera. “Monseñor Luis Augusto llegó a ser en verdad hijo de Dios, hombre de Dios, auténtico cristiano, cualificado sacerdote y comprometido pastor y obispo, en las cálidas tierras del Caguán y en las verdes y fértiles tierras boyacenses”. “Si hay algo que Monseñor Luis Augusto tuvo claro en su paso por este mundo, fue el de ser un ciudadano, un gran patriota y por ello un pastor comprometido con la causa de la paz y la reconciliación. Este, su trabajo y empeño, no estuvo exento de prejuicios e incomprensiones”. Antes que nada fue un misionero Monseñor Villa Vahos, rescató que, además del aporte que monseñor Castro diera a la paz del país, también fue un apasionado misionero convencido de palabra y de corazón, por eso desde sus inicios ingresó al Instituto misionero de la Consolata: “La pertenencia al Instituto misionero de la Consolata no es gratuita, sentía el deseo de vivir con ardor la misión, y allí encontró el lugar ideal”. Destacó su destreza con la pluma en la mano, porque publicó innumerables libros y escritos sobre la misión, “‘fe misionera, fe de primera’, solía decir y escribir, con el deseo de contagiar a muchos de este espíritu. Su pluma hábil, profunda y sencilla a la vez, son siempre un deleite para el espíritu”. Tomando el texto de la carta a los Corintios, donde Pablo experimenta “que su cuerpo como efímera tienda de campaña, ya no soporta con igual brío los viajes y tribulaciones por el Evangelio”, el prelado destacó la vitalidad de monseñor Castro quien hasta en sus últimos momentos, acompañado por la enfermedad, experimentó y mantuvo viva la fe y la confianza en Dios. Al expresar su extrañeza por la ausencia de algunas autoridades del orden nacional durante la eucaristía celebrada en la Catedral Primada de Colombia, reflexionó y dijo que monseñor Castro nunca fue hombre de protagonismos, “ni estuvo afectado por vanos narcisismos. Su trabajo fue en orden a la extensión del Reino de Dios, la pasión por la misión, el servicio a los demás, el respeto por la persona, el cuidado de la vida como don sagrado (…) Monseñor Luis Augusto es llamado hijo de Dios y con seguridad ha recibido el mejor Nobel de Paz que el Señor ha prometido a sus servidores fieles: la gloria del Cielo”. La eucaristía fue acompañada por un número importante de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, cientos de feligreses y personalidades que estuvieron encabezados por el gobernador de Boyacá, Ramiro Barragán Adame y su esposa Tatiana Ríos y el alcalde de Tunja, Alejandro Fúneme, junto a su esposa Gisela Rodríguez. DESCARGAR HOMILÍA

Mié 3 Ago 2022

“Gracias por ser un auténtico artesano de paz”: Mons. Gabriel Villa

En un sentido mensaje, la Arquidiócesis de Tunja, expresa su tristeza por el fallecimiento de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, quien a lo largo de 22 años estuvo al frente de esta Iglesia particular. A través de un comunicado firmado por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, Arzobispo de Tunja, se extiende un saludo especial de condolencia y solidaridad cristiana a la familia y a los miembros del Instituto de Misioneros de la Consolata, comunidad a la que estuvo vinculado el prelado durante su ministerio. Resaltan su labor como un “auténtico artesano de paz, enamorado de la misión, inspirado y prolífico escritor eclesiástico y destacado catequista”, por lo que agradecen a Dios su testimonio y entrega a la Iglesia. Así también, resaltan que su labor debe quedar marcada como un legado que deja para las actuales y futuras generaciones, y agregan que, ha de ser “un verdadero estímulo para vivir con pasión el trabajo por la extensión del Reino de Dios, en un decidido empeño misionero y en la búsqueda de la paz y la reconciliación, por las vías del diálogo”. Finalmente, confían que, “por la misericordia de Dios, ya ha sido asociado al número de los servidores fieles que pueden entrar a participar del Banquete eterno del Señor”. INFORMACIÓN DE LAS EXEQUIAS DE MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA La velación del cuerpo de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se llevará a cabo en la Capilla del Sagrario, junto a la Catedral Primada Cra. 7 #10-40, Bogotá La eucaristía se realizará este miércoles 03 de agosto a las 4:00 pm. en la Catedral Primada de Colombia, presidida por monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico de Colombia. Luego, el cuerpo será trasladado a Tunja este miércoles y será velado en cámara ardiente en la Catedral Santiago Apóstol de esta ciudad. El día jueves 04 de agosto se tendrán las exequias en la Catedral de Tunja a las 10:00 a.m., eucaristía presidida por Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad. DESCARGAR COMUNICADO

Mar 2 Ago 2022

Fallece monseñor Luis Augusto Castro Quiroga

La Arquidiócesis de Tunja ha informado que en las últimas horas falleció a la edad de 80 años, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo emérito de Tunja, quien se encontraba internado en la clínica Marly por quebrantos de salud. "Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en el Señor Resucitado, debemos informar que ha fallecido monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, que Dios lo reciba en la patria eterna y lo colme con el cielo por su entrega generosa a su voluntad", señala el mensaje ofrecido desde la oficina de comunicaciones de esta Jurisdicción. Tras conocida la noticia, el episcopado expresó su cercanía al obispo residente de esta ciudad, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, al clero, a los fieles de la Iglesia de Tunja y a los familiares del prelado fallecido. "Nos unimos en oración rogando al Señor para que reciba en su glorioso Reino a Mons. Castro Quiroga, gran pastor que entregó su vida al servicio de la Iglesia colombiana y trabajó incansablemente buscando caminos de paz y reconciliación en nuestra nación". La Iglesia colombiana reconoce con gratitud el liderazgo espiritual y moral de monseñor Castro Quiroga, el servicio prestado a la Conferencia Episcopal de Colombia durante sus dos períodos como Presidente de esta Institución y su compromiso con la causa de la paz, prestando sus buenos oficios como mediador en el conflicto armado, que aún causa tanto dolor en el país. El prelado había nacido en Bogotá el 8 de abril de 1942. Cursó los estudios de primaria y secundaria en el Colegio San Bernardo de Bogotá de los hermanos de La Salle y en el Seminario Menor de los Padres Misioneros de la Consolata. Cursó los estudios de Filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá. Hizo el noviciado en Bedizzole (Italia) y Teología en la Universidad Urbaniana en Italia. Emitió la profesión perpetua en el Instituto Misiones Consolata el 10 de Marzo de 1967 y recibió la Ordenación Sacerdotal en Roma el 24 de diciembre de 1967. Ya sacerdote, realizó una especialización en Orientación Psicológica en la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) y obtuvo el doctorado en Teología en la Universidad Javeriana de Bogotá. Como sacerdote se desempeñó en los siguientes cargos: Vicario Cooperador de la Parroquia de la Catedral y Rector de la Universidad de la Amazonía en Florencia (1973-1975); Director del Seminario Mayor para los estudios de Filosofía del Instituto Misiones Consolata en Bogotá y simultáneamente Consejero Provincial (1975-1978); Superior Provincial de su Instituto en Colombia (1978-1981); Consejero General del mismo Instituto en Roma (1981-1986). El 17 de Octubre de 1986 fue nombrado Obispo titular de Acque Flavie y Vicario Apostólico de San Vicente – Puerto Leguízamo y fue consagrado el 29 de Noviembre de 1986. El 14 de Marzo de 1998 fue nombrado Arzobispo de Tunja. De Julio de 2002 a Julio de 2005 es Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. A partir de julio de 2005 fue nombrado Presidente de la Comisión de Conciliación Nacional. El 5 de Julio de 2005 fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, hasta el 2008. Luego del 2014 al 2017 volvió a asumir la presidencia de la CEC. El 11 de febrero de 2020 el Papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Tunja. INFORMACIÓN DE LAS EXEQUIAS DE MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA La velación del cuerpo de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se llevará a cabo en la Capilla del Sagrario, junto a la Catedral Primada Cra. 7 #10-40, Bogotá La eucaristía se realizará este miércoles 03 de agosto a las 4:00 pm. en la Catedral Primada de Colombia, presidida por monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico de Colombia. Luego, el cuerpo será trasladado a Tunja este miércoles y será velado en cámara ardiente en la Catedral Santiago Apóstol de esta ciudad. El día jueves 04 de agosto se tendrán las exequias en la Catedral de Tunja a las 10:00 a.m., eucaristía presidida por Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad.

Vie 22 Jul 2022

Hagamos realidad la ética de la reconciliación que defiende la vida y construye la paz

Esta fue la invitación que hizo el arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis José Rueda Aparicio, durante la celebración litúrgica de la fiesta Nacional de los 212 años de Independencia de Colombia. Durante su homilía, el prelado resaltó que la más profunda reconciliación que necesita Colombia y que necesita la historia de esta nación se fundamenta en “el amor a los enemigos, en la no violencia activa, en responder a la guerra con perdón, en abrir el corazón para reconciliarnos, en practicar la misericordia con alegría, en perseverar caminando por los senderos del respeto a la vida, de la justicia, de toda vida, la vida desde el vientre materno hasta la vida del anciano del enfermo terminal”. Tres hilos para tejer la ética de la reconciliación Basado en las lecturas del día, el prelado propuso a los colombianos trabajar en la construcción de la ética de la reconciliación, guiados por tres hilos: vivir alegres en la esperanza, ser pacientes en el sufrimiento y perseverantes en la oración. Vivir alegres en la esperanza “Primero, estamos llamados a perseverar en todas nuestras cosas, orando por Colombia, papás y mamás hagan de sus hogares escuelas de oración, hagan de sus hogares pequeños templos de amor en la oración, no nos cansemos de orar, la oración es poderosa”. Ser pacientes en el sufrimiento “Se necesita tener paciencia activa para asumir el sufrimiento de cada día, sin agresividad, sin pesimismo, todas las familias y todas las sociedades del mundo tienen problemas, busquemos que en nuestros campos y ciudades florezca la fraternidad, el encuentro y el diálogo, que florezca el amor fraterno, que es más valiente y más poderoso que la misma guerra”. Perseverantes en la oración “Para vivir alegres en la esperanza, que es lo que nos propone el apóstol San Pablo, vivamos alegres en la esperanza. Ahí tengo que decirles a ustedes familias y a toda Colombia. ¡Colombia No te olvides de Dios! cuando nos olvidamos de Dios, cuando un país se olvida de Dios va a la ruina, se destruye, se autodestruye. Buscar a Dios es buscar la esperanza, la verdadera esperanza”. Agradecimiento por el servicio a esta nación colombiana El prelado resaltó el esfuerzo de tantas misioneras y misioneros, laicos, sacerdotes y obispos, que con su testimonio de vida y su palabra han trabajado silenciosamente en el acompañamiento a las comunidades más vulnerables, llegando a las ciudades y territorios rurales heridos por la violencia, muchos de ellos hasta entregar su vida. Por lo que hizo mención de los asesinatos del obispo de Arauca, el beato Jesús Emilio Jaramillo, y del arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino. “En todas las regiones de nuestra geografía nacional hay semillas del reino sembradas durante décadas, durante largo tiempo, en silencio, perseverantes y con fe en la silenciosa labor de evangelizar” (…) Hoy 20 de Julio, pensando en Colombia queremos agradecer esa generosa entrega de la vida de un número amplio de laicos, de familias, de religiosas, de diáconos, de presbíteros y de obispos quienes con su servicio han llegado incluso hasta el martirio por el reino de Dios”. La eucaristía concluyó con el canto del himno del Te Deum interpretado por el coro filarmónico juvenil y el coro de adultos de la Catedral Primada. ¿Qué es el Te Deum? El Te Deum, que traducido del latín al español significa ‘A ti, Dios’, es considerado uno de los primeros himnos cristianos, que se entona principalmente en momentos de celebración, sobre todo cuando de dar gracias a Dios se trata. En la Iglesia católica, este himno se entona en las misas que se ofician en ocasiones especiales como las ceremonias de canonización, ordenación de presbíteros y, en el caso del Perú y otros países de tradición católica, aniversarios patrios. También lo entonan los cardenales tras la elección de un nuevo papa. REVIVA LA CEREMONIA EUCARÍSTICA

Mié 20 Jul 2022

¡Este es el Sacramento de nuestra fe!

Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Cada vez que celebramos la Eucaristía hacemos profesión de fe en este admirable sacra­mento, que es Jesucristo presente en el altar para alimentarnos con su Cuerpo y con su Sangre y fortale­cernos en el camino de la vida en esta tierra y abrirnos la puerta del Cielo en la eternidad, “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día” (Jn 6, 54), de tal mane­ra que la Eucaristía tiene que ocu­par un lugar central en nuestra vida cristiana. Así lo enseñó el Concilio Vaticano II cuando afirmó que “la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana” (LG 11) y “fuente y cima de toda evangeli­zación” (PO 5), de tal manera que no tenemos que esperar milagros o manifestaciones extraordinarias en nuestra vida de fe, porque en la Eucaristía tenemos al que es todo, a Jesucristo nuestro Señor, tal como nos lo ha enseñado el Concilio: “La Sagrada Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo en persona, nuestra Pascua y Pan de Vida, que da la vida a los hombres por medio del Espíritu Santo” (PO 5). Jesucristo en persona se hace pre­sencia real en la Eucaristía cum­pliendo lo anunciado en el Evan­gelio, “sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” (Mt 28, 20), de tal manera que la presencia eucarística es certeza sacramental de que Cris­to, el Salvador, está presente en la vida de cada uno, guía los pasos de cada creyente y acompaña la vida en las luchas, dolores e incertidumbres y también en los momentos de ale­gría y entusiasmo, para que vivamos la propia historia como una historia de salvación, con una fe profunda que culmina en el permanecer con Cristo, como respuesta a la súplica confiada en la oración que los dis­cípulos de Emaús nos han enseña­do para implorar que Jesús habite en nuestro corazón: “Quédate con nosotros Señor” (Lc 24, 29), supli­cando que se quede en nuestro ho­gar, en los ambientes de trabajo y en la sociedad tan golpeada por tantos males y pecados que la dividen y la destruyen. El camino de nuestra fe fortalecido con el sacramento de la Eucaristía, nos debe llevar a una experiencia profunda de amor, porque la Eucaris­tía es escuela de ca­ridad, de perdón y reconciliación, in­dispensable en los momentos actuales, cuando la humanidad está desgarrada por odios, violencias, re­sentimientos, rencores y venganzas, que están destruyendo y dividiendo la vida de las personas, de las fami­lias y de la sociedad, que se percibe desmoronada y abatida por la falta de Dios en el corazón de cada per­sona que deja entrar toda clase de males. Frente a tantas incertidumbres y di­ficultades que pretenden desanimar a quienes trabajan por el estableci­miento del bien y de la caridad entre los pueblos, es necesario que brille la esperanza cristiana, que necesa­riamente tendrá que brotar de la Eu­caristía, que cura todas las heridas provocadas por el mal y el pecado que se arraiga en la vida personal y social, que sana la desesperación en la que podemos caer, frente a tanto mal y violencia en el mundo y en nuestra región, donde la vida huma­na es pisoteada y destruida y el ser humano manipulado por todas las formas de mal que quieren arraigar­se en la sociedad. Frente a este panorama tenemos la certeza que nos da la fe, que la Eucaristía es forma superior de oración que ilumina la historia per­sonal como historia de salvación, donde Dios está siempre presente y al centro de cada combate humano, cristiano y espiritual. La Eucaristía tal como la presenta la liturgia de la Iglesia es oración de alabanza, ado­ración, profesión de fe, invocación, exaltación de las maravillas de Dios, petición y súplica de perdón, ofrenda de la propia existencia, intercesión ferviente por la Iglesia, por la humanidad y las ne­cesidades de todos. Todo está en la Euca­ristía, especialmente en la plegaria eucarística donde se concentra el poder total de la oración. Esta realidad que vivimos en torno a la Eucaristía se lleva a plenitud en la comunidad de los hijos de Dios, que es la Iglesia, de tal manera que como dice el Concilio “ninguna comuni­dad cristiana se edifica si no tiene su raíz y quicio en la celebración de la Santísima Eucaristía” (LG 11), realidad que ha profundizado san Juan Pablo II cuando nos ha enseñado que “la Iglesia vive de la Eucaristía” añadiendo además que “esta verdad encierra el núcleo del misterio de la Iglesia (Ecclesia de Eucharistia 1), que es misterio de comunión, pues la “Eucaristía crea comunión y educa a la comunión” (Ibid 40), que debe ser interna por la disposición interior a la gracia, y externa, incluyendo el decoro y el respeto por la celebración de la Eucaristía, con las normas litúrgicas propuestas por la Iglesia, para forta­lecer el sacramento de la fe en cada creyente. Al participar en la Eucaristía que­damos con el compromiso de ir en salida misionera a comunicar a Jesucristo presente en el Santí­simo Sacramento, siendo testigos de la misericordia del Padre para con nosotros y convirtiéndonos en instrumentos del perdón hacia los demás, para vivir perdonados y re­conciliados, con apertura a recibir el don de la paz que el Señor nos trae en cada Eucaristía y de esa ma­nera salir de la Santa Misa con la misión de sembrar amor donde haya odio, perdón donde haya injuria, fe donde haya duda, esperanza donde haya desesperación, luz donde haya oscuridad, alegría donde haya tris­tezas; para vivir en un mundo más unido y en paz, donde todos seamos instrumentos de comunión, para gloria de Dios y salvación nuestra y del mundo entero. Que la Santísima Virgen María y el glorioso Patriarca san José, alcancen del Señor todas las gracias y bendiciones necesa­rias, para reconocerlo en la Santa Eucaristía, que es el ¡Sacramento de nuestra fe! En unión de oraciones, sigamos adelante. Reciban mi bendición. + José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Lun 6 Jun 2022

¡Ya está al aire la más reciente emisión de CCN Noticias!

Con el propósito de informar sobre los principales acontecimientos de la acción de la Iglesia Católica, en materia de reconciliación y paz del país, la Comisión de Conciliación Nacional, ofrece una edición más de su informativo CCN Noticias. En esta entrega se presentan tres temas relevantes que marcan la agenda del momento: • El importante llamado que hace la Iglesia Católica desde la Conferencia Episcopal de Colombia, de cara a la segunda vuelta de elecciones presidenciales en el país. • Los avances de la iniciativa de 'Renovación de Mínimos para la Reconciliación y la Paz' que la CCN ha venido impulsando en el país, en articulación con las jurisdicciones eclesiásticas y gracias al aporte que líderes y actores claves en los territorios han hecho en los diferentes espacios de participación ciudadana para la concertación social que ya se han desarrollado en más de 25 regiones. • Detalles del libro "Conflicto armado y acciones de reconciliación y paz en Colombia', la más reciente publicación de la CCN, producto de una investigación desarrollada entre 2020 y 2021, que ya se encuentra disponible a través de la página web institucional.

Mar 3 Mayo 2022

Mensaje de los obispos para la quinta “Jornada Nacional de Reconciliación”

En el marco de la quinta “Jornada Nacional de Reconciliación”, que se desarrollará este 3 de mayo, día de la “Exaltación de la Santa Cruz”, los obispos han enviado un mensaje al pueblo colombiano para que "con empeño y oración, se mantenga el compromiso de ser artesanos del perdón, la reconciliación y la paz". Con esta jornada indican los prelados "celebramos los pasos que, como sociedad colombiana, hemos dado en la construcción de la reconciliación y la paz" y observan que sigue siendo un reto, "para cada uno, confiar en que se pueda dar un paso más en este camino que nos conduce a reconocer la centralidad liberadora que conlleva la verdad". Al evocar las palabras del Papa Francisco, durante su visita a Villavicencio, en septiembre 8 de 2017: “Queridos colombianos: no tengan miedo a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios, y renunciar a las venganzas, y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno”, invitan a los ciudadanos para que continúen dando pasos en esta dirección. El comunicado está firmado por monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, OP., arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC; y monseñor Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado AQUÍ[/icon] “Jornada Nacional de Reconciliación” En la asamblea plenaria extraordinaria de noviembre de 2017, cuando se reunieron los obispos para profundizar y aplicar el Magisterio del Papa Francisco con ocasión de su reciente visita a Colombia, se aprobó por unanimidad el “Día Nacional por la Reconciliación”, para que se desarrollara el 3 de mayo de cada año en la celebración de la fiesta de la “Exaltación de la Santa Cruz”. Claves para vivir la jornada de la Reconciliación Desde aquel primer Día de la Reconciliación, en 2018, se mantienen vigentes las cuatro claves propuestas por la Conferencia Episcopal de Colombia para vivir de forma activa esta jornada. Ellas son: 1. Tenemos necesidad de reconciliación; 2. No nos cansemos de orar por la reconciliación; 3. Hagamos un compromiso serio de reconciliación; 4. Cultivemos, cuidemos y promovamos los valores que nos disponen a vivir la reconciliación. Encuentra también Subsidio: “Día Nacional por la Reconciliación”[icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon]

Jue 28 Abr 2022

Subsidio: Iglesia anima “Día Nacional por la Reconciliación”

Con motivo de la visita apostólica del Papa Francisco a Colombia y del Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, en septiembre de 2017, los obispos de Colombia acordaron instituir el Día Nacional por la Reconciliación, el tres de mayo, Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, Según lo ha expresado el episcopado, este será un espacio "para que, a través de la oración, la reflexión y el encuentro, los colombianos propiciemos experiencias de amor y misericordia de Dios Padre que nos reconcilia con Él mismo, con los hermanos, con la naturaleza y con nosotros mismos y, así́, nos convirtamos en protagonistas más creíbles de procesos de construcción de paz". Para animar esta celebración el Departamento de Liturgia, del Secretariado Permanente del Episcopado (SPEC), ha elaborado un subsidio que facilitará la vivencia de este momento especial durantela eucaristía o en grupos pastorales. Este año el subsidio se articula en cuatro partes: la primera, guía para la celebración de la Santa Misa; la segunda, la oración de los fieles; la tercera, una oración por la paz de Colombia; la última, esquema para el ejercicio de los mil Jesús. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar SUBSIDIO[/icon] “Día Nacional por la Reconciliación” En la asamblea plenaria extraordinaria de noviembre de 2017, cuando se reunieron los obispos para profundizar y aplicar el Magisterio del Papa Francisco con ocasión de la visita que hizo el Pontífice a Colombia, se aprobó por unanimidad el “Día Nacional por la Reconciliación”, para que se desarrollara el 3 de mayo de cada año en la celebración de la fiesta de la “Exaltación de la Santa Cruz”. Valga este día para recordar el gran “Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional” que tuvo lugar en Villavicencio, el 8 de septiembre de 2017. Allí, el Santo Padre exclamó en su discurso: “Colombia, abre tu corazón de pueblo de Dios, déjate reconciliar. No le temas a la verdad ni a la justicia. Queridos colombianos, no tengan miedo a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse, reencontrarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios, y renunciar a las venganzas, y abrirse a la convivencia basada en la justicia, en la verdad y en la creación de una verdadera cultura del encuentro fraterno. Que podamos habitar en armonía y fraternidad, como desea el Señor”. Claves para vivir la jornada de la Reconciliación Desde aquel primer Día de la Reconciliación, en 2018, se mantienen vigentes las cuatro claves propuestas por la Conferencia Episcopal de Colombia para vivir de forma activa esta jornada. Ellas son: 1. Tenemos necesidad de reconciliación; 2. No nos cansemos de orar por la reconciliación; 3. Hagamos un compromiso serio de reconciliación; 4. Cultivemos, cuidemos y promovamos los valores que nos disponen a vivir la reconciliación.