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sacerdotes

Mar 5 Jul 2022

El presbítero para el cambio de época

Por: Mons. Gabriel Ángel Villa Vahos - El documento conclusivo de Aparecida, afirmó que estamos viviendo un cambio de época[1] y no sólo una época de cambios. Se abre paso un nuevo período de la historia con desafíos y exigencias, caracterizado por el desconcierto generalizado que se propaga por nuevas turbulencias sociales y políticas, por la difusión de una cultura lejana y hostil a la tradición cristiana, por la emergencia de variadas ofertas religiosas, que tratan de responder, a su manera, a la sed de Dios que manifiestan nuestros pueblos[2]. Podemos decir que hemos pasado de una sociedad de cristiandad, a una sociedad pluri-clutural, pluri-religiosa, con distintas tendencias, matices y necesidades y ahora marcada por las secuelas del Covid-19. Desde este contexto debe mirarse hoy el ministerio presbiteral. Como lo advierte el Papa san Juan Pablo II, “hay una fisonomía esencial del presbítero que no cambia, el presbítero del tercer milenio deberá también asemejarse a Cristo”[3]. La Iglesia y el presbítero se renuevan y adaptan al momento histórico, por fidelidad a Cristo y en este sentido, el presbítero de hoy como el de ayer, deberá reflejar a Cristo Buen Pastor, en medio de una cultura y una sociedad nueva. Esto nos pide: 1. Pasar del pedestal, a la participación: esto es, abajarse, ponerse en actitud de servicio, comunión y participación. En el ejercicio pastoral, se requiere hoy que el presbítero acentúe la corresponsabilidad de todos los bautizados de cara al bienestar de la Iglesia. Que se relacione más con la gente a la que sirve y esté dispuesto a escucharla, máxime cuando el mundo digital ha aislado a tantos del encuentro con los otros y los efectos de la pandemia, que ha marcado a muchas personas y necesitan hoy ser acogidas y escuchadas. 2. Pasar del predicador clásico, a portador del misterio: las homilías no deben estar ya pensadas para derramar nuevos conocimientos e inspiración en mentes y corazones vacíos, sino sobre todo para contribuir a que la gente pueda hacerse más consciente del Dios que llevamos dentro, del Dios que ama a todos, del Dios que es sobretodo amor y misericordia. 3. Pasar del estilo llanero solitario, al ministerio en colaboración: una de las principales responsabilidades del pastor de hoy, consiste en descubrir a feligreses que posean carismas ministeriales, invitarlos a ponerse al servicio de la comunidad y favorecer el desarrollo de sus dones y talentos específicos. Presbítero, Diácono, coordinador de catequesis, coordinador de liturgia, animador de jóvenes...forman un equipo pastoral que sirve a los feligreses. Hoy se requiere caminar juntos, en sinodalidad. 4. Pasar de la espiritualidad monástica, a una espiritualidad inspirada en la caridad pastoral: El ritmo de la vida parroquial, las continuas solicitudes de atención pastoral, requieren una espiritualidad que se alimente del propio ejercicio del ministerio, esto es, la caridad pastoral, que se define como “el principio interior, la virtud que anima y guía la vida espiritual del presbítero en cuanto configurado con Cristo, Cabeza y Pastor. La caridad pastoral es aquella virtud con la que nosotros imitamos a Cristo en su entrega de sí mismo y de su servicio. La caridad pastoral determina el modo de pensar y de actuar, el modo de comportarse con la gente”[4]. 5. Pasar de salvar almas, a liberar personas: desde la perspectiva del presbítero, marcado por el Concilio de Trento, su función principal consistía en salvar almas a través del culto y la celebración de los sacramentos. Se requiere hoy una atención completa, que busque el bien integral de las personas, solidario con las “víctimas” de este mundo globalizado, ir a las periferias existenciales. Llevar a los fieles a que sientan la necesidad de vincular Evangelio y vida cotidiana. Su profundidad espiritual lo debe impulsar al compromiso con los hermanos, especialmente los más desprotegidos. No se trata de reducir el ministerio a mera filantropía, sino hacer visible el compromiso caritativo, que emerge de la misma coherencia evangélica. 6. Pasar de reyes dominadores, a servidores humildes de la grey. Cristo es el Cordero, el Pastor, el Siervo. Y el presbítero, no es ni dueño ni propietario, sino administrador y servidor (1Cor 4, 1-4). Es el hombre desinteresado, magnánimo y auténtico. La autosuficiencia, la soberbia y el orgullo contradicen el ser sacerdotal, cuando quien hizo el llamado invitó a aprender de Él que es “manso y humilde de corazón” (Mt. 11,28) y pidió a los discípulos que se distinguieran y se destacaran por el servicio: “el que quiera ser el primero que se haga el último y servidor de todos” (Mc. 9,35). 7. Pasar del maestro doctor, a la sabiduría de un corazón que escucha. Se requieren hoy testigos del misterio, que hablen de lo que viven, porque son contemplativos y saben escuchar. Se pide autoridad moral. El mundo, antes que maestros necesita testigos y si escucha a los maestros, es porque antes son testigos, decía san Pablo VI. 8. Pasar del residente, al itinerante. Esa fue la actitud frecuente de Jesús, salir, ir hacia los necesitados, actitud que se prolonga en sus discípulos. Ésta es la continua invitación del Papa Francisco, una Iglesia en salida, salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio[5], porque no podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos; pasar de una pastoral de mera conservación, a una pastoral decididamente misionera[6]. El misionero no está atado a ningún grupo, sector o movimiento por importante que éste sea. Su compromiso es con Jesús y el anuncio del Evangelio. 9. Pasar de la atención a la masa, al cuidado personal de cada uno de los fieles. Hoy se exige pastoreo personal, para una cultura de la reconciliación y de la solidaridad. Trato cercano con las personas, en continua actitud de escucha, plena disponibilidad para acoger a todos. Los fieles no son números ni clientes, son los hermanos a quienes debo distinguir y reconocer, para poderlos servir y amar como Cristo, quien nos amó hasta el extremo. 10. Pasar de oficiante de servicios religiosos, a presidente de la fiesta de la vida y de la bendición. Para compartir con la comunidad sus alegrías, sus tristezas y esperanzas. Se requiere una liturgia en que las celebraciones no sean meros ritos vacíos o acontecimientos sociales, sino celebraciones de fe, que integran a la comunidad y las conectan con el Dios vivo y verdadero. Una liturgia bien preparada, conducida y ordenada llega a ser una auténtica catequesis. En palabras de Benedicto XVI: la Liturgia es la urbanidad de la fe. Hemos vivido en el calendario litúrgico, momentos llenos de espíritu sacerdotal: jueves Santo, domingo de Pascua, domingo del Buen Pastor, Pentecostés, Corpus Christi, Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Son oportunidades que nos deben ayudar a crecer y fortalecer nuestra opción de servir a Dios en los hermanos, en medio de un mundo que ha cambiado, pero que requiere con urgencia la iluminación de Cristo y su Evangelio. † Gabriel Ángel Villa Vahos Arzobispo de Tunja ________________________________________________ [1]Documento Conclusivo de Aparecida, 44 (DA) [2]DA, 10 [3]Juan Pablo II, Exhortación post-sinodal Pastores dabo vobis, Roma 1992, 5 (PDV) [4]Cfr. PDV 23 [5]Papa Francisco, Exhortación post sinodal, Evangelii gaudium, Roma, 2013, 20 (EG) [6]EG 15

Mié 4 Mayo 2022

Yo doy la vida eterna a mis ovejas

CUARTO DOMINGO DE PASCUA Mayo 08 de 2022 • Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 13, 14.43-52 • Salmo: 100(99), 1-2.3.5 (R. 3c) • Segunda lectura: Apocalipsis 7, 9.14b-17 • Evangelio: Juan 10, 27-30 I. Orientaciones para la Predicación Introducción Los primeros domingos de Pascua la Iglesia presenta en la liturgia las apariciones del Resucitado a sus discípulos, pero el cuarto domingo de Pascua ofrece una figura especial, la de Cristo Pastor de las ovejas; es claro para nosotros que Él es el único Buen Pastor para sus fieles, pero el pueblo ha reconocido a través de los siglos en el papa, los obispos y los presbíteros un ministerio a favor de aquel del Único Pastor que reúne bajo su cuidado a gentes muy diversas, como sucedía ya desde las primeras comunidades cristianas compuestas de fieles provenientes de los judíos y de los gentiles (cf. Directorio Homilético, apéndice I, ciclo c, Cuarto domingo de Pascua). 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La lectura de los Hechos de los Apóstoles se inserta en un apartado sobre la evangelización de Chipre y Asia menor, pero más específicamente nos presenta a Pablo y a Bernabé en Antioquia de Pisidia mientras ofrecen a los gentiles el mensaje de salvación ya que muchos judíos, sus primeros destinatarios, lo habían rechazado; así, quienes aceptaban el mensaje se alegraban y daban alabanza a la Palabra proclamada y quienes lo rechazaban experimentaban envidia e ira contra los discípulos al ver que muchos acudían a la escucha de la Palabra. El Salmo noventa y nueve es un llamado a la alabanza por el gozo del reconocimiento de la misericordia fiel del Señor con su pueblo, es también por esto acción de gracias, pero además confesión de la fe en Dios creador y guía del pueblo –expresado como las «ovejas de su rebano»–, es evidente así, que el Salmo pone también en tono de oración el contenido de la lectura de los Hechos. Además, como segunda lectura se continua el libro del Apocalipsis que la Iglesia hace terminar en los versículos que declaran que el Cordero (Cristo) será el pastor que conducirá hacia fuentes de aguas vivas a los que han sido atribulados y pasados por la sangre del Cordero para secar sus lágrimas: una consoladora imagen profética y apocalíptica de la comunión de los mártires de todos los tiempos. La dirección de toda esta riqueza de la Escritura la señala el Evangelio, que propone un breve, pero muy diciente pasaje del evangelista Juan en que Jesús, después de que un grupo de judíos le pidiera que les dijera expresamente si era o no el Mesías –porque la incertidumbre les turbaba el alma–, les responde que se los ha dicho, pero no se lo creen porque no son ovejas suyas, en cambio sus ovejas, las que el Padre le dio, escuchan su voz y lo siguen. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Quienes acuden a la escucha de la Palabra de Dios, son reunidos de los más diversos pueblos y reciben hoy, como en muchas épocas, la alegría que brota de ella y la alaban, como sucedía con los gentiles que acogían la Buena Noticia por parte de los Apóstoles, en el mensaje de la primera lectura. En efecto, el mensaje del Señor llega como la luz a todos los extremos de la tierra para iluminar a los que viven en las tinieblas y para congregarlos como su pueblo y ovejas de su rebano; esta es la respuesta que se ofrece para que la comunidad ratifique cada una de las estrofas del salmo de alabanza que acompaña la lectura. La segunda lectura continúa motivándonos a una alegre fe y a una firme esperanza, esta vez recordando que el Cordero de Dios será quien como un pastor conduzca los mártires, a quienes han pasado por la sangre del Cordero, hacia la vida, hacia las aguas vivas y quien dé recompensa a los sufrimientos que asumieron por seguir fielmente a su pastor. El verso preparatorio al Evangelio recuerda el conocimiento mutuo que caracteriza al Pastor y a las ovejas, esa conexión supera por mucho el oficio del pastor de este mundo de Cristo Pastor, porque él nos da vida, no es aquel que usufructúa la vida de las ovejas. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En la oración colecta, que da el tono de la celebración de la Misa, pedimos al Señor que, a pesar de las debilidades del rebano del Señor, este pueda llegar a la gloria que nos alcanzó la fortaleza de Cristo, nuestro único pastor, es decir que por el ejemplo de Jesucristo, logremos perseverar en Él para alcanzar los gozos celestiales; reflejamos el encuentro con esta Palabra en nuestra vida cotidiana de diversas formas, entre las cuales se encuentra el recordar que ante las dificultades por subsistir en este mundo, contamos con la providencia del Señor, que no solo nos prodiga lo necesario para subsistir sino también el alimento de la Palabra que nos llena de alegría en el Espíritu Santo y de la Eucaristía, que es fuente inagotable de alegría y precio de nuestra salvación (cf. Misal Romano, III Domingo de Pascua, oración sobre las ofrendas y después de la comunión) ____________ Recomendaciones prácticas: • Día del Buen Pastor. • Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones Sacerdotales. • Día de la Madre. • Orar por la santificación de los sacerdotes. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Somos congregados por el amor de Cristo muerto y resucitado por nuestra salvación, por su amor que nos ha limpiado de la turbidez del pecado; escucharemos la Palabra del Señor y comulgaremos su pan y bebida de salvación y de esta forma somos participes de la vida eterna que solo Él puede otorgar. ¡Qué alegría, en este domingo hemos sido congregados por el Señor, nuestro único Pastor, como ovejas de su rebano! Monición a la Liturgia de la Palabra La voz del Pastor conduce a sus ovejas hacia él; nosotros, que acudimos a escuchar la Palabra de Dios, somos conducidos por ella hacia la fuente de nuestro consuelo, al Señor, que nos da la vida eterna y nos llena de la alegría y del Espíritu Santo, el mismo que inspiró cuanto ahora se nos proclamará. ¡Escuchemos! Oración Universal o de los Fieles Presidente: Hermanos, confiados en Dios, nuestro Padre, que por amor nos ha enviado a su Hijo, Buen Pastor, dirijámosle nuestras súplicas por las necesidades propias y las del mundo entero. Oremos diciendo: R. Escúchanos, Señor. 1. Por la Iglesia, extendida por toda la tierra, para que el testimonio de muchos sirva de ejemplo a otros, y así ellos te sigan y te alaben llenos del Espíritu Santo. Oremos. 2. Por la santificación de los sacerdotes para que tú, Pastor y Guardián de las almas, concedas fruto abundante a su ministerio y a su grey docilidad. Oremos. 3. Por las madres de familia, para que su ejemplo de fe, de amor y de servicio sea un testimonio de vida cristiana para los hijos. Oremos. 4. Por los que sufren, para que conducidos por Ti hacía a las buenas aguas del consuelo, sean fortalecidos en su cuerpo y espíritu. Oremos. 5. Por nosotros, para que nuestros corazones y mentes estén abiertos a escuchar a los demás sin prejuicios. Oremos. Oración conclusiva Padre bueno,escucha estás súplicas que te hemos dirigido con fe y esperanza, con la confianza de que serán escuchadas. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Lun 28 Mar 2022

Obispo pide orar, cuidar y acompañar a los sacerdotes

En la sede del episcopado se llevó a cabo el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral sacerdotal, que tuvo como objetivo “afinar y afianzar la conciencia en el trabajo de cuidado y acompañamiento de nuestros sacerdotes”, así lo expresó monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de Mocoa y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados. El también encargado de la pastoral sacerdotal en Colombia, indicó que es preocupación de todos los obispos del país, la situación anímica y afectiva del clero, quien también se ha visto afectado por la coyuntura mundial de la pandemia, es por ello, que “cada Obispo tiene una preocupación por su presbiterio y delega un sacerdote para que ejerza el cuidado y acompañamiento en las situaciones distintas en que vive cada sacerdote. Estamos analizando la realidad en que se encuentran, generando el diálogo para concertar algunos criterios orientativos que nos lleven al desempeño de esta noble tarea”. El prelado recordó que si bien es competencia del obispo encargado velar y acompañar a los sacerdotes, también es tarea de quienes por desempeños pastorales, estén cerca de ellos, les brinden el cuidado, apoyo y acompañamiento necesarios. “A veces se piensa que el acompañamiento a los sacerdotes es solamente competencia del obispo o del delegado, pero yo creo que es competencia y responsabilidad primeramente del obispo, pero también es del presbiterio, es de la comunidad parroquial, es de todos los bautizados, que oran, cuidan y los acompañan”. En desarrollo del encuentro se definieron líneas de acción A su vez, el padre Manuel Vega, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada del Secretariado Permanente del Episcopado, indicó que este encuentro estuvo orientado por el principio de la sinodalidad, es decir, fue un espacio de escucha. El sacerdote observó que, luego de un análisis de realidad de la vida sacerdotal en el país, se plantearon algunas líneas de acción a nivel de provincia eclesiástica y se solicitaron apoyos propios desde el Departamento de Ministerios Ordenados. Testimonio: “Si un sacerdote está bien, la comunidad estará bien” Por su parte, el padre Rodrigo Gallego Trujillo, delegado de la pastoral sacerdotal de la Diócesis de Buga y quien participó del encuentro, dijo que este espacio fue un momento importante para reflexionar sobre la necesidad de pastorear a los pastores y agregó que “si un sacerdote, un párroco o el pastor están bien, las comunidades estarán bien”. “Vale la pena pedirles a ustedes su oración, no desfallecer en la plegaria por los ministros ordenados, cada sacerdote es una historia vocacional, una historia de fidelidad de Dios con nosotros”. El sacerdote añadió además que, para dar una mejor respuesta a los desafíos de la pastoral de estos tiempos, se hace necesario seguir formando a los sacerdotes, en lo espiritual y en la lectura activa de los signos de los tiempos, esto, afirmó el sacerdote, es una conclusión que sale del encuentro.

Lun 3 Ago 2020

Jornada de Oración por el clero colombiano

En el contexto de la fiesta del Santo Cura de Ars, patrono de los párrocos, modelo de sacerdotes y fieles, el departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), invita a los colombianos a unirse, este 4 de agosto, a un espacio de reflexión personal y oración por quienes han recibido el don del sacerdocio ministerial. Para la vivencia de este momento se ha elaborado un subsidio que se encuentra disponible aquí. Orientaciones generales para un mayor aprovechamiento del material: - Realizar este momento de oración ante el Santísimo Sacramento, ofreciendo la plegaria por los ministros ordenados en Colombia. - En los Seminarios Mayores, esta celebración debe revestir un carácter de solemnidad, de profunda reflexión de la obra y vida del Santo Cura de Ars, con intensa oración delante del Señor, en la capilla del Seminario o en el ambiente de sus casas para quienes todavía permanecen allí. - A los diáconos permanentes, en la intimidad de sus hogares y en comunión con la Iglesia, se sugiere ofrecer en este día su oración por el obispo y los presbíteros, además de sus palabras de aliento y su valiosa compañía en el servicio encomendado. - A los Institutos de Vida Consagrada y a las Sociedades de Vida Apostólica, se pide unir sus oraciones a esta intención, “que es sin duda un elocuente signo de comunión de la Iglesia que el Señor Jesús quiere; de modo especial, pedimos a las comunidades contemplativas coloquen al pie del altar del Señor, sus suplicas por la santidad de los ministros ordenados y el aumento de las vocaciones al servicio de la Iglesia”, se destalla en el insumo. - A los Movimientos Eclesiales, las Asociaciones de Laicos y los Agentes de Pastoral, “que con generosidad ayudan a la tarea evangelizadora en cada una de sus comunidades” (…) invitan a orar a Dios “para que quienes han sido elegidos para presidir la Eucaristía y celebrar el sacramento de la Reconciliación, tengan siempre presente sus compromisos sacerdotales y señalen el camino de santidad a todos los fieles”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargue subsidio aquí[/icon]

Vie 11 Oct 2019

En Chiquinquirá: Diócesis de Cúcuta gana Copa de la Fe

Tras un emocionante juego, el equipo de la diócesis de Cúcuta se coronó campeón en la sexta versión de la Copa de la Fe, desarrollada del 7 al 11 de octubre en Chiquinquirá, la ciudad mariana de Colombia. Luego de finalizar el partido empatados 4–4, el cuadro de la frontera colombo venezolana y la Arquidiócesis de Quito, definieron la situación con tiros desde el punto penal, quedando 5–4 a favor del equipo cucuteño. El tercer y cuarto puesto fueron para las diócesis de Garzón (Huila) y Sonsón Rionegro (Antioquia) , respectivamente, que también a través de la definición por tiros al arco, concretaron su posición tras finalizar empatados con un marcador 1–1. El premio "Goleador de la Copa" fue para Daniel Panoluisa, de la arquidiócesis de Quito; la "Valla menos vencida" para la arquidiócesis de Medellín, y la "Copa de la paz" para la diócesis de Espinal por su actitud fraterna. La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), agradece a la diócesis de Chiquinquirá y a la comunidad de los frailes Dominicos, la organización de este evento deportivo que reunió a 651 sacerdotes de diversas regiones de Colombia y Latinoamérica. El agradecimiento de la CEC se hace extensivo a las autoridades civiles, militares y de policía de Chiquinquirá, así como a empresarios, hoteleros, directivos académicos y comunidad Chiquinquireña en general.

Mar 27 Ago 2019

Chiquinquirá lista para la sexta versión de la Copa de la Fe

A dos meses del evento deportivo que congrega a más de 600 sacerdotes de Colombia y países invitados como México y Ecuador, la capital mariana del país: Chiquinquirá, presentó la agenda oficial que se seguirá durante los cinco días del campeonato de fútbol. Encuentros con las comunidades parroquiales; celebración mariana, en el contexto del Centenario de Coronación de la Virgen Chiquinquirá, reina y patrona de Colombia; compartir fraterno en torno a las tradiciones y cultura de la ciudad, harán parte de la agenda de la sexta versión de la Copa de la Fe. Treinta y dos equipos, para un total de alrededor de 600 sacerdotes, participarán en la jornada que promueve la fraternidad sacerdotal, la solidaridad pastoral y sana convivencia. La academia, autoridades civiles, militares y de policía de Chiquinquirá, cuarto municipio más poblado del departamento de Boyacá, ubicado a dos horas y media de Bogotá, se han sumado a la organización de este certamen deportivo, que es iniciativa de la Conferencia Episcopal de Colombia y durante el 2019 es organizado por la Diócesis de Chiquinquirá con el apoyo de los frailes dominicos de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. La alegría de la Diócesis sede del evento ha sido manifestada en distintos momentos por su obispo, monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte, quien ha expresado el deseo que la Copa de la Fe contribuya a la unidad sacerdotal y de la comunidad de la región; por ello, se han venido preparando con la oración y con el trabajo articulado con los distintos estamentos, que “ha sido clave (…) Seguiremos trabajando en equipo para lograr ofrecer a los sacerdotes el mejor de los espacios”, afirmó. Los encuentros deportivos se realizarán en cinco escenarios e iniciarán el 7 de octubre en horas de la tarde. El campeonato finaliza el 11 de octubre al mediodía con la premiación. El desarrollo de este evento se puede seguir a través de las redes sociales de la Conferencia Episcopal de Colombia (episcopadocol), de la Diócesis de Chiquinquirá, el fanpage de la Copa de la Fe (Copa de Fe Chiquinquira 2019) y de Cristovisión, canal aliado.

Vie 28 Jun 2019

Establecer hábitats de fe

Por: Mons. Omar de Jesús Mejía Giraldo - Saludo de Paz y Bien a todos mis hermanos en la fe. Me dirijo a todos, pero especialmente a ustedes queridos sacerdotes, a quienes invito a ser los primeros interesados en motivar el crecimiento en la fe y en la oración a nuestras comunidades. El Papa Benedicto XVI, nos pide con urgencia, que, en la actualidad, frente a la cultura de lo fácil y de la falta de compromisos estables y duraderos, se establezcan hábitats de fe. “En unecosistema, elhábitates el lugar donde vive lacomunidad”. La Eucaristía es "fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG11). Así las cosas es necesario entender que la Eucaristía es indispensable para un cristiano – católico. La Eucaristía es el hábitat normal donde cada cristiano – católico debe vivir, porque la Eucaristía es la presencia del mismo Dios y Señor manifestado en la persona de Jesucristo. Dice la Palabra: “Después tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo: Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes” (Lc 22,19-20). Con fe firme creemos y confesamos que Jesús, el Señor, está presente en el Santísimo Sacramento del Altar y por ello, la Iglesia, sabiendo que la Eucaristía es el mismo Dios que se nos da, nos invita a adorar, contemplar y venerar la Santísima Eucaristía, acto de piedad y de amor que nos convoca a crear un hábitat eucarístico, a crecer en la virtud de la oración y a comunicar nuestra caridad a los hermanos como consecuencia de nuestra entrega a Dios amor. Para la Iglesia siempre ha sido de gran preocupación la santidad de sus ministros; por eso, el mismo Papa Benedicto XVI, en el año 2009, convocó para que el día de la fiesta litúrgica del Sagrado Corazón, se dedicará una especial oración por la santificación de los sacerdotes. Aprovecho esta oportunidad para invitar de una manera fraterna, afectuosa y reiterada para que juntos, como comunidad de fe y amor, nos sintamos todos llamados a orar sin cesar por la santidad de los sacerdotes de nuestra querida diócesis de Florencia. La propuesta es la siguiente: En la fiesta litúrgica del Sagrado corazón, cada año, tengamos la intención particular de orar por los sacerdotes, pidiendo a Dios la santidad para cada uno. Cada primer Viernes, después de la Santa Misa de las 6.30 AM, en la capilla de la comunidad de las Clarisas, se exponga el Santísimo, para la adoración y que permanezca abierta hasta las 5.00 PM, hora en que se dará la bendición y ojalá en algunas horas del día, algunos sacerdotes puedan estar allí, para ofrecer, a quienes lo deseen, el sacramento de la penitencia. Que se exponga el Santísimo Cuerpo de Cristo, en todos los templos parroquiales, todos los primeros viernes de cada mes, después de la Santa Misa de la noche, hasta las 9.00 PM, y se motive para que la comunidad ore por la santidad del clero, oración que invito, se haga en completo silencio, de tal manera que se propicie un encuentro y un diálogo personal con el Señor. Queridos hermanos, que Dios todopoderoso, los bendiga y acompañe; el corazón Inmaculado de María los acompañe con su Santa y agraciada presencia. “La santidad de los sacerdotes es signo de esperanza para la Iglesia y para el mundo” (Benedicto XVI) + Omar de Jesús Mejía Giraldo Obispo de Florencia

Jue 14 Mar 2019

Chiquinquirá: Sede de Copa de la Fe 2019

El evento deportivo, que reunirá a unos 700 sacerdotes del país y Latinoamérica, tendrá lugar en la ‘Ciudad Mariana’ de Colombia, durante la segunda semana de octubre. En la mañana de hoy, jueves 14 de marzo, la Conferencia Episcopal de Colombia hizo entrega oficial de la ‘Copa de la Fe 2019’ a la Diócesis de Chiquinquirá. El acto protocolario, que tuvo lugar en la Alcaldía del municipio, contó con la presencia de monseñor Luis Felipe Sánchez, obispo de Chiquinquirá; fray Carlos Mario Alzate, prior y rector del Santuario Mariano Nacional de Chiquinquirá; el padre Jaime Marenco, director de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC); el doctor César Carrillo, alcalde municipal, su esposa Daniela, y otros funcionarios de la administración municipal; así como varios sacerdotes diocesanos y religiosos dominicos, representantes de las fuerzas militares y de policía de la región, y delegados del sector universitario y de la comunidad. El padre Marenco dio lectura al mensaje enviado por monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, secretario general del episcopado, en el que tomando la vocería de los directivos de la CEC manifiesta: “la Conferencia Episcopal quiere hacer presente, tanto en el corazón de los feligreses de esta diócesis como en la comunidad católica de todo el país, la profunda devoción mariana y la alegría nacional con motivo de los cien años de la coronación de la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá como reina y patrona de Colombia.” Razón por la cual –continúa el obispo- “creemos que una manera de hacerlo es realizando este año, en Chiquinquirá, en el mes de octubre, la ‘Copa de la Fe 2019’, evento creado por la Conferencia Episcopal de Colombia como expresión de pastoral sacerdotal y de evangelización a través del deporte.” Se acordó que en la primera quincena de Pascua se hará la presentación de la ‘Copa de la Fe 2019’ por parte del comité organizador de la misma, que encabeza el señor obispo de Chiquinquirá. A partir de ese momento quedarán abiertas las inscripciones para que las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia y América Latina, interesadas en participar en este torneo de fútbol sacerdotal, inicien los trámites respectivos. Será esta la sexta versión de Copa de la Fe, que se desarrollará del lunes 7 al viernes 11 de octubre y para la cual se espera una participación no menor de setecientos sacerdotes.