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secretariado nacional de pastoral social

Jue 13 Ago 2026

Servicio Nacional de Emergencias de Cáritas articula la respuesta de la Iglesia en Colombia ante el terremoto

El Servicio Nacional de Emergencias del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana articula la respuesta de la Iglesia en los territorios afectados, con especial atención a las comunidades rurales y de difícil acceso. Alimentación, agua, alojamiento temporal, salud y recuperación de medios de vida hacen parte de las necesidades identificadas.El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto continúa dejando una emergencia humanitaria cuya dimensión todavía está en proceso de consolidación. El balance preliminar entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) este 13 de agosto confirmó que el número de fallecidos llegó a 273 personas. Además, 3.824 heridos, 40.753 familias afectadas y 377 personas desaparecidas; mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más golpeadas. Según el reporte situacional, 357 municipios de 13 departamentos y más de 1.100 viviendas están destruidas. Las dificultades de conectividad y acceso mantienen vacíos de información, especialmente en comunidades rurales y dispersas del Chocó.En este escenario, la Iglesia Católica colombiana ha activado, además de su presencia pastoral y de acompañamiento espiritual, su Servicio Nacional de Emergencias (SNE), una estructura del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana destinada a articular la respuesta humanitaria de la red Cáritas en el país.“Para Cáritas, una de las principales preocupaciones es precisamente llegar a las comunidades que pueden estar quedando menos visibles dentro de la emergencia”, explica Luisa López, especialista Nacional de Emergencias de Cáritas Colombiana.Una red que conecta las necesidades con la ayudaLa respuesta se está articulando con las Pastorales Sociales de las jurisdicciones eclesiásticas afectadas, entre ellas Pereira, Istmina-Tadó, Quibdó, Manizales, Cartago, Cali, Palmira, Armenia, Ibagué, Buenaventura, Buga y Jericó, para identificar necesidades y priorizar a las comunidades con mayores dificultades de acceso.El más rienciente reporte del SNE señala como territorios prioritarios al Chocó, por la cercanía al epicentro, la dispersión de sus comunidades y las dificultades de comunicación y acceso; Risaralda, particularmente Pereira y Dosquebradas, por la afectación humana; y sectores del Valle del Cauca, especialmente Cali y Buenaventura, por la afectación de la infraestructura hospitalaria.El sistema articula también el trabajo con Bancos de Alimentos, otras jurisdicciones de la Iglesia y actores humanitarios, buscando que los recursos lleguen a los lugares donde realmente se necesitan y evitando duplicar esfuerzos.En términos operativos, el SNE recibe, orienta y canaliza los recursos y capacidades disponibles, mientras las jurisdicciones eclesiásticas y Cáritas diocesanas ejecutan la respuesta directamente en los territorios y acompañan a las comunidades afectadas.Atender lo urgente, sin perder de vista la recuperaciónLa primera evaluación realizada por la red Cáritas Colombiana en medio de esta emergencia identifica cinco grandes áreas de necesidad: alimentación y agua segura; elementos de higiene y cuidado personal; alojamiento temporal y protección para las familias que no pueden regresar a sus viviendas; atención en salud y acompañamiento emocional y psicosocial; y recuperación de medios de vida.El reporte nacional también identifica como prioridades la búsqueda y rescate, los kits de albergue, agua, saneamiento e higiene, salud física y mental, educación en emergencias y protección de niños, niñas y adolescentes.La respuesta, sin embargo, no se limita a los primeros días. Muchas familias han perdido herramientas de trabajo, pequeños negocios y otras fuentes de ingreso, por lo que la recuperación de los medios de vida será parte de las necesidades que deberán atenderse a medida que avance la emergencia.“La evaluación continúa. A medida que nuestros equipos puedan ingresar a las comunidades más aisladas, seguramente tendremos una identificación más precisa de las necesidades y podremos ajustar la respuesta humanitaria”, señala López.Esta labor resulta especialmente relevante en el Chocó, donde continúan las dificultades de conectividad y acceso a algunas comunidades. El reporte registra afectaciones importantes y señala que la información sobre personas damnificadas, viviendas averiadas, albergues y necesidades sectoriales por municipio todavía presenta vacíos.La solidaridad también necesita organizaciónEn el marco de la campaña “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana han invitado a personas, parroquias, comunidades, empresas y organizaciones a sumarse a la respuesta.Tanto los recursos recaudados por la campaña, como los de la ayuda de anunciada por el Papa León XIV a través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, se incorporarán a una misma respuesta coordinada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana junto con las jurisdicciones eclesiásticas y pastorales sociales diocesanas, quienes conocen de primera mano las necesidades de sus territorios.El modelo contempla tanto la movilización de recursos económicos como la canalización de ayudas en especie. En el caso de las donaciones en especie, estas pueden ser recibidas por las jurisdicciones afectadas, direccionadas a los Bancos de Alimentos más cercanos o, para zonas de mayor dificultad de acceso, canalizadas a través del SNPS-Cáritas Colombiana.“Detrás de cada vivienda afectada hay una familia, detrás de cada comunidad hay historias de vida y detrás de esta emergencia hay personas que necesitan saber que no están solas”, recuerda Lina López.La respuesta de la Iglesia busca precisamente que esa certeza pueda llegar también a los lugares más apartados: acompañar a las comunidades, identificar sus necesidades, articular la solidaridad y hacer llegar la ayuda hasta donde más se necesita.Canales de donación:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108Vea a continuación el llamado de la Especialista de Emergencias:

Mié 12 Ago 2026

“Con Colombia, hasta el último rincón”: Iglesia activa campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas por el terremoto

La Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana convocan a las jurisdicciones eclesiásticas, parroquias, comunidades de fe y agentes pastorales a acompañar a las comunidades afectadas, articular la ayuda y movilizar la solidaridad ante la emergencia que vive el país. La iniciativa incluye una campaña nacional de recaudo y una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto.Ante las afectaciones provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, la Iglesia católica en Colombia articula una respuesta nacional para acompañar a las personas y comunidades afectadas y poner sus capacidades al servicio de quienes enfrentan las consecuencias de la emergencia.Bajo el lema “Con Colombia, hasta el último rincón”, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana hacen extensiva esta iniciativa que busca hacer visible la solidaridad y la caridad cristiana, acompañar a quienes sufren, articular la ayuda y sostener juntos la esperanza, especialmente en las comunidades que enfrentan mayores afectaciones.La cercanía del Papa y el llamado de la Iglesia en ColombiaEn un mensaje dirigido al pueblo colombiano con motivo de esta emergencia, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, agradeció y transmitió la cercanía y oración del papa León XIV en sus recientes mensajes desde el Vaticano. Destacó, igualmente, los mensajes de solidaridad recibidos de diferentes Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe, América del Norte y Europa, así como de organizaciones nacionales e internacionales que han expresado su solidaridad con Colombia.La convocatoria de la IglesiaFrente a esta realidad, el llamado del Presidente del Episcopado Colombiano para todos los fieles en Colombia es a traducir la caridad cristiana en acciones concretas: acompañar, servir y poner las capacidades de las comunidades e instituciones eclesiales al servicio de quienes más lo necesitan.“Hoy necesitamos estar cerca, cerca de las familias que sufren, cerca de quienes tienen miedo y viven la incertidumbre, cerca de quienes buscan a sus seres queridos, cerca de quienes trabajan incansablemente por salvar vidas”, señaló monseñor Múnera.Las comunidades, en el centro de la respuestaLa campaña “Con Colombia, hasta el último rincón” buscará que las voces de las personas afectadas y de quienes las acompañan desde los territorios tengan un lugar central. Sacerdotes, religiosos, religiosas, agentes de pastoral, voluntarios y comunidades podrán compartir sus testimonios, las necesidades que enfrentan y las acciones que se desarrollan en cada lugar.Esta dinámica permitirá visibilizar la respuesta de la Iglesia desde los territorios y favorecer la articulación entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas y otros actores que participan en la atención de la emergencia. Entre ellos, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (ABACO).Campaña de recaudo para las comunidades afectadasComo parte de esta respuesta, el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana habilitó distintos canales de recaudo de fondos que serán destinados a apoyar las acciones de atención a las personas y familias afectadas a través del Servicio Nacional de Emergencias, de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios.Los aportes pueden realizarse a través de los siguientes canales:Banco de BogotáCuenta de ahorros 081789224Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092651552BancolombiaCuenta de ahorros 82900024657Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas ColombianaNIT: 860.039.273-3Bre-B: 0092879108También es posible realizar donaciones en línea a través de la página web de Cáritas Colombiana.Jornada Nacional de Oración: domingo 16 de agostoComo parte de la respuesta de la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Colombia convoca también a una Jornada Nacional de Oración el próximo domingo 16 de agosto en todas las parroquias y comunidades de fe del país.La invitación es a orar por quienes han perdido la vida, por sus familias, por los heridos y damnificados, por quienes continúan buscando a sus seres queridos y por quienes trabajan sin descanso en esta emergencia.La jornada también será una oportunidad para encomendar a Dios a los organismos de socorro, al personal de salud, a los voluntarios y a todas las personas que participan en las labores de búsqueda, rescate, asistencia y acompañamiento.Para facilitar la preparación de las celebraciones, la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición un subsidio de oración y las orientaciones litúrgicas elaboradas para esta jornada.El material propone que las comunidades se reúnan en oración como una sola familia y que la celebración sea un espacio de consuelo, solidaridad y esperanza en medio de la emergencia.La Jornada Nacional de Oración recoge también el llamado del papa León XIV, quien, al expresar su cercanía con el pueblo colombiano, pidió al Señor que conceda a los afectados “los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana”.Afectaciones en templos y espacios de la IglesiaEl terremoto también ocasionó daños en templos, casas curales, conventos, capillas y otras edificaciones eclesiales. Además de su dimensión religiosa y patrimonial, estos lugares son espacios donde se desarrolla la vida cotidiana de numerosas comunidades.Entre los daños reportados se encuentran los de la Catedral de Manizales, cuya torre sufrió un derrumbe parcial y quedó inclinada sobre la fachada, y la destrucción del templo del barrio El Carmen.En la Diócesis de Pereira se registraron graves daños en la parroquia Nuestra Señora del Carmen – Iglesia San José, el desplome del templo parroquial de Nuestra Señora de Guadalupe, en Dosquebradas, y afectaciones en la torre del templo parroquial de La Virginia.La Basílica del Señor de los Milagros de Buga presenta grietas en su cúpula central y caída de material, mientras que en la Basílica Nuestra Señora de la Pobreza de Cartago colapsó el techo de la nave central.En la Arquidiócesis de Popayán se reportaron daños en el templo de Santo Domingo y en templos parroquiales de El Tambo, Morales, Totoró y Caldono. En la Arquidiócesis de Cali, el Convento de La Merced sufrió el desplome de la cubierta del presbiterio y grietas en sus paredes.La Arquidiócesis de Ibagué informó daños estructurales en templos de Anzoátegui y del corregimiento de Balboa, además de afectaciones en la casa cural de la parroquia de Roncesvalles.Por su parte, la Diócesis de Jericó adelanta evaluaciones en varias edificaciones, entre ellas la Casa de Encuentros Lisieux, la Basílica Menor de Jardín, parroquias y capillas de Caramanta, Andes, Hispania y Tapartó, la Casa Cural de San José y el Seminario San Juan Eudes.En la Diócesis de Quibdó, ubicada en una de las zonas más afectadas por el sismo, se han informado daños estructurales en la casa episcopal y en algunos templos parroquiales. El balance continúa en consolidación debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas comunidades.También se han reportado afectaciones en templos y casas curales de las diócesis de Girardota, Cartago y La Dorada-Guaduas, así como en el Santuario de San José, en Venecia, Antioquia.Este es un balance preliminar, las jurisdicciones continúan realizando verificaciones y evaluaciones técnicas para determinar la magnitud de los daños y las medidas de seguridad y recuperación necesarias. Se calcula que pueden superar los 50 templos.El compromiso de la Iglesia con el país“Colombia nos necesita unidos. Acompañemos, sirvamos y oremos”, expresó monseñor Francisco Múnera, al convocar a la Iglesia y al país a responder juntos ante esta emergencia.Por esto, la Iglesia Católica en Colombia continuará articulando sus capacidades y acompañando a las comunidades afectadas a través de las jurisdicciones eclesiásticas, la pastoral social, las parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y voluntarios que participan en esta respuesta nacional.Vea el mensaje del Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a continuación:

Mié 18 Feb 2026

Iglesia colombiana inicia la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026 con llamado urgente a la solidaridad con afectados por la emergencia invernal

Con el inicio de la Cuaresma este Miércoles de Ceniza, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana (SNPS-CC), da apertura oficial a la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2026, que este año se impulsa bajo el lema “La satisfacción del fiel es hacer el bien”, un llamado a que la caridad se convierta en acción y con un énfasis especial en la atención a las comunidades afectadas por la actual temporada invernal, particularmente en departamentos como Córdoba, Sucre y la región del Urabá.La campaña, que se desarrolla en las 78 jurisdicciones eclesiásticas del país durante el tiempo cuaresmal, busca transformar la vivencia espiritual propia de este tiempo litúrgico en solidaridad organizada y eficaz frente a las múltiples emergencias sociales y humanitarias que vive el país.Una estructura humanitaria consolidada gracias a la campaña: balance 2025En el orden nacional, los recursos recogidos en esta campaña, fortalecen el Servicio Nacional de Emergencias (SNE) del SNPS-CC, dispositivo estratégico que durante 2025 se consolidó como mecanismo articulado y contextualizado frente a emergencias de origen climático, socioambiental y derivadas del conflicto armado.Durante 2025, el SNE respondió a 25 emergencias:-21 asociadas a fenómenos hidrometeorológicos extremos, principalmente la ola invernal.-4 relacionadas con afectaciones derivadas del conflicto armado.La intervención permitió atender a: 12.771 personas y 3.336 familiasCon una ejecución total de $832.000.000, destinados a: 2.822 kits de alimentos, 1.275 kits de higiene, 370 kits de noche, 105 kits de cocina, 44 kits de bebé y 4 kits de construcción.Además de la atención inmediata, el trabajo incluyó acompañamiento psicosocial, fortalecimiento de capacidades locales en primeros auxilios y gestión del riesgo, apoyo a procesos de recuperación temprana y formación en sistemas de alerta y autoprotección. La intervención incorporó enfoque diferencial y pertinencia cultural, garantizando participación comunitaria.La articulación interinstitucional fue uno de los principales activos del año: el SNE operó como nodo de coordinación entre jurisdicciones eclesiásticas, organizaciones sociales, entidades públicas y agencias de cooperación, optimizando recursos y ampliando cobertura. Los territorios beneficiados incluyeron, entre otros, San Andrés, Cartagena, Sincelejo, Ocaña, Barrancabermeja, Quibdó, Tumaco, Mocoa, Mitú y Puerto Leguízamo.2026: una emergencia en curso que requiere mayor solidaridadEntre enero y febrero de 2026, el SNPS-CC ha destinado $228.000.000 para apoyar a comunidades afectadas por la actual emergencia invernal en: Montelíbano (Córdoba), Apartadó (Antioquia), Riohacha (La Guajira), Guapi (Cauca) e Istmina (Chocó).La ayuda se ha orientado a asistencia humanitaria básica, acompañamiento psicosocial y apoyo a procesos iniciales de recuperación, en un contexto que, según han advertido los obispos, requerirá esfuerzos sostenidos para reconstrucción de viviendas, infraestructura comunitaria y medios de vida.Corresponsabilidad entre jurisdicciones: el caso de BogotáLa Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes también se dinamiza en cada jurisdicción eclesiástica, donde se pueden destinar los recursos a necesidades locales o a territorios con mayores desafíos sociales y pastorales.Un ejemplo de esta corresponsabilidad es la decisión de la Arquidiócesis de Bogotá de destinar los frutos de la campaña 2026 al apoyo del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo-Solano, una jurisdicción en la Amazonía colombiana con amplios retos geográficos, sociales y pastorales.Esta dinámica solidaria entre Iglesias particulares refleja el principio de comunión eclesial que inspira la campaña: comunidades con mayores capacidades apoyan a aquellas que enfrentan mayores limitaciones estructurales, garantizando presencia pastoral y atención social en territorios históricamente vulnerables.En 2025, la campaña en Bogotá estuvo orientada al acompañamiento de víctimas del conflicto armado y la crisis humanitaria en la región del Catatumbo, lo que evidencia la continuidad del compromiso con territorios que viven situaciones de alta complejidad.Un llamado pastoral y social a “organizar la caridad”Al referirse a esta campaña invitando a ser parte de ella, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, afirmó: "Todas las familias que están sufriendo en distintas regiones del país saben que los colombianos, por nuestra fe, tenemos un corazón disponible y generoso".Monseñor José Mario Bacci Trespalacios recordó que la campaña permite transformar la penitencia interior en compromiso efectivo con el hermano, mientras que monseñor José Mauricio Vélez subrayó que la solidaridad “necesita de usted, necesita de mí, necesita de todos”.Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena presidente de la Conferencia Episcopal, también hizo un llamado a atender el “S.O.S.” que llega desde múltiples regiones y a organizar la caridad a través de parroquias, comités de pastoral social y bancos de alimentos, articulando esfuerzos con instituciones públicas, privadas y organizaciones de la sociedad civil.¿Cómo donar a la Camapaña de Comunciación Cristiana de Bienes?A nivel territorial, los aportes se recogerán en las parroquias de las difrentes diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, en algunos casos, mediante sobres dispuestos específicamente en las comunidades durante la Cuaresma.En el orden nacional, las donaciones pueden realizarse a través del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana:- Transferencia al Fondo de Emergencias del SNPS-CCCuenta corriente Banco de Bogotá No. 08133959-0Titular: Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana- En línea, a través del botón “Donar” en el sitio web oficial de Cáritas Colombiana.Con esta campaña, la Iglesia Católica en Colombia reafirma su compromiso de convertir la fe en acción concreta, estructurada y transparente, para que la caridad —vivida como virtud teologal— se traduzca en esperanza real para miles de familias que hoy enfrentan la adversidad.Vea a continuación el llamado de los obispos para ser parte de la campaña:

Vie 4 Abr 2025

La Iglesia: Baluarte de confianza y credibilidad en la acción social

Por Pbro. Mauricio Rey Sepúlveda - La acción social es una de las dimensiones más urgentes y necesarias en la construcción de sociedades justas, fraternas y solidarias. Frente a los desafíos del siglo XXI - crisis humanitarias, pobreza extrema, cambio climático, conflictos armados y el deterioro del tejido social - las respuestas institucionales suelen ser insuficientes o estar condicionadas por intereses políticos y económicos. En este contexto, la Iglesia ha logrado consolidarse como una de las instituciones con mayor credibilidad en la acción social, no solo por su presencia histórica en el servicio a los más vulnerables, sino por su permanencia y acompañamiento activo en los territorios, y su total compromiso con la dignidad humana, la justicia y la paz.A lo largo de los siglos, la Iglesia ha demostrado que su labor no se reduce a una asistencia paliativa (desvirtuando la acción caritativa), sino que busca incidir en las estructuras que generan exclusión y desigualdad. Su papel como mediadora en conflictos y guerras, promotora de derechos humanos y defensora de los pobres, la convierte en un actor clave y agente dinamizador para la transformación social. En esta reflexión exploramos las razones por las cuales la Iglesia continúa siendo un referente de confianza en el ámbito social e identificamos los desafíos que enfrenta para seguir desempeñando este rol en un mundo de constantes cambios y vulneraciones.1.Un legado histórico de servicio y entregaLa vocación social de la Iglesia no es una tarea reciente ni una estrategia institucional; es dimensión esencial de su identidad y misión. Desde sus primeros siglos, inspirada en el Evangelio y en el ejemplo testimonial de Jesucristo, la comunidad cristiana se ha dedicado a la atención de los enfermos y vulnerables, a la acogida de los más necesitados y defensa de los marginados. La enseñanza de Jesús - “porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber” (Mt 25,35) - se ha convertido en el fundamento y elemento dinamizador de innumerables obras sociales a lo largo de la historia en el mundo entero.Durante la Edad Media, los monasterios no solo fueron centros de espiritualidad, sino también espacios de acogida para los pobres y desvalidos, hospitales para los enfermos y escuelas para quienes no tenían acceso a la educación. En tiempos de pandemias, pestes y hambruna, las órdenes religiosas han desempeñado un papel fundamental en la atención a los afectados, sin distinción de origen o condición.Con la llegada de la modernidad, la Iglesia adaptó su acción social a nuevos desafíos. En el siglo XIX, con la Revolución Industrial y la explotación de la clase trabajadora, la Iglesia elevó su voz a favor de la justicia con documentos como Rerum Novarum (1891) de León XIII, que defendió los derechos laborales y sentó las bases de la Doctrina Social de la Iglesia. Desde entonces, su labor ha continuado expandiéndose, dando origen a iniciativas como Caritas Internationalis, el Comité Católico Internacional de Migración, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y múltiples programas educativos y sanitarios en contextos de pobreza, emergencia humanitaria, subsidiariedad y solidaridad.2.La integridad y coherencia como base de la credibilidadUno de los factores que refuerzan la confianza en la Iglesia dentro de la acción social es su coherencia entre el mensaje y la práctica. A diferencia de muchas instituciones que pueden ver la ayuda humanitaria como un medio para obtener reconocimiento o influencia política, según intereses particulares, la Iglesia ha mantenido una postura constante basada en el servicio interesado en el desarrollo humano integral. Su labor no busca protagonismo ni responde a ciclos electorales o intereses económicos, sino a un compromiso ético centrado en la dignidad humana. Es ahí donde la integridad de su identidad compromete e implica a la Iglesia en verdaderos procesos de transformación social a partir de la transformación de la persona humana en concreto y ubicada en su contexto vital.La Doctrina Social de la Iglesia ha sido un pilar en esta misión. Desde Rerum Novarum (1891) hasta Fratelli Tutti (2020), los principios de solidaridad, subsidiariedad y bien común han guiado las acciones de miles de comunidades cristianas en todo el mundo. Este marco doctrinal ha permitido que la Iglesia no solo asista en emergencias a los afectados, sino que también promueva el desarrollo integral y sostenible, la justicia, la equidad y la inclusión social.En términos de impacto, la credibilidad de la Iglesia se ve reflejada en el testimonio de sus agentes de pastoral. Sacerdotes, religiosos y laicos han dado su vida en defensa de los más vulnerables, incluso en contextos de persecución y violencia. Ejemplos como San Óscar Arnulfo Romero (1917 - 1980) asesinado por denunciar las injusticias en El Salvador, o la labor de miles de misioneros en zonas de guerra y pobreza, muestran que la Iglesia no solo predica el Evangelio, sino que lo encarna con acciones concretas en sus procesos sociales humanizando la sociedad.3.Un puente de diálogo y reconciliaciónEn sociedades fracturadas por conflictos políticos, sociales y culturales, la Iglesia ha asumido un rol clave como mediadora, posibilitadora y constructora de paz. Su posición apartidista, su arraigo en las comunidades localizadas en los territorios y su autoridad moral le permiten ser un interlocutor confiable en procesos de perdón, reconciliación y paz.En América Latina, África y Asia, la Iglesia ha intervenido en negociaciones de paz, ha denunciado violaciones a los derechos humanos y ha acompañado a las víctimas de todo tipo de violencia. En Colombia, por ejemplo, el papel de la Iglesia en los diálogos de paz ha sido fundamental para la reintegración de excombatientes y la sanación de heridas comunitarias, promoviendo un perdón real y sincero, una reconciliación fraterna y esperanzadora, y una paz estable y duradera.Además de su acción en contextos de conflicto armado, la Iglesia promueve una cultura del encuentro en sociedades polarizadas, una recomposición de relaciones y un diálogo franco y abierto. Frente al individualismo y la fragmentación social, la Iglesia impulsa espacios de diálogo interreligioso, cooperación con otras organizaciones y formación en valores como la empatía, la justicia y la fraternidad, propuestas siempre actuales en medio de “culturas” de indiferencia y discriminación social.4.Desafíos para renovar la confianzaSi bien la Iglesia sigue siendo un referente de credibilidad en la acción social, enfrenta desafíos importantes en el contexto actual. La secularización, la crisis de confianza en las instituciones y los escándalos que han golpeado su imagen exigen un compromiso renovado con la transparencia, la autenticidad y la formación de líderes íntegros.Uno de los mayores retos contemporáneos es la necesidad de actualizar su acción social sin perder su identidad. La Iglesia debe responder a problemáticas emergentes como el cambio climático, la migración forzada, la movilidad humana, y las nuevas formas de pobreza, integrando su misión evangelizadora con soluciones innovadoras y sostenibles.Otro desafío clave es la formación de nuevas generaciones de agentes de pastoral y voluntarios con un fuerte sentido de vocación y compromiso ético. En un mundo donde la indiferencia y el asistencialismo pueden debilitar el impacto de la acción social, es crucial que la Iglesia siga promoviendo una caridad que no solo alivie necesidades inmediatas, sino que transforme realidades estructurales, para hacer el salto del Dar al Solidarizar.ConclusiónLa Iglesia ha sido y sigue siendo un baluarte de confianza y credibilidad en la acción social porque su compromiso con los más vulnerables es parte de su esencia. Su legado histórico, su coherencia entre el mensaje y la acción, y su capacidad para ser un puente de diálogo y reconciliación la convierten en una institución clave en la construcción de sociedades más justas y solidarias.Sin embargo, para seguir cumpliendo con esta misión en el siglo XXI, la Iglesia debe enfrentar los desafíos de esta generación con valentía y renovación. La credibilidad no se impone; se construye día a día con hechos concretos, con un servicio genuino y con una presencia que inspire esperanza en medio de las dificultades, dinamizando procesos transformadores de vida y sociedad.En un mundo donde muchas instituciones han perdido la confianza de la gente, la Iglesia tiene la oportunidad de reafirmar su papel como faro de esperanza, promoviendo la justicia, la paz y la dignidad de cada ser humano, sin excepción alguna, en su integralidad.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Mar 11 Mar 2025

De mínimos humanitarios a máximos en humanidad: Evangelio en operatividad

Por Pbro. Mauricio Rey Sepúlveda - En el devenir histórico del mundo, la humanidad ha transitado entre la supervivencia y la aspiración a una existencia plena. En este recorrido vital, la ética y el derecho han desempeñado un papel central en la configuración de las condiciones mínimas de dignidad que deben ser garantizadas a todas las personas humanas, especialmente en contextos de crisis y vulnerabilidad. Sin embargo, el horizonte del desarrollo humano no puede reducirse a la mera subsistencia; existe un llamado ético y teológico que nos interpela a trascender la respuesta inmediata y caritativa para construir una sociedad basada en el ejercicio de la justicia estructural y la solidaridad radical.Este llamado no es ajeno a la doctrina cristiana, la cual ha puesto en el centro de su contenido la primacía de la persona y su dignidad inherente e inviolable. En palabras del profeta Isaías:“Aprended a hacer el bien; buscad la justicia, socorred al oprimido; defended al huérfano, abogad por la viuda” (Isaías 1,17).Desde esta perspectiva, podemos identificar dos niveles de responsabilidad ética y social: los Mínimos Humanitarios, que constituyen el umbral innegociable de dignidad de toda persona humana en situaciones de emergencia, y los Máximos en Humanidad, que representan la plenitud del compromiso cristiano con la transformación del mundo. En este contexto buscamos analizar ambos niveles, integrando la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) y el pensamiento social cristiano, con el fin de proponer una evangelización que no solo predique la fe, sino que la haga, con el ejercicio existencial, praxis de vida en la esfera social y política.1. Mínimos Humanitarios: La Ética de la Emergencia y la Supervivencia1.1 Fundamentos Ético-Jurídicos de los Mínimos HumanitariosEl concepto de mínimos humanitarios surge del derecho internacional humanitario y de la doctrina de los derechos humanos. Se trata de un conjunto de principios que garantizan la protección de la vida y la dignidad de las personas en situaciones de guerra, desastres naturales, crisis humanitarias y pobreza extrema.Estos principios se articulan en torno a cuatro ejes fundamentales:• Protección de la vida y la integridad personal ante cualquier tipo de amenaza o violencia.• Acceso a los bienes esenciales para la supervivencia, como agua potable, alimentos, salud y refugio.• No discriminación en la asistencia humanitaria, garantizando la atención sin distinción de raza, religión, género o condición social.• Neutralidad e imparcialidad en la ayuda, evitando su uso con fines políticos o estratégicos.Desde la perspectiva cristiana, estos mínimos no son solo exigencias jurídicas o humanitarias, sino una manifestación concreta de la misericordia de Dios en la historia, a favor de toda y cada persona humana. La enseñanza de Jesús es clara en este sentido“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis” (Mateo 25, 35).Garantizar estos mínimos es un imperativo moral ineludible. No obstante, la verdadera transformación social no puede reducirse a la contención de la emergencia pasajera o temporal. Es aquí donde la reflexión sobre los máximos en humanidad cobra relevancia en nuestro quehacer social.2. Máximos en Humanidad: Hacia una Civilización del Amor y la Justicia Social2.1 Más Allá de la Asistencia: La Promoción de una Sociedad Justa y SolidariaSi los mínimos humanitarios nos permiten garantizar la supervivencia, los máximos en humanidad nos invitan a repensar el sentido de la existencia humana en clave de justicia, fraternidad, solidaridad y desarrollo integral de la persona humana. Se trata de una propuesta que no solo responde a la urgencia inmediata, sino que busca transformar las estructuras sociales que generan exclusión y desigualdad.En este sentido, los máximos en humanidad incluyen:• Una economía basada en la solidaridad y la equidad social: No basta con paliar la pobreza, es necesario erradicar sus causas estructurales.• El acceso universal a la educación y la cultura: La ignorancia y la falta de oportunidades perpetúan la marginalidad.• El trabajo digno y con sentido: El empleo debe ser fuente de realización personal y contribución al bien común.• El fortalecimiento del tejido social y comunitario: La construcción de paz requiere comunidades organizadas y participativas.• La custodia de la Casa Común: El desarrollo humano no puede desligarse del respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad ambiental.Estos elementos encuentran su fundamento en la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en la encíclica Fratelli Tutti, donde el Papa Francisco señala:“La caridad política es también la expresión de un amor social, capaz de construir fraternidad y justicia” (Fratelli Tutti, 180).Los máximos en humanidad no son una utopía inalcanzable, sino la encarnación y manifestación concreta del Reino de Dios en la historia humana.2.2 Evangelizar la Sociedad: Una Tarea Urgente e InaplazableEl mandato evangélico no se limita a la conversión individual; implica también la transformación de las estructuras sociales injustas. En este sentido, la evangelización de lo social debe ser asumida como una tarea ineludible de la Iglesia en medio de las realidades humanas.Para ello, se requiere:1. Una educación en la doctrina social cristiana, que forme ciudadanos comprometidos con la justicia y el bien común.2. El fomento de políticas públicas basadas en los principios de solidaridad y subsidiariedad bien comprendida y asumida.3. La creación de modelos económicos alternativos, que privilegien la cooperación sobre la competencia desmedida (economía social y sólida).4. Una Iglesia en salida, cercana a los excluidos y comprometida con su causa.La evangelización no puede quedar reducida exclusivamente a los templos; debe hacerse presente en los espacios de decisión política, en la economía, en la educación y en la cultura. Como señala la carta de Santiago: “La fe sin obras está muerta” (Santiago 2, 26).La Iglesia no puede ser neutral ante la injusticia, pues su misión es anunciar un Reino donde los pobres sean bienaventurados y los últimos sean los primeros.Amar es Comprometerse con la Justicia y la SolidaridadLos mínimos humanitarios son un deber moral irrenunciable, pero no pueden ser el punto final de nuestra responsabilidad cristiana.La verdadera evangelización no se conforma con garantizar la mera subsistencia, sino que busca transformar el mundo según los valores del Reino de Dios.El desafío que se nos presenta es claro: ¿nos quedaremos en la asistencia puntual o trabajaremos por una justicia estructural? ¿Nos conformaremos con lo mínimo o buscaremos lo máximo en humanidad?La fe auténtica no se mide tan solo por la oración, sino por su impacto en la historia. La Iglesia está llamada a ser luz y fermento en el mundo, construyendo una sociedad donde el amor, la justicia y la solidaridad no sean la excepción, sino la norma de vida.“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5, 6).Es tiempo de encarnar el Evangelio en la acción social. Porque donde hay hambre, debe haber pan y formación para cocer el mismo; donde hay injusticia, debe haber denuncia ante la vulneración y defensa de los derechos humanos; y donde hay sufrimiento, debe haber desbordamiento de la esperanza. Esta es la vocación cristiana: transformar la historia desde el amor que Dios ha puesto en cada corazón humano.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Mar 4 Mar 2025

Cuaresma de solidaridad en Colombia: campaña de la Iglesia busca ayudar a miles afectados por el conflicto y las emergencias

Este miércoles, 5 de marzo, Miércoles de Ceniza, la Iglesia colombiana dará inicio a la Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2025. Se trata de una iniciativa que tiene como propósito central recaudar fondos para apoyar las obras sociales que desarrollan diversas instituciones eclesiales en beneficio de los más necesitados en el país. Entre ellos, personas afectadas por el conflicto armado y por emergencias ambientales; personas de escasos recursos económicos; y personas migrantes.Un llamado con eco a la solidaridad: 44 años apoyando a los más vulnerablesAnualmente, desde hace 44 años, la campaña de Comunicación Cristiana de Bienes es convocada por la Iglesia durante la Cuaresma, tiempo en el que se exhorta a los fieles a practicar con mayor profundidad la caridad. Hoy el llamado es más fuerte, pues son millones de familias las que enfrentan situaciones de vulnerabilidad, incertidumbre y necesidad en los territorios. De ahí que la convicción principal que plantea la iniciativa en este 2025 sea: “Somos la fuerza solidaria que impulsa a Colombia”.La campaña es liderada por el Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana (SNPS-CC), pero se lleva a cabo en todas las jurisdicciones eclesiásticas del país. El 20% del dinero recaudado es enviado al SNPS para ayuda humanitaria, el 80% restante se queda en las arquidiócesis, diócesis y vicariatos apostólicos para apoyar necesidades locales.Catatumbo, Chocó, Cauca y Arauca: las regiones que más se verán beneficiadas en 2025Con las donaciones recolectadas este año a través de la campaña, el Secretariado Nacional de Pastoral Social priorizará el apoyo a comunidades de aquellas regiones donde las crisis humanitarias se han agravado: Catatumbo, Chocó, Cauca y Arauca.El impacto tangible de la solidaridad en 2024Gracias a los aportes recolectados durante la campaña del 2024, en lo corrido de ese año, desde el Fondo Nacional de Emergencias, el Secretariado Nacional de Pastoral Social logró apoyar a 12.964 personas en 27 municipios del país. Se dio respuesta a 17 emergencias por conflicto armado y a 8 emergencias naturales. Esto se tradujo en cerca de $485 millones de pesos en ayudas. Entre ellas: kits alimentarios, kits de emergencia, kits de cocina, kits de primeros auxilios, filtros de agua y capacitaciones sobre temas como primeros auxilios psicológicos.Durante los primeros dos meses del 2025, los recursos restantes en ese mismo Fondo Nacional de Emergencias fueron destinados para atender la crisis en el Catatumbo.La Arquidiócesis de Bogotá y su despliegue solidario con el CatatumboEn un gesto de profunda solidaridad, laArquidiócesis de Bogotá, bajo el pastoreo del Cardenal Luis José Rueda Aparicio,decidió destinar los fondos recaudados durante esta campaña a la ayuda humanitaria para elCatatumbo, especialmente, apoyando la acción pastoral que realizan lasDiócesis de Tibú y Ocaña con las comunidades campesinas desplazadas y confinadas.¿Cómo se pueden unir los colombianos a esta iniciativa?Los aportes serán recolectados a través de las diversas parroquias del país, o también se pueden realizar donaciones de manera digital a través de la página web del Secretariado Nacional de Pastoral Social – Cáritas Colombiana: https://caritascolombiana.org/donar/

Mar 14 Ene 2025

“El corazón de nuestro servicio está en la solidaridad”: Pbro. Mauricio Rey Sepúlveda, nuevo director de Cáritas Colombiana

Con la llegada del 2025, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) designó al padre Mauricio Alejandro Rey Sepúlveda como nuevo director del Secretariado Nacional de Pastoral SocialCáritas Colombiana (SNPS-CC). Tras haber liderado la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Barranquilla, el sacerdote de 46 años de edad, asume este importante rol con una visión que prioriza las realidades territoriales, la articulación y la proyección desde la acción transformadora del Evangelio y la doctrina de la Iglesia.El padre Rey Sepúlveda sucede en esta misión al sacerdote cartagenero Rafael Castillo Torres, quien dirigió el SNPS-CC desde febrero del año 2022, tras ser elegido por los obispos del país durante la CXII Asamblea Plenaria.Un líder con sólida formación y experienciaOrdenado sacerdote en 1999, en la Arquidiócesis de Barranquilla, el padre Mauricio Rey cuenta con una sólida formación académica que incluye dos estudios de postgrado en Roma: un doctorado en ciencias sociales y una maestría en teología fundamental. Su experiencia pastoral ha sido transversalizada por casi dos décadas de trabajo pastoral en diversas comunidades de Colombia, desde pequeños municipios hasta barrios vulnerables de la capital del Atlántico.El padre Mauricio Rey es autor de varios libros, entre ellos: Acuerdo de paz en Colombia y su impacto en el desarrollo económico y social en la subregión de los Montes de María; El testimonio en la exhortación apostólica Evangeli Gaudium; Contribución de las Arquidiócesis de Barranquilla y Cartagena al proceso de paz en Colombia; y La Sábana Santa: El quinto Evangelio.“Servir es transformar contextos”En entrevista con el Departamento de Comunicaciones de la CEC, el padre Rey se refirió a su interés de servir con esperanza a la Iglesia y al país dándole continuidad a la importante labor realizada por el padre Castillo, pero también, enfrentando nuevos retos que permitan que esa misión se sienta, cada vez con más fuerza en los territorios. Para ello, destacó su compromiso de articular, proyectar y visibilizar la dimensión social de la evangelización de la Iglesia Católica.“La Pastoral Social no se limita a hacer cosas, busca transformar realidades y acompañar comunidades. Debemos construir puentes que acerquen a las personas y generar procesos de paz y reconciliación”, afirmó.Priorizar la solidaridadEl nuevo director subrayó que la solidaridad mensaje, estilo de vida y valor cristiano, será uno de los ejes centrales de su gestión en la Pastoral Nacional: “Es la caridad puesta al servicio. En un país dividido, la solidaridad nos une como hermanos, más allá de diferencias culturales, políticas o económicas”, anotó.Precisamente sobre este tema, el padre Mauricio escribió su primer artículo para ‘Mar Adentro’, el blog web de la Conferencia Episcopal de Colombia, titulado ‘De la caridad esporádica a la solidaridad transformadora’. Evocando diferencias entre la acción de “dar” y la solidaridad, el presbítero explicó allí que “solidarizar implica un compromiso que va más allá de la acción momentánea, pues busca entender, acompañar y transformar las condiciones que generan injusticia”.Retos y oportunidades en un año decisivo para ColombiaEn un 2025 marcado por desafíos sociales, económicos y políticos en el país, el padre Rey señaló que la labor de Cáritas Colombiana será clave para animar el diálogo, la fraternidad y la paz: “La Iglesia debe armonizar diferencias y construir comunidad. No se trata de evitar los conflictos, sino de transformarlos desde la esperanza y la luz del Evangelio”.Refiriéndose a su experiencia en la Pastoral Social de Barranquilla, el sacerdote enfatizó la importancia de aprovechar el capital humano local para el desarrollo efectivo de la misión: “Cada persona tiene algo valioso que aportar. La construcción de una sociedad más justa y solidaria empieza desde lo que somos y tenemos como comunidad”.Un mensaje para los colombianosEl nuevo Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social recordó a los colombianos la necesidad de ser agentes de cambio y trabajar juntos, en clave sinodal, por un país reconciliado. “Solo acercándonos al otro, construyendo juntos y poniendo en práctica los valores del Reino lograremos un futuro de paz, solidaridad y esperanza”, concluyó.En contexto:El Secretariado Nacional de Pastoral SocialCáritas Colombiana SNPS-CC es un organismo eclesial, sin ánimo de lucro, dependiente de la Conferencia Episcopal de Colombia que tiene como misión principal aportar a la búsqueda de la verdad, la reconciliación, la justicia y la caridad en las relaciones y estructuras básicas de la sociedad, a la luz del Evangelio y desde la doctrina de la Iglesia Católica.En la actualidad, el SNPS-CC desarrolla su acción bajo cuatro grandes dimensiones: paz y reconciliación, tierra y territorio, protección, fortalecimiento institucional y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).Vea la entrevista a continuación:

Mar 14 Ene 2025

De la caridad esporádica a la solidaridad transformadora

Por. Pbro. Mauricio Alejandro Rey Sepúlveda - En el mundo actual, donde las desigualdades sociales, económicas y culturales son cada vez más evidentes, el acto de dar es un gesto valorado y necesario para aliviar el sufrimiento inmediato. Sin embargo, muchas veces este acto se queda en la superficie, reduciendo al receptor a una posición de dependencia y al donante a un rol de benefactor pasajero.La acción de dar puede ser vista como una respuesta instintiva ante la necesidad, pero no siempre es suficiente para transformar la realidad de fondo. Este es el desafío que enfrentamos como Iglesia y como sociedad: pasar del dar asistencialista a una solidaridad que construya puentes, dignifique a las personas y transforme las estructuras que perpetúan la exclusión. Este artículo busca reflexionar sobre esta transición y ofrecer claves para promover una verdadera solidaridad transformadora, inspirada en los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.1. Diferencias clave entre “Dar” y “Solidarizar”El acto de dar responde generalmente a un impulso noble de aliviar el dolor o la carencia inmediata del otro. Aunque necesario, suele quedarse en el plano de lo transitorio: se da un alimento, un recurso o una ayuda concreta sin profundizar en las causas estructurales de esa necesidad. En contraste, solidarizar implica un compromiso que va más allá de la acción momentánea, pues busca entender, acompañar y transformar las condiciones que generan injusticia.Dar:•Resuelve necesidades inmediatas.•A menudo implica una relación vertical entre quien da y quien recibe.•Puede generar dependencia si no se complementa con acciones de promoción humana.Solidarizar:•Supone una relación horizontal de igualdad y reciprocidad.•Se basa en el reconocimiento del otro como hermano, no como alguien “menos afortunado”.•Busca soluciones duraderas, atacando las raíces del problema y promoviendo la autonomía.Por tanto, la solidaridad no es solo un acto, sino un estilo de vida que implica justicia, empatía y compromiso constante.2. Solidaridad como principio cristianoLa Doctrina Social de la Iglesia presenta la solidaridad como un principio fundamental que conecta el Evangelio con la acción social. En palabras de San Juan Pablo II, la solidaridad es “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”. Esto significa reconocer que no vivimos aislados, sino que estamos profundamente interconectados como miembros de una misma familia humana.Jesús mismo nos muestra un modelo de solidaridad en su vida y ministerio:•Reconocer la dignidad del otro: Al tocar a los enfermos, dialogar con los marginados y ofrecer consuelo a los pobres, Jesús no solo daba, sino que solidarizaba.•Promover la inclusión: Jesús desafiaba las estructuras de su tiempo al incluir a los excluidos y al llamar a sus discípulos a vivir en comunión fraterna.Como cristianos, estamos llamados a seguir este ejemplo. La solidaridad no es opcional, es un mandato evangélico que nos invita a construir un mundo más justo y humano.3. Ejemplos prácticosLa transición del “dar” al “solidarizar” requiere acciones concretas que fomenten un cambio sostenible. Algunos ejemplos incluyen:•Proyectos de desarrollo comunitario: Iniciativas que empoderen a las comunidades para que sean protagonistas de su propio progreso, como cooperativas agrícolas, microcréditos o programas de educación.•Pastorales transformadoras: Cambiar las dinámicas de las pastorales sociales para que no se limiten a entregar ayuda, sino que promuevan el encuentro, la formación y la organización comunitaria.•Testimonios de vida: Relatar historias de personas o comunidades que, a través de la solidaridad, han superado situaciones de exclusión o pobreza. Estos ejemplos inspiran y muestran que el cambio es posible.4. Propuestas para el cambioTransformar el dar en solidarizar implica educar a las personas y comunidades sobre el valor de la solidaridad. Algunas propuestas incluyen:•Formación en valores: Diseñar programas educativos en parroquias y escuelas que promuevan la empatía, la justicia y la fraternidad.•Espacios de diálogo y reflexión: Generar encuentros entre quienes dan y quienes reciben para fomentar el entendimiento mutuo y la corresponsabilidad.•Abordaje integral: En lugar de centrarse solo en las necesidades materiales, incluir aspectos espirituales, emocionales y sociales para una promoción humana integral.Este cambio también exige replantear nuestras estructuras pastorales, alineándolas con una visión más humanizadora y participativa.5. ConclusiónEl paso del dar al solidarizar no es solo un cambio de acción, sino de mentalidad. Requiere una conversión personal y comunitaria que nos lleve a ver al otro como un igual y a comprometernos en la construcción de un mundo más fraterno.En palabras del Papa Francisco: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”. Como Iglesia, estamos llamados a ser signos de esta solidaridad, promoviendo no solo la asistencia, sino también la justicia, la dignidad y la comunión entre los pueblos.Este es el desafío y la misión que tenemos ante nosotros: transformar las dinámicas del dar para que sean verdaderos actos de amor y solidaridad transformadora.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana