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semana nacional de oracion por las vocaciones

Jue 23 Abr 2026

Iglesia en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y sostenida en la oración

La Iglesia Católica en Colombia proyecta una pastoral vocacional más cercana, articulada y centrada en procesos de acompañamiento continuo desde la infancia, la familia y la comunidad.Esta es una de las principales conclusiones que deja el Encuentro Nacional de Delegados de Pastoral Vocacional 2026, que reunió en Bogotá a 127 animadores —60 de la vida consagrada y 67 de diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país— entre el 13 y el 16 de abril, convocados por la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión y el Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.El encuentro permitió identificar retos de fondo en el acompañamiento a las nuevas generaciones del país, en un contexto marcado por la hiperconectividad, la fragmentación social y la necesidad de referentes significativos.“Los jóvenes están conectados gran parte del tiempo con las redes… pero en el fondo no tienen a nadie cuando tienen una crisis, una depresión. Entonces nosotros como Iglesia tenemos que acercarnos a ellos”, advirtió la hermana Marta Ligia Acosta Muñoz, Carmelita Misionera, de la Conferencia de Religiosos de Colombia, seccional Cali.Acompañar desde antes: un cambio de enfoqueOrganizadores y participantes del encuentro coincidieron en la necesidad de replantear el enfoque de la pastoral vocacional, ampliando su alcance más allá de los jóvenes y de acciones puntuales.“Si nuestro servicio solo va dirigido a los jóvenes, estaríamos llegando demasiado tarde. También hay que acompañar a los niños y a las familias”, afirmó el padre Juan Manuel Beltrán, director del Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal de Colombia.En esa línea, se insistió en iniciar procesos desde la infancia, fortalecer el papel de la familia y articular el trabajo con otras pastorales.“Es en la familia donde se va cultivando la vocación…primero llegando a la parte humana de cada joven, para después llevarlos a la parte espiritual”, explicó la hermana Beatriz Elena Romero, de la Congregación Hijas de Nuestra Señora de las Misericordias y delegada de pastoral vocacional en la Diócesis de Valledupar.Este cambio implica pasar de iniciativas aisladas a procesos continuos de acompañamiento humano y espiritual, con mayor capacidad de escucha y cercanía.Presencia real en la vida de los jóvenesOtro de los retos identificados es la necesidad de una mayor presencia en los espacios donde transcurre la vida de los jóvenes.“Hay que buscar a los jóvenes…la idea es llegar allí y ayudarles a conocer a Jesús para que lo sigan y permanezcan en Él”, señaló monseñor Ariel Lascarro Tapia, obispo de Magangué y miembro de la Comisión Episcopal de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada.Para los participantes, más que ausencia de vocaciones, existe una necesidad de acompañamiento oportuno y cercano.“Los jóvenes están sedientos de Dios...Necesitan escuchar algo de Dios, necesitan escuchar desde nuestro testimonio de vida”, afirmó el diácono Diego Fernando Sánchez, Misionero Javeriano de Yarumal.En este contexto, el entorno digital se reconoce como un campo clave de acción, que requiere mayor presencia y creatividad pastoral.“Es un reto seguir trabajando y lanzando la red a estas nuevas plataformas…Los jóvenes están esperando respuestas a ese llamado vocacional”, expresó Jesús Aníbal, religioso de la Orden de los Ministros de los Enfermos y delegado de pastoral vocacional Colombia–Ecuador.Trabajo en red: de la iniciativa individual a la acción conjuntaEl encuentro también dejó una orientación concreta: fortalecer el trabajo articulado entre las diferentes instituciones y comunidades eclesiásticas.“Tenemos que trabajar juntos, por región, por provincia, para tener un solo pensar y ayudar a los jóvenes a conocer a Jesús”, subrayó monseñor Lascarro.Esta apuesta se traduce en la construcción de rutas compartidas de acción pastoral.“Ya creamos una ruta de trabajo mancomunado, cooperativo, que nos va a permitir verdaderamente llegar a tantos jóvenes”, explicó John Ramírez, religioso de la Congregación Hijos de la Sagrada Familia y encargado de la promoción vocacional en la delegación Colombia–Venezuela.La articulación con la pastoral juvenil, familiar y educativa fue señalada como clave para ampliar el alcance del acompañamiento vocacional.Formar a quienes acompañanAdemás de los desafíos externos, el encuentro puso sobre la mesa una necesidad interna: fortalecer la formación y el acompañamiento de los propios animadores vocacionales.“Los primeros acompañados debemos ser nosotros…dejarnos acompañar primero por el Señor y también formarnos para hacer un mejor trabajo”, reconoció Jesús Aníbal.Esto implica consolidar procesos de formación permanente, fortalecer la vida espiritual y abrirse al apoyo de distintas disciplinas.Oración y misión: fundamento y proyecciónLos participantes coincidieron en que toda pastoral vocacional parte de una convicción fundamental: la vocación es iniciativa de Dios.“No somos nosotros los que llamamos, quien llama es Dios…Necesitamos propiciar espacios de silencio para que Él toque el corazón”, recordó el padre Juan Manuel Beltrán.En este sentido, uno de los llamados centrales es a fortalecer la oración personal y comunitaria, especialmente en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, que se celebrará del 26 de abril al 3 de mayo en todo el país.“La oración es la que nos va a ayudar a encontrar a los jóvenes…Dios es el que llama”, reiteró monseñor Lascarro.Vea el informe audiovisual del encuentro a continuación:

Mié 15 Abr 2026

Iglesia en Colombia celebrará la Semana Vocacional 2026: tiempo de escucha, discernimiento y respuesta al llamado de Dios en comunidad

Del 26 de abril al 3 de mayo de 2026, la Iglesia en Colombia vivirá la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, un tiempo de gracia que busca fortalecer la cultura vocacional, promover el discernimiento y renovar el compromiso misionero en todas las comunidades eclesiales del país.En comunión con la Iglesia universal y en el marco de la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, celebrada en el IV Domingo de Pascua, la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) anima a los fieles a redescubrir la vocación como un don gratuito de Dios, que se gesta en lo profundo del corazón y se desarrolla en comunidad, como camino de plenitud, servicio y santidad.Un tiempo para renovar la fe y la comuniónBajo el lema “Jesús llama, forma y envía en comunidad”, esta semana se presenta como una oportunidad privilegiada para que la Iglesia en Colombia fortalezca su identidad como comunidad de discípulos misioneros, en la que cada vocación —laical, sacerdotal, religiosa o familiar— es acogida, acompañada y enviada al servicio del Reino.La CEC destaca que toda vocación nace y crece en una Iglesia viva, unida y en salida, donde la oración, el testimonio y el acompañamiento fraterno crean las condiciones para que el llamado de Dios sea escuchado y respondido con generosidad.En este sentido, la Semana Vocacional no solo interpela a quienes están en proceso de discernimiento, sino a todo el Pueblo de Dios: familias, parroquias, comunidades religiosas, agentes pastorales y ministros ordenados, llamados a ser corresponsables en la promoción y cuidado de las vocaciones.Una metodología pastoral integral y participativaPara vivir esta semana, la Conferencia Episcopal propone una guía con metodologías flexibles, contextualizadas y profundamente espirituales, que pueden adaptarse a las diversas realidades pastorales del país.El itinerario está organizado en torno a un camino progresivo que integra celebración, formación, oración y experiencia comunitaria, con un enfoque diferencial según los distintos estados de vida:Domingo: La Eucaristía como fuente y culmen de toda vocación.Lunes: La escucha confiada del llamado en los niños.Martes: El discernimiento valiente en la vida de los jóvenes.Miércoles: La familia como cuna y sostenimiento de la vocación.Jueves: El acompañamiento mutuo entre quienes ya han respondido.Viernes y sábado: Jornada “24 horas con el Señor”, centrada en la adoración eucarística.Domingo final: Envío misionero y acción de gracias.Cada jornada incluye encuentros con la Palabra, dinámicas pedagógicas, espacios de oración y signos concretos que favorecen la interioridad, la escucha y el discernimiento, especialmente entre niños, jóvenes y familias.La oración: corazón de la cultura vocacionalUno de los ejes centrales de esta iniciativa es la promoción de la oración como semillero de vocaciones auténticas. De manera especial, la jornada de “24 horas con el Señor” propone una cadena continua de adoración eucarística, como signo visible de comunión eclesial y confianza en la acción del Espíritu Santo.Este espacio busca suscitar en los fieles una experiencia profunda de encuentro con Jesucristo, fortaleciendo la vida espiritual y generando ambientes propicios para el surgimiento de nuevas vocaciones al servicio de la Iglesia y del mundo.Discernir para servir: una vocación al amor y a la vida plenaInspirada en el mensaje del Santo Padre, esta semana invita a redescubrir que la vocación no es una imposición ni un esquema prefijado, sino un proyecto de amor y felicidad, que se revela en la relación personal con Dios y se concreta en el servicio a los demás.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, culturales y espirituales, la Conferencia Episcopal reafirma que promover una auténtica cultura vocacional es también contribuir a la construcción de una sociedad más humana, solidaria y esperanzada.Una Iglesia que escucha, acompaña y envíaEn Colombia, la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones se puede convertir así en una expresión concreta de una Iglesia que escucha, discierne y camina unida, comprometida con la promoción de la vida, la verdad y el amor, y con la formación de discípulos misioneros que transformen la realidad desde el Evangelio.