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Actualidad

Mar 5 Mayo 2020

Obispos de Nariño piden al gobierno atención urgente e Integral ante expansión de Covid-19 en la región

En una carta dirigida al presidente de la República de Colombia, Iván Duque Márquez, los obispos de Pasto, Tumaco e Ipiales pidieron al Gobierno Nacional brindar “atención urgente, diferenciada e integral a Nariño, dadas las condiciones de ubicación geográfica y la expansión del virus en esta región limítrofe con el vecino país del Ecuador”. Entre las medidas solicitadas se encuentran: - El fortalecimiento de la red hospitalaria pública y privada; - Establecer un tratado binacional que permita un corredor humanitario para los venezolanos que quieren regresar a su país; - Crear un fondo específico de ayuda humanitaria “que sirva de alivio a este golpeado departamento -afectado en los últimos años por paros, bloqueos, los fenómenos atmosféricos, los TLC, el narcotráfico y la múltiples violencias-, con particular atención a la zona de Tumaco e Ipiales, dada el impacto que allí se ha tenido por el deterioro en el intercambio comercial con el vecino país”; - Atender las necesidades de las comunidades afrodescendientes e indígenas (Awá, Pastos y Quillasingas) presentes en el departamento, “algunas de las cuales por su ubicación geográfica se encuentran aisladas, enfrentando múltiples carencias, en alto riesgo de contagios por los frágiles sistemas de salud que poseen, el paso permanente de venezolanos por sus territorios y la presencia de fuerzas ilegales, que generan conflicto en la región”. - Impulsar el fortalecimiento del sistema educativo, que en el departamento presenta múltiples falencias y problemas. [icon class='fa fa-download fa-2x']Lea comunicado completo aquí[/icon]

Mar 5 Mayo 2020

Presidente de la CEC motiva ‘Mes de la Familia’

Conscientes que la unidad familiar en época de pandemia puede verse afectada por el hecho de estar juntos todo el tiempo, la Iglesia católica, a través de monseñor Óscar Urbina Ortega, presidente de la Conferencia Episcopal, ofrece cuatro motivaciones que permitirán avivar la alegría y la fe en los hogares colombianos. Fortalecer la concordia en nuestros hogares con una esperanza renovada. Al recordar que la pandemia por coronavirus ha permitido rescatar el hogar como primer espacio de acogida, acompañamiento y protección de la vida, también afirma que es el momento para ser un mejor padre de familia, mejor hijo, mejor hermano o mejor abuelo. “Caminar hacia el horizonte de un mejor entendimiento y de una mejor comprensión, en esto el Señor los acompañará”. Valorar las riquezas que Dios ha dado a cada uno dentro del hogar. Al respecto, pide a cada miembro de la familia valorar el don que Dios le ha dado en la vida y reconocer lo positivo que hay en cada uno de sus familiares, esposos, padres, hijos, hermanos, tíos y abuelos. Esto, asegura, “ayudará a ver y reconocer cuánta bondad, paciencia, valentía y fe existe en cada uno, sacando así adelante ese tesoro que Dios les ha dado para ser luz para los otros”. Mirar las otras familias y acompañarse. El también arzobispo de Villavicencio alienta para que miren la cuarentena, por un lado, para fortalecer la unión al interior de la familia; pero también para ser puente de escucha, consejo, acompañamiento y consuelo para otras familias que, posiblemente, lo estén necesitando. Confiar en la Virgen a través del rosario. Pide confiar los hogares colombianos bajo la protección de la Santísima Virgen María, ofreciendo cada día el santo rosario, para que las familias una vez finalice esta crisis sanitaria salgan fortalecidas. “Como madre ella fue parte de la familia más maravillosa, sencilla, trabajadora, de oración. Que el amor de ella los acompañe, los bendiga, los ayude a hacer esta valoración para que saquemos lo que otros no nos van a dar, para hacer que en el futuro sean mejores nuestros hogares”. Catequesis virtuales en el ‘Mes de la Familia’ Recordemos que ante la realidad actual a causa de la pandemia por coronavirus (Covid-19) y bajo el lema “Con María, hacemos experiencia de Iglesia doméstica”, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, ha propuesto la vivencia del ‘Mes de la Familia’ que inició el pasado 3 de mayo y se extenderá hasta el 14 de junio. Por lo anterior, y apoyados en plataformas de encuentro e interacción virtual y en un trabajo articulado por regiones, se propone una serie de catequesis para vivir y aplicar en familia. Este material propone tópicos como: Familia, fuente de reconciliación y perdón; la madre, reflejo de la ternura de Dios; los hijos como don de Dios; en la vejez seguirán dando frutos; hermanos, tíos, primos, expresión de la comunión y el amor que se expande; una experiencia de amor confiado y compartido; y paternidad fuente del amor recíproco. 'Descargue insumo para las catequesis Descargue instructivo para delegados Descargue carta para los delegados El material también presenta actividades sugeridas para vivir en el hogar durante el Mes de la Familia.

Dom 3 Mayo 2020

Presidente de la CEC a obispos y sacerdotes

En el marco de la fiesta del Buen Pastor, que la Iglesia católica celebra el cuarto domingo de pascua, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Óscar Urbina Ortega, envía un saludo especial a los obispos y sacerdotes del país, recordándoles que este momento que vive el mundo pide de todos los pastores ir adelante del rebaño para impulsar la apertura de nuevos caminos de fe y esperanza. “Que la fuerza del camino sea el testimonio sencillo entregado a nuestros hermanos, especialmente a los que sufren (…) Este momento complejo del mundo nos está diciendo que se abre también la puerta a un nuevo instante de la historia para que seamos buenos pastores, porque así abriremos caminos de futuro y esperanza para la Iglesia y la sociedad”. Por último, pide orar por el crecimiento de las vocaciones y felicita a todos los que han recibido del Señor el llamado al sacramento del sacerdocio.

Sáb 2 Mayo 2020

Familias colombianas agradecen acompañamiento pastoral en tiempo de pandemia

A través de un video-mensaje, familias colombianas enviaron un saludo de cercanía y gratitud a los sacerdotes por su permanente acompañamiento espiritual y pastoral. Reconociendo los esfuerzos para mantener viva la fe y fortalecer la iglesia doméstica, desde la vivencia de la Palabra en los hogares, niños, jóvenes y adultos animaron a los presbíteros en esta misión y aseguraron sus oraciones por ellos. Sobre esta iniciativa, monseñor Elkin Fernando Álvarez Botero, obispo auxiliar de Medellín y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, manifestó alegría y pidió a los colombianos continuar unidos en oración, encomendando de manera especial la superación de la emergencia sanitaria por coronavirus (Covid-19), y pidiendo por las vocaciones sacerdotales, religiosas y por los consagrados. El mensaje fue difundido en vísperas de la celebración de la Fiesta del Buen Pastor y de la 57 Jornada Mundial de Oración por la Vocaciones.

Vie 1 Mayo 2020

Presidente de la CEC: "Como María, hagan lo que Él les diga"

En mayo la Iglesia católica celebra el mes de María, el mes del Santo Rosario, por esta razón el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Oscar Urbina Ortega, ofrece una reflexión, en estos tiempos de pandemia, en la que invita a “contemplar al ritmo del Ave María el amor de Dios nuestro Padre, la salvación que Cristo nos trajo y los dones que nos comunica el Espíritu”. Recuerda cómo María, durante las Bodas de Caná, dejó una frase que aún sigue marcando la existencia de la humanidad: “hagan lo que Él les diga”, así –continúa- “en este momento especial que vivimos esas palabras traducen la disponibilidad de ella para hacer lo que Dios nos pide, pues nuestro verdadero bien estará en hacer siempre la voluntad del Padre”. El también arzobispo de Villavicencio explica que, a ejemplo de María, la humanidad debe estar dispuesta a escuchar y poner por obra lo que Dios va indicando, “porque la vida es un don una tarea y una entrega de todos nosotros”. Finalmente, anima para que ante cualquier problema o adversidad que se presente en el hogar, se busque siempre una salida: “hagan lo que Él les diga, háganlo en familia”.

Vie 1 Mayo 2020

Día Internacional de Trabajo: Pandemia ¿precariedad laboral?

El día del trabajo ante todo es una fecha que nos lleva a exaltar el sentido profundo del trabajo humano como un don de Dios en medio de una sociedad que lo ha mercantilizado todo y en la cual el trabajo digno no alcanza a ser una realidad plena para todos los niveles de la sociedad. Es una fecha para renovar el compromiso por un reconocimiento de toda la sociedad sobre la dignidad del trabajo, del trabajador y del mundo del trabajo. Una fecha para reiterar el reconocimiento del legítimo derecho a la asociación y a la participación de los trabajadores. Esta celebración se hace en medio de circunstancias que impone la pandemia del CORONAVIRUS y que hace que miles de trabajadores y sus familias no conozcan el trabajo digno sino condiciones marcadas por la baja calidad en el empleo, de inestabilidad e ingresos precarios. De allí la importancia de dar a esta fecha un sentido tal que nos permita profundizar en el valor del trabajo y en la forma como este nos coloca en una relación profunda con la obra de la creación. Ante todo, el trabajo es una bendición de Dios que permite al ser humano cooperar en la obra de la creación, desarrollarse plenamente, conformar una familia, construir comunidad y aportar a la sociedad en términos de fraternidad y de solidaridad. Esta reflexión nos lleva hacia la pregunta por la forma como viven los hombres y mujeres del mundo del trabajo, especialmente aquellos que se encuentran en condiciones de precariedad laboral. Las cifras son impresionantes: según el DANE el 48.2% de los colombianos trabajan en situación de informalidad, estamos hablando de más de 10.000.000 de trabajadores que están en muy alto riesgo por el efecto del aislamiento social que estamos viviendo por la pandemia. Ante esta grave realidad, la urgencia que emerge con especial fuerza en este momento, es garantizar condiciones para quienes tienen que llevar el sustento a sus familias y asegurar su propio desarrollo humano en una época marcada por incertidumbre a todo nivel. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) presentó un estudio preliminar del impacto del COVID -19 en trabajadores y trabajadoras, en el que señala tres efectos: Sobre la cantidad de los empleos; aumento del desempleo y del subempleo -reducción de horas de trabajo. Sobre la calidad de los empleos: caída de los salarios y empeoramiento en acceso a la protección social. Sobre grupos de trabajadores vulnerables a “cambios en el mercado laboral”, tales como jóvenes, mujeres y migrantes. Y estiman un aumento del desempleo mundial de entre 5,3 millones (hipótesis “prudente”) y 24,7 millones (hipótesis “extrema”) en este 2020. En Colombia se calcula que 22 millones de trabajadores se han visto afectados por las normas del aislamiento social como medida de prevención de la expansión del Coronavirus. No podemos olvidar que “la Iglesia está convencida de que el trabajo constituye una dimensión fundamental de la existencia del ser humano en la tierra” (S.S. Juan Pablo II, Laborm Excersens, 4) y por lo tanto no es un accidente el que la población en grandes masas tenga que entrar en el mundo de la informalidad laboral. Estamos hablando de una dimensión fundamental del ser humano. La realidad de que solo uno de cada cuatro colombianos tiene garantizado el acceso a los sistemas de pensión se constituye en un reto para el desarrollo humano en nuestro país y, al mismo tiempo, un clamor a la solidaridad para que se tomen medidas prontas para resolverlo. La paradoja del crecimiento económico junto a estos niveles de informalidad laboral hace un llamado a revisar la forma como se ha planteado el desarrollo de manera que este tenga rostro humano y responda a las necesidades de la población. Estamos hablando de millones de trabajadores detrás de los cuales se encuentran sus familias. Son hermanos y hermanas nuestras que tienen aspiraciones, proyectos de vida y en muchos casos una profesión que han adquirido con mucho esfuerzo personal y familiar. En ese grupo encontramos principalmente mujeres, jóvenes y desde otro lado un grupo grande de personas con un nivel de educación precario. Este hecho nos llama a profundizar en el deber de nuestra sociedad de fortalecer los mecanismos para que se reconozca planamente la dignidad del trabajo, del trabajador y del mundo del trabajo para superar las condiciones de discriminación que viven muchos de nuestros hermanos y hermanas trabajadores, particularmente aquellos que se ven obligados a recurrir a la informalidad para poder obtener el sustento para ellos y sus familias. Uno de los fenómenos que más afecta a la dignidad del trabajo y de los trabajadores es justamente el despojo de tierras que ha empujado a miles de familias hacia la informalidad e incluso hacia la miseria. Quienes han perdido su tierra han perdido también la fuente de su trabajo y sustento familiar. Este es un drama cuya solución ha sido determinada por la ley pero que sigue siendo un desafío para el país. Garantizar la restitución de las tierras es un acto de reconocimiento a gentes que, en muchos casos, han labrado sus vidas en el trabajo cotidiano de la agricultura y la pesca. Hoy se impone hacer seguimiento y apoyar las iniciativas de restitución de las tierras y las iniciativas legislativas que puedan poner fin a la situación de quienes obtienen su sustento en medio de la informalidad laboral. En esta ocasión, Colombia se coloca ante uno de los desafíos más grandes porque tiene que armonizar las condiciones y derechos de trabajadores y trabajadoras ante las metas de libre comercio. Se trata de un tema muy sensible porque indudablemente el libre comercio debe realizarse en condiciones que favorezcan el desarrollo de las personas en la sociedad. Ante estas realidades hay que reconocer que muchas personas movidas por su fe se han convertido en apóstoles misioneros en el mundo del trabajo. A quienes se encuentran en este apostolado tan valioso les mueve el brindar un testimonio evangélico y evangelizador en los ambientes obreros, campesinos, profesionales, empresariales a todos los niveles. Saben que Jesucristo garantiza la liberación integral más allá de las fronteras culturales, raciales o de cualquier orden y se proponen llevar el mensaje de la dignidad del trabajo y de los trabajadores a todos los niveles de la sociedad. Ellos hacen presente el aprecio de la Iglesia por los movimientos de trabajadores y por la solidaridad entre los hombres y mujeres del mundo del trabajo. La pastoral del mundo del trabajo es presencia de la Iglesia en el camino de la dignificación del trabajo, el trabajador y el mundo del trabajo. El 1 de mayo, jornada de fiesta y de solidaridad y fraternidad en el mundo del trabajo, recuerda que los trabajadores son «artífices principales de las transformaciones prodigiosas que el mundo conoce hoy» (Concilio Vaticano II, Mensaje a los trabajadores). El 1 de mayo la Iglesia recuerda su reconocimiento y aprecio por el derecho de los trabajadores a organizarse y a participar en la vida y en las transformaciones de la sociedad mediante sus propuestas. En esta fecha la Iglesia recuerda a San José Obrero, modelo del mundo del trabajo y recuerda que Jesucristo es el “Hijo del carpintero” y ora por todos los trabajadores y trabajadoras del mundo sin olvidar a quienes no tienen un trabajo de calidad. Igualmente es una fecha especial para dar gracias a Dios por la misión y entrega de quienes se dedican al servicio de sus hermanos y hermanas trabajadores desde la obra evangelizadora de la Iglesia. El 1 de mayo es un momento para dar gracias por quienes trabajan y orar para que el Señor bendiga sus esfuerzos y fatigas y les permita alcanzar los niveles de justicia y de dignificación que anhelan. Por: Monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria Director Secretariado Nacional de Pastoral Social

Jue 30 Abr 2020

"Detengan la dinámica de la violencia"

Ante el incremento de violencia en varias regiones del país los obispos de Colombia emiten el siguiente comunicado. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon]

Mié 29 Abr 2020

“Redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa”: Papa Francisco

En una carta dirigida a los fieles para mayo, el Santo Padre recuerda que durante este mes “el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la virgen María” y, ante la actual situación que vive el mundo a causa de la pandemia por Covid -19, propone “redescubrir la belleza de rezar el Rosario en casa”, dando valor a la dimensión de la Iglesia doméstica. “Las restricciones de la pandemia nos han obligado a valorizar esta dimensión doméstica también desde un punto de vista espiritual”, precisa el pontífice, quien también señala que “ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir”. En la misiva, el Papa incluye dos oraciones a la Virgen, que sugiere recitar al final del Rosario, con las que los fieles también se unirán espiritualmente con él, quien las rezará durante el mes mariano. “Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón”, concluye. [icon class='fa fa-download fa-2x']Lea carta del Papa Francisco a todos los fieles para el mes de mayo 2020[/icon] Oración a María (1) Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de salvación y esperanza. A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe. Tú, Salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá. Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Oración a María (2) «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios». En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección. Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo. Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza. Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud. Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos. Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus. Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad. Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares. Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración. Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad. Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.