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diócesis de santa marta

Vie 25 Sep 2026

Diócesis de Santa Marta convoca a las familias a orar por la paz y reconstruir la fraternidad

La Vigilia familiar podrá realizarse entre este sábado 26 de septiembre y el domingo 4 de octubre. La iniciativa busca que hogares, parroquias y comunidades de fe se unan en oración ante la situación de violencia que afecta al Magdalena y, al mismo tiempo, invita a traducir la fe en gestos concretos de reconciliación, cuidado y fraternidad.En medio de la situación de violencia, temor y alteración del orden público que ha afectado a distintas comunidades del Magdalena, la Diócesis de Santa Marta convocó a una Vigilia familiar de oración por la paz y la reconciliación, con la invitación a que los hogares se unan durante los próximos días para orar por la paz y presentar ante Dios las necesidades de sus municipios, veredas, barrios y familias.La iniciativa, liderada por monseñor José Mario Bacci Trespalacios, obispo de Santa Marta, podrá realizarse este sábado 26 de septiembre o en cualquier día de la semana siguiente, hasta el domingo 4 de octubre, con el propósito de que toda la Diócesis pueda orar “con un mismo corazón”. Los párrocos también podrán adaptarla para celebraciones comunitarias.La iniciativa lleva por lema «Él es nuestra paz» (Ef 2,14) y está pensada para que padres, madres, abuelos, jóvenes y niños puedan participar juntos en un momento de oración. El subsidio litúrgico (documento orientador) preparado por la Diócesis propone hacer de cada hogar un espacio de encuentro con Dios, escucha de la Palabra y reflexión sobre la realidad que viven las comunidades.Una convocatoria que nace de una preocupación más ampliaLa Vigilia se inscribe en la respuesta que la Iglesia en Santa Marta ha venido ofreciendo ante la situación que atraviesa el territorio.El pasado 22 de septiembre, en medio del paro armado anunciado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, monseñor José Mario Bacci hizo un llamado al respeto de la población civil y pidió el cese de las medidas que estaban restringiendo la movilidad y el sustento de miles de familias.En ese mismo comunicado, la Diócesis expresó su disposición para acompañar mecanismos humanitarios orientados a proteger la vida y aliviar el sufrimiento de las comunidades de la Sierra.Dos días después, el obispo volvió a referirse públicamente a la situación y señaló que, además de las acciones encaminadas a recuperar el control territorial, es necesario avanzar en procesos de recuperación social, intervenciones humanitarias y acercamiento que permitan abrir nuevas oportunidades. En este contexto, habló de la necesidad de construir una “paz desarmada y desarmante”. La Diócesis ha presentado estos planteamientos como parte de su preocupación por la población civil y su disposición a acompañar iniciativas humanitarias.Es en esta perspectiva más amplia donde se ubica la Vigilia: no como una respuesta únicamente a una coyuntura de orden público, sino como una invitación a mirar las raíces de una realidad que viene dejando heridas en las comunidades y a fortalecer, desde la fe, los vínculos que permiten reconstruir la vida social.“Este templo empieza en cada hogar”En la circular mediante la cual presentó la Vigilia este 24 de septiembre, monseñor Bacci reconoce las heridas que la violencia, las amenazas y la extorsión han dejado en los campos, la Sierra Nevada, las riberas del río Magdalena y los barrios de las ciudades. Frente a ello, plantea que la reconstrucción del tejido social necesita también una transformación desde la fe, la reconciliación y la fraternidad.“Este templo empieza en cada hogar”, afirma el obispo al referirse a la familia como Iglesia doméstica y como primer lugar donde se aprende a orar, perdonar y reconocer al otro como hermano. Por eso, invita a que en cada casa de la ciudad y de la Diócesis se encienda una luz, se abra la Palabra y se levante la Cruz de la Paz como signos de una comunidad que busca reconstruirse desde Dios.La propuesta parte de una convicción expresada también en el subsidio: la oración permite interpretar la realidad desde la mirada de Dios y actuar en consecuencia para transformarla. Por eso, la Diócesis invita a vivir este momento de oración sin prisa y con el corazón abierto, pero también pide que lo que se rece se convierta en acciones concretas de cuidado, cercanía y reconciliación.Una vigilia para toda la familiaEl subsidio propone preparar en cada hogar un pequeño altar con una Biblia abierta y una vela o cirio. También contempla una “Cruz de la Paz” y siluetas de manos o palomas de papel, en las que cada integrante de la familia puede escribir o dibujar una palabra o intención relacionada con la paz.La celebración incluye la escucha de la Palabra, una meditación, un espacio de diálogo familiar, una oración universal y un gesto de reconciliación. Uno de los momentos centrales es el signo “Derribando muros, construyendo paz”, mediante el cual cada miembro de la familia presenta ante la Cruz de la Paz una intención por su barrio, municipio, colegio o familia.La propuesta también busca que niños y jóvenes tengan una participación activa. Las preguntas para el diálogo familiar los invitan a identificar situaciones de burla, rechazo, indiferencia o miedo que puedan estar presentes en sus entornos y a pensar cómo contribuir a derribar esos “muros”. A los adultos se les propone reflexionar sobre cómo evitar que el temor frente a las noticias de violencia termine convirtiéndose en indiferencia o parálisis.Orar por quienes sufren y por quienes tienen responsabilidadesLas intenciones de la Vigilia ponen rostro a las distintas realidades que preocupan a la Iglesia en el territorio. Se ora por los niños y jóvenes de Santa Marta, Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca, Fundación y los pueblos del río; por las familias que enfrentan desplazamiento, extorsión, desempleo o la pérdida de seres queridos; y por las comunidades afectadas por la violencia.También se eleva una oración por quienes tienen en sus manos decisiones políticas, de seguridad y de justicia en el departamento, pidiendo que actúen con honestidad y rectitud y que protejan la vida humana. Asimismo, se pide por quienes siembran violencia y discordia, para que puedan abandonar las armas y emprender caminos de justicia, reconciliación y respeto por la vida.La Vigilia concluye con una oración por el Magdalena que pide que la fe no sea un refugio para huir de la realidad, sino una fuerza para permanecer y transformar; una fuerza capaz de generar redes de solidaridad, perdón, justicia y fraternidad y de hacer de las familias, barrios, veredas y comunidades espacios donde se proteja la vida y se siembre esperanza.Una invitación a toda la DiócesisMonseñor José Mario Bacci pidió a los párrocos y a los Equipos Parroquiales de Animación Misionera hacer llegar el subsidio a las familias y difundirlo en las celebraciones dominicales, grupos apostólicos, instituciones educativas y medios digitales de las parroquias, con el propósito de que ningún hogar quede sin la posibilidad de unirse a esta cadena de oración.Así, mientras el territorio avanza en la recuperación de sus actividades cotidianas tras los hechos recientes de orden público, la Iglesia en Santa Marta propone mirar también hacia una tarea de más largo aliento: reconstruir los vínculos sociales que la violencia deteriora y cultivar, desde los hogares, una cultura de fraternidad, reconciliación y cuidado de la vida.

Vie 18 Sep 2026

La amistad, tesoro evangélico y sostén del Ministerio Sacerdotal

La Sagrada Escritura habla de la amistad con una profundidad sorprendente. El libro del Eclesiástico es, sin duda, su gran tratado. Es el primero de una serie de textos dedicados al tema (cf. Eclo 6,5-17; 12,8-12; 22,19-26; 37,1-6). Ningún otro autor bíblico trata tan ampliamente sobre ella como Ben Sira:"Un amigo fiel es un refugio seguro, y quien lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio y su valor es incalculable"(Eclo 6,14-15).¿Por qué tanto valor? Porque el verdadero "amigo ama en toda ocasión" (Prov 17,17). La Biblia nos da el paradigma en David y Jonatán: una amistad nacida de un brote espontáneo (1 Sam 18,1-4), probada en la adversidad (1 Sam 19-20), fiel hasta la muerte (2 Sam 1,25-26) y custodiada en la memoria del corazón (2 Sam 9,1; 21,7).La verdadera amistad, nos recuerda el mismo Sirácida, se alimenta del temor de Dios (cf. Sir 6,16-17). Y es que el modelo y la fuente de toda amistad es la que Dios mismo ha querido sellar con el hombre: con Abrahán, llamado "amigo de Dios" (Is 41,8; cf. Gn 18,17; St 2,23), con Moisés, con quien hablaba "cara a cara, como habla un hombre con su amigo" (Ex 33,11), y con los profetas, sus confidentes (cf. Am 3,7).Al enviar a su Hijo al mundo, Dios se mostró definitivamente "amigo de los hombres" (cf. Tit 3,4). En los Evangelios, el vocablo griego filía y el verbo agapaô expresan ese querer profundo. Pero es en el Evangelio de Juan donde la amistad alcanza su plenitud teológica (Jn 15,12-17). Insertado en la alegoría de la vid y los sarmientos, Jesús revela el paso decisivo: "Ya no os llamo siervos... a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer" (Jn 15,15).Para Juan, la amistad tiene una medida: el amor que entrega la vida. "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13). Cristo ha superado esta prueba por nosotros, y su amistad se hace salvación. De ahí nace el mandamiento nuevo: "que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros" (Jn 13,34).LA AMISTAD EN LA VIDA DEL SACERDOTESi esto es verdad para todo cristiano, lo es de modo particular para el sacerdote. El presbítero ha sido configurado con Cristo Amigo. El sacerdote no puede vivir su ministerio en la soledad afectiva o en el aislamiento. Sin amigos, el presbiterio se vuelve funcional y el corazón se enfría. Necesitamos tres círculos de amistad:1. La amistad con Cristo, que es la primera y fundamental. Es la que se cultiva en la oración y en la Eucaristía diaria. Sin esta amistad, las demás se vuelven dependencia.2. La amistad sacerdotal, la fraternidad sacramental. El Concilio Vaticano II nos recuerda que formamos un verdadero presbiterio, una fraternidad (cf. Presbyterorum Ordinis, 8). La amistad entre sacerdotes no es opcional, es custodia del ministerio. Un hermano sacerdote que corrige, que anima, que reza por el otro, es un verdadero refugio seguro. ¡Cuántos peligros, cuántas tentaciones contra el celibato, contra la tristeza, contra el activismo, se evitan con un buen amigo sacerdote!3. La amistad con el Pueblo de Dios, vivida con madurez y caridad pastoral. El sacerdote es padre y pastor, pero también puede y debe tener amigos laicos que le enseñen a ser humano, a ser hijo, a ser hermano. Una amistad que no es clericalismo ni confusión de roles, sino testimonio de que la caridad pastoral también es amistad ofrecida.En tiempos de crisis vocacional y de tantas heridas por la soledad, redescubrir la amistad como virtud sacerdotal es urgente. Un sacerdote sin amigos es un sacerdote en peligro. Un sacerdote con amigos fieles, en cambio, tiene un tesoro que sostiene su fidelidad y hace creíble su predicación, porque demuestra que el Evangelio sí es capaz de generar hermanos y amigos hasta dar la vida.P. JOSÉ ANTONIO DÍAZ HERNÉNDEZDiócesis de Santa Marta

Mié 29 Jul 2026

En el aniversario 501 de Santa Marta nació LUX, una iniciativa de la Diócesis para consagrar la ciudad al Señor

En el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, la Iglesia particular celebró la primera edición de LUX 2026, una iniciativa que integra peregrinación, oración y música sacra para renovar el compromiso espiritual de la ciudad y promover una cultura del encuentro, la reconciliación y la esperanza.La Diócesis de Santa Marta dio inicio a una nueva tradición que buscará acompañar, cada año, la conmemoración del aniversario de la ciudad más antigua de Colombia con un gesto de fe, oración y comunión. Se trata de LUX – Noche de Consagración de Santa Marta, una iniciativa pastoral que, en su primera edición, reunió a centenares de fieles en una Peregrinación de la Luz, una solemne oración de consagración de la ciudad y diversas expresiones de música sacra.La propuesta, desarrollada en el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, nació con el propósito de fortalecer la fe de los samarios, preservar el legado religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de evangelización —en el territorio donde surgió la primera jurisdicción eclesiástica del actual territorio colombiano— y renovar el compromiso de todos con la construcción de una sociedad más fraterna, solidaria y esperanzadora.Una ciudad puesta bajo la luz de CristoPortando cirios encendidos y las banderas de Santa Marta, el pasado 25 de julio, los participantes recorrieron las calles del Centro Histórico hasta llegar a la Catedral Basílica Menor, donde el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, presidió una oración de acción de gracias por la historia de la ciudad y consagró su presente y su futuro al Señor, encomendándolos bajo la protección de Santa Marta de Betania, patrona de esta Iglesia particular.Durante la celebración, el prelado elevó una plegaria por quienes tienen la responsabilidad de gobernar y servir al bien común, para que sus decisiones estén inspiradas por la justicia, la verdad, la transparencia y el espíritu de servicio. También oró por las familias, los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los enfermos, quienes padecen la pobreza o la violencia y por todos los hombres y mujeres que, desde distintos ámbitos, contribuyen diariamente al desarrollo de la ciudad.Asimismo, pidió que Santa Marta continúe avanzando como un territorio donde florezcan la reconciliación, la solidaridad, la justicia y la paz, e invitó a la Iglesia, las autoridades civiles, las instituciones, el sector privado y la ciudadanía a trabajar unidos por el bien común.Al concluir la oración, monseñor Bacci expresó el deseo de que "nunca falte entre nosotros la fe, que fortalece el corazón; la evangelización, que transforma la vida; y la cultura, que nos ayuda a reconocer la riqueza de nuestra historia y de nuestra identidad", una síntesis del espíritu que anima esta nueva iniciativa diocesana.Bajo el lema "Caminen como hijos de la luz" (Efesios 5, 8), LUX dejó un mensaje claro: el futuro de Santa Marta requiere del compromiso de todos, iluminados por Cristo y dispuestos a construir una ciudad más justa, reconciliada y esperanzadora.La belleza como camino de evangelizaciónLa primera edición de LUX también estuvo marcada por la música sacra como expresión privilegiada de la fe y de la tradición litúrgica de la Iglesia.La jornada concluyó con una presentación de la Coral Diocesana Laudate Dominum, dirigida por el presbítero Jorge Garzón, delegado diocesano de la Pastoral del Canto Litúrgico. Cada una de las obras interpretadas estuvo acompañada por una explicación catequética sobre su significado y el momento de la celebración eucarística al que pertenece, permitiendo que los asistentes profundizaran en la riqueza espiritual y litúrgica de este patrimonio musical.Como parte de esta misma apuesta pastoral, la Catedral Basílica Menor acogió también este 27 de julio un concierto de música sacra interpretado por la Orquesta Filarmónica de Cajamag, iniciativa que reunió a la comunidad alrededor de la espiritualidad, el arte y el patrimonio cultural de Santa Marta.Una invitación a construir ciudad desde la armoníaAl finalizar el concierto, monseñor José Mario Bacci reflexionó sobre el significado de las palabras sinfonía y armonía, para invitar a los asistentes a reconocer que la diversidad, cuando se pone al servicio del bien común, puede convertirse en fuente de unidad y esperanza."No fue un sólo instrumento, sino muchas sonoridades al tiempo las que crearon una melodía agradable a los oídos. Eso significa sinfonía: sonar con el otro, no sobre el otro", expresó.A partir de esta reflexión, animó a superar las divisiones y a trabajar conjuntamente para afrontar desafíos como la pobreza, el estancamiento y la corrupción, convencido de que la construcción de una mejor ciudad requiere el compromiso de todos.El obispo recordó además una conocida enseñanza de san Juan Pablo II: "La fe que no se hace cultura es una fe insuficientemente vivida, poco pensada y no plenamente asumida", destacando que el anuncio del Evangelio también transforma las expresiones culturales cuando ilumina la vida de las personas y de los pueblos.En este sentido, explicó que la Diócesis de Santa Marta continuará promoviendo iniciativas que favorezcan el encuentro entre la fe y la cultura, impulsando una auténtica cultura del encuentro, del servicio, la fraternidad y la paz.Una iniciativa con vocación de permanenciaCon el nacimiento de LUX, la Diócesis de Santa Marta busca consolidar una celebración anual que fortalezca la identidad espiritual de la ciudad y contribuya a preservar el patrimonio religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de presencia de la Iglesia en este territorio.Más que una programación conmemorativa, esta iniciativa se proyecta como un espacio permanente de oración por Santa Marta, de encuentro entre las familias, de fortalecimiento de la fe y de renovación del compromiso ciudadano con el bien común.Así, en el contexto de los 501 años de la ciudad y del camino hacia el quinto centenario de la diócesis más antigua de Colombia, LUX se perfila como una expresión pastoral que une evangelización, memoria histórica, cultura y esperanza, invitando a las nuevas generaciones a mantener vivo el legado espiritual que ha acompañado el desarrollo de Santa Marta desde sus orígenes.

Jue 18 Jun 2026

En Colombia ya peregrina una reliquia de San Francisco enviada desde Italia; la Diócesis de Santa Marta fue la primera en recibirla

La primera diócesis fundada en Colombia, Santa Marta, fue escogida para abrir el recorrido nacional de una reliquia de primer grado del santo de Asís enviada desde Italia. La iniciativa, promovida por la Orden de Frailes Menores en el marco del Jubileo Franciscano, busca llevar a distintas regiones de Colombia un mensaje de paz, reconciliación, cuidado de la creación y renovación espiritual.La peregrinación es protagonizada por un fragmento óseo de San Francisco de Asís, considerado una reliquia de primer grado. Se trata de un signo de profundo valor espiritual para la Iglesia, pues custodia la memoria viva de quien, hace ocho siglos, decidió seguir a Cristo con radicalidad evangélica, convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la historia del cristianismo.Una jornada de fe que reunió a la Iglesia en Santa MartaCientos de fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas participaron en esta jornada que comenzó con actos de veneración en la Catedral Basílica de Santa Marta.Posteriormente, una procesión recorrió las calles del centro histórico de la ciudad, encabezada por sacerdotes diocesanos y miembros de la Orden de Frailes Menores, acompañando el traslado de las reliquias hasta la parroquia San Francisco de Asís, donde se celebró una solemne Eucaristía presidida por el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios.Los participantes tuvieron, además, la oportunidad de recibir la indulgencia plenaria concedida en el marco de este Jubileo Franciscano.Santa Marta: una historia franciscana que vuelve a encontrarse con sus raícesLa elección de Santa Marta como punto de partida de esta peregrinación nacional tiene un profundo significado histórico y espiritual. Fue desde este territorio donde los frailes franciscanos comenzaron, hacia mediados del siglo XVI, una intensa labor evangelizadora que marcaría los orígenes de la Iglesia en Colombia.Durante la Eucaristía, monseñor José Mario recordó que la historia de la evangelización de Santa Marta está estrechamente ligada a la presencia de los hijos de San Francisco y destacó que esta herencia sigue viva en la identidad de la Iglesia local.“Santa Marta es franciscana desde su origen”, afirmó el prelado, al recordar la contribución que esta familia religiosa ha realizado durante siglos a la vida espiritual de la región mediante su predicación, cercanía a los pobres, vida fraterna y testimonio evangélico.Incluso, definió la llegada de las reliquias como un acontecimiento profundamente simbólico. “De algún modo, la llegada de estas reliquias constituye un regreso a casa”, expresó, al señalar que el legado espiritual de San Francisco no pertenece únicamente a la Orden Franciscana, sino que constituye un don para toda la Iglesia.La visita adquiere, además, una relevancia especial en el camino que recorre la diócesis hacia la celebración de los 500 años de su creación, prevista para el año 2033.San Francisco y la renovación que nace del EvangelioUno de los mensajes centrales de la celebración estuvo relacionado con la actualidad del testimonio de San Francisco para la Iglesia de hoy.Durante su homilía, monseñor Bacci invitó a contemplar al santo de Asís más allá de las imágenes que suelen asociarlo exclusivamente con la pobreza o el cuidado de la creación. Recordó que el núcleo de su experiencia espiritual fue su profunda configuración con Cristo y su decisión de dejar que el Evangelio transformara completamente su vida.“La grandeza de Francisco no consistió en criticar la Iglesia de su tiempo, sino en amarla. No pretendió reformarla desde fuera. Más bien, permitió primero que Cristo reformara su corazón”, afirmó.El obispo explicó que esa enseñanza conserva plena actualidad para los cristianos de hoy, pues las transformaciones verdaderamente fecundas nacen de la conversión personal y de una adhesión cada vez más profunda al Evangelio.“La historia demuestra que las reformas verdaderamente fecundas nunca comienzan con estructuras o estrategias. Comienzan con los santos. La Iglesia se renueva cuando hombres y mujeres vuelven a poner a Cristo en el centro de su vida”, señaló.A partir del ejemplo de San Francisco, también destacó el valor de la pobreza evangélica entendida no como miseria, sino como disponibilidad total ante Dios. Una actitud que permite descubrir la fraternidad universal, reconocerse hermano entre hermanos y asumir una relación de cuidado y responsabilidad con los demás y con la creación.Para el prelado, esta espiritualidad representa una inspiración para la Iglesia samaria en el camino hacia sus cinco siglos de historia. “También nosotros queremos para esta Iglesia, en camino hacia la celebración de sus 500 años, una transformación misionera que no es apenas de planes ni de proyectos, sino de testimonio renovado y creíble de Jesucristo y su Evangelio”, afirmó.Un mensaje vigente para ColombiaLa familia franciscana ha querido que esta peregrinación sea también una oportunidad para compartir con el país los valores que inspiraron la vida del santo de Asís: la fraternidad, la reconciliación, la paz, la sencillez y el cuidado de la casa común.En un contexto marcado por múltiples desafíos sociales, la figura de San Francisco vuelve a presentarse como un referente capaz de inspirar caminos de encuentro y convivencia.“Necesitamos renovar la esperanza y la fraternidad, sembrar la paz y la reconciliación, esos sentimientos que nos llevan a reconocernos como hermanos”, expresó fray Jorge Torregroza, secretario provincial de la Orden de Frailes Menores.Por su parte, fray Luis Alberto Toro, vicario provincial de OFM, afirmó que el santo de Asís continúa invitando a los creyentes a convertirse en “instrumentos de paz y de bien”, especialmente en tiempos que reclaman reconciliación y unidad.Una semilla de vida eterna para ColombiaBajo el lema “Francisco de Asís: una semilla de vida eterna”, la reliquia recorrerá durante los próximos meses diversas regiones del país como Barranquilla, Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Villavicencio, Bogotá y Bucaramanga. Visitará parroquias, comunidades religiosas y lugares significativos de la presencia franciscana en Colombia.La peregrinación se extenderá hasta enero de 2027 y constituye uno de los principales acontecimientos conmemorativos del Jubileo Franciscano en el país.Vea el informe audiovisual a continuación:

Jue 22 Ene 2026

IV Aniversario Episcopal

Por P. José Antonio Díaz Hernández - Un día como hoy, hace cuatro años, estábamos acogiendo al pastor que el Espíritu Santo había desposado con esta pequeña porción del Pueblo de Dios: Monseñor José Mario Bacci Trespalacios. Podemos decir que era su particular historia de salvación, que a partir de ahora se escribiría en esta Iglesia Particular de Santa Marta.Durante este tiempo, nos hemos sentido acompañados con su presencia de padre y pastor, contagiados por la ilusión evangelizadora que desprende, que sabemos, no le viene de otra fuente, sino del mismo Cristo. Con inmensa alegría, en este día 25 de enero, todos los sacerdotes de su querida diócesis de Santa Marta queremos felicitarle, al tiempo que agradecemos a Nuestro Señor Jesucristo, Buen Pastor, el don de su persona y ministerio.Quisiera nuevamente recordar aquella conocida frase del Sermón 340,1 de San Agustín, quien dijo: «Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano». Querido Monseñor José Mario, usted ha encarnado de manera muy particular esta exigencia de ser ejemplo de obispo y pastor que se entrega en el ejercicio del ministerio con mucho amor, sin olvidar nunca la caridad pastoral de Cristo, que se hace servidor de muchos, compañía cercana, y camino para sus sacerdotes.Pero además, su aniversario episcopal se celebra providencialmente unido a la festividad de la conversión del Apóstol de los Gentiles, San Pablo. El Apóstol realizó, en efecto, de manera extraordinaria aquella identificación con Jesucristo (cf. Gal 2,19-20) que hizo posible en su caso lograr el verdadero objetivo de la caridad pastoral, señalado por Juan Pablo II: participar de la caridad pastoral de Jesucristo (Exhortación apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, de Juan Pablo II, n. 23). Toda la vida del Apóstol, desde que fue alcanzado por Cristo hasta el final, se configuró con quien lo llamaba a una tarea de evangelización, vivida desde el amor, dedicada al servicio en la entrega de su propia vida. El apóstol Pablo es sin duda un ejemplo para la vivencia del ministerio episcopal por su dedicación incansable al Evangelio. Pablo, figura excelsa y casi inimitable, pero en cualquier caso estimulante, se nos presenta como un ejemplo de entrega total al Señor y a su Iglesia.Que la mirada tierna y compasiva de Nuestra Madre la Virgen María, le siga inspirando en la ardua tarea de pastorear a las personas que le han encomendado. Sienta el aprecio y el cariño del Pueblo de Dios, por medio de sus presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, así como de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que de verdad, le quieren.P. José Antonio Díaz HernándezSacerdote de la Diócesis de Santa Marta

Mié 10 Sep 2025

Renovación evangelizadora y turismo religioso: claves del legado de los 500 años de fe y cultura en la Diócesis de Santa Marta

Con una Eucaristía presidida por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, el viernes 5 de septiembre culminó la visita de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) a la Diócesis de Santa Marta, un hecho histórico que marcó la Semana de la Evangelización 2025 y enriqueció las celebraciones por los 500 años de fe, evangelización y cultura de la primera diócesis en tierra firme en América.La presencia de los catorce arzobispos, encabezados por monseñor Francisco Múnera Correa, presidente de la CEC y acompañados por monseñor Germán Medina Acosta, secretario general, transcendió una reunión administrativa para convertirse en un poderoso signo de comunión, cercanía y refuerzo pastoral para la Iglesia samaria. También estuvo presente en esta experiencia monseñor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, vicario apostólico de Puerto Leguízamo-Solano.Una visita pastoral con sello misioneroLa integración de la reunión de la Comisión Permanente con la Semana de la Evangelización honró la historia y riqueza evangelizadora de la Iglesia samaria y sirvió como un impulso para proyectar el futuro.Monseñor José Mario Bacci Trespalacios, Obispo de Santa Marta, explicó el profundo significado de este evento: “La venida de la Comisión Permanente del Episcopado surgió como un deseo de la diócesis de hacer presente la Iglesia a través de un signo concreto en la ciudad por la celebración de sus 500 años…Era justo y necesario que también en modo expresivo y concreto, la Iglesia en Colombia se hiciera presente en Santa Marta, una de las cunas de la evangelización en el país”.Uno de los momentos más especiales de esta visita sucedió el jueves 4 de septiembre, cuando los arzobispos se desplazaron a parroquias de la ciudad de Santa Marta, del municipio de Ciénaga y al monasterio de las Hermanas Concepcionistas que hacen presencia desde hace 55 años en esta jurisdicción, para vivir una verdadera dispersión misionera. En cada lugar, compartieron tres momentos: una catequesis sobre los 500 años, la celebración de la Eucaristía y un encuentro fraterno con la comunidad. “Me consta que esas visitas fueron recibidas con altura, con sentido de Iglesia, con verdadero gozo misionero”, afirmó monseñor Bacci.Monseñor Francisco Múnera fue acogido por la parroquia San Juan Bautista de Ciénaga, la segunda fundada en la Diócesis. Allí, el prelado invitó a la comunidad a tener “memoria agradecida en el pasado, confianza profunda en el presente y mirar con mucha esperanza hacia el futuro”. Exhortó a “remar mar adentro” y a “sacar a tanta gente de las tinieblas para enseñarle la luz del Evangelio, la luz de Jesucristo, la fuerza transformadora que ha construido esta hermosa historia de evangelización”.La feligrés María de los Ángeles Rojas destacó lo significativo de esta visita e hizo eco del llamado de monseñor Múnera. “Nos invitó a buscar y formar más discípulos misioneros, y ser unos verdaderos y auténticos evangelizadores de la Palabra de Dios”. Por su parte, Alfredo José Dávila Murano, también feligrés de Ciénaga, destacó que “esta experiencia nos invita a seguir evangelizando sin miedo a llevar la Palabra del Señor a los rincones más incógnitos de esta tierra evangélica”.Cimientos para una transformación misioneraLa Semana de la Evangelización también sirvió como un espacio fundamental de reflexión y formación para sentar las bases del futuro pastoral de la diócesis. Monseñor Bacci explicó el propósito de fondo: “Quisimos renovar nuestra conciencia y nuestra práctica misionera. Abordamos temas de fondo: ¿Qué es evangelizar? ¿Cómo se vive el proceso de evangelización?”.El obispo conectó directamente esta formación con su proyección evangelizadora: “Queda hacia adelante el trabajo de articular todas esas intuiciones en un concreto plan de pastoral. Estamos en camino de elaboración del nuevo Plan Diocesano de Pastoral y hemos encontrado en toda esta actividad muchas inspiraciones, muchos retos, muchos llamados a la conversión”. Y reveló el objetivo último: “El gran propósito es lograr la transformación misionera de la Diócesis de Santa Marta. Implica asociar cada vez más a los laicos y laicas en papeles protagónicos, de manera que todos los bautizados nos sintamos responsables de esta misión”.El padre Juan Carlos Carvajal, vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid y uno de los formadores internacionales invitados por la Diócesis, valoró positivamente la respuesta del pueblo de Dios samario y confirmó que este puede ser “un antes y un después para la diócesis”; recalcó la necesidad de volver la mirada a la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi del papa Pablo VI y subrayó elementos esenciales como “la necesidad de hacer una catequesis que inicia la vida cristiana” y la importancia de que “los cristianos sean bautizados con experiencia de Cristo, con experiencia de Dios”.Diálogo Iglesia-Sociedad y el impulso al turismo religiosoEl viernes 5 de septiembre, la Universidad Sergio Arboleda fue escenario del “Encuentro Iglesia y Sociedad: 500 años de Fe, Evangelización y Cultura”. Este espacio de diálogo contó con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, quien, junto a académicos y líderes sociales, reflexionó sobre el rol de la Iglesia en la educación, la defensa de la dignidad humana y la construcción de paz en Colombia.El evento, en el que estuvieron presentes los arzobispos, también sirvió para anunciar un hito para el futuro de la diócesis: su incorporación oficial a la Red Mundial de Turismo Religioso, liderada por el Tourism and Society Think Tank. Monseñor Bacci destacó la dimensión pastoral de este paso: “El turismo religioso es una necesidad pastoral, brota en realidad del discernimiento de los signos de los tiempos que pide de la Iglesia presencia eficaz donde hay personas, donde están circulando turistas que llegan a ser peregrinos”. Explicó que quienes llegan “motivadas por las bellezas naturales de Santa Marta pueden también, si la Iglesia sabe salirles al paso, ir a su encuentro, vivir una experiencia espiritual profunda de fe cristiana, de evangelio de Jesucristo”.Testimonios de una fe renovadaLos agentes de pastoral y fieles que participaron en la semana expresaron cómo estas experiencias impactaron su fe y su misión.Para Alfonso Campo González, de las Comunidades Neocatecumenales, las enseñanzas recibidas resonaron profundamente con su experiencia: “Me ha llamado mucho la atención ver que la realidad que vivo realmente el Camino Neocatecumenal es lo que vivimos”. Destacó el llamado a “ser enviados del obispo a poder anunciar el amor de Dios a los demás” y el interés general de la Iglesia por participar.La Hermana Daniela, religiosa de la comunidad Hijas del Fiat, vio en la semana “una riqueza para todos los bautizados” y un capítulo nuevo en la diócesis. Para su comunidad, significó “fundamentos sólidos para la misión” y una oportunidad para “vincularnos con la iglesia local…Conocer lo social, lo político, lo económico para también como comunidad, plantearnos ¿y ahora qué sigue?”.El padre José Didier Pineda, de la Parroquia del Espíritu Santo, lo asumió como un llamado personal a renovar su sacerdocio movido por la Esperanza en Cristo. Enfatizó la necesidad de “volver a las pequeñas comunidades donde surgió la Iglesia, teniendo ese encuentro con la misma Palabra de Dios y teniendo un compromiso con una Iglesia en salida”.Los llamados del Cardenal: Gratitud, Reconciliación y EsperanzaLa jornada concluyó con una solemne Eucaristía en la Catedral Basílica de Santa Marta, presidida por el cardenal Rueda Aparicio y concelebrada por monseñor Bacci y por los prelados presentes en la Comisión Permanente.En su homilía, el pupurado desarrolló una profunda reflexión tomando la parábola del “vino nuevo en odres nuevos” (Lc 5). Señaló que Jesucristo es el vino nuevo que renueva las vasijas de la comunidad, la familia y la sociedad, e invitó a la Diócesis de Santa Marta y, por extensión, a todo el país, a vivir tres actitudes renovadas para el futuro:1. Gratitud: “Agradecidos por una historia de salvación… Por la gracia de los sacramentos celebrada en estos 500 años”.2. Reconciliación: “Solamente el camino de la reconciliación y del perdón nos llevará a la verdadera paz que empieza en el corazón de cada uno”.3. Esperanza: “Celebrando el Jubileo de la Esperanza, las familias de Santa Marta deben ser familias portadoras de esa virtud teologal”.El purpurado elogió el camino de escucha y discernimiento que lleva la diócesis en cabeza de su pastor para elaborar un plan de evangelización hacia el 2033, cuando se cumplirán 500 años de vida diocesana, y los instó a ser “misioneros y misioneras de la gratitud, de la reconciliación y de la esperanza”.Un legado para el futuroLa integración de estos cinco eventos—la Semana de la Evangelización, la visita de los arzobispos, el diálogo Iglesia-Sociedad, la Eucaristía presidida por el cardenal y la entrada de la Diócesis de Santa Marta a la Red de Turismo Religioso—debuja el panorama de una Iglesia samaria que, honrando su pasado milenario, avanza con gratitud, busca la reconciliación y se abre al futuro con esperanza misionera, rumbo a la celebración de sus 500 años como diócesis en el 2033.Vea a continuación el informe audiovisual de la Semana de la Evangelización en la Diócesis de Santa Marta:Vea a continuación los momentos más destacados de la Eucaristía celebrada por el cardenal en la Catedral Basílica de Santa Marta:Ver esta publicación en InstagramUna publicación compartida por Conf. Episcopal de Colombia (@episcopadocol)

Mié 3 Sep 2025

Iglesia en la región caribe colombiana reflexiona sobre la mistagogía de la Iniciación Cristiana

Con el objetivo de evaluar y revitalizar la práctica de la Iniciación Cristiana en la región, se celebró en Santa Marta del 27 al 29 de agosto el Encuentro Regional de Liturgia del Caribe. Bajo el lema “500 años celebrando la fe, nacidos en el Espíritu y renovados en la esperanza”, el evento convocó a sacerdotes, religiosos y laicos que conforman las delegaciones de pastoral litúrgica de nueve jurisdicciones eclesiásticas de la región (Cartagena, Barranquilla, Montería, Sincelejo, Magangué, Riohacha, El Banco, Montelíbano y la anfitriona, Santa Marta).La inauguración del encuentro convocado por el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), estuvo a cargo del obispo diocesano, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, C.M., quien en su discurso inicial se apoyó en el pasaje bíblico de los Hechos de los Apóstoles (8,26-40) sobre el Bautismo del etíope.Un diagnóstico regionalUna de las actividades centrales fue la presentación de un status quaestionis (estado de la cuestión) por parte de las delegaciones de las 9 jurisdicciones. Estas intervenciones permitieron trazar un mapa común de las "luces y desafíos" que enfrenta la Iniciación Cristiana en las comunidades del Caribe colombiano.Profundización teórica y experiencias prácticasEl programa combinó la reflexión académica con la oración y la celebración. Entre las ponencias destacadas figuraron:-La del padre Diego Alberto Uribe, quien expuso sobre la historia y los fundamentos de la Iniciación Cristiana.-La del padre Jairo de Jesús Ramírez, quien profundizó en el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA).-La del padre Juan David Muriel, con una reflexión sobre la teología del signo.El componente práctico lo aportaron experiencias pastorales como la presentada por el padre Jaime Álvarez Lozano desde Cartagena, y la intervención de Diana Carolina Luis, del Departamento de Liturgia de la CEC, quien detalló los retos de la dimensión diocesana de esta pastoral.Celebración y cierreLa riqueza espiritual del encuentro se vivió en las celebraciones eucarísticas en parroquias y en la Catedral Basílica de Santa Marta, donde se recordaron los orígenes de la evangelización en la región. La clausura, en la fiesta del martirio de San Juan Bautista, fue presidida por monseñor Bacci, quien invitó a la fidelidad en el servicio a la fe.Como acto final, se anunció que Mompox, en la Diócesis de Magangué, será la sede del próximo Encuentro Regional en 2026, dando así continuidad al camino de formación y comunión.

Vie 29 Ago 2025

Arzobispos de Colombia se unirán a la Semana de la Evangelización en Santa Marta, en el marco de los 500 años de la Diócesis

La ciudad de Santa Marta se prepara para vivir una jornada histórica de fe y reflexión pastoral del 30 de agosto al 6 de septiembre de 2025, con la celebración de la Semana de la Evangelización 2025, liderada por monseñor José Mario Bacci, obispo de la Diócesis. Un hecho clave en esta celebración será la presencia y participación activa de los catorce arzobispos de Colombia, quienes, por primera vez, celebrarán su reunión de Comisión Permanente en ‘La Perla de América’ y se unirán a las actividades evangelizadoras.La conjunción de estos dos importantes acontecimientos —la Semana de la Evangelización y la reunión de los prelados— convierte a Santa Marta en epicentro de la vida eclesial del país, lo que cobra aún más relevancia en el marco de la conmemoración de los 500 años de la fundación de la capital del departamento del Magdalena.Presencia y labor pastoral de los ArzobisposDel 3 al 6 de septiembre, los catorce Arzobispos, miembros de la Comisión Permanente de la CEC, desarrollarán su agenda de trabajo institucional en la ciudad. Sin embargo, su visita trasciende lo administrativo para convertirse en un gesto concreto de comunión y cercanía con el pueblo de Dios.El jueves 4 de septiembre marcará un hito de fraternidad, ya que cada uno de los prelados se desplazará a diferentes parroquias de Santa Marta y municipios aledaños para presidir catequesis, celebrar Eucaristías y sostener encuentros fraternos con feligreses, agentes de pastoral y comunidades. Esta dispersión misionera de los obispos por el territorio diocesano subraya el carácter nacional del evento y el compromiso de la Iglesia colombiana con la evangelización.La Semana de la Evangelización: formación, diálogo y misiónBajo el liderazgo de monseñor Bacci, la Semana de la Evangelización 2025 se erige como el eje central de las celebraciones, con una agenda robusta diseñada para formar, celebrar y proyectar la misión fundamental de la Iglesia.El evento también contará con la participación de dos destacados invitados internacionales: Monseñor José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España), y el padre Juan Carlos Carvajal, Vicerrector de la Universidad San Dámaso de Madrid, quienes impartirán enseñanzas y ponencias a lo largo de la semana.Los momentos más representativos incluyen:-Apertura (Domingo 31 de agosto): Una gran Eucaristía y enseñanza inaugural en el Coliseo Mayor.-Encuentro Iglesia y Sociedad (Viernes 5 de septiembre): Un conversatorio de alto nivel en la Universidad Sergio Arboleda, que reunirá a obispos, académicos y líderes sociales. Este panel contará con la participación central del cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, quien reflexionará sobre "Iglesia y Sociedad: un encuentro de 500 años". La jornada concluirá con una solemne Eucaristía presidida por el purpurado en la Catedral Basílica.-Clausura (Sábado 6 de septiembre): Un Congreso final con la presentación de las conclusiones del proceso diocesano de escucha, una peregrinación multitudinaria y una gran Eucaristía de clausura en la Catedral Basílica.Relevancia y legadoLa relevancia de esta semana radica en su capacidad de aunar el trabajo pastoral de la máxima instancia directiva del episcopado colombiano con una iniciativa diocesana de profundo calado espiritual y social. No es solo una celebración local, sino un modelo de comunión eclesial y un faro para la misión continental, que sienta las bases para los desafíos futuros de la Iglesia, incluida la evangelización en la era digital y el turismo religioso como oportunidad de fe y cultura.La Diócesis de Santa Marta extiende una cordial invitación a todos los fieles, medios de comunicación y al público en general a participar de esta experiencia de fe que fortalece la esperanza y renueva el compromiso misionero de la Iglesia en Colombia.Para conocer todos los detalles de la programación, visite el sitio web ofiial de la Diócesis de Santa Marta: www.diocesisdesantamarta.org