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predicación orante

Vie 9 Ago 2019

“Bienaventurados aquellos criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela"

Primera lectura: Sb 18,6-9 Salmo: Sal 33(32),1+12.18-19. 20+22 (R. cf. 12b) Segunda lectura: Hb 11,1-2.8-19 Evangelio: Lc 12,32-48 Introducción Podemos entresacar algunas ideas temáticas que iluminan y fortalecen la vivencia de la vida bautismal en la cotidianidad: • Que “los fieles superen las dificultades externas que impiden la vivencia adecuada de la fe y puedan entrar en diálogo con los diferentes tipos de culturas presentes en el tiempo hodierno”; • Una mirada a la fe de los creyentes que atraviesan algún momento difícil, en el cual esta fe se puede debilitar; • Dirigir y orientar todo nuestro ser hacia el Reino de Dios 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El leccionario bíblico de hoy nos ofrece una Palabra que nos anima a la vigilancia, a estar preparados en cada momento de nuestra existencia, con una continua actitud de peregrinos o extranjeros en esta tierra; pues los cristianos en el mundo- como lo dice la carta a Diogneto-: “Habitan en su propia patria, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos, pero lo soportan todo como extranjeros; toda tierra extraña es patria para ellos, pero están en toda patria como en tierra extraña” (De la Carta a Diogneto (Cap. 5-6; Funk 1, 317-321)). La espera y vigilancia “en la noche”, marcan el tono de estas lecturas. El libro de la Sabiduría, el último del AT, escrito sobre todo para los creyentes judíos de Egipto, que encontraban dificultades para conservar su identidad en medio de una sociedad pagana, nos ayuda a preparar la escucha del Evangelio, haciéndonos mirar a la “noche de la liberación”, la noche de la primera pascua, en la cual los israelitas no durmieron, estuvieron en vela, esperando el “paso del Señor”. El Salmo nos hace descubrir el motivo de esta espera confiada: “Dichoso el pueblo a quien Dios escogió como heredad…dichosa la nación cuyo Dios es el Señor…los que esperan en su misericordia…nosotros aguardamos al Señor, Él es nuestro auxilio y escudo” (Salmo 33 (32), 1.12.18-19.20.22). La carta a los hebreos nos hace tocar la fe en quienes han creído verdade- ramente en la Palabra del Señor y han obedecido confiados en la certeza de esa Palabra. Abraham y Sara, por ejemplo, salen de su tierra sin saber a dónde iban, vivieron como extranjeros y peregrinos creyendo en el Dios que les prometía descendencia y la posesión de la tierra. En el Evangelio, Jesús anuncia a sus discípulos que deben vivir vigilantes, estar permanentemente despiertos: “Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas”. Para mayor claridad el Maestro ofrece unas imágenes en sus parábolas: Los criados deben estar preparados, porque el amo puede volver en cualquier momento de la fiesta de bodas a donde ha ido. El dueño de la casa debe estar despierto porque no sabe qué día y hora escogerá el ladrón para entrar en ella. Esta actitud de vigilancia la deben tener especialmente quienes tienen una autoridad especial en la marcha de la casa: “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? Debe tenerse la “noche de la Pascua” como clave de interpretación para las lecturas de hoy. La noche y la tiniebla que la cubre, podría tener varios significados: de un lado, en contraposición a la luz, la oscuridad constituye uno de los grandes símbolos negativos presentes en todas las culturas: es signo de la nada, del caos, del mal, del delito, del temor, de la prueba. De otro lado, la noche puede ser también un regazo fecundo de donde surge la luz y la mañana: De la noche de Pascua, brota el alba esperada de la liberación de la opresión. La tiniebla viene descrita en términos de rebeldía, de ausencia de conoci- miento, de caos y desesperación en muchos casos. El libro de Job en su capítulo 24, 13-17 dice: “Los malos son rebeldes a la luz. Al alba todavía oscura se levanta el homicida para asesinar a pobres e inertes. De noche gira el ladrón con el rostro encapuchado. El adúltero espera el crepúsculo pensando: “Nadie me ve” y después se cubre el rostro. En las tinieblas ellos violentan las casas, mientras de día permanecen escondidos sin conocer la luz. Tienen a las sombras por mañana habituados al terror de la noche”. La noche puede ser también falta de discernimiento, equivocación en nuestros juicios, falta de una fe adulta: “Ay, los que llaman bien al mal y mal al bien; que toman la oscuridad por luz y la luz por oscuridad; que dan lo amargo por dulce y lo dulce por amargo” (Is 5,20). Ahora bien, es en esa noche de Pascua en la que Dios revela todo su misterioso poder. En efecto, “mientras la matanza de los primogénitos egipcios había sido el signo de la justicia inexorable de Dios, para los hebreos se había abierto el futuro de alegría, signo del amor de Dios por todos los oprimidos y las víctimas de la historia”2. Detrás de la muerte está la vida, la misma noche, por el “paso del Señor” anuncia la luz. Es en esa noche, en la que debemos aprender a estar vigilantes y despiertos. La alusión a la noche pascual del Éxodo es evidente en la frase del Evangelio: “Estad preparados con el cinturón a los flancos”, precisamente como tenían que estar los hebreos en aquella noche, a la vigilia de su marcha hacia la libertad. Con Cristo, está por llegar el día del Éxodo definitivo hacia la plena y perfecta libertad. No se puede estar distraídos o indiferentes, hay que estar listos, preparados para salir hacia el horizonte que está por abrirse, saliendo de la oscuridad del sueño: “Estad preparados…”. ¿Pero podríamos preguntar qué significa estar preparados? El Evangelio nos da ya una repuesta cuando se refiere en una parábola al administrador fiel y prudente que está listo a entregar al amo el balance y la organización de la casa, en cualquier momento en que el amo lo llame a relación. Esto implica las acciones sencillas y cotidianas del día. Se trata de tener la conciencia en paz sabiendo que estamos haciendo lo que debemos hacer: en todo amando y sirviendo. El error fundamental aquí es el de pensar: “El amo tarda en llegar…entonces comamos, bebamos y derrochemos, aunque tratemos mal al otro”. Actualmente esta actitud se difunde. Porque “Jesús tardará en llegar”-pensa- mos-, permanecemos indiferentes, prepotentes, aislados, sin reconocimiento del otro. Cunde el egoísmo y la pérdida del valor de la vida: infidelidad, abortos, eutanasia, homicidios, feminicidios, suicidios. Aumentan las enfermedades psiquiátricas, las depresiones y el sinsentido de la vida. Nos hemos hecho “Como Dios” y hemos caído en el engaño de “la serpiente” (Cfr. Gen 3,1-3). Nos apegamos al dinero y a muchos bienes, pasando la vida llenándonos de ambición y codicia, buscando tener cosas, pero perdiendo la existencia. Hemos llegado al punto tal de “Cosificar las personas y personificar las cosas”; hemos cambiado el Reino de Dios por la añadidura y así, aunque tengamos conciencia de ser peregrinos, corremos el riesgo de pasar los pocos años de la vida sin amar. Resuena hoy la Palabra como una trompeta: “Bienaventurados aquellos criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela, en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo”. El Reino de Dios exige estar preparados y esto significa vivir de manera que no hay que preocuparse por la muerte. Se cuenta que a la pregunta: «¿Qué harías si supieras que dentro de poco vas a morir?», dirigida a quemarropa a San Luis Gonzaga mientras jugaba con sus compañeros, el santo respondió: «¡Seguiría jugando!». La receta para disfrutar de la misma tranquilidad es vivir en gracia de Dios, sin pendencias graves con Dios o con los hermanos. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Conscientes de nuestra realidad de peregrinos, esta palabra nos invita a vivir en lo cotidiano la pascua, es decir, llenando de sentido las circunstancias adversas y gozosas que van llegando en cada momento del día. Jesucristo ha muerto por nosotros y ha pagado la deuda contraída a causa de nuestros pecados. Ha vencido la muerte y por Él podemos participar de su victoria. Esta buena noticia, si la creemos, hace que podamos vivir amándonos en Cristo Jesús como verdaderos hermanos. Nuestras comunidades manifestarán, por este amor, la presencia de Cristo resucitado y muchos que no conocen al Padre Dios, podrán exclamar: ¡Mirad cómo se aman”! RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Tener presente la frase, y aún ponerla en cartelera: “Permanezcan en vela y preparados, porque a la hora menos pensada vendrá el Hijo del hombre.” 2. Se puede seguir la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias II: Dios quía a su Iglesia por el camino de la salvación, Misal p. 519, por hacer referencia a Dios Padre que, acompañando a su Iglesia con la fuerza constante del Espíritu Santo, la conduce hacia el gozo eterno del cielo. 3. Tener presente que: - El miércoles 14, es la memoria obligatoria de san Maximiliano María Kolbe, presbítero y mártir; sería una ocasión propicia para ofrecer oraciones por aquellos hombres y mujeres privados de la libertad y de algún modo apoyar el trabajo de la pastoral penitenciaria en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país. - El jueves 15, es la solemnidad de la Asunción de Santa María Virgen. En la tarde del día miércoles se debe celebrar la Misa vespertina de la Vigilia de la solemnidad. 2 RAVASI Gianfranco, Según las escrituras, Edt. San Pablo, Bogotá 2006, 217 Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x']MÁS INFORMACI{ON[/icon]

Vie 2 Ago 2019

"La raíz de todos los males es la codicia"

Primera lectura: Qo 1,2; 2,21-23 Salmo: Sal 39(38),5-6ab. 6c-7.12.13ade-14 (R. 5a) Segunda lectura: Col 3,1-5. 9-11 Evangelio: Lc 12,13-21 Introducción De la Palabra que se nos proclama en este día podemos considerar tres ideas temáticas: • Dar respuesta a la pregunta ¿Dónde está la verdadera sabiduría? • Cristo es la síntesis de todo y está en todo. • La felicidad verdadera consiste en evitar toda codicia porque la vida no está asegurada en los bienes. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En el Evangelio, a Jesús alguien le pide ayuda sobre la distribución de una herencia. De la petición misma, se deduce que un hombre no quiere repartir la herencia con su hermano. Jesús interviene, no para dar la solución particular al hecho mismo, sino para ayudar a ver la raíz del problema, el cual tipifica todos los demás problemas similares: La raíz de todos los males es la codicia. El problema de estos dos hermanos no deriva ni de la justicia ni de la equidad, sino de la codicia. Podemos decir que “el interés” acalla todo sentimiento y hace perder la humanidad frente al otro. Esta realidad de la existencia está muy unida a la que plantea el libro del Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Eclesiastés es la traducción griega del nombre hebreo “Qohélet”, cuyo significado dice relación con asamblea. Sería “el predicador”, un israelita que dedicó su vida a buscar la sabiduría y ejerció de maestro, investigando y comunicando sus hallazgos al pueblo: “Qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? La misma sagrada Escritura nos hace caer en la cuenta de que la existencia en la tierra es breve: “Setenta años dura nuestra vida y hasta ochenta llegan los más fuertes; pero sus afanes son fatiga inútil, pues pasan pronto, y desaparecemos (Sal 90,10): “El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que no deja huella” (Sal 144,4). Es por esto por lo que en el Salmo 89 el orante clama al Señor: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”. Tiene lugar aquí preguntarnos entonces: ¿Hay alguna vía de salida ante el “todo es vanidad? ¿Es posible encontrar sentido ante el “sin sentido” que ha concluido el Qohélet? La escritura misma nos abre la esperanza del “sí”. Jesús nos enseña que ante la vaciedad del “vanidad de vanidades”, existe el “enriquecerse ante Dios”. Así lo explica en el mismo evangelio de san Lucas: “Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Lc 12, 33-34). El hombre que derribó los graneros y construyó otros más grandes, para asegurarse la vida almacenando el grano y toda la cosecha, es un necio, pues esta noche le será pedida la vida, y lo acumulado ¿de quién será?; es la misma situación planteada por el Qohélet cuando afirma: “Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado: también esto es vanidad”. La perenne enseñanza de Jesús emerge con esplendor: “Aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Llegar a vivir esta “luz” en la existencia cotidiana, implica una renovación de mente y de criterios, como lo pide la carta a los colosenses: “Dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría”. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos de la vieja condición humana, con sus obras, y revestíos de la nueva condición, que ya se va renovando como imagen de su creador, hasta llegar a conocerlo”. Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x']MÁS INFORMACI{ON[/icon]

Vie 26 Jul 2019

Solo en la oración se puede descubrir y experimentar el proyecto de Dios

Primera lectura: Gn 18,20-32 Salmo: Sal 138(137),1-2a.2bc+3. 6-7.8 (R.cf. 17, 6a) Segunda lectura: Col 2,12-14 Evangelio: Lc 11,1-13. Introducción • Con la figura de Abraham aprendemos a relacionarnos con el Señor, en la oración descubrimos su rostro y su ser. Reconocemos la misericordia de Dios, que, a pesar de no encontrar a un justo, siempre da la oportunidad. • En este domingo, podríamos profundizar en el significado y la importancia de la oración y cómo Jesús nuestro maestro, nos enseña a orar. • En la Eucaristía decimos las palabras de la única oración que dejó a sus seguidores. Rezándola, comprendemos que la oración de los cristianos es estar en sintonía y comunión con su proyecto de vida, “Padre santificado sea tu nombre, venga tu reino.” 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En la lectura del Génesis (18, 20-32), Abrahán es presentado como mediador e intercesor del pueblo, su plegaria es atendida por Dios en una serie de condiciones que no se cumplen, Dios actúa y pide un corazón justo. El salmista expresa en su oración la experiencia de diálogo con Dios, su confianza, porque Dios escucha a sus fieles, “te doy gracias, Señor, de todo corazón... por tu misericordia y tu lealtad... el Señor se fija en el humilde... cuando camino entre peligros me conservas la vida y tu derecha me salva”. San Pablo en Colosenses (2,12-14) nos recuerda que por el bautismo hemos sido sepultados con Cristo y hemos resucitados con él. De esta manera fuimos injertados en el misterio pascual, obteniendo el perdón de nuestros pecados. Y san Lucas en el texto de este domingo (Lc. 11,1-13) presenta a Jesús enseñándonos a orar, nos enseña el Padre Nuestro y da las indicaciones de cómo debe ser esta oración: perseverante y confiada, “pedid y se os dará”; oramos con la seguridad que Dios “dará el Espíritu Santo a los que se lo piden”. El mensaje de la primera lectura y el evangelio, nos indican el camino precioso de la oración, para procurar el encuentro diáfano y transformador con Dios, nuestro Padre. Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x']MÁS INFORMACI{ON[/icon]

Vie 19 Jul 2019

Qué importante es saber recibir al Señor y buscar hacer amistad y familiaridad con Él

Primera lectura: Gn 18,1-10a Salmo: Sal 15(14),2-3a.3bc-4ab.5 (R. cf. 1a) Segunda lectura: Col 1,24-28 Evangelio: Lc 10,38-42 Introducción Las lecturas de la Misa de hoy nos muestran que, al igual que Abraham, estamos invitados a acoger el paso del Señor; además san Pablo exhorta a los Colosenses a ser discípulos servidores del anuncio de Cristo y en el Evangelio se nos muestra como el discípulo de Cristo se debe caracterizar por la acogida de Cristo, la escucha atenta y el servicio del anuncio. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El Evangelio nos presenta a Jesús como un peregrino que en su viaje hacia Jerusalén necesita del reposo y para eso entra en casa de sus amigos en Betania, y allí es recibido por las dos hermanas de Lázaro, Marta y María, que lo acogen con alegría. Con una enseñanza acerca de la primacía de la Palabra en la vida del discípulo se podría establecer una relación con la pregunta del jurista hace ocho días en el pasaje del Buen Samaritano, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna? Donde la escucha de la Palabra del Señor entra como el elemento fundamental, al igual que entra el amor practicado por el buen samaritano, en la parábola precedente. El texto hay que entenderlo desde una forma de vivir el discipulado, en la acogida, en la escucha y en el servicio. Más aún, el texto invita al lector a jerarquizar las prioridades, puesto que lo que Marta está haciendo no está mal, sin embargo, hay cosas que merecen mayor atención; así la teología de Lucas nos enseña que ante la Palabra del Señor todo queda relativizado y que la escucha tiene el primer lugar. Todo servicio al Señor debe estar nutrido, fortalecido por su Palabra, de modo que, la Palabra es la fuente de todo servicio verdadero. No se puede ocultar la tensión existente entre el servicio y el discipulado, o acaso una posible problemática de afanarse en servir sin escuchar la Palabra del Señor o como algunos han interpretado de que la iglesia se había cansado de predicar y nadie les hacía caso por el retardo de la parusía y era el momento de escucharle a Él. De la misma manera que no se puede ser discípulo suyo si antes él no nos ha acogido y nosotros le hemos escuchado, en la escucha de su Palabra está el origen de la verdadera diaconía de sus discípulos. La relación con el pasaje precedente puede ser en otro sentido, así como el sacerdote y el levita pasaron de largo por ir a servir al templo y obviaron la presencia del Señor que estaba malherido y medio muerto olvidando su palabra de amor, así Marta preocupada por servir, se olvidó de lo más importante, la presencia y la Palabra del Señor. Además, así como se ensanchan los límites del prójimo (ya no es tan sólo el de mi pueblo y el de mi raza), ahora el amor es universal, para todos, también las mujeres tienen cabida en el discipulado de Jesús, todos pueden ser sus discípulos, hombres y mujeres. Más que todo, la escucha de Palabra de Jesús y su puesta en práctica son elemento indispensable para heredar la vida eterna.

Vie 12 Jul 2019

¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?

Primera lectura: Dt 30,10-14 Salmo: Sal 69(68),14.17-18. 30-31.33-34.36ab+37 (R. cf. 145[144], 18) o Sal 19(18),8.9.10.11(R. 119[118], 105) Segunda lectura: Col 1,15-20 Evangelio: Lc 10,25-37 Introducción • El Deuteronomio nos recuerda que los mandamientos no son letra muerta, deben estar en nuestro corazón para ponerlos en práctica. • San Pablo nos presenta a Cristo como el principio y fundamento de todo, Él es la cabeza de la Iglesia y nosotros, como miembros de su cuerpo, hemos de seguir su ejemplo, haciendo lo mismo que él hizo. • La parábola del Buen Samaritano es una invitación a no descuidar el amor a Dios desde el compromiso de cuidar y velar continuamente por las necesidades del hermano.

Vie 21 Jun 2019

Que la Eucaristía despierte en mi la sensibilidad de Jesús por los demás

Primera lectura: Gn 14,18-20 Salmo: 110(109),1.2.3.4 (R. cf. 4b) Segunda lectura: 1Co 11,23-26 Evangelio: Lc 9, 11b-17 Introducción La palabra de Dios nos plantea tres líneas temáticas de reflexión: • En el libro del Génesis, Melquisedec ofrece a Abraham un poco de pan y vino, a través de este gesto de solidaridad, Abraham y sus hombres pueden reponer sus fuerzas. Vemos acá una invitación a ofrecer el alimento a quienes desfallecen humana y espiritualmente. • San Pablo en la primera carta a los Corintios ofrece una catequesis respeto a las asambleas cristianas, en las que se están dando comportamientos de humillación y de desprecio de los ricos hacia los pobres, insistiéndoles que esas actitudes destruyen el sentido profundo de la Cena del Señor. • El milagro de la multiplicación de los panes hace pensar en el sacramento de la Eucaristía y en el compartir fraterno. El Señor invita a los discípulos a que distribuyan el pan a la multitud como preparación a la futura misión apostólica: llevar a todos los alimentos espirituales, sin descuidar el material. Cuando hay una verdadera participación en la Eucaristía nos hacemos testigos de la compasión de Dios por el hermano y nace el servicio de la caridad. Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x'] Más información[/icon]

Vie 14 Jun 2019

Que la Eucaristía despierte en mí la sensibilidad de Jesús por los demás

Primera lectura: Pr 8,22-31 Salmo: 8,4-5.6-7.8-9 (R. 2a) Segunda lectura: Rm 5,1-5 Evangelio: Jn 16,12-15 Introducción La Palabra de Dios en esta gran solemnidad de la Santísima Trinidad nos ofrece estas ideas significativas para nuestro crecimiento espiritual: • La sabiduría es don de Dios que como realidad divina y trascen- dente está en Dios y es obra de Dios. Esa sabiduría el Señor se la regala al hombre en su inteligencia siempre y cuando la pida y la deje actuar. • San Pablo reafirma la acción trinitaria en la vida del creyente: habiendo recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por medio de Jesucristo y el Espíritu Santo que ha sido derramado en el corazón del creyente. • La salvación es trinitaria: la iniciativa parte del Padre, quien envía a su Hijo Jesús; la realización se da en la obediencia de Jesús al plan del Padre Dios; y la acción del Espíritu Santo actualiza esa salvación habitando en cada creyente para que dé testimonio en la Iglesia de ese camino hacia la Salvación. El Espíritu Santo nos enseñará la verdad del amor de Dios revelado en Jesucristo y esta verdad nos guiará a nuestra salvación donde será plenificada. Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x'] Más información[/icon]

Vie 7 Jun 2019

“Como el Padre me envío, también YO los envío”

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2,1-11 Salmo: 104(103),1ab+24ac.29bc-30.31+34 (R. cf. 30) Segunda lectura: 1Corintios 12,3b-7.12-13 Evangelio: Juan 20,19-23 Introducción Hay una riqueza temática, no se puede abordar toda; el tema elegido depende de las lecturas y la realidad más sentida de la comunidad, un tema bien abordado propiciará el crecimiento de la comunidad, se avanza paso a paso, no es necesario abordar todo. Algunos posibles enfoques pueden ser: El Espíritu Santo en la revelación; la acción del Espíritu Santo en la Iglesia; el primer Pentecostés cristiano; El permanente Pentecostés en la Iglesia; El don del Espíritu y el Sacramento de la Reconciliación; la fiesta de Pentecostés. 1. ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Los textos narran la experiencia del Espíritu santo en la comunidad de los creyentes de Jesús de Nazaret, en ellos se cumple la Promesa del Padre, promesa que es destinada a todos. Hch 2, 1-11 narra lo acontecido en la fiesta de Pentecostés de aquel año de la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Los discípulos permanecen reunidos, “Todos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de María la Madre de Jesús” (Hch 1, 14), y en este ambiente de oración, acontece el cumplimiento de la Promesa, la venida del Espíritu Santo. Su llegada se describe con unos signos sensibles: “ruido de ráfaga de viento, lenguas de fuego, hablar lenguas”, signos que anuncian y hacen visible que algo novedoso y extraordinario está aconteciendo. Los vv. 5-13 narran el principal efecto del Espíritu sobre aquellos a quienes les fue concedido: La evangelización en la propia lengua. El Espíritu, Promesa del Padre, “Fuerza de lo alto” produce unos efectos extraordinarios que la comunidad experimentó y fue necesario profundizar en su comprensión. Muchos textos dan testimonio de ello. El apóstol Pablo, en la Primera carta a los corintios, aborda el tema de los dones del Espíritu Santo, especialmente en los capítulos 12 al 14. Precisa: “con relación a los dones espirituales, no quiero, hermanos, que vivan en la ignorancia” (1 Cor 12,1), abre un llamado a la reflexión y comprensión. Sobre los efectos extraordinarios, el apóstol establece unos criterios claros: 1. Hay diferentes dones, servicios o actividades; 2. Todos tienen el mismo origen, proceden del mismo Espíritu; 3. Su objetivo práctico es la edificación de la Iglesia, “el Espíritu se manifiesta para provecho común”; 4. La conformación de la Iglesia no solo es “carismática”, ella se origina por el bautismo y los dones del espíritu ayudan a mantener la unidad, “un solo cuerpo”; 5. No existe una confrontación entre don y ministerio, pues los “ministerios” provienen del mismo Señor. Para hacer comprensible su enseñanza, el Apóstol, echa mano de la imagen del cuerpo, formado por distintos miembros pero todos en unión y orientados al provecho común del mismo y de todo el cuerpo. El Evangelio muestra como el Espíritu es fruto del misterio Pascual de Jesús. Jn 20, 19-23 nos habla del encuentro del Resucitado con sus discípulos al atardecer del día de la Resurrección. El punto de partida narra la situación de los discípulos sin la presencia del Resucitado: encerrados, llenos de miedo. El Resucitado se hace presente y cambia esta realidad, saluda varias veces con el “don de la paz”, se identifica mostrando los rastros de la cruz y pasión, ante lo cual los discípulos se llenaron de alegría. Este encuentro está lleno de regalos y motivos de gozo y alegría: Ven al Resucitado, reciben la fuerza del Espíritu Santo, reciben un mandato nuevo con autoridad, “como el Padre me envío, también YO los envío”, y les encomienda la misión del perdón de los pecados, “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengan, les quedan retenidos”. El salmo 104 (103) invita a cantar la obra divina de la creación; en este contexto es una sugestiva indicación a ver la acción del Espíritu en toda la creación, por eso la creación es motivo de alabanza y bendición. 2. ¿Qué me dice la Sagrada Escritura? La Escritura me invita a interiorizar el cumplimiento de la Promesa, es decir la presencia del Espíritu Santo, fuerza dinamizadora de la Iglesia. Así como al inicio de la creación, el Espíritu Santo actuaba en ella y/o sobre ella, ahora debo ver que la comunidad de creyentes en Jesús de Nazaret es la nueva creación en la que actúa el Espíritu Santo con sus manifestaciones extraordinarias. Entre las manifestaciones más evidentes me invita a experimentar la alegría, la paz, la reconciliación con el perdón de los pecados, la unidad de la Iglesia, la presencia del Resucitado de manera misteriosa en medio de la comunidad. 3. ¿Qué me sugiere la Palabra, que debo decirle a la comunidad? Un primer elemento a compartir con la comunidad es la importancia y el papel dinamizador del Espíritu Santo en medio de la nueva comunidad. El Espíritu Santo, Promesa del Padre, es fruto del misterio Pascual de Jesús, Él actualiza o hace presente este misterio en la vida de cada creyente a través de los Sacramentos, en ellos actúa el poder del Espíritu y se renueva el misterio Pascual de Jesús. Con los sacramentos se vivifica la Iglesia; la segunda lectura habla del Bautismo, el Evangelio narra el origen pascual de la Penitencia, es decir del perdón de los pecados de forma sacramental y no solo en la dimensión cotidiana y espiritual. Hay que evidenciar a la comunidad este estrecho vínculo existente entre Misterio Pascual, que ya incluye el don del Espíritu Santo, y la vivencia de los sacramentos. Ellos son una manifestación súper – extraordinaria del poder del Espíritu Santo. Un segundo elemento a compartir son los diferentes dones del Espíritu Santo; no solo los siete dones conocidos, sino las diferentes manifestaciones del espíritu en manera concreta en cada creyente, no hay que acentuar lo misterioso, incomprensible y hasta llamativo de algunos de ellos, sino subrayar la importancia de algunos dones o frutos del Espíritu que evidencian la correcta recepción espiritual y ayudan al objetivo de edificar la Iglesia, como son la alegría, el gozo cristiano, la paz, el perdón sacramental, la unidad misma de la Iglesia, el “hambre” por vivir los sacramentos; manifestaciones del Espíritu que debe caracterizar al discípulo del resucitado. Bajo esta premisa se comprende la insistencia del Papa Francisco sobre la alegría que marca el evangelio, la vivencia de un gozo altamente cristiano que busque siempre la unidad de los creyentes en Jesús, que se esté al servicio de la evangelización. Un tercer elemento que se puede colorear es la profunda vinculación del Espíritu con la Iglesia. Sus dones y carismas son para la edificación de la Iglesia, para el provecho común, para dar solidez y UNIDAD al cuerpo de Cristo que es su Iglesia. El Espíritu suscita diversos dones, carismas… movimientos pero nunca suscita división o separación del Cuerpo de Cristo. Una norma clara para mantener la unidad es “nada sin el párroco”, “nunca y nada sin el obispo”, y desde luego en respeto y unidad efectiva con el Vicario de Cristo, el Papa, ellos por el ministerio recibido, don del Espíritu Santo, son garantía y fuente de la unidad y de la Comunión con toda la Iglesia, cuerpo de Jesús. Tener el Espíritu Santo o uno de sus dones no puede ser fuente para dividir la Iglesia. Un breve apunte, la Promesa del Padre es una realidad que garantiza la evangelización, el Espíritu Santo es la fuerza dinamizadora de la Iglesia. Todo discípulo, en su propia lengua y bajo el influjo del Espíritu Santo debe “hablar de las maravillas de Dios”, siempre en unidad con toda la Iglesia, nunca por encima o en contraposición con los ministros de la Iglesia, pues ya no sería un don del Espíritu Santo. La Evangelización en unidad eclesial es tarea de todos los bautizados. 4. ¿Cómo el encuentro con Jesucristo me anima y me fortalece para la misión? Mi encuentro con Jesús se realiza gracias a la acción del Espíritu Santo en mi vida, presencia eficaz sobre todo en los sacramentos, los cuales no debo realizar de manera mecánica o robótica, como repitiendo gestos o expresiones de exigencia social o de costumbre. Los Sacramentos, aquellos que yo vivo, son celebraciones íntimas y eclesiales en las cuales me encuentro de forma personal y comunitaria con Jesús Resucitado. El sacramento es una experiencia personal, pero no privada, yo vivo mi encuentro con Jesús, recibo la acción del Espíritu Santo, pero todo ello, aunque para provecho personal tiene también un objetivo común o eclesial, mi experiencia es para el bien de toda la Iglesia, la gracia que recibo y los dones que se me conceden son en beneficio de todo el cuerpo de Cristo: su Iglesia. Nada me autoriza apropiarme mezquinamente de una dimensión tan universal. Los Sacramentos son una creación de Jesús Resucitado, quienes se oponen a ellos se oponen y contradicen a Jesús de Nazaret. Un Sacramento que ha sido devaluado en los últimos tiempos es el de la confesión, la reconciliación, por eso el encuentro con Jesús me anima a la misión e compartir la riqueza de este sacramento fruto y acción del Espíritu Santo. Este Sacramento del Perdón de los pecados, sin ambigüedad hay que decir: El Señor lo creó, Él nos lo entregó. El católico no puede dejarse llenar de la “basura” que los enemigos de la fe proponen y difunden diciendo “no es necesario confesarse con otro hombre, quizás más pecador que quien se confiesa”. Si fuera así el responsable sería el Señor que fue quien lo inventó. Al respecto se debe precisar: 1. El sacramento es creación del Resucitado. ¿A quién vas a creer y obedecer? ¿a Jesús que lo creó y lo entregó a la Iglesia o a un “iluminado” que se opone a este mandato de Jesús? 2. La condición del sacerdote no es la que garantiza el perdón del pecado. Jesús dice que es fruto del ministerio recibido, del poder que el resucitado da, el efecto depende del Espíritu Santo y la autoridad dada “Como el Padre me envió, así Yo los envío a ustedes”, es decir con autoridad. Recuerde que a Jesús mismo se le criticó y se le condenó diciendo que Él no tenía poder para perdonar pecados, “Los escribas y fariseos empezaron a pensar. ¿Quién es éste, que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?” (Lc 5, 21). Hoy todavía hay muchos fariseos que siguen criticando a Jesús porque sigue perdonando a través del sacerdote. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Podría tenerse como signo o ambientación para la celebración un mensaje en torno a los dones o a los frutos del Espíritu Santo. 2. Como sugerencia: se podría dar relieve a la Secuencia, que en la mayoría de las partes se hace como un rito mecánico y a veces sin sentido: Se podría preparar fotocopias con la secuencia y a su momento, se proclame por toda la Asamblea, dando un espacio entre estrofa y estrofa, para la meditación o interiorización. 3. Tener presente que esta Solemnidad tiene formulario propio para la Misa de la Vigilia y la Misa del día, pp. 279-287 del Misal. Es conveniente seguir el Canon Romano o Plegaria Eucarística I, con el “Reunidos en comunión” propio. 4. Darle el verdadero valor a la Vigilia de Pentecostés, con su identidad litúrgica propia, sin prolongarla innecesariamente o recargarla con demasiados signos o fraccionar la asamblea. 5. Para la Misa Vespertina de la Vigilia: “En esta Misa la Liturgia de la Palabra se puede celebrar o de forma breve o bien de forma extensa: • Forma breve de la Liturgia de la Palabra: se escoge como primera lectura una de las cuatro lecturas de aparecen en el leccionario, y como salmo de respuesta el último (salmo 104 (103), pág. 190. • Forma extensa de la Liturgia de la Palabra: se pueden leer las cuatro lecturas o algunas de ellas, seguida cada una de su respectivo Salmo”, (Leccionario Dominical C, páginas 199 ss.) 6. Hoy inicia la Semana de Oración por la Unidad de los Cristiano. 7. Para tener en cuenta: hoy termina el Tiempo Pascual. Después de la última Misa, en la noche, se apaga el cirio pascual y se retira del presbiterio; conviene colocarlo decorosamente en el bautisterio para que arda durante la celebración del Bautismo y poder encender en él los cirios de los bautizados; igualmente, en las exequias se prefiere el cirio pascual cerca al féretro (cf. Ritual de Exequias, edición 2001, pág. 27, al referirse a la ubicación del féretro en el templo). El lunes y el martes siguientes, en las Misas con participación del pueblo, se puede celebrar la Misa del día de Pentecostés o una de las votivas del Espíritu Santo.