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alegría del evangelio

Sáb 28 Mar 2026

29 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 26, 14 — 27, 66

Mt 26, 14 — 27, 66Pasión de nuestro Señor JesucristoPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?Cronista: EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:S. «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:S. «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».C. Él contestó:+ «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Uno de ustedes me va a entregarC. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:+ «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».C. Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:S. «¿Soy yo acaso, Señor?».C. Él respondió:+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».C. Él respondió:+ «Tú lo has dicho».Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangreC. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:+ «Tomen, coman: esto es mi cuerpo».C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:+ «Beban todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y les digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre».C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebañoC. Entonces Jesús les dijo:+ Esta noche se van a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea».C. Pedro replicó:S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».C. Jesús le dijo:+ En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».C. Pedro le replicó:S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».C. Y lo mismo decían los demás discípulos.Empezó a sentir tristeza y angustiaC. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:+ «Siéntense aquí, mientras voy allá a orar».C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.Entonces les dijo:+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quédense aquí y velen conmigo».C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.Dijo a Pedro:+ «¿No han podido velar una hora conmigo? Velen y oren para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:+ «Ya pueden dormir y descansar. Miren, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense, vamos! Ya está cerca el que me entrega».Se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieronC. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:S. «Al que yo bese, ese es: préndanlo».C. Después se acercó a Jesús y le dijo:S. «¡Salve, Maestro!».C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:+ «Amigo, ¿a qué vienes?».C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.Jesús le dijo:+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».C. Entonces dijo Jesús a la gente:+ «¿Han salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.Verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del PoderC. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».C. Jesús le respondió:+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo les digo: desde ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acaban de oír la blasfemia. ¿Qué deciden?».C. Y ellos contestaron:S. «Es reo de muerte».C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».Antes de que cante el gallo me negarás tres vecesC. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».C. Él lo negó delante de todos diciendo:S. «No sé qué quieres decir».C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».C. Otra vez negó él con juramento:S. «No conozco a ese hombre».C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:S. «No conozco a ese hombre».C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarástres veces». Y, saliendo, lloró amargamente.Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernadorC. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangreC. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:S. «He pecado entregando sangre inocente».C. Pero ellos dijeron:S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:«Y tomaron las treinta monedas de plata,el precio de uno que fue tasado,según la tasa de los hijos de Israel,y pagaron con ellas el Campo del Alfarero,como me lo había ordenado el Señor».¿Eres tú el rey de los judíos?C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».C. Jesús respondió:+ «Tú lo dices».C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:S. «¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.El gobernador preguntó:S. «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?».C. Ellos dijeron:S. «A Barrabás».C. Pilato les preguntó:S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».C. Contestaron todos:S. «Sea crucificado».C. Pilato insistió:S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».C. Pero ellos gritaban más fuerte:S. «¡Sea crucificado!».C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá ustedes!».C. Todo el pueblo contestó:S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.¡Salve, rey de los judíos!C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:S. «¡Salve, rey de los judíos!».C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.Crucificaron con él a dos bandidosC. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el reyde los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.Si eres Hijo de Dios, baja de la cruzC. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”».C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.«Elí, Elí, lemá sabaqtaní?»C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».C. (Es decir:+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:S. «Está llamando a Elías».C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.Los demás decían:S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.Todos se arrodillan, y se hace una pausa.C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.José puso en su sepulcro nuevo el cuerpo de JesúsC. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadasenfrente del sepulcro.Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como sabenC. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».C. Pilato contestó:S. «Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como saben».C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.Palabra del Señor.

Vie 27 Mar 2026

28 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 11, 45-57

Jn 11, 45-57Para reunir a los hijos de Dios dispersosLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús,creyeron en él.Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:«Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:«¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?».Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.Palabra del Señor.

Jue 26 Mar 2026

27 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 10, 31-42

Jn 10, 31-42Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manosLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.Él les replicó:«Les he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedrean?».Los judíos le contestaron:«No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios».Jesús les replicó:«¿No está escrito en su ley: “Yo les digo: ustedes son dioses”? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios, y no puede fallar la Escritura, a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿dicen ustedes: “¡Blasfemas!” Porque he dicho: “Soy Hijo de Dios”? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean, pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que comprendan y sepan que el Padre está en mí, y yo en el Padre».Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí.Muchos acudieron a él y decían:«Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad».Y muchos creyeron en él allí.Palabra del Señor.

Mié 25 Mar 2026

26 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 8, 51-59

Jn 8, 51-59Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi díaLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:«En verdad, en verdad les digo: quien guarda mi palabra no verá la muerte para siempre».Los judíos le dijeron:«Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: “Quien guarde mi palabra no gustará la muerte para siempre”? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?».Jesús contestó:«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien ustedes dicen: “Es nuestro Dios”, aunque no lo conocen. Yo sí lo conozco, y si dijera “No lo conozco” sería, como ustedes, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, su padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría».Los judíos le dijeron:«No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?».Jesús les dijo:«En verdad, en verdad les digo: antes de que Abrahán existiera, yo soy».Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.Palabra del Señor.

Mar 24 Mar 2026

25 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Lucas Lc 1, 26-38

Lc 1, 26-38Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijoLectura del santo Evangelio según san Lucas.EN aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.El ángel, entrando en su presencia, dijo:«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».Y María dijo al ángel:«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».El ángel le contestó:«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la quellamaban estéril, “porque para Dios nada hay imposible”».María contestó:«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».Y el ángel se retiró.Palabra del Señor.

Lun 23 Mar 2026

24 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 8, 21-30

Jn 8, 21-30Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que «Yo soy»Lectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:«Yo me voy y me buscarán, y morirán por su pecado. Donde yo voy no pueden venir ustedes».Y los judíos comentaban:«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no pueden venir ustedes”?».Y él les dijo:«Ustedes son de aquí abajo, yo soy de allá arriba: ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón les he dicho que morirán en sus pecados: pues, si no creen que “Yo soy”, morirán en sus pecados».Ellos le decían:«¿Quién eres tú?».Jesús les contestó:«Lo que les estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en ustedes; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.Y entonces dijo Jesús:«Cuando levanten en alto al Hijo del hombre, sabrán que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.Palabra del Señor

Dom 22 Mar 2026

23 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 8, 1-11

Jn 8, 1-11El que esté sin pecado, que le tire la primera piedraLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.Jesús se incorporó y le preguntó:«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».Ella contestó:«Ninguno, Señor».Jesús dijo:«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».Palabra del Señor.

Sáb 21 Mar 2026

22 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 11, 1-45

Jn 11, 1-45Yo soy la resurrección y la vidaLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, había caído enfermo un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro.Las hermanas le mandaron recado a Jesús diciendo:«Señor, el que tú amas está enfermo».Jesús, al oírlo, dijo:«Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.Solo entonces dijo a sus discípulos:«Vamos otra vez a Judea».Los discípulos le replicaron:«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver de nuevo allí?».Jesús contestó:«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche tropieza, porque la luz no está en él».Dicho esto, añadió:«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo».Entonces le dijeron sus discípulos:«Señor, si duerme, se salvará».Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural.Entonces Jesús les replicó claramente:«Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de que no hayamos estado allí, para que crean. Y ahora vamos a su encuentro».Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:«Vamos también nosotros y muramos con él».Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos quince estadios; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano.Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús:«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».Jesús le dijo:«Tu hermano resucitará».Marta respondió:«Sé que resucitará en la resurrección en el último día».Jesús le dijo:«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?».Ella le contestó:«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja:«El Maestro está ahí y te llama».Apenas lo oyó se levantó y salió adonde estaba él, porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano».Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó:«¿Dónde lo han enterrado?».Le contestaron:«Señor, ven a verlo».Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:«¡Cómo lo quería!».Pero algunos dijeron:«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús:«Quiten la losa».Marta, la hermana del muerto, le dijo:«Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».Jesús le replicó:«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?».Entonces quitaron la losa.Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».Y dicho esto, gritó con voz potente:«Lázaro, sal afuera».El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:«Desátenlo y déjenlo andar».Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.Palabra del Señor.