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evangelio del día

Vie 3 Abr 2026

04 de Abril | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 28, 1-10

Mt 28, 1-10Ha resucitado y va por delante de ustedes a GalileaLectura del santo Evangelio según san Mateo.PASADO el sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las mujeres:«Ustedes no teman, ya sé que buscan a Jesús el crucificado. No está aquí: ¡ha resucitado!, como había dicho. Vengan a ver el sitio donde yacía y vayan aprisa a decir a sus discípulos: “Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán”. Miren, se lo he anunciado».Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:«Alégrense».Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.Jesús les dijo:«No teman: vayan a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».Palabra del Señor.

Jue 2 Abr 2026

03 de Abril | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 18, 1 — 19, 42

Jn 18, 1 — 19, 42Pasión de nuestro Señor JesucristoPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.¿A quién buscan? A Jesús, el NazarenoCronista: EN aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:+ «¿A quién buscan?».C. Le contestaron:S. «A Jesús, el Nazareno».C. Les dijo Jesús:+ «Yo soy».C. Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:+ «¿A quién buscan?».C. Ellos dijeron:S. «A Jesús, el Nazareno».C. Jesús contestó:+ «Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen marchar a estos».C. Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste».Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?».Llevaron a Jesús primero ante AnásC. La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo entonces a Pedro:S. «¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?».C. Él dijo:S. «No lo soy».C. Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estabacon ellos de pie, calentándose.El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.Jesús le contestó:+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho».C. Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:S. «¿Así contestas al sumo sacerdote?».C. Jesús respondió:+ «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».C. Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote.¿No eres tú también de sus discípulos? No lo soyC. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:S. «¿No eres tú también de sus discípulos?».C. Él lo negó, diciendo:S. «No lo soy».C. Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:S. «¿No te he visto yo en el huerto con él?».C. Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.Mi reino no es de este mundoC. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:S. «¿Qué acusación presentan contra este hombre?».C. Le contestaron:S. «Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos».C. Pilato les dijo:S. «Llévenselo ustedes y júzguenlo según su ley».C. Los judíos le dijeron:S. «No estamos autorizados para dar muerte a nadie».C. Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».C. Jesús le contestó:+ «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».C. Pilato replicó:S. «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».C. Jesús le contestó:+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».C. Pilato le dijo:S. «Entonces, ¿tú eres rey?».C. Jesús le contestó:+ «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».C. Pilato le dijo:S. «Y, ¿qué es la verdad?».C. Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:S. «Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre ustedes que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Quieren que les suelte al rey de los judíos?».C. Volvieron a gritar:S. «A ese no, a Barrabás».C. El tal Barrabás era un bandido.¡Salve, rey de los judíos!C. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:S. «¡Salve, rey de los judíos!».C. Y le daban bofetadas.Pilato salió otra vez y les dijo:S. «Miren, se lo saco para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa».C. Y salió Jesús llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:S. «He aquí al hombre».C. Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».C. Pilato les dijo:S. «Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él».C. Los judíos le contestaron:S. «Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios».C. Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:S. «¿De dónde eres tú?».C. Pero Jesús no le dio respuesta.Y Pilato le dijo:S. «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?».C. Jesús le contestó:+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».¡Fuera, fuera; crucifícalo!C. Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:S. «Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey está contra el César».C. Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo “Gábbata”). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía.Y dijo Pilato a los judíos:S. «He aquí a su rey».C. Ellos gritaron:S. «¡Fuera, fuera; crucifícalo!».C. Pilato les dijo:S. «¿A su rey voy a crucificar?».C. Contestaron los sumos sacerdotes:S. «No tenemos más rey que al César».C. Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.Lo crucificaron; y con él a otros dosC. Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice “Gólgota”), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos».Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:S. «No escribas “El rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: soy el rey de los judíos”».C. Pilato les contestó:S. «Lo escrito, escrito está».Se repartieron mis ropasC. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:S. «No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca».C. Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madreC. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:+ «Mujer, ahí tienes a tu hijo».C. Luego, dijo al discípulo:+ «Ahí tienes a tu madre».C. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.Está cumplidoC. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:+ «Tengo sed».C. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:+ «Está cumplido».C. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.Todos se arrodillan, y se hace una pausa.Al punto salió sangre y aguaC. Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también ustedes crean. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron».Envolvieron el cuerpo de Jesús en los lienzos con los aromasC. Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.Palabra del Señor.

Mié 1 Abr 2026

02 de Abril | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 13, 1-15

Jn 13, 1-15Los amó hasta el extremoLectura del santo Evangelio según san Juan.ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.Llegó a Simón Pedro, y este le dice:«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».Jesús le replicó:«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».Pedro le dice:«No me lavarás los pies jamás».Jesús le contestó:«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».Simón Pedro le dice:«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».Jesús le dice:«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque no todos».Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos están limpios».Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:«¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman “el Maestro” y “el Señor”, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan».Palabra del Señor.

Mar 31 Mar 2026

01 de Abril | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 26, 14-25

Mt 26, 14-25El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado!Lectura del santo Evangelio según san Mateo.EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado JudasIscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:«¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».Él contestó:«Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:«En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:«¿Soy yo acaso, Señor?».Él respondió:«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:«¿Soy yo acaso, Maestro?».Él respondió:«Tú lo has dicho».Palabra del Señor.

Lun 30 Mar 2026

31 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 13, 21-33. 36-38

Jn 13, 21-33. 36-38Uno de ustedes me va a entregar… No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres vecesLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:«En verdad, en verdad les digo: uno de ustedes me va a entregar».Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:«Señor, ¿quién es?».Le contestó Jesús:«Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:«Lo que vas a hacer, hazlo pronto».Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.Cuando salió, dijo Jesús:«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con ustedes. Me buscarán, pero lo que dije a los judíos se lo digo ahora a ustedes:“Donde yo voy no pueden venir ustedes”».Simón Pedro le dijo:«Señor, ¿adónde vas?».Jesús le respondió:«Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».Pedro replicó:«Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».Jesús le contestó:«¿Conque darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».Palabra del Señor.

Dom 29 Mar 2026

30 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 12, 1-11

Jn 12, 1-11Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepulturaLectura del santo Evangelio según san JuanSEIS días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa.María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice:«¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?».Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa, se llevaba de lo que iban echando.Jesús dijo:«Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no siempre me tienen».Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos.Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.Palabra del Señor.

Sáb 28 Mar 2026

29 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Mateo Mt 26, 14 — 27, 66

Mt 26, 14 — 27, 66Pasión de nuestro Señor JesucristoPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?Cronista: EN aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:S. «¿Qué están dispuestos a darme si se lo entrego a ustedes?».C. Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?C. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:S. «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».C. Él contestó:+ «Vayan a la ciudad, a casa de quien ustedes saben, y díganle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”».C. Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.Uno de ustedes me va a entregarC. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:+ «En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar».C. Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:S. «¿Soy yo acaso, Señor?».C. Él respondió:+ «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».C. Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:S. «¿Soy yo acaso, Maestro?».C. Él respondió:+ «Tú lo has dicho».Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangreC. Mientras comían, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, lo dio a los discípulos y les dijo:+ «Tomen, coman: esto es mi cuerpo».C. Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias y dijo:+ «Beban todos; porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y les digo que desde ahora ya no beberé del fruto de la vid hasta el día que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre».C. Después de cantar el himno salieron para el monte de los Olivos.Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebañoC. Entonces Jesús les dijo:+ Esta noche se van a escandalizar todos por mi causa, porque está escrito: “Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño”. Pero cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea».C. Pedro replicó:S. «Aunque todos caigan por tu causa, yo jamás caeré».C. Jesús le dijo:+ En verdad te digo que esta noche, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces».C. Pedro le replicó:S. «Aunque tenga que morir contigo, no te negaré».C. Y lo mismo decían los demás discípulos.Empezó a sentir tristeza y angustiaC. Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:+ «Siéntense aquí, mientras voy allá a orar».C. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia.Entonces les dijo:+ «Mi alma está triste hasta la muerte; quédense aquí y velen conmigo».C. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:+ «Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».C. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos.Dijo a Pedro:+ «¿No han podido velar una hora conmigo? Velen y oren para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».C. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:+ «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».C. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo:+ «Ya pueden dormir y descansar. Miren, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levántense, vamos! Ya está cerca el que me entrega».Se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieronC. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña:S. «Al que yo bese, ese es: préndanlo».C. Después se acercó a Jesús y le dijo:S. «¡Salve, Maestro!».C. Y lo besó. Pero Jesús le contestó:+ «Amigo, ¿a qué vienes?».C. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote.Jesús le dijo:+ «Envaina la espada; que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?».C. Entonces dijo Jesús a la gente:+ «¿Han salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendieron. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas».C. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.Verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del PoderC. Los que prendieron a Jesús lo condujeron a casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde se habían reunido los escribas y los ancianos. Pedro lo seguía de lejos hasta el palacio del sumo sacerdote y, entrando, se sentó con los criados para ver cómo terminaba aquello.Los sumos sacerdotes y el Sanedrín en pleno buscaban un falso testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte y no lo encontraban, a pesar de los muchos falsos testigos que comparecían. Finalmente, comparecieron dos que declararon:S. «Este ha dicho: “Puedo destruir el templo de Dios y reconstruirlo en tres días”».C. El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo:S. «¿No tienes nada que responder? ¿Qué son estos cargos que presentan contra ti?».C. Pero Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo:S. «Te conjuro por el Dios vivo a que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios».C. Jesús le respondió:+ «Tú lo has dicho. Más aún, yo les digo: desde ahora verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y que viene sobre las nubes del cielo».C. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras diciendo:S. «Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Acaban de oír la blasfemia. ¿Qué deciden?».C. Y ellos contestaron:S. «Es reo de muerte».C. Entonces le escupieron a la cara y lo abofetearon; otros lo golpearon diciendo:S. «Haz de profeta, Mesías; dinos quién te ha pegado».Antes de que cante el gallo me negarás tres vecesC. Pedro estaba sentado fuera en el patio y se le acercó una criada y le dijo:S. «También tú estabas con Jesús el Galileo».C. Él lo negó delante de todos diciendo:S. «No sé qué quieres decir».C. Y al salir al portal lo vio otra y dijo a los que estaban allí:S. «Este estaba con Jesús el Nazareno».C. Otra vez negó él con juramento:S. «No conozco a ese hombre».C. Poco después se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro:S. «Seguro; tú también eres de ellos, tu acento te delata».C. Entonces él se puso a echar maldiciones y a jurar diciendo:S. «No conozco a ese hombre».C. Y enseguida cantó un gallo. Pedro se acordó de aquellas palabras de Jesús: «Antes de que cante el gallo me negarástres veces». Y, saliendo, lloró amargamente.Entregaron a Jesús a Pilato, el gobernadorC. Al hacerse de día, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron para preparar la condena a muerte de Jesús. Y, atándolo, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador.No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangreC. Entonces Judas, el traidor, viendo que lo habían condenado, se arrepintió y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y ancianos diciendo:S. «He pecado entregando sangre inocente».C. Pero ellos dijeron:S. «¿A nosotros qué? ¡Allá tú!».C. Él, arrojando las monedas de plata en el templo, se marchó; y fue y se ahorcó. Los sacerdotes, recogiendo las monedas de plata, dijeron:S. «No es lícito echarlas en el arca de las ofrendas, porque son precio de sangre».C. Y, después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para cementerio de forasteros. Por eso aquel campo se llama todavía «Campo de Sangre». Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:«Y tomaron las treinta monedas de plata,el precio de uno que fue tasado,según la tasa de los hijos de Israel,y pagaron con ellas el Campo del Alfarero,como me lo había ordenado el Señor».¿Eres tú el rey de los judíos?C. Jesús fue llevado ante el gobernador, y el gobernador le preguntó:S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».C. Jesús respondió:+ «Tú lo dices».C. Y, mientras lo acusaban, los sumos sacerdotes y los ancianos no contestaba nada. Entonces Pilato le preguntó:S. «¿No oyes cuántos cargos presentan contra ti?».C. Como no contestaba a ninguna pregunta, el gobernador estaba muy extrañado. Por la fiesta, el gobernador solía liberar un preso, el que la gente quisiera. Tenía entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Cuando la gente acudió, dijo Pilato:S. «¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, a quien llaman el Mesías?».C. Pues sabía que se lo habían entregado por envidia. Y, mientras estaba sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir:S. «No te metas con ese justo porque esta noche he sufrido mucho soñando con él».C. Pero los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús.El gobernador preguntó:S. «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?».C. Ellos dijeron:S. «A Barrabás».C. Pilato les preguntó:S. «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Mesías?».C. Contestaron todos:S. «Sea crucificado».C. Pilato insistió:S. «Pues, ¿qué mal ha hecho?».C. Pero ellos gritaban más fuerte:S. «¡Sea crucificado!».C. Al ver Pilato que todo era inútil y que, al contrario, se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos ante la gente, diciendo:S. «Soy inocente de esta sangre. ¡Allá ustedes!».C. Todo el pueblo contestó:S. «¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!».C. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.¡Salve, rey de los judíos!C. Entonces los soldados del gobernador se llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la cohorte: lo desnudaron y le pusieron un manto de color púrpura y, trenzando una corona de espinas, se la ciñeron a la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha. Y, doblando ante él la rodilla, se burlaban de él diciendo:S. «¡Salve, rey de los judíos!».C. Luego le escupían, le quitaban la caña y le golpeaban con ella la cabeza. Y, terminada la burla, le quitaron el manto, le pusieron su ropa y lo llevaron a crucificar.Crucificaron con él a dos bandidosC. Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo forzaron a llevar su cruz.Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota (que quiere decir lugar de «la Calavera»), le dieron a beber vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no quiso beberlo. Después de crucificarlo, se repartieron su ropa echándola a suertes y luego se sentaron a custodiarlo. Encima de la cabeza colocaron un letrero con la acusación: «Este es Jesús, el reyde los judíos». Crucificaron con él a dos bandidos, uno a la derecha y otro a la izquierda.Si eres Hijo de Dios, baja de la cruzC. Los que pasaban, lo injuriaban, y, meneando la cabeza, decían:S. «Tú que destruyes el templo y lo reconstruyes en tres días, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, baja de la cruz».C. Igualmente los sumos sacerdotes con los escribas y los ancianos se burlaban también diciendo:S. «A otros ha salvado y él no se puede salvar. ¡Es el Rey de Israel!, que baje ahora de la cruz y le creeremos. Confió en Dios, que lo libre si es que lo ama, pues dijo: “Soy Hijo de Dios”».C. De la misma manera los bandidos que estaban crucificados con él lo insultaban.«Elí, Elí, lemá sabaqtaní?»C. Desde la hora sexta hasta la hora nona vinieron tinieblas sobre toda la tierra. A la hora nona, Jesús gritó con voz potente:+ «Elí, Elí, lemá sabaqtaní?».C. (Es decir:+ «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»).C. Al oírlo algunos de los que estaban allí dijeron:S. «Está llamando a Elías».C. Enseguida uno de ellos fue corriendo, cogió una esponja empapada en vinagre y, sujetándola en una caña, le dio de beber.Los demás decían:S. «Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo».C. Jesús, gritando de nuevo con voz potente, exhaló el espíritu.Todos se arrodillan, y se hace una pausa.C. Entonces el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo; la tierra tembló, las rocas se resquebrajaron, las tumbas se abrieron y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron y, saliendo de las tumbas después que él resucitó, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos.El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, dijeron aterrorizados:S. «Verdaderamente este era Hijo de Dios».C. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirlo; entre ellas, María la Magdalena y María, la madre de Santiago y José, y la madre de los hijos de Zebedeo.José puso en su sepulcro nuevo el cuerpo de JesúsC. Al anochecer llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era también discípulo de Jesús. Este acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y Pilato mandó que se lo entregaran. José, tomando el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, lo puso en su sepulcro nuevo que se había excavado en la roca, rodó una piedra grande a la entrada del sepulcro y se marchó.María la Magdalena y la otra María se quedaron allí sentadasenfrente del sepulcro.Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como sabenC. A la mañana siguiente, pasado el día de la Preparación, acudieron en grupo los sumos sacerdotes y los fariseos a Pilato y le dijeron:S. «Señor, nos hemos acordado de que aquel impostor estando en vida anunció: “A los tres días resucitaré”. Por eso ordena que vigilen el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vayan sus discípulos, se lleven el cuerpo y digan al pueblo: “Ha resucitado de entre los muertos”. La última impostura sería peor que la primera».C. Pilato contestó:S. «Ahí tienen la guardia: vayan ustedes y aseguren la vigilancia como saben».C. Ellos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y colocando la guardia.Palabra del Señor.

Vie 27 Mar 2026

28 de Marzo | Lectura del Santo Evangelio según San Juan Jn 11, 45-57

Jn 11, 45-57Para reunir a los hijos de Dios dispersosLectura del santo Evangelio según san Juan.EN aquel tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús,creyeron en él.Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron:«¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación».Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo:«Ustedes no entienden ni palabra; no comprenden que les conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera».Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no solo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos.Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente entre los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos.Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban:«¿Qué les parece? ¿Vendrá a la fiesta?».Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.Palabra del Señor.