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evangelio

Jue 1 Abr 2021

La voz del Pastor | 04 de abril de 2021

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Juan 20,1-9

Vie 26 Mar 2021

Andaban buscando cómo prender a Jesús a traición y darle muerte

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR Marzo 28 de 2021 Primera Lectura: Is 50,4-7 Salmo: 22(21),8-9.17-18a.19-20. 23-24 (R. 2a) Segunda Lectura: Flp 2,6-11 Evangelio: Mc 14,1 - 15,47 (forma larga) o Mc 15,1-39 (forma breve) I. Orientaciones para la Predicación Introducción Este Domingo de Ramos, domingo de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo hagamos tres contemplaciones mediante tres figuras que brotan de la Palabra: • Contemplar a Jesucristo, discípulo. El Profeta Isaías presenta la figura del discípulo, en algunas traducciones la del iniciado; es decir, la persona que obedece, sigue y aprende la voluntad de Dios en su vida, y en el seguimiento se convierte en testigo fiel. • Contemplar a Jesucristo, esclavo. El apóstol san Pablo en la carta a los filipenses muestra la figura del esclavo con estas connotaciones: tomó la condición de esclavo, pasó por uno de tantos, como un hombre cualquiera, se rebajó a una muerte de cruz, se convierte en testigo de humildad. • Contemplar a Jesucristo, su cuerpo crucificado. El profeta Isaías, el salmista y el relato del Evangelio según san Marcos van describiendo las partes del cuerpo de una persona que se entrega, y en el abandono de las partes de su cuerpo, traspasa los sentidos para que, a través de ellos, contemplemos al Hombre, ser de la tierra que es glorificado en la resurrección, adquiriendo un cuerpo de luz, un cuerpo glorificado, mostrando así, que el destino del hombre no es la sepultura sino la Gloria de la vida eterna. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El profeta Isaías hablando de la misión del hombre que presenta destaca las partes del cuerpo como el oído, la lengua, el rostro, la barba, la espalda y la mejilla; mientras que el salmista resalta la cabeza, las manos, los pies y los huesos; mientras que san Pablo orienta la mirada a la contemplación del hombre en su humanidad, y mencionando la rodilla y la lengua como instrumentos para glorificar a Dios. En la Pasión según san Marcos se va progresivamente describiendo el Misterio de la Pasión, Muerte y Crucifixión de Nuestro señor Jesucristo, evidenciando las partes de su cuerpo que fueron objeto de humillación y escarnio, pero que han servido a la propia humanidad para contemplarse y reflejarse como esa imagen y semejanza sufrida, doliente y escarnecida, como una humanidad que peregrina en el espacio y el tiempo y como una solo cuerpo que va buscando superar los dolores y sufrimientos hasta llegar a contemplar al Cristo crucificado y resucitado que por sus heridas en su cuerpo lacerado nos ha redimido, nos ha salvado. Detengámonos en oración y contemplación, en aquellas partes del cuerpo que resalta el autor sagrado, para que, mirando nuestra propia humanidad, meditemos en el cuerpo de tantas personas que hoy día sufren las vejaciones y el maltrato en tantas formas sutiles de martirio, crucifixión y muerte. En la narración del evangelista San Marcos se destaca el frasco de nardo que derrama una mujer en la cabeza de Jesús, junto a la corona de espinas y los golpes que le daban en su cabeza; al igual que su rostro escupido, abofeteado por los soldados romanos. Jesús mismo alude a su cuerpo embalsamado para la sepultura, pero solicitado por José de Arimatea para para poderlo enterrar; al mismo tiempo que en el momento de la última cena, alude al cuerpo de la Eucaristía: esto es mi Cuerpo y a la sangre, como sangre de la alianza. Se encuentran en el texto evangélico otras partes del cuerpo que no se refieren directamente a Jesús como los labios que lo besan, la oreja del criado que es cercenada y el muchacho que huye desnudo después que apresasen a Jesús. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Todo ser humano posee un cuerpo que constituido por su naturaleza por muchas partes que unidas forman un todo. El cuerpo de Cristo humano, trascienda la naturaleza humana en un cuerpo divino resucitado; este mismo cuerpo va a trascender y a permanecer en el cuerpo de la Eucaristía; pero este mismo cuerpo va a constituirse en el cuerpo de la Iglesia, que somos todos los bautizados, cuya cabeza es Cristo. La Iglesia como cuerpo de Cristo cuya cabeza es Cristo, sufre en sus partes cuando un miembro de su comunidad sufre, pero está llamado a que todo su cuerpo junto con sus miembros resucite trascendiendo la humanidad frágil y débil de la carne, para que el alma arropada de la inmortalidad resucite. Toda la creación (humanidad), dice el apóstol san pablo (Cfr. Rom 8, 18-25), gime como con dolores de parto, hasta que alcance a liberarse de la esclavitud de la corrupción para entrar en la libertad gloriosa de la salvación de los hijos de Dios. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Suplicamos al Señor que contemplando su pasión, Muerte y resurrección en este domingo de Ramos podamos sentir compasión de tantos hermanos y hermanas que sufren en el cuerpo y en el alma; tanto enfermos, ancianos desahuciados, niños, niñas, adolescentes abusados, maltratados, explotados, que usa sus cuerpo para el comercio y tráfico de órganos, son asesinados, explotados y abusado sexualmente, vendidos usados como herramientas de comercialización, sin contemplar los dolores y sufrimientos de su humanidad y sin sentido trascendental de sus almas. Tantas víctimas de la violencia de la pandemia, fallecidos sin que sus cuerpos hayan tenido cristiana sepultura. También el cuerpo de la Iglesia sufre cuando uno de sus hijos y de sus partes no son honradas y respetados en su dignidad debidamente. En tantos seres humanos, Cristo sigue siendo maltratado y crucificado en su cuerpo. Contemplemos en el cuerpo de la Iglesia cuya cabeza es Cristo, el rostro de la humanidad doliente y sufrientes; también en la Eucaristía el cuerpo de Cristo que entra en nuestro cuerpo para configurarnos con él, y el cuerpo de tantos hermanos y hermanos que son abandonados y olvidados, para que desde el cuerpo de la Iglesia y de la Eucaristía oremos por sus vidas y por su salvación. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos, con el Domingo de Ramos, que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén para vivir la Pascua, la Iglesia inicia esta semana santa que nos invita a cada uno, como hijos de Dios en el bautismo, a vivir estas celebraciones litúrgicas como un solo cuerpo que es la Iglesia, llamada a transformar el dolor y los sufrimientos de nuestros propios cuerpos, el cuerpo de la Iglesia y de la humanidad en un cuerpo pascual que a través la Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesucristo sirva de instrumento de salvación para la humanidad que peregrina hacia la Resurrección. Participemos con alegría. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios nos invita a disponer nuestros sentidos, ojos y oídos para que contemplemos y escuchemos los misterios de la redención sucedidos en el cuerpo de Jesucristo, por quien hemos sido salvados en nuestro cuerpo y en nuestra alma como cuerpo místico que es la Iglesia. Escuchemos con atención para vivamos con compromiso. Oración Universal o de los Fieles. Presidente: Supliquemos al Dios de la vida que, en la entrega de su Hijo, nos demuestra la abundancia de su amor para con la humanidad, y dirijamos nuestras oraciones a Él como fuente de vida y digamos con humildad: R. Escucha Señor nuestra oración 1. Por el cuerpo de la Iglesia: el papa, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos; para que como miembros del cuerpo místico de la Iglesia formemos una unidad que peregrine hacia la redención en la vida eterna. Roguemos al Señor. 2. Por el cuerpo de gobernantes: presidente, gobernadores, alcaldes, militares, servidores públicos; para que en el ejercicio de sus funcione sirvan a los demás protegiendo la vida de todos los ciudadanos. Roguemos al Señor. 3. Por el cuerpo de salud: médicos, enfermeras, servidores en hospitales y clínicas; para cuiden el cuerpo de Cristo en los enfermos, vulnerables y olvidados de la sociedad. Roguemos al Señor. 4. Por el cuerpo docente: rectores, profesores, estudiantes y personal administrativos para que formen en los valores éticos, morales y espirituales los niños y jóvenes profesionales para que ayuden y protejan a los más vulnerables de la sociedad. Roguemos al Señor. 5. Por el cuerpo legislativo y administrativo: magistrados, doctores, abogados, profesionales, administrativos y servidores públicos, para que propendan leyes justas que protejan y defiendan la vida y dignidad de todos los seres humanos, especialmente de los abandonados y olvidados. Roguemos al Señor. 6. Por el cuerpo de los agonizantes, desahuciados y fallecidos, para que les brindemos cristiana sepultura, y honremos su memoria como parte de la Iglesia que peregrina hacia la vida eterna. Roguemos al Señor. Oración conclusiva Dios Padre Misericordioso, que en Cristo cabeza del Cuerpo de la Iglesia, nos has dado la Eucaristía, atiende benigno todas estas súplicas. Por Jesucristo Señor nuestro. R. Amén

Vie 26 Mar 2021

La voz del Pastor | 28 de marzo de 2021

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 11,1-10

Jue 18 Mar 2021

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA Marzo 21 de 2021 Primera Lectura: Jr 31,31-34 Salmo: 51(50),3-4.12-13.14-15 (R. 12a) Segunda Lectura: Hb 5,7-9 Evangelio: Jn 12,20-33 I.Orientaciones para la Predicación Introducción Estas son algunas ideas que emergen de los textos en consideración: • La vida que brota a partir de la muerte. • Una nueva alianza que nos anuncia el profeta Jeremías • El dolor y el sufrimiento. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Hoy las lecturas se relacionan de manera muy especial. Mientras que para los hombres el orden habitual de los conceptos es vida-muerte, en Jesucristo es al revés: muerte-vida. De estas dos realidades y de su relación nos habla la liturgia. Es necesario que el grano de trigo muera para que reviva y dé fruto, es necesario perder la vida para vivir eternamente (Evangelio). Jesús, sometiéndose en obediencia filial a la muerte vive ahora como Sumo Sacerdote que intercede por nosotros ante Dios (segunda lectura). En la muerte de Jesús que torna a la vida y da la vida al hombre se realiza la nueva alianza, ya no sellada con sangre de animales sino escrita en el corazón, y, por lo tanto, espiritual y eterna (primera lectura). Estamos a escasas dos semanas de celebrar el corazón de la vida cristiana: La pascua. Por eso las lecturas de hoy nos ayudan a recordar la muerte y resurrección de Cristo Jesús. Bien interesante que la oración colecta de hoy pide a Dios “que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo”. Nosotros como discípulos del Señor, queremos unirnos a él en ese camino hacia la hora de su glorificación, que incluye la cruz y la nueva vida. ¿Cuál es la alianza nueva de la que nos habla el profeta Jeremías? Es una alianza profunda e interior. Aquí el profeta resume toda la experiencia de su vida íntima y toda la enseñanza de la historia: “Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”. Tres expresiones del salmo 51(50) ayudan a entender la nueva alianza de la cual nos habla el profeta: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro”, renuévame por dentro”, “devuélveme la alegría de tu salvación”. El autor de la carta a los Hebreos nos presenta un Mediador, un Sacerdote que sabe lo que es dolor y el sufrimiento: "a gritos y con lágrimas presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte". Y por su obediencia, "se convirtió́ en autor de salvación eterna". En el evangelio de San Juan Jesús nos va dando las claves para entender su muerte y resurrección y lo hace con una metáfora de la vida del campo: “si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Estamos ya próximos a vivir la Semana Santa y hoy las lecturas nos presentan a Jesús que camina con admirable fortaleza a vivir su “hora” decisiva, en la que por solidaridad con los hombres se dispone a cumplir el proyecto salvador de Dios. Esta es la hora de Jesús y los evangelistas nos hablan de sus momentos de tristeza y miedo en el Huerto. También el evangelio de hoy se puede decir que refleja otro momento, anterior al de Getsemaní́, en que Jesús confiesa con emoción: "mi alma está agitada", y nos dice que lo primero que se le ocurre pedir es: "Padre, líbrame de esta hora". Aunque en seguida triunfa su obediencia: "pero si por eso he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre". Ya sabemos qué significa para Jesús esa "hora" y esa "glorificación". Esta es la hora de Jesús porque Jesús no caminó hacia la muerte como un héroe o un superhombre, con la mirada iluminada e impasible, sino que "a gritos y con lágrimas presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte". Y añade la sorprendente observación de que "en su angustia fue escuchado", y que "a pesar de ser Hijo, aprendió́, sufriendo, a obedecer". Por eso fue constituido salvador de la humanidad. Fue escuchado, no porque Dios le liberó de la muerte "antes" de sufrirla, sino "después", con la resurrección. Esta es la hora de Jesús porque asumió con seriedad su papel de redentor. Tenemos un Sumo Sacerdote que ha experimentado en su propia carne toda la debilidad y el dolor del camino pascual. Eso nos da la convicción de que el dolor o el sufrimiento o la muerte no son la última palabra. El amor total, hasta la muerte, de Cristo, fue enormemente fecundo, como la muerte del grano de trigo en tierra. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En cada Eucaristía, cuando celebramos el memorial de la muerte salvadora de Cristo, participamos de la fuerza salvadora de la Nueva Alianza que él selló entre Dios y la humanidad en su cruz: "esta es la Sangre de la Alianza nueva y eterna, derramada por ustedes y por todos". En estos días vamos a seguir muy de cerca al Señor en su pasión. No nos podemos extrañar que también nuestro camino incluya a veces momentos de dolor y de miedo. De ahí la necesidad de elevar súplicas con gritos y con lágrimas a Dios, para que nos ayude en nuestros momentos de crisis. Lo que sí es seguro que tenemos experiencia de que ser buenos cristianos, y seguir las huellas de Cristo con el estilo de vida que nos enseñó, no es nada fácil. A todos nos apetece más la salud, el triunfo, el éxito y los honores que la renuncia o el sacrificio o el fracaso. Cristo nos ha enseñado que el mundo se salva no con alardes de poder, sino por medio de la cruz, que en este mundo nuestro no tiene ciertamente buena prensa ni popularidad. El mundo de hoy nos ofrece otros caminos, que son más apetecibles, pero que no conducen a la salvación. Nuestra vocación cristiana nos ofrece muchos momentos de lucha contra el mal, el mal dentro de nosotros y el mal del mundo. El mejor fruto que podemos anhelar de próxima Pascua es que Dios nos conceda eso que pedíamos en el salmo: "Oh Dios, crea en mí un corazón nuevo", para que nos comprometamos con un estilo de vida coherente, alejados de la rutina, el formalismo y podamos seguir con autenticidad las palabras del Señor. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hoy celebramos el Quinto Domingo de Cuaresma. En los días previos se nos ha invitado a la conversión, camino a un encuentro con Cristo. El tiempo apremia; ya estamos en la antesala de la Semana Santa y el Señor hoy nos exhorta a que meditemos detenidamente en su promesa de ofrecerte una vida nueva más allá de esta vida temporal. Bienvenidos a la celebración eucarística. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas de hoy nos recuerdan la inminencia de esa celebración central: la muerte y la resurrección de Cristo Jesús. Abramos nuestro corazón y entendimiento para que esta Palabra produzca frutos abundantes en nuestra comunidad. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Oremos a Dios Padre, por Jesucristo su Hijo, autor de salvación eterna. Unámonos con fe diciendo: R. Señor de la vida, escúchanos 1. Por la Iglesia, que ha recibido la misión de anunciar al que es la resurrección y la vida. Roguemos al Señor. 2. Por los que viven su vida disminuida, en condiciones deplorables: los que carecen de lo necesario, los enfermos, los drogadictos; los presos y condenados a trabajos forzados; los que son víctimas del odio, del miedo y la represión; los que están desesperados. Roguemos al Señor. 3. Por los responsables de tantos crímenes; por los que, llevados del odio y la venganza, dan muerte en su corazón al prójimo. Roguemos al Señor. 4. Por los médicos y todos los hombres de ciencia que trabajan por prolongar la vida. Roguemos al Señor. 5. Por los que entregan su vida por amor a los demás. Roguemos al Señor. Oración conclusiva Dios, Padre nuestro, que salvaste a tu Hijo de la muerte, escucha la oración que te presentamos, como él, en los días de nuestra vida mortal. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén

Vie 5 Mar 2021

«Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré»

TERCER DOMINGO DE CUARESMA Marzo 7 de 2021 Primera Lectura: Éx 20,1-17 (forma larga) o Éx 20,1-3. 7-8.12-17 (forma breve) Salmo: 19(18),8. 9.10.11 (R. Jn 6,68c) Segunda Lectura: 1Co 1,22-25 Evangelio: Jn 2,13-25 I. Orientaciones para la Predicación Introducción Los textos bíblicos a nuestra consideración, en este domingo, nos invitan a considerar con fe para discernir con esperanza: • Los mandamientos de la ley de Dios, dados por Moisés, a los hijos de Israel, nos coloca en relación armoniosa con Dios y con los hermanos, por ello son una ley perfecta. • A Jesús no se le predica ni con signos ni con los razonamientos del mundo, sino con la sabiduría de la cruz. • Jesús, es celoso en cumplir la voluntad del Padre en Él, como única víctima, verdadera ofrenda y único templo. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Al enunciar en el libro del Éxodo los diez mandamientos, hay tres que están en relación perfecta con Dios y los otro siete en relación con los semejantes; todo ello para enseñarnos a caminar en armonía con Dios y con los hermanos. Esos mandatos son perfectos y alegran el alma del creyente, le proporcionan descanso, le iluminan los ojos, y son de gran valor como el oro y la miel. El apóstol no predica a Jesús ni con signos para los judíos, ni con razonamientos filosóficos para los griegos; a Jesús lo anuncia con la sabiduría de la cruz, que es necedad y escandalo para unos, pero salvación para los creyentes. En la proximidad de la pascua judía, Jesús se proclama como verdadera víctima que no se compra y ofrenda al Padre insustituible, por ello desaloja del templo a los vendedores, también expulsa a bueyes y palomas, al igual que a cambistas de monedas. Enseñándonos, así, que Él es el nuevo y verdadero templo por la resurrección; de esta misma manera lo comprendieron sus discípulos cuando Él resucitó de entre los muertos. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Hoy en la presencia de Dios entendemos que cada vez es más urgente valorar el decálogo, el cual iluminado por el mandamiento nuevo (Cfr. Jn 13, 34), nos hace posible vivir en la armonía y la paz cristiana que Jesús nos ha enseñado durante su ministerio público, comprendiendo así que estas leyes son palabras de vida eterna que hacen dulce y amable la existencia de todos los que creemos (Cfr. Sl 18, 11). La cruz continúa siendo hoy un signo de contrariedad y disgusto para el pensamiento racionalista. Es una locura que no se admite, por lo que se han creado leyes que piden quitar los crucifijos en los lugares públicos, pues a muchos hoy les “traumatiza” ver el Crucificado, y por ello hay campañas en su contra; pero para los que creemos en la Cruz, encontramos en ella sabiduría y fuerza de Dios que nos salva. Jesucristo crucificado es la verdadera víctima, ya no hay cordero ni bueyes ni palomas, Él es la verdadera ofrenda al Padre, Él es el verdadero templo que por la resurrección se convierte en el único punto de referencia válido para el encuentro de Dios con los hombres, y de los hombres con Dios. Nosotros también somos templos donde no se puede ya tener ninguna clase de negocio. Al respecto nos decía el Papa Francisco: “Es muy feo cuando la iglesia se “resbala” en este comportamiento y hace de la casa de Dios un mercado, estas palabras nos ayudan a rechazar el peligro de hacer de nuestra alma, que es la morada de Dios, un lugar de mercado, viviendo en la búsqueda continua del propio beneficio, en lugar de buscar un amor generoso y solidario. Esta enseñanza de Jesús es siempre actual, no solo para las comunidades eclesiales, sino también para los individuos, las comunidades civiles y toda la sociedad” (Ángelus, domingo III de cuaresma 2018). 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Jesús, ven ahora a nuestro corazón, haznos comprender la gracia de tu ley en esta cuaresma, ven a nuestras comunidades y danos la humildad, la comprensión y la capacidad de sacrificio de unos por otros. Junto contigo somos el templo del Padre Celestial, que debemos cuidar y nadie puede destruir, porque tu Padre es un Dios celoso que cuida de nosotros (Cfr. 1Cor 3, 17) por ello hemos de cuidar este templo, y no alejarnos del Padre, porque si él nos deja, de inmediato se nos acercará el engañador. Padre, tú nos has hecho tu templo y habitas en nosotros, no permitas que hagamos de este un lugar de negocio, permítenos realizar siempre tu voluntad por la gracia de nuestro bautismo (Cfr. Cesareo de Arles, discurso 229, 2: CCL 109, 905-907). II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Avanzamos en el camino cuaresmal y no estamos solos, Jesús es la cabeza de este templo al cual pertenecemos y nos acompaña al hacerse presente en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía. Que en nuestros ayunos y penitencias vivamos el mandamiento del amor, y que esta celebración nos ilumine en el desierto espiritual de nuestra vida. Dispongámonos a participar con ánimo confiado. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios sigue siendo hoy la que nos ilumina, la cruz la que nos fortalece en el verdadero templo de nuestra fe. Escuchemos con atención y recogimiento. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Confiando en tu palabra que nos fortalece, en tu cruz que nos redime, ofrezcamos fervientemente a Dios nuestras súplicas y digámosle: R. Fortalece nuestra fe, Señor de la vida 1. Para que la iglesia, en su tarea evangelizadora, sea signo de Dios y no comercialice con la fe, roguemos al Señor. 2. Para que los gobernantes, en su tarea de legislar, defiendan los derechos humanos, busquen el bien común y acompañen a los más débiles, roguemos al Señor. 3. Para que los que sufren persecuciones a causa de la cruz, víctimas de las injusticias humanas, encuentren en la Iglesia un apoyo para sus tristezas y angustias, roguemos al Señor. 4. Para que en nuestro caminar en esta Cuaresma hacia la Pascua del Señor, descubramos en los mandamientos el sentido del amor, teniendo como eje central la cruz y siendo conscientes que somos templo del Espíritu, roguemos al señor. En silencio pueden hacerse otras intenciones personales Oración conclusiva Padre de amor, que nos entregaste en tu Hijo al verdadero templo y que desde Él elevamos nuestras súplicas, atiende nuestras oraciones que presentamos con fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén

Vie 26 Feb 2021

La voz del Pastor | 27 de febrero de 2021

Reflexión de monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 9,2-10.

Jue 18 Feb 2021

La alianza sellada por Dios en el Bautismo nos hace herederos de la gracia divina

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA Febrero 21 de 2021 Primera Lectura: Gn 9,8-15 Salmo: 25(24),4-5ab.6+7bc. 8-9 (R. cf. 10a) Segunda Lectura: 1P 3,18-22 Evangelio: Mc 1,12-15 I. Orientaciones para la Predicación Introducción De la Palabra divina que se nos ofrece para nuestra oración podemos entresacar los siguientes temas: • Dios bendice de nuevo a la humanidad por medio de la figura de Noé y su descendencia, el símbolo que usa el texto del Génesis para representar esa alianza es el arcoíris, con él se va a prefigurar el pacto entre Dios y la tierra por toda la eternidad. • La alianza sellada por Dios en el Bautismo nos hace herederos de la gracia divina. • La evocación del desierto es importante porque ha sido allí donde Dios ha guiado a su pueblo, de tal manera que cuando el evangelio de Marcos subraya que es el Espíritu el que conduce a Jesús al desierto, quiere indicar que, de nuevo, en el Hijo de Dios, se establece esa novedad de caminar hacia la libertad. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La obra más excelsa de la creación es el ser humano, al insuflar Dios su aliento de vida en Adán se abre un capítulo que nada, ni nadie, podrá borrar del libro de la vida. Ese capítulo se podría llamar «el testamento de amor de Dios por la humanidad». Esta puede ser la idea central del texto de la primera lectura, tomada del libro del Génesis. En este relato Dios pacta una alianza con la humanidad, representada en Noé y sus hijos, para que no vuelva un diluvio de agua sobre la tierra. Esta promesa se extiende sobre todo aquello que la humanidad cree y realice, pues Dios no olvida de dónde ha salido su obra, su creación. El texto del Génesis es un relato que, por medio de la alianza, todo lo que sale del arca va a tener un privilegio en la creación. De allí que, el mismo texto lo recalque aseverando que «la señal de la alianza es con todo ser que pise la tierra». El apóstol Pedro en su primera carta hace eco al texto del Génesis referido al diluvio. Sin embargo, Pedro anuncia que la renovación de la alianza se da por medio del bautismo, como una gracia abundante representada en la salvación. De esta forma el apóstol recuerda la importancia de considerar cómo Cristo es quien ha venido a salvar al ser humano, por medio de una nueva y definitiva alianza sellada en el bautismo. En la cruz Cristo redime al mundo, y en el bautismo él incorpora por medio del Espíritu Santo al bautizado en una nueva vida. Así la prefiguración del diluvio le abre las puertas al creyente a una salvación definitiva que lo convierte en otro Cristo. El relato del evangelio de Marcos en este contexto de cuaresma contiene tres elementos que se convierten en un itinerario completo de preparación a una vida en el espíritu. El primero elemento fundamental en la preparación a una vida más plena en Dios es el ser empujado al desierto. Para toda la tradición judeo/cristiana la evocación del desierto es importante porque ha sido allí donde Dios ha guiado a su pueblo, de tal manera que cuando el evangelio de Marcos subraya que es el Espíritu el que conduce a Jesús al desierto, quiere indicar que, de nuevo, en el Hijo de Dios, se establece esa novedad de caminar hacia la libertad. De tal modo que como Dios acompaña a su pueblo en la travesía del desierto, en Jesús el cristiano encuentra un ejemplo en la salida de la esclavitud, del pecado, a la liberación que el mismo Cristo es. El desierto no es más un lugar hostil, en el Nuevo Testamento, es el espacio de encuentro con la debilidad que solo puede ser fortalecida en Cristo que vence todos los obstáculos presentes en la aridez, rudeza e inclemencia del desierto, por ello este, es ahora camino de prueba y resistencia para el cristiano. El segundo elemento presente en el texto del evangelio de este domingo está representado por las tentaciones a las que fue sometido Jesús. En el contexto del Nuevo Testamento las tentaciones son reveses, persecuciones o pruebas para determinar la medida de fidelidad a Dios del que es tentado. Por tanto, cuando Jesús sobrepasa la prueba en el desierto, durante cuarenta días, demuestra la fidelidad más grande a su Padre, y al mismo tiempo, presenta el itinerario para que sus discípulos sigan el camino, en medio de las dificultades. En el contexto de los evangelios, el tentador es Satanás y él se aprovecha de las situaciones de peligro (vivía entre los animales salvajes Mc 1,13b.) y necesidades para hacer su obra; de tal forma que alejarse del tentador es no sucumbir ante las debilidades humanas, es así como quien cae en la tentación por el pecado, no es fiel a su Señor y por tanto abandona a Cristo. Los relatos de las tentaciones en los evangelios de Mateo 4,1-11. Y Lucas 4, 1-13, describen de forma detallada las tentaciones a Jesús, mientras que Marcos no se detiene en los detalles, solo remarca que Jesús es tentado más no describe el cómo. Al parecer es por el interés del evangelista de hablar de la importancia del discipulado, tal y como lo reseña en la perícopa que se está leyendo en este domingo. El tercer elemento de reflexión sugerido en el evangelio, en este contexto de la Palabra, es el detalle que narra Marcos de presentar a los ángeles al servicio de Jesús en medio de las tentaciones. Este gesto se repite en la narración de Jesús cuando es tentado en el desierto de Mateo 4, 11. Remarcando que esta experiencia, de las tentaciones, ha limpiado el camino de aquello que Jesús realizará reflejando en la humanidad el amor del Padre; el sendero ya está preparado y lo único que le queda al Hijo de Dios, es mostrar su gloria en la tierra, entre los suyos. Por ello, tan pronto regresa del desierto Jesús inicia su misión de proclamar la Buena Nueva de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La mayordomía encomendada por Dios a los seres humanos es renovada en la figura de Noé el protector y custodio de la tierra, esta puede ser la evocación más importante del texto del Génesis, porque en ella nos recuerda el gran compromiso de cuidar y proteger. Por ello hoy de nuevo el creyente está llamado a custodiar y preservar aquello que Dios le ha encomendado. Todos, por tanto, somos mayordomos de esta tierra y por más que queramos ser ajenos al deterioro del planeta, nada puede desviar el interés que los seres humanos tienen de administrar estos bienes en pro de la vida. Por tanto, la palabra del Señor en este domingo invita a todos los creyentes a disponerse a entrar en el desierto de la cuaresma por cuarenta días. Para ello el cristiano debe prepararse para la prueba y la mejor forma de hacerlo es cultivando una vida en el espíritu que se logra por medio de la oración, la penitencia y la caridad. Sin embargo, los ambientes social y cultural nos pueden tender trampas, tales como el consumismo, “y las apariencias de lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio (EG 62)”. De modo que somos tentados a que lo “real le ceda el lugar a la apariencia”, advierte el papa Francisco. La cuaresma es un tiempo propicio para discernir y aprender a diferenciar aquello que distrae nuestra mirada de la cruz de Cristo. Dios se sigue revelando en nuestra vida e historia y nos invita en su Hijo a vencer las tentaciones de las apariencias y de lo superfluo. Al respecto nos dice el papa Francisco: “La vida cristiana es un combate permanente. Se requieren fuerza y valentía para resistir las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Esta lucha es muy bella, porque nos permite celebrar cada vez que el Señor vence en nuestra vida”, (Gaudate et exultate 158). 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Cuaresma es una experiencia de hacer camino en el desierto al lado de Jesús. Por ello, su amor, misericordia y justicia, son nuestra compañía en la aridez de la indiferencia, exclusión y marginación. Así a ejemplo de tantos hombres y mujeres que han crecido en santidad caminando en comunidad, todos estamos llamados a reconocer a Dios en la vida y los actos de amor de aquellos que van a nuestro lado. Que el Señor de nuevo nos lleve al desierto y nos hable al corazón, nos llene de su paz y nos haga constructores de nuevas sociedades transformadas en el amor que todo lo puede. Que cada día sea una oportunidad de renovar la vida en el amor. Para ello, la oración sigue siendo un instrumento de comunicación directa con Dios, en donde las palabras sean acalladas por el silencio de Dios hablando a los corazones contritos. Que la penitencia siga siendo un ejercicio permanente de renuncia a todo aquello que distrae las miradas de lo fundamental, y así se reconozca en el dolor y sufrimiento humano, la presencia de Dios redimiendo el sufrimiento de sus hijos amados. Y que la caridad sea la caricia de Dios para con los más vulnerables de nuestra sociedad, los enfermos, presos, hambrientos, sedientos, migrantes, y toda aquella carne que clama. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa En este primer domingo de la cuaresma de nuevo Dios quiere renovar su alianza de amor con todos aquellos que lo buscan con corazón sincero. Dispongamos nuestra vida para que la celebración de la eucaristía nos renueve en el amor de Dios y así salgamos a construir nuestras vidas, venciendo las tentaciones que nos alejan del amor de Dios en nuestros hermanos. Participemos don fe y esperanza. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas de este domingo nos proponen un horizonte en el camino de la cuaresma; en efecto, el centro de nuestra vida es Cristo quien renueva nuestra existencia en el bautismo, a través del cual Jesús nos ayuda a vencer las tentaciones para seguir buscando la santidad. Escuchemos con el corazón dispuesto. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Aclamemos con fe al Señor y juntos presentémosle nuestras intenciones confiados en que él siempre nos acompaña y acoge nuestras necesidades. R. Ilumina Señor, nuestro sendero 1. Oremos por la Iglesia, para que, al inicio de esta cuaresma, nos dispongamos a caminar por el desierto espiritual, confiados en la compañía del Señor que ha vencido las tentaciones. Oremos al Señor. 2. Oremos por el Papa Francisco, para que su testimonio de amor al Señor sea un referente de crecimiento en la santidad de todos los que amamos a Dios en nuestros hermanos. Oremos al Señor. 3. Oremos por nuestros gobernantes, para que la sabiduría de Dios los acompañe en las decisiones que toman en pro de la construcción de la justicia y el bien común. Oremos al Señor. 4. Oremos por nuestra comunidad, para que todos nos fortalezcamos unos a otros en este tiempo de gracia que Dios nos concede, y así, venzamos juntos las tentaciones que no nos dejan reconocer al Señor en los más necesitados y vulnerables. Oremos al Señor. 5. Oremos por todas las mujeres y hombres que trabajan por la construcción de la paz, para que las tentaciones de la violencia no les hagan desistir de su noble propósito. Oremos al Señor. Oración conclusiva Dios de amor, escucha estas plegarias que te dirigimos, y aquellas que tenemos en el corazón. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Jue 11 Feb 2021

“Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo”

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Febrero 14 de 2021 Primera Lectura: Lv 13,1-2.44-46 Salmo: 32(31),1-2.5.11 (R. 7b) Segunda Lectura: 1Co 10,31 - 11,1 Evangelio: Mc 1,40-45 I. Orientaciones para la Predicación Introducción Las lecturas están fuertemente relacionas con el tema central de la pureza e impureza, no obstante, se podrían abordar en perspectivas diversas: La impureza ritual en la Biblia; la purificación del creyente; o imitar el ejemplo: “seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo” (1 Co 11,1). Este último tema es el que aquí se presentará. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto de la primera lectura forma parte de la sección sobre la pureza e impureza (cap. 11-16) que va unida a la sección de la ley de la santidad (cap. 17-26). Aquí encontramos los aspectos negativos y positivos de la exigencia divina; así se hace de las leyes de pureza e impureza unas exigencias de santidad. Las reglas de la impureza se basan en prohibiciones muy antiguas, se considera puro lo que permite acercarse a Dios, e impuro es aquello que impide la realización del culto o excluye de él. En este sentido se habla de pureza ritual, aunque no es la única que conoció Israel, pues los profetas insistirán en la pureza de corazón. La impureza se manifiesta en diversas formas, pero una manera típica de hablar de la impureza era la “lepra”; ella manifiesta la condición de impureza. El término hebreo que se usa para lepra posee un significado amplio, se aplica a diversas enfermedades de la piel y al enmohecimiento de las ropas y paredes; pero siempre en el contexto de impureza. Aunque hay que señalar que la impureza de suyo no señala una clasificación moral sino un estado de aptitud o ineptitud para participar del culto y de la vida comunitaria. La impureza involucra al hombre en su totalidad, afecta la parte física por ello se manifiesta como enfermedad, también influye en la esfera espiritual o religiosa, por tal motivo es el sacerdote del Antiguo Testamento, quien juega un rol importante en declarar tanto la “enfermedad” como la “curación y los sacrificios o medios de purificación”; todo ello toca indudablemente la dimensión social, el “enfermo” o “leproso” queda excluido de la convivencia comunitaria, debe “andar harapiento, despeinado, con la barba tapada y gritando: ¡Impuro! ¡Impuro!”. Puesto que la impureza tiene relación con la santidad, y reconociendo que la santidad pasa por el perdón que Dios da, este tema viene soportado por el salmo 31, uno de los siete salmos penitenciales (Cf. Sal 6; 31; 38; 51;102; 130; y 143); es una pieza de enseñanza que muestra la felicidad de quien ha sido perdonado por Dios; el sufrimiento del pecado, de la impureza y sus afecciones en lo físico, lo espiritual y social, desaparecen para dar lugar a una explosión de sentimientos positivos. Es una lección de sabiduría para la comunidad; reconocer el pecado y “confesar al Señor la culpa” es el camino al perdón, a la alegría. Paragonando algunas expresiones de Jesús, se diría que hay más gozo en el perdón que el declarar impuro algo. El evangelio inserta la curación de este leproso en la correría de Jesús por Galilea, “vamos a otra parte, a los poblados vecinos, para predicar también allí, para esto he venido” (Mc 1,38), después de narrar este milagro, Marcos informa que “después de algunos días, Jesús regresó a Cafarnaúm” (Mc 2,1). El marco es la situación de marginación que vive un leproso en la connotación de impureza propio de la concepción del Antiguo Testamento. Se esperaría el grito: ¡Impuro! ¡Impuro! pero, al contrario, quizás por lo que ha oído este hombre de Jesús, la voz que resuena es: “Si quieres, puedes purificarme”. El texto centra su atención en la acción de “limpiar”, pues bien, en tan corto pasaje se encuentra cuatro veces la raíz del verbo griego khatarizō - “purificar”. Aparecería aquí el proceso de la novedad que involucra las acciones del “impuro” y de quien purifica, Jesús: El necesitado debe “acercarse”, “suplicar” y cumplir con lo que prescribe la Ley; que se complementa después con el testimonio que da. De parte de Jesús tenemos que él siente lástima o compasión, el termino griego es el famoso splagchnizomai, “compadecerse o tener misericordia”; se trata de un amor que conmueve desde la profundidad de las vísceras, lo que permite que Jesús se acerque, “extendió la mano y lo tocó”; Jesús rompe el esquema de marginación y exclusión del “impuro”, con sus gestos denuncia el formalismo de las practicas rituales, colocando el acento en la integralidad de la persona, en la transformación del corazón y la creación de una nueva relacionalidad comunitaria. El pasaje de la segunda lectura es la conclusión de la sección concerniente a lo inmolado a los ídolos (1 Co 8 – 11,1). Los cristianos de Corinto se hallan en el dilema si pueden comer la carne sacrificada a los ídolos sin caer en idolatría. Pablo responde con el principio que el cristiano es libre, pero la caridad le exige respetar la opinión o conciencia de los otros y no provocar escándalo. Concluye con soluciones prácticas, no siempre vale el principio “todo me está permitido” (1 Co 10,23). Para proceder correctamente hay que imitar a Pablo como él imita a Cristo; en concreto, no ha de buscar su propio interés (v.24), sino que todo sea para la gloria de Dios (v. 31) y buscando el bien de la mayoría a fin de que se salven (v. 33). La Gloria de Dios y la salvación de los demás imponen renuncias y comportamientos al cristiano de manera que estos fines se realicen. La llamada imitatio Pauli, consiste en que él se presenta ente sus comunidades como ejemplo a imitar, no solo en este texto sino en muchos otros; aquí su imitación conduce a la imitatio Christi que llevará a una especie de sistema jerárquico de imitación: Dios – Cristo – Pablo – comunidades cristianas – Otras comunidades. Pablo se muestra ejemplar ante la libertad cristiana, esta libertad no debe ser escandalo para nadie, sino que su uso es para la gloria de Dios. Esta actitud de libertad es reflejo de la libertad con que Jesús asumió su vida y su entrega en provecho o salvación de los demás y la Gloria de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Imitatio Pauli, Imitatio Christi: “seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo” El cristiano está llamado a ser novedad en medio del mundo, a ser “sal y luz” del mundo. El paradigma es imitar a Cristo, y para hacerlo posible hay un sin número de hombres y mujeres que bajo la acción del Espíritu Santo han encontrado formas elocuentes y del todo novedosas de imitar a Cristo. Un Pablo que vive su vida cristiana con libertad, pero sumo respeto en la caridad hacia todos, un evangelizador incansable como Jesús, pastor que siempre se conmovía por sus ovejas. Pienso en una Madre Teresa de Calcuta, mujer que rompió paradigmas y extendía su mano para tocar todo tipo de enfermos, más que con su mano en verdad con su amor cristiano. Un Francisco, Papa de la radicalidad del encuentro con Jesús y la vivencia del evangelio, no teme encontrarse, saludar, escuchar incluso a los que la sociedad hoy rotula como “impuros”; dirá “¿Quién soy yo para condenarlos?” Y con su gesto de lo que él ha llamado cultura del encuentro produce más gozo y conversión que los rótulos que descalifican y excluyen a aquellas ovejas que Jesús ha venido a buscar; pues él fue claro: “No necesitan medico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a la conversión a justos sino a los pecadores” (Mt 5,32). Imitar a Jesús implica tener la audacia que él tuvo para dar Gloria a Dios y buscar la salvación de los demás, no su interés sino el bien de la mayoría. Hay que salir del rigorismo que excluye y margina la persona humana, no podemos seguir colocando rótulos de “impuro y puro”, hay que vivir como Jesús sin miedo a romper esquemas de exclusión y con un verdadero sentimiento de amor hacia el otro incorporarlo en la dimensión de la comunidad que se siente perdonada por Dios y vive la experiencia de ser Pueblo de Dios. La nueva lepra de hoy se manifiesta de mil formas, sin querer ser exhaustivos, pienso en las condiciones sexuales, en las enfermedades desconocidas que no entran bajo el control absoluto del hombre, la lepra de hoy es la exclusión social por color político o económico que polariza la comunidad. La lepra de hoy es la corrupción generalizada que condena a la vida harapienta a la inmensa mayoría, porque unos pocos solo piensan en su propio interés y no en los demás. La pandemia y sus efectos son una lepra. El coronavirus ha tocado la persona humana y quienes son tocados por este “mal leproso” han vivido y viven en carne propia lo que es ser tildado de “impuro”, sienten en su vida como los afecta en su condición física, espiritual y social. Son excluidos de toda relación, condenados a la soledad y a la miseria de “no seres humanos”; su enfermedad y muerte son “una desgracia” que con decisiones antihumanas hay que deshacerse de cualquier evidencia. Los excluimos de cualquier relación humana, aunque siguen en medio de nosotros, son marginados, los hacemos vivir solos y excluidos como si “moraran fuera del campamento”. Imitar a Cristo, sentir amor auténtico por el otro, no tener miedo de tocar, querer el bien para quienes han sido afectados, recuperar valientemente nuestras relaciones de comunidad humana y cristiana. Nuestra vida va más allá del temor, vivimos y morimos en Cristo. Esta realidad nos ofrece un ambiente propicio para vivir la imitación de Cristo, recuperar la dimensión religiosa y social por encima de prohibiciones absurdas como si se fuera dueño y señor de la vida. Que nuestra fe no se quede en un intimismo que aísla y encapsula en un ambiente egoísta y exclusivamente personal. Aquí hay que dar testimonio, ser ejemplo e imitar a Cristo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor que nuestra vivencia cristiana sea autentica como tu vida, que no tengamos miedo de vivir el encuentro con los más excluidos de la sociedad e integrarlos en esta historia de salvación. Que cada uno sepa acercarse, suplicar, vivir lo mandado por tu Ley y dar vivo testimonio del encuentro íntimo contigo. Míranos, Señor, siente tu conmovedor amor, tiende tu mano, tócanos, limpia nuestra impureza y haz que seamos imitadores de tu gran amor. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos esta es nuestra casa, con frecuencia somos invitados a vivir nuestra vida en estos espacios, pero puede darse que no nos sintamos en nuestro ambiente; así que recordemos que en la casa de Dios no somos extraños como en tierra extranjera; aquí en verdad somos ciudadanos del Reino, estamos en nuestra propiedad. Construyamos comunidad, acerquémonos a Jesús, vivamos un profundo encuentro con él, dejémonos tocar por amor, y como respuesta en todas las dimensiones de nuestra vida: Imitemos a Cristo. Monición a la Liturgia de la Palabra Hermanos vamos a escuchar la Palabra de Dios, ella siempre nos sorprende con la novedad, pero hoy, de manera especial, nos invita a abrir nuestros oídos y escuchar lo que ha vivido el pueblo de Dios, para que aprendamos a Imitar al Señor y no nos quedemos en nuestros estrechos esquemas de condenación. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Señor Dios, que has dispuesto la historia de la salvación para que el hombre aprenda a hacerlo todo para Gloria de Dios y salvación de la humanidad, escucha la oración de tus hijos que imploran tu bendición. Diciendo: R. Bendice a tu pueblo Señor 1. Padre Bueno, te pedimos por tu Iglesia, especialmente por nuestros pastores y nuestro párroco para que en sus enseñanzas nos muestren el verdadero camino para Imitar a Cristo el Salvador. 2. Padre Generoso, te suplicamos por quienes tienen el poder de autoridad en nuestra comunidad para que sepan interpretar los signos de los tiempos, y con sus decisiones den Gloria a Dios y busquen siempre la salvación de la humanidad. 3. Padre Misericordioso, te pedimos por la humanidad rotulada como “impura”, mírala con tu misericordia, absuélvela de su culpa y reintégrala a la vida espiritual y social. 4. Padre amoroso, te pedimos por los enfermos y por todos los que sufren para que vivan unidos a ti y ofrezcan su fidelidad, sufrimientos y oraciones por la evangelización del mundo. 5. Padre Buen Pastor, te pedimos por esta asamblea que es tu rebaño, tiene necesidad de tus cuidados amorosos, líbranos de caer en el escándalo, más bien enséñanos y danos la gracia de aprender en todo a Imitar a Cristo el Señor. En un momento de silencio presentemos nuestras intenciones personales Oración conclusiva Oh Dios, acoge favorablemente las súplicas que te hemos presentado, e incluso aquellas que han quedado en el secreto del corazón, y concedeos vernos beneficiados de tu bendición. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén.