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evangelio

Vie 16 Ago 2019

La Sagrada Escritura nos pide: escuchar atentos al Señor

Primera lectura: Jr 38,4-6.8-10 Salmo: Sal 40(39),2-3ab. 3cd-4ab.4cd-5ab.18 (R. 62[61],2) Segunda lectura: Hb 12,1-4 Evangelio: Lc 12,49-53. Introducción Algunas ideas temáticas que ofrecen las lecturas en consideración: • Confía en el Señor. Dios es nuestro protector y siempre está pronto a dar la mano a su pueblo, por medio de sus elegidos, profetas y personas de fe, hasta los últimos tiempos, cuando nos envía a su Ungido, Jesucristo. • Camina tras la salvación. El medio para alcanzar la felicidad que anhelamos y la salvación que se nos ofrece es la misericordia de Dios. El testimonio de quienes, con fe y valor, han luchado para vencer el mal y seguir al Señor, nos muestra que es indispensable la confianza y la fidelidad. • Vive como discípulo misionero que anuncia y se compromete. Estamos en este mundo para hacer historia de salvación, como discípulos misioneros de Jesús, quien nos pide anunciar y vivir el dinamismo del Reino, con entrega decidida y servicio generoso, para vencer las pasividades, adormecimientos y conformismos que experimentamos en nuestro diario vivir. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La Palabra nos lleva a ver los acontecimientos y testimonios de personas, como los profetas, que nos muestran cómo Dios es nuestro auxilio y nuestra fortaleza en el camino de nuestra liberación. Nos motiva a sentir cómo la acción de Dios en nuestras personas y en nuestra historia nos debe dar la seguridad que Él siempre está de nuestra parte, que podemos contar con Él y superar toda adversidad y todo mal; y, que, aunque, muchas veces, los sufrimientos y dificultades nos hagan sentir doblegados, con Dios nunca estaremos vencidos. El identificarnos como discípulos misioneros en el seguimiento al Señor Jesús, nuestro Salvador, nos exige firmeza en la fe, imitando a muchos creyentes, para así tenerlo como nuestro paradigma como la persona a quien nos debemos incorporar por ser el apoyo indispensable, ya que con su ayuda sabremos despojarnos de toda clase de maldad y soportar como Él los miedos, dudas, humillaciones y sufrimientos de nuestro diario vivir; además, tendremos la fortaleza para asumir con Él la cruz y soportar con valor las contradicciones de quienes nos hacen daño o de las realidades hostiles que nos rodean, superarlas y lograr la dicha de estar ahora y siempre junto a Dios. La Palabra nos reconforta con esta voz de ánimo que nos manifiesta que el Señor nos escucha y nos da la mano para continuar firmes en la fe y confiados en medio de la lucha contra toda clase de mal. Así mismo, nos insiste en que al decidir ser discípulos misioneros comprometidos en la construcción del Reino, por nada podemos desistir en nuestro seguimiento claro y firme y en nuestra lucha y nuestra guerra contra todo lo negativo que vaya contra la voluntad de Dios y la propia realización integral, histórica y trascendente. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La palabra de Dios nos invita a saber reconocer, confiar, esperar y servir en el anuncio y construcción de la obra del Reino de Dios, que para lograrlo necesitamos cambiar de mentalidad. Y para eso la Sagrada Escritura nos pide: escuchar atentos al Señor, que se nos manifiesta en muchos aspectos de nuestra vida y de diversas formas; y dejarnos animar por el testimonio de muchas personas de fe que han perseverado hasta el fin y han dejado huellas de vida y salvación. Este mensaje de la palabra, escuchar y ver el testimonio, nos advierte también que la vida de las personas fieles al Señor, es vida de sacrificio, riesgo y decisión; que ni la tranquilidad pasiva, ni el alma conformista, ni la indiferencia están en sintonía con este lenguaje profético y mesiánico. Desde esta Palabra interpretamos que una vida instalada en ideas o conceptos, en pastorales de sostenimiento o en costumbres, normas, formas o modos de vida familiar, resignaciones y desánimos, es contraria a la novedad del Reino y al proyecto del Padre misericordioso, a quien hacemos eco en la Secretariado Permanente del Episcopado, con el lema de este año: como Jesús, “ve y haz tú lo mismo”. Dar lo mejor, aunque cueste y sin importar quién es el necesitado. Por eso, la metáfora del fuego, que nos presenta el Señor Jesús, nos recuerda el horno y la antorcha humeante de la alianza con Abraham (Gen. 15,17), la zarza ardiente en el Horeb, cuando Dios le pide a Moisés volver a Egipto a liberar a su pueblo (Ex. 3,1-13), y la brasa encendida con la que Dios purifica los labios de Isaías (Is. 6,6-9 ), entre otros muchos pasajes de la Sagrada Escritura, que nos invitan a percibir cómo Dios se comunica, purifica, fortalece y motiva al discípulo para que se prepare, acepte y asuma la invitación a seguirle de la mejor forma, a costa de todos los miedos y peligros. Es el mismo Señor Jesús quien nos invita y nos propone dejarnos llenar de su presencia para que así seamos capaces de abrir nuestras puertas personales, familiares, sociales y espirituales, y tomar el camino con audacia y decisión; de colocar nuestra mirada en los horizontes de luz que nos dan seguridad y nos permiten ser verdaderos discípulos bautizados con fuego y Espíritu, según lo anunciado por Juan en su predicación (Lc. 3,16), y nos preparemos constantemente para llevar una vida impregnada del Espíritu Santo que nos ayuda a asumir el estilo de vida nueva y el modelo transformador del Señor Jesús. En este sentido el Papa nos advierte que “aunque las palabras de Jesús pueden parecernos poéticas, sin embargo, van muy a contracorriente con respecto a lo que es costumbre, a lo que se hace en la sociedad; y, si bien este mensaje de Jesús nos atrae, en realidad el mundo nos lleva hacia otro estilo de vida.” Papa Francisco, la Exhortación Apostólica, Gaudete et Exsultate, No. 65. Por eso para vivir nuestra vocación bautismal y misionera, como bautizados y enviados, con autenticidad y coherencia, necesitamos decisión clara y opciones que nos lleven a dar testimonio de fe por encima de las dificultades, a reconocer el sentido de la vida guiada por el Señor Jesús y a enrutarnos por el camino de la santidad, atendiendo a las exigencias de la fidelidad, del amor puro, de la autenticidad en las actitudes y de ecuanimidad en las relaciones; sabiendo que este enfoque y vivencia nos va a acarrear críticas y contradicciones, que sin ser polémicas ni enfrentamientos, sí nos exige mantener la perseverancia y romper con algunos modos de ser y con prácticas materialistas, individualistas y de conveniencia social. Este pasaje que nos presenta el Señor Jesús, nos recuerda también que desde el Sinaí (Ex. 19,18), en el horizonte del desierto, el fuego es signo y símbolo de santidad, que nos coloca en la doble manifestación del mismo hecho: atractivo y temeroso, alentador y desafiante; pero esta realidad del fuego, que es natural, como la del agua, nos anima a seguir con confianza al reconocer que es acción divina, un gran don del cielo. Realidad en la que podemos encontrar y entender el sentido del proyecto del Señor Jesús, que pide ser aceptado y asumido como un don bajado de lo alto y, por lo mismo, como el tesoro más grande que podemos encontrar y disfrutar en la vida. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? • Señor, necesitamos el fuego de tu amor, para que encienda nuestro espíritu, nuestra mente, corazón y todo nuestro ser, y nos ayude a superar con fortaleza la pusilanimidad, frialdad y el alma dormida, para decidirnos a ser sus testigos con tenacidad, intrepidez y audacia. • Señor, ante el mundo en el que vivimos y en el que muchos se creen con derechos de arriesgar sus vidas y de sacrificar la de los demás, danos la sabiduría para denunciar los abusos, atropellos, corrupciones y todas las injusticias que a diario se comenten, en nuestra sociedad, e inspira las palabras que necesitamos para aconsejar y orientar a los niños, jóvenes, familias y a muchos bautizados por el camino de la Verdad y la Vida. • Señor, queremos mantenernos fieles como sus discípulos misioneros, pero “tú lo sabes todo Señor” y nosotros sabemos que la lucha es para valientes, danos los dones de tu Santo Espíritu y las virtudes cristianas que necesitamos para mantenernos fieles y perseverar firmes hasta el fin. RECOMENDACIONES PRÁCTICAS: 1. Podría resaltarse como signo en la eucaristía la ofrenda para los pobres, como signo de comunión fraterna. 2. Se puede seguir el Prefacio y Plegaria Eucarística II, “El misterio de nuestra salvación en Cristo”, Misal p. 439. 3. Escoger los cantos que vayan en sintonía con las oraciones y los textos bíblicos de este día. 4. Motivar y realizarla colecta de la Dona Nobis, que se realizará el próximo domingo, y que tiene como objetivo sostener la obra evangelizadora de la Iglesia en Colombia. 5. Recordar que: El viernes 23 es la fiesta de Santa Rosa de Lima, Patrona de América Latina, y el sábado 24 la de San Bartolomé, apóstol.

Jue 8 Ago 2019

Encuentro con el Resucitado | Agosto 11 de 2019

"Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos" (Lc 12,33) TAREAS: 1.Pregúntate cómo consolidas tu fe. ¡Lee el Catecismo de la Iglesia Católica! 2. Practica las obras de caridad 3. Apréndete de memoria las Obras de Misericordia Ir a lista de descargas

Jue 8 Ago 2019

El servicio como Evangelio

Por: Mons. Darío de Jesús Monsalve Mejía -“La Verdad te hizo libre, para que el amor te haga esclavo”, escribió el gran San Agustín. Para servir como Jesús, necesitamos ser liberados, tener desatados el corazón, los pies y las manos. A mayor libertad en el corazón y en las condiciones de vida, mayor capacidad para amar y darse a los demás. Podremos ser “servidores del Evangelio” solamente si nos transforma “el Evangelio del servicio”. Y éste no es otro que la persona de Jesús, “Siervo de Yahvé” y “servidor de todos”. Jesús es el enviado del Padre y el Buen Samaritano de la humanidad que sufre: de las víctimas por la discriminación de género (mujer samaritana), por la violencia de los ladrones (parábola del samaritano) y por la degradación y la exclusión (leproso samaritano). Esta “trilogía samaritana” del Evangelio, marca la ruta del servicio al Dios Único, al prójimo victimizado y al Cuerpo de Cristo (comunidad eclesial), saliendo de la “lepra” egocéntrica, que despedaza y excluye. Jesús no solamente se compadece de todo ser humano, sino que asume en su pasión, en su cruz y muerte violenta, todo el dolor causado por la inhumanidad y por los antihumanos de la historia. Es el Siervo que sufre y el Servidor a quien le dan vinagre en su sed. “Yo doy mi vida...nadie me la quita”, podrá decir ante los lobos que asedian al pastor y a su rebaño (Jn10, 17.18). “Él dio su vida por nosotros para que también nosotros demos nuestras vidas por los hermanos” (1Jn3,16). Este es el kerigma, el Evangelio del servicio que dará como fruto la conversión pastoral del ministerio apostólico (obispos, presbíteros y diáconos), para que, dando testimonio de quien “está entre nosotros como el que sirve”, podamos conformar la Asamblea de Servidores en cada parroquia, inicio del Plan Pastoral. Recibir esta gracia del kerigma y anunciarlo, personalmente, cada uno de los párrocos, marcará el comienzo de la renovación de la parroquia, del paso de una Iglesia clericalizada a una comunidad y cuerpo de servidores, que se conforma desde el Altar del Sacrificio, desde la asamblea eucarística. Este comienzo significa hoy el fin del clericalismo y de su exclusión de los laicos, hombres y mujeres, del abandono a los esposos y familias, del inexcusable e intolerable abuso a menores, abuso sexual, de autoridad y de la conciencia débil ante la figura religiosa. Desde los inicios, la Eucaristía, sacramento del sacrificio de sí mismo que ofrece el Siervo-Servidor, Jesús, estuvo esencialmente unida al “lavatorio de los pies”, como sacramento de su diakonía o servicio en el mundo. La comunidad creyente de Juan, el apóstol y autor del cuarto evangelio, sitúa este gesto de Jesús en el Cenáculo de la institución eucarística y del mandamiento nuevo del amor fraterno. En el seno de la comunidad creyente, el servicio como Evangelio adquirió categoría de ministerio apostólico, como lo tiene hoy, en proceso de restauración, la Iglesia del Vaticano II, en el Diaconado Permanente (Lumen Gentium, 29). Este ministerio identifica la vocación de todo creyente, de toda comunidad eclesial y de todo ministerio, a vivir la vida como servicio a Cristo, a Dios y a la humanidad. En sintonía con la reorganización de la Santa Sede, que recoge en un nuevo dicasterio todas las obras e instituciones eclesiales para el servicio al desarrollo humano integral, la Arquidiocesis de Cali iniciará, también, una articulación de la obra de pastoral social o evangelización de las diversas realidades sociales. Será la nueva vicaría episcopal para el servicio al desarrollo humano integral. Desde la Escuela Diaconal Paulo VI y la parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios, Jesús Siervo de Yahvé y María Sierva del Señor, Remedio para los enfermos y pobres, emprenderemos esta nueva etapa de la “pastoral de la sociedad” o pastoral social. El Evangelio del servicio, el ministerio de los servidores o diáconos permanentes y la Vicaría del Servicio al DHI, nos permitan a todos avanzar hacia la madurez de los “servidores buenos y fieles”, que deberá ser la vocación y misión de todos en la Iglesia. Sustentados en esta comprensión de la vida humana como servicio a Cristo y al prójimo en la comunidad de la Iglesia, se ilumine también el valor ético del existir humano, personal y cultural. La Iglesia “servidora de la humanidad”, anime así a nuestros pueblos a construir la vida y la política, la autoridad y las responsabilidades sociales, sobre el perfil de todo ser humano como servidor. Haciéndonos servidores unos de otros, podremos desmontar la inhumana cultura del abuso, de la opresión y explotación, de la depredación y trata de personas, de tantas formas de violaciones y violencias. El servicio de Cristo sea la verdad que nos libera de los pasos mal dados en la vida y de las culpas acumuladas (lavatorio de los pies), para que, con Él, el amor nos vuelva esclavos unosde otros en la entrega por los demás. +Darío de Jesús Monsalve Mejía Arzobispo de Cali

Vie 2 Ago 2019

"La raíz de todos los males es la codicia"

Primera lectura: Qo 1,2; 2,21-23 Salmo: Sal 39(38),5-6ab. 6c-7.12.13ade-14 (R. 5a) Segunda lectura: Col 3,1-5. 9-11 Evangelio: Lc 12,13-21 Introducción De la Palabra que se nos proclama en este día podemos considerar tres ideas temáticas: • Dar respuesta a la pregunta ¿Dónde está la verdadera sabiduría? • Cristo es la síntesis de todo y está en todo. • La felicidad verdadera consiste en evitar toda codicia porque la vida no está asegurada en los bienes. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En el Evangelio, a Jesús alguien le pide ayuda sobre la distribución de una herencia. De la petición misma, se deduce que un hombre no quiere repartir la herencia con su hermano. Jesús interviene, no para dar la solución particular al hecho mismo, sino para ayudar a ver la raíz del problema, el cual tipifica todos los demás problemas similares: La raíz de todos los males es la codicia. El problema de estos dos hermanos no deriva ni de la justicia ni de la equidad, sino de la codicia. Podemos decir que “el interés” acalla todo sentimiento y hace perder la humanidad frente al otro. Esta realidad de la existencia está muy unida a la que plantea el libro del Eclesiastés: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Eclesiastés es la traducción griega del nombre hebreo “Qohélet”, cuyo significado dice relación con asamblea. Sería “el predicador”, un israelita que dedicó su vida a buscar la sabiduría y ejerció de maestro, investigando y comunicando sus hallazgos al pueblo: “Qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? La misma sagrada Escritura nos hace caer en la cuenta de que la existencia en la tierra es breve: “Setenta años dura nuestra vida y hasta ochenta llegan los más fuertes; pero sus afanes son fatiga inútil, pues pasan pronto, y desaparecemos (Sal 90,10): “El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que no deja huella” (Sal 144,4). Es por esto por lo que en el Salmo 89 el orante clama al Señor: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato”. Tiene lugar aquí preguntarnos entonces: ¿Hay alguna vía de salida ante el “todo es vanidad? ¿Es posible encontrar sentido ante el “sin sentido” que ha concluido el Qohélet? La escritura misma nos abre la esperanza del “sí”. Jesús nos enseña que ante la vaciedad del “vanidad de vanidades”, existe el “enriquecerse ante Dios”. Así lo explica en el mismo evangelio de san Lucas: “Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón ni la polilla; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Lc 12, 33-34). El hombre que derribó los graneros y construyó otros más grandes, para asegurarse la vida almacenando el grano y toda la cosecha, es un necio, pues esta noche le será pedida la vida, y lo acumulado ¿de quién será?; es la misma situación planteada por el Qohélet cuando afirma: “Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado: también esto es vanidad”. La perenne enseñanza de Jesús emerge con esplendor: “Aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Llegar a vivir esta “luz” en la existencia cotidiana, implica una renovación de mente y de criterios, como lo pide la carta a los colosenses: “Dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría”. No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos de la vieja condición humana, con sus obras, y revestíos de la nueva condición, que ya se va renovando como imagen de su creador, hasta llegar a conocerlo”. Ya está disponible en la librería de la Conferencia Episcopal Predicación Orante de la Palabra. II De la Santísima Trinidad a Cristo Rey | Ciclo C . 2019 [icon class='fa fa-download fa-2x']MÁS INFORMACI{ON[/icon]

Vie 2 Ago 2019

Encuentro con el Resucitado | Agosto 04 de 2019

"¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad¡" (Eclesiastés 1,2) TAREAS: 1. Reflexiona en qué gastas tu vida.y tu tiempo 2. ¡Atesora para el cielo! Revisa qué tiempo dedicas a la oración y a las obras de caridad 3. Preocúpate de hacer un taller bíblico o de oración [icon class='fa fa-download fa-2x']Ir a lista de descargas[/icon]

Vie 2 Ago 2019

La voz del Pastor | Agosto 04 de 2019

Reflexión del Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 12 13-21

Vie 12 Jul 2019

¿qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna?

Primera lectura: Dt 30,10-14 Salmo: Sal 69(68),14.17-18. 30-31.33-34.36ab+37 (R. cf. 145[144], 18) o Sal 19(18),8.9.10.11(R. 119[118], 105) Segunda lectura: Col 1,15-20 Evangelio: Lc 10,25-37 Introducción • El Deuteronomio nos recuerda que los mandamientos no son letra muerta, deben estar en nuestro corazón para ponerlos en práctica. • San Pablo nos presenta a Cristo como el principio y fundamento de todo, Él es la cabeza de la Iglesia y nosotros, como miembros de su cuerpo, hemos de seguir su ejemplo, haciendo lo mismo que él hizo. • La parábola del Buen Samaritano es una invitación a no descuidar el amor a Dios desde el compromiso de cuidar y velar continuamente por las necesidades del hermano.

Vie 12 Jul 2019

La voz del Pastor | Julio 14 de 2019

Reflexión del Cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37