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matrimonio

Mar 18 Ago 2026

Amor sin alianza: el silencio que apaga la Iglesia doméstica

Por Mons. Miguel Fernando González Mariño - Cuando los católicos conviven sin el sacramento del matrimonio, no solo comprometen su vida de gracia: apagan la misión evangelizadora que Dios confía a cada familia.Un fenómeno que crece en silencioEn las últimas décadas, un fenómeno preocupante se ha instalado con naturalidad en el tejido de muchas comunidades católicas: parejas que se identifican como creyentes, que bautizan a sus hijos, que asisten ocasionalmente a la Misa, pero que nunca han dado el paso de contraer el sacramento del matrimonio. Viven juntas, forman familias, incluso participan en la vida parroquial y sin embargo, su unión permanece, ante los ojos de la Iglesia y ante Dios, en el ámbito de la unión libre.Las estadísticas confirman lo que la experiencia pastoral ya advertía. En muchos países de América Latina, donde el catolicismo sigue siendo la religión mayoritaria, más de la mitad de las parejas convivientes no han formalizado su unión ni civil ni religiosamente. Entre los jóvenes católicos, la convivencia previa al matrimonio, o en lugar de él, se ha convertido en la norma asumida sin mayor cuestionamiento. La pregunta pastoral urgente no es únicamente moral: es también misionera. ¿Qué ocurre cuando la célula básica de la Iglesia —la familia— no está fundada sobre el sacramento?El sacramento más que un rito es una realidad nuevaPara comprender la gravedad del problema, es necesario partir de lo que el matrimonio es en la fe católica, y no solo de lo que significa. El Concilio Vaticano II, en la constitución Gaudium et Spes, describió el matrimonio como «la íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias» (GS 48). No se trata de un contrato social ni de una formalidad cultural: es un vínculo ontológico, una nueva realidad que Dios mismo constituye a partir del consentimiento libre de los esposos.San Juan Pablo II, en su exhortación apostólica Familiaris Consortio (1981) enseñó que «el matrimonio de los bautizados es, en sí mismo, un signo sacramental» (FC 13). Esto implica que, para los bautizados, no existe matrimonio cristiano válido fuera del sacramento. Cuando dos católicos eligen unirse sin él, no simplemente omiten un trámite eclesiástico, sino que renuncian a la gracia específica que Dios les ofrece para vivir su amor de manera sobrenatural, estable y fecunda.La Sagrada Escritura no contempla el amor entre hombre y mujer como una realidad puramente natural que luego recibe un barniz religioso. Desde el Génesis, la unión conyugal aparece inscrita en el plan creador de Dios: «Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne» (Gn 2,24). Este texto, citado por Jesús mismo cuando le preguntan sobre el divorcio (Mt 19,5-6), establece que la unión entre varón y mujer tiene un carácter original, exclusivo y permanente que no depende de la decisión humana sino de la voluntad del Creador.El apóstol Pablo va aún más lejos. En la carta a los Efesios, conecta el amor conyugal con el misterio de la alianza entre Cristo y su Iglesia: «Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella» (Ef 5,25). Este paralelismo no es una alegoría piadosa: es el fundamento de la sacramentalidad del matrimonio. El amor esponsal humano es, en la economía de la salvación, signo eficaz del amor redentor de Cristo. Cuando una pareja bautizada renuncia al sacramento, no solo pierde una gracia, sino que oscurece un signo que el mundo necesita ver: «Lo que Dios unió, no lo separe el hombre» ( Mt 19,6)La Teología del Cuerpo de Juan Pablo II enseña preciosamente que el cuerpo humano tiene un significado esponsal, es decir, está hecho para el don de sí mismo en el amor. Desde esta perspectiva, la unión sexual no es un hecho meramente biológico o afectivo: es un lenguaje. El acto conyugal dice, con el cuerpo, algo de carácter absoluto: «me entrego a ti totalmente, para siempre, con exclusividad y apertura a la vida». Cuando este acto se realiza fuera del matrimonio —es decir, sin el compromiso sacramental que le corresponde—, el cuerpo pronuncia palabras que la voluntad desmiente. Es una mentira corporal, una contradicción entre el signo y la realidad. La fornicación no es solo un pecado de los sentidos: es una falsificación del lenguaje del amor.San Juan Pablo II escribía: «El cuerpo, y solo él, es capaz de hacer visible lo que es invisible: lo espiritual y lo divino. Fue creado para transferir a la realidad visible del mundo el misterio escondido desde la eternidad en Dios, y ser así su signo». Las parejas que conviven sin matrimonio no solo privan de la gracia a su propia relación: privan al mundo de un signo de Dios.La exhortación apostólica Familiaris Consortio estructura la misión de la familia cristiana en torno a cuatro grandes tareas: formar una comunidad de personas, servir a la vida, participar en el desarrollo de la sociedad, y participar en la vida y misión de la Iglesia (FC 17). Es significativo que estas cuatro dimensiones se presentan como inseparables y como consecuencia del vínculo sacramental. Sin él, la familia puede cumplir algunas funciones naturales, pero queda privada de su capacidad específicamente eclesial.El documento es explícito respecto a las uniones irregulares. En el número 81, Juan Pablo II distingue diferentes situaciones de los divorciados y convivientes, y señala que «no pueden recibir la Eucaristía» mientras persistan en esa situación, porque su estado de vida contradice objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia que es significada por la Eucaristía. El número 84 precisa que es tarea de la comunidad eclesial acompañar a estas personas «con amor solícito», sin hacerles creer que su situación es conforme con la voluntad de Dios.La Iglesia doméstica y el apagamiento misioneroLa expresión “ecclesia doméstica” designa una realidad teológica muy precisa. Indica que la familia cristiana es, una forma de ser Iglesia, con sus propias funciones, entre ellas el anuncio del Evangelio, oración, servicio y testimonio.Pero esta realidad eclesial requiere su fundamento sacramental. Una familia no puede ser auténticamente Iglesia doméstica si no está constituida sobre la alianza que Dios mismo sella en el sacramento del matrimonio. La familia fundada sobre la unión libre puede tener afecto, generosidad y aun fe personal de sus miembros; pero le falta la gracia sacramental, el vínculo específico que la hace signo de la alianza de Dios con su pueblo.Esto tiene consecuencias pastorales concretas. Los hijos que crecen en estas familias reciben —o no reciben— la fe en un ambiente que, por su constitución misma, transmite una visión fragmentada del amor cristiano. Aprenden que el amor puede ser provisional, que el compromiso puede dejarse para después, que Dios no es necesario para fundar una familia. Muchos de esos hijos son quienes hoy, ya adultos, no quieren casarse. El ciclo se cierra: la familia que no vivió el sacramento engendra una generación que no ve razón para recibirlo.No es difícil ver la relación entre la generalización de las uniones libres y la resistencia creciente al matrimonio entre los jóvenes. Cuando una generación crece viendo que sus padres —o los padres de sus amigos— viven juntos sin casarse, el mensaje implícito es inequívoco: el matrimonio es opcional, innecesario, quizás incluso un riesgo. A esto se suman los mensajes de una cultura que sacraliza la autonomía individual y desconfía de los compromisos permanentes.El resultado es una generación de jóvenes católicos que, en muchos casos, conocen la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio, pero no la han visto encarnada en una familia concreta, cercana, convincente. El testimonio —o su ausencia— pesa más que la catequesis. Y cuando los modelos familiares que han conocido son parejas en unión libre, el camino al matrimonio sacramental no solo parece innecesario: les parece ajeno. Esta situación no solo daña a quienes la viven, sino que forma una cultura familiar que hace más difícil el matrimonio para las generaciones siguientes. La misión evangelizadora de la familia no es neutra: o transmite la fe en el matrimonio o siembra la indiferencia ante él.Más allá de la dimensión moral individual objetiva, la unión libre entre católicos comporta también un daño eclesial y misionero. Una pareja que vive en esa situación no puede acceder a los sacramentos —en particular a la Eucaristía y a la Penitencia, sin propósito de enmienda—, lo cual la priva de las fuentes principales de la vida cristiana. Tampoco puede ejercer ciertos ministerios en la comunidad parroquial. Y, sobre todo, no puede dar el testimonio pleno que el mundo necesita: el de un amor que es signo de la fidelidad de Dios.La Iglesia no condena a las personas que viven en unión libre: las ama y las llama. El Papa Francisco, en su exhortación Amoris Laetitia (2016), insistió en que la pastoral familiar debe ser un camino de acompañamiento, discernimiento e integración, sin reducir el anuncio del Evangelio del matrimonio ni abandonar a las personas en sus situaciones irregulares. Misericordia y verdad no se oponen: la misericordia auténtica conduce hacia la plenitud, no se detiene en la comodidad del momento.Esto exige a las parroquias, movimientos y comunidades católicas desarrollar propuestas concretas: procesos de acompañamiento de parejas en unión libre que las ayuden a dar el paso al matrimonio; catequesis prematrimonial accesible y profunda; grupos de matrimonios que den testimonio viviente de lo que el sacramento hace posible; y una predicación que no eluda el tema por temor a herir susceptibilidades, sino que lo aborde con la delicadeza y la firmeza del amor pastoral.El problema de las uniones libres entre católicos es un desafío que toca el corazón de la misión evangelizadora de la Iglesia, porque toca el corazón de la familia. Cuando el sacramento está ausente, la familia pierde su raíz sobrenatural, su plena capacidad de transmitir la fe, su fuerza para ser Iglesia doméstica. Y cuando muchas familias pierden esa capacidad al mismo tiempo, la Iglesia entera queda empobrecida en su capacidad testimonial ante el mundo.La respuesta no es el juicio sin misericordia, pero tampoco es el silencio pastoral por miedo al conflicto. Es el anuncio valiente y amoroso del Evangelio del matrimonio: la buena noticia de que Dios quiere habitar en el corazón de cada familia, de que el amor humano puede ser redimido y elevado, de que la alianza conyugal es mucho más que un trámite —es el lugar donde dos personas se convierten, juntas, en sacramento del amor de Dios para el mundo.Mons. Miguel Fernando González MariñoObispo de El EspinalPresidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia

Jue 30 Jul 2026

Defendiendo la vida desde la familia

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Avanzamos en el desarrollo del Proceso Evangelizador en la Diócesis de Cúcuta con el lema: vayan y hagan discípulos defendiendo la vida, celebrando 70 años de vida diocesana, transmitiendo el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que es Evangelio de la vida. El primer espacio y ambiente para proteger, defender y custodiar la vida es la familia; con la certeza que Jesucristo nuestra esperanza, ilumina y unifica la vida familiar y con la gracia que derrama cada día sobre los hogares la custodia. Sabiendo que “el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia” (Amoris Laetitia 31).Frente a todas las dificultades por las que pasa la familia en el momento actual, la llamada que nos hace Dios en su Palabra es a edificar la vida del hogar sobre Jesucristo, roca firme que sostiene el hogar; para recibir de Él la fuerza de afrontar los desafíos y tareas en la misión que ha recibido de Dios de custodiar y defender la vida humana. Al respecto Aparecida nos dice: “el ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, también posee una altísima dignidad que no podemos pisotear y que estamos llamados a respetar y a promover. La vida es regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos” (DA 464). Esta fuerza se encuentra únicamente en Dios que regala su gracia y bendición a cada familia para cumplir con su misión.Esta enseñanza del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia nos ayuda a ratificar la doctrina sobre la familia y la defensa de la vida, para responder a las ideologías que presentan el aborto, la eutanasia y demás atentados contra la vida y la dignidad de la persona humana, como norma de comportamiento. Frente a esto, tenemos que fortalecer la familia que protege la vida como regalo gratuito de Dios. En ese sentido, Aparecida afirma: “la familia cristiana está fundada en el sacramento del matrimonio entre un varón y una mujer, signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su esposa, la Iglesia. Desde esta alianza de amor, se despliegan la paternidad y la maternidad, la filiación y la fraternidad, y el compromiso de dos por una sociedad mejor” (DA 433); esto nos permite construir persona y sociedad desde los valores del Evangelio de Jesucristo.La familia que edifica su vida sobre la roca firme de Jesucristo recibirá la fuerza diaria para cumplir su misión y se convierte en luz que ilumina el camino de otras familias, que se ven desanimadas en continuar con la lucha diaria, porque “la familia cristiana, hoy sobre todo, tiene una especial vocación a ser testigo de la alianza pascual de Cristo, mediante la constante irradiación de la alegría del amor y de la certeza de la esperanza, de la que debe dar razón. La familia cristiana proclama en voz alta tanto las presentes virtudes del Reino de Dios como la esperanza de la vida bienaventurada” (Familiaris Consortio 52), incluyendo el testimonio cristiano al abrazar la cruz del Señor y contemplarla en medio de las dificultades que se viven en cada hogar y los desafíos que tiene que afrontar del mundo actual que quiere desestabilizar las familias.Para afrontar los retos diarios, sabemos que no estamos solos, Jesucristo va con nosotros en la barca de nuestra vida y además tenemos la protección y amparo de la Santísima Virgen María, que nos enseña a estar junto a la cruz del Señor, a veces con dolor, pero de pie y con esperanza en Jesús que no defrauda, porque “los dolores y las angustias se experimentan en comunión con la cruz del Señor, y el abrazo con Él permite sobrellevar los peores momentos. En los días amargos de la familia hay unión con Jesús abandonado que puede evitar una ruptura. Las familias alcanzan poco a poco, con la gracia del Espíritu Santo, su santidad a través de la vida matrimonial, participando también en el misterio de la cruz de Cristo, que transforma las dificultades y sufrimientos en una ofrenda de amor” (AL 317); con el auxilio de la gracia de Dios que se nos ofrece en los sacramen¬tos, sobre todo en la Confesión y la Eucaristía, que fortalecen y alimentan la vida familiar.Con la certeza que Jesucristo ilumina y unifica la vida familiar, continuamos en el Proceso Evangelizador que hemos venido realizando durante todos estos años de historia diocesana, abiertos a la gracia de Dios y al don que viene de lo alto que nos fortalece, alienta, nos llena de esperanza, porque “Dios ama nuestras familias, a pesar de tantas heridas y divisiones. La presencia invocada de Cristo a través de la oración en familia nos ayuda a superar los problemas, a sanar las heridas y abre caminos de esperanza” (DA 119); con la garantía que no estamos solos en la vida familiar, ya que la gracia de Dios y la compañía de la Iglesia, nos ayudan a fortalecer los vínculos de comunión familiar.Las familias tienen la compañía de la Iglesia en cada una de las parroquias, desde donde se ora por las necesidades familiares, por los miembros del hogar que estén pasando situaciones difíciles, pidiendo la gracia de la caridad y del amor conyugal, dando gracias a Dios todos los días por la vida y todo lo que acontece en la familia. Pongamos la vida personal y familiar bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María, en todas las circunstancias de la existencia, aún en los momentos de cruz. Que el Glorioso Patriarca San José, unido a la Madre del cielo, nos alcancen de Nuestro Señor Jesucristo la fortaleza en la fe, la esperanza y la caridad, para vivir en el hogar iluminados y unificados por Él, para que construyamos familias perdonadas, reconciliadas y en paz.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Jue 28 Jul 2022

Concluyó encuentro de Pastoral Familiar con una invitación a la renovación

Siendo conscientes de las dificultades a las que la familia de hoy se ve expuesta y con el propósito de dinamizar el trabajo de la Pastoral Familiar, el Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió entre el 26 y 27 de julio en la ciudad de Sincelejo a delegados de la pastoral familiar - regional Caribe. Un punto central de la agenda fue socializar el documento de “Itinerarios catecumenales para la vida matrimonial”, preparado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y dirigido a los pastores, a los cónyuges y a todos los que trabajan en la pastoral familiar. Como anfitrión del encuentro actuó monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, quien recodó que el Año de la Familia que acaba de celebrarse, significó una profunda reflexión en el mundo sobre el papel de la familia, esta aseguró, se hizo a partir de la exhortación apostólica post-sinodal Amoris laetitia (La alegría del amor). Demostró su preocupación advirtiendo que este mensaje llega en “un mundo en el que la familia está cada vez más en entredicho y en expectativa, donde los valores familiares que conocíamos han ido desapareciendo” Enfatizó además, en la importancia de renovar la pastoral familiar, donde se fortalezca, articule y proyecte el trabajo, apuntando a una formación humana espiritual y pastoral, para que en las diferentes Jurisdicciones se brinde un apoyo eficaz a las familias. “Estamos reflexionando precisamente sobre la propuesta que hace el Papa de una Pastoral familiar fortalecida y de una preparación para el matrimonio de la vida afectiva y la vida familiar mucho más consistente, creo que lo necesitamos con urgencia”, aseveró el prelado. Por su parte el padre Juan Carlos Liévano, director del Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, intervino presentando las propuestas y construcción conjunta del itinerario que podrá guiar el plan de trabajo de la pastoral de familiar en las Jurisdicciones Eclesiásticas. La reunión estuvo acompañada por momentos de oración, disertación, conferencias y folclor, que hicieron de este encuentro un momento de comunión y participación. Asistieron delegados y parejas de laicos que hacen parte de las comisiones pastorales de familia de las Jurisdicciones Eclesiásticas de Cartagena Barranquilla, El Banco, Magangué. Montelíbano, Sincelejo, Montería y Santa Marta.

Mar 29 Mar 2022

Encuentro Nacional de Equipos de Preparación al Sacramento del Matrimonio

En atención a las recomendaciones hechas por los padres sinodales de la necesidad de ayudar a los jóvenes a descubrir el valor y la riqueza del matrimonio, el Departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, en coordinación con la región Cundiboyacense de Pastoral Familiar, estará realizando el próximo 02 de abril el “Encuentro Nacional de Equipos de Preparación al Sacramento del Matrimonio”. Como respuesta a esa urgencia y desafío pastoral de la necesidad de una adecuada preparación al matrimonio, especialistas en varias competencias irán develando las claves catecumenales para cumplir con este objetivo, la reflexión estará guiada por la exhortación apostólica Amoris Laetitia, del papa Francisco. Temas a tratar: El catecumenado en la preparación al matrimonio; Decálogo para la preparación al sacramento del matrimonio; además se contará con un espacio para testimonios. Se tendrá un momento para la exposición del programa de formación inicial que ofrece la UniMonserrate, en el campo de la preparación inicial de los agentes de pastoral; así también, se hará la presentación del curso: Métodos de reconocimiento natural de la fertilidad como la respuesta actual y científica al servicio de la vida y la familia. Modelo Creighton y NaProTechnology, por parte de la doctora Martha Elena Soto. Monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Vélez y presidente de la Comisión Episcopal de Matrimonio y Familia, será el encargado de hacer la apertura a este encuentro que se realizará de 10:00 a.m. a 12:30 m. a través de la plataforma Zoom. Inscripciones [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon]

Vie 24 Dic 2021

La Sagrada Familia de Nazaret alcance muchas bendiciones para todos

En el domingo después de Navidad, la Liturgia nos invita a celebrar la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret, “cada pesebre nos muestra a Jesús junto a la Virgen y a San José en la gruta de Belén. Dios ha querido nacer en una familia humana, ha querido tener una madre y un padre como nosotros”, esto nos lo recuerda el padre Juan Carlos Liévano, director del departamento de Matrimonio y Familia de la Conferencia Episcopal de Colombia, en la fiesta que la Iglesia Católica celebra este 25 de diciembre. El sacerdote observa que esta festividad se debe vivir de una manera intensa, pues está enmarcada en el año de la Familia “Amoris Laetitia”, propuesto por el Papa Francisco. Así entonces, ha de ser una celebración que motive y profundice en el amor familiar. El directivo, en un mensaje dirigido en nombre de la Institución, saluda a las familias a “las que están bien y a las que están pasando por momentos difíciles; así también, queremos saludar especialmente a todos los jóvenes que se preparan para formar su propia familia”. El padre Liévano recuerda el llamado urgente que hace el Papa Francisco hoy, que consiste en imitar a la Sagrada Familia. “Estamos llamados a redescubrir el valor educativo del núcleo familiar, que debe fundamentarse en el amor que siempre regenera las relaciones abriendo horizontes de esperanza”. “En la familia se podrá experimentar una comunión sincera cuando sea una casa de oración, cuando los afectos sean profundos y puros, cuando el perdón prevalezca sobre las discordias, cuando la dureza cotidiana del vivir sea suavizada por la ternura mutua y por la serena adhesión a la voluntad de Dios”, así nos lo decía Su Santidad Francisco. Durante su intervención el directivo, destaca tres palabras claves que el santo Padre resalta para vivir la unidad en la familia: permiso, gracias y perdón. “Permiso para no ser entrometidos; decir, gracias, cuando se sirve en familia, pues, la gratitud es sangre del alma noble; y, por último, la palabra más difícil de decir: perdón. Finaliza haciendo una invitación a todas las familias para que se unan a los programas y movimientos de familia que existen en las parroquias; y a prepararse a participar en el X Encuentro Mundial de las Familias, que se llevará a cabo en Roma, del 22 al 26 de junio de 2022.

Jue 2 Dic 2021

Acompañar la fragilidad: confianza y esperanza para las familias en la prueba

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el Vaticano, responsable de animar el año Familia 'Amoris laetitia', ha presentado el noveno video pedagógico titulado: Acompañar la fragilidad: confianza y esperanza para las familias en la prueba. En la reflexión ofrecida por el Papa Francisco se expone la fragilidad que hoy día han puesto a prueba a muchas familias, frente a ello dice el Pontífice es importante que la Iglesia Católica esté presente acompañando y brindando el apoyo necesario en estos momentos de crisis. “De ningún modo la Iglesia debe renunciar a proponer el ideal pleno del matrimonio, ella tiene la tarea de ir al encuentro de quienes desean permanecer cerca de Dios, para ayudarles a transformar sus fracasos y sufrimientos en oportunidades para caminar hacia la plenitud del Evangelio”. En este vídeo, que se refiere al capítulo octavo de la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, el obispo de Roma expone que hoy más que nunca la pastoral familiar debe estar atenta a acoger, escuchar, acompañar y discernir, a las familias, ayudándolas “a consolidar el matrimonio y prevenir las fracturas”. Recuerda que cada situación es diferente, pero, “lo importante es usar el bálsamo de la misericordia para aliviar las heridas y hacer que las personas se sientan acogidas en el respeto de la verdad”. Acompaña a las palabras del Santo Padre el testimonio de la familia Likesya, de Mbandaka, una ciudad del norte de la Rep. Dem del Congo, quienes aseguran que «las crisis matrimoniales no son eternas y no tienen por qué conducir a la ruptura. Por eso es imperativo integrarlas para que puedan encontrar el diálogo, el perdón mutuo y la alegría del amor». Noveno subsidio: Acompañar la fragilidad: confianza y esperanza para las familias en la prueba Cada video está siendo acompañado de un subsidio, que puede ser utilizado de manera flexible tanto por las familias como por las distintas realidades eclesiales (jurisdicciones, parroquias, comunidades). Este material, además, está organizado en 4 partes, cada una de las cuales puede ser utilizada para profundizar en la familia o la comunidad, incluso en momentos diferentes. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar subsidio cartilla 9[/icon] Videos sobre la familia Cada mes se está publicando un vídeo con las reflexiones del Papa sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia y testimonios de familias de todo el mundo. Este material, ha dicho el Dicasterio, es una invitación a “caminar juntos para redescubrir la familia como un don, a pesar de todos los problemas, obstáculos y desafíos que hoy debe afrontar”. Objetivos del Año Familia Amoris laetitia Entre los objetivos propuestos por el Dicasterio para Laicos, Familia y Vida se contempla la difusión del contenido de la exhortación apostólica Amoris laetitia, para hacer experimentar que el evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera. Asimismo, el anuncio de que el sacramento del matrimonio es un don y tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano, con la finalidad de hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar. También buscarán concienciar a los jóvenes sobre la importancia de la formación en la verdad del amor y el don de sí mismos, así como ampliar la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a los esposos, a los niños, a los jóvenes, a las personas mayores y las situaciones de fragilidad familiar.

Mié 1 Sep 2021

Amor fecundo: Sexto video dedicado al año de la familia

Avanzan las reflexiones propuestas por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el Vaticano, responsable de animar el año Familia 'Amoris laetitia'. En esta ocasión ofrece el sexto video titulado “Amor fecundo: la dimensión gratuita del amor”, allí, el Papa Francisco indica que el amor conyugal no se agota al interior de la pareja, sino que genera una familia. “La familia se genera y se acoge a la vida ¡Cada hijo que llega es un don de Dios! en cualquier caso y bajo cualquier circunstancia (…) El amor de los padres es instrumento del amor de Dios, que espera junto a ellos el nacimiento de cada niño, lo acepta y lo acoge así como es”. El obispo de Roma, se refiere igualmente al tema de la adopción recordando que esta, es una opción cristiana que una pareja puede tomar y agrega, que, “adoptar es dar una familia a quien no la tiene y es el acto de amor por el que un hombre y una mujer se convierten en mediadores del amor de Dios”. El video viene acompañado del testimonio de un matrimonio, Enrico y Francesca, originarios de Venecia, actualmente están de misión en Bridgeport (Estados Unidos), llevan 28 años de casados. Por años lucharon para tener hijos y luego de cinco abortos espontáneos, tomaron la decisión de adoptar a Emmanel. Unos meses después de haber adoptado a su pequeño hijo, ella queda embarazada, llegando así luego ella a tener seis hijos más, para la gracia y la bendición de esta pareja. Luego de este milagro como ellos le llamaron ofrecieron su familia a la misión. “La acogida de este hijo sana, nos cura y nos sentimos amados y perdonados por Dios, lo que sigue es gracia, unos meses después de la adopción quedo embarazada y nacieron Giosué, Miriam, Benedetta, Israel, Simón Pietro y Natanaele”, cuenta Francesca. Por su parte, Enrico cuenta que ellos ahora viven como una familia normal, “dando testimonio del amor de Dios a las personas que encontramos en nuestro camino, anunciando con nuestras vidas que Cristo ha resucitado y ha vencido la muerte”. Sexto subsidio: Amor fecundo Cada video está siendo acompañado de un subsidio, que puede ser utilizado de manera flexible tanto por las familias como por las distintas realidades eclesiales (jurisdicciones, parroquias, comunidades). Este material, además, está organizado en 4 partes, cada una de las cuales puede ser utilizada para profundizar en la familia o la comunidad, incluso en momentos diferentes. DESCARGAR SEXTO SUBSIDIO [icon class='fa fa-download fa-2x'] AQUÍ[/icon] Videos sobre la familia: Cada mes se está publicando un vídeo con las reflexiones del Papa sobre la exhortación apostólica 'Amoris laetitia' y testimonios de familias de todo el mundo. Este material, ha dicho el Dicasterio, es una invitación a “caminar juntos para redescubrir la familia como un don, a pesar de todos los problemas, obstáculos y desafíos que hoy debe afrontar”. Objetivos del año Familia 'Amoris laetitia' Entre los objetivos propuestos por el Dicasterio para Laicos, Familia y Vida se contempla la difusión del contenido de la exhortación apostólica 'Amoris laetitia', para hacer experimentar que el evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera. Asimismo, el anuncio de que el sacramento del matrimonio es un don y tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano, con la finalidad de hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar. También buscarán concienciar a los jóvenes sobre la importancia de la formación en la verdad del amor y el don de sí mismos, así como ampliar la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a los esposos, a los niños, a los jóvenes, a las personas mayores y las situaciones de fragilidad familiar.

Mié 4 Ago 2021

El "para siempre" y la belleza del amor: Quinto video sobre la familia

Es el título de la reflexión que el Papa Francisco presenta a través del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, en el Vaticano, responsable de animar el año Familia Amoris laetitia. En su mensaje el Pontífice resalta que el matrimonio es un signo precioso que refleja el amor de Dios en la pareja, pero esto “no significa que el amor entre los cónyuges tenga que ser perfecto... Nunca lo es, pues el amor entre los cónyuges es un proceso dinámico, que continúa y mejora a lo largo de la vida”. Observa que el matrimonio requiere de la fidelidad y anota que este es un sacramento que es para toda la vida. “No tengas miedo a fracasar: ¡el miedo es el mayor obstáculo para aceptar a Cristo y su plan de vida para nosotros! ¡Frente al miedo, estar atentos!” Insiste que con el matrimonio se demuestra la seriedad del compromiso entre dos personas que se aman, el no querer casarse, apunta es “no querer hacer público el compromiso, tener reservas, tal vez no estar convencidos del paso que se debe dar”. El santo Padre observa que hoy la Iglesia tiene la necesidad de la valiente fidelidad de los esposos al sacramento del matrimonio “es necesario que cada pareja de testimonio de la belleza del matrimonio cristiano, incluidas las dificultades y los desafíos de cada día”. El video presenta, además, el testimonio de los esposos italianos Donato y Francesca, que llevan 18 años de casados y tienen 5 hijos. Por su parte Francesca asegura que para ellos el matrimonio es un don: “como pareja nos damos cuenta de ello sobre todo cuando luchamos por construir nuestra relación de amor, pero es precisamente ahí donde tenemos la oportunidad de ver la intervención de la Gracia”. Quinto subsidio: El “para siempre” y la belleza del amor Cada video está siendo acompañado de un subsidio, que puede ser utilizado de manera flexible tanto por las familias como por las distintas realidades eclesiales (jurisdicciones, parroquias, comunidades). Este material, además, está organizado en 4 partes, cada una de las cuales puede ser utilizada para profundizar en la familia o la comunidad, incluso en momentos diferentes. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar subsidio cartilla 5[/icon] Videos sobre la familia Cada mes se está publicando un vídeo con las reflexiones del Papa sobre la exhortación apostólica Amoris laetitia y testimonios de familias de todo el mundo. Este material, ha dicho el Dicasterio, es una invitación a “caminar juntos para redescubrir la familia como un don, a pesar de todos los problemas, obstáculos y desafíos que hoy debe afrontar”. Objetivos del Año Familia Amoris laetitia Entre los objetivos propuestos por el Dicasterio para Laicos, Familia y Vida se contempla la difusión del contenido de la exhortación apostólica Amoris laetitia, para hacer experimentar que el evangelio de la familia es alegría que llena el corazón y la vida entera. Asimismo, el anuncio de que el sacramento del matrimonio es un don y tiene en sí mismo una fuerza transformadora del amor humano, con la finalidad de hacer a las familias protagonistas de la pastoral familiar. También buscarán concienciar a los jóvenes sobre la importancia de la formación en la verdad del amor y el don de sí mismos, así como ampliar la mirada y la acción de la pastoral familiar para que se convierta en transversal, para incluir a los esposos, a los niños, a los jóvenes, a las personas mayores y las situaciones de fragilidad familiar.