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obispos colombia

Mié 6 Mayo 2026

El episcopado sobre las violencias en el suroccidente en la víspera de las presidenciales

Por Giada Aquilino - Existe una «preocupación real» de que la actual violencia en el suroccidente de Colombia pueda degenerar en una escalada más grave, trayendo a la memoria el espectro de más de cincuenta años de guerra con las Farc, que concluyó en 2016 con un acuerdo de paz entre los guerrilleros y las autoridades de Bogotá. Ante la ola de ataques que en las últimas semanas ha sacudido particularmente a los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), observa que el país latinoamericano no puede permitirse «volver a escenarios como los vividos en décadas anteriores». Esto, especialmente en la víspera de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, cuando se elegirá al sucesor de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, elegido en 2022.En las últimas semanas, una serie de ataques ha afectado a civiles y bases militares; el más grave de ellos, a finales de abril, dejó al menos 21 muertos y decenas de heridos en la vía Panamericana, entre las ciudades de Cali y Popayán. Desde el inicio, las autoridades colombianas atribuyeron las acciones a los grupos armados activos en la región, en particular a la facción disidente de las antiguas Farc, el Estado Mayor Central (EMC), liderado por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, quien posteriormente reivindicó el atentado. También fue arrestado José Alex Vitonco Ándela, considerado uno de los líderes de un movimiento local afiliado a los combatientes de Mordisco.«Sin afirmar que estamos ante un escenario idéntico al del pasado —reflexiona monseñor Medina Acosta—, existen sin embargo señales que invitan a la vigilancia: fragmentación de los actores armados, expansión territorial y debilitamiento de los mecanismos de control». El país, subraya, «no puede permitirse» regresar al pasado.En la zona suroccidental de Colombia, explica el obispo de Engativá, «estamos asistiendo a una grave crisis humanitaria caracterizada por la intensificación de los conflictos entre grupos armados ilegales»: esto provoca «un continuo deterioro de las condiciones de seguridad, que está afectando directamente a la población civil, con confinamientos, desplazamientos y pérdida de control institucional en diversos territorios». Estas dinámicas se concentran en corredores “estratégicos”, como el norte del Cauca, la costa pacífica de Nariño, la cordillera Occidental y las zonas rurales del Valle del Cauca. Allí «convergen actividades ilícitas como el narcotráfico —desde el cultivo hasta el procesamiento y la exportación de droga, en particular hacia Estados Unidos—, la minería ilegal, principalmente de oro, y el tráfico de armas». Se trata de corredores «disputados por diversos actores armados» que buscan un «control territorial, financiero y logístico» en el marco de economías criminales, también en un contexto de «reconfiguración» de los mismos grupos armados tras la desmovilización de las Farc y de una «debilidad de la presencia del Estado en las zonas rurales». No es «un fenómeno espontáneo», reflexiona el secretario general de la CEC, sino «la expresión de conflictos no resueltos y de una transición incompleta hacia la paz».Sobre el terreno, las consecuencias para las poblaciones locales son «profundamente dolorosas»: desplazamientos forzados masivos, confinamiento de comunidades enteras, reclutamiento de menores con fines criminales, falta de acceso a alimentos, salud y educación, y asesinatos de líderes sociales. Esta última problemática, según la ONG Indepaz, dejó el año pasado un trágico saldo de 187 muertos. Además, entre las comunidades más afectadas por los recientes ataques se encuentran las indígenas, afrocolombianas y campesinas: «Su dignidad y sus derechos fundamentales están gravemente vulnerados», denuncia el obispo Medina Acosta.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia, en un comunicado, pidió a los «actores armados» cesar «inmediatamente» toda acción que «atente contra la vida», en respeto del derecho internacional humanitario. Al mismo tiempo, la Iglesia colombiana hizo un llamado a la «responsabilidad» del Estado y de la sociedad, insistiendo en la urgencia —subraya el secretario general de la CEC— de acciones «integrales y coordinadas». En esas mismas horas, el Papa León XIV, en la audiencia general del pasado 29 de abril, lanzó un llamado por Colombia: la del Pontífice —continúa el prelado— es «una voz profética que invita a rechazar toda forma de violencia y a optar decididamente por la paz».Los llamados de los obispos, señala monseñor Medina Acosta, «han sido acogidos con respeto en diversos sectores, pero también con el desafío de traducir esas palabras en acciones concretas», porque «la paz no depende solo de declaraciones, sino que requiere compromisos reales por parte de los actores armados, del Estado y de toda la sociedad».Todo ello, especialmente en un periodo preelectoral para renovar la primera magistratura del Estado. Según las últimas encuestas, en la carrera presidencial encabeza Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y del gobierno del presidente saliente Gustavo Petro, con más del 35% de intención de voto, seguido por Abelardo de la Espriella, representante de la derecha radical, con alrededor del 25% —sobre quien además está en curso una revisión por parte del Consejo Nacional Electoral por presuntas irregularidades en las firmas presentadas para respaldar su candidatura—, y por la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, con cerca del 22%. En caso de segunda vuelta, esta se celebraría el 21 de junio.Hoy, señala el secretario general de la CEC, el país vive un clima de «fuerte polarización, pero también de esperanza». Tras la elección de Gustavo Petro, «se han abierto importantes debates sobre las reformas sociales y el rumbo del país». La política de “paz total” de Petro «ha abierto espacios de diálogo con diversos actores, lo cual es valioso. Sin embargo, enfrenta grandes desafíos, como la falta de avances homogéneos en todas las mesas —por ejemplo, la del ELN ha registrado en varias ocasiones fases críticas e inciertas—, la persistencia de la violencia en los territorios y las dificultades en la implementación de los acuerdos».De cara a las elecciones, en un «momento decisivo para el país», es «fundamental que prevalezcan el respeto, la libre participación y la protección de la vida: la democracia debe fortalecerse, no ser sometida a mayor presión». Por ello, los obispos exhortan a los colombianos a «ejercer su derecho al voto con responsabilidad, libertad y conciencia ética», con un voto que «no esté guiado por el miedo o el odio», dando «prioridad al bien común sobre los intereses particulares» y eligiendo «caminos de reconciliación, justicia y paz», porque Colombia «necesita ciudadanos comprometidos con la vida, la verdad y la construcción de un futuro compartido».Fuente: El Observatorio RomanoArtículo publicado originalmente en italianoFecha de publicación: 06 de mayo de 2026

Lun 2 Mar 2026

Iglesia en Colombia se une a la Procuraduría para promover elecciones libres, conscientes y en paz

En medio del contexto preelectoral que vive el país, la Conferencia Episcopal de Colombia da a conocer su adhesión a la estrategia “Paz Electoral”, liderada por la Procuraduría General de la Nación que busca proteger la democracia, promover elecciones limpias y fortalecer la participación libre y consciente de los ciudadanos en los comicios de 2026.La decisión se consolidó tras la visita del procurador general, Gregorio Eljach Pacheco, a la sede del episcopado colombiano en Bogotá el pasado 6 de febrero, donde presentó la iniciativa a a los integrantes de la Comunidad de Presidencia. Monseñor Francisco Múnera Correa, I.M.C. (presidente) , monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos (vicepresidente) y monseñor Germán Medina Acosta (secretario general) reconocieron el valor de esta propuesta como un camino de articulación institucional al servicio del país.En este contexto, el Procurador General valoró la adhesión de la Conferencia Episcopal de Colombia esta incitativa destacando el aporte de la Iglesia Católica para generar confianza y cohesión en los momentos críticos: "La fe que ustedes representan es un motor que nos permite creer en una democracia transparente, donde el respeto por el prójimo es la regla", enfatizó.La campaña “Paz Electoral” se enmarca en las líneas estratégicas de la Procuraduría orientadas al diálogo para la construcción de consensos y al fortalecimiento de la presencia institucional en las regiones. A través de ella, el ente de control busca generar confianza en el sistema electoral, garantizar los derechos políticos de los ciudadanos y prevenir riesgos que puedan afectar la transparencia de los comicios.Un compromiso con la unidad y la pazPara la Iglesia Católica, promover la paz y las iniciativas que propendan por el bien común es parte esencial de su misión evangelizadora. En ese horizonte se sitúa esta alianza, que busca unir esfuerzos para que el proceso electoral sea vivido como una oportunidad de encuentro y responsabilidad común.El secretario general del episcopado, monseñor Germán Medina Acosta, de esta articulación como un camino de unidad para el país:“Hoy más que nunca, el país necesita de la unidad. La situación que vivimos requiere que todos aportemos y sentimos que esta iniciativa del Procurador, la Paz Electoral, es una oportunidad preciosa para tejer unidad, vínculos en torno a un valor común. Lo necesitamos”.Por su parte, Gregorio Eljach reconoció el papel histórico de la Iglesia en la construcción del bien común:“Reconocemos en la Iglesia Católica una brújula moral histórica en Colombia que ha guiado a nuestra sociedad con sabiduría, respeto y un compromiso inquebrantable por el bien común. Agradecemos profundamente a la Conferencia Episcopal por sumarse a la Estrategia de Paz Electoral, fortaleciendo con ello la legitimidad de nuestro sistema democrático”.Formación para un voto libre y conscienteUno de los aspectos centrales de esta articulación será la pedagogía electoral, especialmente a través de las parroquias y comunidades de fe en todo el país. La Iglesia buscará contribuir a que los ciudadanos comprendan mejor los procedimientos electorales y ejerzan su derecho al voto con responsabilidad ética y sentido de bien común.En este sentido, monseñor Medina subrayó la importancia de la formación ciudadana:“Es muy importante la pedagogía, a través de la replicación de estos mensajes. Los párrocos y las comunidades creyentes tendrán la oportunidad de sentirse exhortados y llamados. Pero también es importante ayudarle a la gente a conocer los procedimientos y a ejercer el derecho al voto en conciencia”.Esta tarea pedagógica busca que el ejercicio del sufragio esté orientado por valores fundamentales como la verdad, la libertad y la promoción del desarrollo humano integral.El papel de los sacerdotes y las comunidades parroquialesEn el marco de esta iniciativa, los sacerdotes están llamados a desempeñar un papel clave como orientadores y promotores de una participación responsable. Desde las parroquias podrán animar a los fieles a ejercer su derecho al voto con libertad y responsabilidad, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa y reconciliada.El Procurador General explicó la dimensión de esta apuesta articulada:"La presencia de la Iglesia Católica en las parroquias más remotas garantiza que el llamado a unas elecciones seguras incluya a cada ciudadano. Exaltamos su labor pedagógica para que los púlpitos sean espacios de reconciliación, que rechacen cualquier forma de coacción o de violencia política. Junto a ustedes trabajamos para que el ejercicio del sufragio sea un acto sagrado de responsabilidad civil, libre de manipulaciones externas".En este sentido, el Secretario General de la Conferencia Episcopal extendió una invitación especial:“Animamos a que los párrocos también orienten al pueblo en ese sentido. La idea es que todos sepamos muy bien cómo proceder a la hora de ejercer el derecho al voto”.De este modo, las comunidades parroquiales se convierten en espacios privilegiados para promover la participación consciente y fortalecer la cultura democrática desde valores éticos y cristianos.En sintonía con el llamado de los obisposLa adhesión a la estrategia “Paz Electoral” se conecta con el reciente mensaje de los obispos colombianos con motivo de los comicios de 2026, en el que invitan a todos los ciudadanos a participar activamente en las elecciones, ejerciendo el voto “con plena libertad, sin sobornos” y en un clima de paz.En ese mensaje, los pastores exhortan a discernir las propuestas de los candidatos a la luz de los valores humanos y cristianos, promoviendo la vida, la dignidad humana, la justicia, la libertad y la solidaridad como bases para la construcción del bien común.Asimismo, recuerdan que la política está llamada a ser una forma de servicio, orientada al desarrollo humano integral y a la construcción de una sociedad reconciliada.Un frente común por la democraciaLa alianza entre la Iglesia Católica y la Procuraduría a través de iniciativas como esta “simboliza un frente común para proteger la libertad, la justicia y el futuro en paz de nuestra nación”, así lo expresó el Procurador General.Con esta iniciativa, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma su compromiso con la construcción de la paz, la promoción del bien común y el fortalecimiento de la democracia, animando a todos los colombianos a vivir el proceso electoral como una oportunidad para aportar responsablemente al futuro del país.Para conocer más detalles de esta iniciativa liderada por la Procuraduría General, ingrese al micrositio web: https://pazelectoralprocuraduria.com Vea a continuación el mensaje del Procurador General y del Secretario de la CEC sobre la iniciativa:

Mar 8 Jul 2025

Así va la CXIX Asamblea: Obispos colombianos reflexionan sobre experiencias y desafíos de su ministerio entorno al anuncio de la esperanza

Este martes, 8 de julio, los obispos colombianos dedicaron sus espacios de oración, reflexión y trabajo a profundizar, especialmente, en el tema central de esta CXIX Asamblea Plenaria: su ministerio episcopal. En medio de múltiples desafíos eclesiales y en un contexto marcado por la polarización, la violencia y las crisis sociales, analizaron cómo fortalecer su misión pastoral para responder a las urgencias del país.¿Cómo ser más cercanos y proféticos? ¿Cuáles podrían ser las claves para convertirse en pastores de esperanza, en medio de tantos desafíos que viven hoy sus comunidades?: Fueron algunos de los interrogantes que suscitaron su discernimiento."Necesitan pastores": un llamado a la cercaníaLa jornada inició con una Eucaristía presidida por monseñorLuis Fernando Ramos Pérez, arzobispo de Puerto Montt (Chile), quien invitó a los obispos a ser"pastores cercanos a un pueblo extenuado y abatido". Basado en el Evangelio de Mateo, destacó que"Jesús vio a la multitud y dijo: necesitan pastores", subrayando la importancia de interpretar correctamente las realidades sociales y eclesiales para acompañar a las comunidades en medio de crisis familiares, laborales y económicas.Más tarde, en su reflexión teológico-pastoral, el prelado chileno invitó a reconocer la importante misión de los diáconos permanentes; ser consuelo para sacerdotes y miembros de la vida consagrada; y recordar que su servicio al mundo es desde el mensaje del Señor. Además, se refirió a algunos signos que hoy pueden amenazar la esperanza (a nivel social y eclesial). Entre ellos, la ausencia de paz y de justicia, la dolorosa realidad de los abusos y el clericalismo.El arzobispo chileno enfatizó que los obispos son facilitadores de la conexión entre las comunidades y el Señor."Lo que yo traté de compartir, a partir de lo que me ha tocado vivir como sacerdote y también como obispo, es el valor de la esperanza como virtud teologal. Nuestra esperanza se funda en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, que fue capaz de atravesar lo más terrible: la muerte", afirmó el prelado.Durante su reflexión, entre los aspectos clave del ministerio episcopal, destacó:Fundamento cristológico de la esperanza"Esa esperanza nos permite mirar hacia el futuro con certeza de que lo que anhelamos -la vida bienaventurada en el Señor- se concretiza en la medida que estamos vinculados a Cristo".El servicio sacramental como puerta de gracia"Cada vez que celebramos un sacramento, abrimos una puerta enorme de la trascendencia divina a nuestra contingencia frágil. Dios llega con su gracia como bálsamo".Vivir el ministerio como entrega
"Ser pastores testigos de la esperanza implica entregar nuestra vida para que el mundo tenga vida".Testimonios episcopales: entre desafíos y aprendizajesUn panel de obispos compartió experiencias clave de su ministerio, destacando laoración, elconocimiento de las culturas localesy elautocuidadocomo pilares para mantener la esperanza. En él, participaron el Arzobispo Chileno, y por Colombia, monseñor José de Jesús Quintero Díaz, Vicario Apostólico de Leticia, monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, Obispo de Buenaventura y monseñor Carlos Germán Mesa Ruiz, Obispo Emérito de Socorro y San Gil.Monseñor William Prieto Daza, obispo de San Vicente del Caguán, fue el moderador de este panel, que, más adelante, dio apertura a un diálogo. Al final, destacó la riqueza del espacio desde la posibilidad de conocer el testimonio de “cuatro hermanos obispos de diferentes edades, diferentes años de ordenación sacerdotal y ver cómo en medio de las luces y de las cruces que se llevan en el ministerio”, se puede contemplar la gracia de Dios, su fidelidad y cómo Él hace surgir la esperanza en medio de tantas realidades difíciles y diversas de nuestro país. Además, refirió lo significativo que es para él, como obispo joven, nombrado hace apenas nueve meses en un territorio de misión.Por su parte, monseñor Carlos Germán destacó los contrastes de su ministerio de más de 20 años:En Arauca:"Me decían que era un 'laboratorio de guerra'. Intentamos convertirlo en laboratorio de paz. No fue fácil en este contexto tan tremendo que vive Colombia".En Santander:"Una diócesis con raíces comuneras, donde hay que entender las culturas locales. Los santandereanos son muy religiosos, pero con esa característica de cambio que los identifica".Sobre su actual condición de obispo emérito, explicó:
"El obispo emérito no deja de ejercer sus tres oficios recibidos en la ordenación, pero de otra manera".Monseñor Mesa Ruiz enfatizó que"la unidad en la diversidad es esencial. Creemos en una Iglesia una, santa, católica y apostólica, pero con diversidad de dones y carismas".Claves para un ministerio profético en ColombiaDurante los diferentes espacios, los prelados coincidieron en que su servicio debe priorizar aspectos como:1. La unidad, siguiendo el llamado del Papa León XIV a ser"principio visible de unidad"en una sociedad fragmentada.2. El acompañamiento concreto, especialmente en zonas afectadas por violencia y pobreza.3. El diálogo, tanto al interior de la Iglesia, como en los espacios sociales y políticos.Entre las herramientas para mantener la esperanza, destacaron: la oración para tener la presencia de Dios como principal fortaleza, así como conocer y vivir a fondo la cultura de las comunidades que pastorean.Entérese de los detalles en la nueva emisión del informativo del Episcopado Colombiano. Véala a continuación:

Lun 21 Abr 2025

Mensaje de los Obispos Colombianos ante la partida del Papa Francisco a la Casa del Padre

Los obispos de Colombia, unidos al Santo Pueblo fiel de Dios, expresan su gratitud por la vida, misión y testimonio del Papa Francisco, tras su fallecimiento este 21 de abril de 2025.En un comunicado titulado "Gracias Papa Francisco: El Papa de la misericordia, el profeta de la esperanza", los prelados destacan sus 12 años de servicio como Sucesor de Pedro, marcados por cercanía, sencillez y ternura.La Conferencia Episcopal resalta particularmente que el Pontífice dejó una "huella imborrable" en millones de personas a través de su magisterio, en el que sobresalen encíclicas como Evangelii Gaudium (sobre la alegría de evangelizar) y Laudato Si’ (sobre el cuidado de la creación), así como su impulso a la sinodalidad y a una Iglesia que "escucha y camina unida".Los pastores también recuerdan que el Papa Francisco partió en pleno Jubileo de la Esperanza y en el inicio del Tiempo Pascual, un momento simbólico que refuerza su legado como "profeta de la esperanza". Subrayan que, en tiempos difíciles, él "nos ayudó a creer que Dios no se cansa de amar y perdonar" y que "siempre hay lugar para la ternura".En particular, la Iglesia colombiana agradece su especial cariño por el país demostrado en diferentes momentos, y evoca su visita apostólica en 2017 y su llamado a la paz y reconciliación. Sus palabras, afirmaron, "aún resuenan y seguirán guiando" al pueblo colombiano.Finalmente, los obispos invitan a las comunidades a celebrar eucaristías en su memoria y encomiendan su descanso al Padre de la vida, agradeciéndole por enseñar "a vivir con alegría el Evangelio" y por impulsar una Iglesia "humilde y samaritana".Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:El Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia, también ha dado a conocer una serie de orientaciones litúrgicas durante el periodo de Sede Vacante. Para conocerlas, haga clic aquí.La Iglesia colombiana dará gracias a Dios por la vida y la misión del Papa Francisco como Sucesor del Apóstol Pedro, celebrando tres Eucaristías centrales en la Catedral Primada de Colombia, de esta manera:Lunes 21 de abrilPreside: Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico en Colombia12:00 m.Martes 22 de abrilPreside: Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo Emérito de Bogotá12:00 m.Miércoles 23 de abrilPreside: Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá12:00 m.A través de un comunicado oficial, la Nunciatura Apostólica en Colombia también ha informado sobre el Libro de condolencias que estará disponible en la sede de la Nunciatura en Bogotá, en el que los fieles que deseen, podrán dejar sus mensajes en torno al fallecimiento del Santo Padre, los días martes 22, jueves 24 y viernes 25 de abril, en el horario de 10:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.

Mié 5 Feb 2025

Conversión de los procesos en la Iglesia colombiana a la luz de la sinodalidad: tema central de la tercera jornada en la CXVIII Asamblea del Episcopado

Los obispos colombianos centraron la tercera jornada de trabajo en su CXVIII Asamblea Plenaria en la profundización sobre la conversión de los procesos evangelizadores y administrativos en la Iglesia. Lo planteado en la tercera parte del Documento Final de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, inspiró su discernimiento. Monseñor José Miguel Gómez, arzobispo de Manizales y padre sinodal, realizó la presentación central del tema. Los obispos también desarrollaron actividades de análisis y construcción de ideas a nivel grupal desde la experiencia de sus Iglesias particulares.La jornada inició con la celebración de la Eucaristía presidida por monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, concelebrada por monseñor Juan Manuel Toro, obispo de Girardota, y por monseñor Fadi Abou Chebel. En su homilía, monseñor Clavijo convocó a sus hermanos obispos a acudir a la “metodología de la esperanza” durante esta asamblea; la describió como la posibilidad de “leer el presente a la luz del pasado, que es un pasado de salvación, para encontrar la veta que abre las puertas del futuro”. Expresó que la conversión de los procesos y estructuras, implica disponerse a la novedad y al cambio con fe y esperanza en el Señor; aprendiendo a discernir en su diálogo qué es lo esencial y qué es lo que deben buscar en el presente, junto a los demás miembros de la Iglesia.Entérese de todos los detalles e ideas planteadas durante este miércoles 5 de febrero a través del informativo del Episcopado Colombiano:

Jue 16 Ene 2025

El padre John Mario Mesa Palacio liderará la vivencia de la comunión en la Iglesia Colombiana desde la Conferencia Episcopal

En un paso significativo para el fortalecimiento de la comunión, la misión y la estructura pastoral en la Iglesia Católica colombiana, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal designó al padre John Mario Mesa Palacio, sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, como nuevo Director del Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión. Con este nombramiento, se busca promover, con mayor fuerza, la sinodalidad y la participación activa de los laicos en los diversos espacios eclesiales. La formación y la articulación de los planes diocesanos serán clave en este propósito.El padre Mesa llega al cargo con una amplia trayectoria pastoral y formativa en 30 años de vida sacerdotal, que incluye roles como vicario episcopal, delegado de pastoral misionera y familiar, rector del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino y animador de ministerios laicales. Además, Director y apoyo al equipo Nacional del Servicio de Animación Comunitaria - SEDAC. Su experiencia será clave para articular la vida comunitaria en la parroquia, las diócesis, los movimientos eclesiales y las pequeñas comunidades, promoviendo experiencias de evangelización que respondan a los desafíos actuales.En entrevista con el Departamento de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, el padre John Mario Mesa expresó su compromiso y visión para esta nueva misión que le han encomendado los obispos desde el ámbito nacional:“Este es un desafío, pero también una oportunidad de articular y fortalecer la vivencia de la comunión eclesial y la sinodalidad como un ‘caminar juntos’. Es clave en una Iglesia llamada a ser testimonio de unidad frente a un mundo marcado por el individualismo y la dispersión”.Un desafío en tiempos de sinodalidadEl Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión tiene como misión principal animar la vida comunitaria en los espacios donde los fieles experimentan a Cristo y a la Iglesia como comunión, tal como lo subraya el documento de Aparecida: “La Iglesia es comunión misionera, llamada a ser hogar y escuela de la comunión” (DA 368). Bajo esta premisa, el trabajo del departamento se centrará en integrar las acciones pastorales de las diócesis y parroquias en una perspectiva de comunión y misión compartida.El padre Mesa destacó que el fortalecimiento de estos lugares no se limita a estructuras físicas, sino que involucra a las personas, es decir, a las comunidades que los conforman.“La parroquia, como comunidad de comunidades, es el espacio donde la mayoría de los fieles viven su fe. Allí debemos potenciar la sinodalidad, permitiendo que la comunión no sea solo una teoría, sino una experiencia viva que involucre a todos: laicos, sacerdotes y movimientos eclesiales”, afirmó el sacerdote.Primeros pasos y objetivos del departamentoEntre las primeras acciones que marcarán la gestión del padre Mesa, de acuerdo a los lineamientos de la Comunidad de Presidencia del Episcopado, se encuentra la consolidación de un directorio pastoral que ofrecerá lineamientos claros para la vivencia de la comunión en las parroquias y diócesis. Asimismo, se promoverán procesos de formación para garantizar que los agentes pastorales y comunidades puedan vivir y transmitir una espiritualidad de comunión. “No se trata de añadir tareas, sino de articular las iniciativas existentes, potenciando su impacto y asegurando que nadie quede excluido del caminar eclesial”, señaló.Además, el nuevo Director destacó la importancia de trabajar en equipo con los otros 13 departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y de ser un puente entre la Presidencia y las jurisdicciones eclesiásticas o Iglesias particulares para consolidar un enfoque unificado en la evangelización.Un nombramiento que aportará la vivencia de la sinodalidad en ColombiaEste nombramiento responde al llamado del papa Francisco a construir una Iglesia más sinodal, donde el caminar juntos se traduzca en una comunión efectiva y misionera. En este contexto, el trabajo del Departamento de Lugares Eclesiales cobra especial relevancia en un país como Colombia, marcado por profundas desigualdades y desafíos sociales.“Es momento de unir fuerzas para que la Iglesia sea signo de reconciliación, unidad y esperanza en medio de tantas realidades de distanciamiento”, expresó el padre Mesa.Con este nuevo liderazgo, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma su compromiso de fortalecer las células vivas de la Iglesia y de impulsar una evangelización que transforme, inspire y conecte con los fieles en su realidad cotidiana y territorial.Comisión Episcopal de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la ComuniónDesde julio de 2024, esta comisión es presidida por monseñor José Clavijo Méndez (Obispo de Sincelejo). La integran también: monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte (Obispo de Chinquinquirá), monseñor Edgar de Jesús Mejía Orozco (Obispo Auxiliar de Barranquilla), monseñor William Prieto Daza (Obispo de San Vicente del Caguán) y monseñor Fadi Bou Chebl (Exarca Apostólico Maronita en Colombia).Vea la entrevista a continuación:

Mar 2 Jul 2024

Defensa de la vida, la familia y la educación: prioridades del episcopado colombiano, asumidas por los nuevos directivos

Durante la jornada de este martes, 02 de julio, en la CXVII Asamblea Plenaria, iniciaron las designaciones en cargos de corresponsabilidad por parte del Episcopado Colombiano. Los obispos eligieron a sus nuevos directivos para los próximos tres años (2024-2027). Monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja, y monseñor Germán Medina Acosta, recién nombrado obispo de la Diócesis de Engativá, fueron designados para tal misión en calidad de presidente, vicepresidente y secretario general, respectivamente.Previo a la fase de elecciones, en plenaria, los obispos socializaron sus reflexiones del análisis de la realidad nacional realizado el día anterior, por regiones. La síntesis definió que temas como la defensa de la vida, la familia y la educación, serán líneas prioritarias para la acción de los pastores en Colombia, a la luz del Evangelio y con voz profética.En la jornada de la mañana, la anterior Comunidad de Presidencia, liderada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio y por monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, presentó a la asamblea el informe de gestión con los principales retos, hechos y logros alcanzados entre el 2021 y lo corrido del 2024.Dicho informe dio cuenta de tres dimensiones desde la cuales esa presidencia buscó fortalecer el trabajo y la incidencia de la Iglesia colombiana para responder a los desafíos eclesiales y sociales del país, denominadas “Opciones para caminar juntos”: 1. Iglesia que vive la comunión y la participación. 2. Iglesia de discípulos misioneros. 3 Iglesia misericordiosa. Tras conocer su designación, los nuevos directivos expresaron gratitud a sus hermanos obispos la confianza depositada en ellos para acompañar y servir a la Iglesia, a cada una de las jurisdicciones de este país y a todo el pueblo de Dios, desde el servicio de liderazgo que presta la Comunidad de Presidencia a la Conferencia Episcopal. Frente al contexto del país, insistieron en la necesidad de aportar al fortalecimiento de la institucionalidad, así como en buscar caminos de reconciliación, paz y unidad.“Es un servicio, es una misión y la asumimos confiados totalmente en la Providencia del Señor y también contando con el apoyo, la colaboración, la solidaridad de todo el pueblo de Dios, especialmente de nuestros hermanos obispos”, afirmó el presidente electo, monseñor Francisco Múnera.Por su parte, monseñor Gabriel Ángel, ratificó que el análisis de la realidad del país hecho por el episcopado durante esta asamblea da cuenta de la fuerte incertidumbre que vive el país ante signos como los de la polarización y la violencia, pero también, de las potencialidades a partir de las cuales se puede avanzar hacia un país con mayores garantías y posibilidades de desarrollo integral.“Hay muchos signos de esperanza, mucha gente trabajadora. Creemos que en lo que debemos enfocar nuestro trabajo, especialmente de apoyo desde el Evangelio, es el respeto por la vida, la vida que es un don de Dios, la vida que es sagrada; por la familia, si tenemos familias sanas, tendremos una sociedad sana; y la educación. Los padres de familia tienen el derecho de elegir la educación más conveniente para sus hijos”, expresó el arzobispo de Tunja.El secretario general electo, monseñor Germán Medina Acosta, enfatizó en la esperanza que debe sembrar la Iglesia en el país. Además, ratificó el compromiso de la nueva presidencia de ofrendar su vida al servicio de la propuesta del Evangelio, especialmente por quienes más sufren en las regiones.“Queremos vencer la indiferencia y comprometernos desde las regiones, desde las diócesis, desde las distintas jurisdicciones eclesiásticas, a dar esa respuesta desde la perspectiva del Evangelio. Nuestra opción es la vida, como ya se ha dicho, nuestra opción es la no violencia, nuestra opción es tejer la comunión, la fraternidad entre todos nosotros”.Finalmente el nuevo presidente del episcopado colombiano, envió un contundente mensaje a los diferentes actores gubernamentales y líderes del país:“Queremos hacerle al país y en modo especial a todos los que tienen la responsabilidad de guiar los destinos de la patria, un llamado a trabajar mancomunadamente por la unión del país, construir un proyecto de nación que tanto bien nos hace, tanta necesidad tenemos de él; que fortalezcamos la institucionalidad y nuestra democracia, que seamos capaces de resolver nuestros conflictos a través de las vías del diálogo, de los consensos, de la conciliación y que, ante todo, conjuntamente, erradiquemos dos grandes males que afligen la patria: la violencia y la corrupción. Y con esos, en esas dos tareas, podemos empeñarnos todos para construir un país más equitativo, más solidario, más fraterno”, concluyó el arzobispo de Cartagena.Vea a continuación todos los detalles en la tercera emisión del informativo del episcopado colombiano, en el marco de la CVXII Asamblea Plenaria:

Lun 1 Jul 2024

Espiritualidad, comunión y análisis regional: protagonistas en el primer día de la CXVII Asamblea de los Obispos Colombianos

Este lunes, 1 de julio, se desarrolló la primera jornada de la CXVII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano en Bogotá. Un inicio lleno de espiritualidad, comunión y trabajo por grupos, con énfasis en el análisis del contexto del país, desde la realidad de las regiones que acompañan.La apertura se dio con la celebración de la Eucaristía presidida por el arzobispo de Popayán y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos. Durante la homilía, el prelado recordó el protagonismo del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y la necesidad de invocar su presencia para discernir, conducir y proyectar, en unidad, las decisiones que se tomarán durante esta asamblea electiva, que deben tener, según indicó, un sentido especial de servicio a la Iglesia y al país.Posteriormente, la instalación del encuentro la protagonizó el mensaje del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la CEC, a sus hermanos. En él evocó, particularmente, cuatro bienaventuranzas, a manera de motivación para que, como pastores, sepan responder a los desafíos eclesiales y sociales del país: “Bienaventurados los obispos que se esfuerzan por vivir la austeridad”, “Bienaventurados los obispos que animan con su vida la misión”, “Bienaventurados los obispos que llegan hasta las lágrimas en su servicio” y “Bienaventurados los obispos que afrontan sin amargura las tribulaciones”.Serán más de 40 los encargos de liderazgo que realizarán los obispos durante esta Asamblea 117. Entendiendo la importancia del momento y la necesidad de hacerlo a la luz del Evangelio, el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo emérito de Bogotá, dirigió una iluminación sobre los fundamentos espirituales de lo que significa discernir y elegir a sus hermanos obispos en cargos de responsabilidad. El purpurado lo hizo evocando algunos capítulos del Evangelio según San Marcos (Mc 3, 13-19) y del Libro de los Hechos de Los Apóstoles (Hch 1, 12-17, 21-26; Hch 6, 1-6).El cardenal Salazar también conectó este episodio electivo con las tres dimensiones que conforman la sinodalidad propuesta por el papa Francisco a la Iglesia: comunión, participación y misión. Recordó que, como pastores, deben ponerse al servicio del infinito amor de Dios por el pueblo; discernir los signos de los tiempos y tener presente que la Iglesia es testigo e instrumento de la salvación. Esto introdujo a los obispos en un momento especial de meditación personal y adoración en presencia del Santísimo Sacramento.El trabajo adelantado por el episcopado colombiano en la tarde de esta primera jornada se centró en el análisis de la realidad social del país por regiones; los aspectos allí abordaros también servirán de base para las decisiones que tomarán esta semana. Para ello, se dividieron en siete regiones, cada una conformada por dos provincias eclesiásticas: Bogotá-Tunja, Ibagué-Manizales, Florencia-Villavicencio, Bucaramanga-Nueva Pamplona, Medellín-Santa Fe de Antioquia, Cali-Popayán y Cartagena-Barranquilla.Tres preguntas guiaron dicho espacio: ¿Cuál es el problema social más arraigado en la región? ¿Cuáles son las características del país que desean ayudar a construir? ¿Cuáles son las principales líneas de acción para enfrentar el problema social identificado? Los encargados de moderar las reflexiones fueron los arzobispos. En el informativo ‘Así Va La Asamblea’, tres de ellos, comparten algunas de estas ideas: monseñor José Miguel Gómez Rodríguez, arzobispo de Manizales, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja.También en esta emisión tres de los obispos nombrados en los últimos meses por el papa Francisco, entregaron su testimonio de lo que ha significado para ellos ser parte de esta primera asamblea: monseñor Alejandro Díaz García, obispo auxiliar de Bogotá, monseñor Dimas Antonio Acuña Jiménez, obispo electo de El Banco y monseñor Edgar Jesús Mejía Orozco, obispo auxiliar electo de Barranquilla. Conozca los testimonios a continuación: