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papa leon XIV

Jue 1 Oct 2026

“Que la Iglesia sea una casa abierta": Papa León XIV pide acompañar y orar por quienes enfrentan dificultades de salud mental

El Santo Padre invita a rezar para que la Iglesia sea una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y de integrar este cuidado en la vida y misión de las comunidades.La Iglesia en Colombia se une a la intención de oración confiada en este mes de octubre por el Papa León XIV a la Red Mundial de Oración del Papa: “Por la pastoral de la salud mental”. A través de la iniciativa “Reza con el Papa”, el Santo Padre invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a orar para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, contribuyendo a superar el estigma y la discriminación que enfrentan las personas con enfermedades mentales.La propuesta del Pontífice pone en el centro a quienes viven situaciones de ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, muchas veces en silencio y en medio de experiencias de soledad, incomprensión o estigmatización. En este contexto, el papa León XIV pide que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro donde todos tengan un lugar y donde las personas puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios ni miedo.Una Iglesia que acompaña y no descartaEn la oración, el Papa León XIV se dirige al “Dios de la vida”, que conoce las luces, sombras y heridas silenciosas que habitan el corazón humano. Desde allí, presenta ante el Señor a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y recuerda que Dios los llama por su nombre, con ternura, y que en Él encuentran dignidad y esperanza.La plegaria también contiene una petición de perdón por las veces en que la comunidad ha mirado hacia otro lado y ha contribuido al estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. El Papa pide que la Iglesia se convierta en una comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.La intención se extiende, además, a quienes acompañan y cuidan: profesionales de la salud, familiares, voluntarios y todas aquellas personas que, desde distintos ámbitos, tienden puentes de comprensión y consuelo. Para ellos, el Pontífice pide fortaleza y compasión.Finalmente, el papa León XIV invoca al Espíritu Santo para que la Iglesia aprenda a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de sus comunidades, de manera que pueda ser signo vivo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.Una realidad que interpela a la sociedad y a la IglesiaLa intención de oración responde a una realidad que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud señala que cerca de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que el estigma, la discriminación y las dificultades para acceder a servicios de calidad continúan siendo obstáculos importantes para quienes necesitan atención.La situación también tiene una incidencia particular en niños y adolescentes. La OMS estima que uno de cada siete jóvenes entre los 10 y los 19 años experimenta un trastorno mental, mientras que muchos de estos casos permanecen sin reconocer o sin tratamiento. La organización advierte, además, que quienes viven con estas condiciones son especialmente vulnerables a la exclusión social y a la discriminación.Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a fortalecer espacios de acogida y acompañamiento, en articulación con las familias, las comunidades y los profesionales que brindan atención especializada. La pastoral de la salud mental no busca sustituir el trabajo de los profesionales de la salud, sino ofrecer también cercanía, escucha, acompañamiento y una comunidad en la que cada persona pueda experimentar que su dignidad es reconocida.“No podemos hacerlo solos”El Papa León XIV ya se había referido a la salud mental durante la vigilia de oración con jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. En respuesta al testimonio de una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice llamó la atención sobre las presiones y expectativas que pueden afectar los equilibrios fundamentales de las personas y, al reflexionar sobre el dolor y la soledad, afirmó: “no podemos hacerlo solos”.Esta expresión ilumina también la intención de oración de octubre: frente al sufrimiento que muchas personas experimentan en silencio, la respuesta cristiana pasa por fortalecer comunidades capaces de acompañar, escuchar y acoger. Se trata de que nadie tenga que afrontar solo sus heridas y de que la Iglesia pueda ser un lugar donde las personas encuentren cercanía, dignidad y esperanza.Oración del Papa León XIV por la pastoral de la salud mental:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Dios de la vida,Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,las luces y sombras que nos habitan,las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanasque enfrentan dificultades en su salud mental,que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.Tú los llamas por su nombre, con ternura,y en Ti encuentran dignidad y esperanza.Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,alimentando el estigma y la discriminaciónhacia las personas con enfermedades mentales.Haz que tu Iglesia sea casa abierta,espacio seguro donde todos tengan lugar,comunidad que acompaña y no descarta,que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:profesionales, familiares, voluntarios,hombres y mujeres que con paciencia y amortienden puentes de comprensión y consuelo.Dales fortaleza y compasión para sostener.Envía tu Espíritu sobre nosotros,para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mentalen la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,que nunca abandona y siempre restaura.Amén.Vea el video de la oración del Papa a continuación:

Lun 21 Sep 2026

Hacer memoria no es hacer un informe: León XIV propone releer, escuchar y discernir juntos

Por D.P. Bernardo Vanegas Luque - Detenerse, mirar lo vivido, reconocer los frutos y las dificultades y preguntarse juntos qué nos está mostrando el Espíritu. León XIV ofrece algunas claves que ayudan a comprender qué significa evaluar pastoralmente en una Iglesia sinodal.Durante la Asamblea Diocesana de Roma, celebrada el 18 de septiembre, el papa León XIV invitó a la comunidad diocesana a comenzar su nuevo camino pastoral haciendo un ejercicio que puede parecer sencillo, pero que tiene una profunda dimensión sinodal: detenerse para releer juntos lo vivido.La propuesta del Papa no consiste en añadir nuevas actividades. Por el contrario, invitó a “hacer menos y hacerlo mejor”, comenzando por una evaluación compartida de la vida pastoral.Evaluar, desde esta perspectiva, no significa simplemente contar actividades, elaborar estadísticas o presentar informes. Significa preguntarse juntos qué ha dado fruto, qué dificultades se han encontrado, qué necesita ser revisado y qué caminos puede estar mostrando el Espíritu a la comunidad.Releer juntos lo vividoLeón XIV propuso que esta evaluación no sea realizada solamente por quienes tienen responsabilidades pastorales. Toda la comunidad está llamada a participar y, cuando sea posible, también conviene escuchar a quienes habitualmente permanecen alejados de la vida eclesial.El Papa sugirió mirar la acción pastoral desde preguntas muy concretas: ¿ayuda a las personas a encontrarse con Cristo?, ¿genera comunidad, acogida y corresponsabilidad?, ¿permite a la Iglesia estar realmente presente y servir en la realidad concreta en la que vive?Son preguntas que cambian la manera de evaluar. El centro deja de estar únicamente en cuánto hicimos y pasa a estar en qué frutos está produciendo aquello que hacemos.Escuchar antes de responder, discernir antes de decidirEsta manera de proceder requiere también una forma diferente de relacionarnos.León XIV invitó especialmente a los pastores a escuchar antes de responder y a discernir antes de decidir, reconociendo los dones y responsabilidades de los distintos miembros del Pueblo de Dios.La sinodalidad aparece así no como una actividad adicional en la agenda pastoral, sino como una manera de vivir la misión: escuchando, discerniendo y caminando juntos.Una clave para nuestro camino hacia 2027Estas palabras pueden ayudarnos a comprender el sentido de una de las próximas etapas del camino sinodal que recorrerán las Iglesias locales en Colombia: Hacer memoria.Hacer memoria no consiste simplemente en reconstruir cronológicamente lo realizado ni en preparar un informe sobre las actividades desarrolladas.Significa volver sobre el camino recorrido para reconocer, a la luz del Espíritu, dónde hemos experimentado frutos de comunión, participación y misión; qué dificultades hemos encontrado; qué hemos aprendido y qué llamadas descubrimos para continuar caminando.Por eso, cuando una comunidad hace memoria en clave sinodal no pregunta solamente: “¿Qué hicimos?”.También se atreve a preguntar:“¿Qué hemos aprendido caminando juntos y hacia dónde sentimos que el Espíritu nos invita ahora a caminar?”Esa diferencia puede transformar un informe sobre el pasado en un verdadero ejercicio de discernimiento para el futuro.Fuente: Vatican News, «León XIV invita a la diócesis de Roma “a hacer menos y mejor”», 18 de septiembre de 2026. Intervención del papa León XIV durante la Asamblea Diocesana de Roma. (Leer la publicación click aquí)

Mar 1 Sep 2026

Papa León XIV invita a rezar en septiembre por el cuidado del agua: “un regalo universal, un derecho sin fronteras”

La intención mensual de oración del Papa llama a custodiar este don de Dios con gratitud, justicia y responsabilidad, y a defender el derecho de todos a acceder al agua sin desigualdad.En septiembre, el papa León XIV invita a la Iglesia y a las personas de buena voluntad a unirse en oración por el cuidado del agua, para que aprendamos a custodiarla con gratitud, justicia y sobriedad, reconociendo en ella un don sagrado que sostiene la vida y que compromete a todos con la responsabilidad, la solidaridad y el cuidado de la creación. Esta propuesta del Papa coincide con el Tiempo de la Creación 2026, que se celebrará entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre y cuyo lema es “Agua Viva”.La intención es promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, a través de la iniciativa Reza con el Papa, que cada mes convoca a millones de personas a orar por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.La invitación del Santo Padre parte de una convicción profundamente arraigada en la fe cristiana: el agua es un don de Dios. Es fuente de fecundidad, frescura y esperanza; calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas. Pero, además, posee un significado especial para los cristianos, pues en el Bautismo se convierte en signo de la gracia y del amor de Dios que renuevan la vida.La cartilla preparada para acompañar esta intención recuerda precisamente el lugar central que ocupa el agua en la liturgia y en los sacramentos. En la Vigilia Pascual, por ejemplo, el agua bautismal está vinculada al misterio de Cristo Resucitado y se convierte en signo de vida nueva.Por ello, custodiar el agua es también custodiar la vida. No se trata únicamente de proteger un recurso natural indispensable, sino de reconocer que su cuidado está estrechamente relacionado con la dignidad humana, particularmente con la realidad de quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad.El agua es un don, no una posesiónUno de los ejes centrales de la reflexión propuesta por la Red Mundial de Oración del Papa es reconocer que el agua no puede ser entendida únicamente desde una lógica de posesión o aprovechamiento.La cartilla lo expresa así: “El agua es don, no posesión. Es fuente de vida, no instrumento de poder”. Custodiarla con gratitud y justicia significa, por tanto, proteger a los más vulnerables, defender la dignidad humana y alabar al Creador.Esta perspectiva también recoge la enseñanza del papa Francisco en la encíclica Laudato si’, donde se advierte que el acceso al agua potable y segura constituye un derecho humano básico, fundamental y universal. El documento señala, además, que la contaminación de las fuentes hídricas y el uso desmedido del recurso afectan de manera especial a las poblaciones más pobres.La reflexión invita así a mirar una realidad marcada por la desigualdad: mientras algunas personas tienen acceso permanente y abundante al agua, otras deben recorrer grandes distancias para conseguirla o enfrentan las consecuencias de su escasez y contaminación.En la oración mensual, el papa León XIV pone rostro a esta realidad al recordar a quienes “no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez”. Y pide que los creyentes sean capaces de defender el derecho de cada hermano y hermana “a beber sin miedo, sin desigualdad”.Una responsabilidad que comienza en lo cotidianoLa intención de oración también invita a revisar la manera en que cada persona se relaciona con el agua.La cartilla propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención: valorar el agua como don de Dios, evitar el desperdicio, unir la fe con el compromiso ecológico, educar con el ejemplo e interceder por quienes no tienen acceso a ella.Se trata de comprender que el cuidado de la casa común no es una tarea desligada de la experiencia cristiana. La fe lleva también a reconocer la responsabilidad que cada persona tiene frente a los bienes de la creación.En este sentido, la cartilla retoma una advertencia de Laudato si’ sobre el desperdicio del agua. El problema, señala, no se presenta únicamente en los países desarrollados, sino también en lugares con grandes reservas hídricas. Por eso, el cuidado del agua requiere igualmente procesos educativos y culturales que ayuden a tomar conciencia de la gravedad del desperdicio en contextos de desigualdad.A esto se suma el impacto de la contaminación y de diversas actividades humanas sobre los recursos hídricos. La cartilla advierte que estas acciones pueden deteriorar la calidad del agua, poner en riesgo las reservas subterráneas y alterar el curso de grandes ríos. Frente a estos desafíos, propone un compromiso colectivo de responsabilidad, lucidez y solidaridad para preservar condiciones de vida dignas para todos.“Peregrinos de lo esencial”La oración propuesta por el papa León XIV invita también a una transformación personal. El Papa pide que el Espíritu Santo haga de los creyentes “peregrinos de lo esencial”, capaces de vivir con sobriedad, denunciar el derroche y la contaminación y defender el derecho de cada persona al agua.Esta llamada conecta el cuidado de la creación con una actitud evangélica de sobriedad y solidaridad. Cuidar el agua supone aprender a utilizarla responsablemente, pero también mirar más allá de los propios hábitos para reconocer las necesidades de quienes no tienen garantizado este bien indispensable.De esta manera, la intención de septiembre propone un camino que une oración, conversión personal, responsabilidad social y compromiso con la vida. La invitación del pontífice es a mirar el agua con una conciencia renovada: recibirla con gratitud, utilizarla con sobriedad, protegerla con responsabilidad y defenderla con justicia, especialmente pensando en quienes sufren por no tener acceso a ella. Porque, como recuerda la cartilla, “que nuestro cuidado del agua sea un signo de amor por el Creador”.Oración por el cuidado del aguaEn el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Señor de la Vida,Tú nos diste el don del agua,fuente de fecundidad, frescura y esperanza.Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.Te damos gracias porque tambiénella es símbolo de tu gracia y de tu amorque nos renueva por medio del Bautismo.Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarlacon gratitud, justicia y responsabilidad.Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía,olvidando que es un regalo universal,un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos.Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanasque no tienen agua limpia,que caminan kilómetros para encontrarla,que enferman por su escasez.Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial,capaces de vivir con sobriedad,denunciando el derroche y la contaminación,defendiendo el derecho de cada hermano y hermanaa beber sin miedo, sin desigualdad.Haz que nuestro cuidado del aguasea signo de amor al Creadory compromiso con la vida de los más pobres,educando nuevas generaciones que valoreny protejan los recursos de la Tierra.Amén.Vea el Video del Papa:

Mar 1 Sep 2026

Cuando la sinodalidad transforma también las estructuras de la Iglesia

Por DP. Bernardo Vanegas Luque - El papa León XIV publicó el 29 de agosto la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Mutua Concordia, mediante la cual modifica dos cánones del Código de Cánones de las Iglesias Orientales. Más allá de su alcance jurídico específico, la decisión ofrece una expresión concreta de una Iglesia que busca vivir la comunión, la corresponsabilidad y la sinodalidad también en sus estructuras y en el ejercicio de la autoridad.La nueva normativa se refiere a las Iglesias católicas orientales patriarcales y, por su naturaleza, también a las Iglesias arzobispales mayores. Su propósito es fortalecer la comunión entre el Patriarca —Padre y Cabeza de la Iglesia sui iuris— y los obispos que, junto con él, conforman el Sínodo de los Obispos.Una autoridad que se ejerce en comuniónMutua Concordia parte de una afirmación especialmente significativa: la concordia entre quien preside una Iglesia oriental y los demás obispos que integran su Sínodo constituye el alma de la comunión de su jerarquía.Desde esta perspectiva, el ministerio de quien preside no aparece aislado del cuerpo episcopal. Por el contrario, el documento recuerda la vocación a la colegialidad propia de este ministerio y señala que la sinodalidad debe ser buscada y cultivada constantemente en un contexto de responsabilidad común.Esta orientación adquiere una expresión jurídica concreta. Entre otros aspectos, la reforma establece procedimientos mediante los cuales el Sínodo puede actuar cuando se presentan dificultades graves en el ejercicio del ministerio del Patriarca, garantizando también su derecho a la defensa y conservando el papel propio del Romano Pontífice.No se trata simplemente de modificar un procedimiento. Detrás de las nuevas disposiciones aparece una comprensión eclesial: la comunión también necesita formas, responsabilidades y estructuras que permitan vivirla.De la experiencia sinodal a las formas concretas de vida eclesialUno de los grandes desafíos de la fase de implementación del Sínodo es precisamente este: evitar que la sinodalidad sea entendida solamente como la realización de encuentros, consultas o métodos de escucha.La escucha, el diálogo, el discernimiento comunitario y la conversación en el Espíritu son fundamentales, pero están llamados a transformar progresivamente nuestra manera de relacionarnos, participar, discernir, tomar decisiones y ejercer los distintos ministerios y responsabilidades en la Iglesia.Mutua Concordia permite observar este dinamismo en un ámbito muy concreto. En este caso, la sinodalidad encuentra una expresión jurídica en la tradición y organización propias de las Iglesias católicas orientales.Esto no significa trasladar estas disposiciones particulares a las diócesis de tradición latina. Su valor para el conjunto de la Iglesia está, más bien, en el principio que dejan entrever: la sinodalidad está llamada a encarnarse en prácticas y estructuras que favorezcan una verdadera comunión y corresponsabilidad.Una pista para nuestro camino en ColombiaLas Iglesias locales en Colombia se encuentran recorriendo la fase de implementación del Sínodo 2025-2028. En este camino, una pregunta resulta cada vez más importante: ¿cómo hacer que la experiencia sinodal pase de los encuentros y espacios de escucha a la vida ordinaria de nuestras comunidades?La respuesta no consiste solamente en crear nuevas estructuras. También supone revisar cómo funcionan las que ya existen: consejos pastorales y económicos, equipos de animación, organismos de participación, comunidades parroquiales y otras instancias de discernimiento y corresponsabilidad.La sinodalidad comienza a hacerse visible cuando escuchar, discernir y participar juntos deja de ser una experiencia ocasional y se convierte progresivamente en una manera habitual de ser Iglesia.La publicación de Mutua Concordia puede leerse, por ello, como una señal concreta de este horizonte: una Iglesia en la que comunión, autoridad, participación y corresponsabilidad no recorren caminos separados, sino que se necesitan mutuamente para el cumplimiento de una misma misión.Para profundizarEl Motu Proprio Mutua Concordia fue publicado el 29 de agosto de 2026 y modifica los cánones 106 y 126 del Código de Cánones de las Iglesias Orientales.Fuente: Santa Sede y Vatican News.Bernardo Vanegas LuqueDiácono PermanenteDirector Dpto. Animación de la Comunión y la Sinodalidad

Sáb 15 Ago 2026

Monseñor Angelo Accattino, nuevo Nuncio Apostólico en Colombia

El Arzobispo titular de Sabiona, con amplia experiencia en el servicio diplomático de la Santa Sede y conocimiento previo de Colombia, fue nombrado por el papa León XIV como nuevo representante pontificio en el país.La Santa Sede oficializó este 15 de agosto el nombramiento de monseñor Angelo Accattino, arzobispo titular de Sabiona, como nuevo Nuncio Apostólico en Colombia. El papa León XIV le confía esta misión tras la partida de monseñor Paolo Rudelli, quien en marzo de este año concluyó su servicio diplomático en el país para asumir una nueva responsabilidad al servicio directo del Santo Padre y de la Iglesia universal como Sustituto para los Asuntos Generales en la Secretaría de Estado.Con esta designación, monseñor Accattino regresa a Colombia, un país que ya conoce, pues durante sus primeros años en el Servicio Diplomático de la Santa Sede prestó servicio en esta Nunciatura Apostólica.Una amplia trayectoria al servicio de la Santa SedeMonseñor Angelo Accattino nació en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966. Fue ordenado sacerdote el 25 de junio de 1994 y quedó incardinado en la diócesis de Casale Monferrato.Es doctor en Derecho Canónico e ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede el 1.º de julio de 1999. Desde entonces, ha desarrollado una amplia trayectoria en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado.A lo largo de su servicio diplomático estuvo destinado en las Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía, además de prestar servicio en la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de Estado.Su experiencia en América Latina se fortaleció con su nombramiento como Nuncio Apostólico en Bolivia el 12 de septiembre de 2017. En esa ocasión fue elevado a la dignidad de arzobispo y recibió la sede titular de Sabiona.Posteriormente, el 2 de enero de 2023, fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania, misión que desempeñaba hasta su designación para Colombia.Colombia, parte de su trayectoria diplomáticaEl nuevo representante pontificio llega a Colombia con un conocimiento previo de la realidad eclesial y social del país, adquirido durante su paso por la Nunciatura Apostólica. Esto, constituye un aspecto significativo de su nueva misión, que se desarrollará en un contexto de importantes desafíos para la sociedad colombiana y para la Iglesia que peregrina en el país.La misión del Nuncio Apostólico comprende, entre otras responsabilidades, representar al Santo Padre ante las autoridades civiles y ante la Iglesia local, favorecer los vínculos de comunión entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia y contribuir al fortalecimiento de las relaciones entre ambas realidades.Continuidad de la misión diplomáticaMonseñor Angelo Accattino sucede a monseñor Paolo Rudelli, quien estuvo al frente de la Nunciatura Apostólica en Colombia desde 2023 hasta marzo de 2026.El papa León XIV nombró entonces a monseñor Rudelli Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, poniéndolo al frente de la Primera Sección de este organismo, encargada de atender los asuntos ordinarios del Pontífice, coordinar el trabajo de los dicasterios y acompañar la actividad cotidiana de la Santa Sede.Su traslado a una nueva responsabilidad en la Curia Romana marcó el cierre de su misión diplomática en Colombia y dio paso al nombramiento del nuevo representante pontificio.El inicio de una nueva misión en ColombiaMonseñor Angelo Accattino asumirá próximamente su misión en Colombia, pocos días después del terremoto registrado el pasado 10 de agosto, que afectó a diferentes regiones del país y dejó víctimas, personas heridas y comunidades damnificadas.Ante esta emergencia, el Papa León XIV ha expresado su cercanía con las comunidades afectadas y ha promovido la oración y la solidaridad con las personas y familias que enfrentan las consecuencias de la tragedia.La Conferencia Episcopal de Colombia agradece al Santo Padre el nombramiento de monseñor Angelo Accattino y expresa su disposición para recibirlo próximamente como nuevo representante pontificio en el país. Los obispos de Colombia encomiendan a Dios el inicio de su misión y manifiestan su voluntad de continuar fortaleciendo, junto a él, los vínculos de comunión entre la Iglesia en Colombia y la Santa Sede.Perfil de monseñor Angelo AccatinoNombre: Angelo AccattinoTítulo: Arzobispo titular de SabionaLugar y fecha de nacimiento: Asti, Italia, 31 de julio de 1966Ordenación sacerdotal: 25 de junio de 1994Diócesis de incardinación: Casale Monferrato, ItaliaFormación: Doctor en Derecho CanónicoIngreso al Servicio Diplomático de la Santa Sede: 1.º de julio de 1999Servicio diplomático: Nunciaturas Apostólicas de Trinidad y Tobago, Colombia, Perú, Estados Unidos de América y Turquía; Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales de la Secretaría de EstadoNuncio Apostólico en Bolivia: 12 de septiembre de 2017Nuncio Apostólico en Tanzania: 2 de enero de 2023Nuncio Apostólico en Colombia: 15 de agosto de 2026

Mié 12 Ago 2026

Santa Sede dispone ayuda inicial de 100.000 euros para comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

Durante la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre volvió a expresar su cercanía con las víctimas del terremoto ocurrido en Colombia y anunció, a través de la Santa Sede, una primera ayuda económica urgente para apoyar la atención de las comunidades damnificadas. Los recursos serán canalizados por Cáritas Colombiana hacia las diócesis afectadas.La cercanía del papa León XIV con Colombia, tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó gravemente varias zonas del occidente del país el pasado 10 de agosto, se manifestó nuevamente este miércoles 12 de agosto durante la audiencia general celebrada en el Vaticano. En sus palabras, pronunciadas en español, el Santo Padre aseguró su cercanía a las hermanas y hermanos colombianos que han sufrido las consecuencias de esta tragedia y elevó su oración por quienes perdieron la vida, sus familias y todas las personas afectadas.“Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia”, expresó el Pontífice, quien también manifestó su gratitud a quienes trabajan en las labores de rescate y asistencia a los damnificados.La cercanía del Santo Padre también se traduce en una ayuda concreta para las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de la emergencia. A través del Dicasterio para el Servicio de la Caridad – Limosnería Apostólica, el Papa León XIV dispuso una asignación inicial urgente de 100.000 euros destinada a las diócesis afectadas por el terremoto.Los recursos serán enviados directamente al Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana de la Conferencia Episcopal de Colombia, que funciona como centro de coordinación para la recaudación y distribución de la ayuda, con el propósito de contribuir a la atención de las necesidades más urgentes de las comunidades damnificadas.Esta primera donación es fruto también de la comunicación permanente que, desde las primeras horas posteriores al terremoto, se ha mantenido entre la Santa Sede y la Iglesia en Colombia. El prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, arzobispo Luis Marín de San Martín, ha mantenido contacto con la Nunciatura Apostólica y con la Conferencia Episcopal de Colombia para conocer de primera mano la situación de las zonas afectadas.En este diálogo, el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, ha informado sobre la situación y las necesidades de las comunidades, mientras que la Nunciatura Apostólica ha acompañado este proceso a través de su secretario, monseñor In Je Hwang.La ayuda de 100.000 euros constituye una primera respuesta para atender las emergencias más urgentes. De acuerdo con la información proporcionada por la Santa Sede, se podrá disponer de asistencia adicional a medida que se identifiquen nuevas necesidades y estas sean comunicadas oportunamente al Dicasterio para el Servicio de la Caridad.En los próximos días se continuará consolidando un informe sobre las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas, con el propósito de orientar la ayuda hacia quienes más la requieren. De esta manera, la respuesta de la Iglesia busca articular la atención inmediata con un acompañamiento sostenido a las poblaciones damnificadas.Para la Iglesia, esta respuesta expresa una dimensión esencial de su misión: estar cerca de quienes sufren y convertir la solidaridad en acciones concretas de fraternidad y servicio. Como ha señalado el prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, se trata de una Iglesia que, como familia de Dios, permanece atenta al sufrimiento y a las necesidades de sus hijos y procura responder con fraternidad y eficacia.La Conferencia Episcopal de Colombia recibe con profunda gratitud este nuevo gesto de cercanía del papa León XIV y la solidaridad de la Iglesia universal con el pueblo colombiano. En comunión con el Santo Padre, reafirma su compromiso de acompañar a las familias y comunidades afectadas, fortalecer las redes de solidaridad y contribuir, desde la acción pastoral y caritativa de la Iglesia, a la atención de quienes más lo necesitan.La oración del Papa, el acompañamiento de la Iglesia y la ayuda concreta se unen así en una misma respuesta: estar cerca de Colombia en esta hora de dolor y contribuir a que las comunidades puedan afrontar la emergencia con esperanza y solidaridad.Haga clic para ver el mensaje del Papa León XIV

Mar 11 Ago 2026

“Fortaleza espiritual y esperanza cristiana”: el mensaje del papa León XIV a Colombia tras el terremoto

A través de un telegrama firmado por el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, el Santo Padre manifestó su profundo pesar por las víctimas del terremoto que afectó varias zonas del país y pidió transmitir su cercanía espiritual a las familias y comunidades damnificadas.Ante la tragedia ocasionada por el terremoto que afectó a Colombia este lunes 10 de agosto, el papa León XIV expresó su cercanía con el pueblo colombiano y elevó sus oraciones por las víctimas, los heridos y todas las personas afectadas por esta emergencia.El mensaje fue enviado al presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, a través del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.En el telegrama, el Santo Padre manifiesta estar “vivamente apenado” al conocer la situación provocada por el sismo, que ha dejado víctimas, numerosos heridos y graves daños materiales en diferentes zonas del país, entre ellos afectaciones a templos e iglesias.El Pontífice ofrece sufragios por el eterno descanso de quienes han fallecido y eleva sus oraciones al Señor por la pronta recuperación de las personas afectadas por esta tragedia. Asimismo, pide a monseñor Múnera que transmita su sentido pésame a los familiares que atraviesan el dolor por la pérdida de sus seres queridos.De manera especial, el papa León XIV expresa también su cercanía espiritual a quienes están viviendo las consecuencias de la emergencia y manifiesta su gratitud a todas las personas que, con generosa entrega, participan en las labores de búsqueda, rescate, socorro y asistencia a los damnificados.En su mensaje, el Santo Padre encomienda al pueblo colombiano a la intercesión de la Bienaventurada Virgen María y pide al Señor que conceda a quienes enfrentan esta difícil situación los dones de la fortaleza espiritual y la esperanza cristiana.Finalmente, el papa León XIV imparte de corazón su bendición apostólica a los afectados por esta tragedia.El mensaje del Santo Padre se suma a las expresiones de cercanía y solidaridad que la Iglesia católica en Colombia ha venido manifestando desde las primeras horas de la emergencia, acompañando con la oración a las víctimas y sus familias y promoviendo la solidaridad y el servicio a las comunidades afectadas.La Conferencia Episcopal de Colombia acoge con gratitud este gesto de cercanía del Papa León XIV y hace suyo su llamado a mantener la esperanza, fortalecer la solidaridad y acompañar, especialmente en estos momentos, a quienes han sufrido las consecuencias de esta emergencia.

Lun 3 Ago 2026

Por una Iglesia que construya comunidad en medio de la soledad urbana: intención de oración del Papa León XIV para agosto

En su intención de oración para el mes de agosto, el Papa León XIV invita a toda la Iglesia a unirse en oración por la evangelización en la ciudad, pidiendo que, en medio de los desafíos propios de las grandes urbes, surjan nuevas formas de anunciar el Evangelio y de construir comunidades donde nadie se sienta solo ni excluido. La iniciativa hace parte de la Red Mundial de Oración del Papa y de la plataforma Reza con el Papa.La intención propuesta por el Santo Padre expresa:“Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad”.En la oración que acompaña esta intención, el Papa contempla a Jesucristo como el Buen Pastor que recorre calles y plazas, entra tanto en los edificios más altos como en los barrios más humildes y acompaña silenciosamente a quienes buscan sentido en medio del ruido y la prisa. Desde esa mirada, reconoce que las ciudades, aunque están llamadas a ser lugares de libertad y oportunidades, también pueden convertirse en escenarios de aislamiento e indiferencia. Por ello, pide una fe capaz de hacerse visible en gestos sencillos de cercanía, fraternidad y servicio, para que las comunidades cristianas sean hogares abiertos y acogedores “donde nadie se sienta invisible”.Una misión que exige creatividad y cercaníaLa Red Mundial de Oración del Papa recuerda que cerca del 45 % de la población mundial vive actualmente en áreas urbanas, una realidad que convierte a las ciudades en uno de los principales campos de misión para la Iglesia. En estos contextos, marcados con frecuencia por el anonimato, la fragmentación de los vínculos y la soledad, el Santo Padre anima a descubrir nuevas maneras de hacer presente el Evangelio mediante una presencia cercana y comprometida.En sintonía con este llamado, el subsidio de oración de agosto retoma las enseñanzas de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, donde el Papa Francisco invitaba a contemplar la ciudad con una mirada de fe, reconociendo que Dios ya habita en sus calles, plazas y hogares, y exhortaba a impulsar una evangelización capaz de dialogar con las nuevas culturas urbanas y responder creativamente a sus desafíos.Asimismo, el material propone algunas actitudes concretas para vivir esta intención durante el mes: descubrir la presencia de Dios en la vida urbana, construir comunidad en medio del anonimato, evangelizar con los gestos cotidianos, ser una Iglesia en salida y orar por las ciudades y sus desafíos.Una invitación a hacer visible el EvangelioEl comentario que acompaña la intención mensual resume el espíritu de esta propuesta con una invitación sencilla pero exigente: hacer visible el Evangelio en lo escondido, sembrando presencia, compasión y vínculos auténticos allí donde muchas personas pasan desapercibidas. En palabras del subsidio, evangelizar en la ciudad significa encarnar el Evangelio en la vida cotidiana, recordando que, aunque todo parezca avanzar con rapidez, el corazón humano continúa buscando al Señor.De esta manera, durante agosto, el Papa León XIV convoca a los fieles a unir su oración y su compromiso para que las comunidades cristianas respondan con creatividad, cercanía y esperanza a los desafíos de las grandes ciudades, haciendo del anuncio del Evangelio una experiencia concreta de acogida, fraternidad y misericordia.Vea el video del Papa a continuación: