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Paz

Lun 8 Ago 2022

Presidente del episcopado pidió orar por Colombia y sus nuevos gobernantes

Este domingo 7 de agosto, fecha histórica para Colombia, al conmemorarse la histórica Batalla de Boyacá, el arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis José Rueda Aparicio, durante la eucaristía dominical pidió orar por Colombia, por Gustavo Francisco Petro Urrego y Francia Elena Márquez Mina, quienes asumieron formalmente como presidente y vicepresidenta de este país. “Hoy estamos orando por el presidente Gustavo Petro, por su vicepresidenta Francia Márquez, por toda Colombia y por el bien común de nuestro país, para que el Señor nos vaya mostrando los caminos de reconciliación, de paz, de progreso integral que nosotros necesitamos”, expresó el prelado. Desde la Capilla del Sagrario Rueda Aparicio hizo una reflexión a la luz de la palabra de Dios y propuso tres actitudes claves que ayudarán a guiar los acontecimientos de la historia del pueblo colombiano: Seguir a Jesús en la esperanza. Propuso seguir la invitación de Jesús, a no tener miedo, ya que Él acompaña la vida y los acontecimientos de cada persona. Insistió que la fe es la que fortalece, «No tengan miedo, mi pequeño rebaño, porque el Padre de ustedes, en su bondad, quiere darles el reino». Observó, además, que existen temores que paralizan a las personas y con ello a la sociedad, por lo que llamó la atención para que Colombia no se convierta en un país de miedo, pues este, dijo, es un mal consejero y hace ver una nación en donde se autodestruyen los unos a los otros. “Es necesario que nosotros seamos capaces de tomar esa palabra de Jesús y llevarla al corazón y no tener miedo, no tener miedo unos de otros y no tener miedo olvidándonos de que Dios acompaña nuestra vida y que el reino está presente en los acontecimientos de nuestras vidas”. El Señor nos invita a la vigilancia Tomando la parábola de la lámpara, donde Jesús dice: «estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas», es decir, estar preparados para la acción inmediata, nos recordó como el Señor nos invita a la vigilancia y a estar dispuestos a trabajar al servicio de los demás. “Si estamos vigilantes y eso lo logra una conciencia orante, entonces somos capaces de descubrir cada momento como un momento de salvación, como un Kairós y este, es un momento de salvación para su familia, para Colombia, para la humanidad. En medio de tantas dificultades el Señor nos insiste, estén listos, una vigilancia puesta al servicio de los demás, por eso le añade: con la cintura ceñida, vigilante, para que cuando el Señor nos llame y nos invite a su trabajo por el reino, estemos totalmente dispuestos”, afirmó. El Señor nos invita a la responsabilidad Por último, rescató la actitud de la responsabilidad, recordando que al que mucho se le da, mucho se le exigirá. Dijo además, que “la responsabilidad, es asumir las consecuencias de nuestras decisiones y de nuestros propios actos”. “Si una persona ha madurado en la responsabilidad y ha sido educada en la responsabilidad, entonces es consciente de que cada cosa que realiza, cada decisión que toma tiene consecuencias”, agregó. Interpeló sobre si estamos todos dispuestos a asumir el momento histórico que vive Colombia, trabajando por el bien común y aportando para caminar todos juntos hacia la misma ruta de la construcción de un país reconciliado y en paz. “Que seamos capaces de dialogar, que seamos capaces de encontrar la solución a los problemas que nos aquejan desde hace tanto tiempo. Si somos responsables, sabemos que tenemos una misión y una tarea con el reino de Dios”. Su homilía la concluyó observando que el país no es responsabilidad solo de una persona o un equipo de personas, advirtió que es tarea de todos los colombianos buscar caminos de reconciliación, a lo que pidió orar por toda la nación. Estuvieron presentes en la eucaristía, entre otros, Mons. Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC; Mons. Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC; Mons. Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado por la Conferencia Episcopal de Colombia para las relaciones Iglesia-Estado; y el padre Jorge Gonzalo Marín García, párroco de la Catedral Primada.

Lun 8 Ago 2022

“Con seguridad monseñor Castro ha recibido el mejor Nobel de Paz: la gloria del Cielo”

El pasado 4 de agosto, fecha en que la Iglesia Católica celebraba la fiesta del Santo Cura de Ars, se llevó a cabo en la Catedral basílica metropolitana Santiago de Tunja, la ceremonia de exequias de quien fuera el gran apóstol y gestor de paz, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga. La eucaristía que fue presidida por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad. En la homilía, monseñor Villa Vahos reflexionó a la luz del texto del evangelista san Mateo, “Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”, y recordó que desde los tiempos de los apóstoles hasta hoy, todos estamos llamados a seguir a Jesús en su estilo de vida y trabajar por la paz. En este contexto, observó que este fue el llamado que atendió monseñor Castro durante su ministerio, quien a través de los carismas que Dios le regaló, supo ayudar a recorrer y hacer vivir a muchos el espíritu de las bienaventuranzas. “Su espíritu de pobre en el Señor le permitió ser manso, misericordioso, limpio de corazón y sobre todo, trabajar por la paz”. Resaltó el trabajo responsable y comprometido que siempre cumplió monseñor Castro, en los diferentes territorios nacionales e internacionales donde desarrolló su labor pastoral y misionera. “Monseñor Luis Augusto llegó a ser en verdad hijo de Dios, hombre de Dios, auténtico cristiano, cualificado sacerdote y comprometido pastor y obispo, en las cálidas tierras del Caguán y en las verdes y fértiles tierras boyacenses”. “Si hay algo que Monseñor Luis Augusto tuvo claro en su paso por este mundo, fue el de ser un ciudadano, un gran patriota y por ello un pastor comprometido con la causa de la paz y la reconciliación. Este, su trabajo y empeño, no estuvo exento de prejuicios e incomprensiones”. Antes que nada fue un misionero Monseñor Villa Vahos, rescató que, además del aporte que monseñor Castro diera a la paz del país, también fue un apasionado misionero convencido de palabra y de corazón, por eso desde sus inicios ingresó al Instituto misionero de la Consolata: “La pertenencia al Instituto misionero de la Consolata no es gratuita, sentía el deseo de vivir con ardor la misión, y allí encontró el lugar ideal”. Destacó su destreza con la pluma en la mano, porque publicó innumerables libros y escritos sobre la misión, “‘fe misionera, fe de primera’, solía decir y escribir, con el deseo de contagiar a muchos de este espíritu. Su pluma hábil, profunda y sencilla a la vez, son siempre un deleite para el espíritu”. Tomando el texto de la carta a los Corintios, donde Pablo experimenta “que su cuerpo como efímera tienda de campaña, ya no soporta con igual brío los viajes y tribulaciones por el Evangelio”, el prelado destacó la vitalidad de monseñor Castro quien hasta en sus últimos momentos, acompañado por la enfermedad, experimentó y mantuvo viva la fe y la confianza en Dios. Al expresar su extrañeza por la ausencia de algunas autoridades del orden nacional durante la eucaristía celebrada en la Catedral Primada de Colombia, reflexionó y dijo que monseñor Castro nunca fue hombre de protagonismos, “ni estuvo afectado por vanos narcisismos. Su trabajo fue en orden a la extensión del Reino de Dios, la pasión por la misión, el servicio a los demás, el respeto por la persona, el cuidado de la vida como don sagrado (…) Monseñor Luis Augusto es llamado hijo de Dios y con seguridad ha recibido el mejor Nobel de Paz que el Señor ha prometido a sus servidores fieles: la gloria del Cielo”. La eucaristía fue acompañada por un número importante de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares, cientos de feligreses y personalidades que estuvieron encabezados por el gobernador de Boyacá, Ramiro Barragán Adame y su esposa Tatiana Ríos y el alcalde de Tunja, Alejandro Fúneme, junto a su esposa Gisela Rodríguez. DESCARGAR HOMILÍA

Mié 3 Ago 2022

“Gracias por ser un auténtico artesano de paz”: Mons. Gabriel Villa

En un sentido mensaje, la Arquidiócesis de Tunja, expresa su tristeza por el fallecimiento de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, quien a lo largo de 22 años estuvo al frente de esta Iglesia particular. A través de un comunicado firmado por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, Arzobispo de Tunja, se extiende un saludo especial de condolencia y solidaridad cristiana a la familia y a los miembros del Instituto de Misioneros de la Consolata, comunidad a la que estuvo vinculado el prelado durante su ministerio. Resaltan su labor como un “auténtico artesano de paz, enamorado de la misión, inspirado y prolífico escritor eclesiástico y destacado catequista”, por lo que agradecen a Dios su testimonio y entrega a la Iglesia. Así también, resaltan que su labor debe quedar marcada como un legado que deja para las actuales y futuras generaciones, y agregan que, ha de ser “un verdadero estímulo para vivir con pasión el trabajo por la extensión del Reino de Dios, en un decidido empeño misionero y en la búsqueda de la paz y la reconciliación, por las vías del diálogo”. Finalmente, confían que, “por la misericordia de Dios, ya ha sido asociado al número de los servidores fieles que pueden entrar a participar del Banquete eterno del Señor”. INFORMACIÓN DE LAS EXEQUIAS DE MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA La velación del cuerpo de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se llevará a cabo en la Capilla del Sagrario, junto a la Catedral Primada Cra. 7 #10-40, Bogotá La eucaristía se realizará este miércoles 03 de agosto a las 4:00 pm. en la Catedral Primada de Colombia, presidida por monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico de Colombia. Luego, el cuerpo será trasladado a Tunja este miércoles y será velado en cámara ardiente en la Catedral Santiago Apóstol de esta ciudad. El día jueves 04 de agosto se tendrán las exequias en la Catedral de Tunja a las 10:00 a.m., eucaristía presidida por Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad. DESCARGAR COMUNICADO

Mar 2 Ago 2022

Fallece monseñor Luis Augusto Castro Quiroga

La Arquidiócesis de Tunja ha informado que en las últimas horas falleció a la edad de 80 años, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, arzobispo emérito de Tunja, quien se encontraba internado en la clínica Marly por quebrantos de salud. "Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en el Señor Resucitado, debemos informar que ha fallecido monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, que Dios lo reciba en la patria eterna y lo colme con el cielo por su entrega generosa a su voluntad", señala el mensaje ofrecido desde la oficina de comunicaciones de esta Jurisdicción. Tras conocida la noticia, el episcopado expresó su cercanía al obispo residente de esta ciudad, monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, al clero, a los fieles de la Iglesia de Tunja y a los familiares del prelado fallecido. "Nos unimos en oración rogando al Señor para que reciba en su glorioso Reino a Mons. Castro Quiroga, gran pastor que entregó su vida al servicio de la Iglesia colombiana y trabajó incansablemente buscando caminos de paz y reconciliación en nuestra nación". La Iglesia colombiana reconoce con gratitud el liderazgo espiritual y moral de monseñor Castro Quiroga, el servicio prestado a la Conferencia Episcopal de Colombia durante sus dos períodos como Presidente de esta Institución y su compromiso con la causa de la paz, prestando sus buenos oficios como mediador en el conflicto armado, que aún causa tanto dolor en el país. El prelado había nacido en Bogotá el 8 de abril de 1942. Cursó los estudios de primaria y secundaria en el Colegio San Bernardo de Bogotá de los hermanos de La Salle y en el Seminario Menor de los Padres Misioneros de la Consolata. Cursó los estudios de Filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá. Hizo el noviciado en Bedizzole (Italia) y Teología en la Universidad Urbaniana en Italia. Emitió la profesión perpetua en el Instituto Misiones Consolata el 10 de Marzo de 1967 y recibió la Ordenación Sacerdotal en Roma el 24 de diciembre de 1967. Ya sacerdote, realizó una especialización en Orientación Psicológica en la Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) y obtuvo el doctorado en Teología en la Universidad Javeriana de Bogotá. Como sacerdote se desempeñó en los siguientes cargos: Vicario Cooperador de la Parroquia de la Catedral y Rector de la Universidad de la Amazonía en Florencia (1973-1975); Director del Seminario Mayor para los estudios de Filosofía del Instituto Misiones Consolata en Bogotá y simultáneamente Consejero Provincial (1975-1978); Superior Provincial de su Instituto en Colombia (1978-1981); Consejero General del mismo Instituto en Roma (1981-1986). El 17 de Octubre de 1986 fue nombrado Obispo titular de Acque Flavie y Vicario Apostólico de San Vicente – Puerto Leguízamo y fue consagrado el 29 de Noviembre de 1986. El 14 de Marzo de 1998 fue nombrado Arzobispo de Tunja. De Julio de 2002 a Julio de 2005 es Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. A partir de julio de 2005 fue nombrado Presidente de la Comisión de Conciliación Nacional. El 5 de Julio de 2005 fue elegido Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, hasta el 2008. Luego del 2014 al 2017 volvió a asumir la presidencia de la CEC. El 11 de febrero de 2020 el Papa Francisco acepta su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Tunja. INFORMACIÓN DE LAS EXEQUIAS DE MONSEÑOR LUIS AUGUSTO CASTRO QUIROGA La velación del cuerpo de monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, se llevará a cabo en la Capilla del Sagrario, junto a la Catedral Primada Cra. 7 #10-40, Bogotá La eucaristía se realizará este miércoles 03 de agosto a las 4:00 pm. en la Catedral Primada de Colombia, presidida por monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico de Colombia. Luego, el cuerpo será trasladado a Tunja este miércoles y será velado en cámara ardiente en la Catedral Santiago Apóstol de esta ciudad. El día jueves 04 de agosto se tendrán las exequias en la Catedral de Tunja a las 10:00 a.m., eucaristía presidida por Monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo en esta ciudad.

Vie 22 Jul 2022

Hagamos realidad la ética de la reconciliación que defiende la vida y construye la paz

Esta fue la invitación que hizo el arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, Luis José Rueda Aparicio, durante la celebración litúrgica de la fiesta Nacional de los 212 años de Independencia de Colombia. Durante su homilía, el prelado resaltó que la más profunda reconciliación que necesita Colombia y que necesita la historia de esta nación se fundamenta en “el amor a los enemigos, en la no violencia activa, en responder a la guerra con perdón, en abrir el corazón para reconciliarnos, en practicar la misericordia con alegría, en perseverar caminando por los senderos del respeto a la vida, de la justicia, de toda vida, la vida desde el vientre materno hasta la vida del anciano del enfermo terminal”. Tres hilos para tejer la ética de la reconciliación Basado en las lecturas del día, el prelado propuso a los colombianos trabajar en la construcción de la ética de la reconciliación, guiados por tres hilos: vivir alegres en la esperanza, ser pacientes en el sufrimiento y perseverantes en la oración. Vivir alegres en la esperanza “Primero, estamos llamados a perseverar en todas nuestras cosas, orando por Colombia, papás y mamás hagan de sus hogares escuelas de oración, hagan de sus hogares pequeños templos de amor en la oración, no nos cansemos de orar, la oración es poderosa”. Ser pacientes en el sufrimiento “Se necesita tener paciencia activa para asumir el sufrimiento de cada día, sin agresividad, sin pesimismo, todas las familias y todas las sociedades del mundo tienen problemas, busquemos que en nuestros campos y ciudades florezca la fraternidad, el encuentro y el diálogo, que florezca el amor fraterno, que es más valiente y más poderoso que la misma guerra”. Perseverantes en la oración “Para vivir alegres en la esperanza, que es lo que nos propone el apóstol San Pablo, vivamos alegres en la esperanza. Ahí tengo que decirles a ustedes familias y a toda Colombia. ¡Colombia No te olvides de Dios! cuando nos olvidamos de Dios, cuando un país se olvida de Dios va a la ruina, se destruye, se autodestruye. Buscar a Dios es buscar la esperanza, la verdadera esperanza”. Agradecimiento por el servicio a esta nación colombiana El prelado resaltó el esfuerzo de tantas misioneras y misioneros, laicos, sacerdotes y obispos, que con su testimonio de vida y su palabra han trabajado silenciosamente en el acompañamiento a las comunidades más vulnerables, llegando a las ciudades y territorios rurales heridos por la violencia, muchos de ellos hasta entregar su vida. Por lo que hizo mención de los asesinatos del obispo de Arauca, el beato Jesús Emilio Jaramillo, y del arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino. “En todas las regiones de nuestra geografía nacional hay semillas del reino sembradas durante décadas, durante largo tiempo, en silencio, perseverantes y con fe en la silenciosa labor de evangelizar” (…) Hoy 20 de Julio, pensando en Colombia queremos agradecer esa generosa entrega de la vida de un número amplio de laicos, de familias, de religiosas, de diáconos, de presbíteros y de obispos quienes con su servicio han llegado incluso hasta el martirio por el reino de Dios”. La eucaristía concluyó con el canto del himno del Te Deum interpretado por el coro filarmónico juvenil y el coro de adultos de la Catedral Primada. ¿Qué es el Te Deum? El Te Deum, que traducido del latín al español significa ‘A ti, Dios’, es considerado uno de los primeros himnos cristianos, que se entona principalmente en momentos de celebración, sobre todo cuando de dar gracias a Dios se trata. En la Iglesia católica, este himno se entona en las misas que se ofician en ocasiones especiales como las ceremonias de canonización, ordenación de presbíteros y, en el caso del Perú y otros países de tradición católica, aniversarios patrios. También lo entonan los cardenales tras la elección de un nuevo papa. REVIVA LA CEREMONIA EUCARÍSTICA

Mar 12 Jul 2022

CXIII Asamblea Plenaria: Obispos hacen un llamado al diálogo y a la unidad nacional

A un día de concluir la 113ª Asamblea Plenaria del Episcopado, los obispos de Colombia presentaron un comunicado a la opinión pública en el que hacen un llamado a la unidad de la nación y una apertura al diálogo. En su mensaje agradecen a todas las comunidades y personas de bien que hicieron sus aportes al camino sinodal propuesto por el Papa Francisco. “Sus voces nos animan a no cejar en nuestra labor profética y también nos confrontan para ser una Iglesia misionera y solidaria, que anuncie el Evangelio de salvación de Cristo Jesús, edificándonos en el amor y la auténtica fraternidad. Además, Como fruto de varios días de discernimiento sobre la realidad del país, los obispos en su mensaje evidencian una vez más el continuo dolor de los pueblos, fruto de la violencia y la proliferación de los grupos al margen de la ley, la ilegalidad, el narcotráfico y la inequidad social, estos, dicen ellos, “anhelan soluciones a sus problemas más graves y claman por reformas sustanciales que le cierren el camino a toda forma de corrupción”. Igualmente, expresan su preocupación por el tema de la educación de niños, jóvenes y adolescentes, quienes “cada vez se ven más desencantados por la falta de oportunidades”. Frente a esta realidad añaden, es urgente dinamizar y promover la participación de los jóvenes, escuchándolos y alentándolos a que sueñen con un futuro mejor. El cuidado por el planeta, fue otro de los puntos expuestos en el mensaje, aquí observan que el daño que se está haciendo a la Amazonía por cuenta de proyectos que “laceran nuestra Casa Común” es irreversible y dañino para un futuro. Frente a la polarización que ha venido envolviendo la dinámica del país en los últimos tiempos, los prelados aseguran que es urgente “recrear la voluntad de ser nación y de construir la unidad en medio de la diversidad”, involucrando a los diferentes sectores de la sociedad, de manera especial a los más desprotegidos. “Esta llamada a la unidad de la nación no florecerá sin un serio y permanente compromiso por la paz y el respeto por la vida. ¡Basta ya de toda guerra! Caminemos juntos para erradicar cualquier expresión de odio y violencia, que no solo nos empobrecen materialmente, sino que también nos deshumanizan y aniquilan espiritualmente. Necesitamos una nueva apertura al diálogo que debe ser productivo, como instrumento de construcción y de consolidación en pro de una democracia incluyente y participativa”. Animan a los colombianos para que a pesar del dolor de muchas heridas que aún no han cicatrizado, se esfuercen por trabajar en alcanzar la anhelada paz, “de modo que los pasos que demos hacia la reconciliación se cimienten en la verdad, que es el alma de la justicia y nos conduce a la libertad”. Finalmente, los prelados manifiestan su voluntad de continuar sirviendo al país y reafirman su compromiso de seguir trabajando por la paz y la reconciliación acompañando a las comunidades en los distintos territorios. La misiva fue firmada por los obispos Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia - CEC; Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC, y Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC. DESCARGAR COMUNICADO Durante una rueda de prensa, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y presidente de la Comisión Episcopal de Comunicaciones, fue el encargado de dar lectura al mensaje oficial de los obispos. Seguido de ello se abrió espacio a una cesión de preguntas, donde se hablaron de temas como: Diálogos de paz, el aborto, el cuidado de la Casa Común, la educación, la pobreza, entre otros. La mesa principal la conformaron: Mons. Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia - CEC; Mons. Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán y vicepresidente de la CEC, y Mons. Luis Manuel Alí Herrera, obispo auxiliar de Bogotá y secretario general de la CEC; Mons. José Clavijo, obispo de Sincelejo; Mons. Ariel Lascarro, obispo de Magangué; Mons. Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de la Diócesis de Pasto y el padre Rafael Castillo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social. Los invitamos para que revivan el espacio de diálogo que se facilitó entre los obispos y los periodistas.

Lun 13 Jun 2022

¡Segunda Vuelta!

Por: Mons. Carlos Arturo Quintero Gómez – El próximo domingo los colombianos nuevamente iremos a las urnas a manifestar nuestra decisión democrática. Es la segunda vuelta que se ha visto enredada, tejida de improperios, denuncias, noticias falsas, escándalos; una campaña negra, sucia, rastrera. Quizás muchos coincidan conmigo en que este tipo de contiendas electorales nunca se habían visto. Me pregunto que hay en el corazón de tantas personas desalmadas para quienes es más importante denigrar, insultar, promover pensamientos mezquinos con intenciones maquiavélicas; para aquellos que se dejan llevar por palabras salpicadas de odio, frases incendiarias y siembra de cizaña. ¿Qué nos ha ocurrido? ¿Qué le está pasando a esta sociedad? Estamos sobrepasando los límites éticos y morales, mientras cada uno busca defender su punto de vista, proclamar su verdad y presentarse incólume ante el mundo, señalando a los demás como corruptos, deshonestos y perversos. En los últimos años hemos contemplado el tipo de campañas que se han ido promoviendo en Colombia, América Latina y el mundo, con estrategias denominadas ‘políticas’, legalmente aceptadas, que se han vuelto costumbre, pero, que nada tienen que ver con la verdad, la justicia y la paz. Al contrario, son un atentado contra la paz, una burla a la verdad y una sátira a la justicia. Surgen más preguntas que respuestas: ¿Siempre ha sido así? ¿se justifica este tipo de campañas? ¿Qué beneficios personales trae consigo el denigrar del otro? ¿El fin justifica los medios? ¿Es justo devorarnos y destrozarnos? ¿En política todo se vale? No se puede pretender presentar una campaña perfecta, un candidato perfecto, un modelo de gobierno perfecto. Es de héroes reconocer los errores y superar los obstáculos, no es necesario aparentar ser sabios cuando la ignorancia ‘magna est’, mostrarnos justos cuando el corazón está dividido, revelarnos como agentes de paz cuando sembramos semillas de violencia, mostrar un rostro de tolerancia cuando no somos capaces de aceptar las diferencias, pretender ser generosos cuando nos cuesta compartir con los más pobres, decir que perdonamos cuando no somos en profundidad indulgentes. Se necesita coherencia y, desde esta columna, quisiera invitar a los candidatos y electores a serenarnos, a escucharnos y a escuchar a los otros, a pensar en el bien de la comunidad, a ir más allá de nuestros intereses, a ser sensatos reconociendo las cualidades y fortalezas de los contendores, a no tener miedo al disenso, a buscar consensos y a centrar la campaña en propuestas, en la ruta que cada candidato desea recorrer para hacer de su gobierno un sendero de paz. Ante la situación actual de post verdades, de polémicas y polarizaciones, los electores necesitamos estar más tranquilos y saber que el voto en blanco no tiene ningún efecto, por lo que es importante ‘elegir bien’, cada uno votando en conciencia, pensando en el bien común. Tomás Moro, patrono de los políticos, hombre de leyes, honesto, culto y auténtico humanista invitaba a ‘servir y a no servirse de la política’; recurría siempre al buen ejemplo como el único camino para alcanzar la transformación social y la mejor manera de poder influir en los demás. En su discurso era consciente que el gobernante, es decir, el político debe enfrentarse a tres problemas: la pasión por el poder, la corrupción y la obsesión por su imagen. Solo de esta manera se puede alcanzar la integridad de un gobernante. El Papa San Juan Pablo II decía que Tomás Moro ‘emana un mensaje de inalienable dignidad de la conciencia, de primacía de la verdad sobre el poder, de coherencia moral y de una política que tenga como fin el servicio a la persona’. En estos momentos de crisis vale la pena releer a Tomás Moro y la Carta Encíclica del Papa Francisco ‘Fratelli Tutti’, que dedica todo el capítulo quinto a reflexionar sobre ‘la mejor política’, puesta siempre al servicio del bien común. Dice el Papa: ‘pienso en una sana política, capaz de reformar las instituciones, coordinarlas y dotarlas de mejores prácticas que permitan superar presiones e inercias viciosas’. Al llegar la segunda vuelta, no lleguemos desgastados, cansados y en medio de la zozobra, la confusión, el temor o la desconfianza; lleguemos a las urnas con una conciencia diáfana para decir ‘si’ a la democracia y asumir nuestro compromiso ciudadano con responsabilidad y dignidad. Así que todos a votar y a votar bien. + Carlos Arturo Quintero Gómez Obispo de Armenia

Lun 6 Jun 2022

¡Ya está al aire la más reciente emisión de CCN Noticias!

Con el propósito de informar sobre los principales acontecimientos de la acción de la Iglesia Católica, en materia de reconciliación y paz del país, la Comisión de Conciliación Nacional, ofrece una edición más de su informativo CCN Noticias. En esta entrega se presentan tres temas relevantes que marcan la agenda del momento: • El importante llamado que hace la Iglesia Católica desde la Conferencia Episcopal de Colombia, de cara a la segunda vuelta de elecciones presidenciales en el país. • Los avances de la iniciativa de 'Renovación de Mínimos para la Reconciliación y la Paz' que la CCN ha venido impulsando en el país, en articulación con las jurisdicciones eclesiásticas y gracias al aporte que líderes y actores claves en los territorios han hecho en los diferentes espacios de participación ciudadana para la concertación social que ya se han desarrollado en más de 25 regiones. • Detalles del libro "Conflicto armado y acciones de reconciliación y paz en Colombia', la más reciente publicación de la CCN, producto de una investigación desarrollada entre 2020 y 2021, que ya se encuentra disponible a través de la página web institucional.