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Actualidad

Vie 10 Abr 2020

Obispos colombianos reflexionan Sermón de las 7 Palabras

Durante el Viernes Santo, con piedad y devoción, los creyentes se acercan a la cátedra de amor y misericordia del Divino Maestro, al meditar sus últimas palabras en la cruz. Aprendamos a estar junto a la cruz, con espíritu de esperanza y unámonos a la plegaria hecha, en Panamá, por el Papa Francisco “Enséñanos Señor a estar al pie de la cruz, al pie de las cruces; despierta esta noche nuestros ojos, nuestro corazón; rescátanos de la parálisis y de la confusión, del miedo y de la desesperación. Padre, enséñanos a decir: Aquí estoy junto a tu Hijo, junto a María y junto a tantos discípulos amados que quieren hospedar tu Reino en el corazón”. Sigamos, también, la reflexión entregada por los obispos colombianos, desde la realidad y desafíos que afronta el país. Primera Palabra "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23,34) Sobre esta primera palabra pronunciada por Jesús en la cruz, monseñor Óscar Urbina Ortega, arzobispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, recuerda que“Él crucificado, en medio de su sufrimiento, a través de su amor, es la respuesta a los sufrimientos que llevamos todos en estos días en el corazón”. El prelado señala que“las últimas palabras de su vida son expresión maravillosa, que sintetiza lo que fue la vida de Jesús: verdadero hombre que vino a mostrarnos el rostro amoroso, misericordioso, tierno, de Dios Padre, por eso clama: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. En este sentido, señala que"al contemplarlo descubrimos que el perdón, como gracia de Dios, sembrada en nuestro interior, se convierte no en el fruto de un proceso, sino en la vivencia de lo que Dios nos regala si lo pedimos como Jesús nos enseñó en el Padrenuestro”. Refiriéndose a la compleja situación que vive el mundo a causa de la pandemia por coronavirus, manifestó su deseo de que“al pasar por esta prueba que estamos viviendo quede, como fruto en nuestras familias, primer espacio donde aprendemos el ABC de acogernos, comprendernos, perdonarnos, el don de la reconciliación, superando juntos lo que nos divide”. Segunda Palabra "Yo te aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23, 39-43) Por su parte, monseñor Orlando Olave Villabón., obispo de Tumaco, al reflexionar sobre la segunda palabra, dicha al ladrón arrepentido, que asume su pecado, llama la atención sobre la actitud contraria, de indiferencia, que muchos asumimos ante los momentos difíciles que vive el país: violencia, narcotráfico, guerra, desplazamiento. Al referirse al asesinato de líderes sociales, recuerda que ellos,“como Jesús, están donando su vida. Hoy queremos decirles a estos hombres y mujeres, que la vida no termina con la muerte. Nos duele su muerte, la tristeza de su familia, pero queremos dar un mensaje de esperanza, motivar a que otros sigan comprometiéndose en la transformación de la realidad colombiana”. “Pedimos al Señor que lleve a su reino a estos hombres y mujeres que han donado su vida". Tercera Palabra "Mujer, he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre" (Juan 19,26-27) Monseñor Juan Vicente Córdoba Villota, obispo de Fontibón, al reflexionar la tercera palabra, señala que “en san Juan estamos todos los seres humanos presentes cuando el Señor nos entrega a María como Madre”. ¿Qué quiere decir esto?, explica el obispo: “Nos ha dado el tesoro más grande, una madre con corazón eterno: la virgen María, madre de Dios y madre nuestra”. “Esto nos conecta con la vida”, agrega el prelado. “Darle una madre a un niño es darle vida y estamos en un momento crucial en el que la sociedad quiere acabar con la vida. El Art 11 de la Constitución de Colombia dice: la vida humana es inviolable, no habrá pena de muerte (…) pero han querido violar esto con el aborto”. Ante esta realidad señala: “levantamos la voz por los que no tienen voz, en contra de los que matan (…) de los que agreden la creación, especialmente, levantamos la voz por los más indefensos, que es el niño en el vientre de la madre”. Cuarta Palabra "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?" (Mateo 27,46-47) Al meditar la cuarta palabra, monseñor Héctor Salah Zuleta, obispo de Riohacha, centra su mirada en el sentimiento de abandono que experimentan hoy tantos seres humanos. Retomando a san Agustín: “nos hiciste Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”, el obispo señala que ante la soledad y el abandono, que son una de las mayores calamidades que atenta contra la estabilidad humana, debemos recordar que “Dios no abandona al hombre ni quiere que esté solo. En la mayoría de las dificultades que padecemos, somos nosotros quienes abandonamos a Dios”. “No podemos olvidar que “no es Dios quien necesita de nosotros sino nosotros los que necesitamos de Dios”, insiste. Sin embargo, "Él experimentó en su ser, voluntariamente, la realidad de una vida humana para redimirla, ofreciéndonos el remedio de su luz y de su fuerza, que nos viene cuando lo buscamos por los méritos y el amor vivido en su cruenta pasión”. Quinta Palabra "Tengo sed" (Juan 19,28) “La sed que siente Jesús no es solamente una necesidad fisiológica”, explica monseñor Rubén Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura, al reflexionar la quinta palabra. “La sed de Jesús, es la sed de amor, de justicia, de perdón. Ese deseo de Jesús en la cruz es también el deseo que Él quiere que tengamos todos nosotros: sed de servir, de ayudar a nuestros hermanos”. Así mismo, precisa: “Dios quiere que, sedientos de eternidad, busquemos al único que puede saciar el corazón humano que es Jesús”. “Vivamos la nueva vida que Cristo nos da (…) para que nosotros también saciemos a nuestros hermanos con la Palabra, con nuestro amor, con nuestra compañía y entre todos construyamos una Colombia más justa”, anima el obispo. Sexta Palabra "Todo está consumado" (Juan 19,30) Esta palabra “significa que Él realizó la misión que el Padre le confió y fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz”, explica monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Popayán. Sin embargo, “en nuestra vida todo está por cumplirse”, precisa el obispo. En este sentido, anima a descubrir la misión que cada uno tiene y asumirla. “Que esta Semana Santa sea la oportunidad para que nosotros, profundizando, en nuestra vida misionera, en la misión que Dios Padre nos confió; nos unamos con Cristo, con su cruz y asumamos nuestra tarea, porque la Casa Común espera que nosotros le sirvamos, nuestra familia espera que cumplamos nuestra misión (…) El mundo entero necesita de hombres y mujeres que, con Cristo, realicen la misión que el Padre les confió”. Séptima Palabra "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23,46) Finalmente, al reflexionar la séptima palabra de Jesús en la cruz, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), afirma que “entregando su vida al Padre, Jesús concluye su misión terrena. Con sus gestos, sus palabras, devuelve la dignidad en sí mismos a pobres, enfermos, mujeres, hombres, niños, pecadores; sin embargo, su coherencia y compromiso tuvo consecuencias y con su muerte en la cruz estas consecuencias llegan a lo máximo posible”. Es así como, insiste el obispo: “tomar partido por quienes están en las periferias existenciales es un compromiso que en la vida de Jesús llevó incluso a las acciones más violentas contra Él, pero Jesús nunca cambió ni sus opciones, ni su actitud pacífica, cercana y pronta al perdón”. Por ello, agrega, “Jesús crucificado es una lección para nosotros hoy, como dice san Pedro en su primera carta: Cristo sufrió por ustedes, dándoles un ejemplo para que sigan sus huellas”. “(…) Jesús no vuelve a su Padre derrotado, vuelve con la victoria del amor que vence al odio. Que en nosotros también venza el amor contra todos los sentimientos destructivos”, exhorta el prelado.

Jue 9 Abr 2020

Viernes Santo: día de silencio y contemplación

Este día contemplamos el misterio del amor. “No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, nos dijo Jesús. En este sentido, el padre Jorge Bustamante Mora, director del departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal, afirma que “contemplar a Jesús en la cruz es contemplar la prueba más grande que Dios nos ha dado de su amor. Este es el día del amor hecho cruz, hecho entrega. En el Viernes Santo conmemoramos la pasión, crucifixión y muerte del Señor”. ¿Cómo vivir este día santo? El sacerdote explica que durante el Viernes Santo “estamos invitados a contemplar sus cinco llagas; el dolor y el misterio que vivió. Llamados a escuchar y contemplar sus Siete Palabras y, como Iglesia, a unirnos y hacer oración por toda la humanidad, lo que llamamos la oración universal de los fieles”. También, nos alimentaremos del cuerpo del Señor, no porque se celebre la Eucaristía, sino porque tomamos de la Eucaristía del Jueves Santo. En este día, agrega, “nuestros ojos se tienen que fijar y clavar en la imagen de Jesús crucificado, no como un misterio de dolor y sufrimiento, es la victoria del amor”. “Que este Viernes Santo sea la hora de cada uno de nosotros para aceptar a Jesús en el corazón, para agradecerle que nos haya salvado con su muerte y para que vivamos la glorificación de ser hijos de Dios”, insiste. Finalmente, invita a seguir el ejemplo de la virgen María y de los discípulos, caminando junto a Jesús en la cruz, desde nuestra oración personal y familiar. Vía Crucis Con este ejercicio de piedad acompañamos el camino de Jesús que sigue pasando hoy por todos los caminos del mundo, compartiendo con amor generoso las dolencias de los hombres. [icon class='fa fa-download fa-2x']Descargar Vía Crucis 2020[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x']Descargar Vía Crucis misionero[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x']Obispos colombianos reflexionan Sermón de las 7 Palabras[/icon] Para tener en cuenta: Encuentre orientaciones pastorales y material audiovisual para vivir la Semana Santa 2020 y Tiempo de Pascua en https://iglesiaantecoronavirus.cec.org.co/semana-santa-2020/

Jue 9 Abr 2020

El Papa a los sacerdotes: "déjense lavar los pies"

El día en que la Iglesia conmemora la Última Cena celebrada por Jesús con sus doce discípulos en «la noche en que iba a ser entregado» (1 Cor 11,23), durante la cual el Maestro instituyó la Eucaristía y el Sacerdocio cristiano y que marca el inicio del Triduo Pascual, el Papa Francisco celebró la Santa Misa en la Basílica Vaticana. Una Misa inusual, debido a la pandemia en curso, que ve al Sumo Pontífice celebrarla en una basílica semivacía, tras haberla celebrado cinco años en el interior de una cárcel, tras haber lavado los pies de personas privadas de su libertad, de pobres y de refugiados. Este año, esos ritos no están presentes, debido al distanciamiento social pedido por las autoridades para prevenir los contagios. La comunión de la Iglesia es de todos modos latente: en los hogares convertidos en templos domésticos así como en las iglesias y en las comunidades religiosas, gracias también a los medios de comunicación social. Eucaristía, servicio, unción En la noche en el que el más grande se hace pequeño, (cfr. Jn 13, 3-5), el Pontífice improvisa la homilía, y da tres palabras claves al iniciar, a partir de las cuales desarrollará la primera parte de su reflexión: Eucaristía, servicio, unción. "El Señor que quiere permanecer con nosotros en la Eucaristía, y nosotros nos convertimos siempre en sagrarios del Señor: llevamos al Señor con nosotros hasta el punto de que él mismo nos dice que si no comemos su cuerpo y bebemos su sangre, no entraremos en el Reino de los Cielos. Misterio, esto del pan y el vino, del Señor con nosotros, en nosotros, dentro de nosotros". El servicio:"Ese gesto que es una condición para entrar en el Reino de los Cielos. Servir, sí, a todos. Pero el Señor, en ese intercambio de palabras que tuvo con Pedro, le hace entender que para entrar en el Reino de los Cielos debemos dejar que el Señor nos sirva, que sea el Siervo de Dios siervo de nosotros. Y esto es difícil de entender. Si no dejo que el Señor sea mi siervo, que el Señor me lave, me haga crecer, me perdone, no entraré en el Reino de los Cielos". Y el sacerdocio. "Hoy quisiera estar cerca de los sacerdotes, de todos los sacerdotes, desde el más reciente ordenado hasta el Papa: todos somos sacerdotes. Obispos, todos... Somos ungidos, ungidos por el Señor; ungidos para hacer la Eucaristía, ungidos para servir". Los santos de al lado El Papa no presidió esta mañana la Misa Crismal con los sacerdotes de Roma, pero espera poder celebrarla “antes de Pentecostés”, dice en la homilía, porque de lo contrario “debemos posponerla hasta el año que viene”. Sin embargo, añade, “no puedo dejar pasar esta Misa sin recordar a los sacerdotes”: "Sacerdotes que ofrecen sus vidas por el Señor, sacerdotes que son servidores"."En estos días – hace presente – más de 60 han muerto aquí, en Italia, en el cuidado de los enfermos en los hospitales. También con los médicos, las enfermeras: son los santos de al lado, sacerdotes que han dado su vida en el servicio". Sacerdotes anónimos y buenos Francisco piensa en particular en aquellos que están lejos, narra de haber recibido precisamente hoy la carta de un franciscano capellán de una prisión, que cuenta cómo vive esta Semana Santa con los presos. Y habla de los sacerdotes que van lejos para llevar el Evangelio, y mueren también a causa de la peste en ese lugar lejano, porque no estaban preparados, porque no tenían anticuerpos. Sacerdotes de los cuales “nadie conoce su nombre”. Y prosigue: "Los sacerdotes anónimos, los curas del campo que son párrocos en cuatro, cinco, siete pueblos, en las montañas, y van de uno a otro, que conocen a la gente... Una vez, uno de ellos me dijo que sabía el nombre de toda la gente de los pueblos". "¿En serio?" Le dije. Y dijo: "Incluso el nombre de los perros". Conocen toda la proximidad sacerdotal: bien. Buenos sacerdotes. Sacerdotes calumniados y pecadores En este día Francisco lleva a todos en su corazón, y los lleva “al altar”. Lleva a los sacerdotes calumniados que muchas veces no pueden ir a la calle porque les dicen cosas malas en referencia “al drama del descubrimiento de los sacerdotes que han hecho cosas malas”: “Algunos me dijeron que no pueden salir con el collar clerical porque los insultan, y ellos siguen”. Lleva también al altar a los sacerdotes pecadores, “que junto con los obispos y al Papa pecador” no olvidan de “pedir perdón” y “aprenden a perdonar”. No sean tercos como Pedro Lleva consigo a los sacerdotes que sufren algunas crisis, que no saben qué hacer, que “están en la oscuridad”: "Hoy todos ustedes hermanos sacerdotes, están conmigo en el altar, ustedes, consagrados. Sólo les digo una cosa: no sean tercos como Pedro. Déjense lavar los pies. El Señor es su siervo, Él está cerca de ustedes para darles fuerza, para lavarles los pies". Generosidad en el perdón Concluyendo la homilía, el Pontífice exhorta a los sacerdotes a ser “grandes perdonadores”: "Perdonen. Corazón grande de generosidad en el perdón. Es la medida con la que seremos medidos. Como has perdonado, serás perdonado: la misma medida. No tengan miedo de perdonar. A veces tenemos dudas: miren a Cristo. Allí está el perdón para todos. Sean valientes. Incluso arriesgando en el perdonar, para consolar. Y si no pueden dar un perdón sacramental en ese momento, al menos den el consuelo de un hermano que acompaña y deja la puerta abierta para que vuelva". Por último, la gratitud a Dios padre por la gracia del sacerdocio y el recordatorio a cada uno de ellos: "Jesús los ama. Sólo pide que ustedes se dejen lavar los pies". tomado de: Vatican News Foto: Internet

Mié 8 Abr 2020

Eucaristía, Ministerio Sacerdotal y mandamiento del Amor, regalos del Jueves Santo

El Jueves Santo es la fiesta cristiana que abre el llamado santo Triduo Pascual, esto es, el periodo de tiempo en el que la liturgia cristiana y católica conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. El padre Jorge Bustamante Mora, director del departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal, nos explica cómo este jueves Santo nos trae a la memoria tres regalos que Jesús nos ha hecho: La Institución de la Eucaristía, el Ministerio sacerdotal y el mandamiento del amor. Estos tres momentos no deben ser vistos como elementos independientes o diferentes, antes bien, se iluminan y complementan mutuamente. La Eucaristía Este momento de la última Cena, nos recuerda cuando Jesús convoca a sus discípulos y comparte con ellos un pan y un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando Instituida la Eucaristía. Ministerio Sacerdotal Queriendo que la Eucaristía estuviera en toda la línea de historia de la Iglesia, entonces Jesús instituyó el Sacramento del Orden Sacerdotal. En este día, los sacerdotes del mundo entero son invitados a concelebrar la Eucaristía con sus obispos y renovar así las promesas y compromisos sacerdotales al servicio de Cristo y de la Iglesia. El padre Bustamante pidió orar por todos los sacerdotes del mundo y animó a aquellos jóvenes que sienten el llamado de Dios para que lo sigan con responsabilidad y generosidad. Mandamiento del amor Nuestro trato con el Señor se manifiesta inmediatamente en el trato con los demás. Jesús nos dio un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros; así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros, es decir “el mandato del amor, no un amor que se lo lleva el viento, es un amor que se hace obra, que es concreto, por eso Jesús lavó los pies a sus discípulos. Finalmente, el sacerdote invitó a preguntarnos en nuestras vidas cómo vivimos la Eucaristía, la relación con los sacerdotes y el amor en obras hacia los demás. Para tener en cuenta: Encuentre orientaciones pastorales y material audiovisual para vivir la Semana Santa 2020 enhttps://iglesiaantecoronavirus.cec.org.co/semana-santa-2020/

Mar 7 Abr 2020

Atención: Comunicado falso

La Conferencia Episcopal de Colombia informa que personas inescrupulosas se encuentran circulando un comunicado con nuestra imagen institucional en el que, aprovechando el momento de crisis que se vive a cuenta de la pandemia por coronavirus, solicitan datos personales y prometen ayudas. Si bien la Iglesia Católica en el país ha desplegado una estrategia de ayuda y acompañamiento a las poblaciones vulnerables, el comunicado en mención es FALSO. Precisamente, este 7 de abril, en rueda de prensa virtual, se anunció el redireccionamiento de la "Campaña de Comunicación Cristiana de Bienes 2020" hacía la atención de la emergencia sanitaria y el único canal que se ha dispuesto para canalizar estas ayudas es la cuenta corriente del Banco de Bogotá No. 081-52478-7 a nombre del Secretariado Nacional de Pastoral Social / Cáritas Colombiana. COMUNICADO FALSO

Mar 7 Abr 2020

Iglesia católica presenta campaña para atender emergencia por COVID-19

Un llamado a la solidaridad hizo hoy la Iglesia católica al presentar la Campaña “Comunicación Cristiana de Bienes”, que llega a su versión 39. Durante una rueda de prensa virtual, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social pidió no dejarse llevar por la indiferencia frente a esos difíciles momentos que atraviesa el país por cuenta de la pandemia del coronavirus. “Es necesario aprender las lecciones de esta emergencia, entre ellas la fraternidad como camino indispensable para superar la adversidad. Por esta razón hacemos un llamado a la solidaridad con los enfermos, pobres, los necesitados”, afirmó. Según lo explicó, esta campaña permitirá llegar a aquellas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad económica y social que incluye a trabajadores informales o independientes, con enfermedades o en situación de calle, entre otros. Igualmente, dijo que la Iglesia está incrementando su presencia en las diferentes regiones del país, a través de los Bancos de Alimentos, las parroquias: “allí se están canalizando las ayudas y distribución de productos como son alimentos, agua, saneamiento básico, auxilio de recursos para necesidades específicas de la población”. Informó, además, que se han ido creando hogares de paso para recibir aquellas personas que han quedado atrapadas en ciertos lugares y no se pueden movilizar. “Queremos unirnos y fortalecer todos estos movimientos solidarios que ya existen a nivel público y privado, deseamos canalizar también nosotros la posibilidad de estar presentes en medio de estas situaciones con unos criterios de equidad, solidaridad, pero sobre todo la preferencia de la Iglesia como lo ha tenido siempre presente, la de ayudar a los más pobres y necesitados”, puntualizó. ¿Cómo hacer los aportes? Aclaró que, con el fin de preservar la seguridad de las personas, no se están recibiendo productos en especies, sino que se ha destinado una cuenta donde las personas de buen corazón podrán hacer sus aportes. Al llamar la generosidad de los colombianos, monseñor Henao Gaviria informó que los aportes se podrán hacer consignando en la Cuenta Corriente del Banco de Bogotá No. 081-52478-7, a nombre del Secretariado Nacional de Pastoral Social. Finalmente, recordó que este momento que vive el país debe ser asumirlo por todos con mucha responsabilidad, por lo que invitó a asumir los mecanismos de autocuidado que las distintas instancias de salud han recomendado. “Esta emergencia nos debe llevar a agilizar los mecanismos para hacer presente la solidaridad de todo el pueblo colombiano con aquellos que sufren, pero que también nos lleva a actuar de manera responsable frente a nuestra vida y la de las comunidades”. [icon class='fa fa-download fa-2x'] Ver Rueda de Prensa[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar comunicado[/icon] [icon class='fa fa-download fa-2x'] Descargar piezas de la campaña[/icon]

Lun 6 Abr 2020

Iglesia preparada para Semana Santa

"La Iglesia católica está preparada para vivir en este tiempo de pandemia la Semana Santa, llegando a todos los hogares católicos sin salir de la casa", así lo ha expresado el secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Elkin Álvarez Botero, en una entrevista concedida al diario El Espectador. LEA LA ENTREVISTACOMPLETA El secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia habló sobre cómo la Iglesia colombiana se ha preparado para celebrar la Semana Mayor de los católicos de una forma distinta. Así como dicen que el mundo va a cambiar, él considera que ellos como institución también deben de hacerlo. Así como el brote del coronavirus en el país ha puesto en jaque a la economía, ha obligado al Gobierno a tomar decisiones contingentes, la Iglesia también se ha visto tocada, especialmente este tiempo en el que se vive la Semana Santa. El Espectador habló con monseñor Elkin Álvarez, secretario general de la Conferencia Episcopal, para indagar cómo los sacerdotes y obispos se preparon para llegar con el mensaje de pascua y resurrección de Jesús a todas las familias católicas del país. ¿Qué significa para ustedes como Iglesia celebrar Semana Santa de esta forma tan excepcional? Para nosotros celebrar la fiesta de la pascua, que es central en la vida cristiana, en estos tiempos de coronavirus es un acto de confianza, de reafirmar la fe en el señor y de sentirnos Iglesia que celebra el misterio de la salvación en el lugar donde estemos. Estos momentos nos llama, sobretodo, a que afiancemos, que volvamos a él y lo tenemos que hacer viviendo las circunstancias que tenemos. Igualmente, para nosotros significa un desafío pastoral, crear conciencia en los fieles que la Semana Santa no se suspende, la celebramos de un modo distinto, separados físicamente, pero unidos espiritualmente. Usted habla de desafíos para llevar a cabo la Semana Santa en tiempos del coronavirus, ¿cuáles son? A nosotros nos ha llegado unas instrucciones y directivas por parte de la Santa Sede que tienen que ver con los aspectos generales de la celebración de la Semana Santa, teniendo en cuenta que la mayoría de los países del mundo implementaron una cuarentena en estos días. En cada diócesis se deben de aplicar. Por ejemplo, de alguna manera, se nos ha pedido que hagamos ayudas para que los fieles en la casa puedan celebrar también en familia con unas lecturas de la palabra de Dios, unas oraciones y reflexiones. La mayoría de las diócesis en estos momentos tienen alguna forma para compartir con sus fieles a través de los correos electrónicos o de WhatsApp. También están los medios tradicionales o digitales, los que hemos usado para transmitir la celebración de la eucaristía sin presencia del pueblo. Y sobre la catequesis y la pastoral, algunos han activado una línea espiritual para atender a los fieles y la atención caritativa también ha continuado con obras propias de la Iglesia, bien como vehículo de otras entidades para ayudar a los más pobres y vulnerables. ¿Cómo llegarán a los lugares más remotos del país para que la gente que viva allí también celebre la Semana Santa? En Colombia la Iglesia católica está compuesta de 77 jurisdicciones, arquidiócesis, diócesis o vicariatos, entonces las comunidades más lejanas de alguna manera tienen una cobertura con los medios propios en el ámbito que les toca. Pienso en un vicariato como el de Leticia, el obispo de allá tendrá la manera o la buscará para hacer llegar la Semana Santa a sus fieles según los recursos propios, pero diríamos que generalmente los párrocos conocen bien a su comunidad y tienen en cuenta aquellos más pobres para que de alguna manera sientan la presencia de la Iglesia y puedan vivir la celebraciones litúrgicas, por lo menos a través de un celular o la radio que en muchos lugares todavía subsisten como el medio de comunicación más importante. Estas cosas se tienen en cuenta en cada diócesis. Usted hablaba de ayudas, ¿cómo lo está haciendo la Iglesia ante las necesidades que ha despertado esta situación? Hay un grupo de personas que venía siendo ayudado por la Iglesia a través de los programas de pastoral social. Estos se han intensificado y se ha continuado con la ayuda. Claro que han cambiado las formas, por ejemplo, algunos comedores que tenían la asistencia diaria, ahora envían los mercados a domicilio o inventando maneras para que no hayan concentraciones de gente. También están los bancos de alimentos que ha sido el canal para que empresas donen o hagan llegar recursos a las familias más pobres. Igualmente, cada parroquia tiene un programa, una ayuda, un grupo de personas, entonces esas obras de caridad han continuado. Hemos motivado para que la gente se fije en aquellos que tienen cerca, aunque no sea una obra institucional, pero todos estamos llamados a la caridad y solidaridad. ¿Es la primera vez que la Iglesia se ve abocada a celebrar la Semana Santa de una manera distinta por las circunstancias excepcionales que se presentan? En algunos momentos de la historia ha ocurrido, pero por otras razones en las que nos ha tocado vivir celebraciones de la Semana Santa con participación reducida de fieles o encerrados, por ejemplo, en los países donde ha habido alguna persecución contra la Iglesia católica. Así mismo, con estas características del coronavirus es del todo nuevo y más porque en la actualidad tenemos todas estas posibilidades de los medios de comunicación, entonces hay muchas novedades. ¿Desde la perspectiva nacional, cómo el coronavirus los ha afectado a ustedes como Iglesia? En Colombia ha ido evolucionando la situación, las primeras medidas que se tomaron reducían la participación de las personas en la eucaristía, que no se diera el saludo de la paz ni la comunión en la mano. Después aparece la cuarentena definitiva y el aislamiento total, entonces hemos venido tomando las decisiones de acuerdo con lo que se ha venido presentando y cada obispo se ha preparado con el ánimo de poder hacer esta Semana Santa distinta y que pueda contar con la participación de todos los fieles. ¿Cómo se están cuidando del coronavirus en la Conferencia Episcopal? En primer lugar, todo el personal está en sus casas trabajando y aquí en la Conferencia quedamos algunos sacerdotes y un grupo pequeño que seguimos atendiendo estas cosas. No ha habido momento para ocuparse de otros temas y seguimos atendiendo, especialmente, todo lo que tiene que ver con esta pandemia, con lo que nos va llegando del Vaticano, pero nos estamos cuidando bien entre nosotros. Hay quienes dicen que el mundo cambiará luego de superado el coronavirus, ¿qué cree que la Iglesia puede llegar a cambiar? Creo que ese pensamiento, de alguna manera, nos está rondando a todos: lo que el mundo va a cambiar. A medida que se produzcan cambios en la sociedad, también la Iglesia debe de responder desde la fe a las expectativas y a las necesidades de las personas. Desde ese punto de vista también, digamos, el anuncio del Evangelio, la manera de atender a la pastoral, de alguna manera, tendrá que cambiar. En estos momentos no me adelantaría a hablar de unos cambios de proceder. La verdad desde Cristo, el amor de Dios serán siempre nuestras bases que, de acuerdo con los tiempos, tienen que ser entregadas y ese es como el propósito de evangelización. Sin duda, todos tenemos que vivir cambios y que también la acción pastoral tendrá cambios. Se nos vienen momentos muy difíciles y lo primero es asegurarnos en la confianza en el señor. ¿Qué mensaje dejan como Iglesia en estos momentos? Escuchamos al papa Francisco diciendo que en este momento, en que vamos todos juntos en la misma barca, el señor nos está llamando a reavivar nuestra fe y nos dice no tengan miedo. La Semana Santa que vamos a vivir nos tiene separados físicamente, pero de ninguna manera estamos separados espiritualmente y al contrario tenemos una oportunidad de ahondar y de hacer una reflexión positiva sobre nuestra relación con Dios y nuestros hermanos, para poderla fundamentar en Cristo resucitado. Fuente: Diario El Espectador

Dom 5 Abr 2020

Sentido del Lunes, Martes y Miércoles Santo

“El tiempo es la oportunidad que tiene el ser humano para encontrarse con los hermanos pero también para encontrarse con Dios. Semana Santa es tiempo de encuentro con el amor de Dios, que en Cristo Jesús es plenitud”, afirma monseñor Juan Carlos Ramírez Rojas, ecónomo y director financiero de la Conferencia Episcopal de Colombia. En este sentido, el sacerdote anima a vivir estos días santos en recogimiento y oración, reconociendo que en el encuentro del tiempo de Dios con el tiempo del hombre “acontece la transformación y el acercamiento de la divinidad a nosotros y de nosotros al misterio profundo del amor de Dios”. Sentido de estos días Lunes Santo. Lo llama la tradición de la Iglesia, el día del poder de Jesús, el día de la autoridad de Jesús, en este día presenciamos a un Jesús que purifica el templo, la casa de Dios: “mi casa es casa de oración”, pero también a un Jesús que tiene el poder de transformar la realidad de la higuera y le da un nuevo contenido y un nuevo significado. Martes Santo. Es conocido como el día de la controversia, Jesús es cuestionado por los sumos sacerdotes de su tiempo en relación a su poder y a la autoridad que tiene para obrar milagros, pero también es controvertido por los fariseos que cuestionan el origen de su poder, que transforma, purifica, que da vida, que redime, que sirve. Miércoles Santo. La tradición de la Iglesia se lo ha reservado para encontrarse con ese poder que todo lo transforma y lo purifica y es un día penitencial por excelencia. En estos tres días preparémonos para el misterio del Triduo Pascual, que inicia con la cena del Señor, el Jueves Santo. Para tener en cuenta: Encuentre orientaciones pastorales y material audiovisual para vivir la Semana Santa 2020 en https://iglesiaantecoronavirus.cec.org.co/semana-santa-2020/