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conferencia episcopal de colombia

Lun 20 Ene 2025

Jubileo 2025 en Colombia: las diócesis tienen todo listo para que los fieles experimenten este tiempo de gracia

Con celebraciones eucarísticas presidas por los obispos y administradores diocesanos, desde el pasado 28 de diciembre de 2024, las 78 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, es decir, las diferentes diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, han estado inaugurando el Año Jubilar convocado por el papa Francisco bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”. Este tiempo de gracia y renovación espiritual invita a los fieles a reflexionar, reconciliarse y fortalecer su relación con Dios a través de la oración, la penitencia y la acción concreta.Las jurisdicciones ya anunciaron los templos jubilaresA través de sus diferentes redes sociales y páginas web, cada Iglesia particular ha estado dando a conocer los templos designados por los obispos para ganar indulgencia plenaria durante este Jubileo de la Esperanza.Diferentes catedrales, santuarios y basílicas se convertirán en espacios de especial gracia espiritual, donde los fieles podrán experimentar a profundidad la misericordia de Dios; puntos de encuentro para fortalecer la fe, renovar la esperanza y caminar como verdaderos “Peregrinos de Esperanza”.Obtener la indulgencia plenaria significa la remisión total de las penas temporales causadas por los pecados ya confesados y perdonados, un don que requiere cumplir con condiciones específicas: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y un acto de caridad o peregrinación.Un Año Santo para todosCada diócesis en Colombia ha programado actividades jubilares dirigidas a diversos miembros del pueblo de Dios, promoviendo la esperanza y la unidad, por lo que este Año Jubilar es una invitación directa a vivir con intensidad la fe y a llevar la luz de Cristo al mundo, transformando corazones y comunidades en instrumentos de paz y reconciliación.Cartagena: Luz de Esperanza que nace en los corazonesLa Arquidiócesis de Cartagena dio inicio al Jubileo el 29 de diciembre, día de la Sagrada Familia, con una multitudinaria peregrinación desde la Iglesia San Pedro Claver hasta la Catedral Basílica Santa Catalina de Alejandría. En este acto simbólico, los fieles caminaron con velas encendidas, liderados por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de esa jurisdicción y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, quien acompañó una réplica de la Cruz del Cristo de la Expiración.Durante la Eucaristía de apertura, monseñor Múnera destacó la importancia de abrir “las puertas del corazón” para sanar heridas y vivir este tiempo como una oportunidad de reconciliación y justicia social.A propósito de la celebración, el padre Rafael Castillo, quien hasta diciembre de 2024 se desempeñó como Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, subrayó la necesidad de traducir la indulgencia en acciones concretas: “El Jubileo nos llama a construir una sociedad más justa y solidaria”.Sonsón-Rionegro: Lugares de graciaEn la Diócesis de Sonsón-Rionegro, el Jubileo comenzó con celebraciones en la Catedral Nuestra Señora de Chiquinquirá y la Concatedral San Nicolás el Magno. Monseñor Fidel León Cadavid Marín designó 10 lugares de peregrinación donde los fieles pueden obtener la indulgencia plenaria.Dentro de los jubileos específicos programados por la diócesis para diversos grupos, se incluyen encuentros con niños, jóvenes, sacerdotes y catequistas, fomentando la esperanza como valor esencial de la fe cristiana.Cúcuta: Una frontera de esperanzaLa Diócesis de Cúcuta, ubicada en la frontera colombo-venezolana, inauguró el Jubileo el pasado 11 de enero con una procesión por las principales calles del centro de la capital de Norte de Santander y una solemne Eucaristía en la Catedral San José, celebrada por el obispo monseñor José Libardo Garcés Monsalve y concelebrada por monseñor óscar Urbina Arzobispo emérito de Villavicencio.En su homilía, monseñor Garcés explicó que este Año Santo es una oportunidad para “limpiar los corazones” mediante la obtención de la indulgencia plenaria, la cual puede ganarse en siete templos asignados, como la Catedral San José y la Basílica Menor Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.El obispo enfatizó que la indulgencia no solo limpia la culpa del pecado, sino también las penas temporales asociadas, y animó a los fieles a vivir este don en tres dimensiones: personal, comunitaria y por los difuntos. “Todo esto debe dejar como fruto maduro una fe más intensa por Nuestro Señor Jesucristo que ha dado la vida por nosotros”, destacó monseñor Garcés.De manera particular, a propósito de la realidad de la frontera, la Diócesis de Cúcuta programó un Jubileo de Migrantes para el 15 de septiembre. Al respecto, el padre Jhainer Said Urbina, coordinador de un proyecto que adelanta esa Iglesia particular con población migrante, evocó las palabras del papa Benedicto XVI para la 99º Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado:“Como lo decía Benedicto XVI, “Fe y Esperanza forman un binomio inseparable en el corazón de muchísimos migrantes, puesto que en ellos anida el anhelo de una vida mejor. A lo que se une en muchas ocasiones el deseo de querer dejar atrás la desesperación de un futuro imposible de construir.” ¿Es posible construir un futuro? En eso consta la esperanza”.Medellín: "Nuestra esperanza es Dios"La Arquidiócesis de Medellín dio inicio al Año Santo con la celebración de la Eucaristía de apertura en la Catedral Metropolitana presidida por su arzobispo, monseñor Ricardo Tobón Restrepo. El prelado afirmó que “somos capaces de vivir en la esperanza, porque nuestra esperanza es Dios”.Este Año Santo, que culminará el 6 de enero de 2026, dejará una huella imborrable en los corazones de millones de colombianos.Las diferentes Iglesias particulares ya tienen todo dispuesto para que los fieles se unan.Vea el informe audiovisual a continuación:

Vie 17 Ene 2025

La Voz del Pastor | 19 de enero de 2025

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia:Lectura del Santo Evangelio según San Juan 2,1-11

Jue 16 Ene 2025

El padre John Mario Mesa Palacio liderará la vivencia de la comunión en la Iglesia Colombiana desde la Conferencia Episcopal

En un paso significativo para el fortalecimiento de la comunión, la misión y la estructura pastoral en la Iglesia Católica colombiana, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal designó al padre John Mario Mesa Palacio, sacerdote de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, como nuevo Director del Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión. Con este nombramiento, se busca promover, con mayor fuerza, la sinodalidad y la participación activa de los laicos en los diversos espacios eclesiales. La formación y la articulación de los planes diocesanos serán clave en este propósito.El padre Mesa llega al cargo con una amplia trayectoria pastoral y formativa en 30 años de vida sacerdotal, que incluye roles como vicario episcopal, delegado de pastoral misionera y familiar, rector del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino y animador de ministerios laicales. Además, Director y apoyo al equipo Nacional del Servicio de Animación Comunitaria - SEDAC. Su experiencia será clave para articular la vida comunitaria en la parroquia, las diócesis, los movimientos eclesiales y las pequeñas comunidades, promoviendo experiencias de evangelización que respondan a los desafíos actuales.En entrevista con el Departamento de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia, el padre John Mario Mesa expresó su compromiso y visión para esta nueva misión que le han encomendado los obispos desde el ámbito nacional:“Este es un desafío, pero también una oportunidad de articular y fortalecer la vivencia de la comunión eclesial y la sinodalidad como un ‘caminar juntos’. Es clave en una Iglesia llamada a ser testimonio de unidad frente a un mundo marcado por el individualismo y la dispersión”.Un desafío en tiempos de sinodalidadEl Departamento de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la Comunión tiene como misión principal animar la vida comunitaria en los espacios donde los fieles experimentan a Cristo y a la Iglesia como comunión, tal como lo subraya el documento de Aparecida: “La Iglesia es comunión misionera, llamada a ser hogar y escuela de la comunión” (DA 368). Bajo esta premisa, el trabajo del departamento se centrará en integrar las acciones pastorales de las diócesis y parroquias en una perspectiva de comunión y misión compartida.El padre Mesa destacó que el fortalecimiento de estos lugares no se limita a estructuras físicas, sino que involucra a las personas, es decir, a las comunidades que los conforman.“La parroquia, como comunidad de comunidades, es el espacio donde la mayoría de los fieles viven su fe. Allí debemos potenciar la sinodalidad, permitiendo que la comunión no sea solo una teoría, sino una experiencia viva que involucre a todos: laicos, sacerdotes y movimientos eclesiales”, afirmó el sacerdote.Primeros pasos y objetivos del departamentoEntre las primeras acciones que marcarán la gestión del padre Mesa, de acuerdo a los lineamientos de la Comunidad de Presidencia del Episcopado, se encuentra la consolidación de un directorio pastoral que ofrecerá lineamientos claros para la vivencia de la comunión en las parroquias y diócesis. Asimismo, se promoverán procesos de formación para garantizar que los agentes pastorales y comunidades puedan vivir y transmitir una espiritualidad de comunión. “No se trata de añadir tareas, sino de articular las iniciativas existentes, potenciando su impacto y asegurando que nadie quede excluido del caminar eclesial”, señaló.Además, el nuevo Director destacó la importancia de trabajar en equipo con los otros 13 departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Colombiano y de ser un puente entre la Presidencia y las jurisdicciones eclesiásticas o Iglesias particulares para consolidar un enfoque unificado en la evangelización.Un nombramiento que aportará la vivencia de la sinodalidad en ColombiaEste nombramiento responde al llamado del papa Francisco a construir una Iglesia más sinodal, donde el caminar juntos se traduzca en una comunión efectiva y misionera. En este contexto, el trabajo del Departamento de Lugares Eclesiales cobra especial relevancia en un país como Colombia, marcado por profundas desigualdades y desafíos sociales.“Es momento de unir fuerzas para que la Iglesia sea signo de reconciliación, unidad y esperanza en medio de tantas realidades de distanciamiento”, expresó el padre Mesa.Con este nuevo liderazgo, la Conferencia Episcopal de Colombia reafirma su compromiso de fortalecer las células vivas de la Iglesia y de impulsar una evangelización que transforme, inspire y conecte con los fieles en su realidad cotidiana y territorial.Comisión Episcopal de Lugares Eclesiales para la Vivencia de la ComuniónDesde julio de 2024, esta comisión es presidida por monseñor José Clavijo Méndez (Obispo de Sincelejo). La integran también: monseñor Luis Felipe Sánchez Aponte (Obispo de Chinquinquirá), monseñor Edgar de Jesús Mejía Orozco (Obispo Auxiliar de Barranquilla), monseñor William Prieto Daza (Obispo de San Vicente del Caguán) y monseñor Fadi Bou Chebl (Exarca Apostólico Maronita en Colombia).Vea la entrevista a continuación:

Mié 15 Ene 2025

Conferencia Episcopal de Colombia lamenta fallecimiento del hermano de monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa sus más sentidas condolencias a monseñorGabriel Ángel Villa Vahos, arzobispo de Tunja y vicepresidente de la CEC, por el sensible fallecimiento de su hermano mayor, el señor Luis Fernando Villa Vahos, sucedido este martes 14 de enero.Al elevar sus plegarias por el eterno descanso del señor Luis Fernando, el episcopado colombiano manifiesta también su compañía y solidaridad con la familia del prelado.

Mar 14 Ene 2025

“El corazón de nuestro servicio está en la solidaridad”: Pbro. Mauricio Rey Sepúlveda, nuevo director de Cáritas Colombiana

Con la llegada del 2025, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) designó al padre Mauricio Alejandro Rey Sepúlveda como nuevo director del Secretariado Nacional de Pastoral SocialCáritas Colombiana (SNPS-CC). Tras haber liderado la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Barranquilla, el sacerdote de 46 años de edad, asume este importante rol con una visión que prioriza las realidades territoriales, la articulación y la proyección desde la acción transformadora del Evangelio y la doctrina de la Iglesia.El padre Rey Sepúlveda sucede en esta misión al sacerdote cartagenero Rafael Castillo Torres, quien dirigió el SNPS-CC desde febrero del año 2022, tras ser elegido por los obispos del país durante la CXII Asamblea Plenaria.Un líder con sólida formación y experienciaOrdenado sacerdote en 1999, en la Arquidiócesis de Barranquilla, el padre Mauricio Rey cuenta con una sólida formación académica que incluye dos estudios de postgrado en Roma: un doctorado en ciencias sociales y una maestría en teología fundamental. Su experiencia pastoral ha sido transversalizada por casi dos décadas de trabajo pastoral en diversas comunidades de Colombia, desde pequeños municipios hasta barrios vulnerables de la capital del Atlántico.El padre Mauricio Rey es autor de varios libros, entre ellos: Acuerdo de paz en Colombia y su impacto en el desarrollo económico y social en la subregión de los Montes de María; El testimonio en la exhortación apostólica Evangeli Gaudium; Contribución de las Arquidiócesis de Barranquilla y Cartagena al proceso de paz en Colombia; y La Sábana Santa: El quinto Evangelio.“Servir es transformar contextos”En entrevista con el Departamento de Comunicaciones de la CEC, el padre Rey se refirió a su interés de servir con esperanza a la Iglesia y al país dándole continuidad a la importante labor realizada por el padre Castillo, pero también, enfrentando nuevos retos que permitan que esa misión se sienta, cada vez con más fuerza en los territorios. Para ello, destacó su compromiso de articular, proyectar y visibilizar la dimensión social de la evangelización de la Iglesia Católica.“La Pastoral Social no se limita a hacer cosas, busca transformar realidades y acompañar comunidades. Debemos construir puentes que acerquen a las personas y generar procesos de paz y reconciliación”, afirmó.Priorizar la solidaridadEl nuevo director subrayó que la solidaridad mensaje, estilo de vida y valor cristiano, será uno de los ejes centrales de su gestión en la Pastoral Nacional: “Es la caridad puesta al servicio. En un país dividido, la solidaridad nos une como hermanos, más allá de diferencias culturales, políticas o económicas”, anotó.Precisamente sobre este tema, el padre Mauricio escribió su primer artículo para ‘Mar Adentro’, el blog web de la Conferencia Episcopal de Colombia, titulado ‘De la caridad esporádica a la solidaridad transformadora’. Evocando diferencias entre la acción de “dar” y la solidaridad, el presbítero explicó allí que “solidarizar implica un compromiso que va más allá de la acción momentánea, pues busca entender, acompañar y transformar las condiciones que generan injusticia”.Retos y oportunidades en un año decisivo para ColombiaEn un 2025 marcado por desafíos sociales, económicos y políticos en el país, el padre Rey señaló que la labor de Cáritas Colombiana será clave para animar el diálogo, la fraternidad y la paz: “La Iglesia debe armonizar diferencias y construir comunidad. No se trata de evitar los conflictos, sino de transformarlos desde la esperanza y la luz del Evangelio”.Refiriéndose a su experiencia en la Pastoral Social de Barranquilla, el sacerdote enfatizó la importancia de aprovechar el capital humano local para el desarrollo efectivo de la misión: “Cada persona tiene algo valioso que aportar. La construcción de una sociedad más justa y solidaria empieza desde lo que somos y tenemos como comunidad”.Un mensaje para los colombianosEl nuevo Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social recordó a los colombianos la necesidad de ser agentes de cambio y trabajar juntos, en clave sinodal, por un país reconciliado. “Solo acercándonos al otro, construyendo juntos y poniendo en práctica los valores del Reino lograremos un futuro de paz, solidaridad y esperanza”, concluyó.En contexto:El Secretariado Nacional de Pastoral SocialCáritas Colombiana SNPS-CC es un organismo eclesial, sin ánimo de lucro, dependiente de la Conferencia Episcopal de Colombia que tiene como misión principal aportar a la búsqueda de la verdad, la reconciliación, la justicia y la caridad en las relaciones y estructuras básicas de la sociedad, a la luz del Evangelio y desde la doctrina de la Iglesia Católica.En la actualidad, el SNPS-CC desarrolla su acción bajo cuatro grandes dimensiones: paz y reconciliación, tierra y territorio, protección, fortalecimiento institucional y la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).Vea la entrevista a continuación:

Mar 14 Ene 2025

De la caridad esporádica a la solidaridad transformadora

Por. Pbro. Mauricio Alejandro Rey Sepúlveda - En el mundo actual, donde las desigualdades sociales, económicas y culturales son cada vez más evidentes, el acto de dar es un gesto valorado y necesario para aliviar el sufrimiento inmediato. Sin embargo, muchas veces este acto se queda en la superficie, reduciendo al receptor a una posición de dependencia y al donante a un rol de benefactor pasajero.La acción de dar puede ser vista como una respuesta instintiva ante la necesidad, pero no siempre es suficiente para transformar la realidad de fondo. Este es el desafío que enfrentamos como Iglesia y como sociedad: pasar del dar asistencialista a una solidaridad que construya puentes, dignifique a las personas y transforme las estructuras que perpetúan la exclusión. Este artículo busca reflexionar sobre esta transición y ofrecer claves para promover una verdadera solidaridad transformadora, inspirada en los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia.1. Diferencias clave entre “Dar” y “Solidarizar”El acto de dar responde generalmente a un impulso noble de aliviar el dolor o la carencia inmediata del otro. Aunque necesario, suele quedarse en el plano de lo transitorio: se da un alimento, un recurso o una ayuda concreta sin profundizar en las causas estructurales de esa necesidad. En contraste, solidarizar implica un compromiso que va más allá de la acción momentánea, pues busca entender, acompañar y transformar las condiciones que generan injusticia.Dar:•Resuelve necesidades inmediatas.•A menudo implica una relación vertical entre quien da y quien recibe.•Puede generar dependencia si no se complementa con acciones de promoción humana.Solidarizar:•Supone una relación horizontal de igualdad y reciprocidad.•Se basa en el reconocimiento del otro como hermano, no como alguien “menos afortunado”.•Busca soluciones duraderas, atacando las raíces del problema y promoviendo la autonomía.Por tanto, la solidaridad no es solo un acto, sino un estilo de vida que implica justicia, empatía y compromiso constante.2. Solidaridad como principio cristianoLa Doctrina Social de la Iglesia presenta la solidaridad como un principio fundamental que conecta el Evangelio con la acción social. En palabras de San Juan Pablo II, la solidaridad es “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”. Esto significa reconocer que no vivimos aislados, sino que estamos profundamente interconectados como miembros de una misma familia humana.Jesús mismo nos muestra un modelo de solidaridad en su vida y ministerio:•Reconocer la dignidad del otro: Al tocar a los enfermos, dialogar con los marginados y ofrecer consuelo a los pobres, Jesús no solo daba, sino que solidarizaba.•Promover la inclusión: Jesús desafiaba las estructuras de su tiempo al incluir a los excluidos y al llamar a sus discípulos a vivir en comunión fraterna.Como cristianos, estamos llamados a seguir este ejemplo. La solidaridad no es opcional, es un mandato evangélico que nos invita a construir un mundo más justo y humano.3. Ejemplos prácticosLa transición del “dar” al “solidarizar” requiere acciones concretas que fomenten un cambio sostenible. Algunos ejemplos incluyen:•Proyectos de desarrollo comunitario: Iniciativas que empoderen a las comunidades para que sean protagonistas de su propio progreso, como cooperativas agrícolas, microcréditos o programas de educación.•Pastorales transformadoras: Cambiar las dinámicas de las pastorales sociales para que no se limiten a entregar ayuda, sino que promuevan el encuentro, la formación y la organización comunitaria.•Testimonios de vida: Relatar historias de personas o comunidades que, a través de la solidaridad, han superado situaciones de exclusión o pobreza. Estos ejemplos inspiran y muestran que el cambio es posible.4. Propuestas para el cambioTransformar el dar en solidarizar implica educar a las personas y comunidades sobre el valor de la solidaridad. Algunas propuestas incluyen:•Formación en valores: Diseñar programas educativos en parroquias y escuelas que promuevan la empatía, la justicia y la fraternidad.•Espacios de diálogo y reflexión: Generar encuentros entre quienes dan y quienes reciben para fomentar el entendimiento mutuo y la corresponsabilidad.•Abordaje integral: En lugar de centrarse solo en las necesidades materiales, incluir aspectos espirituales, emocionales y sociales para una promoción humana integral.Este cambio también exige replantear nuestras estructuras pastorales, alineándolas con una visión más humanizadora y participativa.5. ConclusiónEl paso del dar al solidarizar no es solo un cambio de acción, sino de mentalidad. Requiere una conversión personal y comunitaria que nos lleve a ver al otro como un igual y a comprometernos en la construcción de un mundo más fraterno.En palabras del Papa Francisco: “La solidaridad no es un sentimiento superficial, sino la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común”. Como Iglesia, estamos llamados a ser signos de esta solidaridad, promoviendo no solo la asistencia, sino también la justicia, la dignidad y la comunión entre los pueblos.Este es el desafío y la misión que tenemos ante nosotros: transformar las dinámicas del dar para que sean verdaderos actos de amor y solidaridad transformadora.Pbro. Mauricio Rey SepúlvedaDirector del Secretariado Nacional de Pastoral Social - Cáritas Colombiana

Lun 30 Dic 2024

Frente al año preelectoral 2025 en Colombia, el cardenal Luis José Rueda Aparicio llama a la responsabilidad y la fraternidad

En el contexto del fin de año, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, compartió un balance del 2024, destacando los desafíos y aprendizajes que dejó para la Iglesia y para el país. Además, pidió a los colombianos asumir el 2025, año preelectoral, con un profundo sentido de responsabilidad, fraternidad y compromiso con el bien común.Reflexionando sobre el año que termina, el cardenal Rueda evocó una popular canción colombiana: “Yo no olvido el año viejo porque me ha dejado cosas muy buenas”. Desde allí, destacó que, aunque el 2024 estuvo marcado por complejas guerras en el mundo, como las de Ucrania y Gaza; así como por el conflicto armado, inundaciones y dificultades sociales en Colombia, también dejó signos de esperanza que deben animar a la nación a seguir avanzando.En el ámbito social, el purpurado subrayó la importancia de la COP 16, celebrada en Cali en el mes de octubre, como un momento clave para reflexionar sobre el cuidado de la “casa común” y la responsabilidad que tienen los colombianos de proteger la biodiversidad y priorizar la dignidad humana.A nivel eclesial, el cardenal Rueda resaltó la segunda sesión de la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad, que invitó a la Iglesia universal a caminar junta, escuchando, perdonando y trabajando como un solo cuerpo. Además llamó la atención sobre el curso que debe seguir lo concluido allí:“Nos queda un camino por recorrer. Debemos implementar lo que el Sínodo nos ha ofrecido, no como un documento de estudio, sino como una práctica viva en parroquias, familias y comunidades”, afirmó el primado de Colombia, instando a construir una Iglesia más inclusiva y corresponsable, guiada por el Espíritu Santo.Al mirar hacia el 2025, el cardenal Luis José Rueda hizo un llamado a los colombianos a vivir este año preelectoral como un tiempo de responsabilidad y fraternidad. En un país marcado por tensiones políticas, y citando la enseñanza del papa Francisco sobre la buena política como servicio al bien común expresada en su Encíclica Fratelli tutti, afirmó: “La política debe implicarnos a todos; no puede ser un espacio para la indiferencia, la división o la polarización”.En este sentido, el primado de Colombia destacó la importancia de que los ciudadanos asuman su rol en la democracia, fomentando relaciones de respeto y buscando caminos comunes. “Las futuras generaciones necesitan instituciones fuertes y consolidadas, y un pueblo colombiano unido trabajando por la paz, la vida, la reconciliación y el desarrollo integral de todas las regiones”, agregó.Finalmente, el cardenal Rueda Aparicio invitó a todos a celebrar el Jubileo de la Esperanza, propuesto por el papa Francisco, como una oportunidad para renovarse y caminar juntos como humanidad y como Iglesia:“Que el año 2025 sea una ocasión para mirarnos con realismo, reconocer los signos de sufrimiento, pero también los de esperanza, y avanzar unidos como pueblo de Dios al servicio de la humanidad”.Vea el mensaje a continuación:

Sáb 28 Dic 2024

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia hace un llamado a la esperanza y la reconciliación para el 2025

De cara al 2025, y en un momento crucial para Colombia, marcado por grandes desafíos sociales y políticos, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, envía un mensaje cargado de esperanza. Invita a todos a cerrar este año 2024 con un corazón agradecido y abrir el 2025 bajo la perspectiva de un tiempo de gracia especial: el Jubileo Ordinario convocado por el papa Francisco.Según el prelado, este Jubileo de la Esperanza es una oportunidad para que los colombianos renueven su compromiso con los valores del Evangelio:“Los invito a no desfallecer en el cuidado de nuestros niños, jóvenes y abuelos, a tender la mano a los migrantes, a los enfermos y a quienes son excluidos. Juntos, con fe y esperanza, construiremos un país reconciliado y lleno de vida”.El presidente del Episcopado también hizo un llamado especial a los colombianos a no dejarse vencer por la desesperanza ni por las divisiones:“Recordemos las palabras del Santo Padre en su visita a Colombia en 2017: ‘No se dejen robar la esperanza, no se dejen robar la alegría’. Que este Jubileo sea un tiempo propicio para fortalecer nuestras familias, apoyar a los más vulnerables y comprometernos con la búsqueda de la paz y la justicia”.Monseñor Francisco Múnera recordó también que la paz es uno de los grandes anhelos de la nación. “No perdemos la esperanza en el camino que recorremos para alcanzarla”, expresó, destacando la necesidad de que para que esta sea posible, existan gestos concretos de reconciliación, especialmente en un país que aún enfrenta las heridas del conflicto. En este sentido, recordó que el Jubileo será una oportunidad privilegiada para renovar el compromiso con la construcción de un futuro fraterno y solidario.En el marco de la 58 Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2025 bajo el lema “Perdona nuestras ofensas, concédenos tu paz”, monseñor Múnera Correa recuerda que la paz no es solo la ausencia de violencia, sino el fruto de la reconciliación con Dios, con los hermanos y con nosotros mismos.El Jubileo Ordinario 2025: un tiempo de gracia para Colombia“La virtud de la esperanza nos recuerda que nuestra vida es una peregrinación hacia Dios. En este Jubileo, queremos reforzar nuestra confianza en que el bien y la paz son posibles, superando el pesimismo y las sombras de la violencia”, afirma monseñor Múnera, haciendo eco del llamado del Papa en la bula de convocatoria del Jubileo.Participación en el Rito de Iniciación del Jubileo en las catedralesEl presidente de la Coferencia Episcopal de Colombia también invita a los fieles a unirse, este domingo 29 de diciembre, al Rito de Iniciación del Jubileo en las catedrales de todo el país. Este acto será un signo de comunión con la Iglesia universal y un paso más en el camino hacia un futuro lleno de esperanza.El mensaje de la Iglesia es claro: el 2025 será un tiempo para renovar el espíritu y trabajar juntos como verdaderos Peregrinos de Esperanza, convencidos de que la paz y la reconciliación son posibles.Vea el mensaje a continuación: