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conferencia episcopal de colombia

Vie 5 Jun 2026

La Voz del Pastor | 07 de Junio del 2026

Reflexión delseñor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura de la segunda carta a los corintios 2 Cor 10, 16-17

Vie 5 Jun 2026

Fallece monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, recordado por su cercanía pastoral y compromiso con la promoción humana integral

La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa su profundo pesar por el fallecimiento de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, arzobispo emérito de Santa Fe de Antioquia, ocurrido este viernes 5 de junio de 2026.Los obispos de Colombia se unen en oración por su eterno descanso y elevan una acción de gracias a Dios por la vida, el ministerio y el legado de este pastor que dedicó más de seis décadas al servicio de la Iglesia y de las comunidades.Monseñor Gómez Aristizábal fue reconocido por su profunda vida de fe, su cercanía con la gente y su compromiso permanente con la promoción humana integral. A lo largo de su ministerio sacerdotal y episcopal impulsó numerosas iniciativas pastorales, educativas y sociales que dejaron huellas significativas en las regiones donde ejerció su servicio.La Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, jurisdicción que pastoreó durante cerca de quince años, manifestó a través de redes sociales su “profundo pesar, pero sostenida esperanza cristiana en la Resurrección” e invitó a sacerdotes, religiosos y fieles laicos a unirse a las exequias y a acompañar este momento de duelo desde la fe.La Arquidiócesis ha informado que el cuerpo de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal será velado en cámara ardiente durante la tarde de este viernes 5 de junio en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Santa Fe de Antioquia. La Eucaristía de exequias se celebrará el sábado 6 de junio, a las 11:00 de la mañana, en el mismo templo.Una vida entregada al servicio de la IglesiaMonseñor Ignacio Gómez Aristizábal nació en El Peñol, Antioquia, el 2 de diciembre de 1929. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Medellín y posteriormente adelantó estudios de Ciencias Sociales en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.Fue ordenado sacerdote el 17 de agosto de 1958 en Sonsón, Antioquia. Durante sus primeros años de ministerio desempeñó diversas responsabilidades pastorales en la Diócesis de Sonsón-Rionegro, entre ellas las de vicario cooperador, coordinador de pastoral, delegado para programas de acción social y párroco.El 24 de julio de 1972 fue nombrado segundo obispo de la Diócesis de Ocaña, recibiendo la ordenación episcopal el 8 de septiembre de ese mismo año.Un pastor que impulsó el desarrollo social de las regionesDurante sus veinte años de servicio episcopal en Ocaña, monseñor Gómez Aristizábal promovió proyectos que trascendieron el ámbito estrictamente pastoral y contribuyeron al desarrollo social, educativo y económico del Catatumbo y de la provincia de Ocaña. "Dejó una huella imborrable en medio de nosotros...Además de toda la realidad espiritual que sembró, por todas las obras que hizo...Lo recordamos con mucha gratitud y cariño", expresó monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Ocaña al referirse, con esperanza, a la partida de monseñor Gómez.Entre las iniciativas impulsadas bajo su liderazgo se destacan la creación de CREDISERVIR, el fortalecimiento del Seminario Mayor El Buen Pastor, la puesta en marcha del Hogar de los Abuelos y la consolidación de la Emisora Diocesana Radio Catatumbo, instituciones que continúan prestando importantes servicios a la comunidad.Por esta labor es recordado como uno de los líderes eclesiales más influyentes de la región, caracterizado por su cercanía con las comunidades, su sensibilidad frente a las necesidades sociales y su permanente búsqueda del bien común.Posteriormente, el 10 de octubre de 1992, fue designado arzobispo de Santa Fe de Antioquia por san Juan Pablo II. Allí continuó promoviendo procesos de evangelización y desarrollo humano integral en favor de las comunidades del Occidente antioqueño.Durante su ministerio arquidiocesano impulsó importantes iniciativas sociales y educativas, entre ellas TECOC y FUNDEPAZ, entidades que contribuyeron al fortalecimiento comunitario y al desarrollo de numerosos proyectos en la región. Asimismo, prestó servicios a la Iglesia en Colombia como administrador apostólico de diversas jurisdicciones eclesiásticas.El 12 de enero de 2007, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, pasando a ser arzobispo emérito.El amor cristiano como mensaje finalAun en sus últimos años, monseñor Ignacio Gómez Aristizábal mantuvo una activa reflexión pastoral. Uno de sus más recientes escritos, publicado en noviembre de 2025 en los medios de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, estuvo dedicado al papel del amor cristiano como respuesta a los desafíos contemporáneos.En aquel texto advertía sobre las consecuencias del odio, la división y la indiferencia en el mundo actual, y defendía la necesidad de construir relaciones marcadas por la solidaridad, la fraternidad, la justicia y la paz. Allí insistía en que el amor debía ser el fundamento de toda acción pastoral y social de la Iglesia.Su reflexión concluía retomando las enseñanzas de san Pablo y del papa Francisco, recordando que “lo primero es el amor” y que el mayor peligro para la humanidad es dejar de amar.Hoy, mientras la Iglesia en Colombia eleva sus oraciones por su descanso eterno, permanece vivo el testimonio de un pastor que dedicó su existencia a anunciar el Evangelio, acompañar a las comunidades y promover iniciativas concretas para el desarrollo humano y la construcción de una sociedad más fraterna.Que Cristo Resucitado, a quien sirvió con fidelidad durante toda su vida, le conceda participar de la plenitud de su Reino.Escuche aquí el mensaje de monseñor Orlando Ovale Villanoba, obispo de Ocaña, a propósito de la partida de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal.

Jue 4 Jun 2026

Iglesia en Colombia define nuevas líneas de acción pastoral para fortalecer el acompañamiento y la participación de las personas mayores

El Encuentro Nacional de Pastoral de las Personas Mayores 2026 reunió a representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia para buscar caminos conjuntos que permitan fortalecer la respuesta pastoral frente a los desafíos del envejecimiento y promover una cultura del cuidado, la inclusión y el diálogo intergeneracional.La Iglesia en Colombia reafirmó su compromiso con la dignidad, la participación y el protagonismo de las personas mayores durante el Encuentro Nacional de las Personas Mayores, convocado por el Departamento de Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), del 26 al 28 de mayo, en Bogotá.En el espacio participaron 28 animadores de esta pastoral provenientes de diversas jurisdicciones eclesiásticas del país, junto con representantes de organizaciones e iniciativas dedicadas al acompañamiento de las personas mayores. Contó, además, con la presencia de monseñor José Luis Henao Cadavid, obispo de la Diócesis de El Líbano y miembro de la Comisión Episcopal de Estado Laical, quien acompañó las jornadas de reflexión y discernimiento.Bajo el lema bíblico “Sus ancianos tendrán sueños” (Jl 3,1), los participantes reflexionaron sobre los desafíos actuales del envejecimiento en Colombia, el papel evangelizador de las personas mayores y las acciones necesarias para consolidar una pastoral renovada que responda a las realidades de esta población.Una convicción compartida: las personas mayores son un don para la Iglesia y la sociedadUna de las principales conclusiones del encuentro fue reconocer que las personas mayores no son únicamente destinatarias de la acción pastoral, sino discípulos misioneros que continúan aportando a la vida de la Iglesia y de la sociedad desde su experiencia, su fe, su memoria y su capacidad de acompañamiento.La hermana Arelis Gaviria, directora del Departamento de Estado Laical de la CEC, destacó que este espacio permitió fortalecer la convicción de que la vejez es una etapa de gracia, fecundidad espiritual y misión. En este sentido, los participantes insistieron en la necesidad de promover una pastoral que favorezca la dignidad, la participación y el protagonismo de las personas mayores, así como consolidar estructuras pastorales que fortalezcan su presencia activa en las parroquias y diócesis del país.Asimismo, se reafirmó el llamado a construir una Iglesia cada vez más sinodal, donde las personas mayores sean escuchadas, acompañadas y reconocidas como sujetos activos de evangelización.Soledad, exclusión y cultura del descarte: desafíos que exigen respuestasDurante los espacios de análisis y discernimiento surgieron con fuerza diversas situaciones que afectan la calidad de vida y la dignidad de las personas mayores en Colombia. Entre ellas, la soledad, el abandono, la pobreza, la exclusión social, las dificultades de acceso a servicios de salud y el debilitamiento de los vínculos familiares y comunitarios.Los participantes manifestaron especial preocupación frente a la denominada “cultura del descarte”, que, con frecuencia, invisibiliza a las personas mayores o las considera una carga para la sociedad.Frente a esta realidad, el encuentro hizo un llamado a fortalecer una cultura del cuidado, del reconocimiento y de la inclusión, promoviendo además procesos de acompañamiento pastoral en situaciones de envejecimiento, enfermedad, dependencia y duelo, mediante espacios de escucha, cercanía y esperanza.De una mirada asistencial a una visión vocacional de la vejezUno de los ejes centrales de la reflexión fue la necesidad de avanzar desde una visión meramente asistencial hacia una comprensión más amplia de la vejez como vocación y misión dentro de la Iglesia.Los participantes destacaron que esta etapa de la vida constituye una oportunidad privilegiada para el testimonio, la transmisión de la fe, la oración, la reconciliación, el acompañamiento y el servicio a la comunidad.Este cambio de enfoque implica generar espacios donde las personas mayores participen activamente en la evangelización, en la formación de las familias, en los procesos catequéticos y en la vida comunitaria, pasando del “hacer para ellos” al “caminar con ellos”.La pastoral intergeneracional, una apuesta de futuroEl encuentro también subrayó la importancia de fortalecer los vínculos entre generaciones como camino para enriquecer la vida eclesial y social.Entre las propuestas surgidas se encuentran la creación de espacios de encuentro entre niños, jóvenes, adultos y personas mayores; proyectos de memoria familiar y comunitaria; iniciativas de acompañamiento mutuo; y procesos formativos donde los mayores puedan transmitir valores, tradiciones y experiencias de fe.Los participantes coincidieron en que la sabiduría de los mayores y el dinamismo de los jóvenes pueden complementarse mutuamente, haciendo de la evangelización una tarea compartida que fortalezca la comunión y la esperanza.Compromisos para fortalecer la Pastoral de las Personas Mayores en ColombiaComo fruto del encuentro, se definieron varias líneas de acción para fortalecer esta pastoral en las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país. Entre ellas, la consolidación de equipos diocesanos y parroquiales, la formación permanente de agentes pastorales, la promoción de espacios de escucha y acompañamiento espiritual, y una mayor articulación con la pastoral familiar, la pastoral de la salud, la pastoral social y los procesos de niñez y juventud.También se acordó impulsar iniciativas de pastoral intergeneracional, compartir experiencias significativas entre jurisdicciones y promover la celebración y apropiación pastoral de la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores.Durante el encuentro se conocieron experiencias que evidencian el valioso aporte de las personas mayores a la vida de las comunidades, donde participan como catequistas, animadores de grupos de oración, acompañantes espirituales, visitadores de enfermos y promotores de la vida comunitaria.Uno de los testimonios más significativos fue el de un matrimonio de 94 y 90 años de edad que compartió con los asistentes su alegría a través de la música y el baile, recordando que los sueños, el amor y la esperanza no tienen fecha de vencimiento.Hacia una red nacional de acompañamiento, comunión y misiónComo proyección de este proceso, la Conferencia Episcopal de Colombia continuará fortaleciendo una red nacional de Pastoral de Adulto Mayor que favorezca la comunión, la formación, el acompañamiento y el intercambio de experiencias entre las distintas jurisdicciones eclesiásticas.En este horizonte adquiere especial relevancia la próxima Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, que se celebrará el próximo 26 de julio bajo el lema propuesto por el papa León XIV: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15).Desde el Departamento de Estado Laical, la Conferencia Episcopal de Colombia seguirá acompañando este camino mediante encuentros nacionales y regionales, procesos formativos y la difusión de materiales pastorales orientados a promover una nueva cultura del envejecimiento iluminada por la fe.

Mar 2 Jun 2026

Tras primera vuelta electoral en Colombia, obispos alertan sobre la violencia verbal y la instrumentalización de emociones en la contienda política

Tras la jornada electoral del pasado 31 de mayo en Colombia y de cara a la segunda vuelta presidencial que se llevará a cabo el 21 de junio, los obispos hacen un llamado urgente a los candidatos, a los actores políticos y a toda la ciudadanía para rechazar la violencia verbal, promover una comunicación responsable y fortalecer la convivencia democrática.A través del mensaje titulado “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar a Colombia”, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia expresa su preocupación por el tono que ha venido marcando el debate político nacional y por el impacto que este puede tener sobre la unidad social y la construcción de la paz.Preocupación por el deterioro del debate públicoLos obispos advierten que, tras la primera vuelta presidencial, se ha intensificado una dinámica de confrontación que legitima la agresión verbal y deteriora el respeto por la dignidad de las personas. En este sentido, recuerdan las palabras del papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti, donde señala que los insultos, maltratos y descalificaciones pueden llegar a “destrozar la imagen y la dignidad del otro”.Los prelados manifiestan una especial preocupación por el uso estratégico de emociones como el miedo, la indignación y la venganza dentro de las contiendas democráticas. Según afirman, la instrumentalización de estos sentimientos pone a la ciudadanía en riesgo de una mayor fractura social y puede alimentar escenarios de violencia.“Convertir la política en una dinámica marcada por el miedo, el odio y la polarización debilita la deliberación racional, rompe el reconocimiento recíproco entre los ciudadanos y termina erosionando las bases éticas de la democracia”, expresan en el comunicado.Un llamado a privilegiar las propuestas y el bien comúnAnte esta situación, el episcopado invita a los colombianos a actuar con serenidad y cordura, y a exigir que el debate electoral se centre en las propuestas para responder a las principales necesidades del país. Los obispos exhortan a que la atención pública se concentre en los programas de gobierno, los compromisos concretos de los candidatos y su capacidad para gobernar en favor de todos los ciudadanos.El mensaje insiste en que la búsqueda del bien común debe estar por encima de los intereses particulares o de las confrontaciones partidistas, promoviendo valores como la equidad, la justicia, la unidad, el perdón, la reconciliación y la paz.Desarmar la comunicación para construir la pazEn consonancia con el Evangelio y retomando una reciente exhortación del papa León XIV, los prelados hacen también un llamado a “desarmar la comunicación de todo prejuicio, rencor, fanatismo y odio”, favoreciendo una cultura del encuentro y del diálogo.Citanto al Santo Padre, recuerdan que “no sirve una comunicación estridente y de fuerza, sino una comunicación capaz de escuchar y de acoger la voz de los débiles que no tienen voz”. Asimismo, destacan que una comunicación “desarmada y desarmante” permite construir una mirada distinta sobre la realidad y actuar de manera coherente con la dignidad humana.Un llamado especial a quienes aspiran a gobernar ColombiaDe manera particular, a quienes aspiran a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, los obispos refieren la trascendencia de sus palabras y actuaciones en este momento decisivo para la nación. “Su responsabilidad es enorme, delicada y decisiva”, afirman, al tiempo que les exhortan a promover la paz y el diálogo como caminos para la construcción del futuro del país.En ese contexto, recuerdan que “pasarán a la historia quienes siembran la paz, no quienes cosechan víctimas”, e invitan a reconocer en los demás no enemigos a derrotar, sino personas con quienes es posible dialogar y construir acuerdos.La paz como responsabilidad de todosEl mensaje concluye con una reflexión que resume el espíritu del llamado episcopal y la responsabilidad compartida de todos los actores sociales y políticos en este momento electoral.Retomando una advertencia del papa Pío XII, los obispos recuerdan que “con la paz no se pierde nada, mientras que con la guerra todo puede perderse”.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia:

Mar 2 Jun 2026

A las puertas del Mundial de Fútbol, el papa León XIV invita a orar y vivir el deporte como escuela de fraternidad

"Que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones". Con esta intención, el papa León XIV invita a la Iglesia universal a unirse durante junio de 2026 a una jornada de oración y compromiso por los valores del deporte, destacando su capacidad para construir fraternidad, promover la inclusión y fortalecer la cultura del encuentro.La propuesta hace parte de la iniciativa internacional "Reza con el Papa", promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, que cada mes convoca a los fieles a rezar por uno de los grandes desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.Mucho más que competenciaEn su mensaje para este mes, el Santo Padre presenta el deporte como una realidad profundamente humana y social, capaz de unir personas, pueblos y culturas más allá de las diferencias."El deporte sea siempre escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía; espacio de encuentro y no de exclusión; camino de paz y no de violencia", pide el papa León XIV en la oración que acompaña esta intención.El Papa destaca que la práctica deportiva enseña valores fundamentales para la vida en sociedad: el respeto por el otro, el trabajo en equipo, la solidaridad, la disciplina, la capacidad de superar límites personales y la aceptación serena tanto de la victoria como de la derrota.La reflexión cobra especial relevancia en un contexto mundial marcado por polarizaciones, conflictos armados, discursos de odio y crecientes formas de exclusión social.Un lenguaje universal que une pueblosLa intención de junio coincide además con la proximidad de importantes competencias deportivas internacionales, escenarios donde millones de personas de distintas culturas comparten emociones, aspiraciones y experiencias comunes.Para León XIV, el deporte posee una fuerza singular: convertirse en un lenguaje universal capaz de tender puentes donde existen divisiones.No es una preocupación nueva en su pontificado. Durante el Jubileo del Deporte celebrado en Roma en 2025, el Papa afirmó que "el deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y la fraternidad".Posteriormente, al dirigirse a atletas olímpicos y paralímpicos, insistió en que el deporte puede convertirse en un auténtico espacio de encuentro entre personas y naciones, invitando a los deportistas a "competir sin odiarse, ganar sin humillar y perder sin perderse".Una respuesta al individualismoLa propuesta del Santo Padre también plantea una reflexión sobre los desafíos culturales contemporáneos.Según ha señalado en distintas intervenciones, el deporte ayuda a contrarrestar las dinámicas de aislamiento e individualismo que afectan a muchas sociedades actuales. Especialmente cuando se practica en equipo, enseña la importancia de la colaboración, la confianza mutua y la búsqueda de objetivos comunes.En este sentido, la intención de junio resalta que nadie crece solo y que, tanto en la vida como en el deporte, el desarrollo personal está estrechamente ligado a la capacidad de caminar junto a otros.Un llamado a la inclusiónLa Red Mundial de Oración del Papa subraya además la importancia de garantizar que los beneficios del deporte lleguen a todos, especialmente a niños, jóvenes y personas que viven situaciones de vulnerabilidad.La Iglesia reconoce el valor de las iniciativas deportivas que favorecen la inclusión social, fortalecen procesos educativos, promueven la reconciliación y ofrecen oportunidades de desarrollo humano integral.De manera particular, el Papa ha alentado a instituciones, organizaciones sociales, comunidades educativas y religiosas a trabajar para que los sectores más excluidos tengan acceso a espacios deportivos dignos y formativos.La oración del Papa León XIVSeñor de la vida,te damos gracias por el don del deporte,por quienes glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos,por las amistades que nacen en la canchay la alegría de jugar en equipo.Tú nos enseñas que en la vida, como en el juego,nadie se salva solo.Necesitamos del otro para crecer,para aprender a respetar, superar límites,y celebrar juntos los logros alcanzados.Te pedimos que el deporte sea siempreescuela de fraternidad y no de rivalidad vacía,espacio de encuentro y no de exclusión,camino de paz y no de violencia.Haz que quienes practican, entrenan o animandescubran en el deporte un lenguaje universalque acerca culturas, une pueblos,y siembra respeto, solidaridad y superación personal.Señor Jesús,que cada deporte sea parábola de una vida vivida contigo,colaborando con esfuerzo y alegría,viviendo con humildad en la derrotay gratitud en la victoria que nos ofreces en tu resurrección.Que nunca falte en nosotros tu Espíritu,que nos hace un solo equipo, unido contigopara construir comunión y fraternidad en la historia.Amén.Vea a continuación el Video del Papa:

Lun 1 Jun 2026

La Arquidiócesis de Barranquilla celebró dos legados de formación y misión: 60 años del Seminario Juan XXIII y 40 años de la visita de san Juan Pablo II

La Iglesia que peregrina en la región Caribe colombiana celebró los 60 años de existencia del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII, una institución que ha contribuido decisivamente a la formación de cientos de sacerdotes y al fortalecimiento de la misión evangelizadora en el norte del país.La conmemoración oficial tuvo lugar el pasado 26 de mayo en la Catedral Metropolitana María Reina de Barranquilla, mediante una solemne Eucaristía presidida por monseñor Pablo Salas Anteliz, arzobispo de Barranquilla, acompañado por los obispos de las provincias eclesiásticas de Cartagena y Barranquilla, sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas, laicos y benefactores de esta casa de formación.La celebración estuvo marcada por un doble motivo de acción de gracias: los seis decenios de servicio del Seminario Regional Juan XXIII y los 40 años de la histórica visita de san Juan Pablo II a Barranquilla, acontecimiento que sigue vivo en la memoria eclesial de la región.Una obra que ha sostenido la misión evangelizadora del Caribe colombianoDesde la bendición de su primera piedra, el 24 de agosto de 1963, por iniciativa de monseñor Germán Villa Gaviria y los obispos de la entonces Provincia Eclesiástica de Cartagena, el Seminario Juan XXIII se consolidó como un proyecto de comunión eclesial al servicio de la formación de los futuros sacerdotes de la Costa Atlántica.Durante la celebración, monseñor Francisco Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, destacó el aporte de esta institución a la vida pastoral de la región:“Damos gloria y alabanzas al sacerdocio de Jesucristo y damos gracias por cada sacerdote que ha sido formado en esa casa porque ha ayudado a sostener la tarea misionera y evangelizadora de toda nuestra región Caribe”.Por su parte, el padre William Acosta Peralta, rector del Seminario, expresó su gratitud por quienes han acompañado y sostenido esta obra a lo largo de seis décadas: obispos, formadores, sacerdotes, benefactores y comunidades eclesiales que han contribuido a su desarrollo, conservación y fortalecimiento.Mirar el futuro con esperanza y responsabilidadMás que una mirada al pasado, el aniversario se convirtió en una oportunidad para reflexionar sobre los retos actuales de la formación sacerdotal.En su homilía, monseñor Pablo Salas subrayó que esta conmemoración se enmarca en el camino de preparación hacia el centenario de la Arquidiócesis de Barranquilla, que se celebrará en 2032. En este contexto, señaló que la prioridad no es únicamente la renovación de la infraestructura del Seminario, sino también el fortalecimiento integral de los procesos formativos.El Arzobispo insistió en la necesidad de promover una formación más humana, comunitaria y cercana a la realidad contemporánea, que favorezca la madurez espiritual, intelectual y afectiva de los candidatos al sacerdocio. Asimismo, recordó que la Iglesia universal viene impulsando una reflexión profunda sobre la formación en los seminarios, inspirada en los principios de sinodalidad, comunión y cercanía con el Pueblo de Dios.“Los desafíos son enormes. Por lo tanto, esta celebración se constituye para nosotros en una providencial oportunidad para mirar más allá y seguir configurando nuestro Seminario según el querer de Dios y las necesidades de la Iglesia”, afirmó el prelado.En esa misma línea, destacó la importancia de formar sacerdotes con una profunda vida espiritual, capaces de vivir el ministerio desde el servicio, la cercanía y la alegría evangélica, respondiendo a los desafíos pastorales de nuestro tiempo.San Juan Pablo II: una memoria que sigue inspirando al Caribe colombianoLa Eucaristía también conmemoró los 40 años de la visita apostólica de san Juan Pablo II a Barranquilla, realizada en julio de 1986 y recordada como uno de los acontecimientos eclesiales más significativos para la región Caribe.Durante la celebración se expuso una reliquia de primer grado del santo pontífice, junto con la estola que utilizó durante su visita a la ciudad. Además, estuvo presente monseñor Víctor Antonio Tamayo Betancourt, obispo auxiliar emérito de Barranquilla, quien tuvo la responsabilidad de coordinar la visita papal hace cuatro décadas.Uno de los momentos más emotivos fue la coronación de la imagen de María Auxiliadora que san Juan Pablo II había coronado en 1986 ante miles de fieles reunidos en la actual Plaza de la Paz Juan Pablo II. El gesto evocó la profunda huella espiritual que dejó el Pontífice en la Iglesia colombiana.Al recordar aquella visita, monseñor Pablo Salas señaló que la bendición impartida por el Santo Padre continúa siendo implorada para Colombia, sus jurisdicciones eclesiásticas y sus seminarios, especialmente en un momento histórico que exige renovar la esperanza, fortalecer la comunión e impulsar una evangelización cada vez más cercana a las personas y sus realidades.Un legado que continúaLa jornada concluyó con la bendición de la nueva entrada del Seminario Regional Juan XXIII y un encuentro fraterno entre obispos, sacerdotes, seminaristas, familias y benefactores.Sesenta años después de su fundación, el Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII continúa siendo signo de la comunión entre las Iglesias particulares del Caribe colombiano y una expresión concreta del compromiso de la Iglesia con la formación de pastores según el corazón de Cristo, llamados a servir con alegría, cercanía y espíritu misionero al Pueblo de Dios.Vea la nota audiovisual de la celebración:Conozca la historia completa del Seminario Regional de la Costa Atlántica Juan XXIII:

Lun 1 Jun 2026

Imitemos a María en la fe, esperanza y caridad

Por Mons. José Libardo Garcés Monsalve - Concluimos hoy el mes de mayo venerando a María que en salida misionera visita a su prima Santa Isabel, para anunciarle al Salvador del mundo. Durante 70 años de historia diocesana, en el anuncio gozoso del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, tenemos la certeza que María ha caminado con nosotros y nos ha fortalecido en el Proceso Evangelizador, siendo modelo de fe, esperanza y caridad, a quien queremos seguir imitando, cumpliendo con nuestra misión; tal como lo expresa el lema pastoral para este mes: vayan y hagan discípulos, imitando a María.Imitamos a María como mujer de fe, reconocida esta virtud en la visita que le hace a su prima Isabel. Tal como lo narra el Evangelio: “¡dichosa tú que has creído¡ Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá” (Lc 1, 45), palabras que reconocen la fe de María, en el acto de entrega a la voluntad de Dios que pronunció cuando el Arcángel Gabriel le anunció que iba a ser la madre del Salvador; respondiendo ella con palabras que expresan su fe entregada a la voluntad de Dios: “he aquí la esclava del Señor, há¬gase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38), afirmando con ello el Evangelio la actitud de fe de María y que Isabel reconoce y lo exclama con entusiasmo cuando le dice: “¡dichosa tú que has creído” (Lc 1, 45).Imitando la fe de María, es posible que se engendre en nuestro corazón la virtud de la esperanza. En los momentos más oscuros y tormentosos de su vida, María “brilla como signo de esperanza segura y de consuelo” (Lumen Gentium 68). Desde la Anunciación, María sabe que Cristo es la roca firme sobre la que se edifica la vida cristiana y la respuesta a Dios. María espera contra toda esperanza, incluso en el momento de la muerte de Jesús en la cruz, cuando continúa su camino por la oscuridad, pero con el corazón lleno de esperanza. María enseña a cada cristiano a estar junto a la cruz del Señor, con dolor, pero de pie y con esperanza, “alcanzó así a estar al pie de la cruz en una comunión profunda, para entrar plenamente en el misterio de la Alianza” (Documento de Aparecida 266).María mujer de fe y de esperanza nos enseña a vivir la caridad, ella puso en práctica la cari-dad con todos los que se encontró en el camino. Reconocemos que el amor oblativo, de caridad sin límites de la Virgen, nace de la comunión que tenía con el corazón de Dios, que la llevó a aceptar ser la madre del Redentor para entregar¬le la salvación a toda la humanidad. La caridad y el amor de María por cada uno de nosotros, conduce de inmediato hasta Jesús, una caridad silenciosa, prudente, que de nuevo al pie de la Cruz de su Hijo, calla y ofrece por la humanidad el acto de amor más grande de entrega. “La Virgen de Nazaret tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañando a su Hijo hasta su sacrificio definitivo” (DA 267); siendo esta misión la caridad más silenciosa, pero la más efectiva para cada uno de nosotros.María al entregarnos a Jesús, nos trae con Él todo el amor, el perdón, la reconciliación y la paz, “como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios” (DA 267). Por eso, estamos llamados a imitarla en la virtud, que Ella misma vivió, acompañando a los discípulos y a la Iglesia como la madre de la fe, la esperanza y la cari¬dad.Esta es la tarea de la Iglesia en su vocación de evangelizar y en este compromiso estamos en nuestra Diócesis de Cúcuta con el Proceso Evangelizador de la Iglesia Particular (PEIP); con la certeza que transmitir a Jesucristo a otros es la obra de caridad más grande que podemos hacer. Así nos lo enseñó el Papa Francisco: “la Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (Evangelii Gaudium 14), recordando que la primera obra de caridad que hemos de hacer a nuestros hermanos será mostrarles el camino de la fe, la esperanza y la caridad. Así lo indicó el Papa Francisco, retomando palabras de sus antecesores: “el anuncio de Jesucristo es el primer acto de caridad hacia el hombre, más allá de cualquier gesto de generosa solidaridad” (Mensaje para las mi-graciones 2021). En esto la Virgen María, como maestra de la fe, la esperanza y la caridad, nos da ejemplo de un amor total a todos nosotros, entregándonos a Jesús y llevándonos hasta Él.La profunda vida interior y contemplativa de nuestra madre del cielo, nos exhorta a mirar fijamente a Jesucristo y a vivir con fe, esperanza y caridad, todo nuestro peregrinar humano y cristiano, con las incertidumbres y tormentas diarias, poniendo nuestra vida en las manos del Padre, con los ojos fijos en Jesucristo, hasta que lleguemos a participar de la Gloria de Dios. Los convoco a poner la vida personal y familiar bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María, en todas las circunstancias de la existencia. Que el Glorioso Patriarca San José, unido a la madre del cielo, nos alcancen de nuestro Señor Jesucristo la fortaleza en la fe, la espe¬ranza que no defrauda y la caridad sin límites, para que sigamos siendo discípulos misioneros del Señor.En unión de oraciones,reciban mi bendición.+José Libardo Garcés MonsalveObispo de la Diócesis de Cúcuta

Vie 29 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 31 de mayo de 2026

Reflexión delseñor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura de la segunda carta a los corintios 2 Cor, 11-13