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conferencia episcopal de colombia

Mar 22 Sep 2026

Monseñor Angelo Accattino ya está en Colombia para iniciar su misión como Nuncio Apostólico

La Conferencia Episcopal de Colombia da la bienvenida a monseñor Angelo Accattino, quien ya se encuentra en el país para iniciar su misión como Nuncio Apostólico de Su Santidad, el papa León XIV.El nuevo representante pontificio llegó a Bogotá el pasado 18 de septiembre, luego de que el Santo Padre anunciara su nombramiento el 15 de agosto de 2026. Con esta designación, monseñor Accattino asume la representación de la Santa Sede en Colombia y retoma un vínculo con el país que comenzó hace más de dos décadas, cuando se desempeñó como Segundo Secretario de la Nunciatura Apostólica en Colombia, entre 2001 y 2003.Al conocer su nombramiento, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia le expresó su alegría y los mejores deseos para el desarrollo de su misión, destacando precisamente el conocimiento que ya tiene de la realidad colombiana.“Su presencia entre nosotros no solo demuestra las buenas relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y el Estado Colombiano, sino que estrecha nuestros vínculos con el Santo Padre”, señalaron los obispos en la comunicación enviada a monseñor Accattino el pasado 15 de agosto.La Presidencia de la CEC también resaltó que su anterior servicio en Colombia le permitió “ver nuestra realidad, escuchar nuestros clamores y valorar nuestras búsquedas y esfuerzos”, y manifestó su confianza ante esta nueva etapa, marcada por desafíos y anhelos para el país.Una amplia trayectoria al servicio diplomático de la Santa SedeNacido en Asti, Italia, el 31 de julio de 1966, Angelo Accattino fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Casale Monferrato el 25 de junio de 1994. Es licenciado en Teología Dogmática, con especialización en Escatología, por la Pontificia Universidad Gregoriana, y doctor en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino.En 1999 ingresó al Servicio Diplomático de la Santa Sede, después de graduarse de la Pontificia Academia Eclesiástica, donde obtuvo la habilitación para este servicio.A lo largo de su trayectoria diplomática ha prestado servicio en diferentes representaciones pontificias y en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Además de Colombia, estuvo destinado en Trinidad y Tobago, Perú, Estados Unidos y Turquía, y desempeñó funciones en la Sección para las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado, con responsabilidad sobre asuntos relacionados con países de Suramérica y el Caribe.El 12 de septiembre de 2017 fue nombrado Nuncio Apostólico en Bolivia y, el 25 de noviembre de ese mismo año, recibió la ordenación episcopal como Arzobispo Titular de Sabiona. Posteriormente, el 2 de enero de 2023 fue nombrado Nuncio Apostólico en Tanzania. Ahora, por designación del papa León XIV, regresa a Colombia para asumir una nueva responsabilidad como representante pontificio.Una misión que la Iglesia colombiana acompaña con fraternidad y oraciónLa Conferencia Episcopal de Colombia manifestó desde el anuncio de su nombramiento su disposición para acompañar el servicio de monseñor Accattino. En su mensaje de bienvenida, la Presidencia de la CEC le aseguró: “Cuenta con nuestra fraternidad, disponibilidad y oración”.Asimismo, los obispos encomendaron su vida, su ministerio episcopal y su servicio diplomático a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y de San José, como expresión de la acogida de la Iglesia en Colombia a quien, en nombre del Santo Padre, inicia esta nueva misión en el país.

Mar 22 Sep 2026

Actividades de formación y sensibilización marcaron la Semana de la Cultura del Cuidado y el Buen Trato en Cúcuta

Del 13 al 18 de septiembre, sacerdotes, religiosos, seminaristas, colaboradores, agentes pastorales y comunidades participaron en espacios de formación y sensibilización orientados a promover ambientes seguros, protectores y fundamentados en la dignidad de cada persona.Bajo el lema “El buen trato nos une, el cuidado nos hace comunidad”, la Diócesis de Cúcuta vivió, del 13 al 18 de septiembre, la Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato, una iniciativa orientada a fortalecer la prevención, la formación y la corresponsabilidad en los distintos ambientes de la vida eclesial.La programación comenzó en las parroquias, con la invitación a reconocer que todos los miembros de la comunidad están llamados a ser “Apóstoles del Cuidado”, entendiendo que la construcción de ambientes seguros y protectores es una responsabilidad compartida entre sacerdotes, colaboradores, agentes pastorales, familias y comunidades.Uno de los principales espacios de la semana tuvo lugar el 17 de septiembre en la Fundación Pía Autónoma Asilo Andresen, donde colaboradores de diferentes instituciones diocesanas participaron en el taller “Perdonar nos reconcilia, amar nos hermana y cuidar nos une”.Durante este encuentro se abordó el cuidado como una actitud que va más allá de la protección frente a situaciones de vulneración y que se expresa también en las relaciones cotidianas: en la manera de escuchar, comunicarse, acompañar y reconocer el valor de cada persona.“Esta experiencia nos permitió reconocer que el buen trato comienza en las acciones más sencillas, escuchar y ser escuchados. Cuidarnos también es trabajar unidos y reconocer el valor de cada persona”, expresó Paola García, del Banco Diocesano de Alimentos.El encuentro también permitió fortalecer los vínculos entre colaboradores de las distintas instituciones de la Diócesis, resaltando la importancia del trabajo conjunto y de relaciones laborales y comunitarias fundamentadas en la dignidad humana.Una responsabilidad que continúaLa Semana de la Cultura del Cuidado y Buen Trato concluyó el 18 de septiembre con el simposio “La dignidad de cada persona exige una mirada de responsabilidad y compromiso”, dirigido al clero diocesano y al Seminario Mayor San José.El espacio permitió profundizar en la responsabilidad de la Iglesia de reconocer, proteger y promover la dignidad de todas las personas, con especial atención a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.La jornada convocó a sacerdotes y seminaristas a continuar fortaleciendo ambientes eclesiales seguros y protectores mediante la escucha, la prevención, el acompañamiento y la corresponsabilidad.Más allá de las actividades desarrolladas durante esta semana, la Diócesis de Cúcuta plantea la cultura del cuidado como un compromiso permanente que debe estar presente en la vida pastoral, comunitaria y laboral de la Iglesia.Con esta iniciativa, la Iglesia Particular reafirma su apuesta por la prevención, la formación y la sensibilización, promoviendo comunidades en las que el cuidado y el buen trato sean expresiones concretas de la dignidad de cada persona y de la vivencia del Evangelio.Vea a continuación los testimonios y momentos más destacados:

Lun 21 Sep 2026

Ocho catequesis de León XIV para profundizar en la renovación litúrgica, disponibles en “Notas de Actualidad Litúrgica”

El boletín del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia ofrece un recurso de formación sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium y las principales líneas de acción de la pastoral litúrgica para el próximo año.La liturgia como fuente de renovación de la vida cristianaEl Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia presenta una nueva edición de su boletín Notas de Actualidad Litúrgica, correspondiente al último trimestre de 2026, que reúne las ocho catequesis ofrecidas por el papa León XIV durante las audiencias generales del 20 de mayo al 26 de agosto de este año, dedicadas a la Constitución conciliar Sacrosanctum Concilium, sobre la sagrada liturgia.La publicación busca facilitar a los agentes de pastoral litúrgica de las jurisdicciones eclesiásticas del país el acceso a estas enseñanzas, como un instrumento de formación y profundización en el sentido de la celebración cristiana, la renovación litúrgica y la participación de los fieles.En la presentación del boletín, el padre Jairo de Jesús Ramírez Ramírez, director del Departamento de Liturgia, destaca que la Sacrosanctum Concilium, promulgada el 4 de diciembre de 1963, continúa siendo un referente para comprender la liturgia en el misterio de Cristo y en la vida de la Iglesia.«Volver sobre ellas puede ayudarnos a redescubrir los fundamentos de la renovación litúrgica y, al mismo tiempo, a reconocer la responsabilidad que tenemos de celebrar los santos misterios con fidelidad, comprensión, participación y belleza».Ocho catequesis para profundizar en el misterio de la liturgiaLa edición presenta un recorrido por ocho temas desarrollados por el papa León XIV, que permiten aproximarse a distintos aspectos de la liturgia y su relación con la vida de la Iglesia:La liturgia en el misterio de la Iglesia: su fundamento en Cristo y su relación con la vida del Pueblo de Dios.La reforma de la liturgia: tradición y desarrollo: la renovación litúrgica como desarrollo orgánico de una tradición viva, en fidelidad a la Iglesia.El rito, el signo y el símbolo: la importancia de los signos litúrgicos y la formación que permite comprenderlos y vivirlos.El misterio eucarístico: la Eucaristía como centro de la vida de la Iglesia, sacramento de unidad y comunión.La oración de la Iglesia: la dimensión eclesial de la oración litúrgica y el valor de la Liturgia de las Horas.El año litúrgico: la celebración del misterio de Cristo a lo largo del tiempo, con el misterio pascual como centro.La música sagrada: su servicio a la acción litúrgica, la oración y la participación de la asamblea.Las motivaciones de la reforma litúrgica: el propósito de favorecer una participación plena, consciente y activa de los fieles.En su conjunto, estas reflexiones invitan a comprender la liturgia más allá de sus expresiones rituales, reconociéndola como el lugar en el que Cristo continúa actuando por el Espíritu Santo y en el que la Iglesia recibe la vida que viene de Él.Como señala el documento, la liturgia debe conducir al encuentro con Cristo y hacer visible la belleza del misterio celebrado en medio de las comunidades.Proyección pastoral para 2027Además de las catequesis del Santo Padre, la nueva edición incorpora la Proyección Pastoral 2027 de la Comisión Episcopal de Liturgia, que establece las orientaciones y acciones previstas para acompañar la pastoral litúrgica de la Iglesia en Colombia.La proyección busca consolidar una cultura celebrativa fiel al espíritu del Concilio Vaticano II y promover celebraciones dignas, participativas y fieles a la tradición recibida, en comunión con las jurisdicciones eclesiásticas y la Sede Apostólica.Para el desarrollo de este servicio, se contemplan seis líneas de acción:1. PublicacionesSe dará continuidad a la producción, revisión y edición de libros litúrgicos y subsidios pastorales. Entre las acciones previstas se encuentran la implementación de nuevos libros y rituales, la preparación del Ordo 2028 y el avance en la elaboración del Cancionero Litúrgico Nacional.2. FormaciónSe fortalecerán los procesos de formación litúrgica para el clero, los religiosos, las religiosas y los laicos, mediante encuentros regionales, el Encuentro Nacional de Liturgia y otras iniciativas formativas, incluidas catequesis virtuales de preparación para la Navidad.3. Piedad popular y pastoral de los santuariosSe proyecta la creación de la Comisión Nacional de Santuarios, integrada por cinco rectores de santuarios del país, así como la realización del Encuentro Nacional de Rectores de Santuarios. Estas iniciativas buscan promover espacios de evangelización, oración, acogida, reconciliación y consuelo para los peregrinos.4. Nuevas tecnologías al servicio de la evangelizaciónEl Departamento continuará fortaleciendo los contenidos de la aplicación Ordo Colombiano, que ofrece recursos litúrgicos, bíblicos y de oración. Para 2027 se contempla la modernización tecnológica de la plataforma y el desarrollo de un motor de asistencia editorial basado en inteligencia artificial, bajo criterios de custodia doctrinal y litúrgica.5. Apoyo a la Secretaría General de la Conferencia EpiscopalSe mantendrá el acompañamiento litúrgico a las Asambleas Plenarias del Episcopado, las reuniones de la Comisión Permanente y otros encuentros eclesiales de carácter nacional, así como a la preparación de la Asamblea prevista para evaluar la implementación del Sínodo de la Sinodalidad.6. Congreso Eucarístico Internacional de Sídney 2028Se iniciará la preparación pastoral de la participación de la Iglesia en Colombia en este Congreso, mediante programas y subsidios de reflexión, traducción y socialización de materiales, con el propósito de fortalecer la conciencia sobre el sacramento eucarístico y promover la participación de una delegación de fieles.Un recurso para la formación y la renovación litúrgicaCon esta nueva edición, el Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal de Colombia pone a disposición de las comunidades eclesiales un material que articula la enseñanza reciente del papa León XIV con las orientaciones pastorales proyectadas para 2027.La publicación invita a continuar profundizando en la riqueza de la liturgia y a fortalecer el compromiso de celebrarla con fidelidad, comprensión y participación, reconociendo su lugar en la vida de la Iglesia y en la renovación de la vida cristiana.Descárguelo y consulte:

Vie 18 Sep 2026

Los últimos serán los primeros

VIGÉSIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO20 septiembre 2026Primera lectura: Is 55,6-9 Salmo: Sal 145(144),2-3.8-9.17-18 (R. 18a) Segunda lectura: Flp 1,20c-24. 27a Evangelio: Mt 20,1-16.I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNLa Palabra de Dios en este día, en sus tres lecturas y el salmo, mantiene una profunda coherencia. Veamos:En el Evangelio, el capítulo 20 de Mateo nos presenta una parábola en la que Jesús describe al propietario de una viña que busca obreros para trabajar. Sale en distintas horas del día y llama repetidamente hasta la última hora. Al final, ordena pagar a todos lo acordado, lo que provoca la inconformidad de los primeros, que no comprenden la lógica del dueño.La primera lectura, tomada de Isaías 55, ofrece una clave interpretativa al Evangelio: “Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos». Dios piensa y actúa de manera distinta al hombre; sus criterios superan los nuestros. Esto nos invita a mirar con los ojos de Jesús y asumir su lógica.La segunda lectura, de la carta a los Filipenses, nos muestra a Pablo identificado plenamente con Cristo: “Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir”. Su vida y pensamiento reflejan la cercanía con el Señor.Por eso, hagamos nuestra la súplica del salmo: “Cerca está el Señor de los que lo invocan”.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El propietario de la viña sale a diferentes horas del día y llama repetidamente obreros hasta el atardecer. Al final da orden al administrador de pagar a todos los que han trabajado según lo acordado previamente. Hasta allí no notamos ninguna injusticia pues lo pactado se ha respetado.Pero sí se rompen ciertos esquemas porque el pago es en orden inverso. Primero se les paga a los últimos llamados, quienes reciben un denario, como se había acordado. Por esto, nos damos cuenta de que el costo del trabajo diario de un obrero era de un denario, una unidad de medida útil para hacer cálculos económicos en la época de Jesús. Los que han trabajado todo el día, al final reciben el mismo denario acordado. El elemento traumático se produce al final, porque los primeros que fueron llamados y trabajaron todo el día se quejan y murmuran. Quienes protestan han recibido lo que habían acordado, entonces ¿por qué se quejan? Lo hacen porque empiezan a “compararse” con los otros y esto les hace estallar en la ira. Si solo ellos hubieran trabajado todo el día y recibido la paga acordada, la convenida, la justa, habrían estado contentos. En cambio, están ofendidos porque el señor paga a los últimos llamados igual que a ellos. Son en cierto modo envidiosos. Es precisamente la comparación con la bondad de Dios lo que hace estallar la ira de los primeros. A ellos el dueño se dirige diciendo: "No te hago injusticia”. Les invita a reconocer que el problema lo tienen ellos por compararse y caer en la envidia.La parábola destaca, entonces, la reacción de los trabajadores que se sienten injustamente tratados cuando ven que los que trabajaron menos tiempo reciben la misma paga que ellos. También subraya la idea de que la comparación y posterior envidia pueden generar ira y resentimiento, y que la bondad de Dios puede ser un desafío para aquellos que se sienten justos y merecedores. Por eso es necesario entrar en la lógica de Dios2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La parábola quiere explicar el actuar de Dios. El dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que Mateo quiere transmitir. Dios no está encerrado en su mundo, sino que sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor. Y esto antes que ser motivo de protesta debe ser causa de alegría. No podemos caer en la tentación de algunos grupos cristianos que, también hoy, se creen mejores que otros, que se consideran con mayores privilegios delante de Dios que otros, o que cierran las puertas de la participación a otros. Todos son invitados y muchos acogen la Buena Noticia de Jesús y reciben la misma salvación.Teniendo en cuenta que Mateo escribe para judíos convertidos al cristianismo, busca resaltar que, aunque el pueblo judío fue llamado en primer lugar para recibir la revelación de Dios, otros pueblos también conocerán la Buena Noticia y participarán de la salvación ofrecida por Él.El Papa Francisco reflexionando sobre esta parábola nos compartía: “Dios quiere dar el máximo de la recompensa a todos, incluso a quienes llegaron de últimos. Y aquí se comprende que Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial”.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor, que al escuchar esta parábola no me ponga en el lugar equivocado. Ayúdame a comprender que soy yo el obrero de la última hora, que quizá sigo recibiendo tu llamada y tu misericordia sin merecerla. Hay tantos santos en la Iglesia que te han respondido con generosidad y heroísmo, que te han seguido y hasta han dado su vida por el Evangelio; sin embargo, el premio que tú me ofreces es el mismo de ellos. Que no me considere justo ni mire a los otros como pecadores. Ayúdame a ponerme, Señor, en la perspectiva correcta: saber que cada día “soy” gracias a tu misericordia de última hora. Y que me alegre y te agradezca por cada hermano o hermana que vuelve a ti, a cualquier hora del día. Amén.II. MONICIÓN INTRODUCTORIA DE LA MISA Y ORACION DE LOS FIELES Introductoria de la Misa Hermanos y hermanas, en este Vigésimoquinto Domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos invita a contemplar la lógica sorprendente del amor divino. El Evangelio nos presenta la parábola del dueño de la viña, que llama a todos a trabajar sin importar la hora, recordándonos que la misericordia de Dios no se mide con criterios humanos. Isaías nos dice: “Sus caminos no son mis caminos”, y san Pablo proclama: “Para mí la vida es Cristo”. Hoy celebramos que el Señor nos busca siempre y nos ofrece la misma salvación a todos. Dispongamos el corazón para agradecer su bondad y renovar nuestro compromiso con el Reino. Participemos con alegría en esta Eucaristía.A la liturgia de la Palabra: La paciencia de Dios no es debilidad, sino misericordia que ofrece tiempo para la conversión, como anuncia Isaías. San Pablo, desde la prisión, contempla con fe tanto la muerte, que lo uniría a Cristo, como la posible liberación para continuar su misión, seguro de que todo es para Él. Jesús, en la parábola del Evangelio, corrige la idea humana de justicia y muestra que el Reino es una viña donde todos trabajan, pero el salario es siempre un don gratuito. Por eso, nadie puede exigirlo ni compararse, sino recibirlo con gratitud y alegrarse del bien concedido a otros. Escuchemos la Palabra de Dios con atención.Oración universal o de los fieles Presidente: Oremos, hermanos y hermanas a Dios Padre que está cerca de cuantos lo invocan, y es misericordioso para con todos. Y supliquemos confiadamente diciendo: R/. Escucha, Señor, la oración de tu pueblo.Para que la palabra de Dios ilumine a la santa Iglesia y en todas las horas, en la mañana y en la tarde, haya quien trabaje en la viña del Señor. Oremos.Para que los responsables de la economía mundial no se cierren a las necesidades de las personas, sino que defiendan los derechos de los más pobres. Oremos.Para que los desempleados encuentren empleo, los obreros estabilidad y los trabajadores del campo cosechas abundantes. Oremos.Para que nuestros campos, pueblos y ciudades sean lugares de convivencia y amistad, donde se invoque al Señor y haya paz. Oremos.Para que los miembros de nuestra asamblea dominical sientan el gusto de trabajar al servicio del evangelio y llenen el corazón con sus valores. Oremos.Oración conclusivaSeñor Dios nuestro, cuyos pensamientos y caminos están muy por encima de los nuestros, haz que la palabra de Jesús nos motive para trabajar en su viña. Por Jesucristo, nuestro Señor.R. Amén.

Vie 18 Sep 2026

La Voz del Pastor | 20 de Septiembre del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (20,1-16)

Mar 15 Sep 2026

“Reconstruir no significa solamente levantar edificios": Arzobispo de Cali durante jornadas conmemorativas por las víctimas del terremoto

Al cumplirse un mes del terremoto que estremeció a Colombia, en Cali, comunidades, parroquias y agentes pastorales se unieron en una jornada de oración y memoria por las 154 personas que perdieron la vida allí. Las actividades también pusieron de manifiesto que la reconstrucción implica acompañar a quienes continúan afrontando las consecuencias de la tragedia y fortalecer los vínculos de las comunidades.La memoria de las víctimas, la oración y la esperanza marcaron las acciones desarrolladas en Cali alrededor de la conmemoración del primer mes del terremoto ocurrido el 10 de agosto. Eucaristías, el rezo del Santo Rosario, el repique de campanas y un acto especial en memoria de quienes perdieron la vida reunieron a comunidades de distintos sectores de la ciudad.Las actividades iniciaron la noche del 9 de septiembre en la parroquia María Inmaculada, en el barrio Ciudad Capri. Después de la Eucaristía, la comunidad recorrió las calles con velas encendidas para rezar el Santo Rosario junto a la imagen de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de la Arquidiócesis de Cali.La celebración contó con la presencia de monseñor Mark Joseph Seitz, obispo de El Paso, Texas, quien se encontraba de visita en la Arquidiócesis de Cali y quiso acompañar a esta comunidad afectada por el terremoto.“Es como un regalo de Dios...Cuando uno escucha acerca de lo ha pasado en otro parte del mundo, el corazón se conmueve... Quise estar presente con ellos, quise hacer algo por ellos, quise expresar nuestro dolor por lo que está pasando en sus vidas", expresó el obispo.Para el padre Albert Madroñero Gutiérrez, párroco de María Inmaculada, estos espacios también representan una oportunidad para que la comunidad relea su historia desde la fe y encuentre en medio del dolor motivos para fortalecer la esperanza, la fraternidad y el valor de la vida.Una ciudad que hizo memoriaDurante la mañana del 10 de septiembre, la parroquia Santa Teresa de Jesús, en Pampalinda, acogió una Eucaristía presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, quien elevó sus oraciones por las personas fallecidas, los damnificados y quienes han continuado prestando su servicio a las comunidades.“Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando. En el nombre del Señor”, señaló el arzobispo.A las 7:34 de la mañana, la misma hora en la que ocurrió el terremoto un mes atrás, las campanas de los templos de Cali sonaron durante 90 segundos. El repique se convirtió en un signo de memoria y esperanza y recordó a las 154 personas que perdieron la vida.El acto central de esta jornada también tuvo lugar en la parroquia María Inmaculada. Allí fueron leídos los nombres de las víctimas y se depositó una rosa blanca en el altar por cada una de ellas. También se elevaron globos blancos como expresión de memoria y esperanza.“Es hacer memoria, recordar a nuestros seres queridos; recordar el momento pero también avivar la esperanza”, afirmó el padre Albert Madroñero.La jornada permitió así recordar la magnitud del impacto del terremoto, pero también reconocer la capacidad de las comunidades para encontrarse, orar y continuar acompañándose.Orar por quienes siguen afrontando las consecuenciasLa oración continuó durante la tarde y la noche en la Iglesia de La Ermita, donde monseñor Luis Fernando Rodríguez, junto con integrantes de la Pastoral Social y del Observatorio de Realidades Sociales de la Arquidiócesis de Cali, acompañó a la comunidad en el rezo del Santo Rosario.Las intenciones estuvieron dirigidas a las personas fallecidas, sus familias, los heridos, los damnificados, quienes han perdido o visto afectados sus hogares y bienes, así como a quienes continúan aportando a los procesos de recuperación y reconstrucción.El padre Diego Fernando Guzmán, director de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Cali, destacó el sentido de esta oración como una fuente de fortaleza para las comunidades afectadas.“Que la paz de Cristo, que el amor maternal de la Virgen María nos dé la fuerza necesaria para cultivar el camino para seguir adelante a pesar de la destrucción. No se pierde la esperanza y queremos seguir adelante”, afirmó.Reconstruir también significa reconstruir comunidadLa conmemoración del primer mes permitió poner nuevamente la mirada sobre los desafíos que permanecen después de la emergencia. Para la Arquidiócesis de Cali, acompañar este proceso supone no limitar la reconstrucción a la recuperación de las estructuras físicas, sino reconocer también las afectaciones humanas y sociales que deja una tragedia de esta magnitud.“Reconstruir no significa solamente levantar edificios, sino también reconstruir vidas, vínculos y comunidad”, expresó monseñor Luis Fernando Rodríguez durante la jornada.El arzobispo también recordó que el terremoto significó un antes y un después para Cali, el Valle del Cauca y buena parte del territorio colombiano, y destacó el servicio que voluntarios y voluntarias continúan prestando a las comunidades.“Desde este comedor comunitario en el sector de Pampalinda, rendimos homenaje a las víctimas, a quienes han fallecido. Acompañamos a los damnificados y agradecemos a los múltiples voluntarios y voluntarias que siguen sirviendo y amando”, afirmó.Para la Iglesia, la memoria de quienes perdieron la vida y la atención a quienes continúan afrontando las consecuencias del terremoto se mantienen, de esta manera, como parte de un mismo camino: recordar, acompañar y contribuir a reconstruir no solo los espacios afectados, sino también las vidas y los vínculos que sostienen a las comunidades.Vea a continuación el video con los momentos más destacados de las jornadas:

Lun 14 Sep 2026

Aquisgrán y Colombia celebrarán 65 años de camino compartido como Iglesias hermanas

Del 20 al 27 de septiembre, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, celebrarán 65 años de fraternidad, oración, solidaridad y cooperación, con una invitación a renovar juntas el camino que han recorrido.Hace 65 años, la Iglesia Católica en Colombia y la Diócesis de Aquisgrán, Alemania, iniciaron un camino de fraternidad que, con el paso del tiempo, se ha consolidado como una experiencia de comunión entre Iglesias hermanas.Este vínculo nació en el contexto posterior al Concilio Vaticano II, cuando diversas Iglesias de Europa asumieron el compromiso de acompañar a las Iglesias de América Latina, particularmente en procesos relacionados con la formación de nuevos sacerdotes. En este marco, Aquisgrán estableció una relación especial con la Iglesia colombiana, que posteriormente se extendió a diferentes iniciativas pastorales y sociales.A lo largo de estas seis décadas y media, esta hermandad se ha enriquecido con experiencias de oración, educación, voluntariado, intercambios pastorales, defensa de los derechos humanos y construcción de paz, fruto de la participación de comunidades, familias, mujeres, jóvenes, organizaciones y personas laicas de ambos países.«¿Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», el lema para 2026La Semana de la Hermandad 2026 se celebrará del 20 al 27 de septiembre bajo el lema «Quo Vadis? / ¿A dónde vas?», inspirado en el pasaje del profeta Isaías: «Busquen al Señor mientras se deja encontrar... mis planes no son tus planes, ni tus caminos son mis caminos» (Is 55, 6.8).La pregunta propone una mirada sobre el rumbo de esta relación entre Iglesias después de 65 años de camino compartido: ¿hacia dónde caminar juntas en el contexto del mundo actual? Invita también a responder a los signos de los tiempos y a asumir, con valentía, el llamado a trabajar por la justicia, la reconciliación y la caridad.La referencia a «Quo Vadis?» remite a la tradición de la Iglesia primitiva sobre el encuentro del apóstol Pedro con Jesús en la Vía Apia. En la narración tradicional, la pregunta de Pedro —«¿A dónde vas, Señor?»— se convierte en una invitación a reconocer el camino que debe asumir y a regresar a Roma para dar testimonio del Evangelio. Para la Semana de la Hermandad, esta expresión se plantea como una pregunta dirigida a las propias comunidades eclesiales sobre el rumbo de su misión compartida.Una celebración que llegará a las comunidades y seminariosDurante esta semana, las jurisdicciones eclesiásticas de Colombia están invitadas a unirse a la celebración mediante espacios de oración y encuentro. El subsidio litúrgico preparado por la Conferencia Episcopal de Colombia para esta Semana propone materiales para la celebración de la Eucaristía y una Hora Santa por la hermandad entre Aquisgrán y Colombia.En la celebración eucarística se propone hacer memoria de estos 65 años y reconocer los vínculos que han unido a las dos Iglesias. También se invita a presentar como signos de esta historia las banderas de Alemania y Colombia, así como unas sandalias que representan el camino recorrido y el compromiso de continuar caminando juntas.La oración por las Iglesias hermanas ocupa igualmente un lugar central. Entre las intenciones se pide que los vínculos de fraternidad, solidaridad y cooperación sigan dando frutos y que ambas Iglesias puedan aprender unas de otras y caminar juntas al servicio del Evangelio y de la dignidad humana.Los seminarios de Colombia también están llamados a participar en esta celebración, especialmente teniendo en cuenta que la formación sacerdotal estuvo en el origen de este vínculo. Para ellos se han dispuesto propuestas de Eucaristía y Hora Santa, además de un quiz sobre la historia de la Hermandad.Una hermandad que mira hacia el futuroLa celebración de los 65 años constituye así una oportunidad para hacer memoria agradecida de quienes han contribuido a mantener vivo este vínculo —obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos— y, al mismo tiempo, para renovar el compromiso de continuar construyendo una relación basada en la reciprocidad, el encuentro y la solidaridad.El subsidio para este aniversario presenta esta perspectiva como un camino compartido: dos Iglesias, dos pueblos y dos culturas unidos por una misma fe y llamados a seguir aprendiendo unos de otros.

Vie 11 Sep 2026

¿No debías tú también tener compasión?

VIGÉSIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO13 Septiembre 2026Primera lectura: Sir 27,30 - 28,7Salmo: Sal 103(102),1-2.3-4.9-10.11-12 (R. 8a)Segunda lectura: Rm 14,7-9Evangelio: Mt 18,21-35.I.Orientaciones para la Predicación1.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El libro del Sirácida advierte con claridad: el rencor y la ira no conducen a la vida. Quien alimenta el resentimiento se encierra en una lógica de muerte. Por eso invita a recordar los mandamientos y a pensar en el final de la vida, donde cada uno necesitará la misericordia de Dios. El perdón no es una opción secundaria, sino una condición para recibir el perdón divino.El salmo proclama precisamente esa misericordia: el Señor es compasivo y clemente, lento a la ira y rico en amor. No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas; aleja de nosotros nuestras faltas como el oriente está lejos del occidente. La experiencia del creyente es la de haber sido profundamente perdonado.San Pablo recuerda que nuestra vida no nos pertenece: vivimos y morimos para el Señor. Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Esta pertenencia cambia nuestra manera de relacionarnos: si somos del Señor, no podemos vivir dominados por el juicio y la dureza hacia los demás.En el Evangelio, Pedro pregunta cuántas veces debe perdonar, y Jesús rompe toda medida humana: “setenta veces siete”. La parábola del siervo despiadado revela la incoherencia de quien, habiendo sido perdonado de una deuda inmensa, no es capaz de perdonar una pequeña. El mensaje es claro: la paz y la comunión nacen de la conciencia agradecida de haber sido perdonados.En conjunto, los textos muestran que el perdón es el camino indispensable hacia la paz. Solo quien ha acogido la misericordia de Dios puede ofrecerla a los demás y construir relaciones nuevas.2.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?La divina palabra nos invita a abandonar el odio vengativo y la venganza odiosa (primera lectura), pues todos somos del Señor (segunda lectura), ya que de su cuerpo místico somos miembros, de manera tal que el mejor don que podemos otorgarnos unos a otros es el perdón generoso (evangelio).¿Qué dice el texto? El paso del evangelio hace parte del llamado discurso eclesiástico (Mt 18), conclusión de la sección de Mateo que presenta a la Iglesia como inicio y germen del reino (Mt 13,53-18,35). El evangelio que escuchamos es el final de esta importante sección, el cual puede dividirse en dos partes: la pregunta de Pedro y la respuesta de Jesús (Mt 18,21-22) y la parábola del siervo inmisericorde (Mt 18,23-34), coronadas ambas secciones por la conclusión que se halla en el versículo 35: “esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.¿Qué nos dice el texto del evangelio? El perdón de Dios es el motivo y la medida del perdón fraterno. Perdonamos «porque» hemos sido perdonados; perdonamos «como» hemos sido perdonados; perdonamos «para» ser perdonados.A quien se equivoca, sin ofenderme, le debo la corrección fraterna; a quien, equivocándose, me ofende, le debo la gracia del perdón fraterno. En efecto, el perdón es una de las más bellas expresiones del amor humano y cristiano.Quien no es capaz de perdonar, difícilmente es capaz de amar, pues condicionar el amor a una ofensa recibida significa no haber comprendido el significado del amor mismo. Sólo aquel que es bastante grande para perdonar, sabe amar. Amamos cuando perdonamos y perdonamos cuando amamos; amamos cuanto perdonamos y perdonamos cuanto amamos.Al tiempo de Jesús, un Israelita debía perdonar tres veces a su ofensor: después de esto se acudía a la vía legal. Pedro ha entendido que Jesús propone un perdón más amplio y por ello cree ser muy generoso cuando propone perdonar siete veces. La respuesta de Jesús le revela cuánto sea todavía mezquino en la concesión del perdón.«Hasta setenta veces siete», es decir, un perdón total, integral, pleno, perfecto. Si el descendiente del fratricida Caín proponía una venganza sin límites, exigiendo ser vengado setenta y siete veces (Gn 4,24), Jesús, que da la vida por amor a sus hermanos, propone perdonar setenta veces siete. La venganza lleva a la muerte; el perdón lleva a la vida.El perdón es el triunfo constante del amor, es la imitación continua del Señor. La bondad de un corazón no se mide tanto por el amor que muestra hacia sus amigos, cuanto por la misericordia que demuestra hacia sus enemigos. Perdonar es el valor de los valientes. Nada más liberador que el perdón; nada más sanador que el perdón; nada más enriquecedor que el perdón.El Señor ilustra su mensaje con una parábola en tres escenas. En la primera el rey encuentra a un siervo que le debía diez mil talentos. Éste suplica y el rey, con entrañas maternas, le perdona toda su deuda. Para hacerse a una idea, se cree que en la época de Cristo un talento equivalía a 58,9 kilos, de modo que la deuda de aquel siervo era de unas 589 toneladas de oro. Para transportarlas serían necesarios 589 furgones con capacidad de carga de una tonelada cada uno, los que formarían una fila de unos cinco kilómetros. Sencillamente era una deuda impagable.La segunda escena es escalofriante por la dureza del siervo perdonado. Encuentra a otro que le debe cien denarios, una deuda pequeña, que se podría pagar con un poco más de tres meses de trabajo. Su corazón de monstruo se mostró duro y sin piedad para con quien le suplicaba. Lo agarraba del cuello y lo asfixiaba en el cuerpo, como lo estaba asfixiando en el alma.En la tercera escena, los compañeros escandalizados ante tanta impiedad, informan al rey sobre lo sucedido. Éste llama al siervo impío y lo define con uno de los calificativos más duros que se encuentran en el evangelio: «siervo malvado». Le hace la pregunta que Dios te hace a ti y a mí: «¿No debías tú tener compasión de tu consiervo, como yo tuve compasión de ti?»La moraleja se resume en una severa advertencia, que en práctica clausura la propuesta de Cristo sobre el reino: «así hará mi padre del cielo con vosotros, si cada uno no perdona de corazón a su hermano». Los hijos del mismo Padre hermanos son y porque hermanos han de perdonar y ser perdonados de corazón. Porque el amor es personal, también el perdón es personal: «cada uno» ha de perdonar, «cada uno» ha de ser perdonado. Cada uno, pues, así como nadie te puede sustituir en el arte de amar, nadie te puede sustituir en el arte de perdonar.El apóstol nos ha recordado que «tanto en la vida como en la muerte pertenecemos al Señor», pertenencia que el Señor pagó a precio de su vida donada (Rom 14,7-9: segunda lectura). Los que pertenecen al Señor viven un estilo de vida diverso, con actitudes nuevas y relaciones nuevas. Una de estas actitudes es la disponibilidad al perdón siempre, pues como enseña el sabio en el libro del Eclesiástico (27,33˗28,9: primera lectura): «el rencor y la ira son cosas detestables» y «del vengativo se vengará el Señor». Quien venga, no tiene nada que ganar; quien perdona, no tiene nada que perder. El amor da testimonio “de las fuerza de las relaciones fundadas en la Trinidad” (DFSS, 34).María santísima, de corazón misericordioso, nos ayude a vivir y convivir en la práctica del perdón, de modo que el perdón que otorgamos sea reflejo y continuación del perdón que recibimos. Perdonadores porque perdonados.«¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz por siempre? ¡Perdona!» (Tertuliano).3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor Jesucristo, que eres llamado Príncipe de la Paz,que eres Tú mismo nuestra paz y reconciliación,que tan a menudo dijiste: "La Paz contigo, la paz les doy."Haz que todos hombres y mujeres den testimoniode la verdad, de la justicia y del amor fraternal.Destierra de nuestros corazones cualquier cosaque podría poner en peligro la paz.Ilumina a nuestros gobernantespara que ellos pueden garantizary puedan defender el gran regalo de la paz.Que todas las personas de la tierrase sientan hermanos y hermanas.Que el anhelo por la paz se haga presentey perdure por encima de cualquier situación.(San Juan XXIII)_______________________Recomendaciones prácticas:•Concluye la semana por la paz.II.Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoriaHermanos, al concluir la Semana por la Paz, la Palabra de Dios nos conduce al corazón mismo de toda reconciliación: el perdón. El libro del Sirácida nos exhorta a dejar la ira y el rencor; el salmo proclama que el Señor es compasivo y misericordioso; san Pablo nos recuerda que pertenecemos al Señor en la vida y en la muerte; y Jesús nos enseña que el perdón no tiene medida.No puede haber paz verdadera sin corazones reconciliados. La paz comienza cuando renunciamos al resentimiento y acogemos la misericordia que Dios ha tenido con nosotros.Dispongamos el alma para celebrar esta Eucaristía como escuela de perdón y fuente de paz.Monición a la liturgia de la PalabraLa Palabra inspirada y proclamada nos invita a donar el perdón recibido, con generosidad, totalidad e integridad, para poder testimoniar la belleza de la comunión.Oración de fielesPresidente: Al Padre misericordioso, que perdona nuestras culpas y nos llama a perdonar, elevemos nuestras súplicas diciendo:R/. Señor, haznos instrumentos de tu perdón.1.Por la Iglesia, para que sea signo creíble de reconciliación y testimonio vivo de la misericordia de Dios en medio del mundo.2.Por nuestra nación, para que los procesos de diálogo y reconciliación estén sostenidos por la verdad, la justicia y la voluntad sincera de perdonar.3.Por las víctimas de la violencia y por quienes han causado daño, para que encuentren caminos de sanación, conversión y restauración.4.Por las familias y comunidades heridas por divisiones antiguas, para que la gracia del Señor les conceda dar el paso del perdón sincero.5.Por nosotros, para que recordando cuánto hemos sido perdonados, aprendamos a perdonar sin límites y construyamos la paz desde el corazón.Oración conclusivaEscucha, Padre misericordioso, la oración de tu pueblo deseoso de testimoniar el perdón, por Cristo tu Hijo, quien, Contigo y el Espíritu, vive y reina por los siglos de los siglos.R. Amén.