Pasar al contenido principal

conferencia episcopal de colombia

Mié 29 Jul 2026

Disponible la quinta edición de Actualidad Teológica, dedicada a la formación de los futuros presbíteros en Colombia

La Comisión Episcopal de Doctrina y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presentaron la quinta edición del boletín Actualidad Teológica, una publicación que, en esta oportunidad, ofrece a la Iglesia en el país el documento "Formar presbíteros para una Iglesia sinodal misionera. La formación presbiteral en Colombia en clave sinodal misionera: fundamentos, diagnóstico y propuestas para el discernimiento episcopal".Esta edición reviste un significado especial porque recoge la reflexión teológico-pastoral preparada por el Comité Teológico Consultivo y la Comisión Episcopal de Doctrina como insumo para la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, celebrada a inicios del mes de julio de 2026 y dedicada al tema de la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Más que ofrecer respuestas definitivas, el documento busca enriquecer el discernimiento frente a uno de los desafíos más importantes para la vida de la Iglesia: formar presbíteros capaces de ejercer su ministerio desde la comunión, la participación y la misión, en consonancia con el camino sinodal impulsado por la Iglesia universal. Para ello, integra fundamentos doctrinales y magisteriales, un análisis de la realidad colombiana y diversas propuestas orientadas a fortalecer los procesos de formación sacerdotal.Una reflexión desde los desafíos de la Iglesia en ColombiaEl documento parte del reconocimiento de que la formación presbiteral debe responder a las realidades sociales, culturales y eclesiales del país. En ese sentido, plantea que los futuros sacerdotes requieren una preparación que los capacite para acompañar los procesos de reconciliación, afrontar las desigualdades sociales, dialogar con una sociedad cada vez más plural y ejercer un ministerio cercano al Pueblo de Dios.Entre los principales desafíos identificados se encuentran la necesidad de fortalecer la vinculación de los seminarios con la realidad social y pastoral de las comunidades; favorecer una formación que integre de manera equilibrada las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral; preparar mejor a los formadores; promover una mayor corresponsabilidad de la comunidad eclesial en los procesos formativos; fortalecer el discernimiento comunitario y ampliar la participación cualificada de laicos y mujeres en diversos ámbitos de la formación, de acuerdo con las competencias y responsabilidades propias de cada uno dentro de la vida de la Iglesia.Asimismo, la publicación subraya la importancia de formar sacerdotes con capacidad para el diálogo ecuménico e interreligioso, comprometidos con la construcción de la paz, la justicia social y el cuidado de la casa común, preparados para leer los signos de los tiempos y anunciar el Evangelio en los diversos contextos de la Colombia actual.Un aporte para el discernimiento eclesialEn su presentación, el boletín señala que esta quinta edición pone a disposición de obispos, formadores, teólogos, seminaristas, agentes de pastoral y demás lectores interesados una reflexión orientada a enriquecer el diálogo eclesial y contribuir a la formación de pastores "comprometidos con la comunión, la participación y la misión". Además, expresa el deseo de que su lectura favorezca el discernimiento, suscite nuevas preguntas y fortalezca el compromiso con la renovación de la formación presbiteral al servicio de una Iglesia sinodal misionera.La Conferencia Episcopal de Colombia pone esta nueva edición de Actualidad Teológica a disposición de quienes deseen profundizar en este tema. El boletín puede consultarse y descargarse aquí.

Mar 28 Jul 2026

"Quiero ser un obispo que cuide la esperanza del pueblo": Mons. Arnulfo Moreno Quiñonez tras ser ordenado Obispo Auxiliar de Cali

La Catedral Metropolitana de San Pedro Apóstol de Cali fue escenario, este sábado 25 de julio, de la solemne celebración eucarística en la que monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez fue ordenado como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y contó con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Alfonso García López, obispo del Vicariato Apostólico de Guapi; el secretario encargado de la Nunciatura Apostólica en Colombia; los obispos de la Provincia Eclesiástica de Cali y de otras jurisdicciones del país; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles. También asistieron autoridades civiles, entre ellas, el alcalde de Santiago de Cali, Alejandro Eder.La celebración coincidió con la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de la capital vallecaucana, una fecha que el arzobispo de Cali calificó como especialmente significativa para acoger el ministerio del nuevo obispo.Un don para la Iglesia de Cali y para la Iglesia UniversalAl iniciar su homilía, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez expresó la alegría de la Arquidiócesis por el nombramiento de dos nuevos obispos auxiliares realizado por el Papa León XIV: monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo 1 de agosto.El Arzobispo agradeció al Santo Padre por estos nombramientos y destacó la generosa respuesta de ambos sacerdotes al llamado recibido para servir a la Iglesia."Los obispos no hacen carrera; son llamados por Dios"Durante su reflexión, monseñor Luis Fernando recordó que el ministerio episcopal nace de la elección del Espíritu Santo y no de una aspiración personal.Apoyado en el decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, explicó que los obispos, como sucesores de los apóstoles, están llamados a perpetuar la misión de Cristo, Buen Pastor, mediante el anuncio fiel del Evangelio y el servicio al Pueblo de Dios.Al referirse a la historia vocacional de monseñor Arnulfo, evocó sus raíces en el Vicariato Apostólico de Guapi y destacó que Dios llama desde las periferias de la Iglesia para confiar grandes responsabilidades pastorales."El Señor llama a quien quiere", afirmó monseñor Rodríguez, al recordar que el nuevo obispo proviene de una tierra marcada por profundas riquezas humanas y culturales, pero también por desafíos como la pobreza, el abandono y la violencia.Un pastor llamado a fortalecer la esperanzaEn su homilía, el arzobispo de Cali invitó al nuevo obispo a ejercer un ministerio caracterizado por la cercanía, la fidelidad al Evangelio y el servicio.También advirtió sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y recordó la necesidad de custodiar siempre la dignidad de la persona humana, promover la paz, la solidaridad, el cuidado de la creación y la fraternidad, principios esenciales de la doctrina social de la Iglesia.Al explicar el lema episcopal elegido por monseñor Arnulfo —"¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68)— señaló que estas palabras resumen la misión del obispo: conducir al pueblo hacia Cristo y salir al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza.El Episcopado colombiano le dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue leída la carta enviada por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, integrada por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal y dieron la bienvenida a monseñor Arnulfo Moreno al Colegio Apostólico que peregrina en Colombia.Asimismo, destacaron que su lema episcopal será inspiración permanente para anunciar el Evangelio con valentía, acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y esperanza, y testimoniar la misericordia de Cristo en medio de los desafíos actuales.La Presidencia de la Conferencia Episcopal encomendó además su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María y de San José, pidiendo al Señor que le conceda sabiduría para discernir, fortaleza para servir y un corazón de pastor capaz de reflejar la ternura de Cristo."Quiero ser el obispo que cuide la esperanza del pueblo"En sus primeras palabras como obispo, monseñor Arnulfo Moreno expresó su gratitud a Dios, al Papa León XIV, a los obispos presentes, a sus formadores, a los sacerdotes, religiosos, seminaristas, familiares y a las comunidades del Vicariato Apostólico de Guapi y de la Arquidiócesis de Cali que han acompañado su camino vocacional.Al profundizar en el significado de su lema episcopal, afirmó que las palabras de san Pedro expresan la certeza de que únicamente Jesucristo ofrece la respuesta definitiva a las búsquedas del ser humano, especialmente en un contexto marcado por la violencia, el miedo, la polarización y la incertidumbre.Inspirado en una conocida expresión del Papa Francisco, manifestó el estilo pastoral con el que desea ejercer su ministerio:"Quiero ser el obispo que camine delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo; en medio, con cercanía sencilla y misericordiosa; y detrás, para acompañar a quienes más lo necesitan."Finalmente, encomendó su ministerio a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, patrona tanto de la Arquidiócesis de Cali como del Vicariato Apostólico de Guapi, así como al apóstol Santiago, patrono de la capital vallecaucana.Cali se prepara para recibir a su segundo obispo auxiliarDurante la celebración también se elevó una acción de gracias por la próxima ordenación episcopal del padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, nombrado igualmente por el Papa León XIV como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali. Tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en Medellín, con lo que se completará el servicio de los dos nuevos obispos auxiliares llamados a fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia que peregrina en Cali.

Vie 24 Jul 2026

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido”

DECIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO26 Julio 2026Primera lectura:1R 3,5.7-12Salmo: Sal 119(118),57 y 72. 76-77.127-128.129-130 (R. 97a)Segunda lectura: Rm 8,28-30Evangelio: Mt 13,44-52Orientaciones para la PredicaciónIntroducciónOptar por la docilidad en la elección del bien es el camino que conduce a la verdad y a la vida en persona, a Jesús, a Dios, y con Él tenemos el tesoro por el que verdaderamente vale la pena darlo todo, venderlo todo. Esto exige esfuerzo, como nos lo indican las parábolas de la perla preciosa y del tesoro escondido; solamente quienes se esfuerzan por vivir según el querer del Todopoderoso, podrán gozar de los bienes que nos promete.Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?Aquí tienes la síntesis en prosa de los textos:En el primer libro de los Reyes, Salomón, recién constituido rey, reconoce su pequeñez y pide a Dios no riquezas ni poder, sino un corazón dócil para gobernar y discernir entre el bien y el mal. Dios se complace en esa petición y le concede sabiduría. El verdadero tesoro no es el éxito exterior, sino la capacidad de escuchar y comprender según el corazón de Dios.El salmo es una declaración de amor a la Ley del Señor. La Palabra es herencia, consuelo, riqueza mayor que el oro. Quien descubre su valor la estima por encima de cualquier bien material y encuentra en ella luz y dirección.En la carta a los Romanos, san Pablo afirma que todo coopera para el bien de los que aman a Dios. El proyecto divino es conducirnos a conformarnos con la imagen de su Hijo. No somos fruto del azar: hemos sido llamados, justificados y destinados a la gloria. La vida del creyente está sostenida por una intención amorosa de Dios.En el Evangelio, Jesús compara el Reino de los cielos con un tesoro escondido y con una perla de gran valor. Quien los descubre vende todo con alegría para poseerlos. El Reino no se impone; se descubre. Y cuando se reconoce su valor, todo lo demás pasa a segundo plano. La parábola de la red recuerda que el Reino también implica discernimiento y responsabilidad ante la verdad.En conjunto, los textos convergen en una misma enseñanza: el verdadero tesoro es el Reino de Dios, que se acoge con sabiduría, se ama como riqueza suprema y orienta toda la vida hacia el cumplimiento del designio divino.Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad?En la actual sociedad de consumo se nos ofrecen muchos planes y cosas que prometen felicidad; hemos de estar atentos y vigilantes, pues el Padre de la mentira quiere perdernos y siempre usa la misa estrategia que vemos en el Génesis: nos muestra muy atractivo el fruto prohibido y, al mismo tiempo, nos hace sospechar de la bondad de Dios al pedirnos que sigamos su voluntad. Nuestra actitud ha de consistir en la vigilancia y la atención; pero esto solamente es posible si reflexionamos, si nos paramos a pensar; de esta manera le damos espacio a Dios para que su luz nos ilumine y nos ayude a descubrir qué es lo que verdaderamente cuenta, qué es lo importante y perdurable, qué es lo que nos puede dar vida y vida en abundancia.Una vez descubierto el bien y el bien verdadero, entonces viene la decisión: un corazón dócil al bien que se descubre. No temamos al trabajo, al cansancio y a la fatiga, pues cuando se invierten las energías en lo que verdaderamente vale, la recompensa llega al momento, pues la existencia se va llenando de alegría, paz y esperanza. El Evangelio es para valientes, dispuestos a los duros combates de la fe, pero con la conciencia de nunca ser abandonadas en la batalla y de tener la victoria asegurada.En la medida en que vayamos avanzado en la adquisición de este tesoro, mejor, en la medida en que nos vayamos disponiendo y dejando que el gran tesoro entre a nuestro corazón, estaremos dispuestos a los más altos sacrificios, pues todo lo demás comparado con Jesús es basura y perdición. Él en nosotros hará posible lo más sublimes heroísmos y el corazón se llenará cada vez más de luz y de gozo, de un gozo inefable que anticipa, en cierta manera, la bienaventuranza eterna.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Señor: no permitas que nos dejemos engañar por el tentador astuto; por el contrario, danos luz para discernir lo mejor y elegirlo, conforme a tu ejemplo que siempre hiciste lo que más agradaba a tu Padre. No nos dejes caer en el desaliento por los esfuerzos y los trabajos que implica seguir tu voluntad. Ayúdanos a ser valientes y decididos para elegir siempre y en todo momento el bien, tanto en los pequeños y sencillos momentos de la vida diaria, como en las situaciones más difíciles que puedan llegar a nuestra existencia.Pensemos: ¿Qué tesoro hay en mi vida y que impide que el verdadero Tesoro entre a mi corazón? Solamente despojándonos de los tesoros que no valen podremos tener al gran Tesoro, que enriquece hasta la vida eterna. No temamos renunciar, sacrificar todo lo que pareciera importante, pero que nos separa de Jesús o nos impide acercarnos más a Él. Procuremos, particularmente, empeñarnos en una vida de caridad que nos permitirá tener cada vez más al Señor en nuestro corazón, pues nos dijo que todo lo que hagan a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicieron (Mt 25,40)._______________________Recomendaciones prácticas:Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.Moniciones y Oración Universal o de los FielesMonición introductoria de la MisaLa Palabra de Dios hoy nos habla del verdadero tesoro: la sabiduría que viene de lo alto y el Reino que vale más que cualquier riqueza. Salomón pide un corazón dócil; el salmista proclama que la Ley del Señor es más preciosa que el oro; y Jesús nos invita a descubrir el Reino como el tesoro escondido por el que vale la pena entregarlo todo.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, damos gracias por quienes, con su experiencia y fe perseverante, nos ayudan a reconocer lo que realmente vale en la vida. Ellos son memoria viva, testigos de fidelidad y custodios de esperanza.Celebremos esta Eucaristía pidiendo un corazón sabio para descubrir el tesoro del Reino y agradecer el don de nuestros mayores.Monición a la Liturgia de la PalabraLa vida auténtica y feliz depende del discernimiento y la elección del bien y del mayor bien en cada momento; así, obtendremos el tesoro que nos hará verdaderamente ricos y poderosos. Escuchemos con fe y atención.Oración Universal o de los FielesPresidente: Al Señor, tesoro verdadero y fuente de sabiduría, elevemos nuestras súplicas diciendo:Por la Iglesia, para que sea siempre comunidad que custodia y transmite la fe, valorando la sabiduría y el testimonio de los mayores.En esta Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, por nuestros abuelos y personas mayores, para que se sientan amados, respetados y acompañados, y su experiencia sea reconocida como un tesoro para la sociedad y la Iglesia.Por los ancianos que viven en soledad, enfermedad o abandono, para que encuentren cercanía, cuidado y consuelo en sus familias y comunidades.Por las familias, para que sepan integrar a sus mayores con gratitud y aprendan de ellos la paciencia, la memoria y la fe perseverante.Por nosotros, para que, como Salomón, pidamos un corazón sabio y sepamos elegir el Reino de Dios como el bien más grande de nuestra vida.Oración conclusivaPadre bueno, que nos llamas a participar de tu Reino y nos das en nuestros mayores un testimonio de fidelidad, escucha nuestras oraciones y haznos crecer en sabiduría y amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.R.Amén.

Vie 24 Jul 2026

La Voz del Pastor | 26 de Julio del 2026

Reflexión del señor Cardenal Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 13, 44-46

Mié 22 Jul 2026

Entre memoria y profecía: 40 años de la visita de San Juan Pablo II a Colombia

Por Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz, O.P - A cuarenta años de la visita apostólica de San Juan Pablo II a Colombia, realizada entre el 01 y el 07 de julio de 1986 bajo el lema “Con la paz de Cristo por los caminos de Colombia”, sus mensajes conservan una sorprendente actualidad para la Iglesia y la sociedad colombiana. Durante aquellos conocidos, posteriormente, como los Siete Días Blancos, el Papa recorrió diversas regiones del país entrecruzándose con campesinos, indígenas, jóvenes, trabajadores, religiosos, sacerdotes, políticos y víctimas de la violencia, dejando un llamado permanente a la reconciliación, la justicia social y la esperanza cristiana, especialmente arropados por la figura de María.Desde la perspectiva de los frailes dominicos de Colombia, los temas que Juan Pablo II abordó continúan siendo desafíos fundamentales para la misión evangelizadora. En primer lugar, su insistencia en la construcción de la paz sigue siendo una tarea urgente. Aunque el país ha experimentado importantes procesos de reconciliación, persisten múltiples formas de violencia, exclusión y polarización. La Iglesia, comprometida históricamente con la predicación de la verdad y la defensa de la dignidad humana, reconoce que la paz no es solamente ausencia de conflicto, sino fruto de la justicia, el diálogo y la promoción integral de la persona humana, por lo tanto en la inspiración de San Juan Pablo tenemos un horizonte de sentido para continuar trabajando en dicho proyecto humano.Un segundo aspecto de plena vigencia es la opción por los pobres y los excluidos. Durante su visita, Juan Pablo II expresó una profunda cercanía con las víctimas de la tragedia de Armero, con los pueblos indígenas, con los trabajadores y con las comunidades marginadas. En la actualidad, ante las nuevas formas de pobreza, migración, desigualdad educativa y exclusión social, debemos encontrar en esos mensajes una invitación a fortalecer una pastoral de acompañamiento, reflexión crítica y compromiso social inspirada en el Evangelio y en la doctrina social de la Iglesia, rejuvenecida con la reciente encíclica Magnifica Humanitas.Asimismo, su encuentro con el mundo universitario y con los intelectuales resulta especialmente significativo para la tradición eclesial ligada a la cultura y la educación. En una época marcada por la inteligencia artificial, la transformación digital y los rápidos cambios culturales, el llamado de Juan Pablo II a integrar fe, razón y servicio al bien común conservan una enorme relevancia. La búsqueda de la verdad, característica esencial del campo educativo, sigue siendo una contribución necesaria para iluminar los desafíos éticos y antropológicos del presente, especialmente desde nuestros lugares eclesiales.Finalmente, la visita del Papa recordó que la evangelización debe estar unida a la esperanza. Frente a un país herido por la violencia y el dolor, Juan Pablo II proclamó que Cristo es fuente de reconciliación y futuro. Para la Iglesia colombiana esta convicción continúa orientando su misión de anunciar el Evangelio en las parroquias, universidades, centros de estudio y espacios de acompañamiento social. La actualidad de aquella visita no se encuentra solamente en el recuerdo histórico, sino en la vigencia de sus preguntas fundamentales: ¿cómo construir una sociedad más justa?, ¿cómo defender la dignidad de cada persona?, ¿cómo formar ciudadanos comprometidos con la verdad y el bien común?, ¿cómo anunciar a Cristo en un mundo cambiante? ¿Cómo ser una iglesia profética en Colombia?Recordar sus pisadas como peregrino de la paz por la geografía de nuestro país nos obliga a confrontar el presente con la misma esperanza activa que él sembró, abrazando aquella convicción profunda que pronunció durante su viaje apostólico: El desarrollo es el nuevo nombre de la paz; y a la paz se llega por la justicia. Mantener vivo su pensamiento es, en última instancia, recordar que la construcción de un tejido social armónico no se logra con acuerdos superficiales, sino con el compromiso diario de asegurar la equidad y la dignidad para cada colombiano. Estamos convocados a una memoria agradecida de su visita pero también a continuar su compromiso profético, pues todos estamos invitados a vivir nuestro profetismo bautismal desestabilizando injusticias y promoviendo la paz.Fray Jorge Ferdinando Rodriguez Ruiz, O.P

Mié 22 Jul 2026

Entre el mar, los ríos y las carreteras: así celebraron los colombianos a la Virgen del Carmen

Procesiones marítimas y fluviales, eucaristías, bendiciones de vehículos, caravanas, cabalgatas y otras manifestaciones de religiosidad popular marcaron este 16 de julio la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen en las distintas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. Aunque la celebración se vivió en todo el territorio nacional, este recorrido recoge algunas de las expresiones con las que diversas Iglesias particulares renovaron una de las devociones marianas más arraigadas en la historia del país.Cada 16 de julio, Colombia vuelve a mirar hacia una misma Madre. Desde las costas del Caribe hasta las selvas de la Amazonía; desde las grandes ciudades hasta los pueblos ribereños; desde las carreteras hasta los ríos que conectan comunidades enteras, la solemnidad de Nuestra Señora del Carmen reúne a miles de fieles que encuentran en María un signo de protección, esperanza y cercanía en los caminos de la vida.Este año no fue la excepción. En las distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos prepararon y celebraron esta fiesta con eucaristías, procesiones, bendiciones de escapularios y vehículos, jornadas de oración y numerosas expresiones de religiosidad popular que siguen transmitiéndose de generación en generación.Aunque las celebraciones se extendieron por todo el territorio nacional, este recorrido presenta algunas de las manifestaciones de fe que hicieron visible la riqueza pastoral, cultural y espiritual con la que algunas de las Iglesias particulares conmemoraron una de las solemnidades marianas más significativas del calendario litúrgico.Cartagena: donde la fe navega al encuentro de Stella MarisEn pocas ciudades de Colombia la celebración de la Virgen del Carmen tiene una imagen tan representativa como en Cartagena. Allí, la devoción mira hacia el mar.Cada año, cientos de embarcaciones recorren la bahía hasta llegar a Stella Maris (Estrella del Mar), la monumental escultura de mármol de la Virgen del Carmen que desde hace décadas custodia las aguas cartageneras y se ha convertido en uno de los símbolos religiosos más emblemáticos de la ciudad.La imagen también guarda una historia que fortaleció aún más el vínculo de los cartageneros con su patrona. En agosto de 2015 un rayo la derribó, fragmentándola en múltiples piezas que fueron recuperadas del fondo de la bahía gracias a una compleja operación liderada por la Armada Nacional. Tras un cuidadoso proceso de restauración, la escultura volvió a ocupar su lugar y, el 10 de septiembre de 2017, recibió la bendición del papa Francisco durante su visita apostólica a Colombia.Precisamente hasta ese monumento llegó este año la tradicional procesión náutica organizada por la Arquidiócesis de Cartagena, una celebración que volvió a unir la espiritualidad mariana con la identidad marítima de la Heroica.La jornada comenzó en el muelle de La Bodeguita, desde donde partieron las embarcaciones acompañando el rezo del Santo Rosario hasta llegar a Stella Maris. Allí se celebró la Eucaristía central, presidida por el cardenal Jorge Enrique Jiménez Carvajal, quien acompañó a los fieles en esta expresión de fe que cada año congrega a cartageneros, pescadores, navegantes, turistas y autoridades civiles y militares.Paralelamente, las doce zonas pastorales de la arquidiócesis desarrollaron celebraciones litúrgicas, encuentros comunitarios y jornadas de oración en parroquias y barrios, haciendo visible una Iglesia que camina unida bajo el amparo de María.Para quienes crecieron junto al mar, Stella Maris representa mucho más que un monumento."Es la Virgen que nos acompaña hace muchos años en la bahía y recibe a quienes llegan a mi ciudad", expresó la cartagenera Fiorella Romero, al destacar el profundo significado espiritual que conserva esta imagen para la identidad religiosa de su ciudad.Ese sentimiento también quedó reflejado en la experiencia de quienes participaron en la procesión."Hacer un Rosario en el mar fue espectacular. Se sintió muy cercano y seguimos amando muchísimo a nuestra amadísima Virgen María", afirmó Fabián Criollo, uno de los fieles que acompañó el recorrido.Para la comunidad parroquial que impulsó esta iniciativa, la celebración también fue el fruto de un trabajo conjunto."Estamos muy contentos como comunidad de haber hecho posible este gran sueño, donde todos pusimos ese granito de arena para vivir este maravilloso desfile náutico llevando a nuestra patrona, la Virgen del Carmen", señaló Luis Marina Osorio.Así, una vez más, Cartagena volvió a mostrar cómo una tradición centenaria continúa dialogando con la historia, el patrimonio y la vida cotidiana de una ciudad cuya relación con el mar también ha sido una forma de expresar su fe.Inírida: una patrona que acompaña los caminos de la AmazoníaA más de mil kilómetros del Caribe colombiano, la solemnidad adquiere un rostro diferente, pero conserva el mismo sentido de confianza en la protección de María.En el Vicariato Apostólico de Inírida, la Virgen del Carmen no solo es patrona de la jurisdicción eclesiástica y de la Catedral. También acompaña la vida cotidiana de comunidades indígenas, lancheros, comerciantes, misioneros, transportadores y familias que encuentran en los ríos amazónicos su principal medio de comunicación y sustento.La jornada comenzó antes del amanecer con el tradicional Rosario de la Aurora y continuó con la solemne Eucaristía presidida en la Catedral Nuestra Señora del Carmen. Posteriormente, cientos de fieles acompañaron la procesión por las calles de Inírida hasta el asentamiento indígena El Coco, perteneciente al pueblo curripaco, donde fueron bendecidos vehículos, motocicletas, camiones y motocarros.Desde allí inició una de las imágenes más representativas de la celebración: la tradicional procesión fluvial por el río Inírida, expresión de una Iglesia que evangeliza recorriendo las mismas aguas que diariamente conectan pueblos, culturas y comunidades de la Amazonía colombiana.Para muchos habitantes del territorio, esta es la principal celebración religiosa del año.La misionera francesa Leonor Coquelin de Lisle, quien desarrolla su labor pastoral en proyectos de prevención y rehabilitación con adolescentes, destacó el profundo sentido comunitario de esta experiencia."Me encantó ver toda la dedicación que ha habido para esta fiesta, todo el cariño que la gente ha puesto para este día tan especial. Y el paso por el río también me encantó; fue muy simbólico."Por su parte, la catequista María Alejandra Robledo resaltó el creciente compromiso de distintos sectores de la sociedad con esta celebración."Hemos visto mayor participación de los diferentes gremios: transportistas, comerciantes y otros sectores. Eso demuestra que la Virgen del Carmen está haciendo una gran intercesión por este pueblo."Para el vicario apostólico de Inírida, monseñor Joselito Carreño Quiñónez, la fiesta también ofrece una oportunidad para recordar el verdadero significado espiritual del escapulario, muchas veces reducido a una simple tradición popular."El escapulario no es un amuleto; es la alianza que establecemos con nuestra Madre María para vivir siempre colmados de esperanza y ser auténticos discípulos misioneros de Jesucristo", explicó el prelado, al invitar a encomendar especialmente a los viajeros y transportadores bajo la protección de la Virgen del Carmen.En la Amazonía colombiana, donde los ríos son caminos de encuentro y de misión, la procesión fluvial volvió a recordar que la fe también navega, acompaña y fortalece la vida cotidiana de quienes habitan uno de los territorios más diversos del país.La Ciudad Blanca: una tradición que sigue uniendo generacionesEn el suroccidente colombiano, la solemnidad también ocupó un lugar destacado en la vida pastoral de la Arquidiócesis de Popayán, una de las jurisdicciones eclesiásticas con mayor tradición histórica del país.En la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción, cientos de fieles participaron en la Eucaristía, durante la cual fueron bendecidos los escapularios, signo de la confianza en la protección maternal de María y del compromiso de seguir a Cristo bajo su amparo. Posteriormente, se realizó la tradicional bendición de vehículos, confiando a Dios la vida de conductores, viajeros y sus familias.Sin embargo, la celebración trascendió el centro histórico de la llamada Ciudad Blanca de Colombia. La fiesta también se vivió en las comunidades parroquiales dedicadas a la Virgen del Carmen en Popayán, Suárez, Timba, Paispamba, Mondomo, Piedra Sentada, El Carmelo (Cajibío) y Argelia, donde la Eucaristía, la oración y el encuentro comunitario renovaron una tradición transmitida durante generaciones.Uno de los fieles resumía así el sentido de esta jornada:"Hoy hemos venido a darle gracias a nuestra Madre Santísima por tantos favores recibidos y a pedirle que siga acompañando nuestros caminos."Una expresión sencilla que refleja el significado profundo que esta advocación continúa teniendo para miles de familias colombianas.Del Magdalena Medio al nororiente: una misma devoción con rostros diversosLa solemnidad también movilizó a numerosas comunidades de la Diócesis de Barrancabermeja, donde parroquias, movimientos y grupos apostólicos organizaron una programación que incluyó eucaristías, caravanas, cabalgatas, procesiones fluviales, bendición de canoas, vehículos y escapularios, además de la entrega de la tradicional oración del conductor.La celebración central fue presidida por el obispo de la diócesis, monseñor Ovidio Giraldo Velásquez, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, del municipio de Carmen de Chucurí, una de las seis comunidades parroquiales de la jurisdicción que tienen a esta advocación mariana como patrona.Allí, como en buena parte del Magdalena Medio, la devoción a la Virgen del Carmen continúa estrechamente vinculada con la vida de quienes recorren diariamente carreteras y ríos para sostener a sus familias y servir a sus comunidades.A varios cientos de kilómetros de allí, en el nororiente colombiano, la Diócesis de Ocaña también celebró esta solemnidad con especial fervor.El obispo monseñor Orlando Olave Villanoba presidió la Eucaristía central en la parroquia San Simón Stock, comunidad puesta bajo el patrocinio del religioso carmelita a quien la tradición atribuye la entrega del escapulario por parte de la Virgen María en el siglo XIII.La elección de este templo para la celebración central recordó precisamente el origen de uno de los signos más difundidos de esta devoción.Durante la jornada, los fieles participaron en la Santa Misa y en la procesión, encomendando sus familias, su trabajo y su caminar cotidiano bajo la protección de la Virgen del Carmen.En su homilía, monseñor Olave invitó a vivir esta tradición más allá de los gestos externos, renovando el compromiso cristiano inspirado en el ejemplo de María y fortaleciendo la vida de fe de las comunidades.Una patrona para quienes sirven al paísLa solemnidad también tuvo un significado particular para quienes diariamente ponen su vida al servicio de la nación.En la Catedral Castrense de Colombia, en Bogotá, militares, policías y sus familias participaron en una jornada que comenzó con una procesión por las instalaciones del Cantón Norte, seguida por la tradicional bendición de vehículos.La ceremonia fue acompañada por el rector de la Catedral Castrense, padre Ángel Ricardo González Forero, quien elevó una oración por todos los hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y de la Policía Nacional que cumplen su misión en los distintos territorios del país.Posteriormente, la comunidad se reunió para la celebración de la Eucaristía, presidida por monseñor José Roberto Ospina Leongómez, administrador apostólico del Obispado Castrense de Colombia.Durante la celebración, el prelado encomendó a Dios, por intercesión de la Virgen del Carmen, la vocación, el servicio y las familias de quienes trabajan diariamente por la seguridad y el bienestar de los colombianos, renovando la confianza en la protección maternal de María para acompañar cada misión con esperanza, fortaleza y espíritu de servicio.Una tradición que sigue dando identidad a la fe del pueblo colombianoCada territorio aporta sus propios símbolos, tradiciones y acentos culturales. Sin embargo, todos confluyen en una misma convicción: reconocer en María una Madre que acompaña el caminar de su pueblo y orienta siempre hacia Cristo.No es casual que esta advocación conserve un lugar tan profundo en la vida religiosa del país. Su origen se remonta al Monte Carmelo, en Tierra Santa, donde los primeros ermitaños dedicaron su vida a la oración inspirados en la Virgen María. Con el paso de los siglos, esta espiritualidad dio origen a la Orden Carmelita y se difundió por el mundo junto con la tradición del escapulario, signo de consagración, confianza y compromiso con la vida cristiana.En Colombia, esa herencia espiritual encontró un terreno particularmente fecundo. Las celebraciones aquí reseñadas representan solo una muestra de las múltiples expresiones de fe con las que las jurisdicciones eclesiásticas conmemoraron esta solemnidad en todo el territorio nacional.Como memoria de esa riqueza pastoral y de la diversidad con la que la Iglesia en Colombia vive esta tradición, la Conferencia Episcopal de Colombia presenta el especial audiovisual:

Mié 22 Jul 2026

Lectores, acólitos y catequistas: nueva publicación orienta su formación y servicio en la Iglesia colombiana

La publicación ofrece criterios pastorales, formativos y disciplinares para la implementación de los ministerios instituidos de lector, acólito y catequista en las jurisdicciones eclesiásticas del país, como un aporte al fortalecimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia.La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), a través de su Comisión Episcopal y el Departamento de Catequesis y Animación Bíblica, presenta la publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales", un documento que busca ofrecer a las Iglesias particulares del país criterios comunes para fortalecer la participación de los fieles en la misión evangelizadora mediante los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista.La obra surge en el contexto de la renovación impulsada por el Papa Francisco con la institución del Ministerio del Catequista, mediante el motu proprio Antiquum ministerium (2021), y recoge también el camino de reflexión adelantado por el Episcopado Colombiano para promover una Iglesia cada vez más sinodal, participativa y misionera.Según explica el padre Francisco León Oquendo Góez, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la Conferencia Episcopal de Colombia, esta publicación constituye una herramienta pastoral que reúne los fundamentos bíblicos, teológicos y magisteriales de los ministerios bautismales, además de ofrecer orientaciones concretas para su implementación en las diferentes jurisdicciones eclesiásticas del país."Este documento reúne los fundamentos bíblicos y teológicos de los ministerios bautismales, define las funciones y el perfil de cada ministerio, presenta los itinerarios formativos y ofrece orientaciones disciplinarias para su implementación en las jurisdicciones eclesiásticas del país".Una guía para fortalecer la vida pastoral de las diócesisEl documento está dirigido especialmente a obispos, delegados de catequesis, párrocos, formadores y catequistas, así como a todos los fieles que actualmente prestan un servicio eclesial o desean prepararse para asumir alguno de los ministerios instituidos.Entre sus principales aportes se encuentran:-una fundamentación bíblica e histórica sobre la riqueza ministerial presente desde los orígenes de la Iglesia;-una síntesis del Magisterio reciente sobre los ministerios bautismales, especialmente a partir del Concilio Vaticano II y de los pontificados de san Pablo VI, san Juan Pablo II, Benedicto XVI, el Papa Francisco y el Papa León XIV;-la definición del perfil, las funciones y el campo de acción de los ministerios instituidos del lector, acólito y catequista;-propuestas de itinerarios formativos para el discernimiento y preparación de quienes sean llamados a estos ministerios;-criterios pastorales, canónicos y disciplinares para que cada obispo implemente estas orientaciones en su Iglesia particular.El texto recuerda que corresponde a cada obispo adaptar estas orientaciones a la realidad pastoral de su diócesis, estableciendo las normas y procesos formativos necesarios para su adecuada aplicación.El ministerio instituido del catequista, una de las principales novedadesUno de los aspectos más significativos de esta publicación es la incorporación del ministerio instituido del catequista, establecido por el Papa Francisco en 2021, como parte de las orientaciones oficiales para la Iglesia en Colombia.Para el padre Francisco Oquendo, esta constituye una de las principales novedades del documento:"Las novedades de las orientaciones están en que define con claridad el perfil, las funciones y el servicio de cada uno de los tres ministerios instituidos, y en que le regala a la Iglesia en Colombia el nuevo ministerio del catequista: ministro con una función específica para una Iglesia sinodal, que es comunión, participativa y misionera".El documento presenta al catequista como un servidor llamado a colaborar de manera estable en el anuncio, la transmisión y la maduración de la fe, acompañando los procesos de iniciación cristiana y fortaleciendo la vida evangelizadora de las comunidades, siempre en comunión con los pastores y conforme a las orientaciones de cada Iglesia particular.Un aporte para la evangelización y la formación de las comunidadesLas orientaciones insisten en que el fortalecimiento de los ministerios bautismales no responde únicamente a necesidades organizativas, sino que expresa la vocación de todos los bautizados a participar activamente en la misión de la Iglesia.En este sentido, el documento busca impulsar procesos pastorales que favorezcan una mejor iniciación y maduración de la vida cristiana, promoviendo el discernimiento de los carismas y una participación más corresponsable de los laicos en la acción evangelizadora.En palabras del padre Oquendo:"Esperamos que el ministerio instituido de lector, de acólito y de catequista tenga un impacto muy grande en nuestros procesos de evangelización, en nuestros procesos de iniciación a la vida cristiana y de maduración a la vida cristiana".Asimismo, el sacerdote recuerda una de las recientes enseñanzas del Papa León XIV, quien ha señalado que la catequesis constituye una prioridad irrenunciable para todos los pastores y está llamada a ocupar un lugar central en la acción evangelizadora de la Iglesia, favoreciendo una fe comprendida, asumida y vivida de manera personal y consciente.¿Dónde adquirir la publicación?La publicación "Orientaciones para el fomento y la renovación de los servicios y ministerios bautismales" ya se encuentra disponible en formato impreso a través de la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia.Los interesados pueden realizar sus pedidos a través de los siguientes canales:WhatsApp: 313 880 8447Correo electrónico: [email protected]: (601) 915 7779, extensión 125Horario de atención: Lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 12:30 p.m. y de 1:30 p.m. a 4:30 p.m.Vea el mensaje del padre Francisco Oquendo:

Mar 21 Jul 2026

La cercanía a los mayores, eje de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores

La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento Estado Laical, pone a disposición de las diversas diócesis, parroquias y comunidades del país, los materiales oficiales preparados por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida para animar la celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores 2026.El próximo domingo 26 de julio, la Iglesia católica celebrará la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, instituida por el Papa Francisco en 2021 y conmemorada cada año en el cuarto domingo de julio, en cercanía a la memoria litúrgica de san Joaquín y santa Ana, los abuelos de Jesús.Para este 2026, el Papa León XIV ha elegido como lema de la Jornada "Yo no te olvidaré" (Is 49,15), una expresión inspirada en el libro del profeta Isaías que recuerda la fidelidad del amor de Dios hacia cada persona, especialmente hacia quienes experimentan la fragilidad, la soledad o el olvido.Un llamado a reconocer el valor de los mayoresA través de su mensaje para esta Jornada, el Santo Padre invita a toda la Iglesia a redescubrir el lugar que ocupan los adultos mayores en la vida de las familias, de las comunidades y de la sociedad.El Pontífice recuerda que muchas personas mayores viven hoy la experiencia del abandono o la invisibilidad, pero afirma que el amor de Dios nunca deja de acompañarlas. En este contexto, anima especialmente a las nuevas generaciones a recuperar la cercanía con sus abuelos y con quienes viven la vejez en soledad.Asimismo, señala que esta Jornada constituye una oportunidad concreta para que las comunidades cristianas hagan visible la ternura de Dios mediante gestos de encuentro, escucha y acompañamiento hacia los mayores.Más adelante, el papa León XIV dirige un mensaje de esperanza a las personas mayores, invitándolas a vivir esta etapa de la vida como un tiempo de fe, reconciliación y servicio desde la oración, recordando además el valor de su testimonio para las nuevas generaciones y su aporte en la construcción de la paz.Material oficial para animar la celebración en ColombiaCon el propósito de favorecer la participación de las comunidades eclesiales del país, el Departamento Estado Laical de la Conferencia Episcopal de Colombia comparte el material oficial elaborado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, invitando a las diócesis, parroquias, movimientos y demás expresiones eclesiales a promover las iniciativas pastorales propuestas para esta Jornada.El subsidio ofrece orientaciones para preparar y celebrar este día, insistiendo en que el cuidado y la cercanía hacia los mayores deben formar parte de la vida ordinaria de las comunidades cristianas durante todo el año.Entre las principales propuestas pastorales se destacan:-Celebrar una Eucaristía dedicada especialmente a los abuelos y las personas mayores, promoviendo su participación activa en la comunidad.-Visitar a los mayores que viven solos, en hospitales, hogares geriátricos o en sus propias viviendas, llevando el mensaje del Papa y compartiendo un tiempo de escucha y cercanía.-Involucrar a los jóvenes en la organización de encuentros intergeneracionales, campañas de sensibilización y visitas a los adultos mayores, fortaleciendo los vínculos entre generaciones.-Promover espacios de reflexión sobre el mensaje del Santo Padre y favorecer que los mayores continúen siendo protagonistas de la vida pastoral de las comunidades.El documento también incluye la oración oficial de la Jornada, sugerencias para la liturgia, intenciones para la oración de los fieles y diversos recursos pastorales para facilitar su celebración en parroquias, diócesis y comunidades.Una invitación a vivir la cercaníaEn las orientaciones, el Dicasterio subraya que esta sexta edición quiere destacar especialmente la dimensión de la proximidad, animando a las comunidades cristianas a salir al encuentro de quienes atraviesan la vejez en condiciones de aislamiento."La Jornada sea para todos —y especialmente para los más jóvenes— una ocasión concreta para acercarse a sus abuelos, a los mayores de sus propias familias y, sobre todo, a aquellos que no tienen a nadie que los acompañe", expresa el documento pastoral.La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores busca consolidarse así como una oportunidad para reconocer a los adultos mayores como guardianes de la memoria, testigos de la fe y maestros de vida, fortaleciendo una cultura del encuentro, la gratitud y el cuidado frente a la creciente realidad de la soledad y el descarte.