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conferencia episcopal de colombia

Mar 12 Mayo 2026

El Papa León XIV nombra nuevo Vicario Apostólico para Tierradentro: P. Homero Marín Arboleda, C.M.

La Santa Sede ha dado a conocer el nombramiento del padre Homero Marín Arboleda, C.M., como nuevo Vicario Apostólico de Tierradentro, en el departamento del Cauca. Hasta ahora, el sacerdote colombiano se desempeñaba como párroco de la parroquia “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark, y de la parroquia San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, pertenecientes a la Diócesis de Alotau-Sideia, en Papúa Nueva Guinea.El padre Marín Arboleda, a quien el Santo Padre León XIV le ha encomendado esta misión, no es ajeno a la realidad de Tierradentro. Desde los primeros años de su ministerio sacerdotal, fue párroco, formador y rector en comunidades y seminarios de ese territorio de misión.El Vicariato Apostólico de Tierradentro, confiado desde comienzos del siglo XX a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos), continúa así su camino evangelizador bajo el acompañamiento de un sacerdote de esta misma comunidad, fundada por San Vicente de Paúl.Un pastor cercano a la realidad de TierradentroLa relación pastoral del padre Homero Marín Arboleda con Tierradentro se remonta a 1987, en Vitoncó.En 1988 fue nombrado vicerrector y profesor del Seminario Mayor y Menor Indígena de Páez, además de párroco en Willa, población del entonces territorio de la Prefectura Apostólica de Tierradentro. Entre 1988 y 1993 ejerció nuevamente como párroco en Vitoncó.Posteriormente, en 1994, asumió como párroco en Willa, rector del Seminario Menor y profesor del Seminario Mayor Indígena de Páez. Su presencia prolongada en esta región le permitió compartir de cerca la vida de las comunidades indígenas y campesinas, así como acompañar los desafíos pastorales, sociales y culturales propios de una jurisdicción misionera marcada históricamente por la diversidad étnica, las dificultades geográficas y las situaciones de violencia.Una vida sacerdotal marcada por la misiónEl padre Homero Marín Arboleda nació en Circasia, Quindío, el 17 de noviembre de 1959.Ingresó a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos) en Medellín, donde realizó su proceso de formación inicial entre 1980 y 1983. Cursó estudios de Filosofía en el Seminario La Milagrosa de Medellín y de Teología en el Seminario Villa Paúl de Funza (Cundinamarca).Realizó su primera profesión religiosa el 2 de febrero de 1982 y la profesión perpetua el 24 de noviembre de 1984. Fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1987.Entre 1994 y 1996 adelantó estudios de Misionología en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma. Posteriormente fue consejero provincial de la Congregación de la Misión en Colombia y rector del Seminario La Milagrosa.Desde el año 2001 ha desarrollado su labor misionera en Papúa Nueva Guinea, donde ha ejercido diversos servicios pastorales y de gobierno dentro de la misión vicentina. Allí fue vicerrector del seminario de Bomana, párroco de “Holy Name of Jesus” en Bomana, superior de la Misión Vicentina en ese país y, más recientemente, párroco de San Antonio de Padua en Gusaweta, isla Kiriwina, y de “Blessed John Mazzucconi”, en la Isla Woodlark.Un vicariato con profunda identidad misioneraEl Vicariato Apostólico de Tierradentro es una jurisdicción eclesiástica de carácter misionero encomendada por la Santa Sede a la Congregación de la Misión. Depende del Dicasterio para la Evangelización y posee una configuración canónica particular que responde a las características pastorales y territoriales propias de esta región.Las primeras acciones evangelizadoras en Tierradentro se remontan al siglo XVII con la presencia de misioneros jesuitas y posteriormente franciscanos. A comienzos del siglo XX, el territorio fue constituido como misión y confiado oficialmente a los Padres Vicentinos.El 13 de mayo de 1921, la Santa Sede estableció a Tierradentro como Prefectura Apostólica. Décadas más tarde, el 17 de febrero de 2000, el papa San Juan Pablo II elevó esta jurisdicción a Vicariato Apostólico mediante la bula Sollicitam curam.La historia reciente de este territorio ha estado marcada por grandes desafíos pastorales y humanitarios. Entre ellos, el terremoto y la avalancha ocurridos el 6 de junio de 1994, tragedia que ocasionó la muerte de cerca de 1.150 personas y destruyó buena parte de la infraestructura eclesial y comunitaria de la región.Igualmente, el vicariato ha afrontado las consecuencias de la violencia armada que por años afectó a las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes presentes en el territorio. En medio de estas realidades, la Iglesia ha mantenido una presencia cercana, misionera y comprometida con la defensa de la vida, la reconciliación, la promoción humana integral y la construcción de paz.Tras la renuncia de monseñor Óscar Augusto Múnera Ochoa, aceptada por el Santo Padre el 20 de julio de 2024, el Vicariato Apostólico de Tierradentro ha estado bajo la administración apostólica de monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Neiva.

Lun 11 Mayo 2026

Obispos agradecieron la misión de monseñor Paolo Rudelli en Colombia durante Eucaristía de despedida

El encuentro, celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal de Colombia, reunió a obispos y colaboradores del Secretariado Permanente del Episcopado para agradecer el servicio pastoral y diplomático del ahora Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.En un ambiente de fraternidad, comunión y gratitud, la Conferencia Episcopal de Colombia celebró el pasado viernes 8 de mayo una Eucaristía de acción de gracias por la misión desempeñada en el país por monseñor Paolo Rudelli, quien desde el pasado mes de abril asumió sus nuevas responsabilidades como Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede, tras ser nombrado por el Papa León XIV.Aunque monseñor Rudelli ya había concluido oficialmente su servicio como Nuncio Apostólico en Colombia, regresó al país para compartir este momento de encuentro y despedida con los obispos colombianos, así como con diferentes servidores eclesiales y colaboradores de la Nunciatura.La celebración eucarística, presidida por el propio monseñor Rudelli en la sede del Episcopado Colombiano, reunió a cardenales, arzobispos, obispos y vicarios apostólicos provenientes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país, quienes quisieron expresar personalmente su cercanía y agradecimiento por el servicio prestado a la Iglesia que peregrina en Colombia.Durante su homilía, el representante pontificio expresó la profunda gratitud que deja su paso por el país:“Me despido de esta misión de Nuncio Apostólico en Colombia con el corazón lleno de gratitud por la experiencia de fe que he podido vivir en estos dos años y medio”.En un mensaje marcado por un tono cercano, espiritual y pastoral, monseñor Rudelli evocó las múltiples visitas realizadas a diócesis, arquidiócesis y vicariatos apostólicos, destacando el testimonio de fe encontrado en las comunidades y el compromiso evangelizador de la Iglesia colombiana en medio de las complejas realidades sociales del país.Inspirado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, aseguró haber sido testigo de “páginas vivas” de la acción de Dios en Colombia:“He sido testigo de estas páginas que ustedes, como sucesores de los apóstoles, están ayudando a escribir: páginas donde vemos anuncio del Evangelio, conversiones, milagros, pero también una Iglesia cercana a las personas golpeadas por la violencia y las necesidades de la vida”.El diplomático de la Santa Sede destacó especialmente dos dimensiones que, según expresó, marcan profundamente la vida de la Iglesia en Colombia: el impulso evangelizador y el compromiso social con quienes más sufren.“Donde el pueblo sufre, ahí la Iglesia está presente. Un anuncio del Evangelio que no transforme la vida sería vacío; pero un compromiso social que olvide el Evangelio se volvería estéril”.Monseñor Rudelli también se refirió al nuevo servicio que desempeña junto al Santo Padre en Roma, asegurando que acoge esta misión desde la fe y la obediencia eclesial:“Vivo este nuevo llamado como una forma de seguir sirviendo a la Iglesia, ahora más cerca del Santo Padre, permaneciendo en el amor del Señor”.Además, animó a los obispos colombianos a vivir su misión pastoral desde la alegría del Evangelio, incluso en medio de las complejidades propias del tiempo actual:“Les deseo que puedan experimentar esta alegría profunda, que es la alegría del Señor, la alegría de participar en su llamado y en su misión”.La cercanía del Santo Padre a través de monseñor RudelliAl finalizar la celebración, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, dirigió unas palabras en representación del colegio episcopal colombiano, agradeciendo el servicio prestado por monseñor Rudelli y resaltando su estilo pastoral, fraterno y cercano.El purpurado recordó que la misión del nuncio apostólico consiste en fortalecer la comunión entre las Iglesias locales y el sucesor de Pedro:“Con sus visitas a los vicariatos apostólicos, diócesis y arquidiócesis, nos hizo sentir muy cercanos al Santo Padre”.El cardenal Rueda valoró especialmente la capacidad de escucha, el espíritu de diálogo y la actitud prudente con la que monseñor Rudelli acompañó a la Iglesia en Colombia:“Su estilo, sabio y fraterno, nos anima y fortalece. No se impone, no sustituye ni obstaculiza nuestra misión; al contrario, es un vínculo eclesial que ayuda al discernimiento y a la comunión”.En su intervención, el Arzobispo de Bogotá evocó además algunas de las características que el Papa Francisco señaló como esenciales en la misión de un nuncio apostólico: ser hombre de Dios, hombre de Iglesia, hombre de celo apostólico y hombre de reconciliación. Virtudes que —afirmó— “brillaron de manera especial” en el ministerio de monseñor Rudelli en Colombia.Asimismo, destacó la dimensión misionera y pastoral de su servicio, así como su sensibilidad frente a los desafíos sociales y eclesiales del país:“Fue un servicio atento a los signos de la Iglesia y de la sociedad colombiana”.Al concluir su mensaje, el cardenal Rueda aseguró la cercanía espiritual y la oración permanente del Episcopado colombiano por la nueva misión confiada a monseñor Rudelli en la Santa Sede:“Lo recordaremos siempre con la alegría de sabernos hermanos en el seguimiento de Jesucristo. Que tenga una buena siembra y abundante cosecha para la mayor gloria de Dios y el bien de toda la Iglesia”.La celebración estuvo marcada por un profundo sentido de comunión eclesial y reconocimiento agradecido hacia quien, durante su servicio en Colombia, recorrió diversas regiones del país acompañando de cerca la vida de las comunidades, escuchando sus realidades y fortaleciendo los vínculos de unidad entre la Iglesia colombiana y el Santo Padre.Vea a continuación algunos de los momentos más especiales de la celebración:

Dom 10 Mayo 2026

La Voz del Pastor | 10 de mayo de 2026

Reflexión del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

Vie 8 Mayo 2026

Iglesia en Colombia promoverá tres webinars para acompañar el voto consciente, libre y esperanzador en las elecciones presidenciales 2026

Bajo el propósito de acompañar a los colombianos en el ejercicio consciente, libre y esperanzador del voto presidencial de 2026, el Servicio Episcopal para el Perdón, la Reconciliación y la Paz (SERP) de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) realizará una serie de webinars denominada “Iglesia, Ciudadanía y Paz. Un faro de esperanza en el momento electoral”.Se trata de una iniciativa pastoral a través de la cual la Iglesia Católica en Colombia busca ofrecer espacios de reflexión, discernimiento y formación ciudadana inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo la participación responsable, la cultura del encuentro y el compromiso con el bien común. Serán transmitidos a través del canal de Youtube y la página de facebook de la CEC.El SERP es un organismo creado por la Conferencia Episcopal de Colombia para articular, ampliar y fortalecer el trabajo de la Iglesia por la reconciliación y la paz del país, recogiendo además la experiencia desarrollada durante cerca de 30 años por la Comisión de Conciliación Nacional. Este Servicio busca promover procesos de escucha, educación y acompañamiento en torno al perdón, la reconciliación y la construcción de paz, con especial atención a las realidades de los territorios y de las comunidades más afectadas por la violencia y la fragmentación social.De acuerdo con la Secretaría Técnica del SERP, esta serie de encuentros virtuales “no nace del interés de la Iglesia en la política partidista”, sino de la convicción de que “el perdón, la reconciliación y la paz no son aspiraciones privadas, sino condiciones necesarias para que una sociedad pueda elegir con libertad, con conciencia y con esperanza”.Tres webinars para acompañar la conciencia ciudadanaLa serie ha sido concebida como un itinerario pastoral integrado por tres momentos formativos y de reflexión, orientados a iluminar distintas dimensiones de la participación ciudadana desde la fe, la reconciliación y la esperanza.En cada webinar se buscará ofrecer criterios de discernimiento inspirados en el Evangelio y en la Doctrina Social de la Iglesia para fortalecer la conciencia ciudadana en medio del actual momento que vive el país, marcado, en parte, por altos niveles de desconfianza institucional y crecientes tensiones en el debate público.El primero de ellos, titulado “La política como vocación: evangelizar lo político desde la fe”, se realizará el próximo lunes 11 de mayo a las 6:00 p.m. y contará con la participación de monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado de la Conferencia Episcopal para las Relaciones Iglesia-Estado. Este webinar buscará profundizar en la responsabilidad moral de participar activamente en la vida política, especialmente a través del voto, entendido como una expresión de amor al prójimo y compromiso con el bien común.Posteriormente, la serie continuará el martes 19 de mayo con el webinar “Elegir con conciencia: voto, reconciliación y bien común”, centrado en el discernimiento ético del voto desde criterios como la justicia, la reconciliación y la paz, con especial atención a la participación de los jóvenes y al fortalecimiento de una cultura democrática alejada del miedo y del odio.El itinerario concluirá el lunes 25 de mayo con “Votar desde la esperanza: una decisión libre, consciente y en paz”, un espacio orientado a acompañar a los ciudadanos para que puedan ejercer su derecho al voto desde la libertad interior, la serenidad y la confianza, especialmente en contextos marcados por la incertidumbre, la desinformación o la desesperanza.Una propuesta pastoral en favor de la reconciliación y la pazDesde su creación, el SERP ha buscado fortalecer la respuesta pastoral de la Iglesia frente a las distintas violencias y fracturas sociales que afectan al país, promoviendo caminos de reconciliación desde las regiones y articulando el trabajo de obispos, sacerdotes, expertos de la sociedad civil y agentes pastorales.“El SEPRP no responde a estos desafíos con un programa de educación cívica. Responde con lo que sabe hacer: tender puentes, sanar heridas, iluminar conciencias y mantener viva la esperanza de que una Colombia mejor es posible”, se señala desde la iniciativa.En ese sentido, la serie de webinars pretende ofrecer un espacio de reflexión serena y de formación ciudadana inspirado en principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, como la dignidad humana, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad y la construcción de la paz.InvitaciónLa Conferencia Episcopal de Colombia invita a párrocos, agentes pastorales, jóvenes, comunidades parroquiales, líderes sociales y ciudadanos en general a participar en estos espacios virtuales, que serán transmitidos a través de los canales institucionales de la CEC y de otras jurisdicciones eclesiásticas del país.

Vie 8 Mayo 2026

Un signo de esperanza para Bojayá: Iglesia conmemoró 24 años de la masacre con la consagración de la custodia del “Cristo Mutilado”

La jornada, convocada por la Diócesis de Quibdó y la Fundación Pontificia ACN Colombia, reunió a comunidades afro e indígenas del Chocó en actos de memoria, oración y reconciliación.Han pasado 24 años desde la masacre de Bojayá, una de las tragedias humanitarias más dolorosas que ha dejado el conflicto armado colombiano. Sin embargo, en las orillas del río Atrato, la memoria permanece viva y las comunidades continúan resistiendo desde la fe.Este 2 y 3 de mayo de 2026, en el marco de la conmemoración de esta tragedia, la Diócesis de Quibdó y la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN Colombia) convocaron una jornada de reconciliación y memoria con actividades en Bellavista (Bojayá) y en Quibdó, marcada por un profundo sentido espiritual, comunitario y pastoral.El acto central fue la consagración de una nueva custodia eucarística inspirada en la emblemática figura del “Cristo Mutilado”, la imagen religiosa que sobrevivió a la explosión ocurrida el 2 de mayo de 2002, cuando un cilindro bomba lanzado por la entonces guerrilla de las Farc impactó la Iglesia donde centenares de civiles buscaban refugio en medio de enfrentamientos armados. La masacre dejó 119 personas muertas, entre ellas, 48 niños.La celebración litúrgica central se llevó a cabo en ese mismo lugar, el templo San Pablo Apóstol, reconstruido años atrás con el apoyo de ACN Colombia.Un Cristo herido, convertido en signo de esperanzaLa nueva custodia, elaborada por un orfebre colombiano, conserva la figura herida del "emblemático crucificado" y ubica en el centro de su pecho el viril que contiene la Eucaristía.Para la Iglesia, este signo busca acompañar espiritualmente a las comunidades que han sufrido el impacto de la violencia, así como reafirmar un mensaje de reconciliación, consuelo y esperanza para el Pacífico colombiano.“La iniciativa busca visibilizar la fe y la resistencia de las comunidades en medio del sufrimiento, enviando un mensaje claro al país: la promoción de la reconciliación y el acompañamiento a las poblaciones más alejadas sigue siendo una prioridad", expresaron los organizadores.Durante la conmemoración, monseñor Wiston Mosquera Moreno, obispo de Quibdó, describió la presencia de la Iglesia antes, durante y después de la tragedia:“La Iglesia ha estado ahí siempre acompañando a las poblaciones, a las comunidades y por eso hay una máxima entre nosotros: el último en salir regularmente de una población es el sacerdote acompañando a su comunidad y eso fue lo que sucedió ese día”.Una jornada de fe y la memoria de las víctimasLa jornada inició con una multitudinaria procesión fluvial por el río Atrato y por las calles de Bellavista. Entre cantos tradicionales afrocolombianos (alabaos) y oraciones, las comunidades acompañaron al Cristo Mutilado hasta el lugar de la tragedia.La procesión pasó por el mausoleo que hoy guarda los restos y recuerdos de muchas de las víctimas, incluidos niños que no alcanzaron a nacer.El padre Johnny Milton Córdoba, director de Pastoral Social de la Diócesis de Quibdó, destacó el profundo significado espiritual y comunitario de estos actos de memoria:“Cada vez que venimos acá también es una forma de hacer una pequeña catarsis para que la gente pueda quizás ir poco a poco avanzando en el poder perdonar”.La conmemoración reunió a comunidades afro e indígenas, líderes sociales, agentes pastorales y representantes de distintas instituciones que acompañan históricamente a las poblaciones del Chocó.Una vigilia por la reconciliación en QuibdóTras los actos en Bojayá, la custodia fue trasladada hasta Quibdó, capital del departamento, donde se celebró una Vigilia de Adoración por la Reconciliación presidida por el obispo de la diócesis.Durante esta celebración, los fieles elevaron oraciones por las víctimas del conflicto armado, por las comunidades que continúan sufriendo desplazamientos y confinamientos, y por la paz en Colombia.“Fue un encuentro con Cristo vivo, con Cristo mutilado, pero que está presente en nosotros”, expresó Carmen Inés Rentería, una de las participantes.Por su parte, Luz Mercedes Mosquera afirmó:“Fue un momento de reflexión, restauración y perdón…solamente le pido al Señor que nos siga restaurando y que nos enseñe a caminar con esos brazos y esos pies que a Él le faltan”.Conmemoración en medio de una violencia que persisteLa conmemoración de este año ocurre además en un contexto especialmente complejo para el Chocó. Pese al acuerdo de paz firmado con las antiguas Farc en 2016, distintas comunidades del Pacífico continúan afectadas por la presencia de grupos ilegales, los desplazamientos forzados y las restricciones a la movilidad.Frente a esta realidad, la Iglesia ha insistido en la necesidad de fortalecer la presencia institucional, proteger a las comunidades y garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición.“Todos los territorios que han sido tomados por los grupos al margen de la ley han estado de espaldas al Estado colombiano”, advirtió monseñor Mosquera Moreno durante la jornada.ACN Colombia y la misión de acompañar a la Iglesia que sufreLa Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) acompaña a comunidades católicas necesitadas, perseguidas o afectadas por la violencia en distintos países del mundo.En Colombia, ACN ha apoyado históricamente procesos pastorales, humanitarios y de reconstrucción eclesial en territorios marcados por el conflicto armado, entre ellos Bojayá.La directora ejecutiva de ACN Colombia, María Inés Espinosa Calle, explicó lo que significó esta jornada para la fundación pontificia:"Puede ser que el evento de Bojayá no haya sido un acto en contra de la religión propiamente, pero la gente se fue a a a meter en esta Iglesia como un sitio seguro, en donde pensaban que nada les podía pasar y pasaron por encima de ese lugar sagrado y allí mandaron este ataque que acabó con la vida de estas 119 personas. Es la razón por la cual nosotros queremos servir y acompañar a la Iglesia que está en necesidad en nuestro país."Hoy, la Iglesia espera que la custodia del Cristo Mutilado se convierta en un signo de resistencia espiritual para las comunidades del Pacífico colombiano, que continúan clamando por el fin de la violencia y una presencia del Estado que los defienda y dignifique.Vea a continuación el informe audiovisual de la jornada:

Vie 8 Mayo 2026

“No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros”

SEXTO DOMINGO DE PASCUAMayo 10 de 2026Primera lectura: Hch 8, 5-8. 14-17Salmo: Sal 66 (65), 1b-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20 (R. 1b)Segunda lectura: 1P 3, 15-18Evangelio: Jn 14, 15-21I. ORIENTACIONES PARA LA PREDICACIÓNIntroducciónNos vamos acercando al final de este camino pascual y no podemos olvidar que vivir la fe y vivir esta Pascua significa dejarnos enamorar por Cristo, para que Él transforme con su Palabra nuestra vida. Las lecturas de este sexto domingo de Pascua nos ayudan a comprender cómo debemos abrir nuestro corazón a Cristo y dejarnos guiar por su Espíritu. El Espíritu Santo, que el Padre envía a los discípulos, los llena de fuerza y verdad para predicar con valentía el mensaje de Jesucristo y experimentar su presencia en medio de la comunidad de hermanos.Resaltemos algunas enseñanzas de esta Palabra:•“Felipe bajó a una ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan”•“Pues es mejor sufrir haciendo el bien, si así lo quiere Dios, que sufrir haciendo el mal”.•“Si me aman, guardarán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que les dé otro Paráclito, que esté siempre con ustedes, el Espíritu de la verdad”.1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura?El libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta cómo Felipe, fruto de la persecución desatada contra la Iglesia de Jerusalén, fue dispersado, bajó a Samaría y predicó con fuerza el Evangelio de Jesús, no solo con palabras, sino también con los signos que realizaba (Hch 8, 6). La gente escuchaba con atención y agrado lo que decía Felipe, con un mismo espíritu, pues no era una predicación propia, no era su mensaje, sino el Evangelio de Cristo. Anunciaba la Palabra del Señor, que llenaba sus corazones de verdadera alegría. Más adelante, el relato muestra cómo quienes escucharon con atención a Felipe y abrieron el corazón a la Palabra del Señor experimentaron la fuerza transformadora de Dios, al punto de que hasta los espíritus inmundos salían de los posesos (Hch 8, 7).No se puede perder de vista que esta fuerza en la predicación de Felipe y la apertura de corazón de los samaritanos se debe al Paráclito, el Espíritu de la Verdad (Jn 14, 16-17). Jesús, por su relación de amor con cada discípulo, derrama este Espíritu para estar siempre presente, fortaleciendo la palabra de quien predica en su nombre y volviendo dóciles los oídos de quienes escuchan, para que se dejen transformar, sanar y liberar de sus “espíritus inmundos”, es decir, de actitudes, palabras y acciones que alejan de Dios. Este mismo Espíritu nos permite vivir con sencillez, pero con profundidad, el Evangelio de Jesucristo. Escuchar la Palabra y dejarnos inundar por el Espíritu Santo nos concede la gracia de obrar siempre el bien, vivir según la voluntad de Dios y dar testimonio de Cristo, dando razón de nuestra esperanza (1P 3, 15).2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y qué me sugiere para decirle a la comunidad? La vida cristiana está marcada por la presencia del Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad que enseña, recuerda y aclara todo. Es Él quien permite que cada persona que se abandona en el Señor experimente la presencia del Resucitado, que lo renueva y sana todo, que hace nuevas todas las cosas (Ap 21, 5).La Palabra de Dios en este sexto domingo de Pascua nos invita a agudizar el oído para escuchar con el corazón el mensaje transformador del Evangelio. Se trata de dejarnos amar por Jesús, amarlo con todo el corazón y con todas las fuerzas, como lo hicieron la Virgen María, Pedro, María Magdalena y el discípulo amado. Amarlo de manera incondicional, aprender a escucharlo siempre, abandonar en Él nuestras angustias y poner en sus manos la vida entera.Solo así, llenos de su Espíritu, podremos dar testimonio como verdaderos discípulos, anunciando con palabras y obras el Evangelio de la vida en un mundo cada vez más dividido por guerras y violencias. Hoy necesitamos anunciar el Evangelio de la paz y del amor en medio de la oscuridad que viven tantos hermanos a causa de los vicios, la pobreza, la desintegración familiar, la ambición y la sed de poder.3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo?Con María digamos: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).Señor, danos la gracia de hacer siempre tu voluntad. Danos docilidad de espíritu para escucharte, guardar en el corazón tu mensaje y dejarnos transformar por Él. Haz que, llenos de tu Espíritu, seamos verdaderos cristianos y discípulos misioneros, que con palabras y obras demostremos que te amamos con todo el corazón y con todas las fuerzas. Que, unidos a ti, vivamos también en una verdadera comunidad, signo de esperanza en el mundo, faro que guíe, luz que ilumine, sal que dé sentido a la vida y camino que ayude a otros a encontrarte._______________________Recomendaciones prácticas:•Día de la madre: programar en la parroquia una Eucaristía por las madres fallecidas y otra por las madres vivas.•Día del Educador (15 de mayo): tener presentes a los profesores en las intenciones de la misa de este domingo.•El 15 de mayo comienza la novena de preparación para la Solemnidad de Pentecostés.II.MONICIONES Y ORACIÓN UNIVERSAL O DE LOS FIELES Monición introductoria a la misa Nos reunimos con alegría a celebrar la Eucaristía. No es un acto repetitivo ni una celebración cualquiera: es el encuentro con Jesucristo vivo. Cada Eucaristía es un momento maravilloso y único para encontrarnos con Aquel que nos ama infinitamente y a quien nosotros amamos. Dispongámonos desde el corazón, dejemos a un lado todo lo que pueda dispersarnos y encontrémonos con Jesús, quien da fuerza y sentido a nuestra vida. Hoy recordemos también, con gratitud, a todas nuestras madres y depositemos sus nombres en el altar del Señor.Monición a la liturgia de la Palabra Para crecer y fortalecer nuestra fe es indispensable escuchar con dedicación la Palabra de Dios. Abramos nuestros oídos y nuestro corazón, y acojamos con atención el mensaje que el Señor tiene para cada uno de nosotros.Oración universal o de los fieles Presidente: Elevemos nuestras súplicas a nuestro buen Padre Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien vive plenamente en Él, para que nos conceda la gracia de vivir fielmente en su Hijo, y digámosle:R/. Escúchanos, Señor.1.Por la Iglesia universal, para que, asistida por la fuerza del Espíritu Santo, sea signo del amor de Dios manifestado en la entrega de Cristo. Oremos al Señor.2.Por nuestro país y por sus gobernantes, para que se comprometan en construir una paz duradera y estable, luchen contra la corrupción y fortalezcan la democracia. Oremos al Señor.3.Por quienes son marginados y discriminados, por los que se sienten solos, para que encuentren en nosotros, los cristianos, un signo de esperanza y un reflejo del amor de Dios. Oremos al Señor.4.Por nuestras madres, para que experimenten siempre el amor y la gratitud de sus hijos. Oremos al Señor.5.Por cada uno de nosotros, para que seamos dóciles al amor de Dios manifestado en Cristo Jesús y demos testimonio auténtico de Él. Oremos al Señor.Oración conclusivaRecibe, Señor, estas oraciones y también las que guardamos en lo profundo de nuestro corazón y que solo tú conoces. Por Jesucristo, nuestro Señor.R/. Amén.

Jue 7 Mayo 2026

Obispos y agentes pastorales de Colombia, Ecuador y Venezuela consolidan articulaciones frente a los desafíos sociales en las fronteras

En medio de contextos marcados por la violencia, el desplazamiento forzado, las economías ilegales y las dificultades sociales que afectan a las comunidades fronterizas, diversas jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, Ecuador y Venezuela adelantaron durante las últimas semanas tres encuentros binacionales orientados a fortalecer la articulación pastoral, el acompañamiento humanitario y el apoorte a la construcción de paz en los territorios de frontera.Los espacios, promovidos por Iglesias particulares y las Cáritas de los tres países y acompañados por diversos organismos eclesiales, permitieron compartir diagnósticos, escuchar las voces de las comunidades y definir compromisos concretos frente a desafíos comunes como la migración, el conflicto armado, la exclusión social y la fractura de los vínculos comunitarios.Una respuesta binacional ante la crisis humanitaria en la frontera entre Colombia y EcuadorEl 28 y 29 de abril se llevó a cabo en Tulcán, Ecuador, el Encuentro de Pastoral Fronteriza Ecuador-Colombia, convocado por las jurisdicciones eclesiásticas de ambos países con la participación de organizaciones sociales, academia, organismos internacionales e instituciones que trabajan en la región fronteriza.Durante las jornadas de diálogo y trabajo colectivo, los participantes coincidieron en la necesidad de consolidar respuestas articuladas frente a las crisis humanitarias que afectan a las poblaciones de frontera, marcadas por la violencia, la pobreza estructural, las economías ilícitas y la creciente desconfianza social.“El mismo encuentro ya es un resultado: la posibilidad de reunirnos desde las ocho jurisdicciones que, de lado y lado de los dos países, se encuentran en este territorio. Es un paso decisivo y un compromiso para acompañar a todas las comunidades”, expresó el padre Nelson Ortiz Rozo, director del Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana.Uno de los principales resultados fue la decisión de crear una mesa binacional permanente, integrada por representantes de las pastorales nacionales de Ecuador y Colombia, así como delegados de las jurisdicciones participantes.“Hemos concretado básicamente la creación de una mesa binacional (…) que comenzará a trabajar desde ya para definir líneas de acción y responsabilidades específicas que deberán asumir las jurisdicciones eclesiásticas”, explicó el padre Diego Meza, director de la Pastoral Social de Ipiales.En el encuentro también se presentó un análisis situacional sobre la realidad de la frontera colombo-ecuatoriana, donde se advirtió sobre el impacto que generan las economías ilegales, el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas y la disputa territorial de grupos armados sobre las comunidades locales.Los expertos y participantes alertaron sobre fenómenos como el reclutamiento de jóvenes, la normalización del miedo, el confinamiento de comunidades y la afectación de pueblos étnicos y campesinos.En este contexto, monseñor Héctor Fabio Henao Gaviria, delegado para las Relaciones Iglesia-Estado de la Conferencia Episcopal de Colombia, insistió en la necesidad de fortalecer una pastoral articulada y cercana a las comunidades:“La labor de la Iglesia siempre es construir puentes (…) Este encuentro nos deja la expectativa de consolidar una pastoral más sólida, capaz de articularse con las comunidades y buscar caminos en medio de los desafíos que hoy se presentan en la frontera”.Monseñor Henao también subrayó la importancia de que la Iglesia continúe siendo un espacio seguro de escucha, acompañamiento y reconstrucción del tejido social en medio de escenarios atravesados por la violencia y la fragmentación comunitaria.Por su parte, el padre Euclides Carrillo, secretario ejecutivo de Cáritas Ecuador, invitó a no permanecer indiferentes frente a la realidad humanitaria de estos territorios:“No seamos indiferentes frente a la situación que se vive en la frontera entre Colombia y Ecuador”.Como parte de las proyecciones definidas en el encuentro, las organizaciones eclesiales y sociales acordaron impulsar acciones conjuntas para fortalecer iniciativas económicas dirigidas a jóvenes vulnerables, respaldar procesos de pueblos étnicos que habitan ambos lados de la frontera y consolidar una articulación permanente entre Iglesia, academia y organizaciones sociales para responder de manera más efectiva a la crisis territorial.Asimismo, se planteó fortalecer escenarios de incidencia internacional que permitan visibilizar las afectaciones humanitarias que viven las comunidades fronterizas y promover respuestas centradas en la dignidad humana y la construcción de paz.Iglesias hermanas claman por la reapertura de la frontera entre Ecuador y ColombiaDías antes, el 22 de abril, las Iglesias hermanas del Vicariato Apostólico San Miguel de Sucumbíos (Ecuador) y la Diócesis de Mocoa-Sibundoy (Colombia) se congregaron en el Puente Internacional de San Miguel para elevar una oración conjunta por la paz, la unidad entre los pueblos y la reapertura de la frontera.En un mensaje emitido tras el encuentro, los obispos expresaron su preocupación por las consecuencias sociales, familiares y económicas derivadas del cierre fronterizo, señalando que esta situación “abre una herida entre dos pueblos hermanos”.Inspirados en los llamados del Papa León XIV a construir una paz “desarmada y desarmante”, los representantes eclesiales exhortaron a los actores armados a cesar la violencia y pidieron a los gobiernos trabajar conjuntamente por la reconciliación y el desarrollo de las comunidades fronterizas.“Compartimos el río, la selva, la música, la fe, los apellidos, como también las problemáticas de la pobreza, los grupos armados y las economías ilegales. Así, si los problemas son comunes, las soluciones también tienen que ser comunes”, señala el mensaje.Las Iglesias fronterizas solicitaron además la reapertura segura y ordenada del puente internacional, el fortalecimiento de la cooperación binacional y mayores inversiones en educación, salud y oportunidades para las poblaciones que habitan esta región.El pronunciamiento fue suscrito por monseñor Moacir Goulart de Figueredo, vicario apostólico de San Miguel de Sucumbíos, y monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, administrador apostólico de Mocoa-Sibundoy.Obispos de Colombia y Venezuela buscarán fortalecer la pastoral migratoria en la fronteraEl 4 de mayo, en la ciudad de Cúcuta, se desarrolló un nuevo Encuentro de Obispos de la Frontera Colombo-Venezolana, que reunió a pastores de distintas jurisdicciones eclesiásticas de ambos países para reflexionar sobre la movilidad humana, la migración y los desafíos pastorales de la región.El encuentro estuvo inspirado en el mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: “Migrantes, misioneros de esperanza”, en el que el Santo Padre invita a reconocer a los migrantes como portadores de fe, dignidad y esperanza.Desde Roma, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, envió un mensaje en el que destacó que estos espacios representan “un testimonio de una Iglesia que crea vínculos fraternos para acoger, promover e integrar a los hermanos migrantes”.El obispo anfitrión de este encuentro, monseñor José Libardo Garcés Monsalve, agradeció el cardenal Czerny y afirmó: "Tomamos nota atenta de sus indicaciones para seguir caminando juntos en esta pastoral para los migrantes. Ellos, que son también misioneros de la esperanza".Durante el diálogo, los obispos compartieron experiencias pastorales y alertaron sobre las nuevas dinámicas de desplazamiento forzado derivadas de la violencia en regiones como el Catatumbo.“Una causa fuerte de la migración en la frontera es la violencia que se ha vivido en los últimos años en la zona del Catatumbo, que está generando nuevos desplazamientos de familias campesinas que abandonan sus tierras para salvaguardar sus vidas”, afirmó monseñor Israel Bravo Cortés, obispo de Tibú.Por su parte, monseñor Jaime Cristóbal Abril González, obispo de Arauca, destacó el testimonio de fraternidad y solidaridad que las comunidades eclesiales han sostenido en ambos lados de la frontera.Al cierre del encuentro, los participantes reafirmaron su compromiso de fortalecer la comunión entre las Iglesias particulares, promover acciones pastorales conjuntas y consolidar espacios permanentes de articulación para responder de manera más efectiva a los desafíos de la movilidad humana.Monseñor Jorge Alberto Ossa Soto, arzobispo de Nueva Pamplona, destacó la importancia de mantener viva la acogida y el acompañamiento a quienes se ven obligados a dejar sus hogares:“Nos alegra establecer esos lazos de fraternidad y seguir atendiendo a la gente sencilla y pobre de la Iglesia, al hermano que tiene que dejar su país y caminar. Poder acompañarlos en la fe también es un signo de esperanza para todos nosotros”.Estos encuentros ratifican el compromiso de la Iglesia Católica en las fronteras de Colombia de seguir siendo presencia cercana, articuladora y esperanzadora en territorios atravesados por profundas crisis sociales y humanitarias, promoviendo el diálogo, la dignidad humana y la construcción de paz desde las comunidades.

Mié 6 Mayo 2026

El episcopado sobre las violencias en el suroccidente en la víspera de las presidenciales

Por Giada Aquilino - Existe una «preocupación real» de que la actual violencia en el suroccidente de Colombia pueda degenerar en una escalada más grave, trayendo a la memoria el espectro de más de cincuenta años de guerra con las Farc, que concluyó en 2016 con un acuerdo de paz entre los guerrilleros y las autoridades de Bogotá. Ante la ola de ataques que en las últimas semanas ha sacudido particularmente a los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca, monseñor Germán Medina Acosta, obispo de Engativá y secretario general de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), observa que el país latinoamericano no puede permitirse «volver a escenarios como los vividos en décadas anteriores». Esto, especialmente en la víspera de la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 31 de mayo, cuando se elegirá al sucesor de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda en la historia de Colombia, elegido en 2022.En las últimas semanas, una serie de ataques ha afectado a civiles y bases militares; el más grave de ellos, a finales de abril, dejó al menos 21 muertos y decenas de heridos en la vía Panamericana, entre las ciudades de Cali y Popayán. Desde el inicio, las autoridades colombianas atribuyeron las acciones a los grupos armados activos en la región, en particular a la facción disidente de las antiguas Farc, el Estado Mayor Central (EMC), liderado por Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco, quien posteriormente reivindicó el atentado. También fue arrestado José Alex Vitonco Ándela, considerado uno de los líderes de un movimiento local afiliado a los combatientes de Mordisco.«Sin afirmar que estamos ante un escenario idéntico al del pasado —reflexiona monseñor Medina Acosta—, existen sin embargo señales que invitan a la vigilancia: fragmentación de los actores armados, expansión territorial y debilitamiento de los mecanismos de control». El país, subraya, «no puede permitirse» regresar al pasado.En la zona suroccidental de Colombia, explica el obispo de Engativá, «estamos asistiendo a una grave crisis humanitaria caracterizada por la intensificación de los conflictos entre grupos armados ilegales»: esto provoca «un continuo deterioro de las condiciones de seguridad, que está afectando directamente a la población civil, con confinamientos, desplazamientos y pérdida de control institucional en diversos territorios». Estas dinámicas se concentran en corredores “estratégicos”, como el norte del Cauca, la costa pacífica de Nariño, la cordillera Occidental y las zonas rurales del Valle del Cauca. Allí «convergen actividades ilícitas como el narcotráfico —desde el cultivo hasta el procesamiento y la exportación de droga, en particular hacia Estados Unidos—, la minería ilegal, principalmente de oro, y el tráfico de armas». Se trata de corredores «disputados por diversos actores armados» que buscan un «control territorial, financiero y logístico» en el marco de economías criminales, también en un contexto de «reconfiguración» de los mismos grupos armados tras la desmovilización de las Farc y de una «debilidad de la presencia del Estado en las zonas rurales». No es «un fenómeno espontáneo», reflexiona el secretario general de la CEC, sino «la expresión de conflictos no resueltos y de una transición incompleta hacia la paz».Sobre el terreno, las consecuencias para las poblaciones locales son «profundamente dolorosas»: desplazamientos forzados masivos, confinamiento de comunidades enteras, reclutamiento de menores con fines criminales, falta de acceso a alimentos, salud y educación, y asesinatos de líderes sociales. Esta última problemática, según la ONG Indepaz, dejó el año pasado un trágico saldo de 187 muertos. Además, entre las comunidades más afectadas por los recientes ataques se encuentran las indígenas, afrocolombianas y campesinas: «Su dignidad y sus derechos fundamentales están gravemente vulnerados», denuncia el obispo Medina Acosta.En este contexto, la Conferencia Episcopal de Colombia, en un comunicado, pidió a los «actores armados» cesar «inmediatamente» toda acción que «atente contra la vida», en respeto del derecho internacional humanitario. Al mismo tiempo, la Iglesia colombiana hizo un llamado a la «responsabilidad» del Estado y de la sociedad, insistiendo en la urgencia —subraya el secretario general de la CEC— de acciones «integrales y coordinadas». En esas mismas horas, el Papa León XIV, en la audiencia general del pasado 29 de abril, lanzó un llamado por Colombia: la del Pontífice —continúa el prelado— es «una voz profética que invita a rechazar toda forma de violencia y a optar decididamente por la paz».Los llamados de los obispos, señala monseñor Medina Acosta, «han sido acogidos con respeto en diversos sectores, pero también con el desafío de traducir esas palabras en acciones concretas», porque «la paz no depende solo de declaraciones, sino que requiere compromisos reales por parte de los actores armados, del Estado y de toda la sociedad».Todo ello, especialmente en un periodo preelectoral para renovar la primera magistratura del Estado. Según las últimas encuestas, en la carrera presidencial encabeza Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y del gobierno del presidente saliente Gustavo Petro, con más del 35% de intención de voto, seguido por Abelardo de la Espriella, representante de la derecha radical, con alrededor del 25% —sobre quien además está en curso una revisión por parte del Consejo Nacional Electoral por presuntas irregularidades en las firmas presentadas para respaldar su candidatura—, y por la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, con cerca del 22%. En caso de segunda vuelta, esta se celebraría el 21 de junio.Hoy, señala el secretario general de la CEC, el país vive un clima de «fuerte polarización, pero también de esperanza». Tras la elección de Gustavo Petro, «se han abierto importantes debates sobre las reformas sociales y el rumbo del país». La política de “paz total” de Petro «ha abierto espacios de diálogo con diversos actores, lo cual es valioso. Sin embargo, enfrenta grandes desafíos, como la falta de avances homogéneos en todas las mesas —por ejemplo, la del ELN ha registrado en varias ocasiones fases críticas e inciertas—, la persistencia de la violencia en los territorios y las dificultades en la implementación de los acuerdos».De cara a las elecciones, en un «momento decisivo para el país», es «fundamental que prevalezcan el respeto, la libre participación y la protección de la vida: la democracia debe fortalecerse, no ser sometida a mayor presión». Por ello, los obispos exhortan a los colombianos a «ejercer su derecho al voto con responsabilidad, libertad y conciencia ética», con un voto que «no esté guiado por el miedo o el odio», dando «prioridad al bien común sobre los intereses particulares» y eligiendo «caminos de reconciliación, justicia y paz», porque Colombia «necesita ciudadanos comprometidos con la vida, la verdad y la construcción de un futuro compartido».Fuente: El Observatorio RomanoArtículo publicado originalmente en italianoFecha de publicación: 06 de mayo de 2026