SISTEMA INFORMATIVO
Obispo de Pasto toma posesión de su sede
Tags: posesión canónica Monseñor Juan Carlos Cárdenas obispo de pasto diócesis de pasto Nuncio apostólico luis mariano montemayor Iglesia
En la fiesta de la presentación de la Bienaventurada Virgen María, fecha que conmemora hoy la Iglesia católica, tomó posesión de su sede el nuevo obispo de la diócesis de Pasto, monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro.
En su homilía centró la atención señalando que la figura de la Santísima Virgen María marcará la ruta de camino en esta nueva etapa de su vida diocesana. “De la mano de María Santísima, cuyo amor está profundamente arraigado en los nariñenses, nos sentimos llamados esta mañana a continuar “remando mar adentro”.
Iluminado por la Palabra de Dios, el prelado propuso tres aspectos que considera animarán el caminar de esta jurisdicción:
1. «¡Alégrate y goza, hija de Sión!, que yo vengo a habitar dentro de ti»
Este pasaje bíblico impregnaba un clamor, que en su momento invitaba al pueblo de Dios a levantarse en la alegría para asumir con esperanza su liberación. En este contexto se refirió al momento inusual que está viviendo el mundo por cuenta de la pandemia, incluyendo a la Iglesia, que ha tenido que continuar su caminar de fe con nuevos métodos.
Observó que esta emergencia sanitaria está haciendo que la humanidad toque terrenos desconocidos y hostiles que nunca hubiera llegado a imaginar, o, que tal vez, daba por sentados tener seguros. Resaltó aspectos como la pérdida del empleo, la ausencia de bienes, el abrigo en los templos, los abrazos, la cercanía de los seres queridos y amigos que fallecieron sin haberles podido estrechar una mano o sepultar y hacer el duelo como es costumbre.
"Como en aquel pueblo, hoy resuena en nosotros, nuevo pueblo de Dios que peregrina en estos tiempos pandémicos, el llamado a levantarnos con la certeza que Dios está en medio de nosotros, y su presencia –Él no es ausencia–, nos debe impulsar a romper, si no los confinamientos físicos, aquellos espirituales para abrirnos desde la esperanza a continuar contagiando a nuestros hermanos y hermanas de “la alegría del Evangelio”, a decirles con palabras y gestos que no están solos".
Igualmente animó para que, a pesar de las dificultades, se camine de la mano con María y se elija buscar nuevos caminos. "Que ella nos ayude a abrirnos a la confianza filial, a sentirnos defendidos en nuestras tribulaciones e impulsados a ser comunidad cercana a los humildes y necesitados, consuelo para los que sufren".
2. «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo»
Explicó como este texto presenta a María como la primera mujer que cree y hace la voluntad de Dios. Así mismo muestra a Jesús pasando las fronteras para presentar a los discípulos como miembros de la gran familia del Señor.
Así también, resaltó la larga labor pastoral que la diócesis de Pasto ha recorrido, promoviendo un importante número de comunidades cristianas “evangelizadas y evangelizadoras, preocupadas por encarnar en la vida cotidiana las enseñanzas de Jesús (…) Escuchando las palabras del Señor, podemos decir que en ese esfuerzo se van tejiendo los vínculos de una gran familia. Desde esta perspectiva, la familia está llamada a ser primerísima comunidad creyente, Iglesia doméstica, y la comunidad eclesial debe afianzarse como familia de familias”.
Monseñor Cárdenas dijo, además, que es importante seguir fortaleciendo los lazos que unen como hermanos a esta tierra nariñense, poniendo al servicio común de todos los talentos que Dios les ha regalado para servir a los más necesitados, ellos son: “las víctimas de las diferentes formas de violencia, los migrantes, los pobres, los que lloran la pérdida de sus seres queridos, los que han perdido su trabajo, entre otros”.
3. «Por tu Palabra echaré las redes»
En este pasaje bíblico de Pedro, que presenta la escena de la pesca milagrosa, se inspiró el lema del nuevo obispo, quien dijo que “la auténtica alegría la experimentamos cuando en conciencia procuramos honestamente obedecer a Dios”.
Advirtió que la tarea de la Iglesia no es “un proyecto personal o individual; es la respuesta a un llamado de alguien a quien respondemos, obedecemos y con quien nos comprometemos a sumar fuerzas caminando juntos”.
“Parafraseando a María y a Pedro, le decimos al Señor esta mañana: aquí estamos, que se haga en nosotros según tu Palabra, tomamos en nuestras manos la red y seguimos bregando en este mar de la historia, con la certeza de que tú vienes con nosotros y será la confianza en ti y la docilidad a ti, lo que hará fructífera la misión”, puntualizó.
Al finalizar la prédica pidió la intercesión de Nuestra Señora de La Merced, patrona y gobernadora vitalicia de Pasto.
Nuncio Apostólico presenta recomendaciones pastorales al nuevo obispo
Por su parte, monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio Apostólico en Colombia, dirigió unas palabras al nuevo obispo, recordándole que el papa Francisco, al pedirle ser el pastor de esta Iglesia particular, le encomienda también unas acciones pastorales guiadas por el Espíritu Santo y en atención al contexto social y cultural del pueblo pastense.
Cercanía y fraternidad con el clero y los fieles
Invitó al nuevo obispo a cultivar una figura paterna y cercana con el clero y los fieles, tanto en la dimensión espiritual como pastoral, mostrando una actitud de escucha, alegre y comprensiva, que impregne en este público un nuevo entusiasmo para la vivencia cotidiana del Evangelio y la vida misionera de la Iglesia.
Proyección de las obras diocesanas
Al resaltar su formación académica, pastoral y administrativa, le encomendó liderar y gestionar los procesos necesarios en el mejoramiento y proyección de las obras que esta Iglesia particular tiene, advirtiéndole que son el pilar fundamental de la acción evangelizadora y caritativa de esta jurisdicción.
Sensibilidad hacia lo social
Al evidenciar la situación socio-económica y la inseguridad que azotan estas tierras de Cauca y Nariño, le recordó que es su tarea tener una sensibilidad particular hacia lo social. "El pueblo fiel espera encontrar en usted un defensor de los derechos de los más vulnerables, un guía experto de la comunidad diocesana, con una respuesta eficaz hacia las problemáticas más apremiantes que debe afrontar la pastoral de la diócesis".
"En la mente del papa Francisco, que lo ha elegido y confiado en usted, los últimos, los excluidos, los desplazados, los alejados, los indiferentes, los no creyentes, en fin, todo el espectro de lo que se ha llamado las ‘periferias existenciales’, son encomendadas preferencialmente a su corazón de pastor".
Atención a la crisis familiar
Frente a esta problemática advirtió que la crisis familiar afecta a la sociedad contemporánea, pues fragiliza el tejido social y debilita la transmisión de los valores humanos y religiosos necesarios para sostener la vida de la comunidad. Al referirse a los jóvenes advirtió que la drogadicción, la criminalidad, el desempleo y la falta de oportunidades ha permitido que ellos no se proyecten hacia un futuro próspero. "Por eso, señor obispo, el acompañamiento pastoral y el sostén de la realidad familiar y juvenil de la diócesis exigen intensa presencia amorosa".
Acogida a los migrantes
Lo animó a seguir en marcha con los procesos que se adelantan en los municipios y ciudades del país, en atención a los migrantes, de manera particular a los venezolanos. "Le pido perseverancia en la generosa acogida de los hermanos venezolanos y le exhorto a poner en marcha una pastoral de migrantes capaz de abordar evangélicamente todas las dimensiones de este fenómeno".
La pandemia. Propuestas pastorales novedosas
Le recordó que la incertidumbre causada por la pandemia del Covid-19, con un futuro incierto, le exigen respuestas nuevas e inéditas "es el momento de la creatividad del espíritu y de la docilidad generosa a los signos de los tiempos para poder responder con altura evangélica a los retos del momento".
Finalmente, le invitó para que en este nuevo caminar experimente la cercanía maternal de la Santísima Virgen María y la dulzura amorosa del Sagrado Corazón de Jesús, bajo cuya protección ha sido puesta la diócesis de Pasto.
Siguiendo los cuidados de bioseguridad, al acto de posesión asistieron monseñor Luis Mariano Montemayor, Nuncio de Su Santidad en Colombia, un grupo reducido de arzobispos y obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, representantes laicales; el Gobernador de Nariño, Jhon Rojas; el alcalde de Pasto, Germán Chamorro De la Rosa; autoridades civiles, militares y de policía, y medios de comunicación.
La familia, camino de reconciliación y constructora de paz
Mié 24 Jun 2026
Vengan a mí que yo los aliviaré
Mar 16 Jun 2026
Vie 12 Jun 2026
Desarmar el corazón, las palabras y las manos: el llamado del cardenal Rueda para Colombia
En el marco de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, presidió este viernes 12 de junio en la Catedral Primada de Colombia la Eucaristía central de renovación de la consagración del país al Sagrado Corazón de Jesús, una tradición que se remonta a 1902 y que continúa siendo para la Iglesia Católica un signo de confianza en Dios, de reconciliación y de compromiso con el bien común.Durante la celebración, el cardenal invitó a los colombianos a reconocer que el amor de Dios sigue acompañando la historia nacional y constituye el fundamento para la construcción de una sociedad más fraterna, justa y en paz.“Hoy debemos anunciar que Dios ama a Colombia, con su historia, con sus aciertos y equivocaciones. Se trata de una fuerza de amor en la historia humana, capaz de levantar una sociedad, de iluminarla, de renovarla en la confianza y en la esperanza”, expresó en su homilía.Al reflexionar sobre el significado de la consagración al Corazón de Jesús, el Primado de Colombia afirmó que el amor de Dios ofrece una base sólida para promover el bien común, entendido como aquellas condiciones que permiten el desarrollo integral de todas las personas sin exclusiones.“El amor de Dios a todos es la roca firme sobre la cual los seres humanos estamos llamados a construir unas relaciones sociales, ambientales, políticas y económicas que se orienten al bien de todos”, señaló.Tres desarmes para una Colombia reconciliadaEn su mensaje, el cardenal Rueda propuso tres compromisos concretos para avanzar hacia una sociedad fundada en la justicia, la fraternidad y la paz: desarmar el corazón, desarmar las palabras y desarmar las manos.Al referirse al desarme del corazón, invitó a cultivar la escucha interior, la autocrítica y la humildad para reconocer los propios errores, superando actitudes marcadas por el orgullo, la autosuficiencia, el odio, la envidia y el resentimiento.“Tenemos que llegar a descubrir que el primer ámbito donde estamos llamados a lograr esta pacificación en las diferencias es la propia interioridad, es el corazón de cada uno”, afirmó.Sobre el desarme de las palabras, exhortó a recuperar el respeto en el trato cotidiano, en la vida familiar, en los espacios públicos y en las conversaciones digitales, evitando la agresividad, las descalificaciones y la humillación del otro.“Recuperemos la amabilidad en el modo de debatir y de confrontar ideas. Cultivemos la amistad social como capacidad de construir consensos entre opuestos”, expresó.En este contexto, retomó también una reciente enseñanza del papa León XIV, invitando a renunciar a las palabras hirientes, a los juicios precipitados, a las calumnias y a toda forma de lenguaje que profundice las divisiones.Finalmente, al hablar del desarme de las manos, el cardenal señaló que la verdadera transformación social comienza en el interior de las personas y se manifiesta en comportamientos concretos de no violencia y reconciliación.“En este tiempo en Colombia necesitamos ciudadanos y líderes convencidos y comprometidos con la sabiduría de la no violencia en la política”, subrayó.Asimismo, advirtió sobre los riesgos que representan la agresividad verbal y la confrontación permanente para la convivencia nacional.“Estamos a tiempo. No permitamos que la idolatría de la palabra agresiva e imprudente nos lleve al abismo de la autodestrucción de Colombia”, manifestó.Una invitación a trabajar juntos por el bien comúnA lo largo de su reflexión, el Primado de Colombia insistió en que el amor de Dios impulsa a trabajar por una sociedad que garantice la dignidad de cada persona, promueva el desarrollo integral de todos y fortalezca la paz sustentada en la justicia.Por ello, invitó a los colombianos a construir relaciones sociales, económicas, ambientales y políticas orientadas al bienestar colectivo, y formuló una pregunta que marcó el centro de su mensaje: “¿Estamos dispuestos a trabajar juntos por el bien común?”.El cardenal animó además a poner en el centro de las decisiones y acciones la dignidad humana, el respeto por quienes piensan diferente y la búsqueda de consensos que permitan afrontar los desafíos del país.“Caminemos juntos, escuchémonos con respeto, aportemos lo mejor de cada uno por el bien común de todos, todos los habitantes de Colombia”, exhortó.Colombia, nuevamente encomendada al Corazón de JesúsAl concluir la Eucaristía, el cardenal Luis José Rueda Aparicio presidió la oración de consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, mediante la cual encomendó al Señor la riqueza humana, cultural y natural de la nación; pidió perdón por la violencia, el odio, la injusticia social y las economías ilegales; e invitó a asumir compromisos concretos en favor de la vida, el diálogo, la verdad, la solidaridad y el cuidado de la casa común.La celebración concluyó con una renovada invitación a los colombianos a depositar su confianza en Cristo y a convertirse, desde sus distintos ámbitos de responsabilidad, en constructores de reconciliación, esperanza y paz para el país.
Jue 11 Jun 2026
Obispos de Colombia rechazan manipulación de sus mensajes y reiteran que la Iglesia Católica no hace política partidista
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa su preocupación por la forma en que algunos de sus recientes pronunciamientos han sido difundidos e interpretados en diferentes plataformas digitales, en medio del actual contexto electoral que vive el país.En un comunicado emitido por la Presidencia, los obispos advierten que algunos contenidos han sido utilizados de manera indebida para asociar a la Iglesia con posiciones políticas particulares. Frente a esta situación, afirman que observan con “perplejidad y profunda preocupación” la manipulación que algunas personas están haciendo de los mensajes recientemente emitidos por la Conferencia Episcopal de Colombia.Los prelados reiteran que la Iglesia Católica en Colombia no hace política partidista y recuerdan que sus intervenciones públicas están orientadas por su misión evangelizadora. En este sentido, subrayan que los pronunciamientos emitidos por la Conferencia Episcopal no pueden interpretarse como respaldo, oposición o adhesión a candidaturas, campañas o proyectos políticos específicos.En el comunicado, los obispos también insiste en la necesidad de fortalecer la responsabilidad ciudadana en el ejercicio democrático. Animan a todos los colombianos a participar en estas elecciones a la Presidencia de la República con un voto libre, consciente, informado y responsable.Durante este proceso electoral, la Conferencia Episcopal de Colombia ha venido promoviendo mensajes centrados en el discernimiento del voto cristiano, el respeto, la reconciliación, el diálogo y la búsqueda del bien común. En coherencia con su misión, los obispos hacen un llamado a que sus pronunciamientos sean acogidos en su auténtico sentido pastoral y no sean utilizados para alimentar divisiones o intereses ajenos.La declaración de los obispos se produce un día después de que el Departamento de Comunicaciones de la Conferencia Episcopal emitiera un comunicado en el que manifestó su preocupación por este mismo tema, tras conocer algunas publicaciones falsas que estarían circulando en redes sociales con imágenes, textos y audios alterados. Razón por la cual, se ha invitado a verificar la autenticidad de los mensajes, consultando siempre los canales de comunicación oficiales.Vea a continuación la lectura del comunicado por parte del Secretario General:
Vie 5 Jun 2026
Fallece monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, recordado por su cercanía pastoral y compromiso con la promoción humana integral
La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) expresa su profundo pesar por el fallecimiento de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal, arzobispo emérito de Santa Fe de Antioquia, ocurrido este viernes 5 de junio de 2026.Los obispos de Colombia se unen en oración por su eterno descanso y elevan una acción de gracias a Dios por la vida, el ministerio y el legado de este pastor que dedicó más de seis décadas al servicio de la Iglesia y de las comunidades.Monseñor Gómez Aristizábal fue reconocido por su profunda vida de fe, su cercanía con la gente y su compromiso permanente con la promoción humana integral. A lo largo de su ministerio sacerdotal y episcopal impulsó numerosas iniciativas pastorales, educativas y sociales que dejaron huellas significativas en las regiones donde ejerció su servicio.La Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, jurisdicción que pastoreó durante cerca de quince años, manifestó a través de redes sociales su “profundo pesar, pero sostenida esperanza cristiana en la Resurrección” e invitó a sacerdotes, religiosos y fieles laicos a unirse a las exequias y a acompañar este momento de duelo desde la fe.La Arquidiócesis ha informado que el cuerpo de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal será velado en cámara ardiente durante la tarde de este viernes 5 de junio en la Catedral Basílica de la Inmaculada Concepción de Santa Fe de Antioquia. La Eucaristía de exequias se celebrará el sábado 6 de junio, a las 11:00 de la mañana, en el mismo templo.Una vida entregada al servicio de la IglesiaMonseñor Ignacio Gómez Aristizábal nació en El Peñol, Antioquia, el 2 de diciembre de 1929. Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de Medellín y posteriormente adelantó estudios de Ciencias Sociales en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.Fue ordenado sacerdote el 17 de agosto de 1958 en Sonsón, Antioquia. Durante sus primeros años de ministerio desempeñó diversas responsabilidades pastorales en la Diócesis de Sonsón-Rionegro, entre ellas las de vicario cooperador, coordinador de pastoral, delegado para programas de acción social y párroco.El 24 de julio de 1972 fue nombrado segundo obispo de la Diócesis de Ocaña, recibiendo la ordenación episcopal el 8 de septiembre de ese mismo año.Un pastor que impulsó el desarrollo social de las regionesDurante sus veinte años de servicio episcopal en Ocaña, monseñor Gómez Aristizábal promovió proyectos que trascendieron el ámbito estrictamente pastoral y contribuyeron al desarrollo social, educativo y económico del Catatumbo y de la provincia de Ocaña. "Dejó una huella imborrable en medio de nosotros...Además de toda la realidad espiritual que sembró, por todas las obras que hizo...Lo recordamos con mucha gratitud y cariño", expresó monseñor Orlando Olave Villanoba, obispo de Ocaña al referirse, con esperanza, a la partida de monseñor Gómez.Entre las iniciativas impulsadas bajo su liderazgo se destacan la creación de CREDISERVIR, el fortalecimiento del Seminario Mayor El Buen Pastor, la puesta en marcha del Hogar de los Abuelos y la consolidación de la Emisora Diocesana Radio Catatumbo, instituciones que continúan prestando importantes servicios a la comunidad.Por esta labor es recordado como uno de los líderes eclesiales más influyentes de la región, caracterizado por su cercanía con las comunidades, su sensibilidad frente a las necesidades sociales y su permanente búsqueda del bien común.Posteriormente, el 10 de octubre de 1992, fue designado arzobispo de Santa Fe de Antioquia por san Juan Pablo II. Allí continuó promoviendo procesos de evangelización y desarrollo humano integral en favor de las comunidades del Occidente antioqueño.Durante su ministerio arquidiocesano impulsó importantes iniciativas sociales y educativas, entre ellas TECOC y FUNDEPAZ, entidades que contribuyeron al fortalecimiento comunitario y al desarrollo de numerosos proyectos en la región. Asimismo, prestó servicios a la Iglesia en Colombia como administrador apostólico de diversas jurisdicciones eclesiásticas.El 12 de enero de 2007, el papa Benedicto XVI aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, pasando a ser arzobispo emérito.El amor cristiano como mensaje finalAun en sus últimos años, monseñor Ignacio Gómez Aristizábal mantuvo una activa reflexión pastoral. Uno de sus más recientes escritos, publicado en noviembre de 2025 en los medios de la Arquidiócesis de Santa Fe de Antioquia, estuvo dedicado al papel del amor cristiano como respuesta a los desafíos contemporáneos.En aquel texto advertía sobre las consecuencias del odio, la división y la indiferencia en el mundo actual, y defendía la necesidad de construir relaciones marcadas por la solidaridad, la fraternidad, la justicia y la paz. Allí insistía en que el amor debía ser el fundamento de toda acción pastoral y social de la Iglesia.Su reflexión concluía retomando las enseñanzas de san Pablo y del papa Francisco, recordando que “lo primero es el amor” y que el mayor peligro para la humanidad es dejar de amar.Hoy, mientras la Iglesia en Colombia eleva sus oraciones por su descanso eterno, permanece vivo el testimonio de un pastor que dedicó su existencia a anunciar el Evangelio, acompañar a las comunidades y promover iniciativas concretas para el desarrollo humano y la construcción de una sociedad más fraterna.Que Cristo Resucitado, a quien sirvió con fidelidad durante toda su vida, le conceda participar de la plenitud de su Reino.Escuche aquí el mensaje de monseñor Orlando Ovale Villanoba, obispo de Ocaña, a propósito de la partida de monseñor Ignacio Gómez Aristizábal.
Mar 2 Jun 2026
Tras primera vuelta electoral en Colombia, obispos alertan sobre la violencia verbal y la instrumentalización de emociones en la contienda política
Tras la jornada electoral del pasado 31 de mayo en Colombia y de cara a la segunda vuelta presidencial que se llevará a cabo el 21 de junio, los obispos hacen un llamado urgente a los candidatos, a los actores políticos y a toda la ciudadanía para rechazar la violencia verbal, promover una comunicación responsable y fortalecer la convivencia democrática.A través del mensaje titulado “Desarmemos las palabras y contribuiremos a desarmar a Colombia”, la Comunidad de Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia expresa su preocupación por el tono que ha venido marcando el debate político nacional y por el impacto que este puede tener sobre la unidad social y la construcción de la paz.Preocupación por el deterioro del debate públicoLos obispos advierten que, tras la primera vuelta presidencial, se ha intensificado una dinámica de confrontación que legitima la agresión verbal y deteriora el respeto por la dignidad de las personas. En este sentido, recuerdan las palabras del papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti, donde señala que los insultos, maltratos y descalificaciones pueden llegar a “destrozar la imagen y la dignidad del otro”.Los prelados manifiestan una especial preocupación por el uso estratégico de emociones como el miedo, la indignación y la venganza dentro de las contiendas democráticas. Según afirman, la instrumentalización de estos sentimientos pone a la ciudadanía en riesgo de una mayor fractura social y puede alimentar escenarios de violencia.“Convertir la política en una dinámica marcada por el miedo, el odio y la polarización debilita la deliberación racional, rompe el reconocimiento recíproco entre los ciudadanos y termina erosionando las bases éticas de la democracia”, expresan en el comunicado.Un llamado a privilegiar las propuestas y el bien comúnAnte esta situación, el episcopado invita a los colombianos a actuar con serenidad y cordura, y a exigir que el debate electoral se centre en las propuestas para responder a las principales necesidades del país. Los obispos exhortan a que la atención pública se concentre en los programas de gobierno, los compromisos concretos de los candidatos y su capacidad para gobernar en favor de todos los ciudadanos.El mensaje insiste en que la búsqueda del bien común debe estar por encima de los intereses particulares o de las confrontaciones partidistas, promoviendo valores como la equidad, la justicia, la unidad, el perdón, la reconciliación y la paz.Desarmar la comunicación para construir la pazEn consonancia con el Evangelio y retomando una reciente exhortación del papa León XIV, los prelados hacen también un llamado a “desarmar la comunicación de todo prejuicio, rencor, fanatismo y odio”, favoreciendo una cultura del encuentro y del diálogo.Citanto al Santo Padre, recuerdan que “no sirve una comunicación estridente y de fuerza, sino una comunicación capaz de escuchar y de acoger la voz de los débiles que no tienen voz”. Asimismo, destacan que una comunicación “desarmada y desarmante” permite construir una mirada distinta sobre la realidad y actuar de manera coherente con la dignidad humana.Un llamado especial a quienes aspiran a gobernar ColombiaDe manera particular, a quienes aspiran a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, los obispos refieren la trascendencia de sus palabras y actuaciones en este momento decisivo para la nación. “Su responsabilidad es enorme, delicada y decisiva”, afirman, al tiempo que les exhortan a promover la paz y el diálogo como caminos para la construcción del futuro del país.En ese contexto, recuerdan que “pasarán a la historia quienes siembran la paz, no quienes cosechan víctimas”, e invitan a reconocer en los demás no enemigos a derrotar, sino personas con quienes es posible dialogar y construir acuerdos.La paz como responsabilidad de todosEl mensaje concluye con una reflexión que resume el espíritu del llamado episcopal y la responsabilidad compartida de todos los actores sociales y políticos en este momento electoral.Retomando una advertencia del papa Pío XII, los obispos recuerdan que “con la paz no se pierde nada, mientras que con la guerra todo puede perderse”.Vea a continuación la lectura del mensaje por parte del Secretario General de la Conferencia Episcopal de Colombia: