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Con la posesión de monseñor Wiston Mosquera, la Diócesis de Quibdó inicia un histórico camino de su vida pastoral por la ruta de la paz
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El sábado 5 de octubre, un día después de que la Iglesia Universal celebrara la fiesta litúrgica de San Francisco de Asís y al cierre de las tradicionales fiestas de ‘San Pacho’ en el departamento del Chocó, la Catedral San Francisco de Asís acogió la emotiva ceremonia de posesión canónica de monseñor Wiston Mosquera Moreno como obispo de la Diócesis de Quibdó.
Con gran alegría y participación multitudinaria, la Iglesia que peregrina en ese importante territorio del pacífico colombiano recibió a su nuevo pastor; monseñor Mosquera Moreno se convierte en su quinto obispo. Además de ser el primer afrodescendiente en asumir esa misión episcopal, es hijo de uno de sus territorios vecinos; nació en el municipio de Andagoya.
En la ceremonia participaron cientos de fieles laicos, miembros del clero, seminaristas, diáconos, religiosas y religiosos de esta y de otras regiones del país, entre ellas, la Diócesis de Istmina-Tadó, jurisdicción donde está su lugar de nacimiento, y la Arquidiócesis de Cali, en la que se formó y recibió, tanto su ordenación presbiteral como episcopal. Además, lo acompañaron doce de sus hermanos obispos, entre ellos, monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Asimismo, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta.
En la Eucaristía también estuvieron presentes la Gobernadora del Chocó, Nubia Córdoba, la vicepresidenta Francia Márquez y el canciller Luis Gilberto Murillo, así como otros alcaldes y autoridades locales.
“Ha llegado para servir a los pobres con el compromiso ineludible de la paz”
Previo al rito de posesión, intervino en la celebración monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, quien venía ejerciendo como administrador apostólico de la Diócesis de Quibdó desde el 29 de junio de 2022, luego de que el papa Francisco nombrara a monseñor Juan Carlos Barreto como obispo de Soacha.
En su mensaje, monseñor Mario hizo referencia a la relación especial existente entre los compromisos evangélicos del escudo de la Diócesis de Quibdó y el escudo episcopal de monseñor Wiston:
“El escudo de la diócesis tiene como compromiso “Me envió a evangelizar a los pobres” y su escudo episcopal, “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, mejor armonización no pudo darse porque llega a un pueblo pobre, aquí todos somos pobres; pobres porque necesitamos de Dios. Somos pobres porque con facilidad se nos escapa, atraídos por las invitaciones del mundo sin Dios, lo que significa vivir con Dios. Somos pobres porque ahogados en las aspiraciones humanas, no nos damos cuenta que la verdadera liberación está en Dios (…) Llega a un pueblo que está en guerra ansioso la paz. Estamos en guerra porque no permitimos que el sermón de las bienaventuranzas penetre entre nuestras conciencias, estamos en guerra porque a todos nos da miedo el martirio al asumir el Evangelio y confiamos equivocadamente alcanzar nuestra redención humana siguiendo nuestro capricho personal y aunando nuestros compromisos particulares. Estamos en guerra porque no queremos ser hijos de Dios”.
“Querido monseñor Wiston, bendito el que viene en el nombre del Señor”
Por su parte, el Nuncio Apostólico en Colombia, quien dio posesión a monseñor Wiston, agradeció la misión episcopal de monseñor Fidel León Cadavid Marín y a monseñor Juan Carlos Barreto Barreto, anteriores pastores de esa jurisdicción, presentes en la posesión del nuevo obispo. Además, agradeció la administración ejercida por monseñor Mario de Jesús.
El representante del papa Francisco en Colombia reconoció los valores, riqueza familiar y formación en la fe de monseñor Wiston, así como la experiencia ganada en la Arquidiócesis de Cali, donde desde el año 2017 se desempeñaba como Vicario General, para su misión pastoral en Quibdó:
“Llegas a esta tierra chocoana, que bien conoces y que en tu pueblo natal Andagoya, en la Diócesis de Istmina-Tadó, te ha engendrado en la fe. Llegas a esta Iglesia de Quibdó enriquecido de los dones que aquí en esta tierra has recibido de tu familia; dones de una cultura tan rica de humanidad, en los valores de la hermandad, del compartir, de resistir en las luchas de la vida de esta cultura afrocolombiana, de una fe profunda testimoniada con la generosidad de tantos hombres y mujeres, fe que ha permitido mantener la esperanza frente a tantas dificultades. Llegas a esta tierra, querido monseñor Wiston, rico de la experiencia de vida y de fe de la Iglesia, en la que te has formado, en la que has dado tus primeros pasos como sacerdote aprendiendo de los hermanos la misión de pastor y convirtiéndote tú mismo en guía y ejemplo de muchos en tu calidad de Vicario General, tarea que te ha permitido conocer de cerca el ministerio del obispo”.
Además, haciendo referencia a los símbolos episcopales que recibió durante su ordenación, celebrada el pasado 14 de septiembre en Cali, recordó los compromisos que asume en el inicio de este ministerio, especialmente frente a la difícil realidad que viven las comunidades de Quibdó:
“Tú mismo estás llamado a defender la grey que se te confía. Muchas son las amenazas que la rodean, la violencia que sigue azotando estas tierras, las injusticias que se vuelven estructurales, la cultura de la ilegalidad que corrompe los corazones. Frente a todo eso, la única arma que tú tendrás es el Evangelio bajo el cual estabas al momento de la plegaria de consagración episcopal y del cual has sido constituido heraldo; arma que es débil a los ojos del mundo, pero poderoso porque es la fuerza de Dios que solo puede convertir los corazones y así transformar la tierra. Y tú pastoreo será también el signo del compromiso permanente de esta iglesia de Quibdó con la realidad de esta tierra”.
“Trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”
Por su parte, monseñor Wiston evocó la figura de santidad de Francisco de Asís, patrono de Quibdó. Afirmó que es el relativismo de los criterios humanos el que no permite reconocer en el Dios hecho hombre a aquel hermano, pero que es ese encuentro con el otro, donde se da la oportunidad para aprender y buscar soluciones a los males que están afectando a la comunidad, entre ellos, el conflicto armado. Recordó que Jesús llama a colaborar en la pacificación del entorno desde la difusión del Evangelio sin miedo.
Sobre su misión, monseñor Wiston afirmó que llega a la Diócesis de Quibdó en el nombre del Señor y no en el suyo; “llego como enviado y es Jesús quien me ha buscado; Él me trae de nuevo para seguir sirviendo en esta misión con ustedes, a todos nuestros hermanos de la Diócesis de Quibdó y de la Iglesia universal, para anunciarlo con vehemencia y con amor”.
Asimismo, el nuevo obispo explicó que muchos son incapaces de escuchar el llamado de Dios porque solo tienen oídos para escucharse a sí mismos, creen que pueden prescindir de las personas a su alrededor, incluso del mismo Jesús.
Y como si trazara un camino pastoral muy claro, el obispo de Quibdó dio a conocer su deseo de que la búsqueda constante de la paz cuente con la participación de todos en el territorio chocoano. En este sentido, aprovechó para hacer un contundente llamado:
“Desde esta majestuosa Catedral, quiero convocar a todas las fuerzas vivas del departamento a que aunemos esfuerzos para sacar adelante esta capital, para que supere sus rezagos y brille con el esplendor de sus riquezas humanas y las riquezas que la naturaleza le provee (…) Espero que los sacerdotes, todos, y cada uno de los servidores, laicos, religiosos y religiosas, sean promotores de la evangelización y de la reconciliación entre miembros de una misma familia, de la familia de la parroquia, de la familia de la Iglesia. Desde ya, los quiero convocar a que trabajemos generosamente por el bien de esta diócesis y del departamento del Chocó…Que nadie se sienta excluido de esta tarea”.
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Iglesia en Colombia fortalece respuesta de sus tribunales eclesiásticos a desafíos jurídicos y pastorales
La VIII Jornada de Actualización en Derecho Canónico Matrimonial y Penal reunió a cerca de 170 operadores de justicia de 50 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia, junto con delegaciones de Perú, Ecuador y Venezuela. El encuentro fortaleció la formación permanente de quienes sirven en los tribunales eclesiásticos y reafirmó que la administración de justicia en la Iglesia constituye una auténtica acción pastoral al servicio de las personas, las familias y la misión evangelizadora.La justicia en la Iglesia no se limita a la aplicación de normas o a la resolución de procesos jurídicos. Su razón de ser es servir al Pueblo de Dios, proteger los derechos de los fieles y acompañar, con verdad, justicia y caridad, las diversas realidades humanas que se presentan en la vida eclesial. Con esa convicción se desarrolló la VIII Jornada de Actualización en Derecho Canónico Matrimonial y Penal, un espacio de formación que reunió en Bogotá a cerca de 170 operadores de justicia de Colombia y otros países de la región.Organizada por el Tribunal Eclesiástico de Apelación para Colombia, en alianza con la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) y la Pontificia Universidad Javeriana, la jornada convocó a vicarios judiciales, jueces, defensores del vínculo, promotores de justicia, notarios, abogados y demás colaboradores de los tribunales eclesiásticos de 50 jurisdicciones de Colombia, así como a representantes de Perú, Ecuador y Venezuela.El encuentro fue promovido por el Tribunal Eclesiástico de Apelación para Colombia, organismo constituido por la Santa Sede en 1967 y en funcionamiento desde 1970, que conoce las apelaciones provenientes de la mayoría de los tribunales eclesiásticos del país y tiene, entre sus responsabilidades, favorecer la unidad de la jurisprudencia canónica y fortalecer la formación permanente de quienes administran la justicia en la Iglesia.El Derecho Canónico, un servicio para la vida de la IglesiaUno de los mensajes centrales de la jornada fue redescubrir el verdadero sentido del Derecho Canónico. Lejos de constituir únicamente un conjunto de normas, representa un instrumento indispensable para ordenar la vida eclesial, proteger los derechos de los fieles y favorecer el cumplimiento de la misión que Cristo confió a la Iglesia.Así lo explicó monseñor Marco Antonio Merchán Ladino, obispo de Neiva y presidente del Tribunal Eclesiástico de Apelación para Colombia, al establecer un paralelo entre el derecho civil y el derecho canónico.Mientras el primero busca garantizar el bien común dentro de la sociedad, el segundo cumple esa misma función en la vida de la Iglesia, aunque con un horizonte propio: contribuir a su misión evangelizadora y al bien espiritual de los fieles."El derecho civil busca el bien común de la sociedad. El Derecho Canónico también busca el bien común, pero orientado a la misión propia de la Iglesia."El prelado recordó, además, que el propio Código de Derecho Canónico establece el fin último de toda la actividad jurídica eclesial."El último de los cánones dice cuál es la finalidad de todo el derecho: la salvación de las almas. El derecho nos ayuda a entender lo que mínimamente debemos hacer; después viene la caridad, que nos lleva mucho más allá."Desde esta perspectiva, explicó que la administración de la justicia eclesiástica constituye un verdadero servicio pastoral, pues busca que las decisiones jurídicas contribuyan siempre al bien de las personas, de las familias y de toda la comunidad eclesial.Una justicia que también es pastoralEse mismo horizonte fue desarrollado por monseñor Felipe Heredia Esteban, prelado auditor del Tribunal Apostólico de la Rota Romana y principal conferencista de la jornada, quien compartió con los participantes la experiencia del máximo tribunal ordinario de apelación de la Santa Sede.Durante sus intervenciones insistió en que la actividad judicial de la Iglesia no puede entenderse separada de su acción evangelizadora."Todo lo que es judicial es pastoral y todo lo que aquí se ha hecho tiene una repercusión pastoral inmediata en la vida de los fieles, en la vida de las familias y de los clérigos."Su reflexión permitió comprender que cada proceso canónico involucra historias concretas de personas que esperan ser escuchadas, acompañadas y atendidas con justicia, pero también con sensibilidad pastoral. En este sentido, la aplicación del Derecho Canónico no se reduce al cumplimiento de procedimientos, sino que busca ofrecer respuestas que protejan la dignidad de las personas y contribuyan a la comunión eclesial.La presencia de un auditor de la Rota Romana permitió además acercar a los participantes a la jurisprudencia más reciente de la Santa Sede y dialogar sobre su aplicación en las Iglesias particulares, favoreciendo una mayor armonía en la administración de la justicia eclesiástica.Formarse para responder a los desafíos del presenteLas conferencias y espacios de diálogo abordaron algunos de los principales desafíos que hoy enfrenta la justicia canónica: las causas de nulidad matrimonial, el Derecho Penal Canónico, la protección de menores y personas vulnerables, la atención a las víctimas, la evolución de la jurisprudencia y otros aspectos que interpelan diariamente el trabajo de los tribunales eclesiásticos.Para el padre Omar Enrique Cristancho Gómez, vicario judicial del Tribunal Eclesiástico de Apelación para Colombia, esta actualización permanente resulta indispensable para que el Derecho Canónico responda a las nuevas realidades sociales y eclesiales."Queremos que el Derecho Canónico sea visto como una realidad cercana a la vida del hombre de hoy y de la familia. Desde el derecho podemos iluminar aquellos contextos donde la vida matrimonial enfrenta grandes desafíos."Asimismo, destacó que estos espacios favorecen el intercambio de experiencias entre los distintos tribunales y fortalecen el servicio que la Iglesia presta en todo el país.Una experiencia de comunión al servicio del Pueblo de DiosOtro de los aspectos destacados durante la jornada fue el intercambio de experiencias entre operadores de justicia provenientes de distintas regiones y países.Monseñor Felipe Heredia subrayó que este diálogo constituye una expresión concreta de la sinodalidad promovida por la Iglesia."Este encuentro ha sido muy beneficioso porque, en realidad, esto es la sinodalidad: el intercambio de experiencias y de conocimientos al servicio del Pueblo de Dios."Esa valoración fue compartida por los participantes. María Fernanda Lugo Caicedo, abogada de la Diócesis de Chiquinquirá, destacó que los contenidos abordados responden directamente a las necesidades actuales de las Iglesias particulares."Son temas importantes y demasiado actuales para nuestras realidades. Me llevo herramientas para fortalecer la cultura del cuidado y seguir acompañando mejor a mi diócesis."Por su parte, Rosario Carvajal Arizmendi, presidenta del Colegio de Canonistas de Colombia, y el abogado Daniel Chamorro coincidieron en que la jornada fortaleció tanto la actualización jurídica como la comunión entre quienes sirven en los tribunales eclesiásticos.Una formación que fortalece la misión evangelizadoraMás allá de los conocimientos técnicos adquiridos, la VIII Jornada de Actualización en Derecho Canónico Matrimonial y Penal dejó una convicción compartida: la administración de la justicia eclesiástica constituye una dimensión esencial de la misión pastoral de la Iglesia. Por ello, la formación permanente de quienes ejercen este servicio no solo fortalece el trabajo de los tribunales eclesiásticos, sino que redunda en una mejor atención a las personas que acuden a la Iglesia buscando verdad, discernimiento y justicia.Vea a continuación el informe audiovisual con los momentos y testimonios más destacados:
Mié 29 Jul 2026
En el aniversario 501 de Santa Marta nació LUX, una iniciativa de la Diócesis para consagrar la ciudad al Señor
En el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, la Iglesia particular celebró la primera edición de LUX 2026, una iniciativa que integra peregrinación, oración y música sacra para renovar el compromiso espiritual de la ciudad y promover una cultura del encuentro, la reconciliación y la esperanza.La Diócesis de Santa Marta dio inicio a una nueva tradición que buscará acompañar, cada año, la conmemoración del aniversario de la ciudad más antigua de Colombia con un gesto de fe, oración y comunión. Se trata de LUX – Noche de Consagración de Santa Marta, una iniciativa pastoral que, en su primera edición, reunió a centenares de fieles en una Peregrinación de la Luz, una solemne oración de consagración de la ciudad y diversas expresiones de música sacra.La propuesta, desarrollada en el marco de los 501 años de la fundación de Santa Marta, nació con el propósito de fortalecer la fe de los samarios, preservar el legado religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de evangelización —en el territorio donde surgió la primera jurisdicción eclesiástica del actual territorio colombiano— y renovar el compromiso de todos con la construcción de una sociedad más fraterna, solidaria y esperanzadora.Una ciudad puesta bajo la luz de CristoPortando cirios encendidos y las banderas de Santa Marta, el pasado 25 de julio, los participantes recorrieron las calles del Centro Histórico hasta llegar a la Catedral Basílica Menor, donde el obispo de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, presidió una oración de acción de gracias por la historia de la ciudad y consagró su presente y su futuro al Señor, encomendándolos bajo la protección de Santa Marta de Betania, patrona de esta Iglesia particular.Durante la celebración, el prelado elevó una plegaria por quienes tienen la responsabilidad de gobernar y servir al bien común, para que sus decisiones estén inspiradas por la justicia, la verdad, la transparencia y el espíritu de servicio. También oró por las familias, los niños, los jóvenes, los adultos mayores, los enfermos, quienes padecen la pobreza o la violencia y por todos los hombres y mujeres que, desde distintos ámbitos, contribuyen diariamente al desarrollo de la ciudad.Asimismo, pidió que Santa Marta continúe avanzando como un territorio donde florezcan la reconciliación, la solidaridad, la justicia y la paz, e invitó a la Iglesia, las autoridades civiles, las instituciones, el sector privado y la ciudadanía a trabajar unidos por el bien común.Al concluir la oración, monseñor Bacci expresó el deseo de que "nunca falte entre nosotros la fe, que fortalece el corazón; la evangelización, que transforma la vida; y la cultura, que nos ayuda a reconocer la riqueza de nuestra historia y de nuestra identidad", una síntesis del espíritu que anima esta nueva iniciativa diocesana.Bajo el lema "Caminen como hijos de la luz" (Efesios 5, 8), LUX dejó un mensaje claro: el futuro de Santa Marta requiere del compromiso de todos, iluminados por Cristo y dispuestos a construir una ciudad más justa, reconciliada y esperanzadora.La belleza como camino de evangelizaciónLa primera edición de LUX también estuvo marcada por la música sacra como expresión privilegiada de la fe y de la tradición litúrgica de la Iglesia.La jornada concluyó con una presentación de la Coral Diocesana Laudate Dominum, dirigida por el presbítero Jorge Garzón, delegado diocesano de la Pastoral del Canto Litúrgico. Cada una de las obras interpretadas estuvo acompañada por una explicación catequética sobre su significado y el momento de la celebración eucarística al que pertenece, permitiendo que los asistentes profundizaran en la riqueza espiritual y litúrgica de este patrimonio musical.Como parte de esta misma apuesta pastoral, la Catedral Basílica Menor acogió también este 27 de julio un concierto de música sacra interpretado por la Orquesta Filarmónica de Cajamag, iniciativa que reunió a la comunidad alrededor de la espiritualidad, el arte y el patrimonio cultural de Santa Marta.Una invitación a construir ciudad desde la armoníaAl finalizar el concierto, monseñor José Mario Bacci reflexionó sobre el significado de las palabras sinfonía y armonía, para invitar a los asistentes a reconocer que la diversidad, cuando se pone al servicio del bien común, puede convertirse en fuente de unidad y esperanza."No fue un sólo instrumento, sino muchas sonoridades al tiempo las que crearon una melodía agradable a los oídos. Eso significa sinfonía: sonar con el otro, no sobre el otro", expresó.A partir de esta reflexión, animó a superar las divisiones y a trabajar conjuntamente para afrontar desafíos como la pobreza, el estancamiento y la corrupción, convencido de que la construcción de una mejor ciudad requiere el compromiso de todos.El obispo recordó además una conocida enseñanza de san Juan Pablo II: "La fe que no se hace cultura es una fe insuficientemente vivida, poco pensada y no plenamente asumida", destacando que el anuncio del Evangelio también transforma las expresiones culturales cuando ilumina la vida de las personas y de los pueblos.En este sentido, explicó que la Diócesis de Santa Marta continuará promoviendo iniciativas que favorezcan el encuentro entre la fe y la cultura, impulsando una auténtica cultura del encuentro, del servicio, la fraternidad y la paz.Una iniciativa con vocación de permanenciaCon el nacimiento de LUX, la Diócesis de Santa Marta busca consolidar una celebración anual que fortalezca la identidad espiritual de la ciudad y contribuya a preservar el patrimonio religioso y cultural construido a lo largo de casi cinco siglos de presencia de la Iglesia en este territorio.Más que una programación conmemorativa, esta iniciativa se proyecta como un espacio permanente de oración por Santa Marta, de encuentro entre las familias, de fortalecimiento de la fe y de renovación del compromiso ciudadano con el bien común.Así, en el contexto de los 501 años de la ciudad y del camino hacia el quinto centenario de la diócesis más antigua de Colombia, LUX se perfila como una expresión pastoral que une evangelización, memoria histórica, cultura y esperanza, invitando a las nuevas generaciones a mantener vivo el legado espiritual que ha acompañado el desarrollo de Santa Marta desde sus orígenes.
Mié 29 Jul 2026
Disponible la quinta edición de Actualidad Teológica, dedicada a la formación de los futuros presbíteros en Colombia
La Comisión Episcopal de Doctrina y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) presentaron la quinta edición del boletín Actualidad Teológica, una publicación que, en esta oportunidad, ofrece a la Iglesia en el país el documento "Formar presbíteros para una Iglesia sinodal misionera. La formación presbiteral en Colombia en clave sinodal misionera: fundamentos, diagnóstico y propuestas para el discernimiento episcopal".Esta edición reviste un significado especial porque recoge la reflexión teológico-pastoral preparada por el Comité Teológico Consultivo y la Comisión Episcopal de Doctrina como insumo para la CXXI Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano, celebrada a inicios del mes de julio de 2026 y dedicada al tema de la formación inicial al presbiterado en perspectiva sinodal misionera.Más que ofrecer respuestas definitivas, el documento busca enriquecer el discernimiento frente a uno de los desafíos más importantes para la vida de la Iglesia: formar presbíteros capaces de ejercer su ministerio desde la comunión, la participación y la misión, en consonancia con el camino sinodal impulsado por la Iglesia universal. Para ello, integra fundamentos doctrinales y magisteriales, un análisis de la realidad colombiana y diversas propuestas orientadas a fortalecer los procesos de formación sacerdotal.Una reflexión desde los desafíos de la Iglesia en ColombiaEl documento parte del reconocimiento de que la formación presbiteral debe responder a las realidades sociales, culturales y eclesiales del país. En ese sentido, plantea que los futuros sacerdotes requieren una preparación que los capacite para acompañar los procesos de reconciliación, afrontar las desigualdades sociales, dialogar con una sociedad cada vez más plural y ejercer un ministerio cercano al Pueblo de Dios.Entre los principales desafíos identificados se encuentran la necesidad de fortalecer la vinculación de los seminarios con la realidad social y pastoral de las comunidades; favorecer una formación que integre de manera equilibrada las dimensiones humana, espiritual, intelectual y pastoral; preparar mejor a los formadores; promover una mayor corresponsabilidad de la comunidad eclesial en los procesos formativos; fortalecer el discernimiento comunitario y ampliar la participación cualificada de laicos y mujeres en diversos ámbitos de la formación, de acuerdo con las competencias y responsabilidades propias de cada uno dentro de la vida de la Iglesia.Asimismo, la publicación subraya la importancia de formar sacerdotes con capacidad para el diálogo ecuménico e interreligioso, comprometidos con la construcción de la paz, la justicia social y el cuidado de la casa común, preparados para leer los signos de los tiempos y anunciar el Evangelio en los diversos contextos de la Colombia actual.Un aporte para el discernimiento eclesialEn su presentación, el boletín señala que esta quinta edición pone a disposición de obispos, formadores, teólogos, seminaristas, agentes de pastoral y demás lectores interesados una reflexión orientada a enriquecer el diálogo eclesial y contribuir a la formación de pastores "comprometidos con la comunión, la participación y la misión". Además, expresa el deseo de que su lectura favorezca el discernimiento, suscite nuevas preguntas y fortalezca el compromiso con la renovación de la formación presbiteral al servicio de una Iglesia sinodal misionera.La Conferencia Episcopal de Colombia pone esta nueva edición de Actualidad Teológica a disposición de quienes deseen profundizar en este tema. El boletín puede consultarse y descargarse aquí.
Mar 28 Jul 2026
"Quiero ser un obispo que cuide la esperanza del pueblo": Mons. Arnulfo Moreno Quiñonez tras ser ordenado Obispo Auxiliar de Cali
La Catedral Metropolitana de San Pedro Apóstol de Cali fue escenario, este sábado 25 de julio, de la solemne celebración eucarística en la que monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez fue ordenado como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali.La Eucaristía fue presidida por monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, y contó con la participación de monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; monseñor Alfonso García López, obispo del Vicariato Apostólico de Guapi; el secretario encargado de la Nunciatura Apostólica en Colombia; los obispos de la Provincia Eclesiástica de Cali y de otras jurisdicciones del país; sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas, familiares y numerosos fieles. También asistieron autoridades civiles, entre ellas, el alcalde de Santiago de Cali, Alejandro Eder.La celebración coincidió con la solemnidad de Santiago Apóstol, patrono de la capital vallecaucana, una fecha que el arzobispo de Cali calificó como especialmente significativa para acoger el ministerio del nuevo obispo.Un don para la Iglesia de Cali y para la Iglesia UniversalAl iniciar su homilía, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez expresó la alegría de la Arquidiócesis por el nombramiento de dos nuevos obispos auxiliares realizado por el Papa León XIV: monseñor Arnulfo Moreno Quiñonez y el padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, cuya ordenación episcopal tendrá lugar el próximo 1 de agosto.El Arzobispo agradeció al Santo Padre por estos nombramientos y destacó la generosa respuesta de ambos sacerdotes al llamado recibido para servir a la Iglesia."Los obispos no hacen carrera; son llamados por Dios"Durante su reflexión, monseñor Luis Fernando recordó que el ministerio episcopal nace de la elección del Espíritu Santo y no de una aspiración personal.Apoyado en el decreto Christus Dominus del Concilio Vaticano II, explicó que los obispos, como sucesores de los apóstoles, están llamados a perpetuar la misión de Cristo, Buen Pastor, mediante el anuncio fiel del Evangelio y el servicio al Pueblo de Dios.Al referirse a la historia vocacional de monseñor Arnulfo, evocó sus raíces en el Vicariato Apostólico de Guapi y destacó que Dios llama desde las periferias de la Iglesia para confiar grandes responsabilidades pastorales."El Señor llama a quien quiere", afirmó monseñor Rodríguez, al recordar que el nuevo obispo proviene de una tierra marcada por profundas riquezas humanas y culturales, pero también por desafíos como la pobreza, el abandono y la violencia.Un pastor llamado a fortalecer la esperanzaEn su homilía, el arzobispo de Cali invitó al nuevo obispo a ejercer un ministerio caracterizado por la cercanía, la fidelidad al Evangelio y el servicio.También advirtió sobre los desafíos que enfrenta la humanidad en la actualidad y recordó la necesidad de custodiar siempre la dignidad de la persona humana, promover la paz, la solidaridad, el cuidado de la creación y la fraternidad, principios esenciales de la doctrina social de la Iglesia.Al explicar el lema episcopal elegido por monseñor Arnulfo —"¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna" (Jn 6,68)— señaló que estas palabras resumen la misión del obispo: conducir al pueblo hacia Cristo y salir al encuentro de quienes esperan una palabra de esperanza.El Episcopado colombiano le dio la bienvenida al nuevo obispoDurante la celebración fue leída la carta enviada por la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Colombia, integrada por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, presidente; monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, vicepresidente, y monseñor Germán Medina Acosta, secretario general.En el mensaje, los obispos expresaron su alegría por la ordenación episcopal y dieron la bienvenida a monseñor Arnulfo Moreno al Colegio Apostólico que peregrina en Colombia.Asimismo, destacaron que su lema episcopal será inspiración permanente para anunciar el Evangelio con valentía, acompañar al Pueblo de Dios con cercanía y esperanza, y testimoniar la misericordia de Cristo en medio de los desafíos actuales.La Presidencia de la Conferencia Episcopal encomendó además su ministerio a la protección de la Santísima Virgen María y de San José, pidiendo al Señor que le conceda sabiduría para discernir, fortaleza para servir y un corazón de pastor capaz de reflejar la ternura de Cristo."Quiero ser el obispo que cuide la esperanza del pueblo"En sus primeras palabras como obispo, monseñor Arnulfo Moreno expresó su gratitud a Dios, al Papa León XIV, a los obispos presentes, a sus formadores, a los sacerdotes, religiosos, seminaristas, familiares y a las comunidades del Vicariato Apostólico de Guapi y de la Arquidiócesis de Cali que han acompañado su camino vocacional.Al profundizar en el significado de su lema episcopal, afirmó que las palabras de san Pedro expresan la certeza de que únicamente Jesucristo ofrece la respuesta definitiva a las búsquedas del ser humano, especialmente en un contexto marcado por la violencia, el miedo, la polarización y la incertidumbre.Inspirado en una conocida expresión del Papa Francisco, manifestó el estilo pastoral con el que desea ejercer su ministerio:"Quiero ser el obispo que camine delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo; en medio, con cercanía sencilla y misericordiosa; y detrás, para acompañar a quienes más lo necesitan."Finalmente, encomendó su ministerio a la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios, patrona tanto de la Arquidiócesis de Cali como del Vicariato Apostólico de Guapi, así como al apóstol Santiago, patrono de la capital vallecaucana.Cali se prepara para recibir a su segundo obispo auxiliarDurante la celebración también se elevó una acción de gracias por la próxima ordenación episcopal del padre Luis Fernando de Jesús Pérez Agudelo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín, nombrado igualmente por el Papa León XIV como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cali. Tendrá lugar el próximo sábado 1 de agosto en Medellín, con lo que se completará el servicio de los dos nuevos obispos auxiliares llamados a fortalecer la misión evangelizadora de la Iglesia que peregrina en Cali.