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evangelio

Mié 3 Ago 2022

4 de agosto | Lectura del santo Evangelio según san Mt 16, 13-23

EN aquel tiempo, 13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». 14 Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». 15 Él les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». 16 Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». 17 Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. 19 Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». 20 Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías 21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. 22 Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». 23 Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Palabra del Señor.

Mar 2 Ago 2022

3 de agosto | Lectura del santo Evangelio según san Mt 15, 21-28

EN aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». 23 Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando. 24 Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». 25 Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». 26 Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». 27 Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». 28 Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija. Palabra del Señor.

Mar 2 Ago 2022

2 de agosto | Lectura del Santo Evangelio según san Mt 14, 22-36.

DESPUÉS de que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. 23 Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. 24 Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. 25 A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. 27 Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!». 28 Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». 29 Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; 30 pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». 31 Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». 32 En cuanto subieron a la barca amainó el viento. 33 Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios». 34 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. 35 Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos. 36 Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados. Palabra del Señor.

Lun 1 Ago 2022

1 de agosto | Lectura del santo Evangelio según san Mt 14, 13-21.

EN aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el bautista, marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. 14 Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. 15 Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». 16 Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, denles ustedes de comer». 17 Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». 18 Les dijo: «Tráiganmelos». 19 Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. 21 Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Palabra del Señor.

Lun 1 Ago 2022

31 de Julio | Lectura del santo Evangelio según San Lc 12, 13-21

ALGUIEN de entre la multitud dijo a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». 14 Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?». 15 Y les dijo: «Miren: guárdense de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». 16 Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. 17 Y empezó a echar cálculos, diciéndose: "¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha". 18 Y se dijo: "Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. 19 Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente". 20 Pero Dios le dijo: "Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado". 21 Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios». Palabra del Señor.

Vie 29 Jul 2022

30 de Julio | Lectura del santo Evangelio según san Mt 14, 1-12.

1 EN aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús 2 y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». 3 Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; 4 porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. 5 Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. 6 El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, 7 que juró darle lo que pidiera. 8 Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista». 9 El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, 10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. 12 Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús. Palabra del Señor.

Mié 27 Jul 2022

La Eucaristía nos educa para la misión

Por: Mons. José Libardo Garcés Monsalve - En este momento de la vida de la Iglesia, el Papa Francisco nos ha hecho un llamado reiterativo a la misión y plantea la evangelización como el cumplimiento del mandato del Señor de ir por todas partes a anunciar el mensaje de la salvación: “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he mandado”(Mt 28, 19-20), esta es la misión que asumimos en nuestra Diócesis de Cúcuta, cuando todos estamos en salida misionera cumpliendo el desafío siempre nuevo de la misión evangelizadora de la Iglesia en esta porción del pueblo de Dios que se nos ha confiado, para dar a conocer la persona, el mensaje y la Palabra de Nuestro Señor Jesucristo. Este mandato es para todos los bautizados y de manera especial, para los ministros que tenemos esta tarea por elección de Dios y llamado y envío de la Iglesia, con el gozo de predicar el Evangelio, tal como lo afirma Papa Francisco:“La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera”(Evangelii Gaudium #21), que se expresa mediante el fervor pastoral que cada discípulo misionero siente en su corazón y que lo realiza haciendo renuncias y sacrificios en la alegría de la gra­cia de Dios que lo mueve, aceptan­do el llamado del Señor a“salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). El fervor misionero tiene que bro­tar de la Eucaristía bien celebrada y vivida con intensidad, donde transformamos la vida en Jesu­cristo, para salir a dar testimonio con la vida y con las palabras de lo que celebramos en la Santa Misa. Cuando se termina la celebración de la Eucaristía en el templo, co­mienza otra celebración que com­promete toda la existencia. La asamblea reunida en comunión sale a cumplir el mandato del Se­ñor, por eso los participantes del sacrificio eucarístico se dispersan por los caminos del mundo, en calidad de testigos de la Muerte y Resurrec­ción de Cristo entre los hermanos. La gran noticia del Evangelio cuando llega a nuestro co­razón, no es posible guardarla, sino que se experimenta la urgencia de comu­nicarla. Tener la gracia de gozar en la Eucaristía de un amor que va hasta el extremo, invita al com­promiso misionero, porque tanto amor no se puede esconder deján­dolo para sí, sino que hay que salir a proclamarlo. Esta es la misión de la Iglesia, salir a comunicar el don recibido en la Eucaristía y ha­cerlo con el poder del Espíritu que la Eucaristía entrega a cada uno cuando recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Así lo enseña el Documento de Aparecida cuando afirma:“La Eucaristía, fuente in­agotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí, el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y des­pierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vi­vido”(DA 251). Se trata de salir a hacer el anuncio de lo que hemos vivido en la ce­lebración eucarística, dando testi­monio de nuestro Señor Jesucristo y convirtiéndonos en auténticos discípulos misioneros del Señor. No es el anuncio de cualquier re­lato, es la gran noticia del Evan­gelio que nos da la vida eterna. Así lo enseña Aparecida cuando afirma:“La fuerza de este anuncio de vida será fecundo si lo hacemos con el estilo adecuado, con las actitudes del Maestro, te­niendo siempre a la Eucaristía como fuente y cumbre de toda actividad mi­sionera”(DA 363), de tal manera que la Eucaristía educa al creyente para la misión. De ahí se desprende la importancia de la Eu­caristía dominical, pues la familia cristiana vive y se cultiva para la misión en la mesa eucarística, ya que “sin una participación acti­va en la celebración eucarística dominical, no habrá un discípu­lo misionero maduro”(DA 251). Por el bautismo comenzamos el proceso de vida cristiana para ser discípulos misioneros del Señor, que se va fortaleciendo con los de­más sacramentos, encontrando en“la Eucaristía la fuente y culmen de la vida cristiana”(LG 11), esto quiere decir su más alta ex­presión y el alimento que fortalece la comunión, para comunicarlo a los demás como buena nueva de Jesucristo, que nos convoca como hijos de un mismo Padre y herma­nos entre sí, llamados a participar de la misión evangelizadora de la Iglesia, ya que,“en la Eucaristía, se nutren las nuevas relaciones evangélicas que surgen de ser hijos del Padre y hermanos en Cristo. La Iglesia que la celebra es ‘casa y escuela de comunión’, donde los discípulos comparten la misma fe, esperanza y amor al servicio de la misión evangeliza­dora”(DA 158). Como creyentes en Cristo, segui­mos comprometidos con la misión, cumpliendo con alegría el manda­to del Señor, de ir por todas partes a anunciar la Palabra, el mensa­je y la persona de Nuestro Señor Jesucristo, siendo cristianos en salida misionera, ya que“en vir­tud del bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo mi­sionero”(EG 120), que recibe la fuerza y el impulso evangelizador de la Eucaristía que celebramos y del Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo que recibimos. Que la Santísima Virgen María, Estrella de la Evangelización y el glorioso Patriarca San José, alcan­cen del Señor todas las gracias y bendiciones necesarias, para cola­borar en la misión evangelizadora de la Iglesia, con la certeza que laEucaristía nos educa para la mi­sión. Sigamos adelante. Reciban mi bendición. + José Libardo Garcés Monsalve Obispo de la Diócesis de Cúcuta

Mié 27 Jul 2022

28 de Julio | Lectura del santo Evangelio según san Mt 13, 47-53.

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: 47 El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: 48 cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. 49 Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos 50 y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 ¿Han entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». 52 Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». 53 Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor.