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iglesia colombiana

Jue 9 Mar 2023

Obispos de Colombia se preparan para visitar juntos el Vaticano

El acontecimiento se dará en el marco de la Visita ad Limina Apostolorum 2023 (hasta los umbrales de los apóstoles), un importante viaje a Roma que llevarán a cabo entre los meses de marzo y abril los 72 prelados colombianos junto a monseñor Fadi Bou Chebl, Exarca del Rito Maronita en nuestro país. Tres son los propósitos centrales de esta importante ocasión: Venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo; encontrarse con el Pontífice como sucesor de San Pedro para dialogar con él y presentarle un informe amplio sobre el estado de la Iglesia que peregrina en el país; y visitar algunos de los dicasterios de la Curia Romana a los que previamente cada jurisdicción eclesiástica también ha debido enviar un informe. “Es un momento óptimo que nos regala el Señor para confirmarnos en la comunión como Iglesia Universal, en la comunión de la acción misionera de la Iglesia en Colombia”, así se ha referido sobre este importante acontecimiento monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC). Esta visita ad Limina, que reviste un carácter especial por llevarse a cabo en ambiente sinodal, se realizará en dos grupos. El primero, conformado por los prelados de las provincias eclesiásticas de Bogotá, Bucaramanga, Florencia, Ibagué, Nueva Pamplona, Tunja y Villavicencio, estará del 20 al 25 de marzo. El segundo, en el que se encuentran los obispos de las provincias de Barranquilla, Cali, Cartagena, Manizales, Medellín, Santa Fe de Antioquia y Popayán, la desarrollará del 17 al 22 de abril. Aunque el Decreto de la Sagrada Congregación, publicada por orden del Papa San Pío X (31 de diciembre de 1909) establece que esta visita deben hacerla todos los obispos cada cinco años, la última vez que los prelados colombianos la realizaron fue en junio del 2012, cuando se encontraron con el entonces Papa Benedicto XVI. Sobre este tema, monseñor Rueda ha indicado que el encuentro se pudo agendar para esta fecha gracias a la reunión que tuvo en marzo del año pasado con el Papa Francisco junto a monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos (Arzobispo de Popayán y Vicepresidente de la CEC) y a Luis Manuel Alí Herrera (Obispo auxiliar de Bogotá y Secretario General de la CEC). De acuerdo con monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena, quien realizará por tercera vez la Visita ad Limina, esta experiencia que permitirá a los obispos confirmar su fe apostólica y reforzar su comunión con el Santo Padre, también tiene gran relevancia para todos los demás miembros de la iglesia colombiana. Al respecto ha dicho que cada uno de ellos compartirá el Pontífice “las preocupaciones, los anhelos y esperanzas de su pueblo, de sus sacerdotes, de la vida religiosa, de sus seminaristas y de todos nuestros fieles cristianos laicos que desean muchísimo que nosotros llevemos sus inquietudes al corazón del Papa”. ___________________________________________ En el siguiente video podrá conocer más detalles de la Visita ad Limina 2023 de los obispos colombianos:

Lun 6 Mar 2023

Los retos que deja la Asamblea Regional de los Países Bolivarianos para la iglesia colombiana

Veinte personas hicieron parte de la delegación de la iglesia colombiana presente en la 'Tercera asamblea regional de la fase continental del Sínodo de la Sinodalidad para América Latina y el Caribe’ desarrollada en Quito (Ecuador) entre el 27 de febrero y el 03 de marzo. Reunión que hace parte de la preparación para el encuentro que se tendrá con el Papa Francisco en el mes de octubre del presente año. Según lo han expresado algunos de los participantes por Colombia, entre los que estuvieron representantes de comunidades étnicas, religiosos, religiosas, sacerdotes y obispos, esta asamblea se configuró como un importante espacio de escucha en actitud de profundo respeto y diálogo intercultural. Durante los cuatro días se llevaron a cabo espacios de trabajo grupal bajo la metodología de la conversión espiritual, inspirada en los retiros ignacianos, lo que facilitó la expresión de distintas reflexiones, posiciones y propuestas desde la espiritualidad que alimentan la misión y el caminar sinodal de cada país. “Se necesita vivir la espiritualidad de la sinodalidad para poder llegar a las conversiones personales, a la conversión pastoral y a la conversión de las estructuras”, así lo expresó monseñor Hugo Alberto Torres Marín, nombrado el pasado 25 de enero por el Papa Francisco como nuevo arzobispo de Santa Fe de Antioquia, quien estuvo presente en la asamblea junto a monseñor Luis José Rueda, Arzobispo de Bogotá, monseñor Juan Carlos Cárdenas, obispo de la Diócesis de Pasto y monseñor Francisco Ceballos, obispo de la Diócesis de Riohacha. De acuerdo con monseñor Torres varios retos deja este encuentro continental para la iglesia colombiana, algunos de ellos asociados a la necesidad de formación en la sinodalidad, la renovación de la liturgia, el cuidado de la casa común y el diálogo ecuménico. Encuentre todos los detalles en el siguiente video:

Mié 28 Dic 2022

Episcopado colombiano se une en oración por la salud del Papa emérito Benedicto XVI

Ante los recientes quebrantos de salud de Benedicto XVI y acogiendo el llamado que hiciera el Papa Francisco, de unirse en oración “pidiendo al Señor que lo consuele y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final", el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Luis José Rueda Aparicio, pidió acudir a Dios para que consuele, bendiga y fortalezca al Papa emérito en sus quebrantos de salud. “Nosotros la Iglesia que ora, peregrina y trabaja en Colombia, nos unimos en la plegaria de todo el mundo, orando por el Papa emérito Benedicto XVI, a quién admiramos y agradecemos porque puso toda su sabiduría al servicio de la evangelización en todo el mundo”. El también arzobispo de Bogotá, pidió la intercesión del Señor de la vida y de la Santísima Virgen María, para que acompañe y bendiga al Papa Benedicto XVI. Mensaje de Mons. Luis José Rueda Aparicio

Mar 22 Nov 2022

Concluye visita pastoral de las directivas de las Conferencias Episcopales de Colombia y Venezuela a Necoclí

Los días 21 y 22 de noviembre, las presidencias de las Conferencias Episcopales de Colombia y Venezuela, acompañaron a los migrantes venezolanos, haitianos y ecuatorianos en el puerto de Necoclí en el Urabá antioqueño, como muestra de solidaridad y apoyo a esta población. Monseñor Hugo Torres Marín, obispo de Apartadó, fue el anfitrión de la acción humanitaria que se realizó en las playas de Necoclí en favor de las familias venezolanas, ecuatorianas y haitianas. Monseñor Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal, al expresar su amor a la Iglesia Católica como madre y servidora de las periferias existenciales, dijo que presentes en esta región de Colombia la "Iglesia acompaña, sana y bendice a los migrantes que van en una ruta riesgosa rumbo a EEUU". El prelado extendió su agradecimiento y bendición a monseñor Hugo Alberto Torres Marín, obispo de la Diócesis de Apartadó, a los fieles laicos, la vida consagrada y a los presbíteros, "por amar y servir a Jesús que está migrando: ‘Fuí extrajero y me acogiste’ (Mt 25, 35)". Al cierre de la visita los directivos de los episcopados de Venezuela y Colombia dieron lectura a un comunicado final. DESCARGAR COMUNICADO AQUÍ Agenda desarrollada Luego de compartir el desayuno en el puerto con algunas familias de migrantes, los señores obispos colombianos y venezolanos escucharon a un grupo de migrantes venezolanos, quienes expresaron sus dolorosas situaciones de desarraigo, las razones que motivan a un venezolano a establecerse en Colombia y los que deciden migrar a otras naciones. “Sabemos que es difícil pero vamos con Dios adelante”, fue la expresión de una madre cabeza de familia migrante venezolana presente en este espacio de encuentro. La reunión se realizó en los salones pastorales de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Necoclí. La acción de la Iglesia Católica es permanente y eficaz en las poblaciones de Necoclí y Acandí por medio del trabajo cotidiano de la Pastoral Social Nacional y de la diócesis de Apartadó, Caritas Colombiana, la Red Clamor, las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada y las religiosas Juanistas. La agenda de dos días, concluyó con una reunión que sostuvo la Iglesia con el grupo Inter gerencial migratorios mixtos, donde se hicieron presentes la Defensoría del Pueblo, Migración Colombia, UNICEF, OIM (Organización Internacional de Migraciones), ACNUR (la agencia de la ONU para los migrantes), Cruz Roja Colombiana, Mercy Corps y WORLD VISION. Los temas tratados fueron la caracterización de la última ola de migrantes que se realiza con la familia extensa, incluido niños, adolescentes y ancianos; la trata de personas; la explotación sexual y laboral; los niños y adolescentes migrantes sin acompañantes. Un punto que se resaltó fue el reconocerse como países receptores y de tránsito de migrantes. Consientes que el problema no es de una sola nación sino regional, los obispos colombianos y venezolanos se comprometieron a priorizar todas las iniciativas y proyectos para ayudar a los migrantes por medio de las pastorales sociales y las Cáritas Colombiana y Venezolana. Por la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV) se hicieron presentes Monseñor Jesús González de Zárate, Arzobispo de Cumaná y presidente de la CE Venezolana, Monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal y vicepresidente CEV. De la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) participaron Monseñor Luis José Rueda Aparicio, Arzobispo de Bogotá y presidente CEC, Mons. Omar Alberto Sánchez, Arzobispo de Popayán y vicepresidente CEC, Mons. Luis Manuel Ali, obispo auxiliar de Bogotá y secretario CEC y Mons. Juan Carlos Barreto, obispo de Soacha y presidente de la comisión episcopal de Pastoral Social. MonseñorLuis Manuel Ali, obispo auxiliar de Bogotá y secretario CEC, da lectura al comunicado de prensa

Lun 21 Nov 2022

Ya disponible: memorias del II curso de exorcismo

El Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal, que tiene a su cargo la formación permanente de los sacerdotes exorcistas del país y sus equipos auxiliares, realizó en el mes de junio de 2022 el “II Curso de Exorcismo y Oración de Liberación” con el énfasis “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En el evento de formación participaron 110 personas, entre obispos, sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos (especialistas en psiquiatría y psicología), procedentes de 47 jurisdicciones eclesiásticas de Colombia. Luego de la traducción de los textos, ya que la mayoría de los ponentes expusieron sus temas en italiano y la posterior edición, el Departamento presenta las Memorias de este singular curso que contó con las ponencias de seis connotados exorcistas y académicos internacionales. Los expositores fueron el padre Francesco Bamonte ICMS, exorcista de la Diócesis de Roma y presidente de la Asociación Internacional de Exorcistas; el padre François Dermine, presidente del Grupo de Investigación Socio Religiosa de Bolonia (Italia) y exorcista en esa arquidiócesis; el padre Paolo Morocutti, profesor de la Universidad Gregoriana y exorcista de la diócesis de Palestrina (Italia); monseñor Davide Salvatori, juez del tribunal Apostólico de la Rota Romana e integrante del equipo auxiliar del exorcista en Bolonia; monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la diócesis de Bauru (Brasil) y el médico psiquiatra Héctor de Ezcurra, integrante del equipo auxiliar del exorcista de la diócesis de San Isidro (Argentina). Costos: Este último ejemplar del proceso de formación para exorcistas puede adquirirse individualmente por $30.000 pesos; también están disponibles las “Memorias del Primer Curso” (año 2019) y el “Vademécum para la formación permanente del exorcista y su equipo” (año 2022); los tres textos que hacen parte, hasta el momento, de las diferentes etapas del curso se pueden adquirir por $60.000 en total. Mayor información: Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia (Tel: 601 437 55 40 Ext. 264 / Cel: 313 8808447/ [email protected]).

Lun 31 Oct 2022

Episcopado pone a disposición la Novena de Navidad 2022: “Peregrinos de esperanza”

Con el título “Peregrinos de la esperanza”, la Conferencia Episcopal de Colombia, a través de su Departamento de Catequesis y Animación Bíblica, entrega este año la "Novena de Navidad 2022", reflexiones que fueron elaboradas pensando en el camino sinodal al que el Papa Francisco invita y animando a sembrar semillas de paz y reconciliación. En su presentación, monseñor Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, señala que “Colombia sigue trabajando en su camino de reconciliación y en la esperanza de una paz verdadera que restaure el corazón herido de un pueblo que tiene fe, que ha aprendido a encontrar en el Señor su vida y su alegría”. El directivo exhorta para que el rezo de la novena “sea una Peregrinación de Esperanza que escuche la Palabra, que cante con los gozos el anhelo de vida y de paz, que sepa orar con la fe de la Iglesia, que siembre paz y coseche alegría”. Por su parte el parte el padre Francisco Mejía, director del Departamento de Catequesis y Animación Bíblica de la CEC, dijo que con “la Novena de Navidad de este año 2022 comenzamos la preparación hacia el Jubileo de la Esperanza. Por eso queremos prepararnos a la noche de la Navidad rezando la Novena, caminando juntos movidos por la esperanza que sostiene, acompaña e ilumina la historia de la humanidad”. Las meditaciones de este año siguen un ritmo sencillo: un texto bíblico, una reflexión, una plegaria y una acción que pueda servir para que la comunidad medite en la virtud de la esperanza como un camino para recordar con alegría el misterio de la Encarnación que nos hizo presente en la historia el amor de Dios, que nos hizo sentir, cercano y hermano al mismo Salvador. La novena se encuentra disponible en la Librería de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), PBX: 4 37 55 40 Ext. 264, cel: 3138808447, email: [email protected]. Aporte por unidad: 1.500 pesos.

Sáb 20 Ago 2022

Desafíos que debe afrontar hoy la catequesis

Por: Mons. Ricardo Tobón Restrepo - Acostumbramos incluir en nuestro cronograma, durante este mes de Agosto, algunas iniciativas que nos permitan hacernos conscientes de la importancia de la catequesis en la vida eclesial y que nos ayuden también a formarnos para asumirla adecuada y eficazmente. La catequesis, en efecto, es una actuación pastoral que debe pensarse constantemente con el fin de redescubrir su verdadera naturaleza y situarla provechosamente dentro del proceso evangelizador y demás actividades de la comunidad cristiana. Es importante, entonces, percibir los retos que desafían hoy a la catequesis, para evitar que se sitúe en un mundo abstracto lejos de la realidad, de los problemas y de las posibilidades que tiene hoy la misión de la Iglesia. Según el Directorio de Catequesis, a la acción catequética, que tiene como finalidad la iniciación en la fe, la precede la acción misionera con el primer anuncio y la sigue la acción pastoral para la formación y acompañamiento permanente de los fieles en el seno de la comunidad cristiana (cf DGC, 66-68). Estas tres etapas están profundamente unidas, ninguna puede encerrarse en sí misma ni excluir a las otras. En este proceso dinámico, la catequesis es una parte integral de la iniciación cristiana; así la doctrina y los sacramentos actúan el Evangelio. Además, la catequesis es formación permanente a la vida cristiana ayudando a que la persona responda a la fe y se haga capaz de vivir en un estado de conversión. Esta acción catequética no se limita al creyente individual, sino a toda la comunidad (cf DGC, 69-73). Aunque el Concilio Vaticano II no trató a profundidad el tema de la catequesis ha abierto un camino que superó una época caracterizada por los catecismos y la memorización de fórmulas. A partir del Vaticano II ha surgido un conjunto de reflexiones e iniciativas que han trazado nuevos rasgos a la catequesis: redescubrimiento de la Palabra de Dios, primacía de la evangelización, especial atención a la persona humana, sensibilidad frente a la realidad social, valoración de la catequesis de adultos, importancia de la comunidad cristiana, implementación de diversas técnicas y recursos. Al considerar hoy la catequesis, se perciben grandes logros, experiencias locales muy positivas, configuración de itinerarios catequéticos y, sobre todo, la formación de laicos catequistas; esto y muchos otros signos son motivo de esperanza y anuncio de una realidad eclesial que silenciosamente crece desde la base. Sin embargo, se constata también que la catequesis no logra todavía responder a las necesidades de una comunidad cristiana que se esfuerza en vivir su fe en medio de una sociedad en profunda transformación. Debemos, por consiguiente, afrontar desafíos grandes y concretos. Con frecuencia la catequesis de iniciación cristiana no “inicia”; no logra llevar a vivir la fe y a incorporarse activamente en la comunidad cristiana; además de que muchos ya no buscan los sacramentos, para algunos la primera comunión se convierte en la “última comunión” y la confirmación marca para otros el final de la práctica religiosa; el proceso de “iniciación” cristiana es paradójicamente, con frecuencia, un proceso de “conclusión”. También es preciso ver que no pocas veces la catequesis no logra presentar la vida cristiana de una manera convincente; como señala un análisis del CELAM, la comunicación de la fe a menudo utiliza lenguajes que nadie entiende, se dirige a auditorios que ya no existen, responde a preguntas que nadie tiene y aborda problemas que nadie vive. La catequesis sigue siendo catequesis infantil y no hay verdaderas respuestas a la urgente catequesis de adultos; no se logra responder a las exigencias de una fe adulta en el mundo actual. Aunque se hacen grandes esfuerzos, no tenemos los agentes suficientes, con pasión apostólica y verdadera competencia, para la catequesis; la formación catequética no es suficiente ni en sacerdotes ni en laicos para responder a las necesidades actuales. Hay que reconocer también que, por un profundo cambio cultural, hay una quiebra en la transmisión de la fe de una generación a otra. La celebración de los sacramentos responde más a costumbres e imperativos sociales que a una vivencia real de la fe cristiana. Constatar esta realidad, lejos de desanimarnos, nos impulsa a trabajar juntos por lo que Dios nos pide hoy. + Ricardo Tobón Restrepo Arzobispo de Medellín

Mar 2 Ago 2022

Participación de la mujer en la vida de la Iglesia colombiana

Tras la nominación en días pasados de tres mujeres como miembros del Dicasterio para los Obispos, unida a otros nombramientos de más mujeres en organismos de la Santa Sede, el Papa Francisco continúa reafirmando su intención de otorgarles un papel preponderante en la vida de la Iglesia, no solo en el discurso teológico sino en la vida práctica. Esta decisión va en sintonía con la anhelada reforma de la Curia Romana luego de la promulgación y entrada en vigor de la Constitución Apostólica “Praedicate Evangelium” que busca empoderar a todos los miembros del Pueblo de Dios en su rol de pertenencia activa en las estructuras, los procesos, los estilos eclesiales, siempre en sintonía sinodal. En el contexto de la pasada Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano 113 ha tenido lugar la primera reunión entre la Comisión Episcopal de Doctrina y el nuevo Comité Teológico Consultivo del trienio 2021-2024 que, por primera vez, tiene una amplia participación de mujeres (3 de 7 miembros). Se trata de tres doctoras en teología, de las cuales una pertenece a la vida consagrada y dos al estado laical, todas muy vinculadas a diversos ambientes pastorales y académicos de la Iglesia: Gloria Liliana Franco Echeverry, ODN; María Isabel Gil Espinosa y Olga Consuelo Vélez Caro; precisamente, con esta última hemos conversado sobre la actual coyuntura eclesial. Departamento de Doctrina (DD): Comparta con nosotros algunos datos de su perfil personal, pastoral y profesional. Olga Consuelo Vélez: Soy doctora en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Rio de Janeiro. Profesora titular e investigadora por 35 años de la Facultad de Teología de la Universidad Javeriana. Actualmente me desempeño como profesora e investigadora de la Licenciatura en Teología de la Fundación Universitaria San Alfonso. Profesora invitada en instituciones nacionales e internacionales. Autora de libros y numerosos artículos. Asesora de grupos eclesiales. Ponente nacional e internacional. DD: Seguramente ha recibido con alegría y esperanza los recientes nombramientos de mujeres en organismos eclesiales de la Iglesia Universal; ¿qué aporta la presencia de las mujeres en estos ámbitos que, históricamente, eran preponderantemente masculinos y clericales? OCV: La participación de las mujeres en organismos eclesiales contribuye a dar un testimonio más creíble de una Iglesia sinodal, de una Iglesia Pueblo de Dios que se fundamenta en el sacramento del bautismo por el que todos son hijos e hijas de Dios y partícipes del sacerdocio, profetismo y realeza de Jesucristo. La participación de las mujeres en niveles de decisión permite ser una Iglesia más en consonancia con los signos de los tiempos, en concreto, con terminar con la exclusión que han sufrido las mujeres a muchos niveles en la sociedad y en la misma Iglesia. El Papa Francisco reconoce que es urgente abrir más espacios de participación a las mujeres porque todavía su presencia es muy pequeña. Además, si varones y mujeres han sido creados a imagen y semejanza de Dios (Génesis) no hay razones teológicas para cerrar espacios de participación para las mujeres. Finalmente, el “sentido de fe de todo el pueblo de Dios” sensus fidelium, reside en varones y mujeres, con lo cual no abrir espacios de participación a las mujeres es limitar el sentido de fe del pueblo de Dios a través del cual Dios sigue hablándonos. DD: ¿Qué experiencias significativas podría resaltar en el ámbito de la Iglesia colombiana con respecto al empoderamiento de las mujeres en el campo de la evangelización, tanto en el estado laical como en la vida consagrada? OCV: Especialmente a nivel teológico hay una presencia significativa de teólogas, con reconocimiento internacional, participando activamente de la formación del clero (religiosos) y elaborando la teología feminista (de la mujer) con aportes significativos a nivel nacional e internacional. También hay más mujeres laicas estudiando teología. La vida religiosa empieza a inquietarse por los temas de la mujer y por tener mayor protagonismo. DD: En el contexto del Sínodo de la Sinodalidad, ¿cómo pueden las mujeres lograr que su participación integral en la Iglesia no sea eventual y pasajera, por seguir el ritmo de la coyuntura, sino que permee a largo plazo y ayude a renovar las estructuras eclesiales, los procesos evangelizadores y los estilos de vida? OCV: Se necesita un proceso de formación a nivel de todo el pueblo de Dios. Los elementos que anoté en la primera pregunta son fundamento para que el esfuerzo de una Iglesia sinodal perdure en el tiempo y no se reduzca a una moda pasajera. Se necesita una formación eclesiológica para consolidar una Iglesia Pueblo de Dios; una formación bíblica que ayude a redescubrir y valorar la vida de las primeras comunidades cristianas en las que los ministerios eran plurales y se ejercían por varones y mujeres; una formación cristológica que muestre la praxis de reconocimiento y valoración de las mujeres por parte de Jesús. Una formación antropológica, psicológica y sociológica, que ayude a evidenciar la sociedad machista y patriarcal en la que vivimos, denunciar toda subordinación y violencia contra las mujeres y proponer acciones y espacios que favorezcan la defensa de la dignidad de las mujeres y la igualdad fundamental entre varones y mujeres. La participación de las mujeres en la Iglesia sinodal es más que dar una responsabilidad, es un cambio de mentalidad, de actitudes y de valores para que haya una participación de todo el pueblo de Dios en aquello que afecta a todos. DD: ¿Se podría hablar, entonces, de la necesidad de un renovado modelo eclesial de Pueblo de Dios? OCV: La Iglesia no podrá ser sinodal si no promueve un modelo eclesial de Pueblo de Dios donde todos –ministros ordenados, estado laical y vida religiosa- tengan una real participación en los niveles de decisión de la Iglesia. El aporte de las mujeres no se reduce a que haya más presencia femenina o al aporte que puedan dar en intuición, servicio, generosidad, etc. (y todas aquellas funciones culturales que se les atribuyen por el hecho de ser mujeres), sino que se comprenda que sin la presencia del laicado y, más aún, de las mujeres en todos los espacios eclesiales, la Iglesia no logra ser sacramento de comunión, medio para caminar juntos, espacio del sensus fidelium, a qué está llamada. Por supuesto en la Iglesia se ejercen diversos ministerios, pero todos ellos han de ser para el servicio del pueblo de Dios y no para tener privilegios o excluir de la misión de evangelizar a algunos de sus miembros, ya que esta es responsabilidad de todos. Una Iglesia sinodal, necesariamente, es una Iglesia con la participación efectiva y afectiva de las mujeres.