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Iglesia

Jue 29 Oct 2015

2016: Ser misericordiosos como el Padre

Escrita por: Mons. Juan Carlos Cárdenas El próximo 8 de diciembre el Papa Francisco abrirá solemnemente la puerta santa del Año Jubilar de la Misericordia, que convocara hace unos meses, como ocasión para revitalizar en el corazón del pueblo católico el espíritu del Concilio Vaticano II, concluido hace 50 años. Nuestra Arquidiócesis se prepara para asumir este llamado del Santo Padre, y vivir, desde el 13 de diciembre, nuestro camino jubilar para "ser misericordiosos como el Padre" (Lc 6, 36). Ese día el señor Arzobispo, Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, abrirá solemnemente la puerta santa en la Iglesia Catedral, primerísimo lugar de peregrinación para ganar la indulgencia jubilar. Otros cinco templos también serán destinados como lugares de peregrinación, donde habrá atención del sacramento de la confesión a quienes allí acudan. Esta Año Jubilar de la Misericordia no excluye ningún ámbito eclesial; por lo cual la parroquia será un espacio privilegiado para ahondar en la misericordia y vivenciarla por medio de diferentes actividades de formación, celebración y acción. En el entendido de que la misericordia no es una idea abstracta, sino una expresión concreta del amor de Dios revelado en Jesucristo, el foco de este año en nuestra arquidiócesis tendrá dos componentes muy importantes: 1. Vivir la misericordia. Con ello se quiere ofrecer la oportunidad para que muchas personas peregrinen hacia la "experiencia el amor de Dios que consuela, perdona y ofrece esperanza" (Misericordiae Vultus, 3), especialmente por el sacramento de la Confesión. Por ello convocamos a los sacerdotes – diocesanos y religiosos – para que, en primer lugar, se sientan ellos mismos beneficiarios del amor misericordioso de Dios, y dediquen con especial atención y los den a conocer a los fieles, tiempos suficientes para atender en sus parroquias a los penitentes, así como en actividades que se programen por arciprestazgos, zonas episcopales y a nivel arquidiocesano. 2. Practicar la misericordia. Una vez la misericordia de Dios se vive en carne propia, el llamado es a peregrinar hacia el prójimo. En este punto, serán las 14 obras de misericordia (7 corporales y 7 espirituales), las que ofrezcan la oportunidad de compartir en gestos concretos, la misericordia que Dios ha tenido con nosotros. Durante siete meses del año, cada mes se resaltarán dos de estas obras, una espiritual y otra corporal, para que sea conocida, celebrada y practicada en la vida personal y comunitaria de los creyentes. Además de esto, tendremos algunos momentos de encuentro masivo y significativo para celebrar la misericordia a nivel arquidiocesano: el domingo de la Divina misericordia y jornada del "confesatón". También se resaltarán especialmente tres obras de misericordia con gestos que marquen a toda la comunidad arquidiocesana: "dar de beber al sediento", enmarcada en el cuidado de la casa común que nos ha pedido insistentemente el Papa Francisco; "vestir al desnudo", con un movimiento particular hacia la atención a quienes viven en situación de pobreza; finalmente, "socorrer a los presos", que dará la oportunidad para sensibilizar sobre tantos hermanos y hermanas que viven privados de la libertad, sus familias y quienes trabajan en el mundo penitenciario. En las próximas ediciones se informará en detalle toda la programación del Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia. No perdamos la ocasión de responder a este llamado y poner en el corazón la misericordia como dato esencial que brota de Jesús y su magisterio evangélico. + Juan Carlos Cárdenas Toro Obispo Auxiliar de Cali Coordinador General del Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia

Mar 27 Oct 2015

Iglesia en Boyacá rechazó asesinato de militares

Una voz de rechazo se hizoi sentir hoy por parte del obispo de Duitama y administrador apostólico de Málaga-Soatá, monseñor Misael Vacca Ramírez, tras el asesinato de once militares y un policía. "Uno desde la lógica no encuentra ninguna razón, ni justificación para obrar de esa manera, máxime según las noticias que hemos tenido, este grupo (ELN) está buscando inicar diálogos con el Gobierno, lo que uno supondría es ver gestos que lleven a buscar la paz (...) Me uno a todas las voces de rechazo ante una situación como esta que no hace sino sembrar tristeza, dolor, llanto y sosobra", afirmó el prelado. Entrevista: Mons. Misael Vacca R. El obispo dijo que estos hechos son inusuales en esta zona del país y recordó que la región de Boyacá es más conocida por todos como "territorios de paz". Monseñor Vacca Ramírez presentó un saludo de condolencia a los familiares del policía y los 11 militares que perdieron la vida en dicho ataque guerrillero. Según información los 12 héroes asesinados, custodiaban 130 votos emitidos en 2 mesas por ciudadanos de la jurisdicción de Bocotá, comunidad indígena U´wa del municipio de Güicán, como desarrollo de la instrucción de cubrir la totalidad de los puestos de votación en las elecciones de ayer domingo.

Mar 27 Oct 2015

“Candidatos electos deben construir políticas incluyentes”

Así lo calificó el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Luis Augusto Castro Quiroga, quien celebró por unas elecciones tranquilas. "Vamos caminando hacia la paz dejando atrás la violencia. El diálogo es más ventajoso que otro tipo de violencia y perfecto para superar los conflictos sociales. Vamos preparándonos para el posconflicto, que significa un aprendizaje de vivir en paz", aseguró el también arzobispo de Tunja. Monseñor Castro Quiroga dijo que este signo de paz vivido en los pasados comicios tiene que mantenerse y verse reflejado en la construcción de una política incluyente. Así mismo pidió que se renueve una economía solidaria con los demás ya que en Colombia reina la inequidad, a la que calificó como vergonzosa. El prelado aconsejó un programa de trabajo para los nuevos mandatarios con tres cimientos importantes; la ética para luchar contra la corrupción, el crecimiento espiritual que significa perdón y reconciliación, y un nivel cultural alto que promueva la cultura de la ciudadanía y la vida.

Mar 20 Oct 2015

Ante un fallo inicuo

Escrito por: P. Mario García Isaza La Corte Suprema de Justicia, ante la cual había sido interpuesta apelación de un fallo del tribunal de Ibagué, ha emitido el suyo, en relación con la demanda instaurada contra la Diócesis de Líbano-Honda por abusos sexuales con menor de edad, cometidos por un sacerdote. En la inicua sentencia se condena a la Diócesis, y se la obliga a pagar una gran suma de dinero como reparación a las víctimas. Las reacciones de los medios de comunicación con mayor poder y difusión, - El Espectador, El Tiempo, Semana, las cadenas de TV...- han sido una muestra más, - ¡por si hiciera falta! - , de su inocultable malquerencia para con la Iglesia Católica. Columnistas ha habido que sin el menor recato han expresado el júbilo que les provoca cualquier cosa que mancille la imagen de la Iglesia o pretenda quitarle piso a su tarea pastoral. Tal, por citar uno, el caso del señor Felipe Zuleta, ( el mismo que demandó a un Señor Obispo porque exponía argumentos contra la posible adopción de niños por parte de parejas homosexuales...) quien, en El Espectador, parece solazarse ante la perspectiva de que ahora se venga una cascada de sentencias contra la Iglesia; de sujetos como él, sería ingenuo esperar una reacción distinta; pero es que hasta intelectuales habitualmente ponderados y sesudos, como Abdón Espinosa Valderrama, parecen haber perdido la objetividad y la lucidez : en su columna de El Tiempo, considera un triunfo de la justicia lo que a todas luces es una perversa decisión de la Corte. Lo sucedido nos causa profundo dolor. Y cuando digo lo sucedido, me refiero tanto a los hechos innombrables del abuso cometido contra niños inocentes por un miembro del clero, como a la sentencia de la corte. Una y otra cosa encierra una atroz iniquidad. Tan injustificable y aberrante como el pecado cometido por el abusador, es la sentencia proferida por el alto tribunal. No es verdad, como los medios a que me he referido afirman, que la Iglesia, universal o particular, haya sido connivente cuando se han cometido abusos; no lo es que la Diócesis ahora injustamente condenada no haya hecho cosa alguna en favor de las víctimas. Sé, y puedo aducir pruebas, que antes que muchas otras diócesis, la de Líbano-Honda tenía un Código de protección de menores, sustentado con un Decreto episcopal; sé, así mismo, que de manera inmediata, al denunciarse los hechos, la misma autoridad diocesana destituyó al sacerdote, antes de cualquier juicio y de manera preventiva; sé que, manifestó su deseo de colaborar incondicionalmente con la autoridad civil; sé que, antes de que se diera un veredicto condenatorio de los tribunales, el clérigo recibió la máxima pena que puede infligirse a un sacerdote: la suspensión del ministerio sacerdotal; y además, se inició, ante la Santa Sede, el trámite conducente a la expulsión del ministerio, que culminó bajo el actual Pontífice, el papa Francisco. Por otra parte, el Señor Obispo, desde el primer momento, buscó el contacto con las víctimas y su familia, e hizo cuanto estaba a su alcance para brindarles ayuda; esa solicitud está documentada en acta oficial, después de una visita del padrastro de los niños abusados. Los cuales recibieron, mientras fue posible, ayuda a través del Hogar del Niño, fundación diocesana. Todo lo que se diga en contrario es flagrante mentira. Pero los interesados en zaherir a la Iglesia no se toman el trabajo de indagar, antes de pronunciarse, sobre las acciones y medidas que los superiores eclesiásticos han tomado para prevenir y para castigar cualquier delito cometido por un clérigo. ¿Será honesto ese proceder? ¿Tendrán los medios de comunicación social derecho de actuar con tan poca objetividad y de manera tan evidentemente proclive en contra de la Iglesia? Me pregunto, y con seguridad lo hacen muchísimos otros: ¿por qué se condena a la Diócesis por el delito cometido por un sacerdote? ¡Dizque porque él es un "empleado" de la institución! ¡Vaya solidez de argumento! El clérigo no cometió su crimen en ejercicio de su ministerio sacerdotal; las circunstancias de los hechos no fueron, en manera alguna, las que rodean el cumplimiento de dicho ministerio; fueron actos cumplidos en tiempo y lugar en que la persona no actuaba "quatenus sacerdos", en cuanto sacerdote; actos absolutamente particulares, de un individuo, no en razón o en función del cargo a él encomendado por la autoridad eclesiástica; y eso no queda desvirtuado por el hecho, innegable, de que se haya prevalido de su rol y de su imagen para lograr más fácilmente su protervo propósito. Y nos preguntamos también, muchísimos : según esta "jurisprudencia" de la inefable corte, si un militar, o un maestro, o un médico, comete abuso sexual contra niños, si el hecho se da no en momentos o circunstancias en que ellos desempeñan su oficio como tales, sino, por ejemplo, en su casa, cuando no están ejerciendo su cargo, ¿ será condenado a pagar el ejército, o el ministerio de educación, o el hospital en que trabaja el profesional, ya que ellos son "empleados" de tales instituciones?... ¡ Sería lo lógico...! Pero no, es que no se trata de la Iglesia... Padre, Mario García Isaza C.M, Formador, seminario mayor, Ibagué

Lun 19 Oct 2015

“Lo que haces con el corazón lo pagas con el bolsillo”

Escrito por: Mons. Juan Carlos Ramírez Rojas Lo que nace del corazón del hombre va dirigido a la acción y en consecuencia esa acción debe responder a un plan que es capaz de articular acciones y actividades que desencadenan procesos y permiten alcanzar metas en el mediano y largo plazo. Cuando las acciones que "salen del corazón" van cargadas de una blandita caridad y revestidas de sentimientos de blandengue generosidad, se empieza a recorrer el sendero desgastador de problemas que terminan en estrados judiciales y con cargas pecuniarias que debilitan las mismas estructuras, con el agravante de personas que se alejan resentidas y son réplicas permanentes de comentarios tendenciosos que le hacen daño a la madre Iglesia. Con lo anterior quiero sugerir que renunciemos a administrar con falsas caridades que en el fondo reflejan desorden y falta de planeación administrativa. Quiero detenerme en el aspecto laboral de las personas que vinculamos para la acción evangelizadora. Nos enseña la Iglesia que en el momento de contratar se han de observar no solo los principios de la Iglesia, sino también las leyes civiles en materia laboral y social (Cf. Canon 1286). ¿Qué significa esto para nuestras Diócesis, parroquias, e instituciones eclesiales, (fundaciones, cementerios, seminarios, instituciones de acción caritativa reconocidas por el Estado como personas jurídicas)?: 1.- El Estado colombiano tiene una protección especial sobre el trabajo y procura vigilar que empleadores y trabajadores cumplan las normas que rigen la relación laboral. Existen numerosas normas jurídicas vigentes, es regla de oro el Código sustantivo del trabajo. Dejemos de estar inventando "leyes", haciendo contratos por fuera de las normas vigentes. El art 21 del C.S.T., "En caso de conflicto o duda sobre la aplicación de normas vigentes de trabajo, prevalece la más favorable al trabajador...". No me diga más. 2.- Determinar en términos precisos el contrato y la clase contrato y tener conocimiento de lo específico de cada uno (Cf. Art 45 C.S.T). No se debe contratar por salario inferior al mínimo legal mensual vigente. Llega la persona y nos dice: "tranquilo mi padre yo le trabajo por cualquier cosita que Usted me pueda dar..." y resulta que trabajó 48 horas a la semana, esa persona aunque quiera, no puede renunciar a la aplicación de las normas sobre ese salario. No olvidar: Las normas laborales tienen el carácter de orden público, es decir, trascienden la voluntad del trabajador y del empleador. Se dice "es que donde yo estoy no alcanza para pagar ese salario de ley", fácil, no se complique: No contrate. 3.- Evitar colocar en los contratos cláusulas ineficaces¬¬, ellas no producen ningún efecto a favor del contratante, por lo general buscan desmejorar las condiciones del trabajador y al final son una forma "dolosa" que terminan demostrando mala intención por parte del contratante (Cf. Art 43 C.S.T). 4.- Es conveniente tener procesos de selección de personal y antes que la persona seleccionada inicie labores se debe proveer: afiliaciones al sistema de seguridad social: salud, pensión, ARL, caja de compensación familiar, examen médico de ingreso, manual de funciones y los requisitos que tenga establecidos la oficina de recursos humanos o en su defecto la persona que coordina a los empleados. 5.- Al liquidar la nómina los devengados son: sueldo, auxilio de transporte, horas extras (para vigilantes, porteros hay legislación particular) recargos y dominicales, descansos compensatorios, comisiones. Todo dejarlo por escrito y firmado por las partes. 6.- Al liquidar nómina las deducciones son: descuento salud, pensión, fondos voluntarios, libranzas, préstamos autorizados. 7.- Ojo, la dotación, recordemos el adagio popular: "no pensemos que porque el pasajero es pobre la maleta es de hojas". Es una obligación que se olvida fácilmente y consiste en que todo empleador debe entregar a los trabajadores que devengan hasta dos salarios mínimos, un par de zapatos y un vestido de labor cada 4 meses: el 30 de abril, el 31 de agosto y el 20 de diciembre. Debe firmarse el acta de entrega. No se debe entregar en dinero. Esta prestación se debe recibir en especie, "solo es posible recibirla en dinero al finalizar el contrato, pues no tendría sentido suministrar una dotación de trabajo cuando la persona ya no va a laborar". 8.- Conviene tener la valoración de un profesional en la materia que revisa y certifica que el contrato cumple con las normas de ley y solicitar al profesional del derecho que la valoración sea por escrito. Dirán los lectores, "¡no¡ imposible tener trabajadores..." Es muy fácil, no se complique, si no puede asumir las obligaciones de ley, no contrate y si lo hace de manera irregular, recuerde: Lo que se hace con el corazón se paga con el bolsillo. Mons. Juan Carlos Ramírez Rojas Ecónomo-Director financiero Conferencia Episcopal de Colombia

Jue 15 Oct 2015

Nombran obispo para Mocoa-Sibundoy

El Papa Francisco ha nombrado como obispo de la diócesis de Mocoa – Sibundoy al padre Luis Albeiro Maldonado Monsalve. Desde diciembre de 2014 esta jurisdicción eclesiástica contaba con la administración apostólica del arzobispo de Popayán, monseñor Iván Antonio Marín López. El padre Luis Albeiro Maldonado Monsalve nació en Fredonia el 20 de enero de 1958. Recibió la ordenación sacerdotal el 5 de julio de 1986 por San Juan Pablo II y se incardinó en la misma Arquidiócesis de Medellín. [Descargar hoja de vida ]. Mocoa – Sibundoy cuenta con una población de 335 mil habitantes, de los cuales 82% profesa la fe católica. Cuenta con 37 parroquias y un clero compuesto por 67 sacerdotes y 4 religiosos. "Llegaré con gran alegría a entregar la vida por el anuncio del Evangelio" Estas fueron las primeras palabras expresadas por el nuevo obispo de Mocoa Sibundoy, luego de concederle una entrevista a la oficina de comunicaciones de la Conferencia Episcopal de Colombia. El sacerdote Maldonado Monsalve presentó un saludo especial a toda la comunidad de esta Jurisdicción y dijo que una vez llegue a Mocoa trabajará con alegría y con la claridad frente a la misión que la Iglesia le ha llamado a asumir. Igualmente dirigió un saludo especial a todos los sacerdotes de esta diócesis y expuso que espera trabajar en equipo con ellos para continuar la tarea que se viene realizando de tiempo atrás en esta Iglesia particular. "A los sacerdotes les dirijo un fraterno saludo, espero contar con un gran equipo que al unísono continuemos la tarea que desde hace mucho tiempo atrás han venido realizando misioneros como los Franciscanos, los Redentoristas y otros misioneros que se han metido a la zona a sembrar la semilla del evangelio", aseveró el sacerdote. El obispo electo de Mocoa – Sibundoy confirmó que su ordenación se realizará el tres de diciembre en la Catedral Metropolitana de Medellín y su posesión en la nueva sede será el 15 de diciembre.

Jue 15 Oct 2015

Sereno reclamo ante un fallo

Escrito por: Mons. Libardo Ramírez Gómez Hemos tenido fallo de la Corte Suprema (07-10-15), para algunos "histórico" porque se ha condenado a una Diócesis de la Iglesia Católica a dar considerable cantidad de dinero a los padres de unos menores, que lamentablemente fueron abusados sexualmente por un Sacerdote perteneciente a este Iglesia. Diversas reacciones se han tenido ante algo que pone en la mira a una entidad de milenaria tradición, bien llamada "madre y maestra" de pueblos y generaciones, que ha cultivado entre todos sus integrantes rectitud y limpieza de costumbres, pero en la cual, compuesta por elemento humano, aparecen fallas que ella lamenta, y sobre las cuales aplica duras sanciones. Mi primera reacción es compartir el dolor de nuestra madre Iglesia, y condenar los dolorosos desvíos de hijos suyos, a quienes ha procurado formar con gran solicitud, pero con algunos que la deshonran y entristecen con comportamientos como los del aludido Sacerdote, cuyo castigo a varios años de prisión acepta, como sanción ejemplar a quienes traspasan sus enseñanzas. Pero el fallo va más allá de ese plano, al imponer sanciones a esa madre diligente, que ha procurado por todos los medios formar bien a sus hijos, como sí fuera ella responsable de delitos de uno de ellos, en condiciones incontrolables, y sin estar en ello representándola.Muchos, por falta de objetiva visión, están de acuerdo con jueces que obstinadamente desoyen razonamientos serios y de hondo calado como los expuestos en bien ponderado recurso ante la Corte Suprema por eminente jurista, ante anterior fallo del Tribunal Superior de Ibagué, que condenó, en forma similar, a la comunidad diocesana de Líbano-Honda. Que llegue a unos dolidos padres alivio material, es signo de condolencia humanitaria compartible, pero es inaceptable que sea como aplicación de la justicia, cuando ha habido solícito comportamiento del Obispo de la entidad sancionada, y que toda una feligresía haga esa erogación, pues no es para sus directivos sino para toda ella la sanción. Insisten los condenadores a esa comunidad diocesana en que el Sacerdote estaba "actuando dentro de sus funciones, aprovechándose de su actividad pastoral y sacerdotal", cuando lo ocurrido fue en vía totalmente contraria de ello. No fue con ocasión de un Sacramento, ni en convocatoria a una actividad parroquial, sino como ayuda personal a una familia necesitada, a quien se daba la mano hospedando a unos niños, pero que, por proclives instintos, viene a realizarse algo totalmente personal, nada en relación con su misión de pastor. Mil vueltas da el texto del fallo para tratar de convencer de su tesis condenatoria contra la Iglesia, con manifiesta desatención a ponderados razonamientos jurídicos en contra, que les fueron expuestos. Importante tarea tienen connotados juristas para exponer las inconsistencias de este proceso, en busca de ponderada justicia, para que sea revisado. En el fondo lo grave no es tanto la cuantiosa suma de dinero que deban aportar la feligresía de una Diócesis, sino en lo que bien se ha señalado como "ultrajante a la madre Iglesia", al colocarla, desenfocadamente, unos jueces, como delincuente, que ha de "pedir perdón", de algo en nada culpable, pues con solicitud hizo cuanto le correspondía. Con repetidas citas del Derecho Canónico se han querido reforzar los fallos condenatorios a la Diócesis, tapando los oídos a los evidentes llamados a no acudir a esa respetable legislación, que no es la que ha de dirimir en el caso lo de "responsabilidad civil", y cuya interpretación y aplicación, no corresponden a Jueces no versados en esa materia, sino a la misma Iglesia. Con serena imparcialidad se hace este reclamo de verdadera justicia, dejando de lado cierto gozo que manifiestan algunos porque se castigue a nuestra querida madre Iglesia, siempre responsable y honesta. + Libardo Ramírez Gómez Expresidente del Tribunal Eclesiástico Nacional Email: [email protected]

Mié 14 Oct 2015

¿De qué nos quejamos?

Escrito por: Mons. Froilán Casas Ortiz Muchos colombianos parecen plañideras, lloran por todo y no dan solución a nada. Vamos a cumplir doscientos años de vida republicana y el progreso ha sido exiguo en muchos aspectos. Tenemos uno de los países más ricos del mundo: variedad de recursos naturales, rica biodiversidad, dos océanos, excelente orografía, grandes recursos hídricos, riqueza mineral, hidrocarburos explotados sin suficiente racionalidad; en cultura, tenemos muchas fortalezas. Sin embargo, seguimos en la pobreza. El problema es un buen número de colombianos. Acabamos de dar el grito de independencia y ya nos dividimos: federalistas y centralistas; la "patria boba" es una muestra de nuestra incapacidad para ser libres. Cuando los buitres ven que los leones pelean por la presa cazada, llegan a disfrutar del banquete. Por las peleas internas, perdimos el istmo de Panamá y, por la misma razón, perdimos una buena parte de la Amazonía. Somos tan cerrados de mente y tan llenos de terquedad, que no aprendemos de los errores. ¡Qué pueblo tan indómito! ¿Estamos llamados a vivir así? Pues, no. El cambio es cuestión de voluntad. Si queremos cambiar, cambiamos. Excúsenme decirles, el problema es que no se nos da la gana cambiar. Con frecuencia el orgullo, obnubila la inteligencia. Mire usted otras realidades del planeta, vayámonos para Finlandia: el himno nacional dice ... "somos un país pobre, no tiene oro. El recurso que tenemos es nuestro pueblo". ¿No será que en Colombia la ecuación es el revés? Veamos las siguientes cifras: es un país que busca responder a dos grandes retos: educación y corrupción. La presidente finlandesa Tarja Halonen dice: "Fuerte inversión en educación y transparencia en el gobierno". Pregunto: en Colombia, ¿los educadores están dando la talla a una nueva Colombia? ¿La trasparencia es la carta de presentación de los gobiernos? Del dicho al hecho hay mucho trecho. Un pueblo educado sabrá elegir a dirigentes honestos y competentes. Éstos elegirán a los mejores asesores. Un pueblo inteligente no permite corruptos ni incompetentes. Un pueblo ignorante desperdicia sus recursos y se empobrece. Un pueblo ignorante vive de ilusiones y no toma la decisión de construir la historia. A veces pareciera que una parte de la clase dirigente quiere mantener la pobreza, para tener los votos cautivos en las elecciones. Un pueblo educado sabe muy bien diferenciar un discurso serio de una retórica barata. Un pueblo educado prospera también en condiciones adversas. Nosotros vivimos exportando compasión; así nunca seremos gestores de nuestro propio desarrollo. Finlandia es un pueblo que no hace ruido y es eficiente. Aquí vivimos cacareando grandezas, viendo en la estrechez de nuestra mente miope y atrofiada. Vivimos la cultura del pan y circo. Los éxitos en algunos deportes en lugar de generarnos autoestima, los tomamos como consuelo a nuestras miserias. Somos un pueblo anárquico, la cultura ciudadana está por los pies. Un ejemplo, ¿se respetan las cebras? Qué dice usted de la contaminación visual, auditiva, etc. ¡Ah! Somos un país libre. Sí, pero mi libertad va hasta donde empieza el derecho del otro. La historia del: "¿usted no saben quién soy yo?", es una muestra de nuestro arribismo y nuestra falta del sentido de las proporciones. La pésima educación campea en instituciones educativas y gubernamentales. Definitivamente el subdesarrollo es mental. + Froilán Casas Ortiz Obispo de Neiva