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Lectio Dominical

Mié 16 Mar 2022

Si no se convierten, todos perecerán de la misma manera

TERCER DOMINGO DE CUARESMA Marzo 20 de 2022 Primera lectura: Éxodo 3,1-8a.13-15 Salmo: 103(102),1-2.3-4.6-7.8 y 11 (R. cf. 6) Segunda lectura: 1Corintios 10,1-6.10-12 Evangelio: Lucas 13,1-9 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • Dios sigue hablando: En el desierto, Dios habló a Moisés por medio de una zarza. Hoy en día Dios se sigue manifestando y nos sigue hablando. ¿Cómo se nos manifiesta hoy a cada uno de nosotros hoy en día? ¿Lo estamos escuchando? ¿Qué nos está diciendo? ¿A qué nos está enviado? • Renovar nuestra experiencia del amor de Dios. En la segunda lectura, Pablo exhorta a los corintios a no creer que la vida cristiana produce frutos de manera automática o mágica. No basta con creer en Cristo, haber sido bautizados, haber recibido el Espíritu o alimentarnos de la Eucaristía. Es necesaria una vida coherente y una renovación constante y una vigilancia permanente para poder vivir una nueva Pascua, para resucitar a una vida nueva con Jesucristo. El camino cuaresmal. Después de contemplar las tentaciones de Jesús y su transfiguración en los dos domingos anteriores, en el Evangelio de hoy Jesús nos propone una parábola que ilumina este tiempo de Cuaresma, nos lo presenta como un tiempo de gracia y nos urge a un cambio, a una conversión. ¿Qué fruto estamos produciendo en nuestra vida? ¿Es abundante o es escaso? ¿Alimenta a los demás o les hace daño? 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura describe la vocación de Moisés. El Dios que lo llama se manifiesta en una zarza que arde sin consumirse. Se manifiesta sensible frente a los sufrimientos de su pueblo y expresa su decisión de liberarlo de la esclavitud de Egipto. Finalmente, revela su promesa al expresar su nombre: es el Dios que es el que es (o mejor “que será el que será”): es el Dios que es siempre fiel a sus promesas. En la segunda lectura, San Pablo hace una relectura de los acontecimientos vividos en el éxodo: Cristo es el nuevo Moisés, el creyente ha recibido un nuevo bautismo (no ya en las aguas del mar rojo), se ve guiado por el Espíritu (no ya por una nube), recibe un alimento y una bebida que dan vida (no ya el agua de la roca y el maná que cae del cielo). Pero no se trata de una dinámica automática porque si no hay coherencia en la vida, el creyente puede perderse como el pueblo en el desierto. Se requiere estar atento siempre para no caer. El evangelio, a propósito de dos eventos terribles (el asesinato de unos galileos en los predios del Templo y la muerte de otros dieciocho sobre los que se derrumbó una torre), presenta la Cuaresma como un tiempo de gracia, como un nuevo período de tiempo que se ofrece a cada persona para poder producir los frutos que corresponde. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Dejarse encontrar por el Señor. Dios se manifiesta en el desierto de un modo extraordinario pero en un evento natural (la zarza que arde sin consumirse). Moisés se deja guiar por el Dios que lo llama y en ese encuentro, el Señor le manifiesta su misión y le permite descubrir el sentido de su existencia. De la misma manera, hoy en día, Dios sigue manifestándose y sigue llamándonos para que descubramos nuestra misión y el sentido de nuestra vida en esta tierra. Pero debemos estar atentos, descubrir los signos de su presencia, abrir los oídos a su voz, ser dóciles para responder a la misión que nos confía. Actuar en nombre de Dios. Hoy, más que nunca, Dios quiere hacerse presente en el mundo, quiere que su Reino se haga visible, quiere que cesen las injusticias, quiere acabar con el sufrimiento y la opresión. Y para ello cuenta con cada uno de nosotros, necesita nuestra inteligencia, requiere de cada uno de los talentos que nos ha concedido para construir un mundo más justo y fraterno. Si estamos llamados a ser como Moisés, pensemos en oración cuáles son las circunstancias alrededor nuestro a las cuales el Señor nos envía para ser instrumentos de transformación y de justicia, para ser testigos de su amor y de su misericordia. Estar atentos para no caer. La segunda lectura concluye con una invitación que es siempre actual: el creyente no puede “dormirse sobre los laureles”, no puede creerse “convertido” de manera definitiva, no puede creerse que ya las pruebas, tentaciones y fragilidades son una etapa superada. El demonio, como león rugiente ronda buscando hacernos caer y por eso debemos estar vigilantes, y más en este tiempo de Cuaresma. Producir frutos de misericordia. A diferencia de los otros evangelistas que hablan de una higuera estéril, que por no producir frutos merece secarse casi inmediatamente (Mc 11, 12-24; Mt 21, 18-22), Lucas, el evangelista de la misericordia, introduce un nuevo año de espera, antes de la intervención definitiva. Ese tiempo de gracia representa el tiempo que vivimos en esta Cuaresma, tiempo de conversión para que, examinando nuestra vida, podamos producir frutos de amor y de misericordia. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Pidamos al Señor en este Domingo la gracia de vivir intensamente nuestra existencia para poder ser sacramento de su amor en el mundo y para poder hacer cada día más visible su Reinado por medio de la fraternidad y la justicia, el amor y la misericordia. ____________________ Recomendaciones prácticas: • Propiciar espacios para la celebración del Sacramento de la Penitencia, reservando por ejemplo algunas tardes semanales. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Con la celebración de este tercer Domingo de Cuaresma nos acercamos a la mitad del camino de preparación a la Pascua del Señor Jesús y es el momento de evaluar cómo estamos caminando, si hemos avanzado o estamos detenidos en el proceso de conversión y en la práctica de la oración, la penitencia y la solidaridad. Dejemos que el Señor nos anime en esta celebración, escuchemos su Palabra que orienta nuestra vida y alimentémonos con la Eucaristía, sacramento de amor. Monición a la Liturgia de la Palabra Dios escucha el sufrimiento de su pueblo y se manifiesta y envía a Moisés para salvarlo; San Pablo invita a los corintios a estar atentos para no caer, y Jesús propone una parábola en la que apremia a producir frutos. Escuchemos con atención la Palabra que nos invita a vivir este camino cuaresmal como un tiempo de gracia que Dios nos concede para producir frutos de justicia, misericordia y santidad. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos, elevemos nuestras súplicas al Padre celestial, confiados en su infinita misericordia, porque estamos seguros que siempre nos escucha y hace posible lo que para nosotros es imposible: R. ¡Dios todopoderoso, escucha nuestra oración! 1. Oremos por la Iglesia, que vive este camino sinodal de discernimiento apostólico en común, para que pueda asumir los desafíos que se plantean a su misión evangelizadora y para que sepa responder con sabiduría y santidad a las necesidades de los más pobres y oprimidos. 2. Oremos por una espiritualidad del caminar juntos, para que nos formemos como discípulos de Cristo, como familias, como comunidades y como seres humanos, a través de nuestra experiencia de este camino Sinodal 3. Oremos por nuestros gobernantes, para que en medio de las injusticias sociales puedan construir un mundo en el que reine la justicia, la fraternidad y la paz. 4. Oremos por los enfermos, por los que pasan hambre y necesidad, por los que están solos y desconsolados, para que encuentren en la fe la fuerza necesaria para superar sus dificultades. 5. Oremos por esta comunidad, para que a ejemplo de san José pueda descubrir y cumplir el querer de Dios en este tiempo de gracia y para que pueda producir frutos de fraternidad y solidaridad. Oración conclusiva Atiende Padre bueno, las súplicas que te presentamos con la confianza de los hijos y con la sinceridad de un corazón que te busca y te necesita. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Vie 11 Mar 2022

Mientras oraba, el aspecto de su Rostro cambió

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA Marzo 13 de 2022 Primera lectura: Génesis 15,5-12.17-18 Salmo: 27(26),1.7-8.9abc.13-14 (R. 1a) Segunda lectura: Filipenses 3,17 - 4,1 Evangelio: Lucas 9,28b-36 I. Orientaciones para la Predicación Introducción * El camino cuaresmal. Vamos avanzando en este camino de preparación a la celebración anual de la Pascua de Jesús, el misterio central de nuestra fe, la conmemoración del amor infinito de Dios, que muere por amor a la humanidad y que resucita para salvarnos. Es la Alianza radical y definitiva que nos invita a conmemorar todos los signos de amor de Dios por cada uno de nosotros y a tomar conciencia de que, a pesar de nuestras infidelidades, Dios siempre es fiel. * Nuestra patria es el cielo. Cuando el apóstol Pablo nos recuerda que Cristo transfigurará nuestro cuerpo mortal, nos invita a relativizar muchas realidades que nosotros absolutizamos en esta vida terrenal, tal como lo hizo la liturgia del pasado miércoles de ceniza. * Oración y transfiguración. Jesús que sube al monte para orar, nos invita a fortalecer nuestra relación con Dios por medio de la oración. Es la oración la que permite que el creyente escuche a Dios (“¡escúchenlo!”) y pueda discernir lo que debe hacer en las difíciles opciones de cada día. En este proceso de diálogo y comunión con el Señor, nos vamos “transfigurando”, para ser sacramento de Su amor en el mundo. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura describe la alianza sellada por Dios con Abraham. A un anciano, errante desde que salió de su pueblo, Ur de los caldeos, Dios le ofrece algo que parece imposible: una tierra fértil y una descendencia numerosa. No se trata de una recompensa a las buenas obras del patriarca sino de un acto totalmente gratuito e incondicionado de Dios. El rito tradicional de los pueblos antiguos para realizar un pacto era sacrificar un animal y descuartizarlo; los que hacían el pacto pasaban por la mitad y pronunciaba una fórmula en la que juraban fidelidad a lo pactado y decían: “¡si traiciono este acuerdo, que me descuarticen como a este animal!”. Pero en el relato del Génesis es sólo Dios el que pasa en medio de los animales sacrificados y no le exige a Abraham que haga lo mismo. Con este signo se manifiesta que la promesa de Dios es absolutamente gratuita e incondicionada, que Él es siempre fiel a su amor y no se arrepiente ni siquiera ante las traiciones que pueda cometer su pueblo elegido. La segunda lectura, tomada del texto más afectuoso de san Pablo, el dirigido a la comunidad creyente de Filipos, nos habla de “los enemigos de Cristo”, pero no referidos a los ateos, a los miembros de sectas fanáticas, a los que llevan una vida absolutamente contraria a los valores morales, sino a algunos de los mismos creyentes que creen que la fe es la simple observancia de las prácticas tradicionales (la circuncisión, el abstenerse de algunos alimentos y el realizar prácticas externas como el ayuno y otras privaciones). Por el contrario, los “amigos de la cruz de Cristo” son los llamados a “transfigurarse” a ejemplo del cuerpo glorioso de Cristo, es decir, a morir al egoísmo para descubrir en la cruz el sentido de la existencia, a encarnar el amor en cada momento de la vida, a encontrar en el sufrimiento un valor salvífico, porque es el amor el que da sentido a la vida y a cada una de nuestras acciones. El evangelio describe la versión de Lucas sobre la Transfiguración del Señor. Jesús sube al monte para orar, acompañado por tres de sus discípulos; aunque estos últimos estaban adormilados, vieron a Moisés y a Elías que hablaban con Jesús sobre la pasión que iba a vivir en Jerusalén. Mientras Pedro propone que construyan tres tiendas para permanecer en el lugar, se oye una voz que reconoce a Jesús como el Hijo y que les ordena: “¡escúchenlo!”. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Oración. Después de meditar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto, en este segundo domingo de Cuaresma la Iglesia nos invita a encontrar en la oración el medio para “transfigurarnos” con Cristo. En efecto, bien sabemos que, junto con la penitencia y la limosna, la oración es uno de los caminos que se nos ofrece la Iglesia para recorrer este camino cuaresmal que nos prepara para la celebración del Misterio pascual, que es el centro de nuestra fe. Orar es dialogar con Dios, es hablarle a partir de la realidad que vivimos y escuchar lo que Él nos dice, sus mociones, su iluminación para discernir correctamente lo que debemos hacer en la vida. Multipliquemos la oración por medio de las prácticas de piedad, por medio de la oración en familia, por medio de la meditación personal y de la lectura de la Escritura (simbolizada en Moisés y Elías), para poder “transfigurarnos con Cristo”. Mortificación. San Pablo invita a los efesios a tomar conciencia de que muchos absolutizan algunas realidades materiales y que eso contradice la fe que nos enseña a considerar todo eso como relativo. Es una buena oportunidad para que reflexionemos cómo podemos “mortificarnos”, morir a nosotros mismos, a lujos, gustos, caprichos, excesos, placeres, vicios y a todo tipo de desórdenes. De esta forma podremos estar más atentos a las necesidades de los hermanos, ser más solidarios con los más pobres, estar atentos a fragilidades e incoherencias que se van haciendo visibles en nuestra vida para poder ser verdaderos testigos de una nueva vida, de los valores del Evangelio, de la presencia del Resucitado. Conversión. El anuncio del Evangelio es en últimas el llamado a la conversión. Pero el cambio en la vida del cristiano no solamente es difícil, sino que es una lucha permanente para vencer el pecado que nos vive acechando. La vida de fe es ese permanente esfuerzo de transfiguración con Cristo, de escucha de Su Palabra, de puesta en práctica de Su voluntad. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Pidamos al Señor la gracia de vivir intensamente este tiempo de cuaresma como un tiempo de conversión, que, por medio de la oración, la mortificación y la solidaridad nos permita configurarnos con Cristo en Su Pasión, muerte y resurrección. __________________ Recomendaciones prácticas: • Oración por el Papa Francisco, en el aniversario de su elección pontifical. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hace diez días iniciamos este camino cuaresmal y en este segundo domingo de Cuaresma el Señor nos invita en Su Palabra a prepararnos para renovar la Alianza de amor que Él selló con cada uno de nosotros por su muerte en la cruz y por su resurrección gloriosa. Celebremos esta Eucaristía pidiendo al Señor la gracia de la conversión y la fuerza de su Espíritu para que, por medio de la oración, la mortificación y la solidaridad seamos testigos de su presencia en el mundo. Monición a la Liturgia de la Palabra El camino cuaresmal nos va preparando a la renovación de la Alianza que Dios selló con cada uno de nosotros por medio de Cristo en la cruz, como lo anticipa la primera lectura. Pero debemos estar atentos, porque somos frágiles y podemos desordenarnos en nuestra vida; San Pablo nos recuerda que debemos “mortificarnos”. Y la oración, junto con la penitencia y la solidaridad, nos ayudar a “transfigurarnos” con Cristo. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles . Presidente: Dirijamos nuestras súplicas y peticiones al Padre misericordioso con la confianza de los hijos, con la certeza de que él hace posible lo que para nosotros es imposible y que con su sabiduría nos concede siempre lo que más nos conviene. R. ¡Escucha Padre nuestra oración! 1. Te pedimos por la Iglesia, el pueblo de la Nueva Alianza, para que pueda conducir a la humanidad a una tierra nueva en la que todos escuchemos y pongamos en práctica la Palabra del Señor Jesucristo. 2. Te pedimos por el Papa Francisco, en su aniversario de su elección, para que el Espíritu Santo le conceda el don de consejo, de sabiduría y de fortaleza para guiar a la Iglesia. 3. Te pedimos por los pastores de la Iglesia, para que sean los primeros en dar testimonio de que “nuestra patria es el cielo”, que la cruz es el camino de la salvación y que muriendo por amor resucitamos a la vida eterna. 4. Te pedimos por los que sufren y pasan necesidad, por los que experimentan tristeza y depresión por las consecuencias de la pandemia, para que encuentren en los que los rodean un testimonio eficaz de tu misericordia y tu amor. 5. Te pedimos por todos los padres de familia, para que, a ejemplo de san José, modelo de esposos y padres, y cuya fiesta celebraremos el próximo sábado, puedan crecer en la capacidad de crecer día tras día en el amor a su esposa y en la sabiduría para formar a sus hijos en la fe. Oración conclusiva Escucha, Padre bondadoso, las plegarias que te dirigimos con fe en esta celebración en la que renovamos tu alianza de misericordia y de amor, por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Mié 2 Mar 2022

El espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA Marzo 06 de 2022 Primera lectura: Deuteronomio 26, 4-10 Salmo: 91(90), 1-2.10-11.12-13.14-15 Segunda lectura: Romanos 10,8-13 Evangelio: Lucas 4, 1-13 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El texto del libro del Deuteronomio está enmarcado en lo referente a la ley del santuario. Recoge las oraciones que con motivo de la ofrenda de las primicias debían recitarse en dicho santuario. El ofrecimiento de las primicias de la tierra era un modo adecuado de manifestar el agradecimiento de Israel por las hazañas de Dios, por los prodigios con los que había librado de la esclavitud a Egipto y establecido en la tierra prometida. La oración que se recita se constituye en un credo, histórico-teológico del israelita, de singular importancia, que encierra los rasgos fundamentales de la fe del Antiguo Testamento. Es un resumen de la historia de Israel, centrado en la liberación de Egipto y en su establecimiento en la tierra prometida. En la segunda lectura, el apóstol Pablo nos expresa cómo los judíos no tienen excusa para invocar a Cristo como Señor, ya que si no creen el Él no es porque la predicación evangélica no les haya llegado, sino por su falta de comprensión y de correspondencia a la llamada de Dios. Además, nos enseña San Pablo que, si la ley dada a Moisés manifestaba la voluntad divina y hacía más accesible su cumplimiento, la fe en Cristo ha abierto un camino más fácil para llegar a Dios. Jesucristo, al descender del cielo en la Encarnación y al resucitar de entre los muertos y subir al cielo, ha cumplido la profecía de Moisés que anunciaba cercanía de la Palabra de Dios (Cf. Dt 30,12-14): tras llevar su obra redentora, Cristo se encuentra cerca de los que creen en Él. Por su parte, San Lucas nos ofrece hoy el relato de las tentaciones de Jesús en el desierto. En efecto, en el inicio de su misión salvadora el Señor ayuna y sufre las tentaciones de satanás. Los tres evangelios sinópticos recuerdan que el episodio tiene lugar en el desierto. Con esa palabra se designa probablemente la depresión que hay junto al Jordán, al norte del mar muerto. Sin embargo, también tiene un sentido teológico: en el desierto fueron tentados, y vencidos, Moisés e Israel; en el desierto es tentado Jesús, que vence donde otros cayeron: el diablo quiere apartar a Jesús de su misión, pero Jesús le vence. Ya que en el tercer evangelio la genealogía del Señor llega hasta Adán, la tradición cristiana vio en este relato una victoria de Jesús como anticipo de Adán; donde Adán fue vencido, Jesús venció, inaugurando así la nueva humanidad. “Es conveniente recordar cómo el primer Adán fue expulsado del paraíso al desierto, para que adviertas cómo el segundo Adán viene del desierto al paraíso” (San Ambrosio, Expositio Evangelo secundum Lucam, ad loc.). 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Reflexionar sobre las tentaciones a las que es sometido Jesús en el desierto es una invitación a cada uno de nosotros para responder a una pregunta fundamental: ¿qué cuenta de verdad en mi vida? En la primera tentación el diablo propone a Jesús que cambie una piedra en pan para satisfacer el hambre. Jesús rebate que el hombre vive también de pan, pero no sólo de pan: sin una respuesta al hambre de verdad, al hambre de Dios, el hombre no se puede salvar. En la segunda tentación, el diablo propone a Jesús el camino del poder: le conduce a lo alto y le ofrece el dominio del mundo; pero no es éste el camino de Dios: Jesús tiene bien claro que no es el poder mundano lo que salva al mundo, sino el poder de la cruz, de la humildad, del amor. En la tercera tentación, el diablo propone a Jesús que se arroje del alero del templo de Jerusalén y que haga que le salve Dios mediante sus ángeles, o sea, que realice algo sensacional para poner a prueba a Dios mismo; pero la respuesta es que Dios no es un objeto al que imponer nuestras condiciones: es el Señor de todo. ¿Cuál es el núcleo de las tres tentaciones que sufre Jesús? Es la propuesta de instrumentalizar a Dios, de utilizarle para los propios intereses, para la propia gloria y el propio éxito. Y por lo tanto, en sustancia, de ponerse uno mismo en el lugar de Dios, suprimiéndole de la propia existencia y haciéndole parecer superfluo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? No tengamos miedo de afrontar, también nosotros, el combate contra el espíritu del mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor. Cada uno debería preguntarse: ¿qué puesto tiene Dios en mi vida? ¿Es Él el Señor o lo soy yo? Al recordar que el pasado miércoles con el tradicional Rito de las Cenizas, hemos entrado en la Cuaresma, tiempo de conversión y de penitencia en preparación a la Pascua, la Iglesia, que es madre y maestra, llama a todos sus miembros a renovarse en el espíritu, orientándose decididamente hacia Dios, renegando el orgullo y el egoísmo para vivir en el amor. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque Cristo nuestro Señor, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba” (Del prefacio de este Domingo). _________________ Recomendaciones prácticas: • Tener en cuenta que el eje temático del Ciclo C para Cuaresma es la llamada a la conversión y al perdón. En este sentido han sido seleccionadas las lecturas de la serie dominical. • Leer Instrucción General del Leccionario de la Misa, números 97-102. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos este caminar cuaresmal nos entrega las características marcadas por el encuentro personal y comunitario con Jesucristo. En un ambiente penitencial y en oración, recibamos la fuerza que viene de lo alto que Dios nos comunica en su Hijo Jesús. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios para este primer Domingo de Cuaresma nos muestra la misericordia de Dios para con el hombre y la fuerza del Espíritu que nos lleva al desierto para vencer toda tentación a ejemplo del Señor Jesús. Continuemos nuestra celebración como hermanos juntos en la fe. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Alabemos y glorifiquemos a Cristo, a quien Dios Padre constituyó fundamento de nuestra esperanza y primicia de la humanidad resucitada, aclamémosle diciendo: R. Rey de la Gloria, escúchanos. 1. Por el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos y laicos, para que dejándose llenar de la gracia del Espíritu Santo, asuman con decisión el compromiso de la conversión. 2. Por los gobernantes de las naciones, para que dispongan sus conocimientos y acciones al cuidado y atención a las comunidades más necesitadas, especialmente para que puedan satisfacer sus necesidades básicas. 3. Por todas las familias del mundo, para que sean espacios de encuentro fraterno en los que se viva la fe, la esperanza y el amor. 4. Por los enfermos, privados de la libertad y excluidos de la sociedad, para que descubran el rostro misericordioso de Cristo en sus momentos de angustia y soledad. 5. Por nosotros para que al caminar juntos nos formemos como discípulos de Cristo, como familias, como comunidades y como seres humanos, a través de nuestra experiencia de este camino Sinodal. Oración conclusiva Atiende, Padre Santo, estas súplicas que te hemos presentado , para que sea tu Espíritu el que ilumine todas nuestras buenas intenciones. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Mié 23 Feb 2022

De lo que rebosa el corazón habla la boca

OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Febrero 27 de 2022 Primera lectura: Sir 27, 4-7 Salmo: Sal 92(91), 2-3.13-14.15-16 (R. 146, 2a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 54-58 Evangelio: Lucas 6, 39-45 I. Orientaciones para la Predicación Introducción «Por sus frutos serán conocidos», esta podría llegar a ser la síntesis del mensaje de la Palabra del Señor en este domingo. En el transcurso de las lecturas está presente el argumento sobre la importancia que conlleva una vida en la que lo fundamental sea: vivir según los sentimientos que se pueden cultivar llevando una vida bajo la voluntad de Dios. Por ello, la insistencia de la palabra de sacar de la vida aquello que no hace parte de una vida coherente. En la espiritualidad cristiana la Palabra es Dios mismo y se manifiesta en la palabra del ser humano, y esto se convierte en un compromiso con la vida, de modo que, en esta liturgia, los frutos del cristiano están en el valor que se le da a las palabras como signo de un Dios encarnado en los clamores, dolores, sufrimientos, alegrías y gozos de la humanidad como lo reza el Concilio Vaticano II. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura, de este domingo, es un llamado a usar las palabras en una forma moderada y acorde a lo que son los actos humanos. De fondo, esta lectura es una exhortación a mantener la coherencia entre palabra y actos, así que, aquello que habla un ser humano sea reflejo de lo que hace y viceversa. La fuerza que se le imprime al carácter de la palabra será una reiteración en la sabiduría transmitida en los libros sapienciales como lo es el texto de Sirácides. La segunda lectura en el contexto de las exhortaciones de Pablo a los Corintios es una sentencia que estimula a la comunidad a vivir una vida en Cristo: “progresen siempre en la obra del Señor, sabiendo que con él nuestras penas no son en vano” (1Cor 15, 58b.). Si la muerte se valía del pecado para salir victoriosa, Cristo vence la muerte con la gracia que colma la resurrección victoriosa de la vida. De modo que, con una vida inmersa en Cristo, los signos de muerte no tienen espacio en la comunidad, por ello reiterará Pablo a los Filipenses que: “Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia” (Flp 1, 21). El mensaje del evangelio sigue la línea lucana del discurso del amor a los enemigos. Para reforzar esta enseñanza de Jesús, el texto de Lucas, en este domingo, reiterará una serie de recomendaciones para llevar una vida conforme a la experiencia del amor. En esta manera de enseñar de Jesús está el talante de un Dios que se entrega por la humanidad, que deja sus huellas amando y que por medio de su ejemplo invita a la comunidad a seguir sus actos de misericordia divina. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La palabra es importante para las tradiciones culturales que tienen, en la oralidad, un referente de sus enseñanzas, porque por medio de lo que se dice se cumple el precepto del Señor: “Reúneme al pueblo para que oiga mis palabras. Así me temerán mientras vivan en esa tierra y enseñarán estas palabras a sus hijos” (Dt 4,10b.). En la tradición judía se enseña la fe por medio de la palabra, de allí que radique la importancia de creer en lo que se dice y decir lo que se cree. El cristianismo continúa con la tradición oral, pasando de generación en generación, el anuncio de la Buena Nueva, una noticia que cautiva a la humanidad, que en palabras del papa Francisco genera: alegría, gozo, plenitud… “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1). El mensaje de la Palabra de Dios en el evangelio en este domingo deja el corazón inquieto de aquellos que están buscando ser orientados, por personas, objetos, doctrinas, pensamientos, ideologías, parámetros, normas, reglas, leyes, entre otras que no le dan la libertad de los hijos de Dios a quienes buscan con amor ser seguidores del Señor. Todo aquello que no conduce al amor de Dios es considerado por Jesús en su evangelio como: «ciegos guiados por otros ciegos». El peligro de ser guiados por personas, referentes y modelos que no reconocen el valor de las diferencias es que pueden ser llevados al precipicio de la ignorancia y la exclusión. Pues la vida, enseña Jesús, es más gratificante, cuando se sigue el ejemplo de los iconos de aquellos que hacen la diferencia y construyen el reinado de Dios como el buen samaritano, quien ayuda a un judío sin importar esta condición social o religiosa; o cuando se acoge al hijo que ha derrochado sus bienes, por su condición de hijo, no de derrochón y despilfarrador; o cuando se acoge a la viuda y el huérfano, sin importar su condición de vida; o cuando se cena con publicanos y pecadores, porque ellos son necesitados del perdón y la misericordia; o cuando se acoge al forastero, porque en él está Jesús buscando posada con sus padres en una tierra que no es la suya; o cuando se perdona a la mujer sorprendida en adulterio, porque en ella se reconoce a una hija de Dios, digna como todo ser humano, y no se juzga a una mujer sometida al adulterio por un hombre; y así, se extendería la lista de ejemplos en donde Jesús quita el prejuicio, social, religioso, moral y económico, entre otros, sobre las personas y le enseña a sus discípulos a mirar la viga en su propio ojo, antes de ver la mota en el ojo ajeno. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En la liturgia de este domingo la comunidad está invitada a derrotar los signos de muerte generados por los prejuicios, es decir, la vocación a seguir a Cristo pasa por el reconocimiento de todas las vigas que están en la mirada de quienes no reconocen sus limitaciones, pero se consideran jueces de los otros y juzgan sin revisar su propia vida, ni propios actos. San Ignacio de Loyola enseña, a su comunidad, la importancia de diariamente revisar la vida propia en cinco pasos muy concretos: «dar gracias, pedir luz, revisar el día vivido, pedir perdón y proponer cambios». Este ejercicio fortalece la manera de dejar a Dios comandar, dirigir, ordenar y señoriar la vida, tan necesario en el seguimiento del Señor, más en estos tiempos en los que la humanidad es frágil y se deja llevar por impulsos banales conducentes a una vida alejada de lo fundamental y de ese amor por la vida, por los otros y ante todo por Dios. Contemplar a Dios por medio de la Palabra de este domingo es recuperar el valor de la palabra. Quien respeta la voz del otro, por más contrario que pueda ser al propio parecer, está demostrando con sus actos la sabiduría de Dios en la vida, pues de nada sirve aprender a hablar, cuando no se sabe escuchar. Estos dos verbos hablar y escuchar, van de la mano y uno no puede darse sin el otro, de modo que en la fusión de estos dos existe la posibilidad de vivir en coherencia, pues aquel que se conoce a sí mismo, reconoce aquello que hay en su interior, como lo recuerda Sirácides: «la palabra da a conocer los sentimientos del hombre» (Sir 27,5b.). ________________________ Recomendaciones prácticas: • Motivar a la comunidad a recuperar el valor de la palabra, este es un gesto que nos recuerda como nuestros ancestros, no necesitaban de la burocracia notarial, para certificar sus pactos, tratos, acuerdos y negocios, entre otros. • Buscar poner ejemplos en el mensaje de la homilía sobre la forma en que Jesús fomentaba relaciones mediadas por la confianza más que por la apariencia. • Simbolizar cómo los frutos de una vida interior están en el árbol del corazón y la mente, los cuales conectan, las palabras y los actos dejando ver así la coherencia de la vida. Un ejemplo de ello es la manera cómo el papa Francisco se dirigió a los congresistas estadounidenses (25 de septiembre de 2015) articulando así, palabras, gestos y vida: "Las personas de este continente no le tememos a los extranjeros porque muchos de nosotros fuimos extranjeros. Lo digo como hijo de inmigrantes, consciente de que muchos de ustedes también descienden de inmigrantes". II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Bienvenidos a esta celebración de la palabra y el pan compartido del Señor. En esta eucaristía dominical estamos llamados, como comunidad, a sacudir nuestra vida de todo aquello que no nos permite buscar la santidad. Empezando por los juicios hacia los demás, siguiendo por las palabras que no construyen ni aportan a la vida personal ni comunitaria, en estos gestos se ven la Palabra hecha carne en una vida sólida interior. Celebremos juntos esta liturgia del amor de Cristo por la humanidad y dispongámonos con alegría a vivir el misterio de Dios hecho pan para el mundo. Monición a la Liturgia de la Palabra Jesús no solo es el “logos” (la Palabra) de Dios, él es el ejemplo más grande para vivir la invitación de Dios a llevar una vida coherente entre las palabras y los gestos. Escuchemos con atención cómo nuestras palabras reflejan nuestros sentimientos, pues de esta forma seremos reconocimos por nuestros frutos. Que el mensaje de la Palabra del Dios, en esta liturgia, nos muestre el camino que debemos seguir para tener una vida que sea testimonio del respeto que tenemos por la vida de los otros y reconozcamos así nuestras propias faltas y pecados. Escuchemos este mensaje con apertura de corazón. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Dios de la vida que nos llama a ser reconocidos por los frutos, pidámosle en nuestra oración para que seamos cada día más coherentes con nuestras palabras y así juntos lo podamos aclamar diciendo confiadamente. R. Escucha, Señor, nuestro clamor. 1. Oremos por el Papa, para que sus obras sean el reflejo del evangelio que predica, y así, sus enseñanzas sean testimonio puro del amor que anuncia al mundo. Oremos al Señor. 2. Oremos para que la Iglesia sea una comunidad que refleje los frutos de la abundancia del corazón, y por medio de la caridad, pueda atender las necesidades de los más débiles de la comunidad. Oremos al Señor. 3. Oremos juntos por los que gobiernan el mundo de la política, para que antepongan la construcción del bien común a los intereses egoístas, que son la fuente de la malversación de los recursos públicos. Oremos al Señor. 4. Oremos por nuestra comunidad eclesial para que cada día nos esforcemos más por construir una Iglesia atenta a la escucha y el clamor de los pobres, migrantes, excluidos y necesitados del amor fraterno. Oremos al Señor. 5. Oremos por las necesidades de quienes pasan hambre, frío, enfermedad, soledad y llevan buscando ser atendidos para que encuentren consuelo y misericordia en sus hermanos más cercanos. Oremos al Señor. Oración conclusiva Escucha Padre de amor estas y otras plegarias, que te dirigimos humildemente, para que seamos escuchados y sintamos siempre tu amor misericordioso y compasivo. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Mié 9 Feb 2022

Bienaventurados los pobres. Ay de ustedes, los ricos

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Febrero 13 de 2022 Primera lectura: Jeremías 17, 5-8 Salmo: Sal 1, 1-2.3.4 y 6 (R. cf. 39, 5a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 12.16-20 Evangelio: Lucas 6, 17.20-26 I. Orientaciones para la Predicación Introducción En este domingo, la Palabra de Dios deja resonar en la asamblea eclesial las bienaventuranzas y las malaventuranzas como don y como límite en la vida de un creyente. El profeta Jeremías recuerda que es un camino equivocado tener seguridades vanas y lejanas del Señor. Toda bienaventuranza parte de unas convicciones concretas y la mayor bienaventuranza siempre será el recto camino de la fe en Jesucristo muerto y resucitado, como lo recuerda el apóstol a la comunidad de Corinto. Ese camino de fe, lleva a un abandono total en el Señor, que hace que un corazón pobre pueda experimentar la inmensa riqueza de la bondad del Señor. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La primera lectura presenta el mensaje del profeta Jeremías en un tiempo concreto en el que el pueblo se ha dejado llevar por sus dirigentes a una confianza en alianzas y proyectos humanos, dejando de lado el verdadero camino de la felicidad que es la fidelidad del Señor a su alianza y la auténtica vida de respuesta a ese amor esponsal del Señor. El éxito de una comunidad, de una nación no puede ser otro que el que nace de vivir siempre en absoluta confianza en su Dios. En este mismo sentido, el salmo 1° plantea mucho más que dos caminos, muestra que sólo en el camino de la verdadera felicidad puede el hombre hallar su paz, porque es en la permanencia y perseverancia como se logra un auténtico camino de beatitud. La segunda lectura pone de nuevo al centro la resurrección como la gran certeza de la fe cristiana y como el único camino de la verdadera felicidad y gloria. La comunidad de los creyentes camina con esta certeza para trazar un sendero que como experiencia discipular recorre la misma suerte de Jesús y se afianza en la fe. El Evangelista Lucas después de haber iniciándola misión de Jesús y rodearlo del grupo de discípulos y apóstoles presenta lo que podría llamarse el núcleo de la enseñanza de Jesús (6,12-49). Este relato tiene un marco redaccional que parte del éxito de la misión de Jesús que es buscado por personas del Norte y del Sur del País y luego se presentan las bienaventuranzas de Lucas, que son mucho más cercanas a la fuente “Q” que las de Mateo. Las bienaventuranzas dejan ver que el Reino de Dios se comprende como un reinado de Dios allí donde las estructuras de opresión son vencidas. Es posible ser feliz en medio de la pobreza, del hambre y del llanto porque Dios libera y renueva todo con su reinado. Las malaventuranzas de Lucas contrastan con el proyecto de felicidad del Reino porque es imposible ser feliz cuando no es Dios la riqueza, cuando no es él quien sacia y cuando no es él nuestro consuelo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? En una época de luchas, de desesperanzas y de desilusiones para la humanidad, tal como fue la experiencia de muchas comunidades en medio de la pandemia, resplandece esta Palabra, que podríamos decir es un grito de esperanza y un llamado a no claudicar, es más, es el susurro de una paz que sólo puede dar el Señor y de una felicidad que contradice los ideales de felicidad de una sociedad que muchas veces opta por la ostentación, por la apariencia, por el camino fácil y corto, por las vanaglorias y los lujos pasajeros. Las bienaventuranzas gritan a las comunidades cristianas de hoy que es posible ser fiel, que es posible ser cristiano en medio del valle de las inseguridades, que es posible permanecer y perseverar aún en la oscuridad porque nuestro gozo es el Señor. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor, que no busque luces que se apagan, que mi corazón no se encierre en el egoísmo de mi propio yo, que mis pisadas sean huellas de fraternidad y no el estrépito de la destrucción del otro, que mi felicidad sea siempre el gozo de tu nombre, que no me siente en las seguridad de las apariencias sino que sepa asirme a la cruz de tu misericordia para encontrar el verdadero camino de la felicidad, que pasa por la entrega y la donación, que pasa por la aceptación activa y gozosa de tu voluntad y que trae bendiciones nuevas cada jornada. Para contemplar y hacer que la Palabra me lleve de mi yo a la construcción de un tú eclesial, es importante recordar las palabras del Evangelio: “Bienaventurados los pobres. Ay de ustedes los ricos”. Este camino en medio de una iglesia sinodal nos lleva a saber que no lo sabemos todo, que no podemos cerrarnos al rostro del otro y que sólo cuando seamos comunidad podremos ver la auténtica felicidad que sólo da el Señor. __________________ Recomendaciones prácticas: • También hoy, como el domingo pasado, puede acentuarse el Mensaje del Santo Padre Francisco para la XXX Jornada mundial del enfermo, esta vez en clave sinodal. ¿Cómo hacer para que los enfermos de mi comunidad desarrollen su vocación misionera? II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa El día del Señor, nos saca de nuestra rutina semanal y nos lleva a la experiencia del encuentro con los hermanos en torno al Señor resucitado. Experimentemos la alegría de este encuentro y participemos con fe de la mesa del Señor, que nos trae la certeza de la felicidad eterna que nos da el Señor y nos invita a compartir con los demás en este camino. Monición a la Liturgia de la Palabra Cuando resuena la Palabra de Dios, nuestro corazón se llena de gozo porque nos sabemos amados por el Señor. Abramos nuestros oídos y recibamos esta que es la auténtica buena noticia de salvación. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con el corazón de pobres, puesta nuestra seguridad en el Señor, invoquémoslo y presentémosle nuestras oraciones: R. Dios de amor, escúchanos. 1. Por el Papa Francisco, nuestro Obispo N., y todos los agentes de evangelización, para que, mostrando siempre la confianza en el Señor, comuniquen al mundo la bienaventuranza de abandonarse en las manos del Señor. Roguemos al Señor. 2. Por los líderes de todas las comunidades, para que asuman la bienaventuranza de la entrega generosa y ayuden a las personas a superar las condiciones que no dejan alcanzar la felicidad. Roguemos al Señor. 3. Por los enfermos y los ancianos, por los que han perdido tantas de sus seguridades, para que recuerden siempre que se puede ser feliz en medio de la adversidad. Roguemos al Señor. 4. Por nuestra participación en la Misión de Cristo, para que a través de nuestro camino Sinodal juntos, crezcamos en nuestra responsabilidad compartida de la misión que se nos ha confiado. 5. Por esta asamblea litúrgica, para que, llena del gozo de su Señor, no busque seguridades en cosas pasajeras y ponga toda su seguridad en los verdaderos tesoros de la existencia. Roguemos al Señor. Oración conclusiva Hemos puesto nuestra esperanza en ti y queremos que como agua viva alimentes la raíz de nuestra fe, para no sucumbir en el camino. Tú que vives y reinas, por los siglos de los siglos. R. Amén.

Jue 3 Feb 2022

Dejándolo todo, lo siguieron

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Febrero 06 de 2022 Primera lectura: Isaías 6, 1-2a.3-8 Salmo: 138(137), 1-2a.2bc y 3.4-5.7cd y 8bc (R. 6a) Segunda lectura: 1Corintios 15, 1-11 Evangelio: Lucas 5, 1-11 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El domingo V del tiempo durante el año tiene una fuerte carga vocacional en todo su contexto. La llamada del Señor exige una respuesta generosa y capaz por parte de quien escucha el llamado y a su vez, el reconocimiento de las propias limitaciones y necesidades, como deja a entender el profeta Isaías cuando se reconoce “hombre de labios impuros”. La respuesta vocacional se da en el marco de una comunidad que acoge y transmite no sólo los valores del Reino de Dios, sino que se convierte en cultivadora de lo que la Tradición puede marcar en la vida de quien escucha con fidelidad la voz del Señor. De esta manera, el kerigma pasa de ser una repetición de verdades a una experiencia real y concreta de encuentro con la persona de Jesucristo muerto y resucitado, tal como lo expresa san Pablo. Para poder dar una respuesta a la llamada de Jesús, se necesita escucha y obediencia, que logran el mayor éxito en el seguimiento, porque permite abrir el espacio existencial a la llamada y a la misión. No hay verdadera vocación sin misión y no puede tenerse éxito en la misión si no es por la certeza de la vocación, como deja claro el Evangelio de Lucas. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? En medio de una circunstancia tan difícil como la que vivía el pueblo de Israel en el siglo VIII A.C., se hacía necesaria una voz de esperanza y una fortaleza para una comunidad que quería escuchar una voz que denunciara las injusticias y la incapacidad de muchos dirigentes por guardar fidelidad al Dios eterno que les había liberado de la esclavitud. Isaías recibe su llamada y se ofrece a ser la voz de quienes tienen ansia de encontrar a Dios. La súplica “mándame” engendra una disponibilidad y un reconocimiento de que sin el Señor no es posible adelantar ningún proyecto. El Salmo 138 (137) sigue en el contexto de una manifestación divina como la narrada en Isaías y reconoce que la mano del Señor está siempre presente con su pueblo, con el que hace historia. En la segunda lectura, Pablo expone a los corintios el kerigma y se presenta como el menor de los apóstoles. El anuncio del misterio pascual no sólo crea la comunidad, sino que la sostiene y la mantiene unidad. Los corintios experimentaron siempre la tentación de la división, pero la fe en el Señor muerto y resucitado les hizo actualizar siempre en su comunidad el primer anuncio y los llevó a ser destinatarios de una buena noticia sobre la eucaristía, sobre la resurrección, sobre los carismas y tantas otras cosas. En el capítulo 4, Lucas había presentado a Jesús como un maestro itinerante y ahora este maestro empieza a formar una familia de compañeros que estén con Él para la misión. Estos discípulos son llamados directamente por el Señor (iniciativa de Jesús y no de ellos). Este texto es propio de Lucas y la fuerza está en la elección de los primeros discípulos que no son anónimos, tienen un nombre y una historia, tienen un oficio. Pescar hombres hace alusión no a una conquista sino a la formación de comunidad, reunir a los dispersos. Dejarlo todo implica la disponibilidad para la misión, la libertad que sabe romper los lazos de la historia personal y lleva a la aventura del seguimiento. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Este domingo es un domingo de la llamada del Señor y esta llamada toca la vida de todos los hombres y mujeres, que desde el bautismo hemos decidido abandonarnos en las manos del Señor. Decir sí, no implica pensar que somos perfectos, por el contrario, un sí auténtico parte del reconocimiento de las propias limitaciones y del pecado que nos ronda. La comunidad es el ambiente propicio para escuchar la voz del Señor y es el espacio del crecimiento de la fe. En comunidad hay que seguir buscando al Señor, hay que escucharlo y obedecerlo y, sobre todo, hay que lanzarse a la misión. En una iglesia que camina unida en experiencia sinodal, el llamado es para todos y la respuesta generosa y capaz debe ser de todos. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Gracias, Señor por tu llamada y por tu voz siempre activa en medio de tu Iglesia, gracias, porque nos muestras el camino que debemos recorrer y bendice la comunidad donde hacemos experiencia de camino, donde decidimos dar el sí de la obediencia nos queremos lanzar a compromiso de la misión. Queremos ser iglesia en camino, queremos sentirnos hermanos convencidos en la fe y compartir con los demás el don recibido. Este domingo puede ser reflejado en la vida de la comunidad con las palabras del Evangelio “Dejándolo todo, lo siguieron” si hay compromiso y generosidad, si hay deseo de comprometerse. Es necesario revisar los compromisos bautismales y la generosidad de nuestra vida, poder experimentar el desprendimiento que lleva a que sólo el Señor sea nuestra delicia. _____________________ Recomendaciones prácticas: • Motivar la lectura y la reflexión del Mensaje del Santo Padre Francisco para la XXX Jornada mundial del enfermo que se celebrará el próximo viernes 11 de febrero. Es una oportunidad para subrayar la vocación que los enfermos viven a diario junto a quienes les cuidan. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Convocados por el Señor en día el que la comunidad no solo hace memorial, sino que anuncia la pasión, muerte y resurrección de Jesús, dejemos que la Palabra y el sacramento nos pongan en la dinámica de la escucha atenta de la voluntad del Señor, para discernir lo que más conviene y salir fortalecidos al compromiso misionero allí donde nos movemos. Participemos con fe en esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra Hoy como ayer, la Palabra de Dios sigue resonando en la asamblea y transforma la vida de la comunidad cristiana. Escuchemos y obedezcamos para seamos verdaderos discípulos en una Iglesia en salida, una Iglesia en camino siempre firme de búsqueda del Señor. Oración Universal o de los Fieles. Presidente: El Señor, que nos invita a remar mar a dentro, nos escucha y nos fortalece con su mirada y su llamada. Presentemos con fe nuestras súplicas. R. Ten piedad de nosotros, Señor. 1. Como Pedro, reconocemos nuestra impotencia y nuestra vida de pecado. Afianza, Señor, con tu poder al Papa, a los obispos y a todos los que han dicho sí a tu llamada para que puedan vivir su vocación de manera generosa y capaz. Te rogamos, Señor. 2. Muchos han escuchado tu pregunta: ¿A quién enviaré? Te rogamos por los gobernantes del mundo, para que sepan escuchar y discernir los clamores de la humanidad y vivan su servicio con generosidad. Te rogamos, Señor. 3. Cuando te invoqué, me escuchaste. Acompaña, Señor a los que sufren, a los que han olvidado su vocación y a quienes se sienten cansados en el camino. Te rogamos, Señor. 4. Si quieres puedes limpiarme. Te suplicamos por la Jornada mundial del enfermo que se celebrará el próximo viernes, para que en esta Jornada los enfermos sientan en medio de sus dolores el alivio de sus dolencias por medio de sus hermanos. Te rogamos, Señor. 5. Por la gracia de Dios soy lo que soy. Te pedimos, Señor por nuestra comunidad, por esta asamblea celebrativa, para que siempre esté atenta a tu voz y obedezca tu envío misionero. Te rogamos, Señor. Oración conclusiva Señor, completa tus favores con nosotros y atiende estas oraciones que te hemos presentado con fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Vie 28 Ene 2022

Jesús, como Elías y Eliseo, no solo es enviado a los judíos

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Enero 30 de 2022 Primera lectura: Jeremías 1, 4-5.17-19 Salmo: 71(70), 1-2.3-4a.5-6ab.15ab y 17 Segunda lectura: 1Corintios 12, 31 - 13,13 Evangelio: Lucas 4, 21-30 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • Jeremías es un profeta llamado y elegido por Dios para ser instrumento dócil en sus manos y comunicar la Palabra de Dios al pueblo. • San Pablo nos invita a ambicionar los mejores carismas para ser instrumentos de unidad en medio del pueblo santo de Dios. • Jesús proclama la Palabra y cuestiona nuestra vida, por eso, sus paisanos lo rechazan y cierran su corazón al mensaje que se les dirige. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El profeta Jeremías narra la experiencia de su vocación para mostrar que es algo tan sublime que envuelve toda su vida, ya que desde antes de nacer, Dios lo eligió y lo destino para el anuncio de la Palabra de Dios en medio de un pueblo que hostil al mensaje de salvación, por eso Dios lo prepara para que vaya de parte suya y sea un hombre dispuesto al servicio de Dios y de los hombres, tal como lo indica con el gesto de estar ceñido para una batalla fuerte, por eso recibe toda la fuerza divina para emprender el combate espiritual y proclamar la palabra de Dios con valentía, pues sabe que el mensaje que anuncia no es suyo, ya que lo ha recibido y debe llevarlo a los gentiles donde ha sido enviado. San Pablo nos exhorta en su carta a los Corintios invita a la comunidad a ambicionar el amor como el que le da sentido a toda la vida del hombre, ya que procede de Dios y es su esencia misma, porque hace posible la donación y la entrega de la persona, por eso lo demás es pasajero comparado con el amor, todos los carismas son una riqueza y pueden aportar mucho a la comunidad, pero si no están precedidos por el amor, no servirían de nada, ya que estarían vacíos y carentes de lo esencial. El amor es la cumbre de todas las virtudes, por encima de la fe y la esperanza. En el Evangelio Jesús se presenta como un profeta cuestionado y rechazado por su pueblo que no mira su esencia divina y solo se queda en las apariencias para ver solo la persona humana, mirándolo como el hijo de José. Así Jesús nos muestra o excelso de su vocación profética, pero al mismo tiempo se cumplen en él, las palabras que había profetizado el anciano Simeón, cuando al ingreso del templo de Jerusalén, había anunciado que sería “signo de contradicción” (Lc 2, 34). Así se revela que el mensaje que Jesús trae provoca crisis y cuestiona la vida de aquellos que lo escuchan, ya que exhorta y corrige el sendero de los que se han extraviado o están envueltos en medio de tinieblas, ya que el mensaje esta dado como luz para alumbrar a todas las naciones y es dirigido a los hombres y mujeres de buena voluntad que deseen acogerlo en sus vidas. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La vocación del profeta es algo grande y sublime, es un llamado de parte de Dios y precede a la vida del hombre, que no se puede resistir al encargo que Dios le confía, pero al mismo tiempo, es una vocación que exige preparación y entrega, pues tal como lo señala Jeremías, es para un combate espiritual no fácil de asumir, pero el profeta sabe que no está solo, pues Dios mismo lo prepara y le concede todo lo necesario para que vaya en nombre suyo y asuma la tarea con valentía y entrega. Su palabra será cuestionada y rechazada por que pondrá en crisis a cuantos la escuchen, pero cumplirá el encargo de ayudar a enderezar las conciencias que se han apartado del verdadero camino de Dios. Esta vocación todos la hemos recibido desde nuestro bautismo, Dios nos ha elegido y nos ha enviado con un encargo concreto para predicar en su nombre y dar testimonio de su mensaje de salvación, pero al cumplir este encargo encontraremos obstáculos y dificultades tal como le pasó a Jeremías, de modo que esto no debe desanimarnos; todo lo contrario, debemos saber que no es una lucha fácil, pero contamos con la asistencia divina para hablarle a un mundo que cada vez se opone más a Dios, de tal manera, que en nuestro lugar de trabajo o estudio, allí donde el Señor nos ha puesto debemos ejercer la vocación profética que nos fue otorgada por la unción bautismal. Esa vocación exige sacrificio y entrega, pues tal como nos recuerda San Pablo, podríamos tener muchos carismas, pero sin el amor que procede de Dios, todo estaría vacío y sin sentido, pero cuando nos impulsa el amor de Dios, toda la entrega, los sacrificios y cuanto hagamos hará resplandecer la presencia de Cristo mismo, que por amor se entregó totalmente para salvarnos. Esa entrega de Cristo es la que encontramos en el Evangelio, la de un profeta que va proclamando la buena noticia y dando cumplimiento a la llegada del Reino de Dios en medio de un público que lo cuestiona y lo rechaza debido a su falta de fe, se quedan solo con las apariencias humanas para verlo como un paisano y no como el Hijo de Dios, ungido por la presencia del Espíritu, tal como se había presentado en la sinagoga de Nazaret. Nosotros al ejercer la misión profética recibida de Cristo, estamos ejerciendo la noble labor de conducir a los demás por el camino de la verdad para darle sentido a la vida del hombre. Así nos lo recuerda el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium 35: “Cristo, el gran Profeta, que proclamó el reino del Padre con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra, cumple su misión profética hasta la plena manifestación de la gloria, no sólo a través de la Jerarquía, que enseña en su nombre y con su poder, sino también por medio de los laicos, a quienes, consiguientemente, constituye en testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra (cf. Hch 2, 17-18; Ap 19, 10) para que la virtud del Evangelio brille en la vida diaria, familiar y social”. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Hoy dirigimos nuestra mirada al Señor para pedirle que nos ayude a asumir nuestra misión profética con valentía y firmeza, pero también con actitud de fe y de esperanza sin dejarnos desanimar por las contrariedades o dificultades que se nos presentan en el camino, pues sabemos que Cristo mismo está con nosotros y su Espíritu nos mueve a ser testigos de su amor. ___________________ Recomendaciones prácticas: • Al prepara la homilía, téngase en cuenta que la primera lectura se ha seleccionado en relación con el fragmento Evangélico, con el fin de evitar una excesiva diversidad entre las lecturas, y, sobre todo, para poner de manifiesto la unidad de ambos Testamentos (Cfr. OLM., 106). II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos acercamos a la mesa del Señor para participar del banquete que el mismo ha preparado para alimentarnos de la Palabra y la Eucaristía, que nos nutren y nos dan fuerza para continuar nuestro camino, y ayudarnos a ejercer la misión profética que hemos recibido desde el día de nuestro bautismo, así podemos dar testimonio de la presencia de Dios en medio de su pueblo santo. Participemos con fe de este encuentro fraterno. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios que nos dirige Jeremías nos muestra la grandeza de la vocación profética a la que todos hemos sido llamados, pero que como nos recuerda san Pablo, solamente en el amor se da plenitud a todos los dones y carismas recibidos de parte de Dios, de modo que como Jesús debemos predicar su mensaje de salvación, aún en medio del rechazo y a hostilidad de los interlocutores. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Padre que en su Hijo nos ha destinado para ser profetas de todas las naciones, elevemos nuestra mirada con la confianza de que escucha todas nuestras suplicas.] R. Padre de amor, escucha nuestra oración. 1. Te presentamos al Papa y todos los que por el bautismo hemos recibido la vocación profética, para que, con nuestro testimonio de vida, llevemos al mundo un mensaje de esperanza y de amor. 2. Te presentamos a todos los que ejercen el gobierno en sus comunidades, concédeles sabiduría y fortaleza para trabajar a favor del bien común, especialmente en medio de las comunidades más vulnerables. 3. Te presentamos a todas las familias, has que sean verdaderas escuelas donde se vivan los valores humanos y cristianos que Cristo nos trae en el Evangelio. 4. Te presentamos a todos los que por causa de la Palabra experimentan persecución o desacato, para que reciban la fuerza del Espíritu Santo y consuelo en sus dificultades. 5. Te presentamos a los que se oponen al mensaje de la Palabra de Dios, para que con libertad abran su corazón a la gracia de Dios y reciban a Cristo como Señor y Mesías. Oración conclusiva Padre, lleno de ternura, recibe complacido la oración de tu Iglesia congregada en el día de la resurrección. Tú que vives y reinas en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos. R. Amén.

Jue 20 Ene 2022

Hoy se ha cumplido esta Escritura

TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Enero 23 de 2022 Primera lectura: Nehemías 8, 2-4a.5-6.8-10 Salmo: 19(18), 8.9.10.15 (R. Jn 6,63c) Segunda lectura: 1Corintios 12, 12-30 Evangelio: Lucas 1, 1-4; 4,14-21 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • El libro de Nehemías nos recuerda el momento en que Esdras, sacerdote y maestro, leyó el libro de la ley para motivar a la comunidad a mantener viva su identidad de pueblo elegido por Dios. • San Pablo al dirigirse a los Corintios, nos recuerda que todos somos miembros del cuerpo de Cristo que es la Iglesia, no como una estructura sino como un organismo vivo enriquecido por la presencia del Espíritu de Dios. • Jesús en la sinagoga de Nazaret, nos recuerda que la buena noticia del Evangelio se actualiza cada vez que la recibimos como comunidad creyente que se congrega para escuchar su Palabra. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La lectura de Nehemías nos recuerda lo acontecido a finales del siglo V a. C., cuando el pueblo judío había regresado del exilio de Babilonia, y en medio de una dominación extranjera deben mantener viva la identidad de ser pueblo elegido por Dios; por eso, Esdras, sacerdote y líder reconocido por el pueblo, se dirige a toda la comunidad al hacer la lectura del libro de la ley, y lo proclama solemnemente para dar identidad y sentido de pertenencia a los miembros del pueblo judío, ya que no todos habían regresado del exilio y varias comunidades se encontraban dispersas fuera de Palestina, pero la ley del Señor les permitía congregarse como pueblo elegido por Dios; así reconocen que lo importante es la vivencia de los mandatos y decretos del Señor para sentirse una comunidad elegida. La comunidad celebra un día de fiesta para dar gloria y alabanza a Dios por todo lo que ha hecho en medio de su pueblo santo. El apóstol Pablo escribe a los Corintios para recordarles que todos en diversidad de dones y carismas forman un solo cuerpo que es la Iglesia, comunidad de fe, es decir, un organismo vivo donde actúa la presencia del Espíritu de Dios. Así, la Iglesia es una sola familia donde todos los miembros son importantes, pero deben mantener cohesión y unidad, de modo que la cabeza es Cristo y todos los bautizados somos miembros de su cuerpo místico, de modo que todos estamos llamados a vivir la fraternidad y la caridad y en particularmente, debe ponerse atención a los más débiles y excluidos, ya que todos somos hermanos y debemos fijar la mirada en aquellos más frágiles y vulnerables. El Evangelio de Lucas comienza dirigiéndose a Teófilo, que significa hijo de Dios, de tal manera que podemos decir que es un mensaje escrito para todos los hombres y mujeres que somos hijos de Dios, y aquí se nos narra de modo ordenado todo los hechos y acontecimientos que Jesús realizó para salvarnos. En el pasaje que se lee este domingo se narra el acontecimiento de la sinagoga donde Jesús entra para la liturgia de la Palabra y actualiza el cumplimiento de las Sagradas Escrituras que anuncian un tiempo de gracia y de libertad para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Jesús actúa lleno del Espíritu de Dios, y por eso, inaugura un tiempo de gracia y de esperanza para la humanidad. La gente fijó sus ojos en Jesús porque estaba ungido por la fuerza del Espíritu Santo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Al igual que el pueblo de Dios en el pasado, nosotros vivimos como en el exilio, en medio de un mundo hostil al Evangelio, pero en medio de tantas dificultades, debemos mantener la identidad de pueblo elegido por Dios. Somos una nación santa y la ley de Dios nos identifica, ya que la vivencia del mandamiento del amor nos estimula a caminar juntos con otros hombres y mujeres que han perdido la esperanza o se han dispersado perdiendo todo vínculo con el pueblo elegido por Dios. Nuestra pertenencia al pueblo de Dios nos debe mantener unidos para caminar como hermanos que se sienten corresponsables la misión evangelizadora que el Señor nos ha encomendado, pues por el bautismo hemos sido ungidos por el Espíritu Santo, de modo que somos miembros de la Iglesia que es el pueblo de Dios que camina en la historia. Esta Iglesia está conformada por todos los miembros de las diversas comunidades que caminan en distintos lugares del mundo pero que forman un único pueblo escogido por Dios pero enriquecido con la diversidad de dones y carismas de sus miembros, todo es posible porque formamos parte de un solo cuerpo que como un todo orgánico está unido a la cabeza que es Cristo, así formamos el “Cristo total”, del que bellamente hablaba san Agustín, al referirse a la unidad de la Iglesia donde todos estamos unidos íntimamente a Cristo que formamos un todo con él, nosotros como los miembros de su pueblo santo y él como la cabeza que conduce y da plenitud a todo el cuerpo. Es lo que nos recuerda el apóstol Pablo en la segunda lectura dirigida a los Corintios donde nos insiste que no debemos olvidar a los más frágiles y vulnerables porque también ellos forman parta de nuestra familia y debemos preocuparnos de su bienestar. En el Evangelio se nos invita a caminar juntos como pueblo de Dios con la firme convicción de que Cristo ha venido para dar sentido y plenitud a nuestra existencia. A nosotros, como hijos de Dios se nos dirige esta Palabra proclamada en el Evangelio para invitarnos a fijar nuestra mirada en Jesús, el único que da sentido y esperanza a nuestra vida, de modo que en este año caminamos con la certeza de que él nos trae un tiempo de gracia y bendición. Este año escuchamos hablar de la sinodalidad, que significa caminar juntos como miembros de la Iglesia para ayudarnos mutuamente y sentirnos hermanos unos de otros de modo que sintamos que somos el pueblo elegido por Dios camina en comunión con el papa y los obispos y todos juntos nos sentimos responsables de la tarea del anuncio del Evangelio, esa buena noticia que se actualiza cada vez que la proclamamos con fe y la escuchamos con atención, pues es el mismo Cristo quien nos sigue hablando para llamarnos a caminar en la unidos en la esperanza. Estamos en el domingo dedicado a la Palabra de Dios, y por eso como el pueblo acudimos para la escucha atenta de la buena nueva que el Señor nos dirige en el mensaje que hoy se proclama en la liturgia. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Al igual que el pueblo judío, hoy queremos tener los ojos fijos en Jesús, el que inicia y consuma nuestra fe, estamos seguros que al mirarlo a él no perderemos el rumbo y el horizonte de nuestro camino, sabemos que vamos caminando juntos y muchos hermanos nuestros van a nuestro lado. Le pedimos al Señor que nos conceda la apertura del corazón para escuchar su palabra y hacerla vida en nosotros con la certeza de que el Señor nos renueva cada vez que acudimos a su encuentro. _________________ Recomendaciones prácticas: • Celebramos el Domingo de la Palabra de Dios aprovechando los recursos que nos ofrece la liturgia de este día. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Hermanos: En este tercer domingo del tiempo ordinario, celebramos el día de la Palabra de Dios, hoy de modo especial, dirigimos nuestra mirada al Señor que nos convoca para actualizar su obra salvífica en nosotros, por eso nos disponemos para el encuentro fraterno en torno a la mesa de la Palabra y de la fracción del pan que nos congregan como miembros del pueblo santo de Dios. Participemos con alegría de este encuentro con el Señor. Monición a la Liturgia de la Palabra La palabra de Dios siempre es viva y eficaz, por eso, en Nehemías se nos invita a congregarnos como pueblo que guarda la ley del Señor como signo de identidad y pertenencia. San Pablo nos recuerda que todos somos los miembros del cuerpo y Cristo es la cabeza de este cuerpo que es la Iglesia. San Lucas dirige su mensaje a todos los hijos de Dios que se disponen a la escucha del mensaje para mantener los ojos fijos en Jesús que actualiza y da sentido al mensaje que se proclama. Escuchemos. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Al Padre que en su Hijo ha salvado al mundo, dirigimos nuestra mirada para presentar nuestra suplica confiada: R. Padre escucha nuestra plegaria. 1. Oremos por el papa y por todos los ministros de la Palabra para que seamos instrumentos eficaces en la proclamación de la buena noticia de la salvación. 2. Oremos por los gobernantes para que trabajen a favor de los más pobres y vulnerables mediante el respeto a la dignidad de la persona humana. 3. Oremos por quienes se dedican al estudio de la Sagrada Escritura, para que, iluminados por la efusión del Espíritu Santo, nos ayuden en la comprensión de la Palabra de Dios. 4. Oremos por la unidad de los cristianos, para que el diálogo entre cristianos de distintas confesiones, unidos por un mismo Bautismo, irradie con nuevo brillo en este camino Sinodal. 5. Oremos por los enfermos y por quienes padecen a causa de la violencia para que encuentren en Cristo, la fortaleza y en nosotros, la caridad fraterna. Oración conclusiva Escucha Padre bueno, todo lo que con fe te hemos presentado por medio de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.