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Lectio Dominical

Jue 21 Oct 2021

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación»

JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES Octubre 24 de 2021 Primera lectura: Is 56, 1.6-7 Salmo: Sal 66, 2-3.5.7-8 Segunda lectura: Ef 3 2-12 Evangelio: Mc 16, 15-20 I. Orientaciones para la predicación Introducción • La salvación es para todos los que por la fe se adhieran al mensaje del Señor. • La salvación no es exclusiva para un determinado grupo. • El mandato misionero de Cristo es para ir a anunciar el Evangelio a todo el mundo. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El pasaje de Isaías que leemos este domingo corresponde al Trito-Isaías que a su vez está organizado en tres partes, y en el caso del texto que nos ocupa se ubica dentro de la primera parte de los capítulos 56 al 59, donde se denuncian los aspectos negativos de Israel y se ofrece un mensaje de esperanza para el futuro de la humanidad. Así, el mensaje de este día, nos habla del universalismo de la salvación mediante la figura del lugar de culto como casa de oración, abierta para todos sin excluir a nadie. Esto se debía a que en la época del Exilio se habían presentado muchas dificultades para ofrecer sacrificios en la ciudad de Jerusalén, por lo que los judíos buscaron otro modo de relacionarse con Dios mediante la escucha de la Torá y la oración como medios para comunicarse con Yaveh. Ahora el culto y la relación con Dios no se limita únicamente al templo, sino que se habla del monte como lugar de encuentro y casa de oración, para todos aquellos hombres y mujeres que quieran acceder a la comunión con el Señor. El apóstol san Pablo en su carta a los Efesios nos dice que la salvación no es algo exclusivo del pueblo judío, sino qué por gracia de Dios, a él como anunciador de la Buena Nueva, le ha sido confiado este anuncio que es para todos los pueblos y así se incluye a los gentiles que no pertenecían al pueblo hebreo. A estos se les llama los coherederos de la salvación y con esto se reconoce que los primeros herederos fueron los judíos; a ellos, en primer lugar, se les reveló este mensaje de salvación, pero posteriormente la herencia también se dio para los paganos como coherederos, es decir, que se comparte la herencia de la salvación junto con los judíos. Así, la salvación es una herencia a la que todos podemos acceder por gracia de Dios como don reservado para los hombres y mujeres de buena voluntad que se adhieren a Jesucristo mediante la fe. En el Evangelio nos encontramos con el epílogo de San Marcos donde se narra el envío solemne de los discípulos por parte de Jesús resucitado. El envío es para aquellos que son testigos de la resurrección del Señor, todos los que son discípulos de Cristo y pueden dar testimonio de la buena noticia de la Vida que ha vencido a la muerte. Ese envío es para ir todo el mundo conocido, es decir que no debe quedar ningún lugar sin ser partícipe de este anuncio, por lo tanto, es una tarea ardua y exigente porque son muchos los hombres y mujeres que aún no lo han recibido y para ellos es este mensaje de salvación. De este anuncio también participa la creación como obra salida de las manos de Dios y que experimenta la redención que trae Jesucristo para toda la humanidad. Para recibir la salvación se pone como condición fundamental la fe para el sacramento del bautismo como puerta de entrada a la salvación, de modo que es una tarea que aún se sigue realizando, ya que muchos hombres y mujeres no se han bautizado y necesitan de este anuncio para poder creer. Los discípulos que son enviados tienen la garantía de que no están solos, ellos como enviados serán acreditados por los mismos signos y hechos que acompañaron al maestro. Jesús después de haberlos enviado es elevado al cielo a la diestra de Dios y desde allí sigue acompañando a la Iglesia como aquel que intercede delante de la presencia del Padre para que esta tarea misionera se siga cumpliendo, por eso los discípulos salen a anunciar el Evangelio y son acreditados con los signos que realizan en nombre de Jesucristo. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La salvación es un don que Dios hace para toda la humanidad, no hay nadie excluido de ella, pues Dios ama a todos sus hijos y su deseo es que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, tal como lo recuerda la oración colecta de la misa por la evangelización de los pueblos. Pero para acceder a la salvación solo hay una condición, y es la aceptación de Cristo por la fe, es la fe la que posibilita el sacramento del bautismo como puerta de entrada a la salvación. Por eso, Jesús envía a sus discípulos para que en su nombre anuncien la buena noticia de la salvación, al igual que lo hizo san Pablo en su momento, que abrió paso al anuncio del Evangelio entre los pueblos paganos, también nosotros como bautizados estamos llamados a anunciar esta salvación para que los hombres y mujeres de buena voluntad abracen la fe y reciban el sacramento del bautismo. Es cierto que este mandato misionero aún falta por cumplirse, ya que en el mundo actual son muchos los hombres y mujeres que aún no acogen la fe o muchos no se han bautizado, o incluso habiéndose bautizado se han alejado y permanecen indiferentes viviendo como si Dios no existiera. Por eso nosotros como discípulos del Señor, por el bautismo somos enviados para seguir llevando la buena noticia del Evangelio a todo el mundo, eso es a todos los lugares del planeta donde hace falta este anuncio y un anuncio que hace partícipe a toda la creación, pues también ella como la obra salida de las manos de Dios necesita experimentar la salvación que Dios ha traído para todo el género humano. Para comonecesidad de un encuentro profundo y sincero con el Señor, cara a cara con él, para poder ser testigos de su Palabra, ya que necesitamos experimentar la fuerza de su resurrección, pues Él sigue vivo en medio de su pueblo y no nos ha dejado solos, ante las dificultades o limitaciones de nuestra condición humana, debemos saber que él mismo Cristo nos ha prometido estar con nosotros; los mismos signos y prodigios que él realizó durante su pasó por la tierra, son los mismos signos que nos acompañan a nosotros como sus discípulos, pero necesitamos acercarnos a él por medio de la fe y la oración que son los medios que nos posibilitaran un encuentro personal con Jesucristo para poder tener la fortaleza de quienes le anuncian en la misión. El Papa Francisco en su homilía del 19 de octubre de 2019, nos decía que “la Iglesia, está en misión en el mundo: la fe en Jesucristo nos da la dimensión justa de todas las cosas haciéndonos ver el mundo con los ojos y el corazón de Dios; la esperanza nos abre a los horizontes eternos de la vida divina de la que participamos verdaderamente; la caridad, que pregustamos en los sacramentos y en el amor fraterno, nos conduce hasta los confines de la tierra”. Hoy como ayer somos enviados por Jesús para que anunciemos el Evangelio con alegría como lo hicieron los apóstoles que fueron testigos del Resucitado. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En este domingo mundial de las misiones, nos dirigimos a ti, Padre bueno para pedirte que nos concedas un corazón sensible para que podamos adquirir un compromiso misionero, sabemos que en el mundo son muchos los hombres y mujeres que no te conocen o habiendo escuchado hablar de ti, se han alejado por diversas causas. Concédenos la fe y entrega necesaria para que nuestros corazones ardan de alegría y se decidan a anunciarte entre los hermanos para que tu Hijo Jesucristo sea conocido y amado por todos. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos reunimos en torno al altar para dar gracias a Dios por el bautismo que nos inició en la vida de la fe y nos compromete como discípulos y misioneros de Jesucristo para ir por todo el mundo y predicar el Evangelio. Pidamos al Señor que nos permita cumplir su mandato misionero para anunciarlo con alegría. Participemos con fe en esta celebración. Monición a la Liturgia de la Palabra La salvación es un don que Dios ofrece a la humanidad, todos tenemos acceso a Dios tal como lo relata el profeta Isaías, esto no es para un grupo exclusivo como lo recuerda San Pablo a los Efesios; así, al igual que los discípulos en el Evangelio, nosotros somos enviados a proclamar la buena noticia de la salvación a toda la creación. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: A Dios Padre, que en su Hijo nos envía como discípulos y misioneros de su Palabra, elevemos nuestra suplica confiada diciendo: R. Padre bueno, ayúdanos a anunciar tu Palabra 1. Por el Papa y los ministros consagrados, para que con su predicación den testimonio de la salvación que Dios ofrece a toda la humanidad. 2. Por los gobernantes, para que garanticen el respeto a la libertad religiosa y se permita el anuncio del Evangelio en todo el mundo. 3. Por las familias, para que sean educadoras en la fe y con su testimonio anuncien el Evangelio de la vida. 4. Por los misioneros, para que con nuestra oración y la ayuda material, sigan anunciando a Cristo con valentía. 5. Por los que no conocen a Cristo, para que reciban el anuncio del Evangelio y abracen la fe que se les predica. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Acoge Padre, nuestra súplica confiada y envía operarios que anuncien tu Palabra a todas las naciones. Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén.

Mié 20 Oct 2021

"Vete, tu fe te ha dado la salud"

TRIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Octubre 24 de 2021 Primera lectura: Jr 31,7-9 Salmo: Sal 126(125),1-2ab.2cd-3.4-5.6 Segunda lectura: Hb 5,1-6 Evangelio: Mc 10,46-52 I. Orientaciones para la Predicación Introducción • Los más frágiles y los que sufren también son destinatarios de la salvación. • Cristo es el Sumo Sacerdote que se compadece de nuestro sufrimiento. • Jesús se compadece y cura nuestra ceguera cuando nos acercamos con fe. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El profeta Jeremías que normalmente dirige mensajes contundentes al pueblo para exhortarlo a la conversión o para anunciar las consecuencias del pecado, ahora se encuentra ubicado en el reino del Norte y desde allí dirige un mensaje de consolación y de esperanza con un oráculo salvífico enmarcado en el tema de la nueva alianza. Se hace eco del salmo 126,5 y se anuncia un cambio, de modo que lo que en el pasado fue dolor y sacrificio, ahora en el retorno es alegría y triunfo. Así se invita a Judá para que reciba a Israel que llega triunfante como el predilecto del Señor, pues ya terminó el tiempo de la prueba y pueden regresar de la cautividad, de manera que los que antes estaban en envueltos en la fragilidad y el sufrimiento, tal como ocurre con los enfermos, los cojos y los ciegos, ahora experimentan con gozo la salvación que Dios les ofrece. El autor de la carta a los Hebreos, nos presenta a Cristo como el Sumo y Eterno sacerdote que reúne todos las condiciones que se exigían para ejercer el sacerdocio: 1) Es capaz de compadecerse, porque al asumir nuestra condición humana sin cometer pecado conoce el pecado de la humanidad; 2) ya no tiene necesidad de ofrecer dones y sacrificios como lo hacían los sacerdotes, ahora él mismo perpetua el único y definitivo sacrificio con su ofrecimiento en el altar de la cruz; 3) es sacerdote no porque descienda de una familia o casta sacerdotal sino que es sacerdote eterno según el orden de Melquisedec. Por esto es capaz de compadecerse de la humanidad y ahora es entronizado como rey delante del Padre como su Hijo predilecto, el único y eterno sacerdote de la nueva alianza. En el Evangelio nos encontramos con la curación del ciego Bartimeo, un hombre que sale y se pone al borde del camino para esperar que los peregrinos que van hacia Jerusalén le den una limosna y así conseguir su sustento, sin embargo, la situación de este hombre cambia y lo desacomoda se su situación de mendicidad desde el momento que escucha que viene Jesús y es que el camino del discipulado se inicia a través de la escucha para poder llegar hasta el encuentro con Jesús como es el caso de este hombre impedido a causa de su ceguera. El obstáculo de la ceguera no fue un impedimento para que este hombre se encontrara con Jesús de Nazaret, ya que el mismo toma interés en el encuentro con el maestro, y por eso, se pone a gritar usando una expresión de fe y de esperanza cuando lo llama como el Hijo de David, y con esto lo reconoce como el Mesías esperado por el pueblo de Israel, y aunque intentan callarlo no se detiene hasta lograr lo que desea, así se convierte en un ejemplo de superación de las situaciones de marginación a través de la fe y la confianza en Jesús, y al lograr captar la atención de Jesús con una súplica implora la compasión y le pide que le devuelva la vista y acercándose a él deja a una lado el manto, lo único que tenía para abrigarse y guardar su dinero, su única seguridad desaparece porque ahora su única seguridad es el Señor, y por eso da un brinco, indicando que se arroja a los pies de Jesús con una absoluta confianza que él será su salvador y el único que le devolverá la vista. Así, este hombre ciego se encuentra con Jesús quien lo cura por el poder de su Palabra, de modo que lo primero que ve es a Jesús y lo sigue por el camino. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Dios tiene poder para cambiar y transformar todas las situaciones de dolor y de tristeza en oportunidades para experimentar su salvación, tal como lo anuncia el profeta Jeremías. Todos somos llamados a la salvación, es el momento para dejar atrás el dolor y la tristeza porque ha llegado el momento en que Dios actúa y se manifiesta para llamarnos a vivir un nuevo tiempo. La fragilidad y la debilidad manifestada en la enfermedad será transformada en fortaleza y firmeza. Durante la pandemia, hemos experimentado la enfermedad, el dolor, el sufrimiento y la prueba, pero no estamos solos, nuestro Dios se manifiesta y nos dará un nuevo tiempo para experimentar el gozo y el consuelo por la llegada de la salvación. Por ese grande amor que Dios nos tiene nos ha enviado a su Hijo Jesucristo, el cual se ha encarnado y se ha hecho hombre, en todo igual a nosotros menos en el pecado, pero como dice san Ireneo, “se hizo carne de pecado para sacarnos del pecado”, así es el Sumo y Eterno sacerdote, capaz de compadecerse de nuestra flaqueza, de modo que ahora es él quien se ofrece en el altar para expiar nuestro pecado y ser alimento para fortalecer nuestra debilidad. Él es el sacerdote de la alianza nueva y eterna que en la eucaristía se ha quedado con nosotros para darnos la vida eterna. Así, nosotros venimos como peregrinos como el ciego Bartimeo para mendigar su misericordia y pedirle que cure nuestra ceguera, aquella que nos impide acercarnos a su amor, por eso como este ciego del evangelio queremos hacer el camino del discipulado escuchando a Jesús que pasa a cada momento por nuestra vida y quiere encontrarse con nosotros si somos capaces de dejar nuestras seguridades y postrarnos a sus pies para reconocer su señorío en nuestra vida, pues solo él es capaz de curarnos, ya que su Palabra tiene poder y sigue actuando en el momento actual solo necesitamos una fe como la del ciego, una fe que busca, que vence obstáculos, que no se da por vencida, que es capaz de llevarnos a la oración confiada, que nos hace lanzarnos a la presencia de Jesús para tener un encuentro personal con él y experimentar su misericordia. En este tiempo de tantas dificultades para la humanidad, necesitamos recorrer el mismo camino de fe de Bartimeo, para salir de nuestras falsas seguridades y dejarnos encontrar por el amor de Dios manifestado en Cristo. El papa Francisco nos recuerda un aspecto del Evangelio: “Jesús pide a sus discípulos que vayan y llamen a Bartimeo. Ellos se dirigen al ciego con dos expresiones, que sólo Jesús utiliza en el resto del Evangelio. Primero le dicen: «¡Ánimo!», una palabra que literalmente significa «ten confianza, anímate». En efecto, sólo el encuentro con Jesús da al hombre la fuerza para afrontar las situaciones más graves. La segunda expresión es «¡levántate!», como Jesús había dicho a tantos enfermos, llevándolos de la mano y curándolos” (Homilía, 25 de octubre de 2015). También nosotros en medio de esta pandemia, como los discípulos, estamos llamados a salir al encuentro de tantos hombres y mujeres que sufren para animarlos y levantarlos de su enfermedad y ayudarles a experimentar el gozo de la salvación. 3.Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Hoy le pedimos al Señor, que como a Bartimeo nos ayude a salir de nuestras seguridades, para ponernos a la vera del camino y tener un encuentro personal con Jesús, un encuentro que nos fortalezca en la fe y nos posibilite la curación de nuestra ceguera, porque necesitamos ver a Jesús para poderlo seguir como sus discípulos. Sabemos que Jesús sigue pasando por nuestra historia personal para compadecerse de nuestro dolor y el sufrimiento de la humanidad, por eso le suplicamos que nos ayude a salir de esta pandemia venciendo los obstáculos y fortalecidos en la fe. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Dios se muestra cercano al dolor y el sufrimiento de la humanidad, Él se compadece de nuestra miseria y nos posibilita un encuentro personal con su presencia sacramental que se ofrece en el altar, por eso, venimos a la eucaristía y le pedimos que como a Bartimeo, nos aumente la fe para seguirlo con alegría como auténticos discípulos suyos. Participemos de este encuentro con el Señor. Monición a la Liturgia de la Palabra El profeta Jeremías anuncia que los más frágiles y lo que sufren también son destinatarios de la salvación. El autor de la carta a los Hebreos, nos presenta a Cristo es el Sumo Sacerdote que se compadece de nuestro sufrimiento. En el Evangelio, Jesús se compadece y cura la ceguera de Bartimeo quien lo sigue como discípulo creyente. Escuchemos con atención. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Dios es padre clemente y compasivo, a él dirigimos nuestra suplica confiada, unidos a la oración de toda la Iglesia. R. Padre Misericordioso, compadécete del dolor de la humanidad 1. Por el Papa y los ministros ordenados, para que sigan anunciando la compasión y la ternura de Dios. 2. Por los gobernantes, para que en medio de pandemia favorezcan la atención sanitaria y prioritaria a los más débiles y desfavorecidos de la sociedad. 3. Por las familias donde hay enfermos, para que unan su dolor a la pasión de nuestro Señor Jesucristo y ella sea medio de purificación. 4. Por los que sufren la enfermedad física o espiritual, para que unidos a Cristo encuentren el don de la salud. 5. Por el personal médico y de salud, para que con su trabajo ayuden al cuidado de la vida y la salud de todos los seres humanos afectados por la enfermedad. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Padre de bondad, tú que eres el médico del cuerpo y del alma, escucha estas suplicas que te presentamos con fe. Por Jesucristo Nuestro Señor R. Amén.

Jue 14 Oct 2021

La mies es abundante y los obreros pocos

VIGESIMONOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Octubre 17 de 2021 Primera lectura: Is 53,10-11 Salmo: Sal 33(32),4-5.18-19.20+22 Segunda lectura: Hb 4,14-16 Evangelio: Mc 10,35-45 (forma larga) o Mc 10, 42-45 (forma breve) I. Orientaciones para la Predicación Introducción En su camino hacia Jerusalén que es un símbolo de su marcha hacia la hora pascual de su muerte y resurrección, Jesús anunció por tercera vez que iba a ser entregado y morir, en este contexto llega la petición de los dos apóstoles de estar en la gloria y la lección que luego da Jesús a todos: • El siervo de Dios, Jesucristo, sufriendo por todos nosotros “representa” a todos los hombres y mirándolo a Él, el Padre misericordioso reconcilia a toda la humanidad. • Jesucristo es nuestro “Sumo y Eterno Sacerdote” que perpetua su obra en la vida de los sacerdotes que entregan su vida por el bien de todos. • Jesús propone un modelo de grandeza diferente para sus discípulos: el humilde servicio reciproco, la entrega total de cada uno por el bien de los hermanos. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Este domingo la liturgia nos lleva a reflexionar en torno al carácter servicial de la autoridad, y del seguimiento de Cristo. Dos de los protagonistas del relato son los hermanos Santiago y Juan, apóstoles de Jesús. Estos hermanos se dirigen a Jesús con un pedido muy especial; “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús responde claramente que no saben lo que piden. Jesús había anunciado a sus discípulos que debía padecer, morir y resucitar al tercer día. Este pedido de Santiago y Juan nos muestra que quienes acompañaban a Jesús en ese momento, estaban inmersos en sus propios intereses, y no habían captado correctamente las palabras de Jesús. Quieren participar de la gloria de Cristo, y este es un magnífico deseo, el mejor que cualquier hombre puede desear en su vida. Pero desconocen que el camino de la Gloria es el de la Cruz. Confunden la gloria con una propia aspiración personal, el éxito terreno, el prestigio y la honra. A la pregunta de Jesús, acerca de si pueden beber el cáliz y recibir el mismo bautismo, ellos responden que sí. Jesús consintió, pero con respecto al pedido de sentarse a la derecha o a la izquierda en el Reino, Jesús dice, que sólo al Padre le corresponde concederlo, y no a él. “Beber el cáliz”, del sufrimiento o de la alegría era una metáfora muy usada en la literatura judía para referirse a los dolores o alegrías que debía experimentar una persona; aquí se refiere a la Pasión de Cristo. No es una pretensión equivocada la de los hermanos, su deseo es vivir algo grande e inmenso, aunque no lleguen a comprender que se trata del Reino de los cielos. Por lo tanto, no es una grandeza según los esquemas del mundo en que todo se mide por el éxito, poder, dinero, etc. Sino que Jesús propone un camino diferente para lograr esta grandeza: la humildad. Los otros diez apóstoles que escucharon el pedido de los hermanos Santiago y Juan, se indignaron, y tuvieron malos sentimientos. Surge en ellos el veneno de la envidia y de la ambición, sentimientos comunes de quienes buscan el poder, y el reconocimiento. Es por eso que Jesús pone el ejemplo de los gobernantes, y de los poderosos, haciendo un llamado a no ser como ellos. Para ser “grande”, hay que hacerse servidor, y para ser el primero, hay que hacerse el sirviente de los hermanos. Esto no es sólo una enseñanza de Jesús, sino lo que Él mismo vino hacer: a servir y a dar su vida en rescate de una multitud. Jesús enseña con sus palabras, pero más aún con su propia vida. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Jesús critica el modelo reinante en su tiempo y que se ha perpetuado hasta nuestros días, el entender la autoridad como dominio y tiranía. A todos nos gusta más ser servidos que servir. Ocupar los primeros lugares que los últimos, buscamos poder esclavizar a otros, sí podemos. El mal uso de la autoridad no solo habría que referirlo al ámbito social y político que nombra Jesús, sino también al familiar, comunitaria y eclesial. Todos tenemos la tentación de dominar y tiranizar a los demás. La Iglesia, toda entera, como comunidad de discípulos de Jesús, debe ser servidora de la Humanidad, y no dueña y señora. No apoyada en el poder, sino dispuesta al amor servicial, animada por el ejemplo de Jesús en el lavatorio de la Última Cena. Ante la situación que vive la humanidad y también nuestras comunidades se nos pide a todos como Iglesia una actitud de renuncia y sacrificio que refleje el verdadero amor y seguimiento cristiano. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Nosotros, como los discípulos de Jesús, Santiago y Juan, también con frecuencia le pedimos cosas al Señor, que aparentemente son buenas, pero no responden a la construcción del Reino de Dios en medio de nosotros. Los discípulos de Jesús comprendieron después la grandeza de la cruz y aprendieron a renunciar a todo por los valores más sublimes. En este domingo le pedimos al Señor que nos ayude a entender el seguimiento cristiano como una búsqueda de la entrega y del servicio a los más necesitados. Los hombres no queremos beber el cáliz de la pasión, el cáliz de la humillación, los hombres deseamos cosas sublimes, pero rechazamos las humildes. Debemos recordar que nadie puede construir un edificio elevado si antes no ha puesto firmes los cimientos. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Nos congrega el Señor este domingo, para escuchar su Palabra y alimentarnos de su Cuerpo y de su Sangre. El mensaje que la Palabra de Dios tiene para nosotros no es fácil de vivir. Sin embargo, tenemos como ejemplo a Cristo, que cargó con nuestros pecados. Todos estamos llamados a beber del cáliz de este sufrimiento, entregándonos al servicio de los demás. En la Eucaristía, en que renovamos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, Dios nos da la fuerza que necesitamos para seguir a Jesús, para servir a los demás. Celebremos con fe y esperanza. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra de Dios viene a nuestro encuentro y lo hace de manera especial en la celebración de la Eucaristía. Hoy nos recuerda que en nuestro anuncio sólo tenemos a Cristo pobre y crucificado. En este siervo de Dios, encontramos la salud, la esperanza y la victoria ante las adversidades; sin embargo, ello implica que abracemos la cruz cada día. Dispongamos nuestro ser, para escuchar este mensaje de salvación. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos: Cristo Jesús, habiendo entregado su vida por nosotros, se hizo servidor de la humanidad. Es justo elevar nuestras voces suplicantes a Dios Padre, en este domingo, diciendo: R. Escúchanos, Padre misericordioso 1. Oremos por la Iglesia extendida por todo el universo, por sus ministros ordenados, por los religiosos y los laicos, para que, haciendo de su vida una entrega continua, sean evangelizados y evangelicen a sus hermanos. Oremos. 2. Oremos por quienes tienen el encargo de gobernar a las naciones, para que no busquen ser servidos, sino servir desinteresadamente, según el modelo que encontramos en la persona de Jesús, misionero del Padre. Oremos. 3. Oremos por todos los que sufren, de manera especial por los pobres, los más afectados por la pandemia y los enfermos, para que nuestro servicio fraterno alivie sus sufrimientos. Oremos. 4. Oremos por todos los que participamos en esta celebración, para que a imitación de Jesús, Siervo de Dios, aprendamos a servir y dar la vida por todos. Oremos. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Padre Santo, que has enviado a tu Hijo al mundo para que nuestros pueblos en Él tengan vida, escucha la oración que confiados te presentamos Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Mié 6 Oct 2021

"Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo"

VIGESIMOCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Octubre 10 de 2021 Primera lectura: Sb 7,7-11 Salmo: Sal 90(89),12-13.14-15.16-17 Segunda lectura: Hb 4,12-13 Evangelio: Mc 10,17-30 (forma larga) o Mc 10, 17-27 (forma breve) I. Orientaciones para la Predicación Introducción Llegando al final del año litúrgico, la Liturgia de la Palabra de este domingo nos ofrece la oportunidad para replantear nuestra vida en la búsqueda de la verdadera felicidad y el discernimiento de la sabiduría que viene de Dios: • La sabiduría no es fruto de la habilidad o de una adquisición humana, solo puede ser recibida de lo alto. • En el Nuevo Testamento la sabiduría es presentada como la Palabra de Dios encarnada, dotada de un poder de discernimiento y de juicio. • En el Evangelio el mismo Señor nos recomienda buscar la verdadera riqueza (sabiduría) que produce una alegría que nada ni nadie nos podrá quitar. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? Todo comienza con un hombre que, a ver a Jesús, sale corriendo a su encuentro. La fama de Jesús se había extendido más allá de la región de Galilea, y era reconocido como un gran maestro, por lo que podemos suponer que este hombre había escuchado hablar de él, de sus palabras, de sus obras, y prodigios. Por eso al saber de su presencia sale a su encuentro, y al encontrarlo se arrodilla, y se postra a sus pies. Esta imagen seguramente conmovió a Jesús. “Maestro bueno, que debo hacer para heredar la Vida Eterna”. Lo llama Maestro bueno, y Jesús le pregunta por qué lo llama bueno, siendo que solo Dios es bueno. Aquí no se trata de una corrección de Jesús, sino que a través de su pregunta intenta que este hombre lo reconozca como Dios, único bien. Maestros hay muchos, pero Dios hay uno solo. Al llamarlo Maestro (Rabí), le está considerando como maestro en Israel, y Jesús responde como un verdadero maestro. Sólo Uno es Bueno y ese es Dios. (Le está contestando con el texto más importante del Antiguo Testamento en el libro del Deuteronomio 6,4: “Escucha Israel el Señor es Uno”). Volvamos a la pregunta que este hombre realiza a Jesús: “¿Qué debo hacer para heredar la Vida Eterna?”. Es decir, se presenta a Jesús con un deseo particular, quiere llegar a la vida eterna y conocer cuáles son los méritos para lograrlo. Jesús, vuelve a hacerle una pregunta cómo un verdadero maestro judío: le dice “tú conoces los mandamientos”, y se los nombra citando las escrituras del libro del Éxodo, y del Deuteronomio. La respuesta de este hombre que escucha atentamente los mandamientos, y reflexiona entorno a su práctica para con ellos, es la siguiente “todo eso lo he cumplido desde la adolescencia”. A esto le sigue un profundo sentimiento de Jesús, dice la Palabra que “lo mira con cariño”, traducciones dicen “lo mira con amor”. Lo mira con amor porque conoce que este hombre dice la verdad, no se presume a sí mismo, ni intenta mostrar lo que no es, simplemente dice la verdad. De la misma manera Jesús ama a los que practican sus mandamientos y cumplen sus palabras. Ante la magnífica respuesta de este hombre, que cumple todos los preceptos, pudiéramos pensar listo ya lo ha conseguido todo para llegar al Reino de los cielos, pero no, aún falta algo más, Jesús le pide un gesto de amor y de renuncia: “Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme”. No basta practicar los mandamientos, sino que es necesario estar dispuesto siempre a un poco más. Jesús no vino para abolir la Ley, es decir, los mandamientos, sino que vino a darle cumplimiento, a perfeccionarla. Y los mandamientos sólo llegan a su plenitud por medio del amor, de allí que sin amor de nada sirve cumplir un precepto. La práctica de los mandamientos llega a su plenitud en el despojo de todo, para estar libre y poder seguir a Jesús, sin nada que ate a la persona. Ante los ojos de este hombre, se encuentra el Reino mismo; la persona de Jesús que lo invita a participar de su presencia celestial, donde Reina la Alegría, y el Gozo. Y recordemos que es, este mismo hombre quien desea estar allí, es él quien pregunta cómo alcanzar el cielo. Pero ante un pedido de Jesús, se escapa, se va, su corazón no está dispuesto a un poco más. Dice el texto: “Ante estas palabras, se llenó de pena y se marchó triste.” Es que no todos los encuentros con Jesús llenan de Alegría. Pues este hombre quería que Jesús le justificase su modo de vivir, que aunque había cumplido los mandamientos le faltaba lo esencial. Se marchó triste. Este hombre poseía muchas riquezas, y no quiso abandonarlas. Ante la riqueza terrenal que es superficial, dañina y limitada, Jesús le ofrecía una riqueza de felicidad eterna que no supo aprovechar. Es interesante la definición del estado anímico con el cual se retira este hombre rico, entristecido, y apenado. Estos son los sentimientos comunes de quienes se “cierran” a la invitación siempre nueva de Jesús que llama a buscar los bienes eternos. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Hay en el mundo una sed insaciable de honores, de búsqueda de cosas materiales, de placeres que son momentáneos. En el amor de Dios que se nos revela en esta Palabra, hay una invitación que nos ubica y nos hace pensar en lo que de verdad vale y significa. Las cosas materiales nos absorben, nos fabricamos ídolos que nos esclavizan y nos hacen perder la verdadera perspectiva de la vida, impidiendo que el amor verdadero fluya en la forma siempre nueva y creativa de la misericordia. Hemos de recordar qué tesoros nos ofrece Dios; en efecto nos muestra que el camino de la humanidad hacia intereses que no llenan, hacia bienes que no sacian, nos conducen hacia caminos que tienen como destino la oscuridad y la infelicidad. La Palabra nos recuerda que cuando el hombre entiende y vive el desprendimiento y el desapego de las cosas materiales encuentra la verdadera paz y anticipa la bienaventuranza eterna en nuestro mundo. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Como guías de las comunidades creyentes debemos asumir en nuestra vida personal y sacerdotal, en medio de esta situación compleja que estamos viviendo por los efectos de la pandemia, que “solo Dios basta”, que “todo se muda” pero Dios siempre permanece. Es un domingo para pensar en no quedarnos en las cosas efímeras sino enraizarnos en lo que es verdadero y en lo que da vida. Nos encontramos con Jesús que es la Sabiduría eterna del Padre y que, en su cercanía, se desprendió de todo para asumirnos a todos. Liberados de las cosas materiales, se puede abrir en el corazón el espacio necesario para colmarlo de la experiencia de Dios que nos enriquece y nos da la perfecta libertad y la auténtica felicidad que todo hombre anhela. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa Queridos hermanos venimos nuevamente en este domingo a reunirnos como la gran familia de Dios. Nos ponemos en su presencia, lo escucharemos como sus hijos y recibiremos de Él, el alimento de su Palabra, y del Cuerpo y la Sangre de su Hijo, Jesús; que su presencia nos ayude a valorar y discernir sobre los bienes verdaderos en nuestra vida. En torno a esta mesa participemos con alegría. Monición a la Liturgia de la Palabra La verdadera sabiduría consiste en saber buscar el rostro de Dios, y ello se logra con el verdadero seguimiento de Jesús, descubriéndolo también en el servicio a los pobres. Escuchemos con atención la Palabra de Dios. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Queridos hermanos, desprendidos de todo y siendo dueños de nada, nos dirigimos a Dios Padre, con la seguridad de ser escuchados por Él y obtener su Sabiduría, diciendo: R. A ti, Señor, lo pedimos con fe 1. Por el nuevo pueblo de Dios, conformado por el Papa, los obispos, presbíteros, diáconos, los religiosos y los laicos, para que actúen sin esperar más recompensa que la de obtener la vida eterna. Oremos 2. Por quienes tienen el cuidado de gobernar en el mundo y en nuestra nación., para que nunca pongan su corazón en los bienes materiales, sino que sepan distribuir mejor las riquezas entre los ciudadanos. Oremos 3. Por muchos jóvenes y niños, a veces, indiferentes y alejados de los bienes de Dios, para que el testimonio de otros los atraiga y los convierta para poseer, en definitiva, la vida eterna. Oremos. 4. Por los pobres y marginados, para que la generosidad de otros los ayude a saciar sus necesidades espirituales y materiales. Oremos 5. Por cuantos conformamos esta asamblea litúrgica, para que la Sabiduría de Dios inunde nuestra vida y podamos seguir fielmente a Jesús que nos hace libres frente a nuestras propiedades y pertenencias. Oremos. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Señor Dios, vuélvete sobre nosotros y escucha las súplicas que te presentamos con fe y esperanza Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Mar 28 Sep 2021

Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre

VIGESIMOSÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Octubre 3 de 2021 Primera lectura: Gn 2,18-24 Salmo: Sal 126(127),1-2.3.4-5a.5b-6 (R. cf. 5) Segunda lectura: Hb 2,9-11 Evangelio: Mc 10,2-16 (forma larga) o Mc 10, 2-12 (forma breve) I. Orientaciones para la Predicación Introducción El ser humano es la obra más excelsa de Dios, desde su creación ha tenido una misión en el orden de la salvación. El Creador ha dotado al ser humano de inteligencia y razón, y ello se representa bíblicamente con la imagen y semejanza con Dios, de esta forma tres ideas acompañan la reflexión de la Palabra para este domingo: • El ser humano está llamado a cuidar, proteger y custodiar la obra de la creación; por ello, el destino de los seres humanos tiene un fundamento en la construcción de una familia; y en la realización del Reino de Dios; • un testimonio de su edificación, está centrado en los sentimientos y corazón de los niños como ejemplo de docilidad al mensaje de salvación del evangelio. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El texto de la primera lectura del libro del Génesis hace parte de los relatos que narran la creación del mundo. El fragmento que se proclama en este domingo hace parte del segundo relato de la creación, en este se pueden extraer dos ideas fundamentales; la primera un mandato explícito de Dios para que el hombre organice dándole nombre a las creaturas creadas por sus manos. La segunda idea que presenta el relato bíblico es cómo Dios crea, para cumplir con el destino del hombre, una pareja que lo complementa, y de allí, surge la figura de la mujer como coprotagonista de la historia de salvación del ser humano. El texto del salmo 127 es un pasaje muy particular en el conjunto de los salmos, puesto que resalta y exalta la figura de la mujer en medio de un contexto religioso patriarcal. En los tres apartados recitados se destaca la importancia social que reside en la mujer israelita en su contexto social referido a la casa y a los hijos. Las estrofas del salmo ponen las tres bendiciones de un judío en primer plano, descendencia, prosperidad y tierra, de esta forma en esta triada la mujer será, como se lee en el texto del Génesis, la gran aliada del hombre para conseguir esas tres bendiciones divinas. El texto a los Hebreos contiene el fundamento de la fraternidad, este reside en la bondad que Jesús ha tenido de compartir la gracia proveniente de Dios. Así pues, todo el género humano queda recogido en la filiación divina y, por tanto, en esto consistirá que los seres humanos sean llamados a vivir en fraternidad, al estilo de Jesucristo en quien reside todo poder y honor. El texto invita a la comunidad a reconocer en todos, el valor de ser hijos de un mismo padre, Dios, y por ello, ser herederos de la hermandad de los unos con los otros. Los relatos en los evangelios de grupos, personas o situaciones que ponen a prueba a Jesús son muchos, en todos hay una constante, buscar que la situación sea favorable al que interroga. Sin embargo, se puede decir que, en la mayoría de los casos, la respuesta de Jesús desacomoda, replantea e insta a buscar una nueva forma de relacionarse con Dios. La experiencia de la Ley ya marcó un derrotero en la historia, con Jesús se renueva el pacto de la revelación, más allá del cumplimiento de los mandatos se instaura el Reino del amor, el cual sostiene la vida de la pareja y fomenta la construcción de familias como escuelas de caridad. Jesús le propone a la sociedad de su tiempo nuevas relaciones y en ellas formas renovadas de vincularse con Dios. La discusión por el divorcio en el contexto neotestamentario, se dirime con la formación de relaciones sólidas de amor, no con el rompimiento del vínculo. Es así como, el evangelista Marcos propone unas nuevas relaciones con Dios mediadas por el corazón y los sentimientos que albergan los niños en su inocencia. La relación de Jesús con los niños fue una manera de incluir en la comunidad a aquellos que eran excluidos y marginados por una incapacidad en la toma de decisiones, esto generado por su inocencia. De modo que el gesto de Jesús para con los niños, le dice a la comunidad que los valores del Reino no se miden por la madurez sino por lo propio del ser, puesto que los niños tienen la misma dignidad intrínseca que los adultos y que cualquier ser humano. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? En el contexto de la celebración del Año de la Familia Amoris Laetitia. La reflexión de la Palabra en este domingo se presenta como una oportunidad propicia para discernir las alternativas que como comunidad se pueden tomar para enfrentar la crisis vocacional que vive el matrimonio. En palabras del papa Francisco en Amoris laetitia 59: “Nuestra enseñanza sobre el matrimonio y la familia no puede dejar de inspirarse y de transfigurarse a la luz de este anuncio de amor y de ternura, para no convertirse en una mera defensa de una doctrina fría y sin vida. Porque tampoco el misterio de la familia cristiana puede entenderse plenamente si no es a la luz del infinito amor del Padre, que se manifestó en Cristo, que se entregó hasta el fin y vive entre nosotros. Por eso, quiero contemplar a Cristo vivo presente en tantas historias de amor, e invocar el fuego del Espíritu sobre todas las familias del mundo”. La vocación al matrimonio es, por tanto, una manera excelsa de reconocer el amor de Dios por la humanidad. Por ello, toda la comunidad de fe debe procurar los medios para hacer de la familia el lugar en el cual Dios se manifiesta en un amor oblativo y misericordioso, que reconoce en la unión matrimonial el gesto de entrega noble y sincera en la construcción del mandato del amor. “«Benedicto XVI, en la encíclica Deus caritas est, retomó el tema de la verdad del amor entre hombre y mujer, que se ilumina plenamente sólo a la luz del amor de Cristo crucificado. Él recalca que «el matrimonio basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el icono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano»” Amoris laetitia, 70. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Supliquemos en esta celebración dominical para que el Señor siga regalándole a hombres y mujeres el don de la vocación al matrimonio, que él sea quien llame, elija, de los medios y haga felices a quienes optan por el matrimonio como un estilo de vida en la caridad. Que la comunidad se una a una voz por las familias para que perseveren, en medio de la crisis del matrimonio, en el amor oblativo y misericordioso de la pareja. Así mismo, Jesucristo que es cabeza de la Iglesia, sea quien siga intercediendo para que el vínculo del matrimonio se consolide en el amor de la pareja y así se mantenga en fraternal unión a la familia. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa En esta celebración dominical, el Señor nos regala en su Palabra un mensaje pertinente para este año dedicado al amor en la familia. Dispongamos nuestros corazones a escuchar y compartir en la mesa de la eucaristía el don de la vocación al matrimonio como fuente de nuevas vocaciones en la Iglesia. Bienvenidos a este encuentro comunitario como signo de la acción de Dios en el amor que mostramos por nuestros seres amados. Monición a la Liturgia de la Palabra La elección de una pareja para que el hombre no estuviera solo es un signo del amor de Dios por su creatura más amada: el ser humano. Hagamos que este mensaje de la Palabra, cale en nuestros corazones, para que sigamos atentos el precepto de cuidar, proteger y acompañar a las familias como un signo del amor que se comparte y se da entre todos. Escuchemos con atención este mensaje de salvación. Oración Universal o de los Fieles Presidente: En el referente de la familia de Nazareth está el ejemplo de un hogar que supo sobre ponerse a las dificultades, pidámosle en esta celebración al Señor que nos colme con su amor, para que podamos asumir las situaciones de crisis, con entereza y unión familiar, y supliquémosle diciendo: R. Escucha, Señor nuestra oración 1. Oremos por la Iglesia, para que promueva vocaciones al matrimonio que sean ejemplo del amor de Dios en la familia, oremos. 2. Oremos por el Papa y todos los llamados a vivir en el amor, para que su respuesta vocacional sea un testimonio de la construcción de la civilización del amor, oremos. 3. Oremos por quienes tienen la responsabilidad de promover el bien común desde sus respectivos campos de gobierno, para que sean dóciles a promover valores que animen la formación de familias estables en el amor, oremos. 4. Oremos por nuestra comunidad reunida en este domingo día del Señor para que la promoción de vocaciones sea el fermento de nuevas familias que se aman, respetan y valoran la vida en comunidad, oremos. 5. Oremos por los enfermos, para que el Señor les conceda el alivio en sus dolencias físicas y espirituales, oremos. 6. Oremos por todos los que se encuentran atravesando una crisis en su vocación matrimonial, para que recuerden que la alianza que sellaron es un signo del amor permanente de Dios por la humanidad, oremos. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Escucha, Señor, estas súplicas que desde nuestro corazón te presentamos, confiando en que serán escuchadas. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.

Jue 23 Sep 2021

¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!

VIGESIMOSEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Septiembre 26 de 2020 Primera lectura: Nm 11,25-29 Salmo: Sal 19(18),8.10.12-13.14 (R. cf. Sab 1,7) Segunda lectura: St 5,1-6 Evangelio: Mc 9,38-43.45.47-48 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El tema de los profetas, asociado a sus funciones en la sociedad veterotestamentaria, es abundante en la comprensión de la manera en que Dios se manifiesta, pero ante todo, se comunica con su pueblo. La profecía está muy asociada al destino de creyente y aunque en la fe judía estaba muy asociada a una profesión virtuosa, con honorarios, y funciones sociales fundamentales para la vida religiosa y espiritual; ya en el nuevo Testamento las alusiones a la «Ley y los profetas» tendrá un significado vinculado con la revelación del antiguo Testamento. Las lecturas de este domingo son un llamado a buscar cómo orientar el camino la vida y, desde allí, sembrar una preocupación por hacer que la vida se llene de lo esencial. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? La figura de Moisés es para el contexto de la fe y religión judeocristianas una de las figuras más emblemáticas. Legislador, liberador, jefe de la tribu, pero, ante todo, Moisés es un gran profeta del antiguo Testamento que responde a la vocación a la que Dios lo ha destinado. El pasaje del libro de los Números reitera la relación cercana que tenía Moisés con el Dios de Israel, la amistad es una expresión propia de fidelidad del ser humano a Dios. Moisés tiene la certeza de la importancia de sentirse elegido como líder liberador, caudillo, legislador y profeta, porque el Señor siempre estaba a su lado. La carta de Santiago es un conjunto de relatos en los que se van desplegando diversas acciones para vivir con fidelidad el ser cristiano. El texto de la liturgia de este domingo hace parte de ese conjunto de acciones que hacen del creyente un ser dispuesto a la voluntad del Señor. Por ello las advertencias a vivir una fe por medio de las obras como la justicia, la honestidad, el respeto por los más débiles y ante todo procurar una vida en Cristo consiste en no sucumbir a los tesoros de la tierra, puesto que son pasajeros y se corroen con la avaricia del poder y la malversación de recursos. El evangelio de Marcos contiene dos grandes partes de recomendaciones para la comunidad apostólica. La primera de ellas se centra en el fundamento de la fidelidad al maestro; ya no son solo los doce quienes están ejerciendo el ministerio de la palabra, puesto que el discipulado se expandía de manera rápida. Por ello Jesús interpela a sus más cercanos seguidores a acoger a los nuevos evangelizadores, puesto que no se obran los gestos realizados en su nombre si no tienen las mismas intenciones. En una segunda parte del texto la comunidad aprenderá a vivir bajo la mirada, los pasos y las obras en nombre de su Señor. La perícopa termina con una interpelación centrada en el cuidado del creyente de su vida en servicio al Reino de Dios. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? Todo aquel que vive su vocación asume una manera de relacionarse con Dios. La forma de constatar la vigencia del llamado es por las obras, estás le dan legitimidad a la respuesta que se le da al Señor. Moisés, los apóstoles y la comunidad cristiana a la que le habla el apóstol Santiago, saben de las implicaciones de vivir a plenitud la vocación. De tal forma que, los cuatro propósitos de cambio para los creyentes presentados, por Marcos, en el evangelio son una ruta espiritual de vivir bajo las condiciones propias de esperar la experiencia del Reino de Dios presente en la comunidad. Puesto que toda acción conducente al pecado debe ser erradicada de la comunidad para evitar la pérdida de una vivencia auténtica del Reino. Es así como cuatro causas concretas de pecado se convierten en oportunidades de vivir el evangelio. El primer motivo conducente al pecado es el escándalo, aquellos que con sus comportamientos se convierten en generadores de malas conductas, deben revisar sus intenciones reales para vivir en la coherencia. Lo más lejano al escándalo es la capacidad de hacer vida las palabras por medio de las obras. El segundo motivo conducente al pecado está representado en las manos, es decir las obras. Por tanto, toda obra que esté en contra del amor debe ser erradicada de la vida para que no afecte a la comunidad. Las obras dedicadas a cosechar con los actos discordia, división, escándalo e injusticia deben ser erradicadas porque están orientadas al pecado. Un tercer motivo de pecado, en el texto, se simboliza por medio de los pies. De tal manera que quien no es consciente del camino que lo está llevando a vivir una vida plena en Dios, seguramente va por el camino equivocado. La experiencia cristiana es un camino, que tiene como mediación la vivencia de la cruz. Este evangelio está antecedido de la narración de la transfiguración, en la cual el discípulo está llamado a bajar de la montaña para disponerse a subir a Jerusalén. Renunciar a los caminos que alejan al creyente de vivir bajo de insignia gloriosa de la cruz, es renunciar a cortar de raíz los caminos conducentes al pecado. El cuarto motivo conducente al pecado está representado en el ojo, es decir, en la mirada. De tal modo que la sentencia “[…] y si tu ojo es ocasión de pecado”, le indica al discípulo que no puede alejar, ni quitar, su mirada del reconocimiento de la presencia de Dios en su vida, en las personas y en el contexto. Finalmente, las cuatro representaciones del pecado presentes en el evangelio simbolizadas por las obras, las manos, los pies y el ojo, son alusiones directas a las conductas que llevan a vivir una vida plena en el espíritu en donde las obras, caminos y formas de ver la presencia de Dios, son modos de santificación en la vida. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? El camino a la santidad, en la vida cristiana, es un itinerario constante de aprendizaje sobre las maneras en qué Dios se revela en la vida de quien lo decide seguir. En palabras del papa Francisco refiriéndose a los santos de la puerta de al lado acota que: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en esos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo. En esta constancia para seguir adelante día a día, veo la santidad de la Iglesia militante. Esa es muchas veces la santidad «de la puerta de al lado», de aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios, o, para usar otra expresión, «la clase media de la santidad»” (Gaudete-et-exsultate, 7). II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa La celebración de la eucaristía cada domingo, es una oportunidad para salir renovados en el Espíritu. Hoy estamos llamados a descubrir cómo en la vida cristiana son muchos los que han dado una respuesta afirmativa a la vocación recibida. Vivir en comunidad la eucaristía es reconocer que somos muchos los llamados a vivir esa dimensión profética recibida en el bautismo. Abramos nuestra mente y corazón a recibir el mensaje de la Palabra y el banquete de la eucaristía como un signo propio de los senderos, las obras, y las miradas que debemos cambiar para recibir con amor todo lo que nos viene de Dios. Bienvenidos a esta celebración dominical. Monición a la Liturgia de la Palabra Las lecturas de la liturgia de este domingo tienen en la figura de Moisés, el reconocimiento de ese hombre, llamado por Dios a profetizar en su pueblo el mensaje de la liberación no exclusiva ni excluyente. Del mismo modo escucharemos cómo Santiago, en su carta, reconviene a su comunidad para que no obren de manera injusta y busquen la riqueza de los bienes espirituales, más allá de los gananciales materiales. Así, encontraremos en el evangelio el testimonio de los apóstoles que están llamados a no ser los únicos en el anuncio. Escuchemos con el corazón abierto el mensaje de la Palabra de Dios. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Oremos juntos en comunidad al Señor, para que el mensaje de su palabra se convierta en obras que nos lleven a la santidad, y supliquémosle a nuestro Padre amoroso, para que escuche nuestras intenciones diciendo: R. Escucha, Padre de amor, nuestra oración 1. Oremos juntos por la Iglesia, para que en medio de las pruebas encuentre un camino de purificación, y así, crezca su compromiso en la promoción humana de todos los que buscan servir al Señor, oremos. 2. Oremos juntos por el Papa y sus ministros, para que el don de la profecía los lleve a orientar, con los dones del Espíritu Santo, a la Iglesia a una vida alejada de todo aquello que no es propio de la búsqueda de santidad, oremos. 3. Oremos juntos por los gobernantes, para que su conducta sea siempre un espacio en donde se privilegie la construcción del bien común y la consecución de una paz estable y duradera, oremos. 4. Oremos juntos por nuestra comunidad, para que se privilegie la vivencia de una vida llena del amor como el reconocimiento de la presencia de Dios en todos y en todo, oremos. 5. Oremos juntos por los más necesitados de nuestra sociedad, para que entre todos privilegiemos la fraternidad y la solidaridad, como valores propios del respeto, por el ser humano que Dios ha creado digno por su amor, oremos. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Padre de misericordia, recibe nuestras humildes plegarias pues confiamos en que escuchas nuestra voz suplicante. Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén.

Jue 16 Sep 2021

Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos

VIGESIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Septiembre 19 de 2021 Primera lectura: Sb 2,12.17-20 Salmo: Sal 54(53),3-4.5.6+8 (R. 6b) Segunda lectura: St 3,16–4,3 Evangelio: Mc 9,30-37 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El Domingo XV del tiempo durante el año nos sigue conduciendo en la contemplación del misterio de Cristo, el Mesías crucificado que generoso y fiel permanece en su misión. Este domingo sigue recalcando el sentido de la entrega de Cristo y se lee el segundo anuncio de la pasión como telón de fondo de unas características muy concretas del discipulado y de la necesidad de perseverar a pesar de las dificultades y sufrimientos, en la construcción de un camino de plenitud y paz. 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El discípulo del Mesías crucificado sigue recorriendo el camino de estos domingos, guiado ahora por una Palabra que le habla directamente a su corazón. Primera lectura (Sab 2,12.17-20): El autor del libro de la sabiduría quiere llamar la atención a sus oyentes sobre el peligro de abandonar la pureza de la fe, pero en este texto concreto presenta la controversia entre el impío y el justo, presentando preguntas e inquietudes que pueden mover la estabilidad del justo al plantear que, si llega el desprecio, los ultrajes, el sufrimiento y hasta la muerte, allí vendrá la verdad frente a la misión y a la fe. En definitiva, una verdad garantiza todo: “Dios lo salvará” (Sab 2,20) Salmo 54 (53): Este salmo es un salmo de súplica que parte de la certeza de la bondad de Dios. Como salmo de súplica, la protección es el hilo conductor y su mensaje reclama la bondad de Dios que mostrará no sólo Jesús sino todo el mensaje del Segundo Testamento. Segunda lectura (Sant 3,16-4,3): Toda la carta de Santiago se puede enmarcar en un lema: “vivir la fe en medio de la prueba”. Este texto sigue mostrando las maneras concretas de caminar en la fe por los senderos tortuosos de la prueba y contrapone la sabiduría a la rivalidad y la envidia. La vida cristiana es un camino que se ve marcado por tantas dificultades y muchas de ellas se podrían evitar si pensáramos más en la comunidad y menos en cada uno de nosotros. Evangelio (Mc 9,30-37): Seguimos en la gran proclamación del discipulado del Evangelio de Marcos (Mc8,27-10,52), que bien puede mirarse como seguimiento del Mesías crucificado. El texto de este domingo es el segundo anuncio de la pasión. Este texto tiene un anuncio (30-31), una reacción de los discípulos (v.32) y una instrucción de Jesús (vv. 33-37). “El Hijo del hombre va a ser entregado”, con un fuerte carácter teológico que se refiere sobre todo al sufrimiento del Bautista, a la pasión del Hijo del hombre y a la de los discípulos antes del fin. Seguramente Marcos piensa en el Siervo sufriente de Isaías que también está caracterizado por este relato. “no entendían”, De nuevo se ve que los discípulos no comprenden y que tienen miedo de saber de más, es más, no es solamente el no comprender sino el no querer comprender. “tomando un niño”, En los vv. 33-35a el camino constituye el lugar del camino del Hijo del hombre hacia la cruz, símbolo del don de sí mismo y de “perder la vida”. El abrazo a los niños no tiene nada que ver con el tema de la inocencia. El niño en esta primera parte (35b) se convierte en el símbolo de la impotencia de la cruz: una impotencia que salva. El abrazo de Jesús es un gesto de acogida y en la segunda parte (37) el niño se convierte en símbolo del hombre necesitado. El discípulo está invitado a mirar la comunión con aquel que tiene necesidad de Jesús, que con su cruz se convierte en necesitado por excelencia. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? La pandemia no se ha ido y las consecuencias han sido nefastas. Aún permanece el dolor que embarga las familias y las comunidades, pero es ahora cuando el ejercicio del discipulado debe ser concreto, es ahora cuando se debe entender que, aunque seamos molestos y estorbemos para muchos, los cristianos debemos ser servidores de todos y acoger en nuestro corazón la cruz como proyecto de donación permanente. La comunidad debe preguntarse si verdaderamente está en el camino del discipulado y ha sido capaz de cargar la cruz, de pisar sobre las huellas del Mesías crucificado o si por el contrario se ha encerrado en sim misma y se querido blinda para no sufrir. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? Señor del camino, varón del sufrimiento y de la entrega, ilumina nuestro caminar para no perdernos en tu seguimiento, para ser verdaderos discípulos tuyos que asumen el seguimiento y cargan la cruz con la actitud del niño. Danos la valentía de recorrer el camino de la donación y haznos fuertes frente a los embates del enemigo. Amén. Para hacer vida y proyectar esta palabra a la propia vida y a la comunidad puede proponerse como lema para esta semana: “Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos”. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa En este día del Migrante hemos sido convocados como asamblea peregrina para celebrar la Eucaristía y en ella abrir nuestros oídos a la voz de Dios y al clamor del hermano que sufre y pasa por nuestra vida. Vivamos este momento como un instante salvífico de Dios y como fortaleza en nuestro ser de discípulos del Mesías crucificado en la entrega y donación por un mundo nuevo. Monición a la Liturgia de la Palabra En esta asamblea resuena hoy una Palabra de salvación que nos compromete y nos saca de nuestras seguridades, nos hace peregrinos de la fraternidad. Abramos nuestros oídos y no dejemos que nuestros ojos se cierren a Dios que sigue hablando y pasando como peregrino en nuestra existencia y hoy en esta liturgia. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Con Cristo, huésped y peregrino, presentemos nuestras súplicas al Padre celestial y digamos: R. Muéstranos tu rostro, Señor 1. Por la Iglesia, Madre y maestra de caridad y fraternidad, para que siga siendo fortaleza para los migrantes y excluidos en todos rincones del mundo. Oremos al Señor. 2. Por los Gobiernos en todas las instancias para que promuevan estructuras de justicia y fraternidad que posibiliten a los migrantes una dignidad inquebrantable. Oremos al Señor. 3. Por los enfermos y sus familias, que han tenido que ser migrantes, dentro y fuera de su entorno, por la búsqueda de soluciones y seguridad sanitaria, para que jamás se pierda el respeto y la búsqueda de condiciones humanas dignas para todos. Oremos al Señor. 4. Por esta asamblea litúrgica, que fiel a su vocación discipular, siga recorriendo el camino de la fe como servidora y entregada a la misión encomendada. Oremos al Señor. Se pueden añadir otras intenciones personales... Oración conclusiva Padre de bondad que te paseas por nuestra historia, bendiciéndonos y acompañándonos, recibe las súplicas que te presentamos con fe Por Jesucristo nuestro Señor. R. Amén

Jue 9 Sep 2021

La fe, si no tiene obras, está muerta

VIGESIMOCUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO Septiembre 12 de 2021 Primera lectura: Is 50,5-9a Salmo: Sal 115 (114),1-2.3-4.5-6.8-9 (R. cf. Lc 9,57) Segunda lectura: St 2,14-18 Evangelio: Mc 8,27-35 I. Orientaciones para la Predicación Introducción El Domingo XXIV del tiempo durante el año nos lleva al encuentro con una Palabra en este mes de la Palabra de Dios y plantea el comienzo de un camino en torno al discipulado desde el Evangelio de Marcos y que se ve iluminado y fortalecido por los demás textos de la Sagrada Escritura. El texto tomado del tercer canto del Siervo del Señor en el Profeta Isaías (Is 50,5-9) que se proclama en la primera lectura nos abre el horizonte de comprensión de un camino en fidelidad que implica sufrimientos pero que no es camino en soledad porque la mano del Señor acompaña y por eso perfectamente responde el salmista una invocación confiada “caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos” (sal 114) en un camino que implica el don de la fe, vivida en compromiso y concretada en obras que expliciten su contenido (segunda lectura de Santiago 2,14-18). Todo este camino se vuelve camino de discipulado en una relación con Jesús que implica voluntad, negación, cruz y seguimiento (Evangelio de Marcos 8,27-35) 1. Lectio: ¿Qué dice la Sagrada Escritura? El mensaje de la Palabra de Dios en este domingo va llevando un hilo conductor que es la aceptación de la cruz como punto focal del discipulado. Primera lectura (Is 50,5-9a): El tercer canto del Siervo sufriente del Señor en el profeta Isaías se enmarca en una reflexión de la autoconciencia de la misión y de sus consecuencias. El Siervo, no se menciona con el título de “Siervo” pero el lenguaje es muy cercano al de los demás cantos del siervo sufriente y muestra que la obediencia en el camino implica no reservarse nada y estar siempre dispuesto a la tarea que el Señor ha entregado, porque se está seguro de no quedar defraudado (cf. V.8) Salmo 116 (114-115): El trozo que se proclama en este domingo, hace parte de un salmo de acción de gracias por parte del salmista frente a un Dios que no abandona a quien está en la crisis o en los momentos más cruciales de la existencia. La confianza en Dios lleva a proclamar la fe en un Dios que no busca la muerte de sus fieles sino la vida y por eso saca de los lazos de la muerte, generando en el creyente un deseo de caminar en su presencia. Segunda lectura (Sant 2,14-18): Toda la carta de Santiago se puede enmarcar en un lema: “vivir la fe en medio de la prueba”. Este pasaje de la carta no quiere poner en contraposición la fe y las obras, sino que busca presentar la imagen verdadera de la religiosidad como coherencia de vida. La fe se traduce en una manera concreta de vivir y no se reduce al cumplimiento de preceptos, por eso la caridad se vuelve eje constitutivo de la vida cristiana. Evangelio (Mc 8,27-35): En el Evangelio de Marcos la gran proclamación del discipulado se encuentra en un amplio texto (Mc8,27-10,52), que bien puede mirarse como seguimiento del Mesías crucificado. El comienzo de este texto se puede dividir en dos partes: la confesión de fe mesiánica (8,27-30) y el primer anuncio de la pasión (8,31-35). El punto de insistencia discipular está en los tres imperativos del texto: Esta sentencia de Jesús viene compuesta en imperativos de tercera persona singular, es decir, que son universales e implican la libertad para aceptar a Cristo y no puede entenderse la construcción de la frase sino como que cada imperativo clarifica mejor el anterior. “Niéguese a sí mismo”, es un imperativo que sobrepasa los límites de la ascesis y de la pobreza. En época de persecución este verbo era usado para hablar de la apostasía, pero realmente significa tomar distancia, es una ruptura con el propio yo y un tomar distancia de sí mismo y para entender en qué sentido se debe tomar distancia, entonces se necesita pasar al otro imperativo. “Tome su cruz”, es mucho más que marcar en la frente una letra o un signo para ser protegidos. Los cristianos recordamos que la cruz era un medio de suplicio usado por los romanos para los esclavos y sediciosos condenados a muerte. La Cruz no es el símbolo de la ascesis cristiana ni mucho menos la invitación a aceptar pacientemente el sufrimiento. La Cruz es, sobre todo, el símbolo de una pertenencia total, donde el hombre se juega el todo por el todo. La salvación, entonces, no pasa por el camino del egoísmo y de la idolatría del EGO, sino en la relación con Cristo crucificado como elemento fundamental que da sentido a la YO y a la vida. Para cada uno se convierte en “su cruz” porque es una decisión personal. “Y me siga”, ahora el verbo es en presente y esto hace comprender plenamente lo que se dijo antes: la distancia de sí mismo como meta última y la pertenencia al camino de Cristo se expresan en el seguimiento diario. En otras palabras, se necesita la perseverancia, como explicita Lucas cuando añade que el cargar la cruz es “cada día” (Lc 9,23). El camino y la vocación se inician con el seguimiento, pero ahora este seguimiento tiene nuevas perspectivas, porque este seguimiento es en el camino del Mesías Crucificado. Por esta razón, la cruz no es derrota sino salvación, no es pérdida sino Victoria. 2. Meditatio: ¿Qué me dice la Sagrada Escritura y que me sugiere para decirle a la comunidad? El tiempo durante el año es una oportunidad grandiosa para descubrir quién es Jesús en la vida de la comunidad creyente y sobre todo, para descubrir y revisar el ejercicio del discipulado en circunstancias tan difíciles como las de una pandemia que transformado la vida de la sociedad actual. Como ministro de la Palabra de Dios y llamado a ser agente de esperanza tengo que llevar a los demás una palabra de consuelo marcada por la fidelidad de Dios que se proclama hoy: “yo con mis obras te mostraré mi fe” (Sant 2,18). Es momento para hacer un examen de conciencia comunitario sobre nuestra vida fraterna como discípulos del Mesías crucificado, porque el dolor y el sufrimiento seguramente nos van a acompañar, pero siempre deberá resplandecer la cruz como signo de esperanza y no como derrota, resplandecer la fraternidad y la lucha comunitaria por vencer este enemigo invisible que se ha llevado a tantos seres queridos. 3. Oratio y Contemplatio: ¿Qué suplicamos al Señor para vivir con mayor compromiso la misión? ¿Cómo reflejo en la vida este encuentro con Cristo? En este domingo venimos a ti, Señor, con el firme propósito de ser tus discípulos, queremos ponernos detrás de ti y vivir nuestra existencia en la negación, en la cruz y en el seguimiento, para transformar nuestro mundo y buscar hacer siempre tu voluntad, descubriendo el valor del hermano y construyendo senderos de caridad y comunión. Amén. Para mostrar el encuentro con Cristo el camino será la fraternidad y ayudará mucho repetir insistentemente “la fe, si no tiene obras, está muerta”. II. Moniciones y Oración Universal o de los Fieles Monición introductoria de la Misa La Iglesia, convocada por la llamada del Señor se reúne en el domingo para proclamar las maravillas del amor que se hace vida y experiencia en la comunidad cristiana. Celebremos con gozo la eucaristía, seguros de la fidelidad de Dios que nos llama y nos pone en camino para llevar una noticia de esperanza a todos los hombres. Monición a la Liturgia de la Palabra La Palabra que se proclama es siempre una llamada y exige de la asamblea una respuesta generosa y capaz en el seguimiento fiel del Señor. Con oídos de discípulos escuchemos esta Palabra y vivamos en la generosidad del amor fraterno. Oración Universal o de los Fieles Presidente: Celebremos el amor de Dios que nos llama y nos compromete en la vivencia de una religión auténtica en la fraternidad y digamos: R. Guárdanos en tu amor, Señor 1. Por el Papa Francisco, nuestro obispo N., y todos los ministros de la Iglesia, para que sean siempre testigos valientes del amor de Dios y de la caridad. Oremos al Señor. 2. Por los gobernantes de nuestra nación, sigan buscando los caminos para el desarrollo auténtico e integral de los pueblos y promuevan caminos de reconciliación fraterna. Oremos al Señor. 3. Por los enfermos y los que sufren, para lean su historia a luz de la Palabra que hemos proclamado y encuentren motivos para no perder nunca la esperanza. Oremos al Señor. 4. Por esta asamblea eucarística, que en su dimensión de discípulos siempre esté abierta a escuchar y obedecer la llamada del Señor para cargar la cruz. Oremos al Señor. Oración conclusiva Recibe, Padre santo estas oraciones que te presentamos en tu hijo, el Mesías crucificado que nos ha traído salvación y plenitud a todos los hombres. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.