SISTEMA INFORMATIVO
Rionegro será sede del XIII Congreso Nacional de Nueva Evangelización
Tags: congreso nacional de nueva evangelización diócesis de sonsón rionegro evangelización sine sistema integral de nueva evangelización Iglesia siínodo
Del 12 al 15 de agosto se congregarán, en la ciudad de Rionegro, más de 1000 personas que vendrán de diversos rincones del país para participar de la décimo tercera versión del Congreso Nacional de Nueva Evangelización, evento que se realiza cada dos años en una ciudad diferente.
Los participantes vendrán en representación de las 43 Jurisdicciones Eclesiásticas donde tiene presencia el Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE). Desde el 2020 se había elegido la Diócesis de Rionegro, en Antioquia, para celebrar este evento eclesial, pero la llegada de la pandemia y la contingencia provocada por la Covid-19 hizo que se cancelara. Hoy sus organizadores celebran este reencuentro de fe misionera y ratifican la sede de Rionegro para estos cuatro días de reflexión y trabajo.
El lema que se ha elegido para este momento de gracia está tomado del libro de Josué (24,15) “Mi casa y yo serviremos al Señor”, y tiene como fin la profundización en el tema de la identidad cristiana, la familia y la proyección de la pequeña comunidad.
En una comunicación enviada por la sede anfitriona se resalta que, “esta será una oportunidad para vivir la fe desde la comunión de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, con los obispos, sacerdotes, religiosos y files laicos; además enriquecer el proceso de formación cristiana, compartir experiencias, motivar el compromiso misionero y permitir comprender que la familia y la pequeña comunidad son lugares complementarios y correspondientes para la comunión y la misión de la Iglesia”.
Los participantes podrán disfrutar de espacios académicos, conferencias, capacitaciones y talleres, que buscan desde el magisterio de la Iglesia, profundizar en la enseñanza de la fe y la doctrina de la Iglesia. Un momento especial será el celebrativo, allí atendiendo el llamado del Papa Francisco para vivir la sinodalidad, los asistentes estarán visitando las parroquias cercanas al municipio de Rionegro, donde compartirán con las comunidades y vivirán momentos de fe y gracia a través de la eucaristía.
Igualmente, se vivirán momentos de fraternidad, sus anfitriones ofrecerán una salida al parque recreativo Tutucán, lugar desde donde se podrá conocer aspectos y expresión de la cultura paisa.
El día viernes 12 de agosto, monseñor Fidel León Cadavid Marín, obispo de la Diócesis de Sonsón Rionegro, celebrará a toda la asamblea la eucaristía que dará la apertura al Congreso Nacional de Nueva Evangelización.
Transmisión
Este congreso tendrá como sede de encuentro la Universidad Católica de Oriente, en el municipio de Rionegro y tendrá transmisión permanente a través de las redes sociales de la Diócesis de Sonsón Rionegro y de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Contexto del Congreso
La Nueva Evangelización, asumida desde el SINE, es un itinerario pastoral sistemático e integral que ofrece una mística y elementos bien definidos tomados de la rica experiencia pastoral y misionera de la Iglesia y del magisterio eclesiástico.
Busca atender el cumplimiento adecuado y oportuno del mandato de Jesucristo: «Vayan por el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad» (Mc 16,15) y el mandato de la Iglesia: “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la iglesia, su identidad más profunda”.
Los nuevos retos y areópagos de la sociedad, exigen de la Iglesia repensar los métodos de evangelización, donde la experiencia personal y comunitaria, sean un eje central. Es por ello que el SINE se basa en un diseño pastoral que comprende un proceso personal y un itinerario parroquial con un plan pastoral integral, llevado por pasos articulados según la pedagogía de la fe; es diocesano en un marco de comunión ofrecido por este plan misionero y pastoral con un nuevo ardor evangelizador.
¿Qué es el Congreso?
Es una oportunidad para Vivir la fe desde la comunión de la Iglesia como Cuerpo de Cristo, con los obispos, los sacerdotes, religiosos y los laicos de las diferentes Pequeñas Comunidades del SINE de todo el país; enriquecer el proceso de formación cristiano; compartir experiencias significativas y motivar el compromiso misionero. Además, nos permitirá comprender que la familia y a pequeña comunidad son lugares complementarios y correspondientes para la comunión y misión de la Iglesia.
Objetivo general
Continuar fortaleciendo la acción pastoral y misionera de las iglesias particulares en Colombia mediante el SINE, poniendo énfasis en la vivencia familiar y comunitaria de la fe, en los itinerarios de renovación de las bases cristianas y en los caminos de apostolado o proyección cristiana.
Objetivos específicos
* Indicar el valioso aporte del SINE al fortalecimiento cristiano de las familias, a través de la experiencia de vida en las pequeñas comunidades y, a la vez, el enriquecimiento de estas por la participación (vinculación) de núcleos familiares.
* Resaltar la importancia del itinerario de identidad cristiana en el SINE, como fundamento de la renovación de la fe y de la parroquia.
* Presentar los caminos de proyección cristiana en el SINE, como expresión de la plenitud en la fe y de la madurez de la comunidad parroquial.
* Afianzar la opción por el SINE y el compromiso con la nueva evangelización, a través del compartir de experiencias parroquiales en las distintas jurisdicciones eclesiásticas.
Metas
* De manera presencial se impactarán 1000 agentes (200 de la Diócesis de Sonsón Rionegro y 800 de otras jurisdicciones eclesiásticas).
* Por medios de comunicación 30.000 reproducciones.
* Para la Diócesis de Sonsón Rionegro, anfitriona del congreso, animará a la construcción de Pequeñas Comunidades, por medio del fortalecimiento de la Política Diocesana del Plan de Pastoral 2019 – 2025.
* Dar a conocer la riqueza cultural y religiosa del Oriente Antioqueño.
* Fortalecer los lazos de comunidad con la Iglesia Colombiana.
Componentes del congreso
* Académico
Conferencias generales:
- Sábado: El proceso de identidad cristiana en el SINE como fundamento de la renovación de la fe y de la parroquia.
- Domingo: La Familia y la pequeña comunidad eclesial como lugares complementarios y correspondientes para la comunión y la misión en la Iglesia.
- Lunes: El proceso de proyección cristiana en el SINE como expresión de la plenitud en la fe y de la madurez de la comunidad parroquial.
Conversatorios con los ponentes después de cada conferencia.
Capacitaciones
- Los jóvenes en el SINE.
- Los movimientos y grupos apostólicos en el SINE.
- La estructura parroquial en el SINE: Sectores y Ministerios.
- La Escuela de formación básica en la fe como oferta de la parroquia.
- La Edificación espiritual en la Pequeña Comunidad.
- Solidaridad social
*Talleres
Los cuarenta talleres versarán, como debe ser, sobre los distintos aspectos y elementos propios del SINE. Para cada taller el tiempo se distribuya así: 30 minutos de exposición y 60 minutos de conversatorio e intercambio de experiencias, favoreciendo la participación de todos, pues el compartir de experiencias entre evangelizados es edificante. (Se pueden consultar en: https://www.congresosine.com/componentes/).
*Comunitario:
Se realizarán varios espacios que permitirán la integración de los participantes del congreso:
- Encuentro de integración con la cultura antioqueña.
- Encuentro inter parroquial.
- Muestras de experiencias del SINE.
- Encuentro con las familias donde se hospedarán los participantes.
Ponentes invitados
Teniendo presente que el XIII Congreso Nacional de nueva Evangelización busca fortalecer la acción pastoral y misionera de las Iglesias diocesanas en Colombia mediante el SINE y poniendo especial acento en la experiencia comunitaria de la fe y en el acompañamiento pastoreado como fundamental acción misericordiosa de la Iglesia; se tiene prevista una agenda académica, celebrativa y de integración que permitirá cumplir a cabalidad las metas establecidas de dicho evento.
En lo académico se trabajarán tres conferencias generales, en las que abordarán temas de identidad cristiana, familia y proyección misionera. Además, se tendrán capacitaciones y talleres en temas referentes al Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE). Se contará como ponentes a Obispos, sacerdotes y laicos, que con su experiencia en el acompañamiento al SINE, ayudarán a los asistentes a fortalecer los diferentes aspectos pastorales.
- Monseñor Luis José Rueda Aparicio
Arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia
Presidirá la Eucaristía del sábado 13 de agosto y compartirá la ponencia “El proceso de Identidad Cristiana en el SINE como fundamento de la renovación de la fe y de la parroquia” en la mañana del mismo día.
- Pbro. Hugo Alberto Zuluaga Salazar
Vicario de Pastoral Diócesis de Sonsón Rionegro
Compartirá la Conferencia General “La Familia y la pequeña comunidad eclesial como lugares complementarios y correspondientes para la comunión y la misión en la Iglesia” el día domingo 14 de agosto
- Mg. Carlos Julián Palacio
Laico de la Diócesis de Sonsón Rionegro
Compartirá la Conferencia General “El proceso de Proyección Cristiana en el Sine como expresión de la plenitud en la fe y de la madurez de la comunidad parroquial” el día lunes 15 de agosto
Otros capacitadores del congreso:
Mons. José Clavijo Méndez - Obispo de Sincelejo
Dará la capacitación “La edificación espiritual en la pequeña comunidad”.
Mons. Ovidio Giraldo - Obispo de Barrancabermeja
Dará la capacitación “Los movimientos y grupos apostólicos en el SINE”.
Pbro. Fernando Franco - Presidente del Tribunal eclesiástico, y administrador diocesano en Caldas
Dará la capacitación “Los Jóvenes en el SINE”.
Pbro. Alirio Cordero - Vicario Judicial de la Diócesis de Vélez - Párroco de San Roque de Güepsa
Dará la capacitación “La escuela de formación básica en la fe como oferta de la parroquia”.
Pbro. Luis Javier Otálvaro - Rector del Seminario Nacional Cristo Sacerdote en La Ceja
Dará la capacitación “La estructura pastoral en el SINE: Sectores y Ministerios”.
Pbro. Evelio Giraldo - Párroco de la Catedral San Nicolás el Magno de Rionegro
Dará la capacitación “Solidaridad social”.
JURISDICCIONES PRESENTES
Arquidiócesis: Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Popayán, Ibagué y Villavicencio.
Diócesis: Istmina-Tadó, Montelíbano, Buga, Quibdó, La Dorada - Guaduas, Cartago, Vélez, Sonsón Rionegro, Málaga - Soatá, Garzón, Líbano - Honda, Mocoa - Sibundoy, Neiva, Chiquinquirá, San Vicente del Caguán, Pereira, Palmira, Buenaventura, Riohacha, Sincelejo, Apartadó, San José del Guaviare, Barrancabermeja, Soacha, Caldas, Garagoa, Yopal, Duitama - Sogamoso, El Espinal, Armenia, Obispado Castrense.
Vicariatos Apostólicos: Mitú, Puerto Gaitán, San Andrés, Trinidad y Guapi.
QUÉ ES EL SINE:
El Sistema Integral de Nueva Evangelización (SINE), es una de las respuestas que la Iglesia en Colombia, así como otros países latinoamericanos, ha dado a la invitación que hizo el santo Papa Juan Pablo II a evangelizar con un "nuevo ardor, nuevo métodos y nuevas expresiones".
En el año de 1995 esta experiencia fue traída a Colombia por Mons. Fabio Suescún a la Diócesis de Pereira y desde allí se fue contagiando a otras Iglesias Particulares. En el año 2005 se creó la Red Nacional de Nueva Evangelización en Colombia, como espacio de comunión y participación de las 43 Jurisdicciones que actualmente llevan este proceso de Evangelización.
Los invitamos para que visite el sitio web del Congreso www.congresosine.com
La migración, una realidad que nos sigue interpelando
Vie 25 Sep 2026
Por el cuidado del agua
Jue 24 Sep 2026
Jue 1 Oct 2026
Nuevos ataques en la subregión del San Juan: Mons. Mario de Jesús Álvarez clama por la paz y la protección de las comunidades
Ante los recientes ataques contra estaciones de Policía en Nóvita y Santa Rita de Iró, la Iglesia expresa su preocupación por el impacto de la violencia en la población civil y pide buscar caminos de paz, diálogo y respeto por la dignidad humana.La Diócesis de Istmina-Tadó hizo un llamado urgente a detener la escalada de violencia que en los últimos días ha afectado a distintos municipios de la subregión del San Juan, en el sur del departamento del Chocó, y que nuevamente tiene a las comunidades sufriendo.La situación se agudizó el miércoles 30 de septiembre en Nóvita, donde, alrededor de las 10:00 de la mañana, mientras la comunidad se disponía a iniciar la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta patronal de San Jerónimo, se registró un ataque contra la estación de Policía mediante drones y armas de largo alcance. De acuerdo con información de las autoridades, el hecho incluyó el lanzamiento de seis granadas desde drones y también afectó instalaciones militares. No se reportaron personas heridas.Para la Diócesis, la situación adquiere una especial gravedad por haber ocurrido en medio de una celebración religiosa y en el casco urbano, donde la población quedó expuesta al riesgo.Desde Nóvita, monseñor Mario de Jesús Álvarez Gómez, obispo de Istmina-Tadó, expresó su preocupación por lo que está ocurriendo en la región y pidió a los grupos armados detener las acciones que están afectando directamente a las comunidades. También pidió al al Gobierno Nacional priorizar la protección de las comunidades.“Todo debemos pararlo inmediatamente, dada la angustia y la zozobra que esto provoca”, manifestó el obispo, quien insistió en que la salida debe buscarse por “los caminos del Evangelio y los caminos de la paz”.El prelado señaló que durante los últimos días se han registrado graves hechos de violencia en municipios como Tadó, Río Iró, Sipí, Condoto y Nóvita. En declaraciones entregadas este 1 de octubre, explicó que, a su juicio, las comunidades están experimentando miedo e impotencia y que muchas personas prefieren guardar silencio ante el riesgo que perciben en sus territorios.Sobre las dinámicas del conflicto, monseñor Álvarez se refirió a la confrontación entre el ELN y las AGC, así como a los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública. Sus apreciaciones corresponden a su lectura de la situación que viven las comunidades que acompaña pastoralmente la Diócesis.La violencia continúa en Santa Rita de IróLa preocupación se extendió este jueves 1 de octubre a Santa Rita de Iró, cabecera municipal de Río Iró. Según informó el padre Ernesto Zapata, vicario general de la Diócesis de Istmina-Tadó, durante la mañana se habían registrado múltiples explosiones de artefactos lanzados mediante drones contra la estación de Policía.“Lo que sabemos hasta el momento es que se han producido al menos seis ataques desde aeronaves no tripuladas...aún no se tiene información confirmada sobre posibles personas heridas", explicó el sacerdote. Recordó, además, que esta población, de aproximadamente 4.000 habitantes, ya había vivido numerosos ataques con estos artefactos dos meses atrás.“Que todos vivamos en dignidad y en respeto”Ante este panorama, la Diócesis de Istmina-Tadó insiste en que las comunidades no pueden continuar soportando las consecuencias de la confrontación armada. Su llamado se dirige a quienes tienen responsabilidades en las decisiones de seguridad y, de manera particular, a los actores armados que desarrollan acciones violentas en los territorios.“Únicamente es dejándonos iluminar por el Dios del amor, de la misericordia y del perdón como podemos hallar caminos para que todos vivamos en dignidad y en respeto”, expresó monseñor Álvarez.La preocupación de la Iglesia por la situación de las comunidades del San Juan no es nueva. En anteriores momentos de confinamiento y confrontación armada, la Diócesis de Istmina-Tadó ha pedido que se garantice la libertad de movilidad de la población civil y el acceso de la Iglesia y de las organizaciones humanitarias a las comunidades afectadas.Precisamente estas localidades del sur del Chocó resultaron gravemente impactadas por el terremoto del 10 de agosto en Colombia. La mayor parte de sus viviendas sufrieron graves daños estructurales y las comunidades aún están a la espera del proceso de recuperación y reconstrucción.Vea el mensaje del Obispo de Istmina-Tadó a continuación:
Jue 1 Oct 2026
“Que la Iglesia sea una casa abierta": Papa León XIV pide acompañar y orar por quienes enfrentan dificultades de salud mental
El Santo Padre invita a rezar para que la Iglesia sea una casa abierta, capaz de acompañar sin juzgar a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y de integrar este cuidado en la vida y misión de las comunidades.La Iglesia en Colombia se une a la intención de oración confiada en este mes de octubre por el Papa León XIV a la Red Mundial de Oración del Papa: “Por la pastoral de la salud mental”. A través de la iniciativa “Reza con el Papa”, el Santo Padre invita a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a orar para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, contribuyendo a superar el estigma y la discriminación que enfrentan las personas con enfermedades mentales.La propuesta del Pontífice pone en el centro a quienes viven situaciones de ansiedad, depresión u otras enfermedades mentales, muchas veces en silencio y en medio de experiencias de soledad, incomprensión o estigmatización. En este contexto, el papa León XIV pide que la Iglesia sea una “casa abierta”, un espacio seguro donde todos tengan un lugar y donde las personas puedan ser escuchadas y acompañadas sin juicios ni miedo.Una Iglesia que acompaña y no descartaEn la oración, el Papa León XIV se dirige al “Dios de la vida”, que conoce las luces, sombras y heridas silenciosas que habitan el corazón humano. Desde allí, presenta ante el Señor a quienes enfrentan dificultades en su salud mental y recuerda que Dios los llama por su nombre, con ternura, y que en Él encuentran dignidad y esperanza.La plegaria también contiene una petición de perdón por las veces en que la comunidad ha mirado hacia otro lado y ha contribuido al estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales. El Papa pide que la Iglesia se convierta en una comunidad que acompaña y no descarta, que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.La intención se extiende, además, a quienes acompañan y cuidan: profesionales de la salud, familiares, voluntarios y todas aquellas personas que, desde distintos ámbitos, tienden puentes de comprensión y consuelo. Para ellos, el Pontífice pide fortaleza y compasión.Finalmente, el papa León XIV invoca al Espíritu Santo para que la Iglesia aprenda a acoger e integrar el cuidado de la salud mental en la vida y en la misión de sus comunidades, de manera que pueda ser signo vivo de una misericordia que acompaña, sostiene y restaura.Una realidad que interpela a la sociedad y a la IglesiaLa intención de oración responde a una realidad que afecta a millones de personas en el mundo. La Organización Mundial de la Salud señala que cerca de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que el estigma, la discriminación y las dificultades para acceder a servicios de calidad continúan siendo obstáculos importantes para quienes necesitan atención.La situación también tiene una incidencia particular en niños y adolescentes. La OMS estima que uno de cada siete jóvenes entre los 10 y los 19 años experimenta un trastorno mental, mientras que muchos de estos casos permanecen sin reconocer o sin tratamiento. La organización advierte, además, que quienes viven con estas condiciones son especialmente vulnerables a la exclusión social y a la discriminación.Ante esta realidad, la Iglesia está llamada a fortalecer espacios de acogida y acompañamiento, en articulación con las familias, las comunidades y los profesionales que brindan atención especializada. La pastoral de la salud mental no busca sustituir el trabajo de los profesionales de la salud, sino ofrecer también cercanía, escucha, acompañamiento y una comunidad en la que cada persona pueda experimentar que su dignidad es reconocida.“No podemos hacerlo solos”El Papa León XIV ya se había referido a la salud mental durante la vigilia de oración con jóvenes celebrada en Barcelona el 9 de junio de 2026. En respuesta al testimonio de una joven que compartió su experiencia con la depresión, el Pontífice llamó la atención sobre las presiones y expectativas que pueden afectar los equilibrios fundamentales de las personas y, al reflexionar sobre el dolor y la soledad, afirmó: “no podemos hacerlo solos”.Esta expresión ilumina también la intención de oración de octubre: frente al sufrimiento que muchas personas experimentan en silencio, la respuesta cristiana pasa por fortalecer comunidades capaces de acompañar, escuchar y acoger. Se trata de que nadie tenga que afrontar solo sus heridas y de que la Iglesia pueda ser un lugar donde las personas encuentren cercanía, dignidad y esperanza.Oración del Papa León XIV por la pastoral de la salud mental:En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.Dios de la vida,Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,las luces y sombras que nos habitan,las heridas silenciosas que a veces nadie ve.Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanasque enfrentan dificultades en su salud mental,que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.Tú los llamas por su nombre, con ternura,y en Ti encuentran dignidad y esperanza.Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,alimentando el estigma y la discriminaciónhacia las personas con enfermedades mentales.Haz que tu Iglesia sea casa abierta,espacio seguro donde todos tengan lugar,comunidad que acompaña y no descarta,que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:profesionales, familiares, voluntarios,hombres y mujeres que con paciencia y amortienden puentes de comprensión y consuelo.Dales fortaleza y compasión para sostener.Envía tu Espíritu sobre nosotros,para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mentalen la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,que nunca abandona y siempre restaura.Amén.Vea el video de la oración del Papa a continuación:
Mié 30 Sep 2026
Tras peregrinar con María, la Arquidiócesis de Medellín se dispone a vivir octubre misionero
Cerca de 1.300 personas participaron en la tradicional Peregrinación Mariana de la Arquidiócesis de Medellín. La jornada fue encabezada por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo, y el obispo auxiliar, monseñor José Mauricio Vélez García. Familias, jóvenes, sacerdotes, religiosas y fieles se unieron en esta jornada que cada año prepara a la Iglesia particular para vivir octubre, Mes Misionero.El 26 de septiembre, acompañados por la Virgen del Seminario, los peregrinos caminaron unidos en oración hasta el Seminario Mayor de Medellín. Durante el recorrido, los participantes encomendaron sus intenciones, la vida pastoral de la Iglesia particular y los frutos de este mes de las misiones que celebra la Iglesia Universal.La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el arzobispo de Medellín, monseñor Ricardo Tobón Restrepo. En su homilía, el prelado centró su reflexión en la bienaventuranza proclamada en el Evangelio y destacó que escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica permite descubrir el sentido de la fe y avanzar hacia una vida transformada por ella.“La Palabra de Dios no es una teoría, es una persona a la que nos unimos para que se haga carne en nosotros”, afirmó el arzobispo, subrayando así la relación entre la escucha de la Palabra y la vida concreta de los creyentes.Monseñor Tobón también presentó a la Virgen María como modelo de quien escucha la voluntad de Dios y responde con toda su vida. En este sentido, vinculó la peregrinación con el camino misionero que la Iglesia está llamada a recorrer:“Qué hermosa esta jornada: estar reunidos en torno a la Madre y con ella reconocer quiénes somos, a dónde vamos y qué tenemos que hacer”.
Mar 29 Sep 2026
Liberar y cuidar: Iglesia en Colombia profundiza sobre nuevos criterios para el Ministerio del Exorcismo
El tercer curso nacional de formación para exorcistas reunió en Bogotá a sacerdotes y delegados de distintas regiones para profundizar en protocolos, criterios de discernimiento y prácticas pastorales orientadas a proteger la dignidad de las personas atendidas.En Colombia, el Ministerio del Exorcismo avanza hacia una práctica pastoral cada vez más consciente de la responsabilidad que implica acompañar a personas que atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad. Esta fue una de las principales conclusiones del tercer curso nacional de formación para exorcistas, organizado por la Comisión Episcopal y el Departamento de Doctrina de la Conferencia Episcopal de Colombia, bajo el lema “Liberar y Cuidar: El Ministerio del Exorcismo desde la Cultura del Cuidado”.El encuentro, que contó con la participación de cerca de 80 representantes de distintas jurisdicciones eclesiásticas del país y con aportes de expertos nacionales e internacionales, dio continuidad a los dos cursos anteriores, centrados en “Exorcismo y oración de liberación” y “Discernimiento y espiritualidad, pilares del sacerdote exorcista y su equipo”. En esta tercera edición, la reflexión se concentró en cómo incorporar de manera concreta la cultura del cuidado, la normativa eclesial y criterios de actuación responsable en este ministerio.“La figura del exorcista la debemos no solo valorar, sino también cuidar”, señaló monseñor José Mauricio Vélez García, obispo auxiliar de Medellín y presidente de la Comisión Episcopal de Doctrina de la CEC, al explicar que se trata de un servicio que requiere formación, discernimiento, oración y comunión con el obispo. El prelado recordó que el exorcismo es un sacramental de la Iglesia y que su ejercicio corresponde al sacerdote que ha recibido legítimamente este encargo de parte del obispo.El cuidado de la persona, en el centroUno de los principales énfasis del curso fue la necesidad de que quienes ejercen o acompañan este ministerio tengan claridad sobre los riesgos de generar nuevas afectaciones en personas que ya llegan a la Iglesia en condiciones de fragilidad. El padre Iván José Ruiz Vidal, delegado para el Ministerio del Exorcismo de la Arquidiócesis de Cartagena, destacó este desafío: “En la medida en que nosotros adoptamos el cuidado dentro de nuestro ministerio, pues evitamos entrar en revictimización”.Desde esta perspectiva, el cuidado no se planteó como un elemento adicional al ejercicio del exorcismo, sino como un criterio transversal que debe orientar la relación con quienes solicitan acompañamiento. Esto implica respetar su dignidad, intimidad y libertad; ofrecer una escucha adecuada; evitar actuaciones que puedan producir nuevas heridas y reconocer cuándo una situación requiere la intervención o el acompañamiento de otros profesionales.El padre Gabriel Londoño Sepúlveda, sacerdote exorcista de la Arquidiócesis de Bogotá, sintetizó este enfoque en dos direcciones: el cuidado del ministro hacia las personas que atiende y el cuidado de quienes acuden a él en el ejercicio de su ministerio. Para ello, subrayó la importancia de actuar desde la verdad, el amor, una recta doctrina, la escucha y el acompañamiento pastoral.Discernir antes de intervenirOtro de los aprendizajes centrales fue la necesidad de fortalecer el discernimiento. Las reflexiones abordaron la importancia de evitar atribuciones apresuradas de carácter espiritual frente a situaciones que pueden tener dimensiones psicológicas, psiquiátricas, médicas o sociales.Monseñor José Mauricio Vélez insistió en que el sacerdote exorcista debe contar con criterios suficientes para distinguir las distintas realidades que pueden estar presentes en una persona que solicita ayuda. De ahí la importancia de una formación que permita conjugar la dimensión espiritual con las herramientas provenientes de otras disciplinas.En la misma línea, las ponencias sobre los criterios para el discernimiento de la acción extraordinaria del maligno, las directrices para el ministerio del exorcismo y los posibles abusos en el uso del ritual profundizaron en la necesidad de actuar con prudencia, rigor teológico, formación, oración y trabajo interdisciplinario.El curso también abordó situaciones relacionadas con prácticas de ocultismo y algunas terapias alternativas, planteando la prevención y la formación de las comunidades como herramientas necesarias para que los fieles puedan desarrollar criterios de discernimiento frente a las distintas propuestas espirituales que encuentran en la sociedad contemporánea.Prevenir abusos y fortalecer la responsabilidadLa cultura del cuidado también llevó a revisar posibles formas de abuso en el ejercicio del ministerio, incluidos aquellos que pueden surgir por desconocimiento, actuaciones inadecuadas o interpretaciones erróneas del ritual.Monseñor Rubens Miraglia Zani, exorcista de la Diócesis de Bauru, en Brasil, uno de los conferencistas internacionales del encuentro, llamó la atención sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia episcopal y la formación de quienes participan en este servicio. También recordó que no toda persona que se presenta como exorcista cuenta con la autorización eclesial para ejercer este ministerio.De acuerdo con el sacerdote brasileño, esta claridad resulta particularmente relevante en contextos en los que personas que buscan una respuesta inmediata frente a situaciones de sufrimiento pueden quedar expuestas a prácticas que no corresponden al ejercicio legítimo del ministerio de la Iglesia.“No hacemos de nombre propio sino en nombre de la Iglesia y, por lo tanto, hay que seguir lo que nos pide la misma Iglesia”, afirmó el sacerdote brasileño.En este sentido, monseñor Vélez recordó también que el exorcista es un sacerdote nombrado por el obispo y que los fieles pueden acudir a sus respectivas jurisdicciones eclesiásticas para conocer quién ha recibido este encargo. Esta claridad busca favorecer el orden pastoral y prevenir que personas vulnerables terminen recurriendo a quienes actúan al margen de la autoridad y de las normas de la Iglesia.Una responsabilidad que involucra al exorcista y a su equipoEl curso amplió, además, la reflexión sobre quienes acompañan al sacerdote exorcista. La selección, formación, acompañamiento y actuación de los auxiliares fueron abordados como elementos necesarios para garantizar que todo el equipo comprenda los límites de su servicio, actúe con discreción y permanezca en comunión con la autoridad eclesial.Entre los elementos identificados durante los talleres se destacó la necesidad de fortalecer competencias relacionadas con el discernimiento, la formación doctrinal y canónica, el equilibrio humano y espiritual, el trabajo interdisciplinario y la capacidad de reconocer señales de alerta en la práctica pastoral.La reflexión sobre la cultura del cuidado incluyó también el cuidado del propio sacerdote exorcista, tanto en sus dimensiones física y psicológica como espiritual, así como la importancia de evitar actitudes de protagonismo o autorreferencialidad que puedan desvirtuar el sentido eclesial del servicio.De la reflexión a líneas de acciónUno de los aportes metodológicos del encuentro fue el trabajo desarrollado en ocho mesas, organizadas según las provincias eclesiásticas. Este ejercicio permitió compartir experiencias territoriales, reconocer desafíos comunes y plantear propuestas para fortalecer el ministerio en las distintas jurisdicciones.El análisis de las normas canónicas y la construcción de un mapa de competencias permitieron, además, trasladar las reflexiones a situaciones concretas de la práctica pastoral. Las conclusiones recogidas durante estos ejercicios serán objeto de una posterior sistematización por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia.Para el padre Carlos Guillermo Arias, director del Departamento de Doctrina de la CEC y coordinador de la organización del curso, este proceso se inscribe en la responsabilidad de continuar ofreciendo herramientas de formación para quienes prestan este servicio en las Iglesias particulares.La proyección, de acuerdo con lo trabajado durante el encuentro, apunta a mantener una formación permanente, fortalecer la articulación entre las jurisdicciones eclesiásticas, consolidar criterios comunes de actuación y profundizar en protocolos y líneas de acción que permitan responder de manera responsable a las situaciones que llegan a este ministerio.“Es relevante seguir formándonos y ojalá tuviésemos la posibilidad de seguir formando también otro mayor número de sacerdotes”, señaló el padre Iván José Ruiz, quien insistió en que la tarea no puede reducirse a una comprensión exclusivamente espiritual de las situaciones que afectan a las personas, sino que debe considerar también las circunstancias sociales y las afectaciones a la dignidad humana.Así, el tercer curso nacional dejó como uno de sus principales desafíos hacer de la cultura del cuidado una práctica permanente del Ministerio del Exorcismo en Colombia: un servicio ejercido en comunión con el obispo, con sólida formación espiritual, doctrinal y canónica, capacidad de discernimiento, apertura al trabajo interdisciplinario y especial atención a la dignidad y protección de las personas vulnerables.Vea el informe audiovisual con los momentos y testimonios más destacados: